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Libelo contra el centralismo

Ignacio Martínez | 22 de abril de 2009 a las 11:40

Sobre Griñán les voy a dar una noticia: las primeras semanas de presidente no hará ningún acto público en Sevilla. Todos serán fuera de la capital. Quiere marcar tendencia. ¿Se acabó el centralismo? Ojalá. Habría que alegrarse también por Sevilla, porque la administración centralista que se ha formado en estos 27 años de autonomía no es culpa de la ciudad, sino de los gobernantes regionales. El presidente que va a ser elegido hoy en el Parlamento andaluz reconoció en su discurso de investidura que hay centralismo. Sevilla se ha convertido en la madre de todas las capitales y ahora Griñán pretende desalambrar. Propone un nuevo proyecto político para huir de la primacía de unos territorios sobre otros. Verde y con asas.

Ayer propuso una reforma de la Administración pública. Muy grande no será, porque nada dijo del irrelevante papel de las diputaciones, organismos creados al calor de la Constitución de Cádiz, abolidos por dos veces por Fernando VII e instaurados definitivamente en 1833, en el inicio de la Regencia de María Cristina con el apoyo de los liberales. Su función moderna ha sido solapada por la potentísima administración autonómica, construida desoyendo el artículo 4.4 del primer Estatuto andaluz, que preveía que la organización periférica de la Junta fueran las diputaciones. Artículo incumplido y eliminado en el Estatuto actual. A pesar de su inutilidad, las ocho diputaciones andaluzas costaron 1.668 millones de euros en 2007, de los que casi la tercera parte se dedicaron a pagar sueldos. Nuestras diputaciones son profundamente ineficientes: de cada 10 euros, consumen más de 7 en personal y gastos generales para invertir menos de 3. Habría que advertir al nuevo presidente de la Junta que una reforma de la administración que no digiera instituciones obsoletas es un brindis al sol.

Sea como fuere, la propuesta de un pacto local por parte de Griñán es una buena noticia. Reclamada desde hace tiempo por tirios y troyanos. Estarán muy contentos De la Torre, Teófila, Monteseirín, Torres Hurtado, Rosa Aguilar, Pilar Sánchez, Pedro Rodríguez y un largo etcétera. Las promesas de una nueva descentralización política y administrativa han sido largas y anchas: una ley de régimen local, transferencias y delegación de nuevas competencias a los ayuntamientos, participación en los ingresos de la autonomía… Y petición de consenso.

A poco que vaya en serio esta apuesta descentralizadora, la periferia andaluza está de enhorabuena. Con crisis o sin crisis, el principal problema de la autonomía andaluza es el tribalismo instalado en la epidermis de todos los territorios. Los andaluces presumimos a partes iguales de España y de nuestra patria chica, pero se nos olvidan con frecuencia la cohesión regional y nuestra condición de europeos. Marchamos mancos y cojos; así es difícil participar en carrera alguna.

Pellizcos de monja

Ignacio Martínez | 26 de mayo de 2008 a las 11:44

Rajoy

Un amigo mío, que sabe de estas cosas, me explica lo que pasa en el Partido Popular de manera tan gráfica que no me resisto a compartir el descubrimiento: “Están matando a Rajoy a pellizcos”. Buena definición. Y más, si se añade que los pellizcos más famosos del refranero español son los de monja, tan agudos y pequeños que producen mucho dolor y no dejan señal. Aunque el diccionario evita estas miserias y dice que un pellizco de monja es un bocadito de masa con azúcar. Total, un dulce: que se lo digan a Rajoy.

Lo más sorprendente del acoso que está sufriendo el presidente del partido cristiano por excelencia en España es la participación como brazo armado de la artillería mediática de la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana. En la Cope, Federico Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez han calificado a Rajoy como tiranuelo, tonto contemporáneo, infecto y repugnante. ¡Loado sea Cristo! Y estos campeones de la nueva cruzada de la Iglesia han llamado a las huestes populares a la sublevación. Ojo con los términos, con sus destinatarios y las víctimas. En la pasada legislatura la emisora católica utilizó su táctica inquisitorial contra el presidente del Gobierno y contra el Rey. En ésta se renueva y le toca el turno a Rajoy: ya queda menos para que se vuelvan contra la propia jerarquía eclesiástica que los ha lanzado a la arena. Cuando ocurra y a los obispos no les llegue la sotana al cuerpo, que no se quejen.

Como si fuese Indiana Jones en su última película, El reino de la calavera de cristal, Rajoy ha caído en un banco de arenas movedizas. Y si sigue las instrucciones del famoso arqueólogo, mientras menos se mueva, menos se hundirá. En su ayuda acudieron el pasado viernes un grupo de notables del PP. Mientras doscientos fans de la Cope y Esperanza Aguirre bramaban en la calle contra el todavía líder de su partido, en el interior de la sede central de los populares se escenificó un acto de adhesión, con cámaras de televisión en directo. Parecía un exorcismo: tres círculos mágicos en torno a un cubo azul celeste, de medio metro de lado, que tenía dibujada en blanco, en cada cara, una gaviota encima de las siglas del PP. Y en el primer círculo virtuoso, de 10 personas, Rajoy estaba flanqueado a derecha por los alcaldes de Cádiz y Huelva, Teófila Martínez y Pedro Rodríguez, y a izquierda por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón; la portavoz parlamentaria Soraya Saenz de Santamaría y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Tres dirigentes andaluces entre los cinco más próximos al líder.

Los reunidos no vieron motivos para la sublevación reclamada desde fuera del partido, y propugnaron cohesión nacional y moderación. Uno de los asistentes me dice que Rajoy saldrá reforzado de este acoso. Que Dios le coja confesado.

[La foto de Kote Rodrigo (Efe) fue tomada el domingo 25 de mayo en Madrid, en una reunión de Nuevas Generaciones con el presidente del PP]

La arrogancia de las mayorías

Ignacio Martínez | 23 de febrero de 2008 a las 13:03

¿Son buenas las mayorías absolutas? Depende para qué. Todo el mundo está de acuerdo en que José María Aznar fue mejor gobernante los primeros cuatro años de su mandato, y se volvió autoritario y altanero en los cuatro siguientes, cuando ya tenía la mayoría absoluta en el Congreso. Al PSOE le pasa lo mismo, pero en simultáneo: Zapatero, con mayoría relativa, pactó con la oposición la nueva ley de la televisión pública en el Congreso (fue uno de los pocos consensos con el Partido Popular en leyes básicas para la democracia) y ahora sus colaboradores se han puesto de acuerdo con el PP para organizar dos debates de televisión. En la misma legislatura, el mismo partido y en el mismo país, en Andalucía el comportamiento no es el mismo. Chaves, con mayoría absoluta en el Parlamento andaluz no pactó con ningún grupo la nueva ley de la televisión pública regional, cuyo máximo responsable se puede nombrar con un porcentaje de la Cámara mucho menor que en la ley nacional y no exige titulación superior para poder entrar en su consejo de administración. Una ley peor, vamos. Y ahora la mayoría socialista, con ventaja en las encuestas, no quiere pactar un debate en la televisión con el PP.

De todas formas, el cara a cara entre Chaves y Arenas del 2 de marzo se celebrará, porque es uno de los pocas bazas que le quedan por jugar al aspirante, que va por detrás en las encuestas. Por eso los socialistas hacen abuso de su posición dominante y lanzan sus arietes a castigar a los populares. Zarrías, Pizarro y Camacho han dejado claro que si Arenas quiere un debate tendrá que ser en Canal Sur. Lo toma o lo deja. Si no estuvieran tan seguros de ganar, no actuarían con tanta arrogancia. ¿Tiene razones Arenas para desconfiar de Canal Sur? Creo que sí. Recuerdo un debate electoral en el que le pusieron un fondo a Teófila Martínez rojizo y varios elementos que hacían el efecto de un ruido visual, mientras Chaves disfrutaba de un confortable y cálido fondo azul. En fin, estos días llueve sobre mojado. Son los inconvenientes de las mayorías absolutas.