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Almudena Grandes sigue sin disculparse

Ignacio Martínez | 2 de diciembre de 2008 a las 14:00

Una semana después de producirse, la desafortunada broma de Almudena Grandes sobre la madre Maravillas ha tenido réplica, pero no una verdadera disculpa de la autora. Y es lamentable. La Mesa del Congreso había decidido poner una placa en recuerdo de esta monja en un edificio anejo en el que nació. La oposición del PSOE y la izquierda hizo a su presidente, José Bono, volverse atrás. En su artículo de El País, hace una semana, Almudena Grandes escribía esto:

‘Un tribunal ha constatado la muerte de Franco. Qué risa, dicen algunos. Yo prefiero reírme de otras cosas. “Déjate mandar. Déjate sujetar y despreciar. Y serás perfecta”. Parece un contrato sadomasoquista, pero es un consejo de la madre Maravillas. ¿Imaginan el goce que sentiría al caer en manos de una patrulla de milicianos jóvenes, armados y -¡mmm!- sudorosos? En 1974, al morir en su cama, recordaría con placer inefable aquel intenso desprecio, fuente de la suprema perfección. Que la desbeatifiquen, por favor. A cambio, pueden beatificar a Bono, porque la pequeña vanidad de su implante capilar es pecado venial frente a tamaña perversión’.

La réplica, ajustada, se la dio Antonio Muñoz Molina, en el mismo diario:

‘¿Estamos ante la repetición del viejo y querido chiste español sobre el disfrute de las monjas violadas? No hace falta imaginar lo que sintieron, en los meses atroces del principio de la guerra, millares de personas al caer en manos de pandillas de milicianos, armados y casi siempre jóvenes, aunque tal vez no siempre sudorosos. Basta consultar a historiadores fuera de toda sospecha o -ya que nos preocupa tanto la recuperación de la memoria- recuperar el testimonio de republicanos y socialistas sin tacha que vieron con horror los crímenes que se estaban cometiendo en Madrid al amparo del colapso de la legalidad provocado por el levantamiento militar’.

La presunta disculpa de Almudena no estuvo a la altura. La culpable de la frase era sor Maravillas, que era la autora. Por el contrario, la nueva réplica de Antonio volvió a dar en el clavo:el verdadero autor de la frase era San Juan de la Cruz. Por tanto, la monja no se refería a ella cuando decía ‘déjate mandar, déjate sujetar y despreciar; y serás perfecta’. El santo se refería al alma. A veces los artículos que son fruto de un pronto y no son corregidos antes de publicarse tienen estos desatinos. A Almudena Grandes no le debería costar nada pedir disculpas en condiciones. Todavía está a tiempo. Sería un gesto de grandeza.