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Se buscan culpables

Ignacio Martínez | 15 de septiembre de 2010 a las 12:47

Esperanza Aguirre es una estrella del espectáculo de nacimiento. Ya vino de fábrica con un inhibidor del miedo escénico. Al contrario, donde está más a gusto es bajo los focos. En calcetines, cuando vuelve del atentado de Bombay, por poner un ejemplo gráfico. Y además de sus indudables condiciones innatas ha desarrollado un instinto depredador en la pugna política, que le permite salir más airosa que ningún otro dirigente popular salpicado por el caso Gürtel o desafiar al Gobierno con el incumplimiento de la ley antitabaco y de la subida de impuestos. Lo importante es estar en el candelero y, de camino, dejar en evidencia la pusilánime actitud de Rajoy ante los problemas del país.La estrella del firmamento político nacional, admiradora sin complejos de la gran Margaret Thatcher, tiene ahora la misma edad que tenía la dama de hierro cuando era inquilina del 10 de Downing Street. Bueno, de hecho, la Thatcher a los 58 años ya llevaba cuatro de primera ministra. Pues bien, nuestra Aguirre, como su adorada predecesora británica, le ha puesto proa a los sindicatos, en un momento en el que no gozan de mucho predicamento en el país. Y lo ha hecho, con la habilidad que le caracteriza, con abundancia de pirotecnia: dice que quiere quitarle 2.000 liberados a los sindicatos en la Comunidad de Madrid, con los que se ahorraría 70 millones. Traducido al lenguaje de la calle, la presidenta de Madrid insinúa que hay una manta de vagos enchufada de delegados en las empresas públicas y deja caer que la crisis la paguen los sindicalistas.

Hasta aquí lo que podríamos llamar show business. Pero es que Aguirre no está sola. Y no porque haya salido en su apoyo, a remolque, Mariano Rajoy. No está sola porque ha dicho en voz alta lo que mucha gente piensa en silencio. En el inconsciente colectivo el delegado sindical de empresa pública no está bien visto. Vamos, no están bien vistos ni por los delegados de empresas privadas, en donde sí que es difícil y arriesgado ejercer esa función.

¿Hay demasiados liberados en las empresas públicas? ¿Cumplen con su función social los sindicatos? Es posible que sean demasiados los delegados y que haya algunos aprovechados. Pero hay que procurar que no se nos extravíe la brújula. He oído el otro día a un tertuliano de Radio Nacional decir que sin sindicatos Europa estaría mejor. Y eso es un despropósito. De la misma manera que unos concejales corruptos no nos llevan a plantearnos eliminar las elecciones municipales o unos diputados ineptos no hacen superflua la existencia de parlamentos, el sindicalismo, como todo órgano de representación democrática, es necesario. Y también mejorable, desde luego. Pero ahora lo que se intenta es hacer a los sindicatos culpables de la situación que vive el país. O cómplices. Es lista doña Esperanza.

Contante y sonante. Ruidos e interferencias

Ignacio Martínez | 15 de junio de 2010 a las 19:26

El proceso de reestructuración y saneamiento del sistema financiero andaluz se salda, de momento, con dos fusiones frustradas de Unicaja, la intervención de Cajasur, la participación de CajaGranada en un sistema institucional de protección (SIP) liderado por la Caja de Murcia y dos absorciones de entidades pequeñas, Jaén y Guadalajara por parte de las dos principales cajas de ahorro de Andalucía. Pobre balance a un día del final del plazo dado por el Banco de España para acogerse al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

En la pequeña Sevilla del poder no hay tensión al respecto. El presidente de la Junta en su diáfano discurso sobre el estado de la Comunidad de la semana pasada, en el capítulo que ha sido más ambiguo ha sido en el de la concentración de cajas. Aparte de su apoyo al saneamiento del sistema y su defensa del modelo, añadió una tímida señal en favor de un proyecto “genuinamente identificado con los intereses andaluces”. De la caja única de Chaves a esto, hay mucho trecho.

En paralelo, a Braulio Medel se le ha agitado el gallinero por primera vez en los 23 años que lleva como presidente de Unicaja o Caja de Ronda. Esto sí que es una novedad, que sorprende en persona de tanta experiencia e inteligencia. Ha encadenado tres disgustos en pocas semanas: el fiasco de la fusión de Cajasur, la dimisión de su prestigioso director general y el desafecto de los cinco consejeros de Partido Popular, en el consejo recién estrenado de la Unicaja fusionada con la Caja de Jaén. El miércoles de la semana pasada el consejo de administración autorizó a su presidente para que entre en la subasta por Cajasur. Nomura, el banco heredero de Lehman Brothers, encargado de la venta de la caja cordobesa, había preguntado a Unicaja si estaba interesada en pujar. El banco japonés también ha trasladado la misma pregunta a Cajasol y a otras entidades como Banco Sabadell, Ibercaja, Caja Madrid o la vasca BBK. Cajasol, ha hecho su oferta.

En el mismo consejo, los consejeros del PP no han votado a favor del nombramiento del nuevo director general de Unicaja, Manuel Azuaga, militante del PSOE y ex presidente de Aena. La salida de Miguel Ángel Cabello se ha producido cinco meses después de que el consejo mandatara a Medel para renovar el contrato del director general, que con la fusión con Jaén perdía la cláusula indemnizatoria de su contrato de alta dirección. Con la ley andaluza de cajas del 99, en la nueva entidad no tendría derecho a esa compensación y había que buscar una fórmula alternativa. Hay varias versiones, todas ellas oficiosas, sobre la cuantía de esa cláusula. Una es que era de tres millones de euros. Otras dicen que no ha pasado de dos o tres años de un salario anual cercano a los 600.000 euros. Consejeros de distinto signo han mediado con Medel para facilitar un acuerdo desde que en diciembre se le autorizó a negociar con su director general, un hombre muy bien visto en la CECA, en el Banco de España o en la CNMV. Finalmente, no hubo acercamiento y Cabello ha optado por marcharse con su cláusula, antes de quedarse sin ella.

La intervención de la Junta en este momento de incertidumbre sobre el futuro de las cajas ofrece muchas dudas. El presidente Griñán fuera del Parlamento es algo más claro que en su discurso: dice que confía en poder avanzar en la creación de una gran caja de ahorros andaluza. En una entrevista radiofónica en la noche del jueves incluso dijo que ve fácil un acuerdo con Arenas en la materia, como lo ha habido entre Zapatero y Rajoy. Pero en el PP responden que el presidente no ha llamado a su jefe ni una sola vez para hablar del tema. En sus declaraciones también ha pedido a Cajasol y a Unicaja “que se miren”. Poesía…

Quien sí está dando la cara de manera decidida es el número dos del PSOE andaluz, Rafael Velasco, que ha planteado una fusión fría entre Unicaja y Cajasol, que puje por Cajasur y en la que pueda entrar también Granada si se frustra su SIP con Murcia, Penedés y Sa Nostra. Ha trascendido que Medel ha dicho que de este asunto se puede hablar. Sin embargo, el miércoles pasado no informó a su consejo de administración sobre esos contactos. El presidente de Cajasol, Antonio Pulido, ha sido un poco más cálido que el de Unicaja al respecto.

La relación entre Medel y Pulido no es fluida. Ambos se miran de reojo con recelo. Con ese precedente, hay quien considera que una SIP entre Unicaja y Cajasol más que una fusión fría, sería una fusión gélida. Pero fuentes socialistas insisten en que no descartan nada en materia de fusiones andaluzas y que Velasco seguirá insistiendo ante Medel y Pulido. Esta semana es clave.

La intervenciones de las autoridades políticas en asuntos de cajas no siempre han sido afortunadas. O quizá habría que añadir que casi nunca han sido acertadas. Si hay algo en lo que coinciden en esta materia los dos principales partidos, al menos en teoría, es en propugnar una gestión económica y financiera profesional. Un ejemplo de desventura fue la decisión estratégica del Gobierno andaluz de pedirle a las cajas que se salieran de Ebro Puleva y que apostaran por SOS. Hoy Ebro Foods es una de las pocas empresas del Ibex-35 que ha subido notablemente en los últimos meses. Y su presidente, Antonio Hernández Callejas, ha anunciado hace pocos días a la junta general de accionistas de su compañía un dividendo para este año de un euro por acción; lo que supone a la cotización de ayer más de un 7%. Mientras, como es conocido, SOS suspendió pagos y está en proceso de reestructuración.

Otras intervenciones de la administración también son criticadas. Al Ministerio de Industria se le reprochan sus bandazos en la política de subvenciones a las renovables que convierten los megavatios solares en diez o doces veces más caros que la media del sector eléctrico. Desde los lobbies competidores también se señala como temerario que se estén dando decenas de asignaciones para construir simultáneamente plantas termosolares con una tecnología todavía experimental. Sería más razonable -dicen- dar esas mismas concesiones para que se levanten las plantas de manera consecutiva y aprovechar, entre una y la siguiente, los avances técnicos para mejorar su eficiencia, dado su coste y las altas subvenciones. Abengoa, presidida por Felipe Benjumea, ha sido la más beneficiada en el último reparto que ha hecho el Ministerio de Industria, con 13 plantas de 50 megavatios, seguida de ACS con seis, de un total de 56 proyectos, que suman 2.340 megavatios.

Como los reproches no vienen solos, en el sector se critica que en el consejo de administración de Abengoa se siente un hermano del ministro Miguel Sebastián, el catedrátrico Carlos Sebastián Gascón, como consejero independiente, la misma condición que tiene el ex ministro socialista Josep Borrell.

No es un hecho aislado, ni privativo de España. Acciona acaba de fichar para su consejo a Miriam González Durántez, la esposa del viceprimer ministro británico Nick Clegg. Y el líder de los liberal demócratas del Reino Unido ha respaldado la decisión con el argumento de que cada uno tiene su carrera. Interferencias y ruidos por todas partes, como ven.

Camuflaje

Ignacio Martínez | 14 de junio de 2010 a las 9:56

China siempre ha sido un país enigmático. Y esta China actual, en la que ya se convocan huelgas en su desarrollada zona costera, sigue siendo un enigma. Si hay una fuerte dosis de cinismo entre los políticos occidentales, lo de los chinos es superior. Con la ventaja de que allí es una tradición cultural. En Shanghai, en donde se fundó el Partido Comunista chino en 1921, el museo de historia de la ciudad omite toda referencia al partido. La historia de la ciudad en los últimos diez siglos habla de campesinos y señores feudales, de mandarines y administradores, de curas y militares coloniales, de yuppies y ejecutivos modernos, pero ignora la fundación del PC chino, la conquista del poder por los comunistas y su dictadura del proletariado. Las autoridades aluden al gobierno para hablar del poder y al chino para hablar de los ciudadanos, como si sólo hubiese uno y no 1.300 millones: “El gobierno opina”, “el chino piensa”. Eso ampara un capitalismo sin adjetivos y sin democracia. El último acto de camuflaje es de la oficina municipal de transportes de Pekín: ha pedido a conductores y cobradores que eviten llamar camaradas a los usuarios.

El camuflaje es una practica universal, sin paliativos. Berlusconi, campeón del liberalismo, acaba de hacer aprobar en el Senado una ley para dificultar la interceptación de conversaciones telefónicas por orden judicial, y sobre todo para evitar que su contenido acabe publicado en los diarios. Falta la aprobación de la Cámara de Diputados, pero ya hay una protesta generalizada de la prensa: el prestigioso diario La Repubblica salió el viernes con la portada en blanco. Aquí estarían de acuerdo con la medida los amiguitos del alma de la Gürtel y sus defensores, letrados, políticos o mediáticos. También los enemigos de Garzón. Siempre, claro está, en nombre de la libertad. En Italia, sin embargo, los medios la llaman la ley mordaza. Berlusconi pensará que no tienen bastante sentido del humor.

Hay más ejemplos de estas prácticas. Rajoy sigue sin decir esta boca es mía en el capítulo de los ajustes que el PP haría si gobernase. Su última aportación al debate es que su partido no subirá los impuestos en ninguna comunidad autónoma en donde gobierna. El estado mayor de los populares cree que la batalla electoral la tiene ganada y que debe hacer o decir lo menos posible; así tienen asegurada La Moncloa. Una estrategia torpe y nada generosa con el país, necesitado de alguna certidumbre.

Zapatero dijo el jueves delante de González que su partido no está deprimido. Que Dios le conserve la vista. Porque no sólo están deprimidos los socialistas, sino todo hijo de vecino. El presidente podrá disimular, como un chino, un neoliberal italiano o un popular español, pero para el común de los mortales no hay suficiente ropa de camuflaje sentimental en la España de hoy.

Pulsos

Ignacio Martínez | 7 de junio de 2010 a las 9:15

La crisis se va a llevar muchas cosas por delante. Pero hay instituciones como la banca, la industria farmacéutica o las tabacaleras que seguirán pujantes cuando pase el tsunami. En el primer capítulo está Zapatero. La popularidad del presidente del Gobierno se ha despeñado sin remedio; el PP se ha escapado a más de diez puntos de distancia en las encuestas y roza la mayoría absoluta en unas eventuales elecciones. El último sondeo, ayer en El País, nos dice que un 70% de los votantes socialistas tienen poca o ninguna confianza en Zapatero, y que Rajoy le aventaja ya en valoración, aunque los dos suspendan. La gente quiere un nuevo Gobierno, que dé un poco de seguridad y confianza, pero no quiere elecciones. Esto concede un mínimo margen al presidente, que ya ha agotado casi todos los fusibles de su maquinaria gubernamental.

Elecciones es lo que está pidiendo a gritos, presa de una cierta ansiedad, el líder del PP, que el viernes en Viator (Almería) insinuó que a las cuentas públicas de España puede pasarles lo que a las griegas o húngaras. Rajoy quiere ir a las urnas con el argumento de darle esperanza al país, pero quizá convendría que fuese más cauto en este tipo de manifestaciones temerarias y más atrevido en otras: podría ofrecer un adelanto de lo que haría si gobernase. Por ejemplo, dónde, qué y cuánto recortaría en el gasto público. Porque todavía no ha soltado prenda, el hombre, convencido de que puede ganar sin comprometerse en exceso.

Pero la transparencia no es la principal virtud de estos tiempos. Una revista médica acaba de denunciar que la Organización Mundial de la Salud ocultó que varios de los 16 miembros de su comité de emergencia para la gripe A tenían vínculos financieros con los dos laboratorios que fabrican las vacunas. El problema es que los componentes de ese comité son secretos. Secretos para el gran público, pero no para las multinacionales farmacéuticas Roche o Glaxo. Total que se vendieron con la alerta mundial retrovirales por valor de casi 5.000 millones de euros. En Europa occidental, 179 millones de dosis, y en España 13 millones de vacunas, de las que sólo se usaron dos millones. Además de recortar el gasto ordinario, es evidente que evitar despilfarros ocasionales ayudaría a ahorrar. No sólo los bancos van a escapar de rositas de la crisis.

Las tabaqueras están en pie de guerra contra los planes del Gobierno de ampliar la ley antitabaco de 2005, para que no se pueda fumar en ningún lugar público cerrado a partir de enero. Tienen mil millones de clientes en el mundo y, como todo negocio que se precie, lo que pretenden es ampliarlos, no arriesgarse a recortar el consumo. Y aquí andan, en contra de una reforma imprescindible para la salud de los fumadores (y quienes les rodean), que son un tercio de la población española. En tiempos de crisis, estos pulsos son más dramáticos.

Un país sin alternativa

Ignacio Martínez | 22 de mayo de 2010 a las 9:34

Jordi Pujol ha dicho que Zapatero no le parece serio y que Rajoy no le gusta. Don Jordi, a los 80 años que cumple dentro de pocos días, sigue siendo muy directo. Aunque en este caso es poco original, porque la inmensa mayoría del país piensa lo mismo, incluidos muchos votantes socialistas y populares. Pujol gobernó Cataluña 23 años; demasiado tiempo. Un amigo me preguntó el otro día si había mejorado Cataluña desde la marcha de Pujol, con los tripartitos presididos por Maragall o Montilla. Admití que no. Pero es demasiado que un Pujol gobierne Cataluña 23 años, o que un Chaves regente Andalucía 19.

Me acuerdo de Pujol durante el telediario. Sale Rajoy desde Córdoba y dice que este ajuste supone dar un estacazo al débil y revela la degradación en la que caído el Gobierno y el travestismo del presidente Zapatero. Literatura. Explica que es un despropósito el recorte anunciado por Zapatero, pero no dice qué haría él. Habla de reducir altos cargos, eliminar algún ministerio y otras cosas que voy sumando, conforme las enumera: total, 40, 50, 60 millones de euros. Muy poco frente a un déficit público superior a los 120.000 millones. Rajoy tiene una segunda versión de su discurso, en la que incluye la privatización de las empresas públicas de radio y televisión.

Todo lo dice a humo de pajas, sin un número. Pero es imprescindible, urgente, que el partido que quiere gobernar España nos diga de manera precisa dónde recortaría y por cuánto dinero. Lo demás es hacer trampas. Está claro que la responsabilidad de gobernar la tiene Zapatero, pero Rajoy podría salir a la palestra y decir dónde ahorraría 15.000 ó 20.000 millones de euros. Ayer en Córdoba reclamó una dieta de adelgazamiento de todas las administraciones públicas, porque según él gastan lo que no está en los escritos. Otra licencia literaria, desde luego nada científica. Parece que el PP se abstendrá en el Congreso cuando haya que aprobar el decreto con el recorte presupuestario. No porque se lo pida el cuerpo a Rajoy, sino porque se lo habrían exigido Sarkozy y Merkel.

Entretanto, la olla a presión de Madrid bulle de rumores. Zapatero aguanta hasta las municipales. Después los socialistas tendrán que leer los resultados con lupa. Quizá para ir a las urnas en otoño de 2011 y evitar tener que hacer los presupuestos de 2012. Con Zapatero o con otro, porque la lista de posibles candidatos alternativos no para de crecer. Esa hipótesis colocaría a Griñán en la tesitura de cumplir su palabra y convocar las andaluzas en marzo de 2012, y, por tanto, permitir que haya unas elecciones regionales no colonizadas por generales o europeas por primera vez en 22 años.

Como ven la cosa está entretenida. Los ciudadanos tienen un doble motivo contra el aburrimiento, o sea, para la preocupación. Éste no es sólo un país a la deriva, es también un país sin alternativa.

Hartos de los políticos

Ignacio Martínez | 10 de mayo de 2010 a las 10:32

Leo en La Vanguardia una entrevista con Artur Mas, en la que el líder de CiU dice que Zapatero está acabado. Como suena, acabado. Es una opinión interesada; se van a enfrentar en la campaña electoral catalana dentro de seis meses. Pero aunque sea un punto de vista interesado, coincide con el de muchas personas, incluidos votantes y militantes del PSOE. En este momento, la credibilidad del presidente está bajo mínimos. Eso no significa que Zapatero no vaya a ser el candidato socialista, ni que no pueda ganarle a Rajoy. El inglés Cameron se ha llevado dos años con la mayoría absoluta virtual en el bolsillo y cuando ha llegado la semana pasada la hora de la verdad, no la ha conseguido. Rajoy debería tomar nota: no sólo Zapatero peca por inacción.

Veo una crónica de Bruselas, sobre las elecciones generales anticipadas que hay en Bélgica el jueves próximo, y resulta que hay una auténtica rebelión contra la ley que castiga con multa a quien no acuda a las urnas. En Europa es obligatorio el voto en Bélgica, Luxemburgo, Grecia, Italia y Chipre. En Luxemburgo, a los reincidentes les puede caer una multa de 1.000 euros. En Italia y Grecia no hay sanción, y se nota en la alta abstención. Pero en Bélgica son muy rigurosos; pueden sacar del censo a alguien, si se abstiene cuatro veces. Eso, y el sentido cívico de los ciudadanos, lleva a porcentajes de participación superiores al 90%. Pero en esta ocasión, flamencos y valones están hartos de tanta estulticia de sus dirigentes, tantas peleas por la lengua, tanto nacionalismo excluyente que ha bloqueado el gobierno del país en los últimos tres años. Y hay un movimiento popular que reclama la abstención.

Hacer el voto obligatorio siempre me ha parecido mal, pero mis amigos belgas lo encientraban normal. Lo que hace la costumbre. Votar es un derecho y como todos los derechos su ejercicio debería ser voluntario. Si se convierte en obligatorio, pasamos de un derecho a un deber. Y acabamos con uno de los termómetros para medir el grado de satisfacción de los ciudadanos con la democracia de la que disfrutan. Los trucos para camuflar el desinterés del público con los procesos políticos son muy variados. En Andalucía, sin ir más lejos, conocemos muy bien uno patentado por Manuel Chaves: evitar toda convocatoria por separado de elecciones autonómicas, para conseguir una mayor participación, al hacerlas coincidir con las generales. Pero las protestas por este abuso reiterado de los gobernantes socialistas no encuentran eco en el público. Nuestros políticos han pasado a ser la tercera preocupación de los españoles en las encuestas, tras el paro y la crisis económica. O sea, que empezamos a estar tan hartos de ellos, como los belgas.

Cualquier motivo es bueno para un escandalito. Arenas, como Cameron y Rajoy, lleva tiempo por delante en los sondeos de opinión. Pero se recrea demasiado en el regate corto. Queda la duda sobre si cambiará de registro tras las elecciones municipales y nos mostrará un perfil de estadista. Su último empeño es que no hubo que restaurar el palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta, uno de los más importantes edificios del barroco andaluz. El presidente del PP andaluz considera su rehabilitación un despilfarro. Y ha construido un titular destructivo que repite sin cesar: Griñán se ha construido su Versalles. Pero ofrece una solución; si gana lo dedicará a Museo. Supongo que con el consiguiente despilfarro en la adaptación del edificio para su nuevo destino. A veces es para estar más que hartos.

Arde Madrid, cita en La Moncloa

Ignacio Martínez | 5 de mayo de 2010 a las 6:52

Cuando hoy se vean en La Moncloa Zapatero y Rajoy, ¿hablarán del tiempo? ¿Le dirá Mariano a José Luis que lo encuentra más delgado y ojeroso? ¿Se interesará Zapatero por la familia de su invitado? En fin, me pregunto si gastarán algunas frases de cortesía para calentar el ambiente o la combustión de la Bolsa ayer en Madrid les ahorrará ese prolegómeno. El Íbex 35 cayó en España un 5,41% en un día de números rojos para en todas las plazas europeas. Y no sólo la Bolsa, el rumor de que España iba a necesitar 280.000 millones de prestamos en un plan rescate a la griega se extendió de tal manera, que el presidente del Gobierno lo desmintió, tachándolo de locura. Bueno, veo encuestas digitales con miles de votos, en las que los españoles creen que la crisis griega nos atrapará.

En este país hay miedo y eso no es una locura. Miedo a quedarse en paro y no poder atender las necesidades familiares o las deudas contraídas. Miedo a invertir un euro en no importa qué producto financiero. Miedo a que se nos hunda el mundo maravilloso en el que vivíamos. Lamento repetirlo, pero cuando en el verano de 2007 saltó la crisis hipotecaria norteamericana que inició la gran recesión mundial, el presidente del Gobierno hizo unas declaraciones en las que decía que España jugaba la Champions de la economía mundial. ¿Recuerdan? Era la que más partidos ganaba, la que más goles metía y la menos goleada. Estaba más preparada que nunca ante una posible recesión por la fortaleza de su economía, el dinamismo de la inversión, la solvencia de las empresas, la eficiencia de su sistema financiero y la acumulación de disponibilidades de las familias.

No es extraño que un 64% de los votantes del PSOE piensen hoy que el Gobierno no ha adoptado las medidas adecuadas para hacer frente a la crisis, según se desprende de la encuesta que publicó el domingo El País. Un 71% de esos votantes socialistas creen que el presidente del Gobierno improvisa. Zapatero le inspira poca o ninguna confianza al 54% de sus seguidores electorales. Ha entrado en combustión, como la Bolsa. No es mucho mejor el estado de ánimo de la familia adversaria: un 39% de los votantes del PP piensan que su líder improvisa y un 49% le tiene poca o ninguna confianza. Ahí sí que tienen un buen tema de conversación los dos líderes que tienen cita en La Moncloa a las diez de esta mañana.

Dicen que van a hablar de Grecia y de las cajas. O sea, de crisis y finanzas. La verdad es que Zapatero y Rajoy se van a ver las caras para mandar un mensaje de tranquilidad al país, en imitación ¡siete días después! de lo que hicieron el primer ministro portugués José Sócrates y el líder de la oposición lusa Pedro Passos Coelho la semana pasada. Aquí, tarde y bajo la presión de los especuladores. Qué pena de país, la peor pareja de líderes de la democracia en el peor momento.

Medias verdades y mentiras de los políticos

Ignacio Martínez | 20 de abril de 2010 a las 10:32

Los lectores aportan mucho a este blog. Juan, de Almería, envía a mi correo un mensaje muy interesante sobre los mensajes políticos. De la misma manera que Griñán no dijo la verdad en el Parlamento cuando aseguró que los usuarios andaluces son los más satisfechos de España con sus servicios públicos de salud (ver el post del domingo 18 de abril), tampoco era cierto lo que Rajoy ha dicho hace unos días sobre Finlandia y el IVA. Este es un resumen del mensaje de Juan:

Acabo de ver por TVE en directo una emisión dónde el señor Rajoy hacía un alegato de una inexactitud ¿intencionada? Como usted sabe estuve 43 años en Finlandia, tenemos mi mujer y yo una casita de campo allí, dónde pasamos los veranos y seguimos con interés las noticias de toda índole de aquel país. El señor Rajoy dijo que Finlandia había bajado el IVA en cinco puntos. Es en parte cierto y en su mayor parte falso. Finlandia, en efecto, bajó el IVA a ciertos productos alimenticios de un 17 a un 12%. Claro que son cinco puntos pero en unos productos determinados. Y además era una ínfima parte del precio final al consumidor, porque envasado, transporte, etcétera quedan fuera de la rebaja. ¿Cuántas cosas dicen los políticos como verdades cuando lo único que tratan es de ‘adaptar’ una parte de la verdad a las ‘necesidades’ del anunciante? ¿Qué tipo de ‘verdad falseada’ cobra vida en la calle, sin que a nadie se le ocurra ponerlo en duda? ¿Esto no es peligroso en democracia?

Rajoy: “Eeehhh…”

Ignacio Martínez | 10 de abril de 2010 a las 8:09

Tengo un amigo que se siente huérfano de partido, porque le parece que ni el PSOE ni el PP se merecen su voto. Y está el hombre melancólico porque no sabe qué va a hacer dentro de dos años en las elecciones generales. Es uno de los muchos ciudadanos de este país convencidos de que estamos ante el peor tándem presidente-del-Gobierno/jefe-de-la-oposición de la democracia española. Cada día nos ofrece alguna posibilidad de confirmar teoría tan pesimista. La última de Rajoy ha tenido como escenario Sevilla. Estuvo dos días escondido, tras levantarse el secreto del sumario de Gürtel, y después de que el hombre fuerte de su partido -Javier Arenas- convenciese a Bárcenas de apartarse voluntariamente del partido y de su ejecutiva, Rajoy por fin habló en Sevilla. ¿Cuál fue su palabra más repetida? Eeehhh… Parecía el número de un humorista que exagera ciertos rasgos del carácter de la persona que imita.

Rajoy es un hombre muy afable. Y eso es bueno y malo para según qué cosas. También encaja a la perfección en el tópico del gallego que no se sabe si sube o baja una escalera cuando te encuentras con él. En su breve rueda de prensa de Sevilla no sólo arrastró las eeeh o ehhh, sino que cuando entró en harina lo hizo resbalando. “Supongo”. “No lo sé”. Así de contundente fue el candidato a la presidencia del Gobierno cuando se le preguntó si Bárcenas seguiría en el Grupo Popular del Senado. Seguirá, ya verán, aunque dijo que es un asunto que decidirá el grupo parlamentario. ¿No le darán instrucciones al grupo? A la pregunta de si le seguirán pagando los abogados a Bárcenas, Rajoy rehusó contestar por dos veces. Es algo que decidirá el nuevo tesorero del partido. Como se ve, siempre es otro el que decide, ya sea Arenas, el Grupo Popular del Senado o Romay Beccaría.

Mientras tanto, el día anterior su rival ya se había proclamado de manera decidida contra la corrupción. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, tomó medidas para apartar a alcaldes y consejeros de su Gobierno atrapados en la red de Gürtel, cuando estalló el caso; mucho antes de que en la sede central de la calle Génova de Madrid se atreviesen con Camps, familiares y amigos de Valencia o con Bárcenas, el poderoso tesorero y gerente del PP durante casi 30 años. Un día antes de que Bárcenas aceptase dejar cargo, despacho y militancia en el partido, Aguirre ya le había señalado la puerta: sostuvo que ante la aparición de una duda razonable sobre la rectitud de la conducta de cualquier cargo público la norma debe ser el apartamiento de sus funciones hasta que se aclare la cuestión. Una vez más le ha ganado por la mano a Rajoy en determinación.

La lucha contra la corrupción exige algo más que buenas intenciones. Y las medidas contra los sospechosos no deberían ser tan premiosas o interesadas. Eso genera desconfianza en una ciudadanía que no está para muchos trotes, sino cansada, insegura y meláncolica.

Bárcenas tira la toalla

Ignacio Martínez | 8 de abril de 2010 a las 13:41

Bárcenas ha dimitido definitivamente como tesorero del Partido Popular y ha pedido la baja voluntaria como afiliado tras la oleada de críticas que han llovido contra él por su papel en el caso Gürtel y contra Rajoy por su silencio e inacción en este asunto. Y frente al silencio del líder del PP, quién sí ha entrado en escena, como siempre, ha sido la lideresa. Esperanza Aguirre dijo ayer lo que toda España estaba esperando de Rajoy. Se mostró partidaria de apartar a cualquier cargo público ante la aparición de una duda razonable sobre la rectitud de su conducta. Una vez más la presidenta de la Comunidad de Madrid deja en evidencia a Rajoy. Y sobre la corrupción dijo que sin lugar a dudas es el peor delito que puede cometer un político. Marcando el camino…

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