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La tragedia griega del Betis

Ignacio Martínez | 21 de junio de 2010 a las 15:08

El final de la Liga en Segunda, con más tragedias que alegrías, nos deja un sabor amargo. Y me disculpo de antemano, porque les voy a escribir un artículo fijo en mi calendario particular. En realidad, un servidor tiene dos artículos de plantilla todos los años. El primero en febrero, cuando los gaditanos preparan su carnaval y los rocieros peregrinan a La Candelaria. Año tras año, me asalta la misma sorpresa por esas fechas: resulta que el Porompompero, Bulería bulería o Marinero de luces han tenido más importancia para la moderna historia de la región que el libro Andalucía ¿tercer mundo? Al menos es lo que establece, en su infinita sabiduría, el poder socialista que reparte los honores de las medallas y los hijos predilectos de la comunidad autónoma. El asombro me inspira un escrito anual.

El otro artículo fijo es sobre la tragedia griega de la afición bética, cuando un año sí y otro también, ve cómo su equipo del alma pasa fatigas para conservar la categoría; desciende, empatado a puntos con otro que se queda en Primera, o no asciende, empatado a puntos con uno que sí sube. En fin, la tragedia del Betis no es tanto el resultado final, como la ilusión o esperanza en que la cosa mejore, que es nula. A pesar del enfado de muchos aficionados del Cádiz con Muñoz, por el descenso a Segunda B, el desencanto gaditano no llega a tanto: he leído en la edición digital del Diario de Cádiz comentarios para todos los gustos, pero incluso los había optimistas.

La raíz de la depresión bética no está en los resultados, sino en la figura del propietario del club; un señor que lleva la gestión de manera personalista, caprichosa y a todas luces ineficiente. Pero se hizo con la mayoría de las acciones en 1992, ayudado por una ley del Deporte de 1990 y un decreto sobre Sociedades Anónimas Deportivas de 1991 muy voluntarista, que permitió la llegada de Jesús Gil y otros de su laya a la propiedad de los clubes, en algún caso sin desembolsar siquiera el dinero que les dio la mayoría. El ministro de Educación y Deportes de la época era Javier Solana, quien a partir del 92 se dedicó a la diplomacia y sobre el que ahora hay rumores acerca de su posible vuelta al Gobierno. Lo cierto es que cuando los Gil y compañía se hicieron con los clubes, de manera fraudulenta o legal, el Ministerio en su infinita sabiduría hizo un plan de saneamiento económico, que benefició sus intereses particulares.

Y encima, hubo que aguantarles la pretensión de que eran unos héroes. Este tipo de caudillo acaba procurando casi siempre su promoción personal o material. A Gil lo condenó la Audiencia de Málaga, el Supremo y la Audiencia Nacional por distintas causas. Otros han corrido mejor suerte. Los que no ganan para disgustos son los aficionados, el único activo del Betis. Un patrimonio inmaterial no debería tener dueño. Pero esto es lo que hay; la tragedia se ha repetido de manera fatal. Hasta el año que viene.

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Crisis planetaria

Ignacio Martínez | 5 de junio de 2010 a las 8:58

Ha dicho Leire Pajín que tenemos una crisis económica, pero no política. Esta joven no podría ganarse la vida como pitonisa en el Oráculo de Delfos. Ya aventuró el acontecimiento planetario de los dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico, y no sólo ha sido una pifia la Presidencia española de la UE de Zapatero, sino que Obama vive sus peores momentos en la Casa Blanca, debilitado por los acontecimientos, a merced de la BP, Netanyahu o Corea del Norte. Hay quien le compara ya con Carter. Total, que Pajín, se pone otra vez el uniforme de pitonisa y se lanza: no hay crisis política. Disiento. La hay en su partido, en el PP, en toda Europa y en el resto del mundo. Ella misma, con su particular gracejo, la podría haber calificado como crisis planetaria.

El PSOE es un hervidero de rumores, contactos, inquietud. Se busca sustituto. De la vieja guardia como Solana o Rubalcaba; de la nueva vía, como Blanco o Chacón, de la periferia como el extremeño Fernández Vara. Algunos destacados militantes del PP no ocultan su desapego de Rajoy, que desde el anuncio del ajuste ha hecho declaraciones más propias de una barra de bar que de un estadista. Mientras, el país ve atónito como se hunde la Bolsa, porque Hungría, que sólo representa el 0,8% del PIB de la UE, ha anunciado que el anterior Gobierno, como en Grecia, falseó sus cuentas públicas. Estamos pasando de la desconfianza al pánico y no aparece en el horizonte nadie que inspire seguridad.

Otras políticas son posibles. En el pleno de mayo del Parlamento Europeo, el líder ecologista francés Daniel Cohn Bendit dijo que lo que le estamos pidiendo a Papandreu es imposible de lograr. Se preguntó cuánto tiempo necesitarían Francia o Alemania para reformar su sistema de pensiones, ¡y se le está pidiendo a Grecia que lo cambie en tres meses! En el mismo pleno, el líder liberal belga Guy Verhostaff propuso la creación de un Fondo Monetario Europeo, que actúe como fondo de inversión y solidaridad y frene la especulación.

Cohn Bendit apunta una audaz iniciativa política: el desarme entre Grecia y Turquía. Para que los turcos se retiren del norte de Chipre. El líder verde ofreció unos datos espectaculares de venta de armas a Grecia, que con once millones de habitantes tiene un ejército de 100.000 soldados. En los últimos meses, Francia ha vendido seis fragatas a los griegos por 2.500 millones de euros. Helicópteros por 400 millones. Varios aviones de combate Rafale a 100 millones la unidad. Una factura de más de más de 3.000 millones. Y Alemania le ha vendido seis submarinos por otros 1.000 millones. ¡Les prestamos dinero para que nos comporen armas! Recortar de aquí es más eficaz que bajar sueldos de menos de mil euros, sostiene Dani el Rojo. Estas cosas se podrían afrontar si sólo hubiese una crisis económica. Pero la crisis política planetaria no deja espacio para la imaginación.

Sorteo en Bruselas

Ignacio Martínez | 19 de noviembre de 2009 a las 11:03

”Massimo

 

La elección del presidente del Consejo de Ministros de la Unión Europea y de un ministro de Exteriores de la UE, que será también vicepresidente de la Comisión, se debe decidir esta noche o mañana por la mañana en Bruselas. En el bombo están tantos nombres que sería imposible comentarlos aquí. 

Para presidente, ha desaparecido de las pantallas de radar el candidato de este blog, el primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker, experto, divertido y audaz. Por el contrario, sale de la pool position el primer ministro belga Herman Van Rompuy. Atención porque hay más gente en la primera línea. Tony Blair sigue ahí, con el apoyo inicial del Reino Unido y la Italia de Berlusconi. Y la ex presidenta letona Vike Fraiberga es uno/a de los tapados. Ésta con más posibilidades que el mío, porque los pequeños países del Este tienen una minoría de bloqueo que les puede procurar pillar cacho en esta coyuntura. Y los lobbies femeninos, empujan. Argumentan, con razón, que todos los altos cargos de la UE son de Europa Occidental.    

Para ministro de Exteriores también hay una larga lista de nombres, tantos que no se descarta que siga Solana por un tiempo limitado. Moratinos está entre quienes pueden sustituirlo. También el ex primer ministro italiano Massimo D’Alema, el doble de nuestro Paulino Plata.

En fin, larga noche de conciliábulos en Bruselas para un sorteo que precede al de nuestra Lotería de Navidad. Aunque éste sólo tiene dos premios gordos.

¡Váyase del Betis, señor Lopera!

Ignacio Martínez | 1 de junio de 2009 a las 7:19

Cuando me hice bético, el equipo estaba en Tercera. Hoy estamos mejor que entonces. El que no se conforma es porque no quiere, ya ven. Uno puede cambiar en la vida de oficio, pareja, nacionalidad y hasta ideas políticas, pero no cambia jamás de equipo de fútbol. Y se sufre un montón en días como ayer. No es mi primer descenso a Segunda, aunque éste ha sido más duro, porque hace tres semanas pensábamos que nos habíamos salvado, como las tres temporadas anteriores. Pero no. Varios amigos y familiares me decían en las vísperas que si con el descenso se iba Lopera, sería un consuelo. Estoy en desacuerdo. Un equipo como el Betis con casi 40.000 socios no puede bajar a Segunda. Poli Rincón decía ayer en la radio que no puede ser que todos los jugadores y entrenadores que vienen al Betis sean malos, que el problema es otro.

Y el problema del Betis es otro: la falta absoluta de liderazgo. El ex presidente de la Junta, José Rodríguez de la Borbolla, en un artículo publicado hace dos años, escribía que “los que puedan, tienen que hacer algo por el Betis”. Y los que pueden son pocos. Entre ellos, el propio Gobierno autónomo. La Ley del Deporte obliga a las autoridades a la tutela de las sociedades anónimas deportivas, digo yo que debería incluir una fiscalización de las cuentas, como con las cajas de ahorro.

Otro bético, el empresario José Moya, explicó en un artículo en 2007 en el Diario de Sevilla cómo se había producido la llegada de los Lopera y los Gil al frente de los clubes, en los años 80. “La reforma fue iniciada por el nefasto director general de Deportes Romá Cullás, bajo el mandato del ministro Solana. La mayoría de los clubes tenía deudas cuantiosas. Pero en vez de buscar una refinanciación, se les obligó a convertirse en sociedades anónimas, con elevadísimos capitales sociales. Esto propició la pérdida de control de los clubes por la masa social y la aparición de especuladores que bajo el paraguas de un inapropiado marco mercantil están gobernando a su antojo estas entidades. Con posterioridad se refinanció con dinero de las quinielas la deuda con los organismos oficiales. De esta forma, los salvadores de los equipos vieron ingresar en sus sociedades la mayor parte de los recursos económicos que en su día tuvieron que adelantar. Qué fácil hubiera sido hacerlo al revés, primero refinanciar y luego constituir las nuevas sociedades. En resumen, los salvadores están gobernando a su capricho los clubes, sin los esfuerzos económicos que tanto pregonan”.

Cuando Benito Villamarín llegó en los años 50 a presidente del Betis puso orden, dio estabilidad y seguridad a la sociedad. Eso es lo que falta ahora. No es un problema de dinero, ni de jugadores, ni de entrenadores. El señor Lopera debería reconocer que ha fracasado en su pretensión de convertirse en el líder de este club. Y debería marcharse. Ahora hace falta otro Villamarín que nos devuelva a Primera. Porque, no se engañen, lo rentable será estar en Primera sin Lopera, no como hoy, que estamos en Segunda y con Lopera.