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Estrellas de agosto

Ignacio Martínez | 3 de septiembre de 2012 a las 19:22

Sánchez Gordillo gana con diferencia el título de estrella del verano. Quería publicidad y la ha conseguido, aunque no ha resuelto nada. El problema no es su reivindicación. Vivienda, renta básica, la causa de los desfavorecidos mueve todas las conciencias. El inconveniente es cómo, con el asalto de supermercados, fincas y bancos. Y quién. Antonio Soler lo ha definido de manera perfecta como un revolucionario aforado, funcionarial. Estas movilizaciones son más útiles para la propaganda del caudillo populista que para quienes dice defender.

No es el único protagonista de agosto. Dos Armstrong norteamericanos lo han sido al mismo tiempo. Uno es el primer hombre que pisó la Luna, considerado el héroe americano más importante de todos los tiempos, muerto a los 82 años. El otro ha sido un gran ídolo deportivo, ganador de siete Tour de Francia. Pero su prestigio se ha quebrado cuando la agencia antidopaje de Estados Unidos lo ha descalificado por tomar drogas y eludir los controles.

En el campo deportivo, hay que destacar que los mayores éxitos de España en los Juegos Olímpicos de Londres han sido de mujeres, por primera vez en la historia. Tres oros, diez platas y cuatro bronces fue la cosecha nacional, con una clara ventaja femenina: once a seis. ¡Y sin cuotas! Así se hace. Otro personaje entrañable del deporte nacional, el futbolista Andrés Iniesta, ha sido elegido el mejor jugador europeo del año. Una alegría para un país deprimido. El hombre que metió el gol que hizo a la roja campeona del mundo es un tipo discreto, humilde, que cuando marca un gol no necesita darse golpes en el pecho para explicar que ha sido él -“¡he sido yo!”-, ni dice que esá triste.

Tres personajes siniestros ocupan el último capítulo. El noruego Breivik, un hombre sin escrúpulos ni remordimientos, ha sido condenado a la máxima pena por el asesinato de 77 personas el año pasado. Una severa comisión de investigación independiente, al estilo nórdico, alejado del familiar que nos gastamos aquí, no ha dejado títere al señalar responsabilidades. En España el carcelero de Ortega Lara, Uribetxebarria Bolinaga, otro hombre sin escrúpulos ni remordimientos, condenado a muerte por un cáncer, podrá salir de la cárcel por razones humanitarias. Está condenado por tener en un agujero bajo tierra a Ortega durante 532 días y por el asesinato de tres guardias civiles. No ha pedido perdón. El Estado de Derecho sigue siendo mucho más considerado que los terroristas. Con creces.

El tercer protagonista indeseable es cordobés. Otro hombre sin remordimientos. La identificación de restos de huesos de sus hijos parece la prueba que faltaba para inculpar a José Bretón de su muerte. A Francisco Correal el viernes en estas páginas no le extrañaba que quien haya avanzado en las pesquisas sea un investigador de Atapuerca. “Estamos en el comienzo como especie”. Concluía con acierto.

El miedo y el cuerpo

Ignacio Martínez | 25 de marzo de 2012 a las 10:43

Hoy habla el cuerpo electoral. En campaña hablaron los políticos; los últimos días alentando el voto del miedo. La última bala de todos los partidos, que disparan contra el adversario. En este campeonato de tiro al blanco ha destacado el ex presidente Chaves. Si gana el PP peligra la democracia. Titular casi insuperable. En extenso, ha dicho que la salud, calidad e intensidad de la vida democrática española están en peligro si gana el PP, porque la derecha pretende desmantelar el Estado de bienestar y privatizar educación, sanidad y servicios sociales. Miedo en el cuerpo. Chaves ha estado muy acompañado en el deporte de asustar a la parroquia. De hecho, Griñán ha subrayado hasta la extenuación el afán privatizador del PP.
En la acera de enfrente, Arenas ha convertido la corrupción, los eres y el despilfarro como el principal leitmotiv. Y ha aventado el miedo a un posible pacto de izquierdas por el riesgo de radicalización. El propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se acogió a esta invocación para señalar lo dañino que sería ese frente de PSOE e IU, que hiciera pinza a la lista más votada. Sostuvo que eso traería inmovilismo y resignación.
También traería lío, añado de mi cosecha. Griñán ha acabado la campaña poniendo condiciones a ese eventual pacto, que es su única posibilidad de conservar el poder. En el Foro Joly aseguró que no se imaginaba a Sánchez Gordillo de consejero. Como respuesta, Valderas ha dicho que el alcalde de Marinaleda sería un buen consejero de Agricultura. Y el propio Gordillo ha tirado por la calle de en medio: ha advertido que quien pacta con el diablo [y mete en ese perfil a PP y a PSOE] acaba en el infierno. Lío.
Valderas también ha metido miedo con el copago sanitario, que sostiene que trae la derecha debajo del brazo. Pilar González, del PA, ha criticado que Rajoy haya venido a Andalucía a meter miedo con los recortes. Y Martín de la Herrán de UPyD tiene miedo de que el PP se olvide de la cruzada contra la corrupción y tiene amilanados a los funcionarios de diputaciones y pueblos pequeños, instituciones que plantea suprimir.

El miedo es el mensaje. Pero usted, querido lector, vote lo que le pida el cuerpo. Se lo agradecerá.

Miedo escénico a la televisión

Ignacio Martínez | 16 de septiembre de 2011 a las 10:56

Valdano escribiría mejor que un servidor la crónica de la sesión de control al Gobierno de la Junta, ayer en el Parlamento andaluz: la retransmitía por primera vez Canal Sur y hubo nervios en todas las filas. Algunos brillaron especialmente, como la consejera Martínez Aguayo contestando a los alcaldes populares de Sevilla y Valverde del Camino. Por el contrario, Aguayo naufragó sepultada por un alud de algodón cuando tuvo que responder a las elogiosas y blandas preguntas de los miembros del grupo socialista. Algo que también le pasó a Antonio Ávila, calificado de honesto, realista e inteligente por un miembro de su grupo. A ver qué se dice después de eso. Todas las opciones son un atentado al pudor: tiene usted razón, me alegro que me haga esa pregunta, muy acertado su razonamiento…

No fueron éstas las únicas víctimas del debut televisivo en el que sus señorías quisieron lucirse, con desigual fortuna. Menacho estuvo mal, y hasta a un veterano actor político como el izquierdista Sánchez Gordillo la presencia de las cámaras le provocó inseguridad. Bueno, cámaras hubo las mismas de siempre, lo que hizo Canal Sur fue pinchar la señal institucional del Parlamento, con realización de José Domingo Romero, como hace la edición digital de este diario cada dos jueves desde hace casi dos años. El debut fue por partida doble. Se estrenó un nuevo equipo técnico en alta definición.

Valdano acuñó el principio según el cual el Madrid tenía una ventaja inmaterial por el miedo escénico que provocaba el Bernabéu sobre los adversarios visitantes. El impacto de la televisión provocó sobre la sesión de ayer un efecto parecido. Y tuvo otras consecuencias, además de los nervios. Víctimas de su furor por el lucimiento televisivo, tanto Arenas como Valderas consumieron en sus primeras intervenciones más tiempo del que disponían para sus dos turnos. Eso les dijo con cierta severidad la presidenta del Parlamento, Fuensanta Coves, preocupada quizá por el minutado de la retransmisión.

Cabe pensar que los dos dirigentes de la oposición han perdido práctica durante las vacaciones. O les ha traicionado llevar tantas semanas en el dique seco y han intentado tocar demasiados temas en su primera intervención. Pero también ocurre que la presidenta ha aplicado el reglamento de manera más estricta que otras veces.

La televisión es un magnífico invento y nos facilita la tarea. En la videoteca de la Cámara se puede repasar el tiempo consumido por los oradores en los últimos debates de los jefes. Sumadas sus dos intervenciones, Arenas habló el 9 de junio trece minutos y el 26 de mayo 11′ 36″. Y ayer consumió en total 9′ 50″. Lo que significa que el 9 de junio habló tres minutos nueve segundos más que ayer, sin que entonces la presidenta le pusiera inconveniente alguno.

En todo caso, se atuvo al reglamento de la Cámara que fija en siete minutos y medio, repartidos en dos partes, el tiempo de cada uno de los tres oradores. Tiempo sobrepasado por Arenas y Valderas en su primer turno. Coves les comunicó a ambos que la benevolencia de la Presidencia les facilitaría un minuto extra para que hicieran sus respectivas réplicas a Griñán. Que fue un minuto largo.

Sea como fuere, Griñán, con el reloj a favor, pudo lucirse en el estilo profesoral y didáctico que más le gusta, lejos de los cuerpo a cuerpo a los que son tan aficionados sus dos oponentes. A Valderas le explicó con detalle que el artículo 175. 2. h. del Estatuto andaluz ya recoge el principio de estabilidad presupuestaria que se ha introducido en la Constitución. Y le ha recordado al líder izquierdista que IU votó ese Estatuto.

Valderas había criticado duramente el pacto PP-PSOE para reformar la Constitución, que impone, según él unos límites draconianos al déficit y al endeudamiento, y tiene un enfoque conservador. Así que propuso una reforma del Estatuto para blindar las políticas sociales de eventuales recortes futuros. También se quejó de que el PSOE haya demonizado a IU en Extremadura, mientras que ahora anda a brazo partido firmando acuerdos antisociales con el PP.

El hombre que intenta conseguir mayoría absoluta en el próximo Parlamento regional vino ayer al debate con hambre de balón. Arenas empezó presumiendo. Con los gobiernos de Aznar y su afán por el déficit cero se consiguieron cinco millones de empleos y cuando “se gasta, gasta y gasta, como Zapatero y usted”, cinco millones de parados. En su afán enciclopédico, el jefe popular precisó que ha habido 560.000 parados en Andalucía en esta legislatura, 1.200.000 en total, que el paro afecta a la mitad de los jóvenes y mujeres que quieren trabajar, a los que no les queda más remedio que la emigración. Que ha aumentado el gasto corriente en 3.400 millones, mientras que las inversiones en la región se han recortado en 4.800 millones. Este punto preciso era repetido de otras sesiones. Estaría dedicado mayormente a los televidentes. También la respuesta de Griñán fue la habitual: sanidad, educación y servicios sociales son precisamente gasto corriente. Explicación que servía además para refutar el argumento de Arenas de que la Junta ha recortado en mil millones sus políticas sociales.

En este capítulo concreto hay una puja entre ambos. Arenas propuso a Griñán un pacto presupuestario, priorizando precisamente sanidad, educación y servicios sociales. E ironizó sobre el súbito afán reivindicativo de la Junta, “después de años de sumisión”, que más parece una oposición a los alcaldes del PP, al Gobierno que viene del PP y a un futuro Gobierno del PP en Andalucía.

Cuando Griñán le desafió a apoyar a la Junta en sus reivindicaciones de que el déficit se mida por población y no por PIB, y que la Dependencia se financie por beneficiarios efectivos y no teóricos, se sumó a cualquier demanda que incluya reprobar a Zapatero por incumplir las inversiones en Andalucía exigidas por el Estatuto. Griñán planeó sobre todos los temas con soltura. Explicó que el PP no cumplió nunca con el déficit cero, pero que los primeros gobiernos de Zapatero tuvieron tres años de superávit. Le pidió a Arenas que no se traicione y defienda abiertamente su ideología de derechas, para que los andaluces puedan elegir entre un modelo y otro: puso como ejemplo el trasvase que se produce en Madrid de la enseñanza pública a la privada con recortes por un lado y desgravaciones y subvenciones por otro.

El presidente sólo cometió un desliz: le reprochó a su oponente el magnífico concepto que tiene de sí mismo. Arriesgado sarcasmo sobre un capítulo en el que Griñán es imbatible, sin miedo escénico alguno.