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Toros desde la barrera

Ignacio Martínez | 13 de septiembre de 2011 a las 14:25

Pronosticaba aquí la semana pasada que la petición del alcalde de un estatuto de capitalidad para Sevilla, que mejore su financiación, le abriría una fisura al PP andaluz. Así ha sido. Ayer, en una entrevista de Javier Gómez en Málaga hoy, el alcalde de Málaga le lleva la contraria a su compañero de partido, como antes se la llevaba a Monteseirín cuando planteaba estas cosas. Por si no lo recuerdan, el anterior alcalde sevillano en 2001, en una conferencia en Madrid en el Club Siglo XXI, dijo delante del presidente Chaves que las inversiones de la Expo 92 en Sevilla ya estaban amortizadas y que a la ciudad le resultaba gravoso ser la capital de Andalucía. Sin embargo, los socialistas no avalaron una propuesta en ese sentido del PP, presentada en el Ayuntamiento sevillano en 2007.

En todo caso, De la Torre no se ha hecho esperar, aunque ha mejorado su apuesta. A Monteseirín le decía que Málaga haría de capital gratis y ahora está dispuesto a poner dinero incluso: “Mi compañero Zoido no tiene ninguna razón… Espero que ni este Gobierno autonómico ni los que le sigan detrás le hagan caso, porque sería una injusticia para el resto de Andalucía. Javier Arenas conoce mi criterio perfectamente. Y Zoido también. Insisto, Málaga pagaría un canon por ser capital. Tiene muchas ventajas. Y los problemas de financiación de los ayuntamientos hay que resolverlos para todos, no para uno solo”. Arenas, como Rajoy, torea de salón en espera de que lleguen las elecciones. Tienen muchas posibilidades de ganarlas, pero no dejan de ser aspirantes. Pero estos dos alcaldes están gobernando y se comprometen. Ahora han puesto un toro en suerte, que el presidente regional del PP tendrá que lidiar.

La cercanía electoral retrata a propios y extraños. Hay quienes se sienten perjudicados por las decisiones de los jefes de su partido, como Carmen Calvo, despechada porque prefieran en Córdoba a Rosa Aguilar que a ella, a quien tanto quisieron los mandamases socialistas y a la que tanto deben por su sacrificio en ser consejera y ministra.

También se extralimitan otros. Ayer en este diario la presidenta del Parlamento regional hacía una exhibición de partidismo en una entrevista de Antonio Fuentes en la que repetidamente cargaba contra el PP y contra Javier Arenas. No es ese el papel que cabe esperar de su puesto institucional, que le exige una prudente neutralidad. Según la señora Coves es “imposible” compatibilizar los cargos de alcalde y diputado autonómico y es incoherente que el PP lo propusiera en el pasado y ahora lo rechace. Los socialistas tienen más de setenta alcaldes y concejales que son diputados en los distintos parlamentos regionales de España. Probablemente es por coherencia por lo que el PSOE propone suprimir la compatibilidad sólo en Andalucía. A ese toro le quieren recortar los pitones. Para que no les coja.

‘Match point’

Ignacio Martínez | 23 de octubre de 2010 a las 13:33

El semanario The Economist sostenía en agosto que la aceptación en las encuestas del presidente del Gobierno y del jefe de la oposición era tan baja que el primer partido que cambiase de candidato ganaría las elecciones de 2012. Zapatero no se ha retirado, pero ha hecho un cambio de Gobierno de categoría. No lo dice un servidor, sino Dolores Cospedal y Javier Arenas en una conversación robada por una cámara. La secretaria general del PP afirma que Rosa Aguilar es “la izquierda” y tiene buena imagen, y el presidente del PP andaluz agrega que la nueva ministra de agricultura y medio ambiente es muy buena parlamentaria. A pregunta del diputado por Sevilla Juan Manuel Albendea, Cospedal responde que este Gobierno es mejor que el anterior y Arenas añade que tiene mejor proyección pública.

El presidente busca lo que se llama un fuerte perfil político, que nadie sabe muy bien qué significa. En todo caso, estamos ante un grupo de buenos comunicadores, en especial Rubalcaba y Jáuregui, que van a vender en el próximo año y medio una versión nacional del sangre, sudor y lágrimas churchilliano. Es el caso de la mencionada Rosa Aguilar, a quien el valor se le supone, pero que se va de la Consejería de Obras Públicas sin ningún mérito especial, salvo su buena imagen; el marchamo de antigua esperanza blanca de Izquierda Unida, su capacidad dialéctica y su solvencia como tertuliana radiofónica. Tampoco ha cometido errores, salvo quizá un suave, nítido, relajamiento en la disciplina urbanística, que no prometía nada bueno.

La suerte es un elemento capital en la vida. Woody Allen hizo una excelente película sobre el asunto, Match point. Y para llegar a ministro hay que valer, sin duda, pero también ser la persona oportuna, en el momento oportuno, en el sitio oportuno. O en el sitio inoportuno. Sin su necesaria sustitución en la secretaría de Organización del PSOE, para poner a un peso pesado en su lugar, Pajín no habría obtenido como consolación un ministerio. Trinidad Jiménez responde al perfil de buena vendedora. Hace tiempo que en la carrera diplomática piensan que el mejor ministro no es del Cuerpo. Eso paliaría que tenga menos solvencia que Moratinos en la materia.

Entre tanto, el PP tendrá que cambiar su táctica. El jueves en un mitin en Rincón de la Victoria las huestes del PP vibraron con Arenas, pero desde la mitad del discurso de Rajoy se oía un murmullo de conversaciones; el personal había desconectado del líder. Como Allen, el gurú de cabecera de Rajoy, Pedro Arriola, cree en la suerte. Y también cree, como Helenio Herrera, que se puede ganar un partido sin bajarse del autobús. Pero se equivoca fomentando el dontancredismo de su patrón. O Rajoy empieza a decir a la nación qué planes tiene o puede perder este match point. No se gana sin arriesgar; y, como dice un amigo mío, estamos en el peor momento, pero ante el mejor Zapatero.

La Junta patina

Ignacio Martínez | 5 de julio de 2009 a las 11:29

 

El nuevo Gobierno de la Junta no pita, no traspasa. Patina. Han pasado sólo 73 días desde la toma de posesión del nuevo presidente, pero la impresión generalizada es que considerados unos con otros los consejeros, este Gobierno tiene menos peso que el anterior, menos impacto en la opinión pública y menos fuelle. El nuevo presidente, aun con la novedad que aporta, su experiencia y su talento, tiene un handicap de salida: no tiene a Zarrías y a Griñán de vicepresidentes, dos pesos pesados. Ávila y Martínez Aguayo son dos técnicos excelentes pero les tomará tiempo convertirse en el eje político del Gobierno.

En el primer escalón no ha habido incorporaciones espectaculares, si se exceptúa a Rosa Aguilar, como demostró la atención mediática el día de la toma de posesión de Griñán. Y hay que añadir que la favorita de Zapatero para la Presidencia, Mar Moreno, apareció al cargo de una consejería que se ha llevado por delante a casi todos sus titulares, Educación. Hay que seguirle la pista. En el segundo escalón se han hecho nombramientos sorprendentes para llevar la política de agua o la agrícola, a costa de técnicos de prestigio y de violar un compromiso del presidente: “Un independiente o un funcionario, si es mejor, antes que uno del partido”.

Preguntado en TVE por su candidatura en 2012 Griñán dice que tiene una edad y que si físicamente no puede, no seguiría. Detalle honrado, pero políticamente inoportuno, que ha desatado nervios en sus filas. Entretanto, el ex presidente está en Madrid con la cabeza puesta en sus nuevas tareas. El próximo congreso del PSOE andaluz toca después de las elecciones autonómicas. ¿Lo adelantará Chaves? ¿Para dar paso a quién? El interesado dice que no lo ha hablado con nadie y ni siquiera lo ha pensado. Para Griñán es un tema del que no es oportuno hablar. Otros posibles concursantes piensan que estresaría demasiado al partido, lo que significa que habría competencia. Hay quien opina que Chaves no empezó a mandar de verdad en Andalucía hasta que no se convirtió en secretario general del PSOE andaluz en abril del 94 y que Griñán debería seguir el mismo modelo. Así podría, quizá, hacer un Gobierno más suyo, que empiece a acelerar.

Gobierno Griñán I: Cortecero rechazó la oferta de ser consejero

Ignacio Martínez | 26 de abril de 2009 a las 17:35

Una persona ha declinado entrar en el nuevo Gobierno andaluz. Juan Antonio Cortecero, viceconsejero de Presidencia del Gobierno saliente, ha rechazado el ofrecimiento de Griñán de ser consejero en su primer Gabinete. El presidente valora su “nivel excepcional y su lealtad”. Pero precisamente esa lealtad le ha aconsejado seguir al equipo de Chaves hasta Madrid.

Este Gobierno Griñán I tiene un poderoso influjo cordobés. En primer lugar, porque el presidente es diputado por Córdoba. De hecho, hasta ahora era toda la cuota cordobesa del Gobierno Chaves. En segundo término, porque el fichaje de la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, no es que haya dejado pasmada a Izquierda Unida y al común de los ciudadanos; es que la interesada se quedó “de piedra” cuando el miércoles por la tarde la sondeó el secretario del PSOE de Córdoba sobre la posibilidad de que entrara en el Gobierno. Después de negociar que los concejales socialistas apoyarían al nuevo candidato de IU a la Alcaldía cordobesa y concretada la oferta de Obras Públicas, a las 23:00 horas la llamó el propio presidente y le dio el sí. Aguilar cree que puede hacer mucho por Andalucía y “por Córdoba”. Ojo con la querencia.

El mapa cordobés del Gobierno tiene otros lugares de interés. Manuel Pérez Yruela, residente en Córdoba aunque nacido en Pozo Alcón (Jaén), doctor ingeniero agrónomo, sociólogo de formación británica y uno de los teóricos de la II Modernización, fue fichado el martes como portavoz.

Hay una teoría que vincula los ceses a una excesiva proximidad con Gaspar Zarrías. Esta tesis atribuye a Luis Pizarro la decisión de apartarlos: Luis García Garrido era el maestro de maestros del consejillo de la Junta. Junto al desaparecido Alfredo Pérez Cano ha sido el más duradero en el espacio desde el que Gaspar ejerció su poder en los últimos 13 años. Zarrías le dio calor, pero no artillería, a los críticos de Sevilla que se enfrentaron a Viera para disgusto de Pizarro. Y con aquellos críticos estuvo Evangelina Naranjo. Teresa Jiménez es también persona muy próxima a Zarrías. Y Vallejo era nada menos que su candidato para presidente. Sea cierto este argumento o no, Pizarro tendrá un papel de hombre fuerte como consejero de Gobernación. Es la primera persona que supo que entraría en el Ejecutivo. Y sabía desde el principio su cometido: hacer la descentralización. Antonio Ávila y Carmen Martínez Aguayo también sabían desde hace días que tendrían nuevas responsabilidades, pero hasta el miércoles, no las han conocido oficialmente. El candidato decidió quiénes de su equipo se quedarían en Economía y quiénes se irían con él. “Tú vas a estar conmigo”, le dijo a Antonio Ávila.

La cita con Evangelina a las 17:30 horas fue la primera de Griñán, cuando empezó las despedidas el miércoles por la tarde. La siguiente fue con Vallejo a las 18:00. La cita personal era sinónimo de cese. Y el suyo, el despido más sonado, después de pasar por las consejerías de Obras Públicas, Salud e Innovación en los últimos 15 años. A continuación recibió a Teresa Jiménez, a las 18:30. Conversaciones cordiales y trato elegante según todas las fuentes. La tarea más ingrata fue la llamada a Luis García Garrido. La recibió a las 18:15, en el hospital de Jerez donde está ingresada su madre. Le explicó la situación de interinidad en la que se quedaba, a la espera de una eventual respuesta positiva de Rosa Aguilar. Ha estado en la Junta 25 años como viceconsejero y algunos meses como consejero comodín.

A los confirmados, Griñán se lo dijo por teléfono, en conversaciones informales o incluso por SMS como a Micaela Navarro, el miércoles por la tarde. La interesada ya lo sabía desde mediodía; estaba con María Jesús Montero en el patio del Parlamento y el presidente, que pasaba por allí, les dejó caer en plan sutil que ya no las tenía que llamar por teléfono. Otro encuentro informal se produjo en la cafetería del Parlamento a las 10 de la mañana del miércoles. Estaban tomando café y tostadas con aceite Luciano Alonso, Antonio Fernández y Cinta Castillo; se acercó Griñán, se pidió un café y les dijo, como quien no quiere la cosa, que seguirían trabajando con él. Mar Moreno se barruntaba que entraría en el Gobierno y tenía negociado mantener su puesto de número 4 en la ejecutiva federal del PSOE. La confirmación la recibió el miércoles.

A Rosa Torres aprovechó que le felicitaba por su elección, a las 14.15 del miércoles, para decirle: “ya no te tengo que llamar, date por confirmada”. A Juan Espadas le llamó justo antes de recibir a Vallejo para preguntarle si le apetecía que trabajasen juntos. A Begoña Álvarez le notificó su nombramiento en una breve entrevista personal a las 19:05. Granada rescata la cartera de Justicia para complacencia de Augusto Méndez de Lugo, presidente del TSJA, que duerme más tranquilo con la cercanía del poder político. Martín Soler recibió su llamada poco después de las 19:30: “Cuento contigo para Innovación”. Clara Aguilera supo a continuación que iría a Agricultura. Aunque tanto Espadas, como Soler y Aguilera habían recibido señales en las últimas semanas sobre su futuro.

El maratón del miércoles 22, se terminó hacia media noche.

Griñán, como Sarkozy

Ignacio Martínez | 24 de abril de 2009 a las 9:19

Comparto el asombro de la afición por el fichaje de Rosa Aguilar como consejera del Gobierno andaluz. De hecho, fue la gran protagonista ayer en la toma de posesión del nuevo presidente de la Junta. Asombro, para orientarnos, significa susto o espanto, pero también gran admiración. Me quedo con esto último. En una conversación telefónica hace dos semanas pregunté al todavía candidato Griñán si se planteaba alguna operación transversal, similar a las que hizo hace dos años Sarkozy, cuando llegó a la Presidencia de la República Francesa y sumó a su primer gobierno de centro derecha personas procedentes del campo socialista. ¡Y me dijo que no, el muy pillo!

Les recuerdo que el presidente galo tiró tanto del fondo de armario del Partido Socialista francés que se echó una novia que había apoyado a Ségolène Royal, Carla Bruni. Y entretanto nombró ministro de Exteriores a Bernard Kouchner, fundador de Médicos sin fronteras en 1971 y uno de los ciudadanos más admirados de Francia; por cierto, antiguo militante del Partido Comunista y por aquel entonces en las filas del Partido Socialista. Del PS echaron a Kouchner en el acto, igual que ha hecho ahora Izquierda Unida con Rosa Aguilar, por entrar en un gobierno socialista. Y, dicho sea de paso, no creo que Kouchner o Aguilar sean tránsfugas: no se han quedado con el escaño de nadie.

Para IU ya nada volverá a ser lo mismo. El aparato del PCA apartó a la brillante Concha Caballero y ahora ve como se aleja su dirigente más popular y prestigiosa. Con Aguilar se van muchos votos. Es una pena que Andalucía camine hacia el bipartidismo. El Parlamento estaba más completo con cuatro partidos. Pero en fin, las minorías comenten sus errores y la simultaneidad de las elecciones generales y autonómicas hace el resto. Ya que estamos con este asunto, no me gustó que en el debate del miércoles Griñán ignorara el reto de Arenas de que no volvieran a coincidir las elecciones nacionales y regionales. Y eso que el PP ofreció la abstención a cambio de ese compromiso. Mala señal.

En el futuro, hay aspectos de la vida pública que no deberían repetirse: por ejemplo, el truco del antiguo presidente de abolir las elecciones autonómicas al convocarlas siempre en simultáneo con las generales. Si es verdad lo que dijo Griñán en su discurso de investidura de que quiere un nuevo impulso en la región; fomentar la convivencia, el desarrollo, la competitividad y el dinamismo, o que pretende una Andalucía exigente consigo misma, entonces deberá atreverse a convocar en 2012 elecciones en solitario para que por primera vez en más de 20 años haya un debate profundo sobre la realidad de esta tierra y su porvenir.

Y, de camino, si el nuevo presidente quiere de verdad una Andalucía alejada del tópico, ciudadanos inteligentes y críticos, y atender las demandas de las clases profesionales urbanas, entonces no le vale la televisión pública regional que se ha hecho hasta ahora. Ahí si que hay terreno para la transversalidad.

Rosa Aguilar: Andalucía camina hacia el bipartidismo

Ignacio Martínez | 23 de abril de 2009 a las 9:59

Entre el poco gas que tiene Izquierda Unida y el fichaje de su principal activo por el PSOE, el Parlamento de Andalucía camina hacia el bipartidismo. Ha sido una jugada maestra de José Antonio Griñán meter a la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, en el Gobierno andaluz. Tiene merecido prestigio ganado como portavoz de IU en el Congreso y como alcaldesa de su ciudad. Pregunté hace unos días al entonces candidato si pretendía hacer algún movimiento transversal al estilo de los de Sarkozy y me tiró el balón fuera: “Aquí no hay personalidades como Bernard Kouchner [socialista y ministro de Exteriores del gobierno conservador francés] que entraran en ese esquema”. Anda que no. Rosa Aguilar, además, sería una candidata del PSOE estupenda en el 2012, aportando varios diputados por esa provincia. Griñán se presentaría a la reelección por Sevilla. Digo yo.

Otra película es la de IU. Laminado el PA por errores propios y ajenas coincidencias de elecciones, le llega el turno de achicarse a los comunistas y afines. El conglomerado de IU, ausente de un liderazgo que anime a afiliados y simpatizantes, va a sufrir un duro golpe. Se deshicieron a la brillante Concha Caballero y se les va Rosa Aguilar. Malo. Y una pena: el Parlamento estaba mejor con cuatro que con tres partidos. Está mejor con tres que con dos. Para que se entienda, reducido al absurdo: ¿a que estaría mejor con dos que con un solo partido en la Cámara? Es una lástima, pero las minorías se empequeñecen a marchas forzadas.

Libelo contra el centralismo

Ignacio Martínez | 22 de abril de 2009 a las 11:40

Sobre Griñán les voy a dar una noticia: las primeras semanas de presidente no hará ningún acto público en Sevilla. Todos serán fuera de la capital. Quiere marcar tendencia. ¿Se acabó el centralismo? Ojalá. Habría que alegrarse también por Sevilla, porque la administración centralista que se ha formado en estos 27 años de autonomía no es culpa de la ciudad, sino de los gobernantes regionales. El presidente que va a ser elegido hoy en el Parlamento andaluz reconoció en su discurso de investidura que hay centralismo. Sevilla se ha convertido en la madre de todas las capitales y ahora Griñán pretende desalambrar. Propone un nuevo proyecto político para huir de la primacía de unos territorios sobre otros. Verde y con asas.

Ayer propuso una reforma de la Administración pública. Muy grande no será, porque nada dijo del irrelevante papel de las diputaciones, organismos creados al calor de la Constitución de Cádiz, abolidos por dos veces por Fernando VII e instaurados definitivamente en 1833, en el inicio de la Regencia de María Cristina con el apoyo de los liberales. Su función moderna ha sido solapada por la potentísima administración autonómica, construida desoyendo el artículo 4.4 del primer Estatuto andaluz, que preveía que la organización periférica de la Junta fueran las diputaciones. Artículo incumplido y eliminado en el Estatuto actual. A pesar de su inutilidad, las ocho diputaciones andaluzas costaron 1.668 millones de euros en 2007, de los que casi la tercera parte se dedicaron a pagar sueldos. Nuestras diputaciones son profundamente ineficientes: de cada 10 euros, consumen más de 7 en personal y gastos generales para invertir menos de 3. Habría que advertir al nuevo presidente de la Junta que una reforma de la administración que no digiera instituciones obsoletas es un brindis al sol.

Sea como fuere, la propuesta de un pacto local por parte de Griñán es una buena noticia. Reclamada desde hace tiempo por tirios y troyanos. Estarán muy contentos De la Torre, Teófila, Monteseirín, Torres Hurtado, Rosa Aguilar, Pilar Sánchez, Pedro Rodríguez y un largo etcétera. Las promesas de una nueva descentralización política y administrativa han sido largas y anchas: una ley de régimen local, transferencias y delegación de nuevas competencias a los ayuntamientos, participación en los ingresos de la autonomía… Y petición de consenso.

A poco que vaya en serio esta apuesta descentralizadora, la periferia andaluza está de enhorabuena. Con crisis o sin crisis, el principal problema de la autonomía andaluza es el tribalismo instalado en la epidermis de todos los territorios. Los andaluces presumimos a partes iguales de España y de nuestra patria chica, pero se nos olvidan con frecuencia la cohesión regional y nuestra condición de europeos. Marchamos mancos y cojos; así es difícil participar en carrera alguna.

Izquierda Unida nos debe una explicación

Ignacio Martínez | 1 de junio de 2008 a las 19:54

Diego Valderas

Me pregunto qué hace Izquierda Unida (Ezker Batua) apoyando el Plan Ibarretxe II. No es una ingenuidad; la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, y el coordinador regional de IU, Diego Valderas, nos deben una explicación. De la alcaldesa ya conocemos reiteradas descalificaciones de sus compañeros vascos. Por ejemplo, su espanto ante el apoyo de concejales de Ezker Batua a la alcaldesa de ANV en Mondragón. Pero ahora debe pronunciarse sobre la nueva actuación del camarada Madrazo. Y Valderas debería también definirse ante sus votantes onubenses y ante el conjunto de la opinión pública andaluza.

Javier Madrazo, un neocomunista nacido en Cantabria, educado en un seminario, se coloca al lado de los jefes nacionalistas del PNV y EA, tan campante, endosando un plan secesionista que busca y encuentra la complicidad explícita de ETA y sus brazos políticos. La propuesta del lehendakari evita condenar a la banda terrorista, para que su marca blanca PCTV la vote en el Parlamento vasco, como hicieron Otegi y dos de los suyos en diciembre de 2004 con el Plan Ibarretxe I.

Ibarretxe, con su voz meliflua, dice que los vascos tienen derecho a elegir en libertad. Con unos locos asesinos sueltos que matan, extorsionan, amedrentan, ¿qué condiciones de libertad hay para los ciudadanos? Su segundo plan es falaz de principio a fin. Como en el documento entregado hace pocos días al presidente del Gobierno, no se menciona al terrorismo por su nombre. Se vuelve a utilizar el eufemismo de la violencia de ETA. Violenta es una catástrofe natural, aquí estamos ante una banda que pretende aterrorizar a la población, a la sociedad española en su conjunto. Calificarla sólo de violenta es un acto de complicidad activa. Produce la misma desazón que todavía en la gran prensa europea ETA aparezca como una organización separatista. El objetivo secesionista es irrelevante ante la miseria moral de sus métodos mafiosos.

La muerte de Manuel Marulanda Tirofijo, el jefe de la guerrilla colombiana FARC, ha puesto de manifiesto que este viejo movimiento terrorista ha acabado siendo una organización profesional de delincuentes comunes, que secuestran niños para convertirlos a la fuerza en guerrilleros y aseguran su financiación con el narcotráfico. Este no es sólo el futuro, sino una buena parte del presente de la ETA que utiliza de coartada el presidente vasco en su nueva propuesta.

Estamos ante una banda de delincuentes comunes que cuentan con múltiples tapaderas políticas. No es posible que el tercer partido nacional (y andaluz) en número de votos sea un cómplice activo, pasivo o remoto de los asesinos terroristas. Izquierda Unida, ciertamente, nos debe una explicación a los andaluces.

Chaves, centralista

Ignacio Martínez | 19 de diciembre de 2007 a las 11:05

Esta mañana, en el programa de Juan Ramón Lucas de Radio Nacional el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, ha defendido su peculiar criterio sobre las elecciones autonómicas andaluzas, que considera un despilfarro celebrar separadas de las generales. Ha insistido en un argumento que ya expuso hace un mes en una rueda de prensa en Almería: que como todo lo que es bueno para Andalucía es bueno para España y al revés, no importa que coincidan. Según él, el debate andaluz no desaparece. Esto ya se conocía como doctrina presidencial. Pero hoy ha dado un paso más y ha repetido una idea lanzada no hace mucho por la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar: todas las elecciones deberían ser el mismo día. Propone un auténtico big bang, al que podrían añadirse también las elecciones a presidentes de comunidades de vecinos, peñas recreativas, clubes deportivos y agrupaciones de Carnaval. Fuera de bromas, la coindidencia electoral se produce porque le conviene al PSOE en su estrategia nacional. Para ahorrar de verdad, de verdad, podemos acabar con las diputaciones y hasta con buena parte de la administración regional. Sería más barato que unas elecciones