Archivos para el tag ‘Sahara’

Si yo tuviera un avión

Ignacio Martínez | 24 de noviembre de 2010 a las 12:29

Como aquella canción de los Sirex en los 60, si yo tuviera una escoba, o como la anterior de Pete Seeger si yo tuviera un martillo, un amigo me explica que si tuviera un avión bombardearía Corea del Norte con bocadillos de jamón y en unos días acabaría con la dinastía comunista que gobierna ese país desde hace 62 años. Añade a la munición unas antenas parabólicas para que los receptores vieran un poquito de mundo. De momento, el régimen comunista coreano lo que hace es presumir de su capacidad nuclear y atacar una isla del Sur.

Los Sirex, por cierto, lo primero que barrían era el dinero, al que atribuían la causa y el motivo de tanto desespero. Que se lo digan a los irlandeses. En un sólo una década, pasaron de país de la cohesión a encabezar la clasificación europea de PIB per cápita. En 1992 se dotó la primera partida de fondos de cohesión para los más pobres, llamados jocosamente pigs (cerdos). A saber, Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain). Y en 2002, sólo Luxemburgo, un territorio con menos habitantes que la ciudad de Málaga, tenía un producto bruto por habitante mayor que el de los irlandeses.  

Parecía un modelo perfecto de desarrollo: a diferencia de Andalucía, habían gastado poco dinero en infraestructuras, y apostaron por la formación y la investigación. La afluencia de capitales extranjeros por su bajo impuesto de sociedades y su condición de único país de habla inglesa del euro, hicieron el resto. Al milagro contribuyó que podía considerarse el estado número 51 de EEUU, en donde viven no menos de 35 millones de personas de origen irlandés. Tanto, que 16 presidentes americanos tenían ancestros en la isla, entre ellos, muchos de los últimos: Kennedy, Reagan, los Bush, Clinton y hasta el propio Obama, por parte de madre. Pero de modelo perfecto, nada. La burbuja inmobiliaria se ha comido las finanzas nacionales. Los irlandeses no pueden pagar sus hipotecas sólo con su tradicional bed&breakfast.

Los bombardeos pacíficos no son sólo producto de la imaginación. En el momento de la Marcha Verde en 1975, cuando el rey Hassan II lanzó contra la frontera española a unos 300.000 marroquíes desarmados, a algún oficial del Ejército español se le ocurrió que se les podía bombardear con agua durante la noche: con el frío del desierto, saldrían corriendo para el norte. Como se sabe, nada se hizo. Y 35 años después, el Sahara español sigue bajo dominio marroquí, aunque no bajo su soberanía.

Pete Seeger añoraba tener el martillo de la justicia, la campana de la libertad y la canción del amor entre hermanos y hermanas. Esa canción es de finales de los 40, época en la que Kim Il Sung se hizo con el poder en Corea del Norte. Hasta hoy, porque 16 años después de su muerte sigue siendo el presidente de su país. Una dictadura sin justicia, libertad o amor. Si yo tuviera un avión, bombardearía la Corea norteña con toneladas de sentido común.

Sahara a oscuras

Ignacio Martínez | 20 de noviembre de 2010 a las 18:40

La malagueña Trinidad Jiménez ha cometido más errores en un mes como ministra de Exteriores que en año y medio en Sanidad. A simple vista, ha encontrado su nivel de incompetencia. El cinismo y la ingenuidad son actitudes complementarias en cualquier relación. A más cinismo de una parte, necesariamente debe haber más ingenuidad del otro lado para conseguir acuerdos. A menos que las dos partes practiquen con igual intensidad la doctrina cínica, cosa habitual en política. No sé en cuál de estos escenarios estamos en el conflicto del Sahara.

Doce días después del ataque de fuerzas policiales y militares marroquíes contra un campamento de 20.000 personas en las afueras de El Aaiún, se produce una mínima e insuficiente concesión en el apagón informativo practicado por Marruecos, que hasta ahora ha perseguido a los periodistas españoles, los ha retenido en la frontera o los ha detenido en el interior de la antigua capital española. Las autoridades marroquíes siguen culpando de racismo y sectarismo a la prensa española, a la que no dejan trabajar. E incluso han deslizado la idea de que miembros de Al Qaeda en el Magreb Islámico se habían infiltrado entre los manifestantes que reclamaban atenciones sociales en el campamento atacado.

Algún ministro del Gobierno de Rabat, puesto en liza para paliar la avalancha de críticas, ha llegado a calificar a los manifestantes como delincuentes. Peligroso argumento, que recuerda al utilizado por el régimen de los Castro cuando en febrero murió el preso político Orlando Zapata, después de tres meses de huelga de hambre. Cuba es una dictadura sin paliativos. El régimen marroquí, a pesar de tener un monarca cuasi absoluto, pretende equipararse a las democracias europeas. De hecho, en 1979 llegó a pedir su entrada en la CEE y formalizó su solicitud en 1985. Que fue rechazada, dicho sea de paso.

Hay algo en todos los regímenes autoritarios, que los hace similares: su falta de transparencia, su aversión a la prensa libre. La propia petición del Gobierno de España de que Rabat acepte un pool de periodistas y que pueda elegir sus componentes, ya resulta rechazable. El nuevo Gobierno, que ha cogido mucho gas en numerosos temas, ha patinado en éste de manera estruendosa. La neófita ministra ha llegado a afirmar que España ya no tiene responsabilidad alguna en el Sahara. Algo que no sólo es incierto, sino que entra en contradicción con el sentimiento casi unánime de los españoles, desde la extrema derecha a la extrema izquierda, que piensan que le debemos algo a los saharauis.

El Gobierno español no ha hecho buen papel, pero el suyo ha sido aseado si se compara con el marroquí. Impedir la información es el peor aval en un conflicto como éste. Marruecos entró por la fuerza en el Sahara español y está dispuesto a seguir por la fuerza. Y a oscuras.

Etiquetas: , ,

Masacre en el Aaiún

Ignacio Martínez | 14 de noviembre de 2010 a las 12:19

El ataque de fuerzas de la gendarmería y el ejército de Marruecos a un campamento en El Aaiún, en el que se concentraban 20.000 saharauis que reclamaban viviendas y otras demandas, marca un antes y un después en el conflicto del Sahara Occidental . Se ignora el número de muertos porque la potencia ocupante no deja entrar a los periodistas internacionales, en particular a los españoles. No se conocen los detalles de cómo y por qué se ha desatado tanta violencia contra una población civil indefensa. Es evidente que la acción de protesta era una provocación. Pero estas cosas se aceptan y se gestionan de otra manera en los países democráticos.

Lo que queda claro es que Marruecos consiguió por la fuerza este territorio y quiere mantenerse en él también a la fuerza. El rey Mohamed VI se comporta de este modo con cierta impunidad; la que le dan España, Estados Unidos y Francia, dicho sea por orden alfabético. Las declaraciones de ayer de la ministra española lamentando los hechos, pero no condenándolos, es muy expresiva. Las alusiones de Zapatero en Seúl a los intereses de España, también. Es admisible que la diplomacia actúe en defensa de los intereses de un país, pero hay momentos que merecen que los valores de una democracia prevalezcan.

El apoyo occidental no es gratis. Marruecos debe cumplir con un papel esencial en la lucha contra la inmigración ilegal o el tráfico de drogas. Y es el gendarme de una zona que se ha convertido en uno de los cuatro grandes epicentros del terrorismo mundial, el Sahel. A cambio, y con el argumento de que no es viable un país de 100.000 a 200.000 habitantes en un territorio inhóspito, los socios de la Unión Europea respiran aliviados y miran para otro lado. Como cuando el FIS ganó las elecciones en Argelia en la primera vuelta de los comicios de 1991 y se produjo un golpe de Estado. Como cuando Hamas ganó las elecciones palestinas en 2006. Los intereses tienen estas cosas.

El Parlamento andaluz aprobó por unanimidad el jueves una declaración institucional contra la violenta actuación marroquí, en la que pedía responsabilidades y se solidarizaba con las víctimas. ¿Qué puede hacer España? Sola, bien poca cosa. Francia, que es una de las dos grandes potencias de la UE, actúa siempre como hermano mayor del régimen alauí. Y la vulnerabilidad de nuestra frontera ya fue puesta a prueba este verano por manifestantes profesionales, justo después del último informe del enviado especial de Naciones Unidas para el Sahara, Christopher Ross, en el que solicitaba a las potencias occidentales ayuda para convencer a Marruecos de que acepte discutir la propuesta del Frente Polisario sobre la celebración de un referéndum de autodeterminación. Ante la masacre, resulta un consuelo la declaración institucional del Parlamento. Dura. Digna.

Etiquetas: ,

Griñán: “Cuatro de cada cinco euros del presupuesto de 2011 se dedican a políticas sociales”

Ignacio Martínez | 14 de noviembre de 2010 a las 12:04

Segunda parte del texto íntegro de la entrevista al presidente de la Junta, cuyo resumen publican hoy los nueve diarios del Grupo Joly

 

UNIÓN EUROPEA              ALEMANIA

GUERRA DE DIVISAS       COMERCIO ANDALUZ

SAHARA                                  PRESUPUESTOS

POLÍTICA SOCIAL              CAMPUS DE EXCELENCIA

TRIBALISMO

 

 

 

 

-Andalucía ya no es una región de convergencia, objetivo 1. Estamos por encima del 80% por PIB medio de la UE. Calculo que a partir de 2014 vamos a tener cada año 1.500 millones de euros menos de fondos estructurales europeos.

-Probablemente. Siempre y cuando no vuelva a gobernar el Partido Popular, porque a lo mejor tendríamos menos todavía. Porque siempre ha reducido los fondos que le correspondían a Andalucía.

 

-Además de este ajuste de cuentas con el PP, díganos cómo podremos paliar ese descenso.

-Con mucho ahorro. Creo que las reglas del juego están escritas. Le ha pasado a Castilla y León, a Asturias, a otras regiones que eran ‘objetivo 1′. Tendremos que adaptarnos, manteniendo siempre que menos política de cohesión regional europea tiene que ser más política de cohesión española. Las diferencias regionales no se han terminado en España. Y el Gobierno de España, a partir del momento en que entren en vigor las próximas perspectivas financieras, tendrá que incrementar su política de cohesión regional.

 

-¿Europa hace bien en quedarse al margen de la guerra de divisas?

-Europa tiene ahora mismo un dominio excesivo de Alemania. Cuando había un eje hispano-franco-alemán, Alemania tenía una política con los alemanes y otra con Europa. Ahora Alemania es quién controla las decisiones más importantes de la UE, y hace una política que le conviene exclusivamente a su país. Hemos pasado de la Europa de los ciudadanos a la Europa de las naciones.

 

-¿A Alemania le conviene un euro fuerte?

-Sí. Es un país exportador, pero vende a los países de la UE más del 70% de sus exportaciones. Le conviene un euro fuerte, porque siempre será más bajo de lo que valdría el marco y algo más alto de lo que valdrían las otras divisas europeas. Con lo cual, puede vender y los demás pueden comprar más fácilmente. Esa relación comercial con un euro fuerte le conviene a Alemania, pero no nos conviene a los demás.

 

-Arenas le critica que hable de estas cosas.

-Da la impresión de que la oposición está convencida de que los problemas de Andalucía se producen aquí y tienen solución en Andalucía. No son conscientes de que Andalucía es una región que tiene mucha necesidad de la apertura de mercados y de vender sus productos fuera. Por lo tanto, cuanto más fuerte esté el euro, y más débil el dólar o el yuan, menos capacidad de exportar tendremos.

 

-Y vendrán menos turistas.

-Y vendrán menos turistas a un hotel de Torremolinos porque será más caro.

 

-Pero se reúne el G-20 y no decide nada.

-Pasan de puntillas sobre el problema de las divisas, pero tiene su explicación. Los que mandan en el G-20 son Alemania, EEUU, y China, y a los tres les conviene la actual relación monetaria. Desde que empezó la crisis no se ha avanzado nada en el mercado de las monedas. Y eso es letal.

 

-¿Ese es el principal problema en este momento?

-Para mí es el gran problema. Cuando en Estados Unidos la Reserva Federal se dedica a imprimir billetes, y devalúa; o cuando el yuan tiene ese valor, todo eso repercute directamente en Andalucía, en España o en Francia. Quizá sea Sarkozy el único que ha tenido enfrentamientos con Alemania. Pero es que los chinos, además de devaluar la moneda, tienen un sistema político que es una dictadura, sin libertad sindical, sin derecho a la negociación colectiva, y por lo tanto con un coste del factor trabajo mucho más bajo.

 

-IU le ha pedido en el Parlamento que condicione la ayuda a Marruecos a cómo evolucione el conflicto del Sahara.

-La cooperación no se hace con estados, se hace con pueblos. Nosotros tenemos casi tres millones de euros destinados a cooperación con el pueblo saharaui. Y tenemos con Marruecos más de nueve millones, pero lo tenemos con el pueblo marroquí. Mantenemos relaciones de cooperación porque son humanitarias. A mí me parece mal retirar una fuente de cooperación en cualquier país por razones ideológicas.

 

-En los presupuestos de 2011, el crecimiento previsto es de un 1,3%. Nos dijo usted que el de 2009 iba a ser un 1% y tuvimos déficit.

-El de 2010 se está cumpliendo, en empleo y en crecimiento. ¿El de 2011? Le puedo decir, que es probable que sea ese; que puede ser mayor o que puede ser menor. Y no es broma, porque ya depende de factores externos. Si las condiciones externas funcionan como hasta ahora, con lo que hacemos nosotros lo vamos a conseguir. Si las condiciones externas no se oponen, será más. Y si las condiciones externas se oponen, será menos. Pero ya no dependen de nosotros.

 

-El martes, en el debate de totalidad de los presupuestos de 2011, ustedes han puesto énfasis en el ámbito social.

-Es que cuatro de cada cinco euros del presupuesto se dedican a políticas sociales, un 78%, tres puntos más que en 2010. A pesar de la crisis y del límite del endeudamiento, mantenemos todos los servicios y prestaciones sociales de lo que se benefician las familias andaluzas, en educación, en sanidad, en servicios sociales, en dependencia… Y aumentan las partidas destinadas a educación. Si de algo me siento orgulloso en este año y medio como presidente es de haber situado a la educación en el centro de la política económica y del discurso político.

 

-Esto se entiende, lo de la Andalucía Sostenible, suena a propaganda.

-En absoluto. A un año escaso de su inicio, el 53% de los proyectos de este programa ya están en marcha. Son setenta y siete iniciativas: préstamos para pymes, inversiones en eficiencia energética, impulso a la excelencia en las universidades, refuerzo de la I+D+i o planes de movilidad en áreas metropolitanas. Y el próximo año destinaremos casi 5.000 millones de euros al desarrollo del acuerdo de concertación social, algo más que este año pese al escenario de consolidación fiscal. Esto no es propaganda.

 

-La dificultad está en conseguir que el dinero que se gasta dé sus frutos.

-Desde febrero de 2008, el Gobierno andaluz ha invertido 14.000 millones de euros en luchar contra la crisis, el 9,5% del producto regional bruto. Unas medidas de las que se han beneficiado casi dos millones de andaluces. Con el más de medio centenar de medidas adoptadas por la Junta se han mantenido o creado 180.000 empleos y hemos apoyado a más de 30.000 empresas.

 

-La crisis ha generado depresión. Pero a veces hay buenas noticias, como el campus de excelencia de las universidades de Sevilla y Málaga.

-Es algo que a mí me parece el hecho más importante que se ha producido en los últimos tres meses en Andalucía. El campus de excelencia Málaga-Sevilla es excepcional. Mire, Joaquín [Luque] y Adelaida [de la Calle], los rectores de Sevilla y Málaga, han demostrado cómo se puede hacer Andalucía. Son ejemplo de lo que es mirar mucho más allá de las diferencias: la cooperación.

 

-No cree usted que, precisamente, el tribalismo es el primer problema de Andalucía.

-Sin duda, sin duda. Por eso, Joaquín y Adelaida son dos personas que sirven de ejemplo de lo mucho que le queda por hacer a Andalucía, cuando supera el tribalismo y une los esfuerzos. Ese campus de excelencia tenemos que trabajar todos para que triunfe, para que sea un éxito. Y vamos a hacerlo.

Haidar, un mes ya

Ignacio Martínez | 14 de diciembre de 2009 a las 12:31

Hoy se cumple un mes de la llegada de Aminatu Haidar al aeropuerto de Lanzarote. Treinta días en los que se han repartido todas las cartas de un juego de intereses que se disputa a tres bandas: Marruecos, España y Sahara. Ahora, todos los protagonistas de este drama tienen que elegir. La huelga de hambre y la actitud firme de esta mujer, la han convertido en un icono mundial de la lucha del Sahara por su independencia, para escarnio de los marroquíes que la despojaron de su pasaporte y la expulsaron del país.

Marruecos tiene que decidir si quiere consolidar la imagen de nación más democrática y moderada del Magreb musulmán, o prefiere aparecer como un país casi feudal, con un soberano absoluto que controla desde palacio a unos partidos políticos dóciles y bien mandados. Un alto funcionario del Estado y el propio ministro de Exteriores, Fassi Fihri, amigo personal del rey Mohamed VI, han recordado la importancia que la colaboración de Marruecos tiene para España en la lucha contra la inmigración ilegal, el terrorismo islamista o el tráfico de drogas. Esto, más que una amenaza, es un hecho. A 15 kilómetros de nuestra costa, en la pequeña Colombia marroquí, el cuadrilátero del Rif que forman Tetuán y Alhucemas por el norte y Taunat y Taza por el sur, hay más de 100.000 hectáreas dedicadas al cultivo del cáñamo índico, en las que se pueden cosechar 2.500 toneladas de hachís al año. Los terroristas del 11-M vinieron de Marruecos y allí está la base más cómoda para las mafias del transporte de inmigrantes ilegales.

Las relaciones internacionales se preocupan sobre todo de defender intereses, más que valores, por eso los distintos gobiernos democráticos españoles se han interesado muy poco del Sahara Occidental, ocupado por el rey Hasan II, durante la agonía del general Franco, al final de la Dictadura. Hay quien sostiene que la cosa puede ser peor para España: que los tres últimos sultanes de la dinastía alauita tenían cada uno una misión, la independencia, la anexión del Sahara y la recuperación de Ceuta y Melilla. Mohamed V consiguió la independencia en 1957, Hasan II se quedó con el Sahara en 1975 y el actual monarca nada ha hecho de momento para ensanchar sus dominios…

España tiene que decidir si guarda sus intereses o defiende sus valores. La resistencia de Haidar ha puesto en evidencia la ambigüedad de los gobiernos españoles con la causa saharaui. Pero la propia Haidar también tiene sus contradicciones. Ayer, decía en El País dos cosas. 1. “No soy española, soy saharaui y mientras mi tierra esté ocupada, el ocupante, Marruecos, tiene la obligación legal de darme un pasaporte”. 2. “Según la doctrina de la ONU, España sigue ostentando la soberanía y la administración [del Sahara]”. Sigo sin comprender por qué no acepta un pasaporte español para volver a El Aaiún.

Resistencia pasiva

Ignacio Martínez | 11 de diciembre de 2009 a las 12:00

Aminatu Haidar ha puesto de moda una fórmula de protesta que es antigua y noble: la resistencia pasiva. Frente a quienes utilizan la violencia o la coacción para protestar por sus problemas y exigir soluciones, he aquí una práctica pacífica y eficaz: Marruecos ha perdido por completo la batalla de la imagen en este caso. Sobre todo en España, la antigua potencia colonial, en donde el Sahara levanta simpatías en todas las clases sociales e ideologías. El rey Mohamed VI ya puede ir despidiendo al asesor a quien se le ocurriera la brillante idea de quitarle el pasaporte a Haidar y deportarla a España. Se ha pasado de listo. Esta causa es dramática, porque se juega la vida de una persona y la soberanía de su pueblo.

Hay dramas laborales, más domésticos pero igualmente trascendentes, para los que sería bueno cambiar de estilo de protesta. Por ejemplo, que cuando haya un conflicto laboral de importancia en Cádiz, no lo paguen los ciudadanos que cruzan el Puente Carranza. Pero no. No hay protesta que se precie, de Delphi, Astilleros o lo que se tercie, que prescinda de perjudicar a los ciudadanos que utilizan el puente para entrar o salir de Cádiz hacia la Bahía. En Sevilla hace justo una semana el gremio del taxi hizo una protesta sencillita: bloquearon durante toda la mañana el tráfico en el centro de la ciudad. En Granada, los trabajadores del Metal llevan un año de manifestaciones por la Gran Vía, convertida en la carrera oficial de cualquier conflicto, un protestódromo que consigue fácilmente provocar un caos de circulación en toda la capital. El secuestro de ciudadanos indefensos es el método más cómodo y fácil, pero no el más barato, ni en términos económicos, ni de imagen para sus autores.

Hay otros asuntos menos dramáticos, pero de honda repercusión social, en los que se intenta encontrar un protocolo de actuación ingenioso y no violento. Una mayoría de béticos, enfrentados al propietario de la mayoría de las acciones del club, no sabe cómo hacerle ver a Lopera que se vaya. Porque, además, al afectado no hay quien lo eche; se agarra a sus acciones como el tío Gilito a sus dineros. Muchos béticos han decidido no ir al Estadio Villamarín a ver a los partidos. Y hace dos semanas, unos miles de seguidores tardaron veinte minutos en entrar al campo. Sobre ambas medidas hay división de opiniones. Pero tengo un amigo bético que afirma tener la solución. Sostiene que hay que ir al campo, siempre. Y que hay que animar al equipo. Pero no se olvida del enemigo público número uno de la hinchada: “No habría que entrar en estadio hasta el pitido inicial. O sea, que cuando empiece el partido no haya en el campo ni un alma; la grada vacía. Y no esperar veinte minutos, ni uno siquiera, para entrar; así Lopera sabrá que está solo, pero el equipo muy acompañado”. Ya ven que hay resistencias pasivas imaginativas.

Etiquetas: , , , ,

Rodríguez Carrión, un ‘joven’ maestro

Ignacio Martínez | 14 de mayo de 2009 a las 21:32

Me encanta esta imagen de Alejandro de 2005, todavía con su salud intacta a los 59 años y un gesto de satisfacción, de felicidad. Juraría que está hecha en Ronda, en el Palacio junto al Tajo en donde se celebran los cursos de verano de la Universidad de Málaga. Allí codirigió con su maestro Carrillo Salcedo un curso sobre Derecho Internacional aquel verano, la misma semana en la que yo dirigía uno sobre Periodismo. Me presentó a Carrillo, que era para él un referente tan grande que se decía carrillista. Acababa de terminar su casa de Mijas y la vida le sonreía. Tenía una mirada inteligente y una sonrisa cautivadora, seductora. Esta imagen es de dos años antes de que se le detectara el cáncer. Se le ve tan sereno, tan seguro, que parece increíble lo rápidamente que se ha deteriorado su salud.

Hace pocas semanas, en una de nuestras últimas conversaciones, Alejandro me contaba con pasión una idea que tenían en el movimiento solidario con el Sahara, del que formaba parte. Promover una candidatura a las elecciones del 7 de junio, con el objetivo de sacar un diputado que en el Parlamento Europeo defendiera la independencia saharaui. Lo explicaba convencido de que era posible lograr el eurodiputado en cuestión. Este es un rasgo de su personalidad que siempre me desconcertaba: tenía un idealismo absolutamente juvenil. Era un hombre maduro, con una enorme cultura, una formación extraordinaria, adquirida en varias universidades europeas y americanas: Granada, Oslo, Cambridge, Berkeley y Groningen, aunque como todas las personas verdaderamente sabias, se daba muy poca importancia. Pero la intensidad con la que se entregaba a sus ilusiones sólo es comparable a la de los jóvenes, con los que tan bien se llevaba en su actividad docente. Tengo para mí que la vocación por la enseñanza no es la principal característica de los profesores universitarios españoles. Un defecto que no tenía Alejandro. Presumía haber heredado esa pasión por la docencia de su maestro, el eminente catedrático Juan Antonio Carrillo Salcedo, hijo predilecto de Andalucía este año, a quien siguió en su Departamento de Derecho Internacional Público desde Granada a la Autónoma de Madrid y desde allí hasta Sevilla, antes de conseguir la cátedra de Málaga.

Es curiosa la naturaleza. Alejandro aguantó hasta el sábado para recibir el Premio Blanco White, probablemente para no dar un disgusto a quienes promovieron su reconocimiento, y se ha marchado de inmediato para no dar que hacer a familiares y amigos. No le habían dado un solo premio en su vida y se opuso a recibir éste que instituimos en el Consejo Andaluz del Movimiento Europeo, del que él era vicepresidente, para distinguir a los andaluces significados en la defensa de Europa, como símbolo de la civilización, los derechos y libertades fundamentales y la paz. Cuando supo que estaba propuesto para el galardón, se resistió como pudo a la concesión. Los premios adquieren la categoría de los premiados. Así que, desde ahora mismo, éste ha entrado en la categoría máxima. La entrega se hizo el 9 de mayo, el día de Europa. Una fecha que en los últimos años habíamos celebrado con una sesión académica en el salón de grados de la Facultad de Derecho en Málaga. Un acto en el que siempre se ponía de manifiesto su magnífica oratoria. Era erudito, riguroso, ameno, divertido… y profundamente joven. También era sensible y entrañable. ¡Y tenía su carácter!

Alejandro ha sido un gran profesor de universidad. De los que creaba la ciencia que después enseñaba, de los que no se limitaba a exponer las doctrinas o las teorías de otros, de los que permitían a sus alumnos argumentar en contra. De los que presumía de sus dilectos discípulos. En la laudatio que preparó para la investidura de Carrillo Salcedo como doctor honoris causa de la Universidad de Málaga, mencionó a todos los profesores de su departamento: Magdalena Martín, Elena García Rico, Ana Salinas, Isabel Torres, Eloy Ruiloba. Ellos también están de luto. Precisamente ese día, el 25 de octubre de 2007, no pudo leer el elogio de su maestro. Tuvo un desfallecimiento y le ingresaron en un hospital: le detectaron el cáncer de pulmón contra el que ha luchado con tesón el último año y medio. Una lucha en la que ha estado también toda su familia, su esposa Victoria, sus hijos Jacobo y Jezabel, y hasta sus nietos Jaime y Luis.

La candidatura de apoyo al Sahara no se ha hecho finalmente. Pero seguro que de seguir entre nosotros Alejandro habría seguido trabajando con la pasión de un neófito por esta causa, como ha luchado a favor de muchas otras: estuvo contra el bombardeo de Kosovo, a favor de un Estado palestino, contra la guerra de Iraq o contra Guantánamo. Y eso que no era muy optimista sobre el futuro; pensaba que el nuevo orden mundial será por lo menos tan injusto como el actual.