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Un radar contra el maltrato

Ignacio Martínez | 10 de julio de 2009 a las 6:34

 

Vivimos en la era de los grandes principios. Estamos todos a favor de la paz mundial, las energías limpias o la atención a los dependientes, y en contra del terrorismo, la violencia de género o la corrupción. El problema es cómo conseguir esos objetivos. Hacemos unas leyes monísimas, con unos reglamentos estupendos y resulta que después no hay medios para ponerlas en marcha. Le pasó a la Ley de Dependencia y le ha pasado a la Ley contra la violencia de género. Esta Ley, aprobada por unanimidad en el Congreso y el Senado, que debutó en enero de 2005, ha tenido serias dificultades de aplicación: a pesar de haber duplicado o triplicado los policías o guardias civiles asignados a la tarea, sigue habiendo un agente por cada quince mujeres con orden de protección, que son unas 30.000 en toda España.

Por eso es bienvenida toda noticia de mejora en el régimen de protección de mujeres amenazadas, como la presentada el miércoles por los ministros Aido, Rubalcaba y Caamaño: El Gobierno repartirá 3.000 pulseras con GPS para controlar a los maltratadores y saber al instante cuándo han quebrantado la orden de mantenerse a 500 metros de su víctima. Es una decisión de noviembre que ahora se pone en marcha.

Siempre me ha llamado la atención la escasa puntería de los asesinos de sus esposas, cuando intentan quitarse la vida a sí mismos. Su eficiencia homicida baja mucho en los suicidios. Debe ser por su falta de valor. Para evitar que estos cobardes se acerquen a sus víctimas se van a repartir por todas las comunidades autónomas unas pulseras para el tobillo o la muñeca, que determinarán en cada instante el lugar en donde se encuentra el maltratador. El Gobierno invertirá cinco millones en estos dispositivos, que servirán para vigilar de manera especial un 10% de los casos de maltrato. Número suficiente para responder a las situaciones de más riesgo.

Los jueces decidirán en cada caso y al presunto agresor se le colocará la pulsera de inmediato. Rubalcaba ha dicho que el objetivo de este moderno sistema de control es proteger mejor a las víctimas, disuadir a quien tenga la tentación de cometer una barbaridad y documentar que ha quebrantado una condena. En España hay 130.000 denuncias de maltrato doméstico al año. Es verdad que hay un porcentaje de falsas agresiones, que abogados sin escrúpulos simulan contra los maridos en casos de divorcio. Pero otro dato minimiza al anterior: sólo un 11% las denuncias las ponen directamente las víctimas, sin duda la parte más débil e indefensa de esta cadena. Esta sociedad tiene que hacer un esfuerzo por pasar de los principios a los objetivos. Hay que acabar con esta espiral de violencia: 71 muertas en 2007, 84 en 2008, y 31 en lo que va de año, ocho de ellas en Andalucía.

Mayorías de edad

Ignacio Martínez | 17 de mayo de 2009 a las 9:26

Ya tenemos un catálogo completo de mayorías de edad. Una civil a los 18, responsabilidad penal desde los 14, sin límite para la píldora del día después, y 16 para abortar. Más allá de criterios morales o de costumbres, habría que armonizar estas edades. Y, de camino, hacer un esfuerzo colectivo para aumentar el sentido de responsabilidad de nuestros jóvenes. Lo que incluye su educación sexual. De las 20.358 interrupciones de embarazo contabilizadas en Andalucía en 2007, un 43% eran mujeres que ya habían abortado antes. Y casi dos tercios tenían una instrucción que como mucho llegaba a la secundaria. Este es un problema social de primer orden, que no tendrá solución sin más y mejor formación.

También falta severidad. Las autoridades pueden aprender de su propia actuación en otra materia que estaba fuera de control: el tráfico. El ministro del Interior ha presentado esta semana una campaña para promover el uso del casco entre los conductores de ciclomotores de Andalucía, Extremadura y Murcia, que es donde menos diligentes son los jóvenes en esta materia. Rubalcaba sostiene que un 84% de los conductores usa esa protección en las ciudades y el 64% de los acompañantes. Quizá sea la media nacional, en Andalucía seguro que es menos. La Dirección General de Tráfico ha pedido a las policías locales que inmovilicen las motocicletas cuyos ocupantes no lleven el casco y multen a los conductores con 150 euros y la pérdida de tres puntos.

No es un capricho: tres de cada cuatro motoristas fallecidos lo son a consecuencia de heridas en la cabeza; el riesgo de sufrir una lesión cerebral se multiplica por tres si los pasajeros no llevan casco. Estadísticamente, la posibilidad de morir en un accidente de ciclomotor es 17 veces mayor que en uno de coche. Las motillos han aumentado en un tercio en los últimos cinco años, pero siguen siendo ejemplo de irresponsabilidad en la circulación. Es raro no ver diariamente a jóvenes que se saltan semáforos en rojo. Se ha aumentado la edad para conducir ciclomotores y ahora llega la campaña del casco: algo de la doctrina Rubalcaba falta en la gestión de otras políticas.

Afrancesados

Ignacio Martínez | 27 de abril de 2009 a las 8:04

 

España se va a afrancesar hoy y mañana, durante la visita a Madrid del presidente de la República y su esposa, Nicolas Sarkozy y Carla Bruni. Los parapazzi y el papel couché los esperan con ansiedad. Las revistas del corazón andan regular de ingresos y Carla Bruni es un regalo para el negocio; cantante, modelo, novia en su agitada juventud de Eric Clapton y Mick Jagger… Su perfil es difícil de mejorar. Pero además toda la prensa política nacional especula con los encuentros de la primera dama francesa, de 41 años, con la princesa Letizia, de 36. Prepárense, vamos a tener Carla Bruni hoy hasta en la sopa: fotos con los Reyes, con los Príncipes de Asturias, con el presidente Zapatero y Sonsoles Espinosa. Por cierto que Carla y Sonsoles tienen un almuerzo a solas previsto para mañana. Y más fotos.

La Bruni, que es una muchacha monísima, aportará un poco de circo en sus correrías diplomáticas y culturales por Madrid. Su distinguido esposo, por el contrario, se tendrá que ganar el pan con algo más que glamour. Mañana hace un discurso ante el Congreso y el Senado, reunidos en sesión conjunta extraordinaria, y celebra una cumbre con el Gobierno español. Participarán en la cita bilateral los ministros de Exteriores, Interior, Defensa, Fomento e Innovación. ETA y la conexión de los ferrocarriles de alta velocidad entre los dos países son algunos de los temas cruciales del encuentro.

Ayer, Juan Luis Cebrián relataba en El País un encuentro con Sarkozy en El Elíseo. El mandatario francés explicaba su admiración por España, su entusiasmo por Sevilla; y su afición por la “elegante y noble” cultura popular española, en la que incluye las corridas de toros. Se confesaba amigo del Rey, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba. Muchos amigos me parecen y algo heterogéneos. Este Sarkozy me parece un poco bienqueda. En otros campos es un poco más crítico. Por ejemplo, en su opinión, Francia supo liberarse de la tutela de la Iglesia Católica, algo que no ha sucedido en España en el plano social, y defendía la laicidad del Estado. También abogaba por valores como el trabajo, el mérito, la recompensa y la promoción social, que me suenan de haberlos oído estos días en la investidura del nuevo presidente andaluz.

Sobre los asuntos de la cumbre bilateral, hay que destacar que Andalucía tiene una buena conexión central para enlazar por AVE con Dax, una vez que se termine la y griega vasca. Desde allí está previsto un tren de alta velocidad que enlace con Burdeos y París. Es decir, con el TGV atlántico de Francia. Pero al mismo tiempo las autoridades regionales deberían estar presionando al Estado para que también se haga la conexión mediterránea. Poder llegar desde Algeciras, Málaga y Almería hasta Portbou, por toda la costa levantina española, y conectar con Montpellier, Lyon, París y el resto de Europa, sería extraordinario para el desarrollo comercial de Andalucía. Estaríamos más afrancesados y seríamos menos periféricos.

Griñán, el hombre tranquilo

Ignacio Martínez | 12 de abril de 2009 a las 16:34

El político más famoso del mundo, el presidente Obama, tiene prestigio de gran orador. Sus discursos se cuelgan en YouTube como si fueran canciones de culto, con millones de visitas. Pero Obama no escribe sus discursos. Se los hace un jovencito de enorme talento, Jon Fravreau. De hecho, pocos políticos escriben sus discursos; el dramaturgo y político checo Václav Havel es una de esas excepciones. Otra es José Antonio Griñán. El vicepresidente económico del Gobierno andaluz y candidato ‘in pectore’ a la Presidencia de la Junta no es economista, sino un hombre de letras. De hecho, quiso estudiar la carrera de Filosofía y Letras en los años 60, pero su tío Rafael Martínez Emperador, hermano menor de su madre, le recomendó que hiciese Derecho y preparase oposiciones a inspector de Trabajo.

Con 23 años sacó esas oposiciones con el número tres de la promoción de 1969. Con su tío trabajó cuando era director general de la Seguridad Social a mediados de los 70. Martínez Emperador fue asesinado por ETA en 1997 cuando era magistrado de la Sala de lo Social del Supremo. Un atentado que ha marcado su vida, como otros hechos menos dramáticos y más antiguos. Por ejemplo, una novela que leyó a finales de los 60, que es la que más le ha impresionado; ‘Guerra y paz’ de Tolstói. Es un dato relevante en una persona que lee cuatro o cinco libros al mes. Griñán es un gran lector y un cinéfilo empedernido. En particular del cine negro de los 50: hay películas que es capaz de explicar plano a plano y recitar todos sus diálogos.

Otra de sus grandes aficiones es la ópera. Se sabe de memoria obras completas, y se atreve a cantar alguna pieza. Ha utilizado con frecuencia este recurso para relajar a su equipo en los duros momentos de preparación de los presupuestos, cuando las cuentas no cuadran y aumenta la presión de las consejerías. Tiene la colección completa de los discos de Alfredo Kraus, con quien tenía una relación de amistad. Por cierto, que la redacción de los presupuestos de este año le ha costado fuertes críticas de la oposición, con razón, por su pretensión de que en 2009 subiría el PIB andaluz un 1%. Él se ha justificado con un dossier lleno de previsiones optimistas de organismos internacionales. Pero lo cierto es que mientras con esos datos Solbes y Griñán aventuraron un crecimiento para España y Andalucía, a su correligionario catalán Antoni Castells le salieron las cuentas de una recesión en Cataluña. Y acertó.

Aunque nacido en Madrid en 1946, José Antonio Griñán está muy vinculado a Andalucía. Es hijo de malagueña, marido de una sevillana, María Teresa Caravaca, y diputado por Córdoba. Dos de sus tres hijos, Ana y Miguel, nacieron en Sevilla, que fue su segundo destino como inspector de Trabajo en 1974, después de Zaragoza, donde nació su primogénito Manuel. Ahora tiene tres nietos y una nieta. Dos de su hijo mayor, residente en Madrid y casado con una gallega, vinculación que ha generado una amistad con sus consuegros, que le lleva a veranear todos los años a la tierra de su nuera. De su hija, que vive en Sevilla, tiene un nieto y una nieta. Sus allegados lo encuentran feliz de ser abuelo, tanto que era su argumento recurrente para negar cualquier posibilidad de aspirar a la Presidencia de la Junta.

Su parentela gallega ha ejercido influencia en su dialéctica. Hace un año, cuando comenzó su andadura el actual gobierno en funciones resolvía de manera galaico-teológica a la posibilidad de que Chaves no terminara la legislatura en el cargo: “Puede ser que sí y puede ser que no. En todo caso, es como Dios; si existe no interviene en la marcha del mundo. La eventualidad de un relevo es igual; no afecta a la marcha del Gobierno”.

En la época en que llegó a Sevilla, al final de la dictadura, fue uno de los firmantes del documento de los 500, un escrito en el que por primera vez un grupo de altos funcionarios del Estado pedían democracia y amnistía. En esos años colaboró, junto a Joaquín Galán y su compañero de promoción Enrique Vila, con los despachos de Capitán Vigueras (Felipe González, Rafael Escuredo, Manuel del Valle, Ana María Ruiz Tagle…) y de José Julio Ruiz, vinculados a los sindicatos UGT y Comisiones Obreras, entonces ilegales. “Si había un expediente de crisis, los abogados laboralistas nos pedían que explicásemos a los enlaces sindicales los detalles de la tramitación”, explica uno de sus compañeros de entonces.

Es uno de los fundadores de la Junta de Andalucía. Entró en el primer Gobierno de Rafael Escuredo, como viceconsejero de Trabajo con su viejo amigo y colega de la inspección Joaquín Galán. Cuando llegaron, la Consejería tenía 58 funcionarios, y cuando se fueron cuatro años después, había más de 20.000. En aquellos primeros años de la autonomía estaba muy preocupado porque se notase que las políticas tenían una componente social. Suya es la frase de “hacer un nuevo mundo con viejas ideas como el diálogo político y el diálogo social”. En la segunda legislatura pasó a ser viceconsejero de Salud con Eduardo Rejón. Dada su condición de buen componedor, Rejón le encargó arreglar las relaciones entre la Junta y los colegios de médicos, que estaban envenenadas en aquellos tiempos. También puso en marcha el reglamento del SAS, que estaba recién constituido.

Cuando en 1987 nombran ministro de Trabajo a su amigo Manuel Chaves, se va de secretario general técnico del Ministerio a Madrid. En aquel equipo de dirección era famosa su preocupación por el lenguaje de los textos jurídicos, “para que lo entiendan los ciudadanos a los que van dirigidos”. Allí le coge la huelga general de diciembre de 1988. Volvió a Andalucía con Chaves en 1990 para ser consejero de Salud. En esa época se corrigió en parte el problema de la financiación de la sanidad andaluza. Enseguida se fue a Madrid de ministro de Sanidad (92-93) y de ese Ministerio pasó al de Trabajo, en donde dio una vez más muestra de su capacidad de convicción: consiguió con el Pacto de Toledo garantizar el sistema nacional de pensiones. Fue diputado en Cortes entre 1993 y el 2004, cuando de nuevo le reclamó Manuel Chaves para convertirlo en consejero de Economía.

Su fama de negociador ya se la ganó en el consejillo de viceconsejeros de la Junta en 1982. En aquellos tiempos fogosos a veces se generaban tensiones entre departamentos “y él solía sosegar esas situaciones”, cuenta uno de los protagonistas. Le iría bien el eslogan de Mitterrand en 1981: La fuerza tranquila o el título de una película clásica de John Ford: El hombre tranquilo. Su mano izquierda pasó a ser legendaria hace poco, cuando deshizo los entuertos que había entre la Iglesia Católica y La Junta a propósito de CajaSur, heredados de la época de la consejera Magdalena Álvarez. Su entendimiento con el obispo de Córdoba, monseñor Asenjo, desbloqueó la situación. 

Es muy aficionado a las carreras de fondo. Celebró su sesenta cumpleaños, corriendo una media maratón en Sevilla. Es de ejercicio diario, que recomienda como fuente de salud y recurso para rebajar la tensión. Es menos conocida su afición a las carreras de caballos, que le viene de su padre y han continuado sus hijos. Llegó a comprar en los años 70, con otros 36 amigos, la yegua Picarana que ganó dos carreras en Madrid y estuvo a punto de ganar una de vallas en el hipódromo de Sevilla, pero se cayó en el último obstáculo, cuando tenía asegurado el triunfo. Su padre, Octaviano, que fue director del Banco Mercantil e Industrial en Sevilla y consumado periodista hípico, tuvo incluso una revista especializada en la materia, Corta Cabeza, en donde el futuro presidente de la Junta escribió unas celebradas crónicas bajo el seudónimo de Riu Kiu, el nombre de su caballo favorito. Su hijo Manuel tiene ahora un caballo, Mendavia, que el viernes quedó segundo en una carrera en el hipódromo de Mijas.

Es elocuente, seductor y buen conversador, de la escuela de Felipe González, como otro felipista clásico, el ministro Rubalcaba. Hombre culto, de los que pueden regalar un libro del poeta del siglo de oro Garcilaso de la Vega. Es tímido si no tiene confianza, pero le sobra sentido del humor. Se diría que es coqueto, cuida mucho sus corbatas aunque presume de que no las compra. Se entiende que se ocupa de esa tarea su mujer, ‘Mariate’ en el círculo familiar. Algún amigo próximo dice que no lleva bien la edad, que se siente más joven que lo que su físico dice.

Nunca ha tenido cargos orgánicos en el partido, aunque es miembro del comité federal. Los máximos dirigentes del PSOE andaluz hablan de él con gran respeto. “Se ha sabido ganar la confianza del partido”, sostiene Luis Pizarro, vicesecretario regional. En el partido dicen que Andalucía vive un momento histórico, por el relevo y por la crisis. Chaves, que le ha propuesto para el cargo, tutelará su primer mandato presidencial: se quedará como secretario general hasta el próximo congreso del PSOE andaluz, que se celebrará tras las elecciones de 2012. Aunque será una tutela amistosa: ya ha dicho que sólo le dará consejos si se los pide.

El momento es histórico también en materia futbolística: después de un primer presidente de la Junta sevillista, Escuredo, y dos béticos, Borbolla y Chaves, llega el turno a un colchonero. El Atlético de Madrid es el club de los amores de Griñán, Zarrías y el consejero de Deportes Luciano Alonso. Si Galicia le da pie para respuestas evasivas, el Atlético le anima a la épica. A Griñán le gusta contar una anécdota de Harold Macmillan, el primer ministro conservador del Reino Unido entre 1957 y 1963: cuando dimitió, un periodista le preguntó qué había sido lo más complicado y contestó, muy británico, “los acontecimientos, amigo, los acontecimientos”. El candidato a la Presidencia de la Junta añade de su cosecha que “en política hay que saber navegar de bolina, con viento a favor y con viento en contra” . Y en este punto saca a pasear su espíritu colchonero: “Nosotros estamos muy bien dotados, porque los del Atlético estamos acostumbrados a luchar contra las adversidades”. La frase “los del Atlético” es una simplificación. Si no, que le pregunten este año a los seguidores del Cádiz, del Recre, del Córdoba o del Betis.

El próximo gobierno será un gabinete contra la crisis, pero no de tecnócratas. Griñán se muestra muy partidario de los Gobiernos políticos, más que de los técnicos: “Le doy un alto valor a la política; es una ciencia, un arte y una cultura, que va más allá del conocimiento de la materia que se gestione. Se trata de saber hacer, porque en la política, como en la vida, la línea recta no es siempre el camino más corto”. Y será también un gobierno con muchas mujeres, no sólo porque lo exija la ley: “Es más fácil trabajar con mujeres; son más concienzudas, muy trabajadoras y cumplidoras”. Lo que no es óbice para que uno de los pasajes de una de sus óperas favoritas, Rigoletto de Verdi, diga “la dona e mobile qual piuma al vento”. Además, le gusta todo lo de Verdi y todo lo de Mozart, en particular Figaro y Don Giovanni, que curiosamente trascurren en Sevilla. 

En materia musical es más clásico que moderno. Le gusta Moustaki, de sus años mozos, y siempre ha sido seguidor de los Beatles, pero más ahora, que necesita una pequeña ayuda de sus amigos.

Juntos contra el terrorismo

Ignacio Martínez | 8 de marzo de 2008 a las 10:19

  El asesinato del concejal socialista ha provocado un gesto que reconforta a la ciudadanía; un comunicado conjunto contra los terroristas.  “Todos estamos dispuestos a responder a esta agresión de forma firme y unitaria, a defender la libertad y a derrotar a ETA”. La nota añade que a los terroristas “sólo les espera la aplicación de la ley, la acción de la policía y el ejercicio de la justicia”, y concluye diciendo que “al terrorismo sólo se le puede combatir y derrotar con la unidad de los demócratas y con la fuerza del Estado de derecho”. ¿Todos de acuerdo? No. En las ruedas de prensa posteriores, el PP subrayó dos discrepancias: habían intentado, sin éxito, incluir en el texto el compromiso de que “nunca se negociará con ETA para pagarle un precio político” y derogar la resolución parlamentaria que autorizó en 2005 el diálogo con la banda. Esta legítima discrepancia, no impidió que firmaran el comunicado conjunto.Mikel Buen, secretario general del Partido Socialista en Guipúzcoa, no pudo terminar el viernes de explicar su deseo de que los españoles vayan a votar masivamente. Votar contra ETA, que pide la abstención. Votar lo que quieran, a partidos democráticos. “A mi el resultado…” Me da igual, iba a decir, pero rompió a llorar. Tienen que matar a uno de los nuestros, para que todos los partidos estén en su sitio. Nadie desentonó anteayer en el campo de los demócratas, ni Rajoy, ni Rubalcaba, ni Ibarretxe, ni Zapatero.  Esta es la lección para la próxima Legislatura, sin necesidad de que haya sangre en la calzada, unas gafas por el suelo, cinco impactos de bala sobre un parabrisas, una familia rota y una vida menos, los partidos tienen la obligación de no utilizar el terrorismo como arma política, como chantaje, como coartada. Todavía la semana pasada el presidente de la Asociación de Victimas del Terrorismo, decía que votar al PSOE era votar al terror, y un ex presidente aseguraba que el Gobierno seguía negociando con los terroristas. Esto ya no es una legítima discrepancia. En fin, que vayan a Mondragón y se lo expliquen a la familia del socialista Isaías Carrasco.  El lehendakari estuvo bien: “esto es una salvajada, una barbarie inhumana”. Pero puede estar mucho mejor retirando su amenaza de referéndum sobre el derecho a decidir de los vascos mientras siga activa esta banda de criminales. La determinación del presidente y el ministro del Interior contrasta con ingenuidades pasadas. Bienvenido todo el mundo a la cordura y al consenso antiterrorista. Ojalá nadie diga nunca que si no hay bombas es porque se ha cedido. Ojalá se mantenga este espíritu y todos los demócratas estén unidos sin necesidad de que haya sangre en alguna calle de España.