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Pida dos deseos

Ignacio Martínez | 7 de agosto de 2009 a las 15:15

Si en Soria lo que desean es el mar y el Orfeón donostierra, ¿qué es lo que usted desea para su tierra, su pueblo, su equipo de fútbol, su partido político, su familia, su vida en general? Que necesitan Andalucía, Cataluña, Málaga, Sevilla, Cádiz, Granada, Ronda, Algeciras, el Betis, el Real Madrid, la sanidad o la educación. Se abre la sesión de comentarios.

Soria, el mar y el Orfeón donostierra

Ignacio Martínez | 6 de agosto de 2009 a las 19:11

Un amigo me dice, entre bromas y veras, que lo único que le falta a Soria es el mar y el Orfeón donostierra. El mar, para mi gusto, le falta a todo el que no lo tenga. Es hermoso el lluvioso de hoy en el Cantábrico, majestuoso en la playa de San Vicente de la Barquera; el Atlántico de dos playas de El Portil en Huelva o el Mediterráneo del levante almeriense, en donde los incendios han arrasado buena parte de su escasa vegetación. Sobre el Orfeón donostierra cabe decir lo mismo: cualquiera lo querría. Con una diferencia, mientras lo del mar es imposible para quien no lo tenga, ese tipo de instituciones surgen en sociedades ilustradas y ambiciosas. Todo es cuestión de ponerse manos a la obra. En otras palabras, un Liceo como el de Barcelona no aparece por generación espontánea.

Soria

Ignacio Martínez | 5 de agosto de 2009 a las 17:58

Camino de las vacaciones en Cantabria, hemos estado en Soria. Un viaje emocionante de la mano de nuestros amigos Felipe Romera y Pilar Rodrigo. A pesar de que en Andalucía la densidad de población es baja respecto a la media española, en Soria es aún menor. Sorprende la soledad del viajero; no hay casas diseminadas en el campo y los pueblos escasean, aunque hay 183 municipios. Las carreteras están muy poco transitadas, aunque tienen buen piso. No existen autovías, salvo algunos kilómetros entre Medinaceli y la capital, de la futura ruta a Navarra. Hay bosques inmensos, principalmente de pinos. O sierras agrestes. Los bosques suelen ser propiedades comunales, que han proporcionado buenas rentas por un sistema de ‘suertes’ a los naturales del lugar.

Un amigo me cuenta que las subvenciones europeas a la agricultura soriana suponen 16.000 millones de pesetas al año. De ser cierta esta cifra, significaría para los cien mil habitantes de Soria unas 160.000 pesetas por habitante y año, cinco veces más que lo que suponen para los ocho millones de andaluces los 250.000 millones de pesetas que recibimos de la PAC. Por cierto que he encontrado tres olivos en Soria, importados de Jaén: los dos primeros en la plaza del Olivo, encima de un aparcamiento en el centro, y en el instituto en donde don Antonio Machado dio clase de francés, que ahora lleva su nombre. El tercero está en el jardín de la casa de Javier Jiménez Vivar, alcalde de Soria entre 1995 y 1999, un buen taurino enamorado de Andalucía. Machado es una gloria local; está por todas partes, con placas en la que se leen poemas a lugares, objetos o paisajes. Otro poeta sevillano, Gustavo Adolfo Bécquer, también es muy recordado. Allí ambientó alguna de sus leyendas.

Soria es un paraíso para los aficionados al arte románico. Precisamente en la capital, en la concatedral de San Pedro, puede verse la exposición Las edades del hombre con diversas muestras de arte sacro. Los cristos románicos me gustan bastante más que los barrocos, tan andaluces. Los encuentro más modernos. Tienen algo de cubistas. Muy cerca de allí, los Arcos de San Juan de Duero son imprescindibles.

Esta zona fue frontera durante doscientos años de la Reconquista. Catalañazor es un lugar muy pintoresco, que intenta acercarse al estilo bohemio de Pedraza en Segovia. No llega, ni de lejos, pero desde lo alto del antiguo castillo hay un paisaje muy recomendable en la puesta de sol, con unos campos de girasol hermosos en el valle. Hay una estatua de Almanzor costeada por una asociación de la malagueña Torrox, en la que se reclama su cuna. Aunque parece más probable que naciera en una alquería de Algeciras de nombre muy similar. En todo caso murió allí al lado, en Medinaceli, como consecuencia de las heridas recibidas en la batalla de Catalañazor.

El castillo de Berlanga debió ser una fortaleza espectacular por sus dimensiones. Hay una iglesia también exagerada para un pueblito tan chico. Me pregunto de dónde salió el dinero para tanto templo, con tan pocos feligreses. Cerca de allí está la Ermita de San Baudelio, conocida como la capilla Sixtina del arte mozárabe, parte de cuyos frescos fueron expoliados en los años 20 del siglo pasado y se exhiben en museos de Nueva York (Metropolitan), Cincinnati, Indianapolis y Boston. Burgo de Osma, la patria chica de Jesús Gil y Gil, tiene bastante más clase que su popular hijo. La sede del obispado provincial, es también la tierra natal de Juan José Lucas, que fue el presidente regional que sustituyó a Aznar en Castilla León. Las atenciones de Lucas con su pueblo lo dejaron de dulce.

Dulces exquisitos se pueden comprar en la pastelería York en el centro de Soria, frente a la Alameda, en particular se recomienda la costrada. Felipe y Pilar nos llevaron a comer cochinillo al Pajar del Tío Benito, en el municipio de Molinos de Razón. Espectacular. También ponen cordero. Nos encontramos en Soria con José María Ruiz Povedano que iba con un grupo de amigos de Málaga y les recomendamos el sitio, con gran éxito. Para llegar allí hay que coger la carretera de Soria a Logroño, dejarla en dirección a Tera y continuar hasta Molinos. (El teléfono es 975 27.32.25, por más detalles).

En fin, como la crisis no da para irse al Caribe, Soria está muy bien para unos días de inmersión en un mundo medieval, renacentista y literario. A nosotros nos encantó.

Innovación contra la crisis

Ignacio Martínez | 10 de mayo de 2009 a las 9:27

Hoy publico en los nueve periódicos del Grupo Joly un diálogo entre dos ingenieros que están permanentemente en circulación por el mundo. Christian Morales, de origen salmantino, es vicepresidente para Europa, Oriente Medio y África de Intel, el líder mundial de microprocesadores. Felipe Romera es el director del Parque Tecnológico de Andalucía, con sede en Málaga, presidente de la Red de Espacios Tecnológicos de Andalucía y presidente de la APTE, la asociación nacional de parques. Para quiénes tengan mucho interés en la materia también está colgada en las páginas de este blog la versión íntegra de ese diálogo.

Felipe Romera nació en Soria en 1954 y Christian Morales en Penaparda (Salamanca) en 1955. Romera se hizo la carrera de ingeniero de telecomunicaciones en Madrid y Morales, que emigró con su familia a Francia con menos de dos años, se graduó como ingenieros electrónico en la Escuela de París. Romera trabajó en Suecia para Ericsson y para los japoneses de Fujitsu en Málaga. Morales entró en Intel en 1980 y ha ocupado cargos en la compañía en París, Madrid, Sao Paulo, San Francisco y Hong Kong, antes de convertirse en vicepresidente para Europa, Oriente Medio y África del líder mundial de microprocesadores, que facturó el año pasado 27.000 millones de euros.

Ambos se conocieron en 1980, cuando Intel se convirtió en el soporte técnico y comercial de un proyecto, precursor de Internet, que el equipo de Romera desarrolló para Telefónica en Secoinsa y Fujitsu. Christian Morales vive hoy en Munich, donde está la sede central de Intel para Europa. Allí llegó desde su periplo mundial, que comenzó en una aldea de Salamanca donde sus padres tenían dos hectáreas de terreno, dos vacas y dos o tres animales más. En 1957 emigraron al centro de Francia, donde trabajaron de leñadores, buscando un futuro mejor. Felipe Romera dirige desde 1990 el Parque Tecnológico de Andalucía, con sede en Málaga, y desde 1998 es el presidente de la APTE, la asociación nacional española de parques tecnológicos. Desde 2005 es el preisdente de la Red de Espacios Tecnológicos de Andalucía. Forma parte también de los consejos asesores de Telefónica e Iberdrola en la región.

El encuentro se produjo la semana pasada, con motivo de una visita del vicepresidente de Intel a Málaga, para dar una conferencia coloquio en el Foro Mediterráneo.

Humo de crisis

Ignacio Martínez | 11 de diciembre de 2008 a las 13:11

 

El Madrid puede desprenderse de Schuster y Zapatero de Solbes. Lo primero ya ha ocurrido y el rumor político más costeado de la semana es el relevo del vicepresidente segundo. También hay que considerar la posibilidad de que el rumor de Solbes sea una cortina de humo. El humo de esta crisis de Gobierno estaría encaminado a tapar la Crisis con mayúsculas. La que nos puede llevar a un largo período de estancamiento en la actividad, tras la fuerte caída de la producción en la que ya estamos metidos. Las cortinas de humo y las tintas de calamar son cartas de prestidigitador que usa el presidente del Gobierno como metida terapéutica para que los españoles no padezcan crisis de ansiedad y no despotriquen del primer ministro. A la vuelta de las vacaciones, a principios de septiembre Aído empezó a plantear la reforma del aborto, Soria propuso legislar sobre el suicidio asistido y Corbacho sobre la eliminación de los contratos en origen para los inmigrantes. Ahora el parapeto no es una medida legislativa, sino una persona física. Solbes puede salir del Gobierno, como Schuster ha salido del Real Madrid. Dos hombres de poca fe, se podría llamar la película.