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La caída del imperio macedonio

Ignacio Martínez | 13 de febrero de 2012 a las 13:03

Ponían ayer tarde en la televisión la película sobre Alejandro Magno de Oliver Stone. El jefe del gran imperio macedonio, exhausto al final del camino, sólo veía complots por todas partes. Y los resolvía por la tremenda: se llevaba por delante a amigos de toda la vida. Aunque, eso sí, con remordimientos. Ignoro el estado de ánimo del señor Griñán en el día de hoy. Pero el jefe de las agotadas huestes socialistas andaluzas no sale de un charco más que para meterse en otro. Ayer quisieron los suyos doblarle de nuevo la mano al secretario de su partido en Sevilla, que dimitió. Lo forzaron con más éxito en vísperas del congreso del PSOE, en la fase aquella de una parte de neutralidad y nueve de activismo a favor de Chacón, cuando hubo que elegir a los delegados sevillanos.

Perdedor del congreso de su partido hace una semana, él y su guardia pretoriana han sido señalados por toda la prensa nacional. Mi colega Enric Juliana escribió en La Vanguardia que había sido uno de los grandes perdedores del congreso: Griñán y su Joven Guardia Roja (Susana Díaz, Mario Jiménez…) han conseguido poner en pie a todos los clásicos del PSOE andaluz, desde Alfonso Guerra hasta Rodríguez de la Borbolla. Los killers de las Juventudes Socialistas de Andalucía han sido el peor aliado de Chacón. Textual.

Pero el nuevo asalto de los killers ha salido mal. Ha sido catastrófico. A estas alturas hay quien sostiene, con los estatutos en la mano, que la lista votada en Sevilla de candidatos al Parlamento andaluz encabezada por Griñán no es legal. Un desgaste innecesario, como gratuitas fueron sus maniobras a favor de Chacón, que habría sido una acompañante en las elecciones muy vulnerable a las críticas de PP e IU por su reclamación en 2008 de un sistema fiscal para Cataluña como el concierto vasco. Una de dos: o este hombre no está rodeado de buenos consejeros o no les hace caso alguno. El resultado es el mismo, un desastre.

Está muy bien presumir de lo democráticos que son los procesos de elección en la familia socialista. Es justo que hagan alarde, frente a otros procedimientos más dedocráticos. Aunque el propio Griñán no esté libre del estigma de la cooptación. Pero una vez terminados esos congresos competitivos, hay que declinar menos el verbo unir y practicar más el concepto. El PSOE llega a la campaña electoral agotado por el desgaste de 30 años de ejercicio continuado del poder en Andalucía, dividido y enfrentado. Y además, sin liderazgo alguno. Entre la joven guardia roja ya hay quien echa cuentas de cómo quedarse con el control del partido tras la derrota del 25 de marzo. Sin Griñán, claro. Es lo malo de los killers; una vez que empiezan, no hay quien los pare

Los killers de la juventudes y su papel en el congreso del PSOE

Ignacio Martínez | 6 de febrero de 2012 a las 11:54

Si las crónicas políticas de Enric Juliana en La Vanguardia siempre son interesantes, la de hoy es imprescindible. Destaco aquí mismo el final.

Descabezado (por ahora), sólo quedarán las melancolías de Carme –Carmen, le dice, sin parar, Rubalcaba–, los estudios sociológicos de José Andrés Torres Mora, la guitarra canaria de Juan Fernando López Aguilar, la racionalidad jacobina de Josep Borrell Fontelles y un sincero círculo de periodistas entusiastas. Derrotada (por ahora) la coalición progresista-mediática, en el horizonte socialista sólo quedan las aciagas elecciones andaluzas, la débil esperanza de ganar en Asturias y unas densas bregas regionales. España no es Francia, pero en Carme Chacón había ayer un aire de Ségolène Royal. Hay orgullos heridos. Hay Leire Pajín en bulliciosa retirada y Pedro Zerolo abandonando el congreso de Sevilla con un andar saltarín. Indalecio Pérez Rubalcaba manda.

Ganan: Elena Valenciano, Agustina de Aragón del rubalcabismo, los recios muchachotes del norte –Patxi López, Eduardo Madina, Óscar López, Javier Moscoso…– y la toledana sonrisa de Emiliano García-Page, alumno predilecto de José Bono. El futuro del PSOE es vasco, navarro y castellano.

Pierden: la ceja que le quedaba entera a Zapatero, la Sexta, los Migueles (Barroso y Contreras), el leal Marcelino Iglesias, el guerrillero Barreda, María Teresa Fernández de la Vega, Pilar del Río, viuda de Saramago, y, sobre todo, José Antonio Griñán. Griñán y su Joven Guardia Roja (Susana Díaz, Mario Jiménez…) que han conseguido poner en pie a todos los clásicos del PSOE andaluz, desde Alfonso Guerra hasta José Rodríguez de la Borbolla. Los killers de las Juventudes Socialistas de Andalucía han sido el peor aliado de Chacón. El gato Félix sobrevivirá y ella cultivará le désir de soi, porque en el mundo líquido siempre puede haber una tercera oportunidad.

Chacón, con uñas y dientes

Ignacio Martínez | 28 de enero de 2012 a las 10:31

Se atribuye al secretario general de los socialistas andaluces una estrategia en clave bíblica; hay que terminar con el antiguo testamento y adoptar el nuevo. El antiguo testamento socialista tiene varios referentes andaluces, como Felipe González, Alfonso Guerra o Manuel Chaves. Y el nuevo testamento tiene una profeta inequívoca, Carme Chacón. Griñán ha hecho todo lo posible para facilitar la victoria de Chacón. Tanto, que si Rubalcaba gana dentro de una semana el congreso, arrancará la campaña electoral andaluza con una derrota innecesaria, que lastrará aún más sus escasas posibilidades.

A los dos candidatos les queda una semana para convencer. Pocas diferencias han tenido, salvo su posición sobre la demanda de una parte de la sociedad catalana de un privilegiado sistema fiscal parecido al concierto vasco. En este diario, el 19 de enero, Juan Manuel Marqués reflexionaba sobre los pros y contras de Rubalcaba y Chacón para Griñán de cara a las elecciones. Uno hombre de Estado, pero derrotado en las urnas; la otra joven y renovadora, pero miembro del PSC que hasta las elecciones de 2008 defendió un nuevo pacto fiscal para Cataluña.

El comentario mereció una réplica de la candidata Chacón, en carta publicada el día 20, reproducida en la prensa nacional. La candidata sostuvo que era un error del periodista atribuirle “la defensa del denominado pacto fiscal para Cataluña que reclaman algunas formaciones, como Convergencia i Unió”. Y añadía: “He combatido con uñas y dientes la propuesta de pacto fiscal que defiende CiU. Bajo esa denominación, pretende enmascarar la adopción del concierto económico para Cataluña. Fórmula que siempre he rechazado”.

Falso. Carme Chacón hizo campaña en 2008 reclamando un concierto. Lo dice el programa electoral del PSC, disponible en http://cor.to/6pQ. En su capítulo 1, titulado La Cataluña plena en una España federal, en el epígrafe 3.5, reclamaba un nuevo sistema de financiación “que no penalice a las comunidades más dinámicas y emprendedoras y la equiparación progresiva entre los ingresos de la Generalitat y los que proporciona el sistema de concierto”. Rubalcaba ha puntualizado que “el sistema de financiación que proponen los socialistas catalanes sería ruinoso para otras autonomías”. Como Andalucía, sin ir más lejos, añade un servidor.

Las uñas y dientes, por otro lado, recuerdan más al antiguo testamento que al nuevo. La expresión se parece al ojo por ojo y diente por diente del Levítico. En ese caso Chacón, como en las novelas que escribía el personaje de la Tía Julia y el escribidor, sería una protagonista extraña, en la historia equivocada. El antiguo testamento tiene fama de enseñar la dureza y el nuevo de predicar el amor. A los guerristas les cuadraría la primera comparación, pero Susana Díaz, dura ejecutora de los deseos de Griñán, no encaja en el perfil amoroso, precisamente.

No es lo mismo

Ignacio Martínez | 17 de julio de 2011 a las 20:24

Rubalcaba reivindica la política y a los políticos. Y lo explica. No es lo mismo Olof Palme que Jean-Marie Le Pen, dijo en el discurso del sábado pasado. No es lo mismo Lula que Thatcher, no es lo mismo Obama que Sarah Palin, no es lo mismo Felipe González que Bush hijo. Las comparaciones son odiosas, pero los ejemplos ayudan. El nuevo líder de los socialistas quiere decir que no todos los políticos son iguales.

Un militante amigo mío ha aplicado el método de Rubalcaba al propio PSOE, mayormente en Andalucía. Les resumo el resultado. No es lo mismo Elena Valenciano que Bibiana Aído o Leire Pajín para transmitir aplomo. No es lo mismo como portavoz parlamentario Eduardo Madina que Mario Jiménez. No sería lo mismo como secretaria de Organización regional Micaela Navarro que Susana Díaz. No fue lo mismo como presidente del Parlamento Javier Torres Vela que Mar Moreno. No son lo mismo en Málaga Fernando Arcas o y Josele Román que Miguel Ángel Heredia y Paco Conejo.

No es lo mismo como consejero de Economía Pepe Griñán que Magdalena Álvarez. No es lo mismo como consejero de Innovación Paco Vallejo que Antonio Ávila. No sería lo mismo como secretario de Sevilla Luis Navarrete que José Antonio Viera. No es lo mismo descartar como consejera de Granada a Teresa Jiménez que hacerlo con Clara Aguilera. No es lo mismo como director del gabinete del presidente Lolo Cervera que Rosita Castillejo.

El mismo autor de esa tesis sostiene que hay gente que vale mucho, mal ubicada. Ejemplo. Pepe Díaz Trillo, persona culta y buen poeta, que protagonizó en un debate parlamentario un simpático incidente con la presidenta de la Cámara, porque le soliviantó que le dijera que fuese terminando a la mitad de un poema de Machado, sería un excelente consejero de Cultura. Mejor que Plata. Y, en sentido contrario, Paulino haría una magnífica labor en Medio Ambiente; mejor que Díaz Trillo. Parece como si una fuerza gravitatoria obligara a que el consejero de Cultura fuese de Málaga y el de Medio Ambiente de Huelva, como si Picasso y Doñana alteraran el ánimo de quien decide. Pero no todo el mundo sirve para cualquier cosa. Como dice Rubalcaba, no es lo mismo.

Acero toledano

Ignacio Martínez | 5 de junio de 2011 a las 11:05

Han empezado los cuchillos largos en el PSOE. En Almería un golpe palaciego, santificado por San Telmo y San Vicente, ha dejado al clan de Cuevas sin el poder orgánico. De momento. Martín Soler y los suyos son fuertes; hay quien les atribuye capacidad para ganar un congreso extraordinario, si se produce. Les ha dimitido una mayoría del comité provincial, con lo que la Ejecutiva cesa y deja paso a una gestora. Mientras Rubalcaba pretende escuchar todas las opiniones y que su partido se centre en los problemas de los ciudadanos y no en sus querellas internas, Andalucía toma el rumbo contrario.

Todo el mundo dice que la jugada almeriense lleva el sello inconfundible de Susana Díaz, secretaria de Organización del PSOE andaluz, con fama de ser una mala de película. Dicen que Susana admira los modos de Alfonso Guerra, aunque más que de la sevillana escuela guerrista, su estilo es inequívocamente toledano, por el fino y bien templado acero que gasta. Con su golpe del viernes, ha dado buena cuenta de un peligroso reducto chavista, en donde el liderazgo de Griñán era más que discutido. El método no es muy sofisticado; para completar el quórum basta con dar la orden de dimitir a los suficientes cargos gubernamentales, representantes institucionales, asesores varios o sus familiares.

En Almería el PSOE ha tenido un importante descalabro electoral. Pero el hundimiento provincial no ha sido el más grande de la región, sino el tercero. No cabe pensar, por tanto, que la inquietud que mueve esta ofensiva sea exigir responsabilidades por la derrota del 22-M, en el territorio que Arenas ha convertido en su fortín. La circunscripción en la que más votos han perdido los socialistas, Cádiz, está en todas las quinielas para el siguiente ajuste de cuentas. Pero verán como nada hace el dúo Griñán-Díaz en Málaga, con peores resultados que en Almería. La clave de esta purga no es la eficacia, sino asegurar la fidelidad incondicional al jefe. Faena no le va a faltar a la dirección regional. Además de en Almería y Cádiz, hay focos de rebelión en Jaén, Granada, Málaga y Sevilla, donde además parece patente el divorcio entre Viera y Díaz. Inquietante panorama, con elecciones dentro de nueve meses.