Archivos para el tag ‘tabaco’

145 muertos diarios

Ignacio Martínez | 4 de enero de 2012 a las 13:02

No todo lo que hacemos, lo que nos pasa, es peor ahora que antes. La prohibición total de fumar en lugares públicos en España cumple un año, con un balance positivo. El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo calcula que desde la entrada en vigor de la ley han dejado de fumar unas 600.000 personas y los ingresos hospitalarios por infarto se han reducido en un 10%. Sin embargo, cada día mueren en este país a causa del tabaco 145 personas, lo que significa 53.000 víctimas anuales. A esa cifra hay que añadir los fallecidos por tabaquismo pasivo, que ascienden a 3.200 según datos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica.

Es un problema internacional, en el mundo hay 1.200 millones de fumadores. Y en los 27 países de la Unión Europea los cigarrillos matan a 650.000 personas al año. La UE estudia nuevas medidas contra la venta de tabaco, una legislación que no para de crecer desde 1989. La guerra al consumo empezó con la prohibición de la publicidad en televisión, siguió impidiendo el patrocinio de acontecimientos deportivos, y la publicidad transfronteriza en los medios impresos, la radio e internet. En la nueva ola prohibicionista se quiere eliminar el nombre de las marcas en las cajetillas, se duda entre suspender la venta en máquinas expendedoras o regularla más estrictamente, y se piensa incluso en impedir la publicidad del tabaco en los puntos de venta.

La Comisión Europea se dispone a presentar una propuesta en este semestre y ha iniciado una consulta con el sector. Además de limitar la promoción del tabaco, se pretende mejorar la información sobre los ingredientes de alquitrán, nicotina y aditivos que contienen los cigarrillos. La poderosa industria tabaquera intenta defenderse y el sector de la publicidad se ha puesto de uñas. Es la misma actitud de muchos consumidores que reivindican su derecho a fumar como una de las libertades fundamentales. Una posición que tiene una débil defensa: el tabaco es ya la primera causa de muerte evitable en España; provoca ya más fallecimientos que los accidentes de tráfico o los accidentes laborales.

Hace poco estuve en Praga y una diferencia importante que encontré con España fue que todo el mundo fuma en bares y restaurantes, ¡incluso en las salas de no fumadores! Resultaba chocante desayunar rodeado de fumadores o ver las cervecerías llenas de humo. Así, de golpe, la escena resultaba antigua o de país subdesarrollado. Aquí estamos mejor. La ministra Ana Mato, en un rasgo de sensatez, ha anunciado que no piensa modificar la ley antitabaco. Desdice a Rajoy. El pragmatismo se impone en este caso para salvar la salud y la vida de los ciudadanos. Bienvenido.

Etiquetas: ,

Tabaco: el respeto a la ley

Ignacio Martínez | 13 de febrero de 2011 a las 21:55

Un muerto cada diez minutos. Seis a la hora. En total, 53.000 muertos al año causa el tabaco en España. Se ha hecho una ley para impedir que se fume en los locales públicos. Para proteger los derechos de quienes no fuman, que también son perjudicados: mueren unos 1.500 no fumadores a causa del tabaco todos los años en España. Pero la ley se hace también para defender a los fumadores de su dependencia mortal. Se ha aprobado por unanimidad. Es muy parecida a la de otros países, aunque en Bélgica sobreviven bares, convertidos en clubes de fumadores. Auténticas narcosalas. Estuve en uno hace dos semanas en Bruselas, citado por un funcionario; estábamos solos mi anfitrión fumador, un servidor y el camarero. La gente se acostumbra a hábitos saludables.

Ahora aquí, un hostelero de Marbella está empeñado en que en su local no hay mayor autoridad que su persona. Se proclama insumiso, alardea de su valentía, lo jalean en medios de comunicación vecinos a la extrema derecha y se acelera tanto en sus 15 minutos de gloria, que se pone a insultar al Gobierno sin ton ni son. Tan desnortado anda el buen hombre que ha acusado al Gobierno de marxista y de fascista. ¿En qué quedamos? Es posible que le hayan traicionado los nervios. Pero la chulería nunca es aceptable, ni plausible. No es buena práctica insultar a las autoridades elegidas democráticamente.

También ha tachado al Gobierno de corrupto y de hundir al país. Cuando se rompe el freno en una cuesta abajo lo más fácil es que uno se estrelle. Hizo bien la Junta en multarle y después en cerrarle el local. Si el hostelero en cuestión quiere un ejemplo de Gobierno corrupto, ha tenido uno muy cerca de él durante muchos años en Marbella. Los nostálgicos del gilismo o del franquismo no pueden esgrimir sus derechos constitucionales tan a la ligera. El primero de los artículos de la Constitución que se refiere a derechos y deberes fundamentales habla del respeto a la ley. Y su actitud, además de faltar al sentido común, es ignorante: hay 53.000 razones para que ponga su empeño y su coraje en causas más nobles. Y más sanas.

Etiquetas:

Pulsos

Ignacio Martínez | 7 de junio de 2010 a las 9:15

La crisis se va a llevar muchas cosas por delante. Pero hay instituciones como la banca, la industria farmacéutica o las tabacaleras que seguirán pujantes cuando pase el tsunami. En el primer capítulo está Zapatero. La popularidad del presidente del Gobierno se ha despeñado sin remedio; el PP se ha escapado a más de diez puntos de distancia en las encuestas y roza la mayoría absoluta en unas eventuales elecciones. El último sondeo, ayer en El País, nos dice que un 70% de los votantes socialistas tienen poca o ninguna confianza en Zapatero, y que Rajoy le aventaja ya en valoración, aunque los dos suspendan. La gente quiere un nuevo Gobierno, que dé un poco de seguridad y confianza, pero no quiere elecciones. Esto concede un mínimo margen al presidente, que ya ha agotado casi todos los fusibles de su maquinaria gubernamental.

Elecciones es lo que está pidiendo a gritos, presa de una cierta ansiedad, el líder del PP, que el viernes en Viator (Almería) insinuó que a las cuentas públicas de España puede pasarles lo que a las griegas o húngaras. Rajoy quiere ir a las urnas con el argumento de darle esperanza al país, pero quizá convendría que fuese más cauto en este tipo de manifestaciones temerarias y más atrevido en otras: podría ofrecer un adelanto de lo que haría si gobernase. Por ejemplo, dónde, qué y cuánto recortaría en el gasto público. Porque todavía no ha soltado prenda, el hombre, convencido de que puede ganar sin comprometerse en exceso.

Pero la transparencia no es la principal virtud de estos tiempos. Una revista médica acaba de denunciar que la Organización Mundial de la Salud ocultó que varios de los 16 miembros de su comité de emergencia para la gripe A tenían vínculos financieros con los dos laboratorios que fabrican las vacunas. El problema es que los componentes de ese comité son secretos. Secretos para el gran público, pero no para las multinacionales farmacéuticas Roche o Glaxo. Total que se vendieron con la alerta mundial retrovirales por valor de casi 5.000 millones de euros. En Europa occidental, 179 millones de dosis, y en España 13 millones de vacunas, de las que sólo se usaron dos millones. Además de recortar el gasto ordinario, es evidente que evitar despilfarros ocasionales ayudaría a ahorrar. No sólo los bancos van a escapar de rositas de la crisis.

Las tabaqueras están en pie de guerra contra los planes del Gobierno de ampliar la ley antitabaco de 2005, para que no se pueda fumar en ningún lugar público cerrado a partir de enero. Tienen mil millones de clientes en el mundo y, como todo negocio que se precie, lo que pretenden es ampliarlos, no arriesgarse a recortar el consumo. Y aquí andan, en contra de una reforma imprescindible para la salud de los fumadores (y quienes les rodean), que son un tercio de la población española. En tiempos de crisis, estos pulsos son más dramáticos.

‘El tabaco mata’ no es un chiste

Ignacio Martínez | 12 de octubre de 2009 a las 9:16

La ministra de Sanidad está decidida a endurecer la ley antitabaco y ya tiene desde junio el beneplácito del Congreso. Pero no es tan fácil la cosa: los trámites de evaluación del cumplimiento de la ley que entró en vigor en enero de 2006 retrasan esta urgente medida. Sólo 40.000 establecimientos públicos españoles han habilitado espacios libres de humo de los 350.000 que lo deberían haber hecho. La resistencia de los fumadores es superior al respeto a la ley. Se hacen chistes sobre el lema el tabaco mata de los paquetes de cigarrillos. Hay quien lo prefiere a ese otro que dice que produce impotencia.

Pero el asunto tiene poca gracia. El número de muertos por tabaco en el mundo ronda los tres millones de personas al año. Que en España son 50.000 y en Andalucía, unas 10.000. El problema es que no sólo mueren los fumadores activos, sino que es extraordinaria la cifra de fumadores pasivos que son víctimas del vicio de sus vecinos de casa, trabajo u ocio. En España pueden ser tres mil los fallecidos todos los años por el humo de los demás. La mayor parte de ellos son contaminados en lugares de ocio.

Elena Salgado, la actual vicepresidenta económica del Gobierno, fue la madre de la ley vigente. Una ley llena de buenas intenciones, cuyo cumplimiento “deja mucho que desear”, según ha reconocido este fin de semana su sucesora Trinidad Jiménez en unas declaraciones a la Agencia Efe. La ministra cree que los bares mantendrán su clientela con la nueva ley endurecida aunque no se pueda fumar. Yo creo más bien que los bares mantendrán su clientela a base de hacer la vista gorda. Afortunadamente, como en tantos otros asuntos de la vida diaria, la Unión Europea viene a nuestro rescate: la comisaria de Salud de la Comisión Europea, la chipriota Androulla Vassiliou, acaba de proponer al Consejo de Ministros que antes de 2012 se prohíba fumar en lugares públicos en toda la UE. Actualmente sólo 10 países tienen leyes antitabaco exhaustivas, encabezados por el Reino Unido e Irlanda, donde la prohibición de fumar en los pubs fue un drama nacional.

El asunto de los bares parece el más peliagudo: una encuesta del Eurobarómetro indica que un 84% de los europeos está a favor de la prohibición de fumar en el trabajo, pero que ese porcentaje baja al 77 en los restaurantes y desciende hasta el 61% en bares y pubs. La condescendencia con amigos y familiares sigue facilitando la permisividad social contra uno de los riesgos más serios para la salud de los ciudadanos. Es como luchar contra gigantes. Por cierto, que la Junta fue la primera administración europea en demandar a las compañías tabaqueras por el coste sanitario derivado de las enfermedades asociadas al tabaquismo. Fue en 2002. Pero una cosa es predicar y otra dar trigo. Que se lo digan a la consejera, que además es médica: aunque evita hacerlo en público, no ha conseguido dejar de fumar.

Buena educación

Ignacio Martínez | 8 de agosto de 2009 a las 12:33

Mis dos deseos son muy simples y tienen que ver con la educación. Durante el verano pasamos más tiempo en la calle, de bares, en sitios públicos, lo que nos recuerda que seguimos siendo pocos educados con nuestros vecinos. Somos un pueblo ruidoso como pocos. No veo a los padres llamar la atención a sus hijos gritones: más bien les dan un pésimo ejemplo en la materia. Y el tabaco sigue siendo el rey de los bares. El Gobierno hizo muy bien la ley para prohibir fumar en los lugares de trabajo y ahora debería hacerla extensible a todos los lugares públicos cerrados sin excepción. Y declarar los bares libres de humo.

Etiquetas: ,

¡Cuidado con los mp3!

Ignacio Martínez | 15 de octubre de 2008 a las 19:39

Las autoridades sanitarias advierten que los mp3 pueden ser dañinos para la salud. Si se escucha la música a un nivel demasiado elevado, por encima de los 89 decibelios, puede producir problemas auditivos, según contaba ayer este diario. Se trata de unas autoridades sanitarias nuevas; los miembros de un comité científico, de nombre singular, creado por la Comisión Europea para los Riesgos Sanitarios Emergentes y Recientemente Identificados. A pesar de su juventud, el CCRSERI es escasamente moderno: sólo una de sus once miembros es mujer. Y es poco paritario en otros aspectos. Hay dos suecos, dos británicos y dos franceses, acompañados por un holandés, un polaco, un danés que trabaja en Francia, un suizo, para que se vea que no se discrimina a científicos no comunitarios, y la austriaca que delata la corta cuota femenina de este comité. Sólo siete de los 27 socios de la UE están representados.

Pero, aunque no sea paritario, el comité en cuestión pone el dedo en la llaga de uno de los inconvenientes de la vida moderna. Una conversación normal se mantiene a unos 60 decibelios. Una discoteca puede producir un nivel sonoro de más del doble. Si se escucha música en un mp3 a 100 decibelios durante un cuarto de hora se pierde un 20% de capacidad auditiva, aunque los jóvenes pueden recuperarla. La comisaria encargada de la protección de los consumidores, la búlgara Meglena Kuneva, ha advertido del serio riesgo para la salud de los usuarios que supone escuchar música a toda pastilla. El grupo de riesgo no está compuesto por dos o tres: puede llegar a 10 millones de personas.

Es un consuelo leer estos datos elaborados por los científicos, porque vas en el tren y te toca un jovencito mp3adicto tres filas detrás y se escucha como un cañón en pon POM pon POM pon POM del ritmo de la música que oye la criatura. Ahora sabemos que no sólo está molestando al vecindario sino que se está echando abajo el pabellón auditivo. Claro que el caso que le hacemos a las autoridades sanitarias, jóvenes o mayores, es más bien escaso. Hay chistes sobre los paquetes de tabaco que llevan la leyenda de que fumar causa impotencia; los muy machos prefieren que les den el letrero de que mata o produce cáncer. El tabaco causa más de 60.000 muertos en España al año, pero el personal sigue fumando.

Recuerdo una rueda de prensa en Bruselas del ministro de Sanidad del Gobierno español, cuando la UE prohibió en los 90 la publicidad del tabaco en televisión, incluido el patrocinio de eventos deportivos como la Fórmula 1. Entre calada y calada los colegas preguntaban el dato preciso de cuántos muertos producía el tabaco al año en Europa: “medio millón de personas” repetía el ministro envuelto en una nube de humo. A ver si hay más suerte con los riesgos sanitarios emergentes y recientemente identificados.