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Crece el sectarismo

Ignacio Martínez | 10 de junio de 2012 a las 9:51

Da gusto oír al ministro del ramo y al portavoz del PSOE coincidir en algo. La histórica ocasión ha sido el nombramiento como gobernador del Banco de España de un Linde, que resulta ser pariente de los Linde malagueños que tan buenas carreras hicieron en Unicaja y el PSOE. De Guindos resalta la independencia, competencia en asuntos monetarios y bancarios, conocimiento técnico y prestigio profesional de Luis María Linde. Mientras que para Valeriano Gómez es sensato, riguroso, culto y buen conocedor del Banco de España y el sistema financiero. Reconforta. No se puede inspirar confianza dentro y fuera del país tirándose pedradas constantemente.

Un ejemplo perfecto de fuego cruzado son las comisiones de investigación. Llevamos en Andalucía 17 años sin una sola, porque el PSOE no ha dejado. Al PP esto le parece una muestra de la escasa vocación democrática de su adversario. La comisión de investigación sobre los ERE se pondrá en marcha esta semana porque ha sido una de las condiciones de Izquierda Unida para entrar en el Gobierno andaluz. Pero nace rodeada de polémica y tensión.

El PP la califica de paripé por su escasa duración y profundidad. E IU mostró su desagrado por el deje autoritario, marca de la casa, de la consejera portavoz de la Junta que el martes sostuvo que no hay motivo para que el presidente Griñán, su antecesor u otros miembros del Consejo de Gobierno comparezcan ante esa comisión. Por el contrario, el PP tan escrupuloso en el Parlamento andaluz no permite una comisión en el Congreso para investigar al sistema financiero y no deja que comparezca Dívar. Le parece inoportuno.

Completa el cuadro del sectarismo el cambio en la ley de RTVE que permite al PP nombrar presidente de la Corporación por mayoría absoluta en vez de la cualificada exigida antes. Para el PSOE es el acabose. Abandona el consejo de administración; rompe la baraja. Lástima que cuando tenía mayoría absoluta en Andalucía, en 2008 eligiese al actual director general de Canal Sur por el mismo método que ahora le invita a la indignación. En la encuesta del CIS de esta semana los políticos son uno de los primeros problemas del país para un 22,5% de la población. Normal.

RTVE: España es duda

Ignacio Martínez | 22 de abril de 2012 a las 11:50

Esperanza Aguirre consideraba que los informativos de Telemadrid durante el Gobierno de Gallardón estaban en manos de ¡Sendero Luminoso! Como suena. Por eso ella los equilibró, con un desplazamiento hacia la derecha, buscando moderación. No es el único gobernante español que ha arrimado el ascua a su sardina; es lo habitual. Cuando los gobiernos no tienen una política que contar a los ciudadanos o no la saben comunicar, acuden a la propaganda. Es tal la debilidad crónica en este campo, que se utiliza la propaganda directamente, sin paso intermedio. Por eso las televisiones públicas, locales, regionales y nacional, se han convertido en la España democrática en órganos oficiales de propaganda gubernamental. Y sálvese quien pueda.

Radio Televisión Española ha sido una excepción durante el Gobierno Zapatero, que cometió el error de dejar en precario su financiación. Ahora asistimos al recorte drástico de su presupuesto, mientras el país se gasta alegremente 3.000 millones de euros en televisiones locales y regionales. Y también estamos en vísperas de que se nombre en el Congreso un presidente de la empresa pública por mayoría absoluta, no cualificada como estaba establecido. Este aspecto ha sido criticado con vehemencia por el PSOE. Pero en 2008, cuando los socialistas tenían mayoría absoluta en Andalucía, nombraron al actual director general de la RTVA sin mayoría cualificada. Cada uno reprocha al adversario lo que él está dispuesto a hacer sin apuro. Así nos va.

Ahora PP y PSOE no se ponen de acuerdo para nombrar al presidente de RTVE. Algunas fuentes han señalado a Luis Blasco como candidato popular. Pero la clave está en quién dirigirá los informativos y en qué haga. Sería deseable que las dificultades de comunicación del Gobierno no las pague la independencia de la televisión pública; pero así suele ocurrir. No es nuevo ni exclusivo. Alain Peyreffite cuenta en sus memorias cómo él mismo escribió más de una vez los telediarios en la ORTF francesa en los años 60, cuando era ministro de Información de De Gaulle. Las televisiones públicas francesa, británica y alemana salieron de la tutela gubernamental hace tiempo. España es duda, como en tantos otros campos.

Malos presagios

Ignacio Martínez | 28 de septiembre de 2011 a las 11:07

Una consejera del PP propuso, como quien no quiere la cosa, que los miembros del Consejo de Administración de RTVE pudieran entrar en los ordenadores de Televisión Española, para ver los contenidos de los informativos. Por adelantado. Era una vieja aspiración a la que se negaron los dos presidentes que ha tenido la Corporación. Ahora que está vacante la presidencia, lo consiguieron gracias a la complicidad de CiU y la anuencia de PSOE y Comisiones Obreras, que se abstuvieron. Sólo UGT e Izquierda Unida se opusieron. Algún consejero ha explicado que no era un intento de censura. Que sólo les movía su afán por estar mejor informados. El escándalo ha sido mayúsculo y han dado marcha atrás. Nunca antes se ha trabajado en TVE con más independencia, ni con González ni con Aznar.

Esta inocente maniobra presagia malos augurios para el futuro. No es un hecho aislado. Con las elecciones ganadas de antemano por el PP, como el PSOE ganó por anticipado las de 1982, los dirigentes populares dejan pistas. En el plano social, Esperanza Aguirre sostiene que quizá no toda la educación tiene que ser gratuita y el presidente murciano Valcárcel ya dejó dicho que había que estudiar el pago parcial de la atención sanitaria, igual que pasa con las medicinas. Lo que, por cierto, no es descabellado. Sería deseable que el debate sobre cómo financiar los servicios públicos se produjera antes de las elecciones. Pero se deja para después.

En asuntos diplomáticos, Jorge Moragas, jefe de gabinete de Rajoy y coordinador de relaciones internacionales del PP, afirma que reconocer en la ONU al Estado palestino ¡debilitaría el proceso de paz! En cuestiones domésticas, Arenas tiene la convicción de que Rubalcaba no ha hecho el cien por cien para acabar con el terrorismo. Resbaladizo. Con sus equivocaciones, que las ha habido, como seguir hablando con ETA después del atentado de la T4, a cualquier gobernante español hay que atribuirle la mejor intención en la materia. Hasta a Aznar cuando calificó a la banda de Movimiento Vasco de Liberación Nacional.

Se dice que el PP tiene un programa oculto. Error. No puede ser más transparente, sin necesidad de fisgonear en sus ordenadores.

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La guerra es la guerra

Ignacio Martínez | 27 de abril de 2011 a las 12:12

En 35 años de democracia, en España no hemos logrado que algunas grandes cuestiones estén por encima de la batalla partidista; sea el terrorismo, la energía o la política exterior. No hay manera. Ni el Pacto Antiterrorista de 2000, ni la Ley de RTVE de 2006, hechos en buena avenencia entre PSOE y PP, han retirado estos temas de la pelea política. Cospedal dijo ayer en Los Desayunos que la imparcialidad de la información política en Televisión Española deja mucho que desear. Y para reforzar la solidez de su argumento explicó que en una televisión pública pagada con los impuestos de todos los ciudadanos, la información política tiene que ser de una imparcialidad meridiana. En esto estamos todos de acuerdo. Bueno, todos no: en Canal 9, la televisión valenciana, el caso Gürtel no ha existido.

Desde hace semanas, el PP utiliza la lucha contra el terrorismo como arma de presión contra el Gobierno. Lo culpa de la huida del etarra Troitiño y lo acusa por anticipado de la presentación de algún amigo de la banda en alguna lista el 22-M. En la estrategia electoral cabía esperar la aparición de temas como la inmigración. En vez de eso, la secretaria general del PP acusa de manipulación a uno de los garantes del juego limpio en la confrontación; la televisión pública.

Llueve sobre mojado. La web del PP colecciona desde hace semanas reproches a TVE sobre el caso Faisán, los eres en Andalucía y las actividades del hijo de Chaves. El órgano de representación de los periodistas de TVE, el Consejo de Informativos, consideró en un comunicado “inaceptable el grado de ira de las acusaciones con las que el Partido Popular pone en cuestión la credibilidad de nuestros informativos ante la opinión pública”. Para curarse en salud, Cospedal dijo ayer que los periodistas de TVE son profesionales como la copa de un pino, pero que ella desconfía de la dirección política. El problema es que el comité de redacción no se queja de Fran Llorente, sino de los ataques del PP.

Hay una lamentable tendencia de las televisiones públicas en España hacia la propaganda gubernamental. Las más tendenciosas son las municipales, en las que la presencia de alcaldes es abrumadora. Las autonómicas han sido desde el comienzo buenos aparatos de propaganda para cualquier partido en el poder. También lo ha sido tradicionalmente TVE, con gobiernos de todo signo, pero en particular durante la dirección de Informativos de Alfredo Urdaci, en la segunda legislatura de Aznar, a quien condenó la Audiencia Nacional por manipulación informativa. Entre los mejores logros del actual Gobierno está haber colocado a RTVE en las mayores cotas de libertad e independencia de su historia. Algo que no se habría conseguido sin el consenso de los dos grandes partidos. Pero la contienda electoral es un tsunami que se lleva todo por delante. La guerra es la guerra. Lástima.

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Televisión pública: medalla en improvisación

Ignacio Martínez | 13 de noviembre de 2009 a las 7:33

El bandazo gubernamental sobre financiación del sector audiovisual público pone en riesgo el futuro de estos medios en España. Y, de momento, ha forzado la dimisión de su presidente, Luis Fernández, que se despide hoy. Es curioso que al Gobierno le moleste que se diga que improvisa. ¡Pero lo hace constantemente! Acaba de hacerlo en una de las asignaturas en las que mejor nota saca Zapatero en sus cinco años largos de mandato: RTVE. En España la televisión pública ha sido desde su fundación un órgano oficial de propaganda. Durante la dictadura, desde luego, pero desgraciadamente también durante la democracia.

Zapatero ha sido el primer presidente del Gobierno que ha concedido a la televisión pública la mayoría de edad; a la emisora y a sus espectadores, con una desgubernamentalización de la información; con una independencia, un pluralismo y un rigor que no había tenido nunca antes. Esto se ha llevado a cabo de tal manera que algunos dirigentes socialistas echaban de menos el estatus anterior: he llegado a oír de sus labios a un ex ministro amigo del presidente, que el PSOE vive en “un permanente estado de sitio mediático”. A veces, el sentido de la realidad es el menos común entre los políticos. 

Este ha sido un gran debate en Europa desde el inicio de la era de la televisión, que empezó tras la segunda guerra mundial, con la excepción del Reino Unido. La BBC fue la primera televisión que emitió en el mundo, en 1936. Más tarde llegaron la francesa, en 1949; la italiana, en 1952; la alemana, en el 54; o la española, en 1956. La guerra dejó secuelas en la sociedad, que tuvieron un reflejo en el sector audiovisual público. El riesgo para las libertades que habían significado el fascismo y el nazismo y con medio continente detrás del telón de acero comunista, llevó a los gobiernos de Europa Occidental a un cierto complejo legitimista. Quien ganaba las elecciones tenía el derecho de utilizar la televisión pública para hacer valer las ideas de la mayoría. Se hacía sin complejos: Alain Peyreffite, ministro de Información de De Gaulle, cuenta en sus memorias cómo escribía él mismo los telediarios en la ORTF francesa en los años 60.

A ese punto hemos llegado nosotros con 40 años de retraso. También sin complejos: el presidente Chaves nombró a su portavoz director general de la RTVA. Hay más ejemplos, no sé si más penosos: para el Canal 9 valenciano no ha existido el caso Gürtel, y Esperanza Aguirre consideraba que la Telemadrid de la época de Gallardón estaba en manos ¡de Sendero Luminoso! Por eso sorprendió gratamente que Zapatero permitiese que TVE pasara de la categoría de televisión gubernamental a la de televisión pública. Una drástica reducción de personal, nuevo estatus jurídico y un presidente de la nueva Corporación, profesional de prestigio e independiente, han puesto a la radio televisión pública en el mejor lugar de su historia.

Su audacia debe haberle dado vértigo al propio Zapatero. O será su querencia a la improvisación, pero lo cierto es que en mayo de un plumazo el Gobierno decidió dejar sin publicidad a RTVE, sin hacer partícipe al presidente de la Corporación hasta la noche de antes de anunciarlo. Además, pergeñó un precario sistema de financiación por parte de las televisiones privadas y las compañías de telecomunicaciones. Una autoridad en la materia, como el profesor Díaz Nosty, ya escribió en los diarios del Grupo Joly que “las cadenas privadas, beneficiarias de la medida, no tardarán en denunciar la financiación del audiovisual público por el sector privado y las empresas de telecomunicaciones se oponen ya a la medida. ¿Se puede, con estas debilidades de partida, sentar las bases sostenibles de una verdadera televisión pública? Es difícil. Si desde un Gobierno más cercano a lo público se opera en estos términos, un cambio de color político podría suponer la liquidación de la televisión estatal”.

Por eso hoy se va Luis Fernández, el mejor presidente/director general que ha tenido el sistema público de radio televisión en España. No creo que sea para que Zapatero y su vicepresidenta Fernández de la Vega se pongan una medalla. La improvisación todavía no es deporte olímpico.