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Antología: Duran y Montilla

Ignacio Martínez | 30 de mayo de 2010 a las 21:00

Francesc de Carreras publicaba ayer este artículo en La Vanguardia que está muy bien. Es especial hecho por un catalán para catalanes. Lo copio, para más comodidad:  

 

Paso un día en Madrid, con gente del entorno del PSOE y algún cargo del mismo Gobierno: todos me hablan bien de Duran Lleida y mal de Montilla. Curioso partido hermano, el PSC. ¡Ay! Los parientes, la familia, la familia…

Desde los tiempos de Miquel Roca Junyent, ningún político catalán ha disfrutado de tanto crédito en Madrid como Duran. Se lo ha ganado a pulso por sus inteligentes intervenciones en el Congreso. Y aunque hable sólo en nombre de un pequeño grupo parlamentario catalanista, paso a paso Duran ha llegado a suscitar un respeto general, incluso más allá de la estricta clase política. Recordemos que en el último sondeo del CIS era el político español más valorado. Para que después sigan diciendo en Catalunya que en España a los catalanes no nos quieren y nos tienen manía, ese mito tan necesario para el equilibrio psicológico de nuestros nacionalistas.

Ciertamente, quizás no nos quieren. Pero lo disimulan muy bien: la emisora de radio más escuchada de España, la Ser, está dirigida en sus franjas horarias más importantes de mañana, tarde y noche, por catalanes; el director de la Orquesta Nacional es catalán; también los es el director del Teatro Nacional y, hasta hace un año, también era catalán el mismo consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, la que preside Esperanza Aguirre. Es difícil asistir a una obra de teatro en Madrid en la que no actúe un catalán. Por no hablar de las simpatías –también los odios, claro, así de fanático es el fútbol– que suscita el Barça en España o la pasión por las canciones de Joan Manuel Serrat. Pese a todo ello nos tienen manía: los dogmas, ya se sabe, no hay que demostrarlos.

Pues bien, Duran está en el candelero. ¿Por qué? Porque suele decir cosas razonables, es decir, bien argumentadas y coherentes, en un tono no hiriente, con buenas formas y hablando en nombre de los intereses generales, no de los particulares de Catalunya. Hasta dónde le dejará actuar así su partido hermano, Convergència Democràtica, no lo sé. Seguramente los talibanes le aguardan en cualquier esquina. Está destacando demasiado. Por el momento, es el héroe de Madrid, el político más valorado de España. Y los socialistas hablan bien de él aunque haya soltado en el Congreso, con buenas maneras, el “váyase señor Zapatero”.

En cambio, Montilla… Su esperpento en el Senado fue penoso. Así lo consideraban mis amigos socialistas. Pedir el cambio de las reglas del juego justo al final de la partida cuando se está con el agua al cuello es todo menos razonable. La justicia es lenta menos con las tonterías. En un plisplas resolvió el TC la petición de que se declarara incompetente en resolver los recursos contra el Estatut, una pregunta que menos aún hubiera tardado en contestar un estudiante de Derecho.

Duran y Montilla: el seny y la rauxa, la razón y la sinrazón.

Señor Matas: ¡Yo no le conozco!

Ignacio Martínez | 31 de marzo de 2010 a las 9:08

Una fianza de tres millones de euros a un político es algo inédito. Para eludir la prisión, es lo que pide el juez a Jaume Matas, ex ministro de Medio Ambiente, ex presidente del Gobierno de Baleares y jefe del PP en las islas durante ocho años. Estas fianzas se le ponen sólo a destacados miembros de alguna banda de postín: italiana, rusa o marbellera. Sí, al lugarteniente principal de Jesús Gil y Gil, Juan Antonio Roca, le pusieron también tres millones por su responsabilidad en el caso Saqueo. Adelantándose en un día a la fianza de 500 millones de pesetas, Matas pidió la baja temporal como militante del Partido Popular. Y Rajoy dijo tres cosas: que le desea lo mejor al señor Matas; que demuestre su inocencia, si puede, y que el PP será implacable en la lucha contra la corrupción.

De las tres cosas, llama más la atención la primera. El señor Matas. Ya no es Jaume, compañero de gabinete en el Gobierno de Aznar, miembro de la misma pandilla en las vacaciones veraniegas de antaño en Baleares… No. Ahora es “el señor Matas”. Recuerda a dos personajes de la película La aventura es la aventura de Claude Lelouch que dicen el uno del otro en el inicio del filme “¡Yo no le conozco!”. Qué diferencia de trato con el amigo Paco Camps, tan cercano todavía: amigo, a su vez, de uno de los capos de la trama corrupta Gürtel, a la que dio buenos contratos en la región valenciana.

Total, que Rajoy, primero no conocía al señor Matas, después lo da por culpable, y finalmente saca pecho porque su partido es implacable contra la corrupción. Sin ánimo de faltarle, no hay partido por muy in fraganti que cojan a sus dirigentes que no se dé golpes de pecho contra la corrupción. El PSOE corrió en socorro del partido de Enciso, cuando el alcalde de El Ejido se salió por la extrema derecha del PP; se hicieron socios en la Diputación de Almería. Pero cuando Enciso fue a la cárcel, los socialistas entonaron la misma canción: no lo conocían de nada. Otro de los principales lugartenientes de Gil y Gil fue socio de coalición del alcalde socialista Barrientos durante cuatro años en el Ayuntamiento de Estepona. Cuando ambos fueron a la cárcel, el PSOE no sólo expulsó a Barrientos, sino que sus líderes se pusieron a sí mismos como ejemplo de diligencia a la hora de tomar medidas disciplinarias, ¡cinco años después de aquel pacto espurio!

Ya ven que Rajoy que no es nada original en su “lucha implacable”. Por cierto, que el PP ha desperdiciado varias ocasiones estupendas para hacer buenos sus propósitos contra la corrupción. Por ejemplo, no escondiéndose detrás de la legalidad de las escuchas en el caso Gürtel, o cesando al tesorero de su partido implicado en la trama, o apartando de sus funciones a Camps. Pero el presidente de Valencia es todavía Paco, un amigo. Si algún día su situación procesal cambia, pasará a la categoría de señor, para su desgracia.

Un gesto a favor de Luis García Montero

Ignacio Martínez | 13 de noviembre de 2008 a las 13:26

 

 

El juez Miguel Ángel Torres, el mismo probo magistrado que instruyó el caso Malaya y acusó a un antiguo compañero de piso, y de toga, de estar comprado por el gran conseguidor marbelllí Juan Antonio Roca, ha vuelto a ser actualidad esta semana. No por un caso penal, sino civil: ha condenado al poeta Luis García Montero por ofender a otro profesor de la Universidad de Granada. No tengo el gusto de conocer al ofendido profesor, pero sí que lo conoce mi admirada Concha Caballero, cuyo blog recomiendo a diario, pero hoy como fuente de autoridad en esta materia. El magistrado será un Pantaleón Pantoja de la judicatura, pero aquí se le ha ido la mano. Creo que lo menos que podía haber hecho García Montero ante los crueles comentarios de su colega es decir que era un perturbado. Dice el diccionario que perturbada es una persona que tiene alteradas sus facultades mentales y alterar tiene entre otras acepciones las de trastornar, excitar o enojar. Y enojado sí que parece, fuera de toda duda, un sujeto que dice que García Lorca era un fascista. Tengo una corta experiencia como profesor universitario, pero suficiente para decir que no me extraña que estas cosas pasen sin que nadie haga un gesto en favor de García Montero en la Universidad de Granada. Este era un caso para un psicoanalista, no para el cumplido juez del caso Malaya. No se pierdan el comentario de Concha.

Machadas

Ignacio Martínez | 29 de julio de 2008 a las 10:40

”Carlos

 

Carlos Sastre ha ganado el Tour. ¿Una machada? No. Con el diccionario en la mano, es mejor utilizar hombrada: acción propia de un hombre generoso y esforzado. Definición más ajustada a la gesta del ciclista abulense. Machada, siempre según la RAE, tiene una doble acepción. Por un lado, significa acción valiente, pero por otro, puede ser una necedad. O sea, una cosa ejecutada con ignorancia e imprudencia y, encima presumiendo.

Ejemplos de machadas tenemos unos pocos delante de nuestras narices, en el terreno judicial. Al miserable sujeto conocido como Nanysex, que abusaba sexualmente de los bebés a los que debía cuidar, grababa sus fechorías y las difundía por internet, los jueces de la Audiencia de Madrid le han condenado a un tercio de la pena que solicitaron las acusaciones. El tribunal le absuelve del delito de agresión sexual, al considerar que no ejerció violencia sobre los menores. El argumento es que niños de dos años, bebés, sometidos a felaciones o penetraciones anales ¡no se resistieron! Les ahorro los detalles que figuran en los hechos probados de la sentencia, que es toda una machada, en la versión más necia. Por fortuna Zapatero y Rajoy han acordado modificar la ley para aumentar las penas a los pederastas.

Pero para encontrar necedades no hay que irse tan lejos. En Málaga, en el Juzgado de lo Penal número 7 se sigue el juicio por el caso Belmonsa. El titular de este Juzgado, por cierto, es un gran deportista, que no se limita a seguir las gestas de los Nadal, Gasol o Sastre. Lo que no le impide permitir unos arreglos de la Fiscalía con los responsables de la construcción de un edificio de 14 plantas en Marbella, con 120 viviendas, en un terreno de casitas de pescadores, zona verde y viales. Belmonsa representa la primera querella por delito urbanístico de la historia de España, en 1997. El caso ha sobrevivido a la juez decana, Pilar Ramírez, que le quitó la instrucción al juez Torres, y al robo de 15 sumarios de Marbella, en el verano de 2001, casi todos ellos con Jesús Gil como acusado. Ahora se aduce como atenuante para los acusados que ha habido “dilaciones indebidas”. Habría que preguntarse a quién beneficiaron.

En fin, la Fiscalía prefiere ir ‘conveniando’ sentencias con los herederos del gilismo y ahorrarse juicios. En el arreglo se incluye una condena de ocho meses de prisión para Juan Antonio Roca, cerebro de los negocios de Gil. También le ponen 400 millones de pesetas de multa, que en caso de impago se sustituirían por un mes más de cárcel. Un mes por 400 millones: la prueba de cómo Roca domina a la perfección la técnica del convenio. Un escándalo, pero ZP y Rajoy no hablan de cambiar las leyes en este campo. Y en Marbella ya ha empezado el festival de legalizaciones de los despropósitos de Gil. Una machada, ejecutada con ignorancia, imprudencia y presunción.

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