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Juegos Olímpicos de 2016: gana Río de Janeiro

Ignacio Martínez | 2 de octubre de 2009 a las 17:50

Me he equivocado por poco. Ganó Río de Janeiro: Madrid no organizará los Juegos Olímpicos de 2016. Había pronosticado que quedarían, por este orden, Río, Madrid, Chicago y Tokio. Pero hay que alterar los dos últimos: Río, Madrid, Tokio y Chicago. María, en un correo de esta mañana, decía que Obama ni fú ni fá. Y tenía razón. Y añadía que Madrid se la jugaría con Río. Y volvió a acertar. 

Es muy merecido lo de Río, que ganó por goleada la votación final, 66 a 32. Aunque Madrid ganó la primera: la capital de España sacó 28 votos, por 26 de Río en la votación inicial. En la última, la ciudad brasileña sacó 40 votos más que al principio y Madrid sólo cuatro más. Prácticamente todos los apoyos de Chicago y Tokio fueron para Río. Está claro que después de los Juegos de Londres, el COI quería cambiar de continente, lo que significa que fue un error reiterar la candidatura de Madrid para 2016. 

Sudamérica se merece unos juegos y los brasileños también. Me alegro por ellos. Madrid, medalla de plata. El que no se consuela es porque no quiere.

El olivar: daño colateral de la crisis

Ignacio Martínez | 27 de mayo de 2009 a las 8:16

Los olivareros andan preocupados por los bajos precios de su aceite. Y asustados de cómo se pondrán en la próxima campaña, que puede batir todas las marcas de producción de la historia. Algo de culpa tienen los interesados. Si al lince ibérico le llaman funcionario por el dinero que se destina a su cría en cautividad, no sé que tendríamos que decir del olivar, que ha sido desde la entrada de España en la Comunidad Europea, y en particular desde 1998, la niña bonita de las ayudas europeas. Parte de los 38,4 millones de euros que se han destinado al programa del lince desde el año 2000 son fondos europeos de protección al medio ambiente. Pero el olivar juega en otra liga. De hecho juega en la NBA de las subvenciones regionales. Más de la cuarta parte del cheque anual de Bruselas que viene a Andalucía por todos los conceptos, es para el aceite de oliva: 750 millones de euros.

El sistema de ayudas de 1998 se estableció para árboles plantados por anterioridad. Pero este era un buen negocio y los olivos nuevos han proliferado en Andalucía como por arte de magia. Además, con todos los adelantos técnicos, riego por goteo, sistema superintensivo… Ahora ya hay un pago único al olivar, basado en los rendimientos históricos, pero la producción casi se ha duplicado en estos 12 años.

La crisis tiene una fuerte influencia en esta coyuntura del olivar. Han desaparecido muchos medianos intermediarios que cumplían una misión en el mercado y se ha concentrado la demanda en pocas manos. Casi la mitad de la producción mundial la compran entre cuatro grandes industrias. Y los diez grandes pueden haber comprado este año 1,2 millones de toneladas, una cantidad para la que se necesitan 350 o 400 proveedores. Hablamos de la necesidad de fusiones entre las cajas de ahorro, para en otros sectores es más urgente ganar dimensión.

Se han plantado muchos olivos estos años, pero todavía más en el extranjero que en España, en el norte de África, Portugal, Sudamérica. Y para los momentos de excedentes tiene que existir un sistema de almacenamiento automático que las autoridades y el sector privado deberían afinar. El mecanismo comunitario que se va a poner en marcha estos días ya está levantando los precios antes de entrar en vigor.

Es una pena que en un producto en el que Andalucía es el líder mundial se estén pasando apuros. La región debería ser ya sinónimo de calidad y prepararse para liderar la comercialización mundial. La crisis ha tenido otro daño colateral: ha impuesto las marcas blancas, cosa que también ha abaratado los precios en origen. Pero las marcas propias de prestigio deben tener un sitio en el nuevo modelo productivo del que tanto se habla tanto estos días. Aquí tienen un tema estupendo para hablar en esta campaña electoral. No todo va a ser la guerra de Iraq, el paro, el caso Gürtel y los trajes de Camps.