Archivos para el tag ‘Rey Juan Carlos’

Tú no eres de los nuestros

Ignacio Martínez | 29 de marzo de 2010 a las 11:23

El Gobierno y el Partido Socialista han concedido gran importancia a la quinta cumbre de Mujeres por un mundo mejor España-África celebrada en Valencia este fin de semana. En la clausura, el presidente del Gobierno ha dicho que la igualdad es una de las claves para un mundo mejor. La igualdad de género. Porque Zapatero, campeón de múltiples causas sociales, no incluye en ese catálogo a otras fuerzas políticas. No se comporta igual si actúa en territorio hostil o bajo jurisdicción socialista. En la apertura de esta cumbre, presidida por la reina Sofía, la alcaldesa de Valencia se quejó de que no se hubiese invitado al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, el máximo representante del Estado en Valencia. Ya sabemos que está manchado por el caso Gürtel, que era amiguito del alma de uno de los capos de la trama corrupta y demás, pero no está imputado y sigue siendo la máxima autoridad en su región.

Se le respondió a Rita Barberá que se trataba de un encuentro de mujeres, y la alcaldesa de Valencia preguntó por qué iba el presidente del Gobierno a la clausura. La contestación de La Moncloa fue que anteriores cumbres en Mozambique, Liberia o Níger también las clausuraron sus presidentes. Argumento que está muy bien, pero tiene dos agujeros notables. Los presidentes de esas naciones africanas son jefes de Estado y su equivalente en España es el rey Juan Carlos. Y en esos países, como se sabe, no hay comunidades autónomas, con sus poderes y representación política. Si este encuentro lo hubiese organizado Bibiana Aído en Andalucía, habría invitado al presidente Griñán. Seguro. Y habría hecho muy bien. Luego en Valencia se ha cometido un desliz.

El asunto recuerda otras peripecias más cercanas. La deslealtad institucional es una práctica extendida. A una amiga que trabajaba en una empresa pública de la Junta le encargaron la organización de una conferencia en Jaén, cuando el alcalde era del PP. Le pusieron sólo una salvedad: que el alcalde no fuese por allí. Y se trataba de un encuentro científico y tecnológico, no de género. Y en Málaga, la ministra de Fomento Magdalena Álvarez inauguró durante su mandato un tercer carril en la ronda este de la ciudad sin invitar al alcalde popular, pero no se olvidó de la secretaria del PSOE y los diputados de su partido.

Pero también hay muchos casos y graves de tú-no-eres-de-los-nuestros en la acera contraria. Camps, sin ir más lejos, ha tenido durante meses a Leire Pajín sin escaño en el Senado, en representación de la comunidad autónoma valenciana. Era su pequeña venganza personal por verse implicado en el caso Gürtel. Y la semana pasada, el ex ministro de Aznar Jaime Mayor Oreja afirmó que ETA y el Gobierno son aliados potenciales. Una declaración que coincide infelizmente con los más duros de la banda, que sostienen que hay que seguir matando porque el Gobierno volverá a negociar. El presidente del PP vasco, Basagoiti, ha desautorizado a Mayor, pero Rajoy se ha evitado ese mal trago.

Ahí siguen PSOE y PP. Sin enterarse de que este tipo de sectarismos atenta contra los intereses generales. De todos y todas.

Equilibrio y mal paso

Ignacio Martínez | 17 de marzo de 2010 a las 9:59

En 1974, en un acto en el Valle de los Caídos, Franco tuvo un traspié. La prensa del día siguiente nada decía del percance. La censura no permitía que se publicaran esas cosas, pero se corrió el rumor de que el Generalísimo se había caído. El rumor era por aquel entonces algo frecuente, dado que no había libertad de prensa. Y el problema estaba en discernir si el rumor se refería a un hecho real o era un cuento chino. Meses después, el dictador tendría una flebitis por la que tuvo que pasar provisionalmente los poderes de jefe del Estado al entonces príncipe Juan Carlos, lo que no hubo más remedio que contar al público. Aquel traspié no habría pasado de ser un rumor de difícil verificación, de no ser por una crónica que burló la censura con una hábil estratagema: en un párrafo perdido se hablaba de equilibrio y dos líneas después de mal paso. Lo que permitió saber de primera mano que era verdad que se había caído. Se escribía entre líneas. Se leía entre líneas.

Con una democracia, todo es más fácil. O más vulgar. El secretario general del Mar del Ministerio de Medio Ambiente había vetado una serie sobre el litoral que iba a emitir Televisión Española. El Ministerio había subvencionado este documental en la época de Cristina Narbona y el guionista, el catedrático granadino Miguel Ángel Losada, se negaba a retirar dos minutos con noticias de telediarios sobre casos de corrupción urbanística. El actual equipo ministerial opina que la corrupción no es la culpable del caos urbanístico de las costas, sino la mala planificación, y la planificación es competencia autonómica o local… Por no decirlo entre líneas: el que pagaba se consideraba en el derecho de censurar. Aunque el escándalo que se organizó ha obligado a la actual ministra del ramo a desautorizar a su secretario general y a levantar el veto oficial.

Este tipo de vulgaridades no son patrimonio del PSOE. Hace pocos días, en Valencia, el PP ha impedido que se expongan en un museo dependiente de la Diputación las mejores fotos periodísticas del año pasado. Hay una genial de Camps y Costa abrochándose al unísono un botón de sus chaquetas. Pero al presidente valenciano no le agradaba que una parte de ese material recordase al público el caso Gürtel. Así que aplicaron la censura. La parte positiva de estas historias es que pueden contarse y criticarse. Incluso en ocasiones evitarse. La serie documental la veremos en TVE y las fotos de Valencia están ya expuestas en otro lugar.

Ahora, el Rey tiene un traspié en la inauguración de la terminal del aeropuerto de Málaga que ha construido Sando con Ferrovial, y se entera todo el mundo. Y algunos censores pueden ser burlados, cuando quedan en evidencia. No estamos en un mundo perfecto, pero con la democracia todo es más fácil. Desde luego.

La crisis y ‘el salto’

Ignacio Martínez | 14 de febrero de 2010 a las 11:56

Carod Rovira, que no es sospechoso de simpatías monárquicas, ha calificado de absolutamente imprescindible, positiva y de sentido común, la petición del Rey de un pacto nacional contra la crisis. Don Juan Carlos no sólo ha pedido un acuerdo, para el que es necesario el concurso de los dos grandes partidos, sino que ha llamado a posibles protagonistas, para conocer sus puntos de vista y crear el ambiente adecuado. El único problema es que ni al PSOE ni al PP les ha hecho gracia la idea. No por motivos ideológicos, como se ha publicado; eso es un pretexto: en la pasada legislatura del Parlamento Europeo, PP y PSOE votaron lo mismo en siete de cada diez casos.

En realidad, el obstáculo insalvable es la estrategia interesada de los dos partidos. Al Gobierno Zapatero le vino bien aislar al PP en las pasadas legislaturas del Congreso y el Parlamento catalán. Al equipo de Rajoy ahora, le complace ver cómo se consume el presidente por la crisis o sus propios errores, y le pone en bandeja el triunfo en 2012. Y al país que lo zurzan. Esto no es nuevo. En los 33 años de democracia, hay una larga tradición cainita en el comportamiento del principal partido de la oposición con el Gobierno y escasos ejemplos de cooperación en grandes asuntos de Estado. El mejor ejemplo de lo contrario es el pacto constitucional entre UCD y PSOE. También, el pacto antiterrorista propuesto por Zapatero al Gobierno Aznar. No hay mucho más.

Y sin embargo, nunca en estos 33 años ha habido una legislatura con más diputados de los dos principales partidos. Lo que significa que el votante español no sólo no castiga la confrontación, sino que la premia. La tendencia en otros países como Alemania ha sido una pérdida constante de respaldo popular a democristianos y socialdemócratas. Deberían tomar nota aquí los partidos. Pero eso no es todo. En Sevilla, el viernes, el príncipe Felipe ha reclamado una sociedad civil capaz de movilizar a los ciudadanos. Es otro aspecto del problema. Un habitual lector de este blog, Pep, comentaba ayer que Andalucía además de ser exigente con sus políticos, lo debe ser también con sus organizaciones cívicas, sindicales, empresariales, corporativas, profesionales… Y está claro que no lo es. No nos podemos quedar sólo en la exigencia a los políticos. “Quizá ha llegado la hora del gran salto”, decía Pep. A ver si nos enteramos.

España es una realidad envasada al vacío, según Enric Juliana

Ignacio Martínez | 13 de octubre de 2009 a las 11:35

Mi admirado colega Enric Juliana publica hoy en La Vanguardia una excelente crónica en la que sostiene que España es una realidad envasada al vacío. La política española se ha envasado al vacío, pendiente como en los años sesenta, como en los setenta, como en los ochenta, de unas señales de aliento y recuperación que sólo pueden venir de fuera. No se lo pierdan. Aquí les dejo un extracto:

España es hoy una realidad envasada al vacío. Las potencialidades del país se conservan intactas, sin aire, aprisionadas, a la espera de que algo ocurra. La celebración del 12 de Octubre, fiesta nacional, fue ayer fiel espejo de la plastificación política y de su inquietante suma de debilidades: el presidente del Gobierno fue abucheado como nunca durante el desfile militar en el paseo de la Castellana de Madrid, y el líder de la oposición se convirtió en el centro de todas las miradas en la posterior recepción en el Palacio Real. El Partido Popular tiene hoy una cita con los servicios de limpieza. Gran telón de fondo de la jornada: el peligroso desfiladero de Afganistán.

Telón y notas dinámicas: la presencia por primera vez de representantes del Gobierno y del Parlamento vasco (el consejero de Interior, Rodolfo Ares, y la presidenta de la Cámara, Arantza Quiroga); la mayor sobriedad del desfile militar, y el ágil protagonismo de la monarquía al anunciar en palacio que don Juan Carlos viajará a Washington en el próximo mes de diciembre, donde será recibido por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. La política española se ha envasado al vacío, pendiente como en los años sesenta, como en los setenta, como en los ochenta, de unas señales de aliento y recuperación que sólo pueden venir de fuera. El Gobierno lo confía casi todo a un Mr. Marshall posmoderno, sostenible y renovable. Ese ente sobrenatural se llama Barack Obama y recibirá hoy a José Luis Rodríguez Zapatero en la Casa Blanca. La anunciada visita del Rey a Washington ensancha el carril preferente que el Ejecutivo quiere abrir con la nueva Administración norteamericana (¿aznarismo de izquierdas?), a la vez que pone de manifiesto la gentileza del Rey: la primera foto al lado de la chimenea del despacho Oval será la de Zapatero. El presidente del Gobierno ayer levitaba. En la Castellana se mantuvo absolutamente impertérrito ante los abucheos que a duras penas podían acallar los acordes de la música militar. Y en palacio exhibió su perenne sonrisa y un brillo en la mirada –¿sed de más astucias y enredos?– que suele acentuar en los actos públicos. Por la mañana, Zapatero se había desayunado con otros dos sondeos adversos (Antena 3 y diario Público), que confirman la reciente encuesta del Instituto Noxa para La Vanguardia: el PP se halla cuatro puntos por delante del PSOE en intención de voto, con tendencia al despegue. Nada de eso importaba ayer. Los oídos del presidente sólo escuchan un mantra: Obama, Obama, Obama. Rajoy también había leído las encuestas y estaba contento. “A mí lo que ahora me importa es dirigirme a la gente normal, a la gente que conserva el sentido común, que es la mayoría”, repetía en los corrillos. Estaba moderadamente contento, contento con el freno de mano puesto, porque en lugares muy visibles de su partido la normalidad brilla por su ausencia. El PP tiene esta tarde una cita con los servicios de limpieza: la ejecutiva de Valencia deberá aceptar que sus líneas defensivas han sido desbordadas por la avalancha sumarial del caso Gürtel. Ricardo Costa será sacrificado como secretario general del PP valenciano (la segunda organización más importante del partido después de Madrid),y nadie sabe si ello será suficiente en las próximas semanas. Rajoy, todavía dueño de sus tiempos, ha dado plenos poderes a María Dolores de Cospedal para acelerar las labores de saneamiento. En el ínterin, el PP se aferra a lo que puede para mantener vivo el mensaje de que es objeto de una deliberada campaña de acoso en la que no se respetan todas las garantías procesales.