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Córdoba, el mejor patrimonio andaluz

Ignacio Martínez | 10 de diciembre de 2012 a las 9:06

Los patios de Córdoba ya eran patrimonio material de la humanidad desde hace siglos. Sin título oficial. Una doble tradición romana y árabe, que Andalucía exportó a Latinoamérica. Pero ha sido ahora cuando la Unesco ha hecho inmaterial esa realidad física. La decisión se entiende que distingue la festividad de los patios, su colorido, su ambiente, tanto de los corrales antiguos, alguno de los cuales sigue existiendo en la Ajerquía, como de las casas señoriales de la villa, en donde el verde predomina sobre las flores.
Los patios son uno de los muchos atractivos turísticos de esta ciudad del interior, que aún no ha sido descubierta por los propios andaluces. Sevilla, Granada o Ronda están por delante en las preferencias de los turistas domésticos. Y Córdoba no desmerece en absoluto, ni su gente, ni su paisaje, ni su gastronomía. Así que estos títulos, que tienen mucha resonancia y escaso rendimiento, bienvenidos sean para poner el foco en una de las más viejas, bellas y cultas ciudades de Europa.
Los patios también han sido escenario festivo de las cruces de mayo, cuya gracia se perdió en algunos lugares apartados de la tradición para convertirse en negocios efímeros, sin las músicas y el empaque de antaño. Pero la modernidad también ha hecho su aportación feliz. En octubre de 2009, dentro de las actividades para la candidatura a la Capitalidad Cultural europea de 2016, se realizó un happening en los patios. Lo más clásico de Córdoba, en el inconsciente colectivo, fue el soporte para las instalaciones para 16 artistas contemporáneos, con el lema de El patio de mi casa.
Tortugas, caracoles, plastilina, pinzas de la ropa con mensajes, maquetas, fuentes, jardines colgantes, y hasta la giganta Alicia de Córdoba dieron un aire completamente nuevo a los patios cordobeses. Una idea que también se exportó: un año más tarde se realizó una acción similar de arte contemporáneo en Quito. Esta decisión de la Unesco representa en cierta manera un desagravio por el desplante que una organización internacional le hizo en junio del año pasado a Córdoba, al preferir la Unión Europea a San Sebastián como capital cultural para 2016. Bueno, la UE es un decir: hay que recordar que el Gobierno socialista español había designado a seis de los trece jurados.
Aquella derrota todavía tiene otras facturas pendientes. El presidente de la Junta mostró entonces su firme voluntad “de hacer de Córdoba la capital andaluza de la cultura, con una oferta competitiva y de calidad que sirva para darle la proyección mundial que se merece”. Asunto del que nunca más se supo. Igual que pasó con Granada, que disputó en los 80 la capitalidad cultural de 1992 a Madrid y tras la derrota recibió por parte del Gobierno de Borbolla el mismo título honorífico de capital cultural de Andalucía. Dejémoslo en empate. Las dos son parte esencial del mejor patrimonio regional.

La UE tiene tres cumbres en dos meses. La primera, el jueves

Ignacio Martínez | 14 de octubre de 2012 a las 12:35

La primera cita del maratón de cumbres europeas es jueves y viernes de esta semana. Hay que poner en pie el consenso perdido sobre la unión bancaria, asunto que había generado mucha ilusión en el Gobierno español, pero que Alemania y sus socios más allegados en la Eurozona fían a dos años vista. La Comisión Europea comparte ese criterio. Sin embargo, este no va a ser el único tema fuerte de la reunión: el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, se ha soltado con una propuesta orientada al crecimiento y la creación de empleo. Plantea crear unos incentivos financieros temporales, limitados y focalizados para paliar el impacto de los ajustes.
Mientras no se pongan en marcha sus medidas, este documento elaborado en colaboración con el presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi, el presidente del Eurogrupo Jean Claude Juncker, y el presidente de la Comisión Europea Durao Barroso, es una contribución teórica hacia la genuina unión económica y monetaria. La propuesta incluye también la confección de un presupuesto común en toda la zona euro, y otras ideas que suenan a fantasía: un Tesoro común en la eurozona y la emisión de eurobonos, que inicialmente serían a corto plazo y condicionados.
Van Rompuy también intervino esta semana en la apertura de los Open Days y se mostró muy preocupado por la ola de depresión que recorre Europa. “Basta de negativismo -dijo-, de miedo, hace falta un discurso esperanzador, alentador”. Veremos al final de la semana qué ocurre con su proposición. Lo cierto es que la situación de la economía en el conjunto de la UE es de recesión moderada, sin perspectivas de mejora antes de un año. Y con situaciones muy dispares, como un crecimiento del 3% en Polonia y una recesión profunda en Grecia del 5 o el 6% del PIB. La deuda acumulada en la zona euro ha pasado del 60 al 90% del PIB en tres años. En el mundo, la situación es un reflejo de la europea: China, acostumbrada a crecimientos de dos dígitos, sólo aumentará su PIB este año un 7,5%.
El rescate español se da por hecho, pero aparte de las reticencias de Alemania a aceptarlo hay otro problema interno. En Bruselas no se fían de que España vaya a cumplir con el déficit marcado para este año. De hecho, el FMI hace unos días publicó un informe en el que hasta 2017, con tres años de retraso, no conseguiría España bajar del 3% de  déficit. El 7 de noviembre conoceremos las propias previsiones de la Comisión Europea, en su barómetro de otoño. Esa fecha será clave para la solicitud de rescate español. Con las nuevas normas, un déficit excesivo puede suponer sanciones de hasta el 0,2% del PIB.
Pero antes, los líderes de la Unión se verán las caras el jueves.

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La PAC equipara las ayudas por hectárea y Andalucía está por encima de la media

Ignacio Martínez | 14 de octubre de 2012 a las 12:23

El inglés se ha impuesto como lengua habitual de uso en las instituciones europeas. Tanto,  que la nueva legislación incorpora vocablos ingleses a las 23 lenguas comunitarias. Por ejemplo greening, término con el que se designan las medidas medioambientales suplementarias que se exigirán al agricultor en el nuevo sistema de ayudas directas. El greening supondrá el 30% de las ayudas de la Política Agraria Común y ha sido muy discutido por los agricultores andaluces.
Otra novedad de la nueva PAC será la convergencia externa, entre países: pretende acabar a medio plazo con la injusta situación de nuevos adherentes, como Lituania, que reciben 80 euros por hectárea, mientras hay países como Holanda en 400 o Grecia por encima de 700. La media española está 229, por debajo de la europea de 268 euros por hectárea. Pero Andalucía, con 340, está muy por encima del promedio nacional.
La Comisión pretende que a medio plazo no haya distorsiones de más de un 10%. Pero en este paquete financiero sólo acortará la distancia actual en un tercio. Lo que significa que los países tradicionales recibirán menos dinero. El siguiente concepto es la convergencia interna.  Si se aplican los criterios de convergencia externa entre las comunidades autónomas, la que más tiene que perder es Andalucía, que es la que más dinero recibe por hectárea. Esto supondrá una presión suplementaria en el interior de España a la hora de aplicar los criterios generales europeos. De momento, la Comisión deja en manos de los países la redistribución entre regiones, pero pretende que dentro de una misma región todos los agricultores reciban la misma ayuda por hectárea, con independencia de que cultivasen en el pasado tabaco, algodón o cereal. Desaparecerá así el cobro por series históricas: algunos recibirán más o otros menos que antes. Se hará de manera gradual, para conseguir el equilibrio en 2019.
Por utilizar una referencia concreta, en 2008 la PAC supuso 42.800 millones para el conjunto de la UE, 6.000 millones para España y 1.600 para Andalucía. A la cifra regional hay que añadirle unos 400 millones de desarrollo rural. En España se plantea otro problema: hay 18 millones de hectáreas dentro del sistema de ayudas, pero es menos de la mitad de la superficie cultivable, que puede llegar a ser de 40 millones. Dónde cerrar el grifo y hasta dónde ejercer una flexibilidad es un dilema en los despachos de Bruselas. La propuesta de la Comisión es dedicar 41.000 millones de euros a las ayudas directas anuales en toda la Unión, y 55.000 millones en total si se añade el desarrollo rural. Habrá un sistema de módulos para limitar las ayudas a partir de 150.000 euros por agricultor, con un techo de 300.000.
La propuesta de la Comisión, el greening afecta al 30% del monto total de los fondos y no al 30% de cada ayuda individual. Por ejemplo, si el olivar con mayor valor medioambiental y social es el que está sufriendo de los bajos precios generados por el aumento de la producción, nada impediría que se reequilibre el apoyo desde los cultivos leñosos de regadío hacia los de secano, o desde el olivar intensivo hacia el olivar de baja producción.

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Feria política

Ignacio Martínez | 10 de septiembre de 2012 a las 11:10

Fin de semana preelectoral. Feria de políticos, con latiguillos, eslóganes y la inevitable descalificación al adversario. El folklore habitual. Hay elecciones el 21 de octubre en el País Vasco y Galicia. Mañana se celebra la Diada más soberanista en Cataluña desde la llegada de la democracia. La prensa catalana nos recuerda que en este momento un referéndum sobre la independencia tendría un 51% de votos favorables, quince puntos más que hace diez años. Los oportunistas, los egoístas, los extremistas, los populistas, le sacan rendimiento a la crisis.
El descrédito de la política y de los políticos no sólo ocurre en España. Como consuelo repasen las encuestas para las elecciones del miércoles en Holanda. Los dos partidos que han copado las instituciones del país durante décadas, en régimen de alternancia, democristianos y socialdemócratas, apenas aspiran a una cuarta parte de los escaños. La crisis ha reventado el bipartidismo en países pobres del sur de Europa, como Grecia, y también en ricos del norte como Holanda. La consecuencia es más radicalismo.
En particular llama la atención la irrelevancia de la Democracia Cristiana neerlandesa, partido hegemónico durante medio siglo, que puede conseguir 13 de los 150 escaños del parlamento holandés. Este bache de las dos familias que crearon lo que hoy conocemos como Unión Europea tiene una clara consecuencia inmediata en el vacío ideológico en el que se mueve la UE, como pollo sin cabeza.
¿Pasará algo así en España? Puede, aunque todavía no se ha desatado la fuerza centrífuga que lo genere. Pero hay tiempo para que se produzca el fenómeno. El País adelantaba ayer un capítulo del próximo libro de César Molinas en el que comparaba la clase política española con los controladores aéreos, porque piensan más en su interés particular que en el general. La acusaba, entre otras cosas, de haber generado la burbuja inmobiliaria y la de las infraestructuras. Las críticas se multiplican. En fin, faltan más de tres años para las próximas elecciones generales y hay tiempo para que prenda la llama de la desafección política.
Unas elecciones en las que podríamos encontrar a alguno de los protagonistas del 21 de octubre. Se da la circunstancia curiosa de que los dos candidatos a la reelección en las elecciones vascas y gallegas, son los delfines favoritos de sus jefes de fila actuales. Entre los posibles recambios a Rajoy, seguro que el presidente del PP prefiere a Feijóo. Y no es un secreto que Rubalcaba piensa en Patxi López como posible candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, si no hay adelanto electoral. Bueno, se comenta que Griñán piensa en sí mismo para semejante cosa. Pero esa ya es otra historia.

La Junta de Andalucía cambia sus prioridades sobre fondos europeos

Ignacio Martínez | 24 de junio de 2012 a las 13:08

La crisis se deja sentir en las cuentas públicas en todos los aspectos. También en el gasto  de las subvenciones europeas. Como escasean los fondos, todas las administraciones públicas buscan sacarle el máximo rendimiento a las partidas que libra Bruselas. Andalucía, que recibe al año entre 2.300 y 2.400 millones de euros en fondos para infraestructuras, innovación, formación profesional, ayudas a empresas en crisis, y desarrollo agrario o pesquero, tiene escasa capacidad para cofinanciar. Así que ha planteado y conseguido de la Comisión Europea un mayor porcentaje de participación comunitaria, según fuentes de la Dirección General de Política Regional (Regio) de la Comisión.
Esto supone que la contribución total de la UE será la misma, pero se realizarán menos proyectos. Esa parece ser la estrategia del Gobierno andaluz no sólo para la parte final del actual periodo presupuestario 2007-2013, sino también su directriz para el gasto durante la vigencia de las próximas perspectivas financieras, que empiezan en enero de 2014 y terminan en diciembre de 2020. En ese periodo se reducirán sensiblemente los fondos estructurales que vienen a Andalucía: la Comisión ha propuesto que el descenso sea de un tercio, pero en anteriores ocasiones se ha llegado a recortar hasta dos tercios a las regiones que salían del objetivo de Convergencia, como le pasará a Andalucía a partir de 2014.
La maniobra presupuestaria andaluza de aumento de la cofinanciación europea no es original. Se ha hecho con otros países que pasan por dificultades en sus cuentas públicas, como Grecia, y también con regiones de estados que tienen una situación más airosa: Francia lo ha pedido para Alsacia y Bélgica para Valonia, sin ir más lejos. Otro de los cambios operados en el gasto de los fondos europeos que vienen a Andalucía se refiere al destino preciso. El de Feder es el paquete más importante: supone unos 1.350 millones anuales entre lo que administra directamente la Junta (unos 500 millones) y lo que invierte la Administración General del Estado (más de 860 millones al año).
Desde la cumbre de Lisboa del año 2000, se ha ido dando más protagonismo en el destino de estos fondos a inversiones productivas e innovación. Pero la caída brutal de fondos propios que dedicar a infraestructuras ha llevado a la Junta a solicitar un cambio en el destino de algunas partidas dedicadas a proyectos tecnológicos o innovación para recuperar algún fuelle en las obras públicas. Inicialmente en la Comisión hubo resistencia, pero finalmente se aceptó la propuesta razonada, según fuentes comunitarias. Este dinero suplementario, con la menor cofinanciación nacional permitirá terminar algunas infraestructuras ya iniciadas.
Otro aspecto relevante de la crisis en relación con los fondos europeos, es el aumento del rigor y la severidad en los controles. Una tarea que hace esencialmente la Intervención General del Estado, con la ayuda de inspectores comunitarios. Por ejemplo, se ha bajado desde el año pasado del 5 al 2%, el umbral de desviación a partir del cual se interrumpe un pago. A la Junta le ha pasado con una partida de gasto de más de 300 millones, de los que la parte reembolsable era superior a los 200 millones, enviada a Bruselas en noviembre, que todavía no ha sido abonada. Fuentes comunitarias confirmaron a este diario este extremo, publicado el viernes en El Economista. Aunque precisaron una serie de detalles que no se corresponden con el resto de la información del diario económico. Este tipo de interrupciones son bastante comunes. En este momento hay 146 programas interrumpidos en toda la Unión Europea. Por ejemplo en Francia. O en otros programas regionales españoles, en Cataluña, País Vasco y Valencia, o nacionales como uno del CDTI, centro tecnológico dependiente del Ministerio de Economía.
En el caso de Andalucía, se trata de una factura de 2010 cogida al azar de una obra de Giasa, la Agencia de Obras Pública de la Junta, que tenía una desviación del 7,62%. La Comisión Europea y España litigan desde hace años por un artículo de la Ley nacional de contratos del Estado, que permite conceder modificados y ampliaciones complementarias al mismo adjudicatario, sin nuevo concurso. Esta diferencia está haciendo perder mucho dinero a España en la cofinanciación, porque las administraciones españolas evitan consignar este gasto al proponer la liquidación a Bruselas.
Este diario no ha podido conocer la versión precisa del consejero de Economía, a pesar de haberlo intentado durante el día de ayer. La Junta hizo el viernes un comunicado en el que no explicaba el origen del problema, aunque sí cifraba el importe del expediente en 1,24 millones de euros. De ser así, esa factura habría paralizado durante varios meses la transferencia de un montante 150 veces más grande.
En su comunicado, la Consejería rechazaba que se hubiese paralizado el envío de todos los fondos estructurales por parte de la Comisión. De hecho, eso sería contrario a los reglamentos. Feder, Fondo Social, Feader o el Fondo de Pesca operan de manera separada en las cuestiones de control. Como ejemplo, la Junta ponía la recepción de un pago de 150 millones durante el mes de junio, en concepto de ajuste de tasas del presente marco comunitario de apoyo. Fuentes propias en Bruselas apuntan otro pago de más de 200 millones en marzo. La Junta sostiene que ya ha hecho la corrección oportuna y que se desbloqueará la partida interrumpida.
En todo caso, la crisis hace que las administraciones espabilen a la hora de buscar un mejor destino a los menores fondos de que disponen y también en el rigor de los sistemas de control. Esto no ha hecho más que empezar. Porque la crisis va para rato.

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Todo puede empeorar

Ignacio Martínez | 13 de mayo de 2012 a las 11:13

Es una de las leyes de Murphy. Toda mala situación es susceptible de empeorar. Hay que recortar 2.700 millones de los 32.000 del presupuesto andaluz de este año. No es un capricho del Gobierno, ni culpa de los especuladores. Es más simple: no hay dinero. La economía andaluza está en depresión y el producto regional bruto será este ejercicio un 2% menor que el pasado. Se reducirán los ingresos, la capacidad de endeudamiento está limitada y cualquier emisión de deuda de una comunidad autónoma española en solitario es una operación muy arriesgada. Así que la consejera Aguayo no tiene por delante el sudoku de Solbes de 2009, sino un samurái.
Pero todo puede empeorar. Sin ir más lejos, los 27 socios comunitarios están preparando los presupuestos de la Unión Europea para los siete años que van de enero de 2014 a diciembre de 2020. Un billón de euros. Muy poco si se relaciona con las ayudas que por todos los conceptos le han dado los estados europeos a sus bancos: cinco veces más. El presupuesto anual de la UE es el equivalente al 1% de su PIB, unos 145.000 millones. Muy poco si lo contrastan con el de Andalucía, es cuatro veces y media mayor. Poco.
Y aun así, Alemania ya lo mira con recelo. Decididamente los tiempos del canciller Kohl se han terminado. El ministro de Exteriores de Merkel y antiguo jefe del partido liberal alemán, Guido Westerwelle, ha dejado claro que el presupuesto de la UE no va a aumentar. Así que si hay que hacer un plan de crecimiento se debe sacar el dinero de la caja de Bruselas. Le parece una aberración que se hayan destinado fondos a hoteles rurales con encanto o a negocios de day spa. Propugna menos gasto y más austero. Y utilizar el Banco Europeo de Inversiones para proporcionar financiación directa a las pequeñas y medianas empresas.

Andalucía recibe ahora al año más de 2.000 millones para infraestructuras, formación y desarrollo rural o pesquero. Y más de 1.700 millones para la producción agraria. Casi 4.000 millones que se reducirán en 2014. La cifra tiembla ante la diatriba de Westerwelle. En pocos meses sabremos cuánto disminuye. Ya ven que toda situación es susceptible de empeorar. Y mucho.

Como trompa de elefante

Ignacio Martínez | 18 de abril de 2012 a las 9:56

Lo de YPF es el termómetro nacional. España tiene fiebre alta, extrema debilidad y es pasto de desaprensivos. Una tragedia. Eso sí, es asunto tan potente que el Fondo Monetario Internacional, el Banco de España y el New York Times se han mostrado escépticos sobre la capacidad de España de ajustar su déficit al 3% del PIB el año que viene, pero todo el mundo sigue enganchado a la expropiación de la filial de Repsol. O, como alternativa, al safari del Rey. Y han llegado las semifinales de la Champions. Así que hemos renovado las tertulias de barra de bar.

Aquí, en el solar patrio, hay quien tiene la tentación de pensar que el expolio argentino es un problema de los capitalistas propietarios de la petrolera. Pero hay millones de pequeños ahorradores con un puñado de acciones de esta compañía, que han visto en pocos meses cómo se les quedaban en la mitad de precio. Así, que poca broma con las familias expoliadas, en particular con las que ven hipotecado gran parte de su escaso patrimonio.

Hay que apuntar enseguida que el Gobierno español no ha estado muy fino. Quizá porque no tenía margen. Pero si esto le llega a pasar a Zapatero, la tropa popular le habría pateado en el suelo de lo lindo. No hay posibilidad de argüir el sambenito de la herencia recibida y el PP empieza a tener sus propios cadáveres en el armario. Una presidenta peronista de la República Argentina se ha quedado con una petrolera por las buenas, sin decir cómo, cuánto o cuándo la pagará. Expolio se llama eso.

De momento, gratis total. Uno de los errores del Gobierno fue pensar que socios y aliados saldrían en su ayuda. Pero de momento, nada. Estados Unidos se lava las manos, al fin y al cabo han expropiado a los españoles propietarios de YPF, pero no a los fondos norteamericanos presentes en la petrolera. ¿Hablarían de eso Kirchner y Obama en Cartagena el otro día? Sea como fuere, frialdad norteamericana. El asunto no va con ellos; otra vez un asunto interno español. Y tampoco es que la Unión Europea esté en pie de guerra.

Queda invalidada una vez más la retórica de la madre patria y los países hermanos. Se nota en muchos detalles de poca clase. Como cuando la presidenta explica que ha decaído la producción de YPF “como trompa de elefante”. Hay unas risitas y la doña repite lo de trompa de elefante. Muy graciosa. Tanto que habría hecho carrera en el gilismo de Marbella. Es como Marisol Yagüe, como Isabel García Marcos. No. No por la silicona y los botox. Por el populismo barato. Y ya que estamos en Marbella añadiré una cita de autoridad. Carmen Lomana en su twitter explicaba ayer a sus 76.656 seguidores que estaba indignada con lo de Argentina: “El instigador es un niñato, viceministro de Economía, Axel Kicillof, que la tiene loquita por sus huesos”. Consulto los datos del nuevo jefe de YPF y resulta ser un apuesto joven de 40 años. Esto es lo que hay. España con fiebre y Argentina también.

Carne de cañón

Ignacio Martínez | 22 de febrero de 2012 a las 11:09

Andalucía, Canarias y el Mediterráneo español pagan con una mayor competencia marroquí las ventajas que los productos agrarios e industriales del norte de Europa van a recibir a cambio. Este es un caso flagrante de abuso que se aleja por completo del espíritu europeísta. La pérdida de soberanía española no sólo se refiere a los asuntos económicos y financieros, afecta de lleno a estas cuestiones diplomáticas y comerciales.

Hace unos meses el Parlamento Europeo suspendió el acuerdo de Pesca con Marruecos, perjudicando a España, por la sensibilidad de los eurodiputados por el asunto del Sahara. Marruecos era el malo de la película y le daban una bofetada en nuestra cara; la flota andaluza y canaria era la principal beneficiada con ese tratado. Ahora de pronto el marroquí es bueno, porque los beneficiados del intercambio son otros. Un magnífico embajador español me dijo en una ocasión que la Unión Europea no era una congregación de Hermanitas de la Caridad sino un club de intereses. Que no lo olvidara.

Recuerdo la frase cuando nos anuncian un nuevo acuerdo de la UE con Marruecos, que da enormes ventajas a la agricultura del reino alauí y refuerza el espacio de libre cambio entre Europa y nuestro vecino del sur. Es un paso más en la aplicación del acuerdo de Asociación entre ambas partes firmado en 1995 y que preveía una zona total de libre cambio agrícola e industrial para 2010.

Ya ven que no se ha cumplido y ahora se habla de los años 20 para que esté plenamente en vigor. La pérdida de soberanía española es dramática y perjudica gravemente a la agricultura andaluza. La entrada de mayores contingentes de frutas y hortalizas sin arancel, y la rebaja de las tasas de entrada para el resto, amenaza una parte sustancial de la economía regional. Entre la agricultura y la agroindustria pueden suponer del 10 al 15% del PIB andaluz.

Asaja cifra las pérdidas en mil millones de euros al año. Pero el daño es muy superior: el euroescepticismo, la desconfianza en la UE como ámbito de protección de los derechos de todos. El norte desarrollado no sólo nos tiene intervenida la economía y la legislación social. Ahora hace negocios agrícolas e industriales a costa de hipotecar el futuro del sur, convertido en carne de cañón.

Diputaciones: patada a seguir

Ignacio Martínez | 13 de junio de 2010 a las 12:25

José Blanco, número dos del PSOE y ministro de Fomento, no para de sorprender a la afición. Se le quiso poner la etiqueta de tonto y ha resultado listo y largo. Así hemos pasado de Pepiño a don José; la víctima ha acabado beneficiada por la campaña de desprestigio, al hacer la comparación entre la caricatura y la realidad. Ya ha habido otros casos en la política española similares, como el del ministro de Exteriores Fernando Morán, un hombre culto aunque de humor variable, al que se le pretendieron adjudicar todos los chistes de tontos que había en la tradición popular. Fue un buen jefe de la diplomacia española, que lideró la fase final de las negociaciones para la entrada de España en la Comunidad Europea, hace justo 25 años. Tuvo un inconveniente histórico: que lo sustituyera Francisco Fernández Ordóñez, el mejor ministro de Exteriores de la democracia. Y su referencia se empequeñeció.

Blanco consiguió la semana pasada reunirse con un centenar de empresarios de la construcción para darles malas noticias, como el retraso o la suspensión de muchas obras públicas importantes. Y, sin embargo, a la salida todo el mundo comentaba lo bien que había estado el ministro. Lo que demuestra que cuando uno es serio y cuenta las cosas como son, aunque el contenido no sean grato, el interlocutor lo agradece. Sobre todo porque tocar la tierra con los pies siempre da seguridad. Blanco, desde que la crisis se llevó por delante la popularidad y la sonrisa del presidente del Gobierno, no ha dudado siquiera en ir a programas rosas de la televisión, buscando audiencias masivas, para tratar de trasladar confianza a los ciudadanos.

Y como él también ha cogido confianza, se atreve a decir en público lo que mucha gente reconoce en privado sobre la reforma institucional que necesita el país. Y ha soltado una patada a seguir al balón de las diputaciones: se ha preguntado en voz alta si sirven para algo en la España de las autonomías. Algunos llevamos años proclamando que los gobiernos regionales han solapado la función de las diputaciones. He oído de sus labios a Joaquín Almunia que llegó a plantear su desaparición a la ejecutiva del PSOE cuando era el secretario general. Pero hasta ahora nadie lo había dicho en público. Las diputaciones de España cuestan 23.500 millones de euros al año y las ocho andaluzas 2.000 millones. Ya ven que hay muchos millones de razones para seguir este debate.

Liderazgo débil

Ignacio Martínez | 8 de febrero de 2010 a las 8:52

Si está usted enfadado con el Gobierno español o con el andaluz, consuélese: los alemanes tampoco están muy contentos con Angela Merkel. Aunque todo es relativo; la canciller sigue teniendo una popularidad del 59%, frente al 70% de hace un mes. Pero los cien días de su coalición con los liberales han dejado insatisfechos a los alemanes. Los nuevos socios del Gobierno federal están acusados de favorecer a lobbies hoteleros, farmacéuticos o sanitarios. A pesar de que ha salido de la recesión, Alemania prevé pasar de 3,3 millones de parados en 2009 a 4,1 en 2010. Eso sí, lo que reclaman los ciudadanos allí es lo mismo que reclamamos aquí los españoles en general y los andaluces en particular: más liderazgo. Un 82% de los alemanes pide a Angela Merkel más audacia y menos pasividad.

Valga un ejemplo en el ámbito nacional. En medio de tanta inacción de Zapatero en los dos últimos años y tantas torpezas en las últimas semanas, la decisión del ministro de Fomento de meterle mano a la escandalosa situación salarial y laboral de los controladores aéreos ha recibido el beneplácito general. Esta es una de las dos cosas imprescindibles que necesitan las grandes reformas y las medidas de austeridad que precisa este país: líderes sólidos. La otra es el consenso de los dos grandes partidos. Ninguno de los dos en solitario puede reducir el tamaño de nuestra excesiva administración, ni llevar a cabo una moderna reforma laboral o de las pensiones. Quizá a España, en este momento de crisis de confianza, le vendría bien una gran coalición como la que han tenido en la anterior legislatura los alemanes, pero ni el PP ni el PSOE parecen estar preparados para semejante aventura institucional.

Tienen más responsabilidad que nunca: desde 1977, esta es la legislatura en la que más diputados en el Congreso suman las dos principales fuerzas políticas. Es la tendencia opuesta a la de otros países europeos. En Alemania, por ejemplo, los democristianos y los socialdemócratas tenían hace treinta años más del 80% de los votos y ahora consiguen poco más del 50%. En España, la crisis unida a la ausencia de liderazgos fuertes tanto de populares como de socialistas, quizá provoque el inicio de un fenómeno parecido. No es seguro; una reñida contienda electoral muy empatada podría aumentar el bipartidismo.

El débil liderazgo español se nota en todas partes. También en la presidencia de turno de la Unión Europea. En sólo cinco semanas, el balance es decepcionante. El jueves, Merkel y Sarkozy se han reunido en París para aprobar 80 proyectos en común para la UE, el G-20 y Oriente Próximo. Sin noticias de las novedades del Tratado de Lisboa, ni de Van Rompuy, ni de lady Ashton, ni de Barroso, ni de Zapatero, lo que sigue funcionando en la UE es el fuerte liderazgo del eje franco alemán. Y esto, en medio de tanta frustración, sí que es un consuelo.