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Contante y sonante. Ruidos e interferencias

Ignacio Martínez | 15 de junio de 2010 a las 19:26

El proceso de reestructuración y saneamiento del sistema financiero andaluz se salda, de momento, con dos fusiones frustradas de Unicaja, la intervención de Cajasur, la participación de CajaGranada en un sistema institucional de protección (SIP) liderado por la Caja de Murcia y dos absorciones de entidades pequeñas, Jaén y Guadalajara por parte de las dos principales cajas de ahorro de Andalucía. Pobre balance a un día del final del plazo dado por el Banco de España para acogerse al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

En la pequeña Sevilla del poder no hay tensión al respecto. El presidente de la Junta en su diáfano discurso sobre el estado de la Comunidad de la semana pasada, en el capítulo que ha sido más ambiguo ha sido en el de la concentración de cajas. Aparte de su apoyo al saneamiento del sistema y su defensa del modelo, añadió una tímida señal en favor de un proyecto “genuinamente identificado con los intereses andaluces”. De la caja única de Chaves a esto, hay mucho trecho.

En paralelo, a Braulio Medel se le ha agitado el gallinero por primera vez en los 23 años que lleva como presidente de Unicaja o Caja de Ronda. Esto sí que es una novedad, que sorprende en persona de tanta experiencia e inteligencia. Ha encadenado tres disgustos en pocas semanas: el fiasco de la fusión de Cajasur, la dimisión de su prestigioso director general y el desafecto de los cinco consejeros de Partido Popular, en el consejo recién estrenado de la Unicaja fusionada con la Caja de Jaén. El miércoles de la semana pasada el consejo de administración autorizó a su presidente para que entre en la subasta por Cajasur. Nomura, el banco heredero de Lehman Brothers, encargado de la venta de la caja cordobesa, había preguntado a Unicaja si estaba interesada en pujar. El banco japonés también ha trasladado la misma pregunta a Cajasol y a otras entidades como Banco Sabadell, Ibercaja, Caja Madrid o la vasca BBK. Cajasol, ha hecho su oferta.

En el mismo consejo, los consejeros del PP no han votado a favor del nombramiento del nuevo director general de Unicaja, Manuel Azuaga, militante del PSOE y ex presidente de Aena. La salida de Miguel Ángel Cabello se ha producido cinco meses después de que el consejo mandatara a Medel para renovar el contrato del director general, que con la fusión con Jaén perdía la cláusula indemnizatoria de su contrato de alta dirección. Con la ley andaluza de cajas del 99, en la nueva entidad no tendría derecho a esa compensación y había que buscar una fórmula alternativa. Hay varias versiones, todas ellas oficiosas, sobre la cuantía de esa cláusula. Una es que era de tres millones de euros. Otras dicen que no ha pasado de dos o tres años de un salario anual cercano a los 600.000 euros. Consejeros de distinto signo han mediado con Medel para facilitar un acuerdo desde que en diciembre se le autorizó a negociar con su director general, un hombre muy bien visto en la CECA, en el Banco de España o en la CNMV. Finalmente, no hubo acercamiento y Cabello ha optado por marcharse con su cláusula, antes de quedarse sin ella.

La intervención de la Junta en este momento de incertidumbre sobre el futuro de las cajas ofrece muchas dudas. El presidente Griñán fuera del Parlamento es algo más claro que en su discurso: dice que confía en poder avanzar en la creación de una gran caja de ahorros andaluza. En una entrevista radiofónica en la noche del jueves incluso dijo que ve fácil un acuerdo con Arenas en la materia, como lo ha habido entre Zapatero y Rajoy. Pero en el PP responden que el presidente no ha llamado a su jefe ni una sola vez para hablar del tema. En sus declaraciones también ha pedido a Cajasol y a Unicaja “que se miren”. Poesía…

Quien sí está dando la cara de manera decidida es el número dos del PSOE andaluz, Rafael Velasco, que ha planteado una fusión fría entre Unicaja y Cajasol, que puje por Cajasur y en la que pueda entrar también Granada si se frustra su SIP con Murcia, Penedés y Sa Nostra. Ha trascendido que Medel ha dicho que de este asunto se puede hablar. Sin embargo, el miércoles pasado no informó a su consejo de administración sobre esos contactos. El presidente de Cajasol, Antonio Pulido, ha sido un poco más cálido que el de Unicaja al respecto.

La relación entre Medel y Pulido no es fluida. Ambos se miran de reojo con recelo. Con ese precedente, hay quien considera que una SIP entre Unicaja y Cajasol más que una fusión fría, sería una fusión gélida. Pero fuentes socialistas insisten en que no descartan nada en materia de fusiones andaluzas y que Velasco seguirá insistiendo ante Medel y Pulido. Esta semana es clave.

La intervenciones de las autoridades políticas en asuntos de cajas no siempre han sido afortunadas. O quizá habría que añadir que casi nunca han sido acertadas. Si hay algo en lo que coinciden en esta materia los dos principales partidos, al menos en teoría, es en propugnar una gestión económica y financiera profesional. Un ejemplo de desventura fue la decisión estratégica del Gobierno andaluz de pedirle a las cajas que se salieran de Ebro Puleva y que apostaran por SOS. Hoy Ebro Foods es una de las pocas empresas del Ibex-35 que ha subido notablemente en los últimos meses. Y su presidente, Antonio Hernández Callejas, ha anunciado hace pocos días a la junta general de accionistas de su compañía un dividendo para este año de un euro por acción; lo que supone a la cotización de ayer más de un 7%. Mientras, como es conocido, SOS suspendió pagos y está en proceso de reestructuración.

Otras intervenciones de la administración también son criticadas. Al Ministerio de Industria se le reprochan sus bandazos en la política de subvenciones a las renovables que convierten los megavatios solares en diez o doces veces más caros que la media del sector eléctrico. Desde los lobbies competidores también se señala como temerario que se estén dando decenas de asignaciones para construir simultáneamente plantas termosolares con una tecnología todavía experimental. Sería más razonable -dicen- dar esas mismas concesiones para que se levanten las plantas de manera consecutiva y aprovechar, entre una y la siguiente, los avances técnicos para mejorar su eficiencia, dado su coste y las altas subvenciones. Abengoa, presidida por Felipe Benjumea, ha sido la más beneficiada en el último reparto que ha hecho el Ministerio de Industria, con 13 plantas de 50 megavatios, seguida de ACS con seis, de un total de 56 proyectos, que suman 2.340 megavatios.

Como los reproches no vienen solos, en el sector se critica que en el consejo de administración de Abengoa se siente un hermano del ministro Miguel Sebastián, el catedrátrico Carlos Sebastián Gascón, como consejero independiente, la misma condición que tiene el ex ministro socialista Josep Borrell.

No es un hecho aislado, ni privativo de España. Acciona acaba de fichar para su consejo a Miriam González Durántez, la esposa del viceprimer ministro británico Nick Clegg. Y el líder de los liberal demócratas del Reino Unido ha respaldado la decisión con el argumento de que cada uno tiene su carrera. Interferencias y ruidos por todas partes, como ven.

El bueno, el feo y el malo

Ignacio Martínez | 20 de febrero de 2010 a las 10:47

Hay una nueva estrella en el firmamento político español. Casi sin darnos cuenta José Blanco, vicesecretario del PSOE, antiguo martillo de herejes populares, vilipendiado con el despectivo mote de Pepiño, se ha convertido en el hombre fuerte del Gobierno. Y está, como Tom Cruise, al frente de una misión imposible: conseguir un pacto estratégico sobre política económica que dé oxígeno a un presidente al borde de la asfixia y confianza a un país víctima de la ansiedad. En realidad, hasta su nombramiento como ministro de Fomento, Blanco era el tonton macut de Zapatero. Golpeaba con duras palabras a todo bicho viviente en la acera del PP, con frases leídas no siempre con acierto, destinadas al bombardeo televisivo. Su sustitución por Leire Pajín ha agigantado su figura, por simple comparación. Y su reciclaje institucional le ha procurado elogios de propios y extraños. Sin ir más lejos, Esperanza Aguirre o Francisco Camps han agradecido su buena disposición para el entendimiento y la colaboración. Cosa que, de camino, ha puesto en evidencia a Magdalena Álvarez.

Quizá la cuestión que más desairada ha dejado a la ex ministra andaluza ha sido cómo Fomento, con Concha Gutiérrez como secretaria de Estado de la cosa, le ha metido mano al escandaloso estatus laboral y salarial de los controladores aéreos. Aquí Blanco ha salido a hombros por la puerta grande. De momento. Los controladores no han dicho la última palabra. Pero la nueva estrella política ha cogido mucho lustre con el decreto en el que liberaliza el control del tráfico aéreo e intenta poner orden en un colectivo de 2.300 controladores, de los que unos pocos ganan más de 900.000 euros; 28, más de 700.000; 135, más de 600.000, y 713 tienen un sueldo entre los 360.000 y los 540.000 euros.

Con Blanco se ha producido el mismo efecto que con los chistes de Morán, el primer ministro de Exteriores de Felipe González, a quien se atribuía en todos los chascarrillos el papel de memo. Como el aludido era de categoría, salió reforzado del envite. Aunque, eso sí, Morán no congenió con Felipe y duró sólo dos años y medio en el cargo. Por cierto, fue sustituido por Fernández Ordóñez, que ha sido el mejor ministro de Exteriores de la democracia desde 1977 hasta ahora.

Queda establecido que el feo de la política española ha sido Blanco, convertido en guapo como el sapo en príncipe, hasta el punto de que hay quien le ve posibilidades de sustituir a Zapatero. Ahora, queda lo más fácil: el bueno no ofrece duda. El buenismo inspira toda la filosofía de Zapatero. Y el malo es, por definición, su antagonista. Rajoy lleva dos años pidiendo reformas y austeridad. Por eso Zapatero corteja personalmente a nacionalistas catalanes y vascos y manda a Blanco, Salgado y Sebastián a lidiar con los malos. Lo feo que lo haga otro…

Díaz Ferrán se agarra al sillón

Ignacio Martínez | 5 de enero de 2010 a las 0:34

”Santiago

El presidente de la CEOE se ha enrocado. Acosado por los créditos impagados del Grupo Marsans, reclamaciones de los trabajadores de Air Comet, manifestaciones en Madrid frente al Ministerio de Fomento, un intento de ocupación del consulado español en Lima y una demanda judicial anunciada por el Gobierno del Ecuador, Gerardo Díaz Ferrán ha decidido agarrarse al sillón de jefe de la patronal española como primera providencia. Al menos, de cara a la galería. Los analistas capitalinos lo dan por amortizado y radio macuto produce a diario un aluvión de recambios. Algunos nombres de eventuales sustitutos tienen más posibilidades que otros. En esa distinguida lista está el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía, Santiago Herrero. Pero la lista es de momento ficción: oficialmente, en el puente de mando empresarial todo va como la seda. El 16 de diciembre, Díaz Ferrán solicitó su apoyo explícito al comité directivo de la CEOE. Y el pasado martes sumó una ratificación de su estatus por cuenta propia: uno de sus colaboradores más cercanos, el director de Comunicación de la patronal, Francisco Ochoa, hizo una declaración telefónica a los medios para reiterar que su jefe tiene el apoyo de la práctica totalidad del comité ejecutivo y de la mayoría de las organizaciones territoriales y sectoriales (el subrayado es nuestro).

Sin reunir de nuevo al comité ejecutivo, el presidente de la CEOE constató que no tiene el apoyo unánime de la organización, aunque su portavoz cifra los disidentes en un exiguo 5%, en su declaración para la agencia Efe. Así lo deduce de los sondeos telefónicos que ha realizado el propio Díaz Ferrán en los últimos días con los presidentes de las patronales territoriales y sectoriales. Ochoa destacó en particular el apoyo de las organizaciones de Andalucía, Cataluña, Castilla y León, Madrid, País Vasco, Murcia, Aragón, Valencia y Castilla-La Mancha, Metal, Construcción, Energía, Transporte y Turismo, entre otras.

El método empleado para escenificar este cierre de filas y la persona utilizada para hacerlo son absolutamente inhabituales. Ochoa, estrecho colaborador de Díaz Ferrán en la actualidad, fue director de Comunicación de Rodrigo Rato cuando fue vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda. El apoyo de la patronal andaluza a Díaz Ferrán, como el del resto de los principales dirigentes de la CEOE, se entiende como un gesto de lealtad a su presidente, por la firmeza que mostró en julio al no aceptar el Gobierno y los sindicatos las propuestas de la patronal sobre acuerdos sociales. También se justifica por la mejoría de la relación entre el máximo dirigente empresarial español y el presidente de la CEA, Santiago Herrero, deteriorada hace casi tres años, cuando se enfrentaron por la sucesión de José María Cuevas. El reciente nombramiento de Herrero como presidente de la Comisión de Relaciones Laborales de la CEOE, ha reforzado ese entendimiento.

Nada de esto impide que Herrero figure como candidato a la sucesión en las quinielas que se hacen en los mentideros de la capital de España. Como oficialmente Díaz Ferrán no piensa dimitir, todos los posibles sustitutos son oficiosos. Pero no son pocos. Y, encima, hay espontáneos, como el presidente de la Junta, que intervienen en la puja. Griñán dijo el lunes que Herrero es un hombre acostumbrado a la concertación, por lo que sería un gran presidente de la patronal española. Fuentes empresariales consultadas por este diario coinciden en señalar que apoyos explícitos como éste no le hacen ningún favor al presidente de la CEA, porque puede colocarle la etiqueta de candidato del PSOE y levantar las reticencias del sector más conservador del empresariado. O del PP, partido con el que no mantiene una especial complicidad en Andalucía.

En todo caso, se sabe que al Gobierno le resulta molesto tener un interlocutor en precario en la cúpula patronal. Varios ministros lo han dejado entrever, como el de Industria, Miguel Sebastián, o el de Fomento, José Blanco. La relación entre Zapatero y Díaz Ferrán se deterioró este verano con la ruptura del diálogo social. También en el PP consideran muy complicada la situación del presidente de la CEOE y, cómo no, tienen sus preferencias sobre sustitutos, aunque son más discretos de Griñán y evitan dar nombres. Díaz Ferrán es, además, persona muy próxima a Esperanza Aguirre, principal rival de Rajoy en el interior del Partido Popular, con lo que el equipo del presidente del PP tampoco se siente especialmente preocupado con su suerte.

¿Cuál es el futuro del interesado? En las apuestas está claramente en cabeza su dimisión como presidente de la CEOE. Se descarta que vaya a seguir como presidente de su grupo empresarial y de la patronal española al mismo tiempo. Su desgaste ha sido brutal y puede ir en aumento: está en cuestión la viabilidad misma de Marsans, la agencia de viajes que es la joya de la corona de los negocios de Gerardo Díaz Ferrán y su socio, el vicepresidente de CEOE Gonzalo Pascual. Necesitan más de 100 millones de euros de dinero fresco para reflotarla. Todas las fuentes consultadas dan por hecho que Díaz Ferrán no tendrá más remedio que optar entre seguir al frente de sus negocios y abandonar la CEOE, o mantenerse como dirigente empresarial y dejar sus empresas en manos de su socio Pascual. También hay quien apunta que podría verse obligado a dejar ambas cosas: como le pasó a Jesús Roa, cuando se vio implicado en el llamado caso Ollero, el pago de comisiones ilegales por la empresa Ocisa para que la Junta de Andalucía le adjudicara un tramo de la autovía Granada-Málaga. Roa tuvo que dimitir en 1992 de sus cargos como presidente de Ocisa y de la patronal de la construcción CNC. “Lo cierto es que la presión social sobre empresa y empresario disminuyó extraordinariamente, aunque la sentencia tardó todavía siete años”, explica una persona cercana.

En el supuesto, que todo el mundo da como más probable, de que Díaz Ferrán abandone su cargo empresarial, se abriría un amplio abanico de posibilidades. En primer lugar, serían los 21 vicepresidentes los que elegirían al sucesor. El actual presidente ha casi duplicado el número de vicepresidencias de la patronal, con lo que se le supone una cómoda mayoría para abdicar en alguno de sus próximos. Se descarta a su cuñado Arturo Fernández Álvarez, presidente de la patronal madrileña, y probable sustituto suyo en el consejo de administración de Caja Madrid. Esta hipótesis rechina en los oídos de los dirigentes consultados. Uno de ellos utiliza un argumento contundente: “la CEOE no es un califato”. Resulta sorprendente la endogamia de grupo de Díaz Ferrán en la patronal: tiene entre sus vicepresidentes a su cuñado, a su socio y a un grupo de amigos leales. Si se marcha y decide sacar un conejo de su chistera, alguien de este círculo podría ser el destinatario de su cetro.

Si el sustituto no fuese uno de ellos, aparecen los nombres de tres presidentes de territoriales: el andaluz, ya mencionado, el catalán Joan Rosell y el castellano leonés Jesús María Terciado. Los dos primeros ya se postularon en distintos momentos para sustituir a Cuevas. El último, hijo de un histórico senador del PP por Ávila, estaría bien visto en la calle Génova de Madrid, sede del Partido Popular. Pero hay más nombres, si fuese un presidente sectorial, podría ser el del Metal; Carlos Pérez de Bricio tiene un gran prestigio, pero sus 82 años le descartarían para el cargo. Si fuese el presidente de una comisión importante de la CEOE, los dos mejor situados serían José Luis Feito y Santiago Herrero. Feito es el responsable de la Comisión de Economía de la patronal y preside el Instituto de Estudios Económicos y la patronal española de empresas concesionarias de autopistas. El andaluz Herrero preside la Comisión de Relaciones Laborales. Feito es sólo vocal de la junta directiva, pero eso no impediría su nombramiento. Ambos hacen los dos informes más esperados en las reuniones del comité directivo de la cúpula empresarial.

Incluso hay quien no descarta la posibilidad de un independiente que viniese de fuera, aunque esto hasta ahora no ha formado parte de la cultura interna de la casa. Esa gran personalidad podría ser alguien del perfil de Ángel Corcóstegui, ex vicepresidente del Santander; Manuel Pizarro, ex presidente del Endesa, hoy diputado del PP; o incluso José Domingo Ampuero, presidente del Círculo de Empresarios Vascos y sustituto de José María Cuevas en el consejo de administración de la multinacional navarra Viscofan, que actualmente preside.

Pero más allá de los nombres, lo que debe dilucidar la CEOE en las próximas semanas es su modelo de dirección. Si José María Cuevas se equivocó o acertó cuando dejó la organización en manos de un empresario en activo, sometido a los riesgos y vicisitudes del mercado. Hay quienes piensan que se equivocó de modelo y de persona, como el presidente de la Cepyme, la Confederación española de la pequeña y mediana empresa, Jesús Bárcenas, que no se ha recatado en decir que en una situación empresarial como la de Díaz Ferrán habría dimitido hace tiempo del cargo en la patronal. Otras voces, tímidamente, empiezan a decir que la situación del Grupo Marsans perjudica a la CEOE, como Eduardo Jiménez, presidente de la patronal de Lugo. La gran cuestión es volver o no al modelo de un gestor como Cuevas, que no esté implicado en el día a día y pueda dedicar toda su energía a tiempo completo y sin interferencias a defender los intereses de los empresarios del país. La solución se sabrá en pocos días.

Chaves ha sabido irse

Ignacio Martínez | 8 de abril de 2009 a las 9:01

Zapatero anuncia un cambio de ritmo, pero hay razones para pensar que este Gabinete no es el más idóneo para salir de la crisis. El presidente ha enmendado errores anteriores, pero sigue manteniendo una estructura innecesaria de cara a la galería. Hay dos nuevos vicepresidentes, Elena Salgado y Manuel Chaves; y cuatro nuevos ministros, José Blanco, Ángel Gabilondo, Trinidad Jiménez y Ángeles González Sinde. Desigual elección, entre los seis hay algunos buenos y otros muy corrientes.

Esta remodelación del Gobierno de la nación no es para tanto. Al contrario que en Andalucía. Aquí va a ocurrir un terremoto; está ocurriendo ya con el cambio en la dirección de la Junta. Hay jóvenes que votaron el año pasado que cuando nacieron ya gobernaba Chaves. Y la alternancia, aunque sea dentro del mismo partido, es siempre buena. Con Griñán al frente debe correr el aire en el Gobierno andaluz.

Zapatero ha arreglado alguna de sus torpezas de hace un año. Por ejemplo, vuelve a unir en un solo departamento toda la educación, desde la primaria a la superior. Había inventado un ministerio al estilo del andaluz de Innovación, Ciencia y Empresa, en el que prima el negocio sobre las humanidades. Pero la consejería no solapa su competencia en I+D con otra, mientras el ministerio de Garmendia tiene zonas de conflicto con el de Industria de Sebastián y agujeros de los que ninguno se ocupa. La eficacia en este campo vital queda sin resolver.

Acierta al eliminar Sanidad como un departamento independiente, dado que sus competencias están transferidas a las comunidades autónomas. Pero no es coherente; podía haber hecho lo mismo con Vivienda, Cultura o Igualdad. Tiene sentido colocar asuntos sociales junto a sanidad y consumo. Podría haber añadido Igualdad al paquete, pero el presidente insiste en su apuesta por el récord, más que por la eficiencia. Sobre su promesa de crear un Ministerio de Deportes, hecha cuando el equipo español ganó la Copa Davis, nunca más se supo. Ya conocen el dicho: las promesas sólo comprometen a quien se les cree.

Blanco es un hombre que tendrá su mérito al frente del partido, pero ni su preparación ni su experiencia prometen que vaya a mejorar la gestión de Magdalena Álvarez al frente de Fomento. La actividad pública de Trinidad Jiménez hasta ahora nos ha aportado frecuentes banalidades y escasa profundidad. Salgado en Economía es una sorpresa y una incógnita. Tanto Gabilondo como González Sinde son profesionales de primer nivel en sus respectivos campos. Y Chaves tiene la oportunidad de aplicar su experiencia y sentido común a la política territorial, uno de los asuntos capitales en la España de hoy.

Hay que celebrar que deje el puesto, que ponga en su lugar al mejor de su equipo, y que le despeje el campo. Al final, ha sabido irse.