Archivos para el tag ‘UCD’

La crisis y ‘el salto’

Ignacio Martínez | 14 de febrero de 2010 a las 11:56

Carod Rovira, que no es sospechoso de simpatías monárquicas, ha calificado de absolutamente imprescindible, positiva y de sentido común, la petición del Rey de un pacto nacional contra la crisis. Don Juan Carlos no sólo ha pedido un acuerdo, para el que es necesario el concurso de los dos grandes partidos, sino que ha llamado a posibles protagonistas, para conocer sus puntos de vista y crear el ambiente adecuado. El único problema es que ni al PSOE ni al PP les ha hecho gracia la idea. No por motivos ideológicos, como se ha publicado; eso es un pretexto: en la pasada legislatura del Parlamento Europeo, PP y PSOE votaron lo mismo en siete de cada diez casos.

En realidad, el obstáculo insalvable es la estrategia interesada de los dos partidos. Al Gobierno Zapatero le vino bien aislar al PP en las pasadas legislaturas del Congreso y el Parlamento catalán. Al equipo de Rajoy ahora, le complace ver cómo se consume el presidente por la crisis o sus propios errores, y le pone en bandeja el triunfo en 2012. Y al país que lo zurzan. Esto no es nuevo. En los 33 años de democracia, hay una larga tradición cainita en el comportamiento del principal partido de la oposición con el Gobierno y escasos ejemplos de cooperación en grandes asuntos de Estado. El mejor ejemplo de lo contrario es el pacto constitucional entre UCD y PSOE. También, el pacto antiterrorista propuesto por Zapatero al Gobierno Aznar. No hay mucho más.

Y sin embargo, nunca en estos 33 años ha habido una legislatura con más diputados de los dos principales partidos. Lo que significa que el votante español no sólo no castiga la confrontación, sino que la premia. La tendencia en otros países como Alemania ha sido una pérdida constante de respaldo popular a democristianos y socialdemócratas. Deberían tomar nota aquí los partidos. Pero eso no es todo. En Sevilla, el viernes, el príncipe Felipe ha reclamado una sociedad civil capaz de movilizar a los ciudadanos. Es otro aspecto del problema. Un habitual lector de este blog, Pep, comentaba ayer que Andalucía además de ser exigente con sus políticos, lo debe ser también con sus organizaciones cívicas, sindicales, empresariales, corporativas, profesionales… Y está claro que no lo es. No nos podemos quedar sólo en la exigencia a los políticos. “Quizá ha llegado la hora del gran salto”, decía Pep. A ver si nos enteramos.

Griñán sentencia al Betis

Ignacio Martínez | 10 de junio de 2009 a las 9:48

Sin encomendarse a nadie, el presidente de la Junta entró ayer en terrenos pantanosos: se atrevió a decir que el Betis se merecía bajar a Segunda, porque lo hizo mal durante la temporada. Griñán criticó que se destituyera al entrenador Paco Chaparro en abril; en su opinión, esas cosas no dan nunca resultado. Aunque al Español quitar a Mané para poner a Pochettino le haya ido de cine, con perdón. Tampoco los fichajes del Betis este año le han gustado al presidente, porque en su opinión no se han hecho en función de un proyecto determinado. Sospecho que Griñán se apunta, sin decirlo, a la manifestación convocada el lunes para pedirle a Lopera que se marche. Y el dueño del Betis, consciente de que le van a criticar por tierra, mar y aire, acaba de anunciar el fichaje como entrenador del cordobés Antonio Tapia, que tan excelente campaña ha hecho con el Málaga.

A Griñán le gusta el fútbol, aunque él respira por la causa colchonera. En el pecado lleva la penitencia, porque el Atlético de Madrid tuvo de presidente a un sujeto de la laya de Lopera, Jesús Gil, que por cierto se dedicó a la política con éxito. El problema de estos personajes es que se cargan el prestigio de los clubes y luego cuesta la misma vida recuperarlo. Gil fue alcalde de Marbella por mayoría absoluta desde 1991 hasta que tuvo que dimitir en 2002, condenado por corrupción, al desviar dinero del Ayuntamiento al Atlético. Sostenía que era víctima de un complot del Estado. Hasta que un tribunal le inhabilitó por delincuente.

También se dedicó a la política Augusto César Lendoiro, el presidente del Deportivo de La Coruña. Fue concejal, diputado, senador y presidente de la Diputación por el PP. También secretario general de Deportes de la Xunta. Al final se profesionalizó y gana el 1% del presupuesto del club. Lendoiro fue el hacedor del Superdepor que ganó una Liga y dos Copas del Rey. Pero el más famoso político convertido en dirigente futbolístico es Florentino Pérez, que volvió hace semana y media a la presidencia del Real Madrid y ya ha fichado a Kaká por 65 millones y apalabrado a Villa por 37. Y cuentan que tiene otros 200 millones dispuestos. Florentino fue concejal de la UCD en Madrid, director general del Ministerio de Transportes y subsecretario de Agricultura. Tras la desaparición de la UCD, todavía le quedaron ganas de ser secretario general del Partido Reformista que lanzó la fracasada Operación Roca en 1986. Fue un perdedor en política, pero ganador de dos Ligas y una Copa de Europa en su anterior mandato presidencial.

Pero Griñán tiene otro modelo futbolístico, el del Sevilla, con un director deportivo “fuera de serie”, y un proyecto que incluye mantener al entrenador de la cantera, que tiene sentimientos sevillistas. Eso es lo que el presidente dice que quiere para el Betis. Lo que no dice es lo que no quiere para el club verdiblanco, pero se le nota todo.

Réquiem andalucista

Ignacio Martínez | 11 de marzo de 2008 a las 21:28

Los andalucistas han desaparecido del Parlamento regional por primera vez en 26 años. Y si vuelven alguna vez, u otro partido ocupa su lugar, tendrá que ser con una propuesta muy distinta.

Fundado como Partido Socialista de Andalucía (PSA) en 1976, este grupo ha sido un gran animador de la vida política andaluza. Es muy probable que si no hubiese existido un partido semejante la región no habría emprendido el proceso autonómico por el artículo 151 de la Constitución, que sólo se aplicaba a catalanes, vascos y gallegos. Con todo, la UCD se resistió y en el PSOE hubo serias dudas, que despejó el empuje del primer presidente andaluz, Rafael Escuredo. Pero la progresiva indefinición ideológica y estratégica de los andalucistas durante este largo período les ha llevado al borde de la desaparición.

La deriva programática es un mal de todos, pero se le nota más a los pequeños. Los ideólogos fundadores del PSA no reconocerían hoy el producto final, pero tampoco nadie identificaría a la Andalucía actual si se la compara con la de hace 32 años. Aquel era un partido de izquierdas en una Andalucía subdesarrollada, preocupada por la emigración, de jornaleros sin tierra y sin trabajo, con una agricultura de mucha mano de obra… Una región que estaba lejos de entrar en Europa, que ni soñaba con el euro, las hipotecas baratas, el auge de la construcción, el turismo residencial o la agroindustria. Ahora hay una clase empresarial emergente, que se queja más de la falta de apoyo político que de las dificultades de financiación.

El partido regionalista que venga, si es que llega, tendrá que representar los intereses de esta burguesía emprendedora, cada vez más ilustrada. Ese partido regionalista deberá exigir a la sociedad andaluza sacar un mayor rendimiento a sus valores. A los olivareros, por ejemplo, condicionar el cobro de 125.000 millones de pesetas anuales de subvenciones europeas, a que envasen y creen marcas y mercados exteriores. Deberá ayudar a exportar a empresas industriales eficientes y no subvencionar hasta el infinito proyectos estructuralmente deficitarios. Tendrá que convencer a los promotores que sus nietos también podrán ganar dinero en el negocio residencial y que hay que racionalizar la ocupación del suelo.

Cualquier otra alternativa regionalista que surja tendrá que tener como principal objetivo liderar esta sociedad, más que habituarla a poner la mano a papá junta, papá estado o a papá europa. Una propuesta bajo las divisas de esfuerzo, eficacia y prestigio. La de una Andalucía de la que se pueda presumir, cuyas elecciones no haya que camuflarlas detrás de las generales, ante el temor de que el pueblo soberano no se vaya a molestar siquiera en ir a votar.

Y todo esto con la dificultad que supone hacer un partido andaluz donde no hay andaluces: hay sevillanos, gaditanos, granaínos… pero no hay andaluces.

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Arenas, centrista

Ignacio Martínez | 19 de diciembre de 2007 a las 11:05

Javier Arenas estuvo cercano, moderado y optimista anoche en el programa de TVE ‘Tengo una pregunta para usted’. La verdad es que empezó brillante, en el primer tercio de la emisión, fue de más a menos y acabó con signos de cansancio. Al final, en la retransmisión de Radio Nacional, explicó que tenía un fuerte dolor de espalda, para el que no había querido tomar ninguna medicina que le impidiera estar en plena forma mental. Se mostró muy familiar, habló de su madre, de su esposa, de sus tres hijos, de sus dos hipotecas, de la muerte de su hermano, del accidente de uno de sus hijos, de la afición de otro por la pesca, de las recomendaciones que le hace su hija, de su condición de usuario de podólogos… Se mostró muy centrista, tanto que recordaba mucho sus tiempos de la UCD, y poco la imagen del PP en estos últimos cuatro años. Propuso consensos en materia de pensiones, educación, sanidad y vivienda. Y lanzó los cinco grandes ejes de su programa. Uno me gusta: limitación del ejercicio de la Presidencia de la Junta a dos mandatos y no coincidencia de elecciones generales y autonómicas. Otro me inquieta: dijo que quiere “restablecer la disciplina urbanística”. Justamente uno de los principales logros de este Gobierno regional que ahora termina mandato es que ha establecido un orden en este sector y aplicado un sentido común del que escribo en mi artículo   de hoy. No quiero pensar que este restablecer sea volver a la barra libre, anterior a que la consejera Concha Gutiérrez decidiera, por primera vez en la historia de la Junta, de que además de titular de la cartera de Obras Públicas y Transportes, lo era también de Urbanismo. Los tiempos de Gil no deben volver. Y los de sus imitadores tienen que acabar.