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Risto Mejide: nos gusta la basura

Ignacio Martínez | 3 de septiembre de 2009 a las 13:43

 

Nos gusta la basura, nos define, nos dibuja. Risto Mejide, uno de los ídolos de la afición populachera no ha podido regresar con mejor pie a la programación de Telecinco. Un promedio de 3.168.000 espectadores siguieron ayer la primera entrega de su programa G-20, El grupo al que a nadie le gustaría pertenecer, lo que la convirtió en la emisión más vista del día, con un 21,9 % de cuota de pantalla. El primer proyecto televisivo en solitario del publicista que se dedicaba a poner como los trapos a los participantes en Operación Triunfo, ha conseguido el interés de la audiencia: Ahora pone como los trapos a gente de más rango. La emisión consiste en hacer una lista diaria de los 20 personajes peor valorados por el tal Risto en sus actuaciones públicas. Se elige el momento menos afortunado del protagonista y se le sacude.

El programa de ayer arrancó con una lista encabezada por el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, con la polémica sobre si hubo improvisación en la prestación de 420 euros para los parados sin ingresos, seguido por la dirigente socialista Leyre Pajín, número tres del PSOE. El presidente Zapatero apareció en sexto lugar, tras la periodista Lidia Lozano, el senador del PNV Iñaki Anasagasti y el campeón de Fórmula 1 Fernando Alonso. El programa es malo con avaricia. Mediocre realización y falta absoluta de tablas de Mejide son algunos de los ingredientes de la nueva aportación de Tele 5 a la cultura nacional: ¡Gracias Berlusconi!, te debemos mucho chaval.

‘Sálvame': pasión y cuernos

Ignacio Martínez | 16 de agosto de 2009 a las 13:05

El presentador de un programa sensacionalista de sucesos en la televisión brasileña ha sido detenido, acusado de organizar al menos seis asesinatos, con el objetivo de que su equipo fuese el primero en llegar al lugar del crimen y así aumentar los índices de audiencia. Para más inri, el tipo es un diputado electo en el Estado de Amazonas. Recuerdo que en la televisión francesa hubo un caso tremendo en los años 70: un campesino fue invitado a París durante unos días, a todo plan, por cuenta de un programa de telerealidad. Había salvado a unos paisanos de morir en un incendio e iba a participar en una emisión que recreaba la hazaña. Unos años después, sin embargo, en una situación similar no pudo sacar de una casa en llamas a sus ocupantes, que murieron. Desgraciadamente, se averiguó que él mismo había provocado el fuego: le había encantado ser un héroe televisivo. ¡¡Uff!!

Aquí, todavía no hemos llegado a tanto. Nuestros ‘héroes’ de este género se dedican más al sexo que a la sangre. Al sexo, en el sentido más trivial; tú-me-dejas, yo-me-vengo, toda-España-se-entera, yo-cobro. En realidad, sería más correcto decir que este tipo de espacios se dedica a los cuernos. Es lo que une a la ex del torero de Ubrique, la ex de Frade o a la ex de Pipi. Con sorpresa, en el lapso de pocos días leo en mis dos periódicos nacionales favoritos sendos artículos sobre el programa ‘Sálvame’ de Tele 5. Se adivina una cierta consideración por la-obra-bien-hecha, que no comparto. Entiéndase: comparto el respeto por la obra bien hecha, aunque sea de un género menor, pero no por la basura ‘de luxe’, que inunda las pantallas de nuestra televisión privada.

La escritora de novela negra Donna Leon, norteamericana residente en Venecia, ha arremetido en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander contra el autor de moda, el sueco Stieg Larsson. Leon encuentra la trilogía Millennium “patológicamente mala: los contactos sexuales son violentos; no hay pasión, tan sólo pasión por violencia o por venganza”. No critica la calidad, utiliza ‘malo’ como ausente de bondad. A mí me gustan los periodistas que escriben novelas bien hechas. Larsson ha hecho las delicias de millones de españoles en el último año: estoy convencido de que la semana pasada, cuando dijo eso del estado policial, Cospedal estaba con el tercer libro, fascinada con las historias de la säpo.

Hay otras novelas de periodistas que recomiendo: Delicioso suicidio en grupo del finlandés Paasilinna, o De un mal golpe de Félix Bayón. Hablo de los recientes, porque si no, habría que añadir que el gran Raymond Chandler ejerció entre otros oficios el de periodista. Su detective Marlowe, por mucho que le gustase el ajedrez y la poesía, tenía un punto canalla. Compruébenlo en El largo adiós. Por el contrario, el comisario Brunetti de Donna Leon, es un fiel esposo de una condesa profesora de literatura y devoto padre de dos hijos. Un hombre amable y muy formal. Se entiende que Leon encuentre ‘malo’ a Larsson. Por cierto, que ella no se ha dedicado al periodismo, sino a la publicidad. Me corroe la curiosidad por saber qué calificativo le pondría al placentero entretenimiento de nuestra televisión basura, con pasiones tan humanas.

Basura de Marbella para consumo nacional

Ignacio Martínez | 30 de noviembre de 2008 a las 12:12

La Andalucía picaresca, una vez más ha sido líder nacional. El delincuente más famoso de España se ganó delante de todos los españoles, por una horita de televisión, 350.000 euros. La cifra la confirmaron en el programa. En bolsas de basura, al peso, serían unos 60 millones de pesetas mal contados. Estos personajes de los bajos fondos, salen de la cárcel después de 27 meses y se hacen todavía más ricos con la cooperación necesaria de una televisión basura; en este caso, Telecinco 5. Julián Muñoz no pudo ir a Madrid a cumplir con su contrato en la noche del viernes, porque en buena hora no le dejó la junta de tratamiento penitenciario de la prisión de Alhaurín de la Torre. Está todavía en el tercer grado. Así que presentador, cámaras, unidades móviles y delincuente invitado actuaron desde Málaga, para transmitir al mundo el mensaje del antiguo valido de Jesús Gil.

Uno de los tertulianos que estaban en Madrid lo comparó en un momento determinado con un telepredicador, por su discurso de iluminado. Sedado por algún medicamento, la meditación trascendental o por la terapia carcelaria, Muñoz intentó dar la idea de estar arrepentido de sus pecados y pecadillos. Llegó a decir que al menos el último año de cárcel ¡le hacía falta!, porque había cometido muchísimos errores. Pero le traicionaron sus instintos. Afirmó que Jesús Gil, durante algún período de su mandato, fue el mejor alcalde que ha tenido Marbella.

Sus historias sentimentales eran, al parecer, el principal objeto de interés de la audiencia, que fue notable: un 20,7% de los espectadores, 2,67 millones de personas, siguieron el programa. Pero lo cierto es que Muñoz no dijo gran cosa ni de ese asunto ni de los delitos que ha cometido; los ya juzgados y los muchos por dilucidar. Transmitió semblante de hombre triste y solo, se mostró comprensivo con la prensa que le ha acosado en los últimos años y con la policía que le detuvo. Y, cómo no, intentó lavar su imagen: “Yo nunca me he llevado una comisión; no me he llevado una bolsa de basura con dinero a mi casa; de hecho, ningún juez me ha condenado por eso”.

Lo de las bolsas de dinero fue su mujer, Maite Zaldívar, la que lo dijo en la televisión y después al juez del caso Malaya. Y lo de las comisiones fue Jesús Gil (el mejor alcalde que ha tenido Marbella, según él), quien lo soltó en un cara a cara espectacular entre ambos en agosto de 2003. También en la televisión, curiosamente. Es cierto que todavía ningún juez le ha condenado por estas cosas. Pero está procesado en múltiples casos, como el Malaya, en los que sí se le acusa de cohecho y blanqueo de capitales. El viernes dijo que no se consideraba un alcalde corrupto porque no le habían demostrado que se había quedado con dinero. Con el diccionario en la mano, la decena de condenas por delito urbanístico que se han dictado contra Julián Muñoz, no sólo lo convierten legalmente en un delincuente, sino también lo definirían como un corrupto. Dice la RAE que corromper es “alterar y trastrocar la forma de algo”. Y trastrocar es “mudar el ser o estado de algo, dándole otro diferente del que tenía”. Y el código penal del 95 tipificó el delito urbanístico, que antes no existía, como una moderna forma de prevaricación y corrupción. Expertos de prestigio, como el magistrado del Supremo Martín Pallín, sostienen que detrás de los delitos urbanísticos hay otros como cohecho, malversación de caudales públicos o tráfico de influencias. Lo que significa que los concejales que mudan el estado de un suelo no lo hacen nunca por amor al arte. Julián Muñoz sí, es vino a decir que los delitos urbanísticos por los que ha sido condenado, fueron por amor al arte.

Los delitos económicos son fáciles de ocultar y complicados de investigar. Pero a Muñoz le esperan acusaciones que ya no le facilitarán arreglos como hasta ahora con una Fiscalía precaria, tardía y benévola que ha preferido pactar penas reducidas de cárcel, sin multa alguna, para ahorrase las vistas de los procesos. Lo que significa que los daños causados al pueblo de Marbella por los delitos urbanísticos nadie los subsana. Aquí no se aplica el artículo 326 del código penal, con la demolición o reparación de las infracciones. Tampoco se utiliza el artículo 193 de la Ley de Ordenación del Territorio de Andalucía, que establece el procedimiento de reclamación a las empresas, funcionarios o autoridades que hayan violado las leyes urbanísticas. Ni la Judicatura, ni el nuevo Ayuntamiento, ni la Fiscalía actúan. Tele 5 interviene en solitario: sirve la basura de Marbella, para consumo nacional.