Alta Velocidad » Rubalcaba

Archivos para el tag ‘Rubalcaba’

Debate decepcionante

Ignacio Martínez | 7 de noviembre de 2011 a las 21:33

Esta noche es la fiesta del bipartidismo que controla la política nacional; el debate entre Rajoy y Rubalcaba en televisión. Fiesta cero cero, sin cafeína y desnatada. No habrá más que un solo cara a cara entre los dos principales contendientes en las elecciones, se celebra al principio de la campaña, y no habrá preguntas de periodistas que puedan indagar sobre las verdaderas intenciones de los aspirantes. Es muy triste que en treinta y cinco años de democracia haya habido entre los candidatos a presidente del Gobierno sólo ¡cinco debates! Y encima, con un formato perfectamente encorsetado. Los dos grandes partidos tienen el cotarro electoral bloqueado. Es un mercado cautivo. Es muy difícil superar todas las barreras que se ponen a quien no pertenece a este selecto club de dos.

Barreras que son una especie de muralla china. Primero, una serie de firmas para poder presentar candidatura en una provincia. Después, la indiferencia de los bancos a la solicitud de crédito por parte de las opciones minoritarias. En tercer lugar, la ventaja que aporta la masiva publicidad institucional que se brinda a los que sacaron la mayor parte de los escaños en anteriores comicios. Publicidad a la que se añade, como una avalancha, la promoción del debate de esta noche. Y la información en los medios públicos, la junta electoral obliga a dedicarla sobre todo a PSOE y PP. Es curioso esto; en la encuesta del CIS del viernes un setenta por ciento de los consultados afirma no confiar en Rajoy ni en Rubalcaba, pero más del ochenta por ciento les votará.

Algo falla en el sistema. Es posible que los privilegios de que gozan los dos grandes dejen sin más opción a los ciudadanos. Está también la Ley D’Hondt, un sistema mayoritario de reparto de escaños. Y no se ha establecido un colegio nacional para aprovechar de manera razonable los restos de los votos que no obtienen representación en las circunscripciones provinciales. Además, los partidos que no consiguen escaño no cobran por los votos que reciben, lo que les sumerge aun más en un gueto electoral. La financiación de los partidos con fondos públicos es otro privilegio de los dos grandes. Y si alguien es capaz de evitar todos estos obstáculos y llega a la meta exhausto, le queda todavía superar la barrera del 3% de los votos.

Lo peor de este sistema que favorece sobre todo al PSOE y el PP es que los dos beneficiarios lejos de llevarse bien, están instalados en la confrontación y el desprecio al adversario. Son escasas las iniciativas comunes que tienen en aras al interés general del país. Es más fácil que se pongan de acuerdo para repartirse prebendas y privilegios. Por todo eso, el debate de hoy, sea cual sea su resultado, es decepcionante antes de celebrarse. Veremos si aporta algo al futuro inmediato de España. Falta hace.

Etiquetas: ,

Un debate González-Aznar

Ignacio Martínez | 29 de octubre de 2011 a las 10:32

En este país no tenemos tradición de debates televisados entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno, si se exceptúa Cataluña, en donde Jordi Pujol, incluso cuando disfrutaba de cómodas mayorías se encerraba con líderes de todos los partidos, con representación en el Parlament. Cataluña en eso, como en muchas otras cosas, nos da ejemplo. Sigue una tradición francesa se que aplica en todas las elecciones a la Asamblea Nacional. También allí hay costumbre de hacer debates entre los candidatos a la Presidencia de la República, en particular en la segunda vuelta, cuando ya sólo quedan dos litigantes.

En España somos más castizos. Más atrasados, por decirlo sin ambages. Cuando un candidato se sabe ganador, sencillamente no arriesga. No lo hizo nunca Suárez, ni González, hasta que en 1993 se vio con el agua la cuello y admitió dos debates con Aznar, que le ganó claramente el primero. Hasta entonces, Felipe escurría el bulto, y decía aquello de que se pusieran de acuerdo todos los demás y le dijeran con quién tenía que debatir. La broma ya no le valió en el 93 y cuando perdió en el 96 por muy poco se lamentó de que le había faltado un debate. Si los hubiera fomentado en sus años de gloria, quizá el PP no hubiera podido negarse.

Luego, Aznar hizo uso del mismo oportunismo: no quiso debates ni en 1996 ni en 2000, porque se notaba sobrado. Lo mismito que Rajoy en 2004, cuando recibió el testigo de Aznar y creía que no debía arriesgar. Detalle este muy señalado de su personalidad. En 2008 Zapatero y Rajoy estaban empatados y se celebraron dos debates trabadísimos, porque las condiciones que ponen los estados mayores de los candidatos hacen de estos encuentros dos monólogos consecutivos, sin chispa, sin chicha, ni lugar para preguntas incómodas por parte de periodistas que hagan su trabajo, en vez de guardias de tráfico que administren el tiempo.

Pero no hemos conseguido convertirlo en una costumbre. Los políticos no se sienten presionados por la opinión pública y el PP se permite ningunear a la televisión pública. De tal manera que ha conseguido evitar que Rajoy se encierre con Rubalcaba dos noches y lo ha dejado en una sola, para cubrir el expediente. Y el PSOE, que va camino de una derrota clamorosa, se ha conformado, porque no tenía más remedio. Espero sin emoción alguna el debate convenido para el lunes 7 entre los dos contendientes a la Presidencia. Otra cosa sería un González-Aznar. Ana Pastor se lo propuso a Felipe la semana pasada en Los Desayunos y aceptó de inmediato. Me temo que Aznar no puede decir que sí, por mucho que le apetezca. Pero ese debate sí que tendría emoción. Aunque se jueguen nada, o precisamente por eso.

La izquierda ‘holandesa’

Ignacio Martínez | 17 de octubre de 2011 a las 12:29

Los ‘holandeses’ están de enhorabuena en Francia. Su candidato a la Presidencia de la República ha ganado claramente unas estimulantes primarias, convocadas por el Partido Socialista pero abiertas a toda la izquierda, en las que ayer participaron casi tres millones de personas. François Hollande ha ganado a la alcaldesa de Lille, Martine Delors, que usa como es costumbre en Francia su apellido de casada, Aubry. Pero en este capítulo de la historia de las presidenciales francesas de mayo próximo no es tan relevante quién será el aspirante al trono del Elíseo, sino el método para elegirlo. Los ‘leoneses’ que, presa de la compasión o de un entusiasmo a prueba de bomba, siguen defendiendo el legado de Zapatero si se exceptúa su pésima gestión de la crisis, deberían leer con mucho cuidado las noticias que llegan de Francia.

El todavía secretario general del Partido Socialista español llegó al liderazgo de su partido por una suerte de primarias. Y prometió, además de otras cuestiones radicalmente incumplidas, un nuevo modelo de partido. Entre los principios que él y los suyos se han merendado en la última década está el sistema de primarias para elegir a sus candidatos. Un método ingrato para todo aparato que se precie. Abolido de manera arbitraria en Andalucía en vísperas de las elecciones municipales, sin ir más lejos.

Si las maneras del guerrismo parecían abusivas hace veinticinco años, los liderazgos débiles que se aprecian en casi todos los secretarios provinciales del PSOE andaluz, y en su propio secretario general, están produciendo un efecto aún más devastador. La inseguridad no es precisamente una fuente de autoridad. Hay actitudes que rozan el ridículo, como ver a la dirección de los socialistas malagueños solicitando firmas de apoyo ante los focos de rebelión que se le abren. En paralelo a estos forcejeos por mantener el poder, la organización sufre una desmovilización total. Por ejemplo, agrupaciones con 600 militantes, que organizan actos con sus candidatos a los que se presenta una veintena de asistentes.

A cinco semanas de las elecciones generales, todas las encuestas que van saliendo dicen lo mismo: que Rajoy mejorará al Aznar del 2000 y que Rubalcaba quedará peor que Almunia en aquel entonces. Un año en el que se produjeron el máximo y el mínimo históricos de PP y PSOE. El aciago vaticinio de los sondeos en España contrasta con el entusiasmo con el que la izquierda francesa y los ecologistas han participado en las primarias que han nominado a Hollande como el adversario de Sarkozy en las próximas elecciones presidenciales. Zapatero ha fracasado en muchas cosas. Y algunas eran gratis, como aquella poética manera de prometer un nuevo modelo de partido, primarias incluidas, que el viento se llevó.

Delicioso suicidio en grupo

Ignacio Martínez | 12 de octubre de 2011 a las 11:11

Presionados por la imagen pésima que tiene de ellos la opinión pública, las protestas de los jóvenes del 15 M y la feria electoral, los políticos han decidido ofrecernos un espectáculo nuevo: un delicioso suicidio en grupo. Título, por cierto, de una novela del finlandés Arto Paasilinna, recomendable si quieren pasar un buen rato. Sin embargo, la autodestrucción de nuestros próceres no es auténtica. Sino una manera de flagelarse en público a ver si les cogemos cariño. Ejemplo práctico, Rubalcaba. Dice muy serio: un político, un cargo, una retribución.

Bonito, pero falso. Zapatero llegó hace once años a la secretaría general de los socialistas con una canción parecida cuya letra se parecía, primarias, limitación de mandatos, no acumulación de cargos. La práctica ha sido otra cosa. Algunos de los más significados zapateristas andaluces solaparon cargos de todas clases. Marisa Bustinduy fue secretaria general del PSOE en Málaga, portavoz de su partido en el Ayuntamiento de la capital, vicepresidenta de la Diputación y miembro de la ejecutiva del consejo de administración de Unicaja, todo al mismo tiempo. El alcalde de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones, ha sido senador y portavoz adjunto de su grupo en Madrid. Y repite como candidato al Senado.

En el otro campo, Esteban González Pons, el hombre que asombró a la afición cuando dijo que aspiraba a crear tres millones y medio de empleos en la próxima legislatura, ha vuelto a sacar la varita mágica. En esta ocasión a modo de látigo contra la clase política: como somos malos, al menos vamos a ser menos. Y le ha metido su aspiradora al número de diputados. Quiere quitar cincuenta. Entre el PSOE y el PP tienen ahora 323 escaños. Si se redujera el número de diputados sin cambiar la ley electoral salvarían el escaño unos poquitos diputados de CiU, PNV y Amaiur (la nueva marca batasuna), y desaparecerían Esquerra, Bloque, IU, NaBai, UpyD, Coalición Canaria y todas las minorías. Gran jugada, ¡más bipartidismo!

Esta propuesta de Pons va en la misma línea de otras similares, como recortar los sueldos de los políticos, sobre la que hay una enorme hipocresía. A la actividad pública se deben dedicar los mejores y habría que pagarles bien. Estamos en un círculo vicioso en el que cada vez se dedica a la política gente con menos currículo, que no complace a la sociedad y el remedio no es bajarle los ingresos, sino subir su cualificación. Nos libraríamos de jovencitos sin oficio ni beneficio en puestos destacados, y personas de toda edad y género, sin ninguna experiencia laboral, ni por cuenta ajena, ni por cuenta propia, salvo un largo meritoriaje como funcionarios de sus partidos. Antes que quitar cincuenta diputados al Congreso, sería mejor eliminar entero el Senado, que son 260 escaños. Eso sí que sería un delicioso suicidio en grupo. Y un ahorro curioso.

‘Detalles’ de Rajoy y Rubalcaba

Ignacio Martínez | 2 de agosto de 2011 a las 18:08

Rajoy, no se sabe si por gallego o por Mariano, evita concretar sus propuestas. Dice que no hará recortes sociales y que el cambio significa afrontar la crisis, superarla y crear empleo. Le falta añadir un pequeño detalle sin importancia. Cómo. Pero el buen hombre no entra en detalles. Peridis lo caricaturiza tumbado a la bartola, fumando un puro. Tiene fama de poco trabajador; también la tenía Zapatero, dicho sea de paso. El público piensa que su contrincante es mejor candidato. Pero la ventaja de su partido es enorme. Y piensa que con eso basta, como le sobra a Vettel su Red Bull para ganar a Alonso y a Hamilton, porque es mejor coche que el Ferrari o el McLaren.

El PP tiene mucho mejor marca que el PSOE a día de hoy. Pero también la tenía en 2004 y Rajoy, más por Mariano que por gallego, se negó a debatir con el aspirante Zapatero. Tenía el partido ganado y los mismos gurús de la mercadotecnia que le asesoran ahora le aconsejaron que mientras menos riesgos corriera, mejor. Pereza o cobardía, si no se atrevió a hacer debates con Zapatero, menos se atreverá con un dialéctico y polemista de la talla de Rubalcaba, que le aventaja en ese terreno. Veremos si hay debates.

Y veremos si hay propuestas concretas o seguimos sin entrar en detalles, para que el humo de la combustión del presidente saliente le lleve en globo a la Moncloa. Si no hay recortes sociales tendrá que reducir la nómina de funcionarios públicos y subir el IVA, como recomienda el FMI. No hay un euro y no es posible ahorrar miles de millones simplemente quitando ministerios y asesores. Algo de trabajo y de concreción tendrá que poner el candidato popular encima de la mesa antes del 20 de noviembre.

Rubalcaba, por su parte, será un dechado de elocuencia, pero tiene que mejorar en sinceridad. Afirma que no ha pedido a Zapatero el adelanto electoral. ¡Y hasta se lo pidió a Griñán, sin éxito! Tenemos que felicitarnos de que haya elecciones andaluzas separadas de las nacionales. Griñán lo hace así porque cree que le conviene a él y a su partido. Pero es Andalucía la que necesita estas primeras elecciones en solitario en 22 años. Por entrar en detalles, esta región merecía más respeto de sus gobernantes.

No es lo mismo

Ignacio Martínez | 17 de julio de 2011 a las 20:24

Rubalcaba reivindica la política y a los políticos. Y lo explica. No es lo mismo Olof Palme que Jean-Marie Le Pen, dijo en el discurso del sábado pasado. No es lo mismo Lula que Thatcher, no es lo mismo Obama que Sarah Palin, no es lo mismo Felipe González que Bush hijo. Las comparaciones son odiosas, pero los ejemplos ayudan. El nuevo líder de los socialistas quiere decir que no todos los políticos son iguales.

Un militante amigo mío ha aplicado el método de Rubalcaba al propio PSOE, mayormente en Andalucía. Les resumo el resultado. No es lo mismo Elena Valenciano que Bibiana Aído o Leire Pajín para transmitir aplomo. No es lo mismo como portavoz parlamentario Eduardo Madina que Mario Jiménez. No sería lo mismo como secretaria de Organización regional Micaela Navarro que Susana Díaz. No fue lo mismo como presidente del Parlamento Javier Torres Vela que Mar Moreno. No son lo mismo en Málaga Fernando Arcas o y Josele Román que Miguel Ángel Heredia y Paco Conejo.

No es lo mismo como consejero de Economía Pepe Griñán que Magdalena Álvarez. No es lo mismo como consejero de Innovación Paco Vallejo que Antonio Ávila. No sería lo mismo como secretario de Sevilla Luis Navarrete que José Antonio Viera. No es lo mismo descartar como consejera de Granada a Teresa Jiménez que hacerlo con Clara Aguilera. No es lo mismo como director del gabinete del presidente Lolo Cervera que Rosita Castillejo.

El mismo autor de esa tesis sostiene que hay gente que vale mucho, mal ubicada. Ejemplo. Pepe Díaz Trillo, persona culta y buen poeta, que protagonizó en un debate parlamentario un simpático incidente con la presidenta de la Cámara, porque le soliviantó que le dijera que fuese terminando a la mitad de un poema de Machado, sería un excelente consejero de Cultura. Mejor que Plata. Y, en sentido contrario, Paulino haría una magnífica labor en Medio Ambiente; mejor que Díaz Trillo. Parece como si una fuerza gravitatoria obligara a que el consejero de Cultura fuese de Málaga y el de Medio Ambiente de Huelva, como si Picasso y Doñana alteraran el ánimo de quien decide. Pero no todo el mundo sirve para cualquier cosa. Como dice Rubalcaba, no es lo mismo.

Camps, Griñán y Arenas en entredicho

Ignacio Martínez | 16 de julio de 2011 a las 11:11

El presidente valenciano va a ser procesado por cohecho impropio. Por soborno, para entendernos. Sostiene el juez que Camps y tres de sus colaboradores recibieron regalos por importe de más de seis millones de pesetas, algo menos de 40.000 euros, por parte de la red de corrupción conocida como Gürtel. Y para corresponder a tanta gentileza, le dieron en la Generalitat valenciana contratos por valor de unos siete millones de euros a tan desprendidos mafiosillos. No fueron tres trajes, como ha dicho con desdén Mariano Rajoy en alguna ocasión. En realidad, según la Fiscalía se trata de 39 trajes, 11 americanas, diez pares de zapatos, ocho corbatas, siete pantalones y dos abrigos. Después de haber dicho que pagó los suyos al contado, con dinero que sacaba de la caja de la farmacia de su mujer, la defensa del presidente Camps al final de la instrucción ha mantenido que los regalos los habría recibido en su calidad de presidente del PP de Valencia y no como presidente del Gobierno. Una argucia para aliviar eventualmente la pena.¿Qué dice Rajoy de esto? Nada. Tanto PP como PSOE tienen en casos así varas de medir que cambian por arte de magia. Procesan a tres altos cargos de Interior y toda la artillería pesada del PP, la política y la mediática, exige a Rubalcaba que retire su candidatura a la Presidencia del Gobierno. Procesan directamente al presidente de la Generalitat valenciana y el estado mayor del Partido Popular se pone a silbar. En el PSOE las gastan igual. Griñán se niega a modificar la ley electoral en Andalucía, pero Rubalcaba propone un cambio radical del sistema para las generales, con un colegio nacional para restos. Su modelo para España no vale en Andalucía. Los socialistas no tocan la ley electoral regional, aunque se sacan de la manga que los alcaldes no puedan presentarse. Un atropello: así restan al PP el tirón electoral de sus alcaldes en las capitales. Pero los alcaldes pueden ser diputados en el Congreso, con lo que el PSOE además de oportunista, peca de incoherente.

Y si volvemos al otro campo, Javier Arenas ha protagonizado un culebrón con su declaración de la renta del que debería avergonzarse. Se le llenaba la boca reclamando que nadie ganara más que el presidente de la Junta en la política andaluza, pero resulta que él ingresa casi el doble. En el Debate sobre el estado de la Comunidad se comprometió a entregar su declaración de IRPF. Tras diez días de demora, envió a los medios un acta notarial con algunos rendimientos netos. El asunto espinoso es un sobresueldo de su partido de alrededor de unos 15 millones de pesetas. Y él sostiene que es dinero para gastos de protocolo, donaciones y gastos sociales y lo justifica con 135 facturas, como diciendo que su mujer no es farmacéutica… Finalmente, ayer hizo pública su declaración: 142.69,06 euros de ingresos brutos.

Aquí se predican muchas letanías que no se practican. O, como sostiene el dicho popular, una cosa es pregonar y otra dar trigo.

Rubalcaba, candidato con madera de líder

Ignacio Martínez | 10 de julio de 2011 a las 20:49

El Partido Socialista tiene un nuevo líder. Rubalcaba es un excelente candidato para una marca con solera en serios apuros. Su discurso de ayer sonaba bien. Los discursos filosóficos sobre la visión del mundo de un candidato pueden parecer magníficos. Recuerdo con cierta nostalgia el de Griñán al comité director del PSOE andaluz en la primavera de 2009, cuando su todavía amigo Manuel Chaves lo nombró para sustituirle. Habló de la importancia de la Política, con mayúscula, para transformar el mundo, de la educación como pilar del progreso, y del mérito como eje de toda promoción. Dos años después queda poco de aquello. El gobierno de Griñán es valorado por propios y extraños como un equipo lleno de tecnócratas sin peso político, salvo excepciones, y la principal relación de su ejecutiva con el mérito es que en ella abundan meritorios y meritorias.

Rubalcaba nos ahorró ayer el retórico discurso del mérito, pero hizo la misma invocación a la Política y una alusión a la educación más completa que Griñán: la educación es casi todo, política económica, social, laboral y hasta exterior. Pero añadió algo muy valioso. Tenemos el mejor sistema del mundo para formar funcionarios, ahora tenemos que conseguir que forme emprendedores.

Además de filosofía, el candidato y nuevo líder de los socialistas españoles descendió a lo concreto en varias cosas. Es partidario de reponer el impuesto de patrimonio para los más ricos, que los bancos y cajas den una parte de sus beneficios para crear empleo, declara intocable la sanidad pública, dice que el déficit no es progresista, y propone un cambio del sistema electoral, con candidaturas por distritos y un colegio nacional para restos, como en Alemania. Es curioso que Griñán negara hace un mes cambio alguno en el sistema electoral andaluz y se limitara a insinuar como única innovación posible el aumento de diputados. Hay diferencias.

En fin, Rubalcaba no mencionó a ETA, no hizo crítica alguna al PP y no se refirió a la necesaria reducción de la administración pública. Subrayó tres ideas: necesitamos más política, más democracia y más Europa. Lo último ya lo usaron en sus tiempos tanto González como Aznar. Dos ganadores. Lo mismo es algo que se pega.

Etiquetas:

Acero toledano

Ignacio Martínez | 5 de junio de 2011 a las 11:05

Han empezado los cuchillos largos en el PSOE. En Almería un golpe palaciego, santificado por San Telmo y San Vicente, ha dejado al clan de Cuevas sin el poder orgánico. De momento. Martín Soler y los suyos son fuertes; hay quien les atribuye capacidad para ganar un congreso extraordinario, si se produce. Les ha dimitido una mayoría del comité provincial, con lo que la Ejecutiva cesa y deja paso a una gestora. Mientras Rubalcaba pretende escuchar todas las opiniones y que su partido se centre en los problemas de los ciudadanos y no en sus querellas internas, Andalucía toma el rumbo contrario.

Todo el mundo dice que la jugada almeriense lleva el sello inconfundible de Susana Díaz, secretaria de Organización del PSOE andaluz, con fama de ser una mala de película. Dicen que Susana admira los modos de Alfonso Guerra, aunque más que de la sevillana escuela guerrista, su estilo es inequívocamente toledano, por el fino y bien templado acero que gasta. Con su golpe del viernes, ha dado buena cuenta de un peligroso reducto chavista, en donde el liderazgo de Griñán era más que discutido. El método no es muy sofisticado; para completar el quórum basta con dar la orden de dimitir a los suficientes cargos gubernamentales, representantes institucionales, asesores varios o sus familiares.

En Almería el PSOE ha tenido un importante descalabro electoral. Pero el hundimiento provincial no ha sido el más grande de la región, sino el tercero. No cabe pensar, por tanto, que la inquietud que mueve esta ofensiva sea exigir responsabilidades por la derrota del 22-M, en el territorio que Arenas ha convertido en su fortín. La circunscripción en la que más votos han perdido los socialistas, Cádiz, está en todas las quinielas para el siguiente ajuste de cuentas. Pero verán como nada hace el dúo Griñán-Díaz en Málaga, con peores resultados que en Almería. La clave de esta purga no es la eficacia, sino asegurar la fidelidad incondicional al jefe. Faena no le va a faltar a la dirección regional. Además de en Almería y Cádiz, hay focos de rebelión en Jaén, Granada, Málaga y Sevilla, donde además parece patente el divorcio entre Viera y Díaz. Inquietante panorama, con elecciones dentro de nueve meses.

Alfredo y Pepe

Ignacio Martínez | 4 de junio de 2011 a las 9:31

Ignoro si en el PSOE hay un equivalente a Pedro Arriola, el gurú mediático de Aznar y Rajoy. Arriola fue el padre del ¡váyase, señor González! en los 90, y es el estratega del actual silencio programático del PP. Dos apuestas rentables. Hay dudas sobre si fue de su cosecha un recurso más endeble: la niña a la que aludió Rajoy en los debates televisados de 2008. Parecía que el PSOE tuviese vacante ese puesto, hasta que Rubalcaba en su estreno como candidato ha pedido a los suyos que le llamen Alfredo. Es la segunda jugada similar que conocemos en Andalucía; ambas podrían tener la misma paternidad.

Hace dos años, cuando un prestigioso político, que había sido ministro de Sanidad y Trabajo, eficiente consejero de Economía y hasta brillante vicepresidente de la Junta, se convirtió en presidente y candidato del PSOE andaluz, lo primero que hizo fue pedir al comité director de su partido que le llamaran Pepe. Griñán tenía un nombre hecho, pero a alguien se le ocurrió que Pepe era más cercano. No sé de qué será culpa, pero lo de Pepe no ha cuajado. O quizá Griñán no ha cuajado como candidato. A lo peor, no ha cuajado como presidente o como secretario regional del PSOE. Hay algo en su nueva función que no ha encajado en la opinión pública. E incluso en el interior de su partido: ayer en Almería, en vez de Pepe le llamaban autoritario.

A pesar del éxito obtenido, el PSOE reincide. Y en lugar de a Rubalcaba y Griñán, se dispone a poner en liza en las elecciones de marzo a Alfredo y Pepe. Esta pretensión desmiente la peregrina teoría de que a los políticos varones se les llama por el apellido y a las mujeres políticas se las conoce por su nombre de pila. Es algo que en realidad depende de la originalidad del nombre o lo común del apellido. Todo el mundo sabe quiénes son Soraya o Teófila, pero a Cospedal se la menciona por su apellido. Sea como fuere, los dos exministros de González que formarán el ticket electoral socialista en 2012 es posible que busquen la inmediatez que producía el líder del PSOE en los 80, a quien todo el mundo llamaba Felipe.

Rubalcaba tiene una marca acreditada, de enorme tirón entre su afición. ¿El empeño en que le llamen Alfredo busca alguna comparación subliminal? Si se quiere talento, Alfred Nobel inventó la dinamita y creó la fundación que premia a los más sabios del mundo. Si se pretende seducción, Alfredo Mayo se llamaba el galán por antonomasia del cine español de los 40 y 50. Si es capacidad de intriga lo que se sugiere, Alfred Hitchcock es un maestro del género. Si el registro es artístico, Alfredo Kraus era un tenor superior. Poderío financiero como el que maneja el consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz, habrá pocos en el mundo. De familia de banqueros procede Alfredo Bryce Echenique, novelista peruano de sublime ironía. Pero de entre todos, seguro que este irredento madridista prefiere mirarse en el espejo de Alfredo di Stéfano. Aunque también tenemos cerca otro político Alfredo, Monteseirín…

Etiquetas: ,