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Fracaso de la Masía socialista

Ignacio Martínez | 3 de octubre de 2011 a las 10:50

La Conferencia Política del PSOE que se ha celebrado en Madrid quería reivindicar valores. Podría haber estudiado el caso de Ronda: urbanismo, prevaricación, cohecho, malversación, blanqueo y tráfico de influencias. Caso que se presenta como de unos tránsfugas andalucistas, que todo el mundo dice que no eran de fiar, ¡aunque todos les cortejaban! Sobre la culpabilidad de los implicados hay que esperar a que la Justicia se pronuncie. Pero uno de los cuatro concejales socialistas detenidos es secretario local desde hace más de siete años. Así que para establecer responsabilidades hay suficiente material.

Pongamos el foco en el jefe socialista de Ronda. Francisco Cañestro es un joven profesional, sin oficio. Primero le contrataron en los 90 para que abriera la puerta de la Casa del Pueblo, cuando su partido tenía mayoría absoluta en el Ayuntamiento y ningún concejal se ocupaba de esos menesteres. Además de la puerta, atendió el teléfono, tomó recados, hizo gestiones y se hizo popular en la sede. También le colocaron en un garaje. Manejó las juventudes y llegó a secretario provincial de la cosa. Exigió un empleo en el Patronato de Recaudación Provincial y le hicieron varios contratos temporales como auxiliar administrativo, de resulta de los cuales ahora es fijo en la Diputación. Sin oposición.

Al secretario provincial Heredia y a su hombre de confianza Conejo el runrún interno les reclama que den la cara, como padrinos de la operación de Ronda. Una estrategia que tuvo tres fases, igualmente reprobables. 1. Robarle al PA un grupo municipal entero; el más numeroso del Consistorio. 2. Integrar a los nuevos compañeros en un amplio comité local de 40 miembros. 3. Incumpliendo el pacto antitransfuguismo, investir a Marín Lara como nuevo campeón del socialismo rondeño y candidato a la Alcaldía. Para perderla.

La maraña no queda ahí. La ministra-candidata Trinidad Jiménez, aunque nacida en Málaga, hizo honor a su condición de cunera con escasa noción de la realidad regional cuando afirmó que el caso de Ronda era un asunto coyuntural. No. Su partido consintió que Barrientos gobernara cuatro años Estepona con el mismo primer teniente de alcalde de Gil Marín. Los dos acabaron en la cárcel. Su partido aupó a la Alcaldía de Manilva a otro de los lugartenientes de Gil, que también fue a la cárcel. Su partido tenía una jefa en Marbella que está acusada de corrupción en compañía de la banda principal del gilismo. No. La falta de valores de Ronda es estructural.

Y encima, al PSOE le ha salido mala la cosecha de su Masía. En vez de Messis, Fábregas y Piqués, le han salido Heredias, Conejos y Cañestros. A Heredia, sin ir más lejos, su nulo liderazgo social lo deja en manos de estos Cañestros de turno. Pide celeridad a la Justicia, pero podría aplicarse la rapidez a sí mismo: ya hace casi una semana que detuvieron a sus amigos de Ronda y todavía no ha dimitido.

PSOE: nuevo modelo de partido

Ignacio Martínez | 18 de septiembre de 2011 a las 14:02

Zapatero llegó a la secretaría general del PSOE en 2000 con ideas nuevas, acuñadas por sus fieles en Nueva Vía. Entre ellos un brillante sociólogo malagueño, talentoso y redicho: José Andrés Torres Mora. Aquellas propuestas fueron un soplo de aire fresco para un partido en horas bajas, y entusiasmaron al congreso que eligió al joven dirigente de León contra pronóstico, y contra la voluntad de pesos pesados como Felipe González y Manuel Chaves, que preferían al veterano José Bono.

Entre las ideas de Zapatero para la regeneración del partido estaban la limitación de mandatos, la no acumulación de cargos, la paridad de género, las listas cremallera, el respeto a la opinión de las bases. Once años después, cuando los cargos, empleos y colocaciones escasean en el entorno socialista, se esfuman algunos de los principios que inspiraron aquel nuevo modelo de partido.

Los propios socialistas admiten en privado que el 20-N perderán en una u otra provincia andaluza uno, dos, puede que tres diputados. Se colapsa el espacio y algún secretario provincial, carente del mínimo liderazgo social, se asegura el porvenir por cuatro años colocándose de número dos tras alguna figura. Es el caso de Heredia en Málaga o Viera en Sevilla. Ambos se saltan a la torera la paridad y las cremalleras. En Málaga la ministra Trinidad Jiménez encabeza la lista, seguida de tres hombres, en los cuatro puestos que tienen posibilidad de sacar escaño.

Torres Mora ocupa precisamente el tercer puesto, una plaza destinada a una mujer en la doctrina zapaterista. Por cierto que este diputado tuvo el coraje de enfrentarse públicamente a Zapatero, apostando por Tomás Gómez contra Trinidad Jiménez en las primarias de Madrid. Ahora van en la misma lista. Como dicen los británicos, la política hace extraños compañeros de cama. Heredia tiene la desfachatez de explicar que cumple con la paridad con tres hombres en puestos de salida, seguidos de tres mujeres sin posibilidad de elección. Llueve sobre mojado. El grupo socialista en la Diputación malagueña está compuesto por siete hombres y tres mujeres.

¿Qué dice el feminismo profesional? Nada. Las interesadas prefieren el silencio y la resignación. Y, de camino, buscarse un puesto donde pueden. Es el nuevo modelo de partido. Acobardado.

‘Match point’

Ignacio Martínez | 23 de octubre de 2010 a las 13:33

El semanario The Economist sostenía en agosto que la aceptación en las encuestas del presidente del Gobierno y del jefe de la oposición era tan baja que el primer partido que cambiase de candidato ganaría las elecciones de 2012. Zapatero no se ha retirado, pero ha hecho un cambio de Gobierno de categoría. No lo dice un servidor, sino Dolores Cospedal y Javier Arenas en una conversación robada por una cámara. La secretaria general del PP afirma que Rosa Aguilar es “la izquierda” y tiene buena imagen, y el presidente del PP andaluz agrega que la nueva ministra de agricultura y medio ambiente es muy buena parlamentaria. A pregunta del diputado por Sevilla Juan Manuel Albendea, Cospedal responde que este Gobierno es mejor que el anterior y Arenas añade que tiene mejor proyección pública.

El presidente busca lo que se llama un fuerte perfil político, que nadie sabe muy bien qué significa. En todo caso, estamos ante un grupo de buenos comunicadores, en especial Rubalcaba y Jáuregui, que van a vender en el próximo año y medio una versión nacional del sangre, sudor y lágrimas churchilliano. Es el caso de la mencionada Rosa Aguilar, a quien el valor se le supone, pero que se va de la Consejería de Obras Públicas sin ningún mérito especial, salvo su buena imagen; el marchamo de antigua esperanza blanca de Izquierda Unida, su capacidad dialéctica y su solvencia como tertuliana radiofónica. Tampoco ha cometido errores, salvo quizá un suave, nítido, relajamiento en la disciplina urbanística, que no prometía nada bueno.

La suerte es un elemento capital en la vida. Woody Allen hizo una excelente película sobre el asunto, Match point. Y para llegar a ministro hay que valer, sin duda, pero también ser la persona oportuna, en el momento oportuno, en el sitio oportuno. O en el sitio inoportuno. Sin su necesaria sustitución en la secretaría de Organización del PSOE, para poner a un peso pesado en su lugar, Pajín no habría obtenido como consolación un ministerio. Trinidad Jiménez responde al perfil de buena vendedora. Hace tiempo que en la carrera diplomática piensan que el mejor ministro no es del Cuerpo. Eso paliaría que tenga menos solvencia que Moratinos en la materia.

Entre tanto, el PP tendrá que cambiar su táctica. El jueves en un mitin en Rincón de la Victoria las huestes del PP vibraron con Arenas, pero desde la mitad del discurso de Rajoy se oía un murmullo de conversaciones; el personal había desconectado del líder. Como Allen, el gurú de cabecera de Rajoy, Pedro Arriola, cree en la suerte. Y también cree, como Helenio Herrera, que se puede ganar un partido sin bajarse del autobús. Pero se equivoca fomentando el dontancredismo de su patrón. O Rajoy empieza a decir a la nación qué planes tiene o puede perder este match point. No se gana sin arriesgar; y, como dice un amigo mío, estamos en el peor momento, pero ante el mejor Zapatero.

Ha nacido en la estrella

Ignacio Martínez | 4 de octubre de 2010 a las 11:28

Se torció la lógica y ganó Tomás Gómez. En el inconsciente colectivo nos gusta que el débil le gane al fuerte, como en las hazañas bíblicas y como en las películas. Sin embargo, en la vida real estadísticamente casi siempre gana Goliat. Esta pauta no le ha valido a Trinidad Jiménez, una buena ministra de Sanidad, apoyada en las primarias de Madrid por los elefantes de más peso del Partido Socialista: Zapatero, Blanco, Rubalcaba, Chaves. La victoria del más débil le añade épica al resultado y supone una derrota de Zapatero, empeñado en la candidatura de Jiménez. El liderazgo y la reputación del presidente en el interior de su partido sufren un descalabro.

La asechanza de Rubalcaba contra Gómez, de que era el candidato de la derecha, la convirtió en realidad la prensa más reaccionaria, que ha jaleado tanto al secretario general de la FSM, que quizá ha proporcionado más votos a Jiménez de los que ella misma ha conseguido repitiendo que era la mejor. Ahora esos medios, además de regodearse con el traspié de Zapatero, se tendrán que cuidar de Gómez, que emerge como un candidato potente a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Ha nacido una estrella, la del hombre que dijo que no a Zapatero y le derrotó.

Sin embargo, a esta pugna le han faltado debates para saber qué pensaban los contendientes de los problemas de la vida real. Los debates fueron uno de los alicientes de las primarias americanas para la nominación demócrata hace dos años. Si alguien piensa que ha sido dura la campaña de Madrid, les recuerdo que en 2008 Hillary Clinton decía que Obama era demasiado vulnerable frente a McCain, de la misma manera que ahora Jiménez ha dicho que Gómez era demasiado vulnerable contra Esperanza Aguirre. Esto es lo que hay: la política no es oficio para hermanitas de la caridad. En el caso americano, los filisteos Clinton perdieron contra David Obama. Y hay precedentes más cercanos en la distancia; Bono perdió contra Zapatero y Almunia contra Borrell.

La lógica dice que el fuerte se impone. Sarkozy se ha merendado la pretensión de Viviane Reding de expedientar a Francia por la expulsión masiva de gitanos rumanos. La comisaria luxemburguesa es doblemente débil: representa a un pequeño país y a una Comisión encabezada por un peso pluma. Y el presidente de la República francesa ha aplicado la ley del más fuerte, para conseguir que todos sus colegas riñeran a la comisaria, y después obligar a la Comisión a tragarse su deseo de corregir a uno de los dos grandes colosos de la UE.

Clinton, en uno de sus debates con el entonces senador de Illinois, acusó a Obama de ser simplemente una cara bonita y un fantástico orador, pero poco más. Jiménez se ha ahorrado estos piropos hacia Gómez y los riesgos de los debates; no ha querido tenerlos y a lo mejor ahora lo lamenta. Obama demostró que no era sólo una cara bonita y Gómez ha iniciado el camino. A lo mejor, Aguirre no lo va a tener fácil en mayo.

‘El tabaco mata’ no es un chiste

Ignacio Martínez | 12 de octubre de 2009 a las 9:16

La ministra de Sanidad está decidida a endurecer la ley antitabaco y ya tiene desde junio el beneplácito del Congreso. Pero no es tan fácil la cosa: los trámites de evaluación del cumplimiento de la ley que entró en vigor en enero de 2006 retrasan esta urgente medida. Sólo 40.000 establecimientos públicos españoles han habilitado espacios libres de humo de los 350.000 que lo deberían haber hecho. La resistencia de los fumadores es superior al respeto a la ley. Se hacen chistes sobre el lema el tabaco mata de los paquetes de cigarrillos. Hay quien lo prefiere a ese otro que dice que produce impotencia.

Pero el asunto tiene poca gracia. El número de muertos por tabaco en el mundo ronda los tres millones de personas al año. Que en España son 50.000 y en Andalucía, unas 10.000. El problema es que no sólo mueren los fumadores activos, sino que es extraordinaria la cifra de fumadores pasivos que son víctimas del vicio de sus vecinos de casa, trabajo u ocio. En España pueden ser tres mil los fallecidos todos los años por el humo de los demás. La mayor parte de ellos son contaminados en lugares de ocio.

Elena Salgado, la actual vicepresidenta económica del Gobierno, fue la madre de la ley vigente. Una ley llena de buenas intenciones, cuyo cumplimiento “deja mucho que desear”, según ha reconocido este fin de semana su sucesora Trinidad Jiménez en unas declaraciones a la Agencia Efe. La ministra cree que los bares mantendrán su clientela con la nueva ley endurecida aunque no se pueda fumar. Yo creo más bien que los bares mantendrán su clientela a base de hacer la vista gorda. Afortunadamente, como en tantos otros asuntos de la vida diaria, la Unión Europea viene a nuestro rescate: la comisaria de Salud de la Comisión Europea, la chipriota Androulla Vassiliou, acaba de proponer al Consejo de Ministros que antes de 2012 se prohíba fumar en lugares públicos en toda la UE. Actualmente sólo 10 países tienen leyes antitabaco exhaustivas, encabezados por el Reino Unido e Irlanda, donde la prohibición de fumar en los pubs fue un drama nacional.

El asunto de los bares parece el más peliagudo: una encuesta del Eurobarómetro indica que un 84% de los europeos está a favor de la prohibición de fumar en el trabajo, pero que ese porcentaje baja al 77 en los restaurantes y desciende hasta el 61% en bares y pubs. La condescendencia con amigos y familiares sigue facilitando la permisividad social contra uno de los riesgos más serios para la salud de los ciudadanos. Es como luchar contra gigantes. Por cierto, que la Junta fue la primera administración europea en demandar a las compañías tabaqueras por el coste sanitario derivado de las enfermedades asociadas al tabaquismo. Fue en 2002. Pero una cosa es predicar y otra dar trigo. Que se lo digan a la consejera, que además es médica: aunque evita hacerlo en público, no ha conseguido dejar de fumar.

Turismo sanitario

Ignacio Martínez | 23 de septiembre de 2009 a las 11:38

El ex presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ha vuelto a provocar. Acusó primero de cobardes a los jóvenes dirigentes de la actual generación al mando en su partido. Y ahora sugiere que se pueden hacer notables ahorros en la sanidad pública si restringimos su uso a los extranjeros no residentes. Lo que ha generado una fuerte polémica: desde el lunes han llegado miles de comentarios a los diarios digitales; casi todos a favor de la tesis de Ibarra, por cierto. La controversia arranca de la primera parte de su aserto. Dijo que Zapatero tendría que hacer una sanidad para los españoles y sólo para los españoles. Suena xenófobo, pero matizó que era una advertencia contra el turismo sanitario.

Este asunto no es nuevo. Instituciones serias como el Observatorio de Salud en Europa, de la Escuela Andaluza de Salud Pública con sede en Granada, en un trabajo técnico publicado a primeros de este año, advertía de que no se conoce el déficit que provoca en España la atención sanitaria a ciudadanos comunitarios. En ese informe se dice que “probablemente quedaríamos espantados por las pérdidas que alegremente estamos soportando por inoperancia, desidia, descuido, desorganización y falta de concienciación política”. Y se añade que la generosidad de nuestro sistema de salud, gratuito y universal, actúa de efecto llamada. Es un sistema tan eficiente que atrae a enfermos de estados con una sanidad menos desarrollada, como Rumanía o Bulgaria; o a los que tienen mayores listas de espera, como el Reino Unido; o a los países en los que el ciudadano paga una parte de la asistencia, como la mayoría. Añadan que en la costa andaluza vive alrededor de medio millón de extranjeros comunitarios que no se han empadronado y generan gastos suplementarios cuantiosos para la sanidad andaluza. No son pacientes baratos: se colocan prótesis de cadera de titanio que cuestan 5.000 euros o marcapasos de 3.000.

Doy por hecho que Ibarra no pretende excluir del sistema al 15% de sus usuarios, que son extranjeros residentes y cotizantes a la Seguridad Social. La ministra ha salido al paso de las declaraciones del líder socialista extremeño, en defensa de este colectivo. Y ha añadido que hay una regulación muy precisa para cobrar los servicios prestados a los extranjeros en la sanidad nacional. Lo que no dice es que esos procedimientos administrativos se aplican a medias. La Junta admite que le cuesta mucho trabajo, y dinero, cumplir los protocolos de facturación que implantó en 2004. No se factura todo lo que se atiende. Y de lo que se factura, sólo se ingresa una tercera parte, por el reparto que hace luego el Gobierno central. Se dejan de cobrar del orden de 20 millones de euros al año, según fuentes de la Consejería. Esta es una buena polémica. Ibarra la plantea para provocar. Y Trinidad Jiménez le ha replicado porque no tiene más remedio y, probablemente también, para demostrar que no es ninguna cobarde.

Gripe, política y transparencia

Ignacio Martínez | 2 de septiembre de 2009 a las 11:52

La pregunta sobre si era necesaria la visita de las ministras Jiménez y Chacón al Centro Militar de Farmacia, con el atrezo de los gorros de ducha e impermeables transparentes como los que los turistas se compran cuando les sorprende una tormenta de verano, tiene dos respuestas muy dispares. La buena es que sí, que debieron ir el jueves a Burgos para mostrar al país que en este centro de Defensa se fabrican nueve millones de comprimidos al mes, lo que trasladó un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos. Y, de camino, el paseo bajo plástico enseñó una de las eficientes tareas de un Ejército democrático en tiempos de paz. La respuesta mala es que los políticos cada vez basan más sus actuaciones en la puesta en escena, que sólo existe para muchos de ellos lo que se vende bien a los medios, el marketing político protagonizado por su exhibición estelar.

La ministra de Defensa Chacón es veterana en estas lides. Su afán por la notoriedad y su afición a los horarios televisivos la llevó en marzo a anunciar la retirada de las tropas españolas de Kosovo sin avisar previamente ni a la OTAN, ni a los Estados Unidos. La titular de Sanidad Jiménez, por el contrario, está siendo una ministra muy discreta que gestiona la crisis de la gripe A con diligencia y consenso. Un sentido común que le faltó a una antecesora suya, también nacida en Málaga, que tuvo que lidiar con otra crisis sanitaria delicada, la de las vacas locas, pero pinchó en hueso, la pobre.

Jiménez, sin embargo, está utilizando de manera masiva el arma de la transparencia, no sólo para los impermeables. Tanto, que a veces peca por exceso. La prevención para los niños menores de 14 años se ha convertido en un culebrón. Primero se les iba a vacunar, después se decidió que no. Y ahora no se descarta. Demasiado titubeo.

Ha estado muy bien en este asunto el Partido Popular, dicho sea de paso, como una excepción en un verano en el que ha primado la afición popular por el tremendismo en otros lances. Los consejeros autonómicos de Salud del PP han estado a la altura de los riesgos y la alarma creada por la gripe A, y se ha conseguido la unanimidad estratégica entre el Gobierno y todas las comunidades autónomas. Incluso con una discrepancia sobre la mesa: el PP ha planteado que se estudie la vacunación de los menores de 14. Los especialistas insisten en que no es necesario: la última indicación al respecto la dio ayer la Organización Médica Colegial. Pero cualquier riesgo que amenace a nuestros hijos, por leve que sea, angustia a la sociedad. Y es poco discutible que los colegios son un foco de eventual contagio de primer nivel. Todo esto inquieta de cara al otoño.

En fin, se tome finalmente la decisión que se tome, en base a las recomendaciones de las autoridades sanitarias, en su afán por la transparencia, el Gobierno debería evitar televisarnos sus dudas.

Un Gobierno récord

Ignacio Martínez | 29 de julio de 2009 a las 10:42

Nos encanta un récord, de lo que sea. Los siete Tours de Armstrong o los dos de Contador, por ejemplo. Y un ranking, también de lo que sea. Sin ir más lejos, por estos pagos nos gusta tener el carné número uno del club de fútbol de nuestros amores o ser el número uno de la hermandad, aunque sea a costa de que palmen personas próximas. Pero un ranking es superior a nuestras fuerzas, nos hechiza. El lunes, el Centro de Investigaciones Sociológicas sacó la última clasificación de los miembros del Gobierno, que tiene su interés. De entrada, un titular: todos suspenden. Desde el primero, el ministro del Interior y diputado por Cádiz, Alfredo Pérez Rubalcaba, que roza el cinco con un 4,99; hasta la última, la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, que libra del farolillo rojo a Bibiana Aído con un 3,41.

En la zona templada de la tabla, Manuel Chaves, que con un 4,14 es el vicepresidente menos cotizado del Gabinete y el ministro número 10 de los 17 que tiene Zapatero. Sólo tres miembros del Gobierno suben respecto a la última oleada de abril: el citado Rubalcaba, Moratinos, que parece un corredor de 100 metros lisos, al que hay que mirarle sus tiempos en centésimas, porque está siempre en un 4,3 (4,30, 4,33, 4,36 en las tres últimas); y Trinidad Jiménez. Lo de la ministra de Sanidad es muy destacado, porque está lidiando con la gripe A, que ya se ha cobrado seis muertos en España y amenaza con hacer estragos este otoño, cuando lleguen los fríos y las lluvias. La popularidad de esta ministra sube hasta la cuarta plaza del ranking del Gobierno por su transparencia en asunto tan delicado. El lunes hizo su tercera comparecencia en el Congreso para dar todo tipo de explicaciones. Jiménez ha sorprendido. Se la tenía por persona más ligera e inconsistente, por su imagen cuando llevaba los asuntos internacionales en el PSOE o como jefa de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid. Pero ahí está, seria, trabajadora y transparente, lo que funciona ante la opinión pública.

El ejemplo vale de referencia a lo que se considera una de las principales rémoras del actual Gobierno andaluz, su amateurismo en materia de comunicación. Los políticos latinos, por cierto, son poco transparentes de tradición, no sólo los españoles. Quien tiene la información, tiene el poder. Informar al público, que es el trabajo de los periodistas, es más fácil con administraciones anglosajonas o nórdicas, más permeables porque lo exigen la ley y la costumbre. Aquí en Andalucía, además, la cosa se complica porque tenemos novatos en puestos clave, un gobierno autónomo que dispone en el Parlamento de una mayoría absoluta que lo blinda, y un partido que lleva mucho tiempo en el poder. Con un récord de victorias, una más que los Tours que tiene Armstrong. Y no llega ningún Contador.

La ministra de Sanidad, bien

Ignacio Martínez | 28 de abril de 2009 a las 9:01

No ha dicho nada de bichitos, como el ministro que había cuando la contaminación masiva por aceite de colza desnaturalizado. Ni nada de huesitos como la ministra de turno cuando el síndrome de las vacas locas. La ministra ha estado rápida y seria con la gripe porcina. Bien por Trinidad Jiménez

Chaves ha sabido irse

Ignacio Martínez | 8 de abril de 2009 a las 9:01

Zapatero anuncia un cambio de ritmo, pero hay razones para pensar que este Gabinete no es el más idóneo para salir de la crisis. El presidente ha enmendado errores anteriores, pero sigue manteniendo una estructura innecesaria de cara a la galería. Hay dos nuevos vicepresidentes, Elena Salgado y Manuel Chaves; y cuatro nuevos ministros, José Blanco, Ángel Gabilondo, Trinidad Jiménez y Ángeles González Sinde. Desigual elección, entre los seis hay algunos buenos y otros muy corrientes.

Esta remodelación del Gobierno de la nación no es para tanto. Al contrario que en Andalucía. Aquí va a ocurrir un terremoto; está ocurriendo ya con el cambio en la dirección de la Junta. Hay jóvenes que votaron el año pasado que cuando nacieron ya gobernaba Chaves. Y la alternancia, aunque sea dentro del mismo partido, es siempre buena. Con Griñán al frente debe correr el aire en el Gobierno andaluz.

Zapatero ha arreglado alguna de sus torpezas de hace un año. Por ejemplo, vuelve a unir en un solo departamento toda la educación, desde la primaria a la superior. Había inventado un ministerio al estilo del andaluz de Innovación, Ciencia y Empresa, en el que prima el negocio sobre las humanidades. Pero la consejería no solapa su competencia en I+D con otra, mientras el ministerio de Garmendia tiene zonas de conflicto con el de Industria de Sebastián y agujeros de los que ninguno se ocupa. La eficacia en este campo vital queda sin resolver.

Acierta al eliminar Sanidad como un departamento independiente, dado que sus competencias están transferidas a las comunidades autónomas. Pero no es coherente; podía haber hecho lo mismo con Vivienda, Cultura o Igualdad. Tiene sentido colocar asuntos sociales junto a sanidad y consumo. Podría haber añadido Igualdad al paquete, pero el presidente insiste en su apuesta por el récord, más que por la eficiencia. Sobre su promesa de crear un Ministerio de Deportes, hecha cuando el equipo español ganó la Copa Davis, nunca más se supo. Ya conocen el dicho: las promesas sólo comprometen a quien se les cree.

Blanco es un hombre que tendrá su mérito al frente del partido, pero ni su preparación ni su experiencia prometen que vaya a mejorar la gestión de Magdalena Álvarez al frente de Fomento. La actividad pública de Trinidad Jiménez hasta ahora nos ha aportado frecuentes banalidades y escasa profundidad. Salgado en Economía es una sorpresa y una incógnita. Tanto Gabilondo como González Sinde son profesionales de primer nivel en sus respectivos campos. Y Chaves tiene la oportunidad de aplicar su experiencia y sentido común a la política territorial, uno de los asuntos capitales en la España de hoy.

Hay que celebrar que deje el puesto, que ponga en su lugar al mejor de su equipo, y que le despeje el campo. Al final, ha sabido irse.