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Crisis planetaria

Ignacio Martínez | 5 de junio de 2010 a las 8:58

Ha dicho Leire Pajín que tenemos una crisis económica, pero no política. Esta joven no podría ganarse la vida como pitonisa en el Oráculo de Delfos. Ya aventuró el acontecimiento planetario de los dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico, y no sólo ha sido una pifia la Presidencia española de la UE de Zapatero, sino que Obama vive sus peores momentos en la Casa Blanca, debilitado por los acontecimientos, a merced de la BP, Netanyahu o Corea del Norte. Hay quien le compara ya con Carter. Total, que Pajín, se pone otra vez el uniforme de pitonisa y se lanza: no hay crisis política. Disiento. La hay en su partido, en el PP, en toda Europa y en el resto del mundo. Ella misma, con su particular gracejo, la podría haber calificado como crisis planetaria.

El PSOE es un hervidero de rumores, contactos, inquietud. Se busca sustituto. De la vieja guardia como Solana o Rubalcaba; de la nueva vía, como Blanco o Chacón, de la periferia como el extremeño Fernández Vara. Algunos destacados militantes del PP no ocultan su desapego de Rajoy, que desde el anuncio del ajuste ha hecho declaraciones más propias de una barra de bar que de un estadista. Mientras, el país ve atónito como se hunde la Bolsa, porque Hungría, que sólo representa el 0,8% del PIB de la UE, ha anunciado que el anterior Gobierno, como en Grecia, falseó sus cuentas públicas. Estamos pasando de la desconfianza al pánico y no aparece en el horizonte nadie que inspire seguridad.

Otras políticas son posibles. En el pleno de mayo del Parlamento Europeo, el líder ecologista francés Daniel Cohn Bendit dijo que lo que le estamos pidiendo a Papandreu es imposible de lograr. Se preguntó cuánto tiempo necesitarían Francia o Alemania para reformar su sistema de pensiones, ¡y se le está pidiendo a Grecia que lo cambie en tres meses! En el mismo pleno, el líder liberal belga Guy Verhostaff propuso la creación de un Fondo Monetario Europeo, que actúe como fondo de inversión y solidaridad y frene la especulación.

Cohn Bendit apunta una audaz iniciativa política: el desarme entre Grecia y Turquía. Para que los turcos se retiren del norte de Chipre. El líder verde ofreció unos datos espectaculares de venta de armas a Grecia, que con once millones de habitantes tiene un ejército de 100.000 soldados. En los últimos meses, Francia ha vendido seis fragatas a los griegos por 2.500 millones de euros. Helicópteros por 400 millones. Varios aviones de combate Rafale a 100 millones la unidad. Una factura de más de más de 3.000 millones. Y Alemania le ha vendido seis submarinos por otros 1.000 millones. ¡Les prestamos dinero para que nos comporen armas! Recortar de aquí es más eficaz que bajar sueldos de menos de mil euros, sostiene Dani el Rojo. Estas cosas se podrían afrontar si sólo hubiese una crisis económica. Pero la crisis política planetaria no deja espacio para la imaginación.

Andalucía en Europa

Ignacio Martínez | 31 de mayo de 2009 a las 8:59

Lo peor de esta campaña electoral sucia no es que no se hable de Europa, es que tampoco se tienen en cuenta los intereses regionales. Aquí estamos a estacazo limpio entre los mastodontes de la política nacional, que no entran ni por asomo en las necesidades comunitarias. El debate sobre las energías renovables y la nuclear es necesario plantearlo en el ámbito de la Unión Europea, como la entrada de trabajadores de terceros países, como la integración de nuevos socios. El ministro Moratinos acaba de decir la semana pasada que el camino de Albania hacia la UE es irreversible.

Más allá de la cortesía diplomática, es inquietante que con el cólico que todavía sufre la Unión por la entrada reciente de 12 países del Este haya algún responsable serio que pretenda que ingrese un grupo de estados de los Balcanes, Ucrania y hasta Turquía. Por cierto que una de las muchas cosas en las que coinciden el PSOE y el PP es en su apoyo al ingreso turco en la UE. Por seguidismo. El PP de Aznar lo quería por congraciarse con Bush y el PSOE de Zapatero por simpatía con Obama. Pero aquí, en unas elecciones europeas, deberíamos estar hablando de si nos conviene a nosotros y si estamos dispuestos a pagar el precio.

¿Y Andalucía? A día de hoy, desde la adhesión de España el 1 de enero de 1986, hemos recibido fondos comunitarios por valor de 63.300 millones de euros, casi la mitad del producto regional bruto. En 2013 dejaremos de estar estadísticamente por debajo del 75% de la media europea de PIB por habitante y perderemos una buena parte de las ayudas al desarrollo. Todavía no nos habrá salvado del furgón de cola nacional la economía sostenible del doctor ZP. Cuando España entró en la Comunidad Europea en 1986, Andalucía representaba el 3% del territorio, el 2% de la población y el 1% por PIB comunitario. Hoy somos el 2% del territorio, el 1,5% de la población, y seguimos siendo el 1% del PIB de la UE. Podemos presumir de que tenemos una posición relativa mejor. Pero en parte es un artificio estadístico, que puede ser aun más confortable si abrimos la puerta a otro paquete de países más pobres que nosotros. Como puede verse, falta rigor, debate y seriedad.

Seis años del Yak-42

Ignacio Martínez | 26 de mayo de 2009 a las 7:39

Hoy se cumplen seis años del accidente en Turquía de un avión Yakolev de fabricación soviética y compañía ucraniana en el que murieron 75 personas, entre ellos 62 militares españoles que venían de Afganistán, en donde participaban en la misión de paz. El aparato tenía 20 años y escaso mantenimiento. Al menos una docena de militares españoles se había quejado con anterioridad del estado precario de estas aeronaves. Incluso algunos de los pasajeros de ese vuelo se negaron, sin éxito, a embarcar. Treinta de los 62 militares españoles no fueron identificados y se entregaron a familias distintas de las suyas. Un general, un jefe y un oficial del Ejército han sido condenados a diversas penas de cárcel por falsear sus identidades.

Y el ministro de Defensa de entonces, Federico Trillo (PP), sin dimitir.

Pasión por Europa

Ignacio Martínez | 12 de mayo de 2009 a las 17:15

 Jean-Marie Colombani, ex director de Le Monde, ha publicado hoy este artículo en El País. Muy interesante.

 

Las elecciones europeas se acercan a pasos agigantados, pero no parecen apasionar a nadie. Es una de las numerosas paradojas de esta Europa en la que vivimos. La opinión pública se equivoca doblemente al no interesarse más en ellas.

En primer lugar, porque el Parlamento Europeo, única institución continental que se elige por sufragio universal directo, decide en numerosos terrenos, la mayor parte mucho más cercanos a las preocupaciones concretas de la gente de lo que ningún Gobierno quiere admitir. Aunque los debates tengan poco que ver con los que animan los parlamentos nacionales, el trabajo en las comisiones y, luego, las votaciones en las sesiones plenarias tocan campos que influyen directamente en nuestra vida cotidiana. ¿No me creen? Dos ejemplos: al Parlamento Europeo le debemos la directiva Reach -que permite el control de las sustancias químicas presentes en prácticamente todo lo que consumimos-, así como la reglamentación que protege la aplicación del derecho social del país de acogida en las actividades de servicios en un contexto de “liberación de las prestaciones de servicios”. Y, para aquellos que se quejan de que la Unión no es suficientemente “social” -en tiempos de crisis, pocas veces se es lo bastante-, es al Parlamento Europeo a quien le debemos también la congelación del proyecto de revisión de la directiva sobre tiempo de trabajo, que perjudicaba a los asalariados. Así pues, su trabajo nos atañe y sus diputados nos defienden.

En segundo lugar, estas elecciones merecen algo mejor que la indiferencia que las rodea, pues por fin vamos a salir del sistema actual para aplicar el Tratado de Lisboa. Precisamente, éste confiere más poderes al Parlamento Europeo, en un intento de equilibrio que debería conducir a una especie de co-legislación con el Consejo de Ministros. ¡Casi nada! No enseguida, por supuesto, aún habrá que tener algo de paciencia. Pero acabamos de dar un paso importante con la aprobación por una amplia mayoría de diputados checos del Tratado de Lisboa, que está más cerca de su ratificación gracias, precisamente, a uno de los últimos países recalcitrantes. Por supuesto, el soberanista Vaclav Klaus, presidente checo hostil a Europa, aún puede retrasar la ratificación, lo mismo que el presidente polaco Kaczinski, contrario también a la voluntad de sus diputados, pero ni uno ni otro podrán ya hacer esperar demasiado a la Unión. Seguramente, se aferrarán a la esperanza de que los irlandeses, cuyo referéndum está previsto para junio, se reafirmen en el no. Pero es bien sabido que Irlanda, uno de los países del continente qué más está sufriendo la crisis, tiene, a su vez, las esperanzas puestas en la pertenencia a la Unión, verdadera tabla de salvamento para un país que salió de su pobreza multisecular gracias a Europa y que sabe que arrimarse a ella es un salvoconducto en mitad de la crisis. Hay pues muchas probabilidades de que los irlandeses rectifiquen su primera decisión. Una vez superada esta última etapa, sólo faltarían las firmas de los presidentes checo y polaco. Cuesta imaginar que ninguno de ellos siga jugando durante mucho tiempo con el destino de sus conciudadanos y con el de 400 millones de europeos.

Desde este punto de vista, el encuentro de Berlín en torno a Angela Merkel, en el que participó Nicolas Sarkozy, permitió a los dos líderes reafirmar la necesidad de la ratificación del Tratado de Lisboa y proclamar su impaciencia ante un sistema cuyas limitaciones son cada vez más evidentes. Se confirma, pues, la fuerte voluntad francoalemana de restaurar el liderazgo de ambos países, descrito por Nicolas Sarkozy como un “tesoro”. Los dos líderes se muestran igualmente preocupados por fijar las fronteras de la Unión y, en consecuencia, por detener el proceso de ampliación permanente de Europa, lo que les ha conducido a rechazar con una sola voz la adhesión pura y simple de Turquía en beneficio de la vía de la “cooperación privilegiada”. En 2010 debería llegar, entre otras, la reforma que obligará a los Gobiernos a contar más con los diputados del Parlamento Europeo.

Aparte del fin de las a menudo desastrosas presidencias de turno -valga como muestra la más reciente: la del débil Topolanek- y de la instauración de un presidente capaz de tomar iniciativas durante sus dos años y medio de mandato, entre esas reformas figura el abandono de la regla de la unanimidad en una cuarentena de campos. Por supuesto, esta ampliación de las competencias mayoritarias no incluye ni la diplomacia ni la fiscalidad, pero será un verdadero avance en un mundo en crisis, cuyos grandes equilibrios están en plena transformación y en el que sólo contaremos si somos capaces de impulsar la construcción europea, de darle un mayor contenido económico y político. Sí, decididamente, las elecciones europeas merecerían que nos interesásemos un poco más en ellas.

(Traducción de José Luis Sánchez-Silva)

La ‘Champions’ y la Regional

Ignacio Martínez | 29 de abril de 2009 a las 15:07

Zapatero ha empezado mal la campaña de las elecciones europeas. Ha hecho uso electoral de la lucha contra ETA, algo que había reprochado en el pasado con razón al PP. Dice que Mayor Oreja no ayudó en la lucha contra el terrorismo vasco. Mayor, como el resto del Partido Popular, criticó duramente el proceso de paz lanzado por Zapatero en 2005, olvidándose del intento negociador del Gobierno Aznar en 1998 y 99. Pero cuando fue ministro del Interior lo hizo bien. Las palabras de ZP son improcedentes. Porque el 7 de junio se vota para decidir quién gobierna la Unión Europea, con qué presupuesto, para qué política social, con qué estrategia económica y monetaria, si hay que mantener las subvenciones a la agricultura, si habría que aumentar las inversiones en innovación, cómo construir una Europa de la energía, qué hacer con la inmigración, si estamos a favor o en contra de la adhesión de Turquía, Croacia, Montenegro o Ucrania…

La lista puede ser larga. Pero los socialistas han iniciado la precampaña con una catarata de improperios contra Mayor Oreja y Rajoy. Y luego niegan que éstas sean unas primarias nacionales. Leire Pajín ha recordado que Rajoy ha perdido ya dos elecciones, López Aguilar ha culpado a Aznar y a Bush de la crisis económica mundial, Zapatero añade que el candidato del PP representa un pasado triste. Todo esto causa perplejidad: que el caso Gürtel, la guerra de Iraq y la alargada sombra del ex presidente Aznar completen la nómina de argumentos del PSOE para las elecciones europeas deja en mal lugar el pretendido europeísmo del partido de Felipe González.

Tampoco en el PP hay fervor por los importantes asuntos que tendrán que ventilar los eurodiputados y la Comisión Europea que saldrán de estas elecciones. Para Mayor Oreja toda la culpa del paro que padecemos es de Zapatero. Como resumen, Eurostat dice que la participación prevista en España en las elecciones de junio es del 27%. Así que los políticos deberían decirnos si quieren que siga Durao Barroso como presidente de la Comisión Europea o están dispuestos a proponer una alternativa; si prefieren a Tony Blair o a Jean-Claude Juncker de presidente del Consejo europeo de jefes de Estado y de gobierno, puesto creado por el Tratado de Lisboa que pueden ratificar en octubre los irlandeses. O si prefieren al sueco Carl Bildt o a Javier Solana de ministro de Exteriores de la Unión.

La campaña se ha iniciado con catetería local. El vídeo socialista argumenta que si usted no pudo votar la elección de Obama, ni estar en Chicago la noche del 4 de noviembre para celebrar su triunfo, ahora puede participar en la transformación del mundo votando al PSOE, porque el partido se juega en Europa. Aunque de momento el partido no sea de la Champions League, sino de Segunda regional.

Y Trillo sin dimitir

Ignacio Martínez | 17 de abril de 2009 a las 9:37

Debe ser terrible lo que están pasando las familias de los 62 militares españoles muertos en el accidente del avión Yakovlev 42 que se estrelló en Turquía en mayo de 2003. Es una ignominia que un general español se llevara 30 cadáveres sin identificar y el Ejército los entregara a los familiares poco menos que por sorteo. El juicio que se celebra en la Audiencia Nacional desvela que actuó tan a la ligera porque estaba presionado por las autoridades del Ministerio para llegar a tiempo al funeral de Estado. Y aquí ya estamos hablando de otra cosa. De unas responsabilidades que van más allá del comportamiento de este militar y sus ayudantes.

Me sorprende que el ministro de Defensa de entonces, Federico Trillo, siga en la política activa. Y con una actitud dura e intolerante con los errores de los demás, por cierto. En ningún país de Europa eso sería posible. Ni en la Italia de Berlusconi. No es cierto el argumento de que la responsabilidad política ya está saldada por las elecciones de 2004, que perdió el PP. No. Las repetidas victorias de Gil en la Marbella en los 90 no le daban legitimidad a sus tropelías. La elección de Trillo como diputado por Alicante en 2004 y 2008 tampoco le exonera de su culpabilidad en este caso.

En el accidente cerca del aeropuerto de Trebisonda murieron 75 personas. Es la peor tragedia del Ejército español en tiempos de paz. El Ministerio de Defensa alquiló un avión chatarra de fabricación soviética, con 20 años de antigüedad y escaso mantenimiento. Aquel fatídico viaje, junto a 12 miembros de la tripulación ucranianos y uno bielorruso, lo realizaban 62 militares españoles que llevaban cuatro meses y medio de misión con las fuerzas de mantenimiento de la paz en Afganistán. Cuando vieron el avión alguno de los forzados pasajeros se resistió a montarse. Otros mandaron mensajes muy desesperanzados a sus familiares: “Reza por mí, porque el avión es una mierda”, “son aviones alquilados a un grupo de piratas aéreos, que trabajan en condiciones límite”, “la verdad es que sólo con ver las ruedas y la ropa tirada por la cabina te empieza a dar taquicardia”, “quieren que volvamos en una tartana”.

Hubo catorce quejas previas al accidente por este tipo de aviones, cuya contratación se hacía dentro de una lista de la OTAN. Pero se siguieron utilizando sus servicios, mientras que Noruega canceló el contrato tras una reclamación que decía: “Salía aceite de los motores, pasamos mucho miedo, no dábamos crédito a lo que vimos, había paneles sueltos y cables pelados”. No. La responsabilidad política por la muerte de estos 62 militares no se salda con unas elecciones, ni con cien. Se salda con una dimisión.

¿Dimitir de qué? De su puesto en el Congreso. Hace tiempo que debería haberse retirado de la vida política. El accidente del Yak 42, el trato a las víctimas y a sus familiares no es un desliz.

Zapatero se parece a Aznar

Ignacio Martínez | 10 de abril de 2009 a las 10:30

A Zapatero la filtración de la crisis de gobierno le ha hecho la pascua. Su encuentro con Obama debía acaparar toda la atención de la opinión pública durante varios días; después él iba a anunciar el nuevo gabinete. Pero tras la ansiada reunión con el nuevo presidente americano, de lo único que se ha hablado ha sido de los nuevos ministros. Por cierto, que resulta chocante ver tan bobalicón al presidente español con el americano. Hay cosas de Zapatero que empiezan a recordar a Aznar y su idilio con Bush. ZP llegó a decir en Praga una cosa muy kennediana, que no hay que preguntarse lo que Obama puede hacer por uno, sino lo que uno puede hacer por Obama. Muy mono, pero ni antes con Aznar ni ahora con Zapatero el Gobierno de España tiene que estar a lo que le digan desde Washington.

En algunas cosas las diferencias entre Europa y Estados Unidos son marcadas. Por ejemplo, en Oriente Medio la UE mantiene una postura muy distinta al apoyo ciego que EEUU brinda a Israel. Para los europeos los derechos humanos incluyen la abolición de la pena de muerte, mantenida en 38 de los 50 estados americanos. La vida pública europea es laica y nuestra idea de la seguridad internacional no es sólo militar. Está por ver que el nuevo inquilino de la Casa Blanca aporte novedades en estos campos.

Obama ha repetido estos días algunos de los latiguillos de Bush: como que Turquía debe entrar en la Unión Europea. Merkel y Sarkozy le replicaron, pero Zapatero está de acuerdo, lo mismo que Aznar cuando lo pedía Bush. El afán americano por dictarnos nuestro futuro es irritante; es la consecuencia de que Europa sea un protectorado militar americano desde la segunda guerra mundial. La defensa de Europa se hace en la OTAN, lo dice el Tratado de la UE.

Con Turquía está muy pesado Estados Unidos. La Unión Europea lleva paralizada desde la ampliación a los países del Este. La adhesión de Turquía añadiría inconvenientes. Personalmente soy turcoescéptico, contrario a la entrada de Turquía; no porque sea un país musulmán, muy poblado o pobre. Sino porque no está en Europa. Fue una potencia continental durante siglos, hasta la primera guerra mundial, aunque hoy día sólo un 2% de su territorio está en suelo europeo. La UE no puede suplir las carencias de otras organizaciones internacionales, ni es una institución benéfica. Tampoco la nueva ONU. Podemos modificar los mapas, pero hasta ahora Europa terminaba por el sur en el Mediterráneo, incluidos los estrechos de Gibraltar y del Bósforo. Pero nuestros presidentes acólitos prefieren el favor del líder de Occidente a las clases de geografía. Aunque ese amparo no sirva de nada en la política interna, como comprobó Aznar y puede experimentar Zapatero en el futuro.

La vida con difusor

Ignacio Martínez | 29 de marzo de 2009 a las 23:16

Resulta que ha empezado el campeonato del mundo de Fórmula 1, y ganan unos coches que son tan nuevos que no llevan ni publicidad. Los Brawn son bólidos en blanco con algo de amarillo y, sobre todo, con un difusor. Este ingenio les permite un mayor agarre, de manera que Jenson Button y Rubens Barrichello iban ayer como aviones. Nuestro Fernando Alonso nacional, quinto y gracias. Eso sí, sin difusor. Es simpático que un outsider se suba a lo alto del podio, porque ver siempre a los Ferrari y a los McLaren es muy aburrido. Así que ya en la Sexta nos venden que este va a ser el mundial más disputado de la historia.

¿Y si aplicamos el mismo concepto a la vida corriente? Zapatero se ha llevado todo el fin de semana volando mucho más que Button y Barrichello juntos: 22.000 kilómetros de ida y vuelta a Chile y 32 horas de avión, en penitencia haber anunciado que sacaba las tropas de Kosovo sin difusor. Total, para media hora de entrevista con el vicepresidente norteamericano Joe Biden, aprovechando que ambos estaban invitados a la cumbre mundial de la Red Progresista. Una reunión a la que el presidente español no pensaba ir hasta el fiasco de Kosovo. La paliza debe haber valido la pena. Dicen en Moncloa que Biden ha dicho que España es un “aliado sólido”.

La selección española de fútbol jugó el sábado regular ante Turquía y ganó por la mínima. Se conoce que sin Iniesta, jugamos sin difusor. El PNV se resiste a dejar el poder en el País Vasco y presentará a Ibarretxe de candidato, aunque sabe que no tiene los apoyos precisos. Los nacionalistas vascos están teniendo un mal perder de época, y les vemos pataleando para no ser desalojados. Muchos miles de empleos dependen de ocupar o no el palacio de Aguria Enea. El poder político es una ventaja decisiva en el campo del trabajo, una especie de difusor, como bien sabían los de CiU en Cataluña o los del PP en Galicia y saben los del PSOE en Andalucía, Extremadura o Castilla La Mancha.

La alternancia en el poder socializa concesiones, contratos, prebendas o favores varios. No es que cuando venga otro va a dejar de practicar la tradición española del enchufe. No. Es que los recomendados van a ser otros, con lo que en un tramo de dos legislaturas los beneficiarios serían el doble. Es bueno, por ejemplo, acudir con un difusor a pedir un crédito. Y más en estos tiempos. También el común de los mortales procura una recomendación para que le ayuden en una ventanilla o en una lista de espera.

En definitiva, se vive mejor con un difusor como el de los Brawn, que son coches ingleses, con motor alemán. En francés, por cierto, los enchufes tienen que ver con la mecánica. Tener un enchufe es avoir du piston, tener un pistón. O sea, que Brawn no ha inventado nada nuevo.

Putin nos felicita el año

Ignacio Martínez | 6 de enero de 2009 a las 9:54

Vladímir Putin es un hombre de tradiciones. Antes, como presidente ruso y ahora como primer ministro, nunca falta a su tradicional felicitación de año nuevo a Europa. Una fría felicitación, hecha con mucho énfasis. Nos corta el gas. Lo hace con más impunidad, porque todo el mundo está pendiente del asalto a Gaza. Así que, como quien no quiere la cosa, ayer ordenó a la compañía estatal Gazprom una reducción del tráfico de gas a Ucrania en la misma medida en que ese país lo detraiga del flujo destinado a la UE. El cuento es siempre el mismo: como Ucrania le debe dinero, se le reduce el flujo. Como Ucrania necesita gas, lo coge del que pasa por su territorio camino de la Unión Europea. El 80% del gas ruso llega a la UE a través de Ucrania. Y ahí tienen tiritando de frío a Polonia, Eslovaquia, Bulgaria, Rumania, Grecia. Alemania se está reabasteciendo con gas noruego. Un tercio del gas que consume la UE es de Gazprom. Putin dice que compensará la medida con el aumento del flujo gasista a Europa a través de Bielorrusia y de Turquía. La medida no afecta a España que se abastece de gas argelino. En todo caso hay que tomar nota de la puntualidad con la que Putin nos felicita el año.

La moda del zapato protesta

Ignacio Martínez | 31 de diciembre de 2008 a las 11:13

 

 El zapato se ha convertido en la última moda del género de protesta desde que un periodista iraquí le lanzó los suyos a George Bush el 14 de diciembre en una conferencia de prensa en Bagdad. El domingo, en una manifestación en Madrid ante la Embajada de Israel, cientos de personas gritaban “esta embajada está ensangrentada” por el feroz ataque a la franja de Gaza, mientras niños a hombros de sus padres blandían sus zapatos, sin arrojarlos contra el edificio. El día antes, en un pueblo de Barcelona, la secretaria de Vivienda de la Generalitat esquivó con soltura un zapato arrojado por una indignada ciudadana descontenta porque en su barrio, que se hunde cada año unos centímetros, hay ayudas para unos vecinos y para otros no. Una semana antes, un periodista ucraniano, de origen ruso, que trabaja en un canal de televisión, arrojó su bota contra un sociólogo que daba una conferencia a favor de la integración en la OTAN. Ya ven, una moda en toda regla.

La protesta con zapato más famosa de la historia la protagonizó el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, Nikita Kruschev, en la asamblea general de Naciones Unidas, en octubre de 1960. El delegado de Filipinas intervino para pedir la libertad para los países de Europa del Este que estaban bajo el yugo soviético. Era su respuesta a una propuesta sobre descolonización del líder de la URSS. Kruschev, indignado, empezó a golpear el pupitre con su zapato y a llamar a gritos “tonto” y “lacayo del imperialismo norteamericano” a Lorenzo Sumulong. Era la época de la guerra fría, la coexistencia pacífica obligada por la cantidad de armas de destrucción masiva de las que disponían Estados Unidos y la Unión Soviética. Años duros. Bajo el gobierno de Kruschev, en los años siguientes se construyó el Muro de Berlín y se produjo el incidente de los misiles de Cuba.

En estos tiempos modernos ha habido guerras calientes en Europa, África, Oriente Medio. La última de Iraq se hizo con el pretexto de que había armas de destrucción masiva en el país gobernado por Sadam Hussein. O, mejor dicho, se pudo hacer porque se sabía que no las había y el agredido no podía utilizarlas contra el agresor. Así se inició en marzo de 2003 una guerra que en casi seis años ha causado más de 700.000 muertos iraquíes y más de dos millones de refugiados. Cuando el periodista iraquí Al Zaidi lanzó sus zapatos a Bush estaba incumpliendo con su deber profesional y al mismo tiempo estaba haciendo un buen negocio personal. Negocio extensible al fabricante de zapatos, un turco que ya ha recibido pedidos de 300.000 pares. El modelo se llamaba código 271. No era el Colt 45 de los viejos pistoleros del Oeste, sino un vulgar código 271, lo más parecido a un arma de destrucción masiva encontrado por el presidente Bush en Iraq. Un arma moderna para la protesta masiva.