Archivos para el tag ‘UGT’

Pacto por Andalucía: los mismos de siempre

Ignacio Martínez | 9 de diciembre de 2012 a las 11:14

Con la vista puesta en el 28 de febrero, el presidente de la Junta ha lanzado la idea de un gran pacto por Andalucía, en el que participen todas las fuerzas políticas, empresariales y sindicales. Esta semana se han puesto en marcha los motores de agitación de la opinión pública por parte de los personajes habituales de este tipo de convenios. Gobierno, patronal y sindicatos han aireado sus ventajas, con conocimiento de causa interesado.

En mayo se cumple el 20 aniversario de la firma del primer acuerdo de concertación social entre la Junta y los agentes sociales. Como desde entonces hasta la llegada de la crisis la economía regional no paró de crecer y crecer, se atribuía por las partes contratantes una virtud taumatúrgica a esos pactos. La debacle financiera y la depresión mundial desvelaron la escasa consistencia de una economía andaluza fraguada con ese sistema y esos protagonistas.

El último acuerdo de concertación, que hacía el número siete, lo firmó Griñán al poco de llegar a la Presidencia, en noviembre de 2009. Un paquete de casi 20.000 millones, tres centenares y medio de medidas para reactivar el empleo, que se ha demostrado bien inútil. Así que, ojo, este pacto por Andalucía no puede limitarse a la puesta en escena de lo bien que se lleva el Ejecutivo con unos representantes de empresarios y trabajadores demasiado asimilados por el poder regional. También debería ser, por una vez, transparente sobre las transferencias que CEA, UGT y CCOO consiguen con su firma. Un acuerdo como sus siete precedentes, tendría la misma escasa eficacia.

El bombardeo político a la opinión pública ha empezado. Zoido no quiere ser un convidado de piedra y pretende sumar a ayuntamientos y diputaciones, Griñán habla de movilización social, Valderas de sacar a la gente a la calle y convocar un referéndum, Susana Díaz de conseguir el mayor apoyo posible. Faltan catálogo de temas, procedimiento y calendario. Y faltan actores nuevos en la escena; otros representantes de la sociedad. Este pacto no lo deberían protagonizar los mismos de siempre.

Etiquetas: , , , , , ,

Chantaje en Aena

Ignacio Martínez | 13 de marzo de 2011 a las 15:57

Muchos españoles han coincidido esta semana con los llamados sindicatos de clase, en su oposición a la privatización parcial de los aeropuertos españoles. Hemos visto a dirigentes de Comisiones o UGT explicar por qué han señalado 22 días de huelga entre abril y agosto. Quieren que el Estado garantice a los 12.500 empleados sus puestos de trabajo y sus ingresos, antes de vender la mitad de las acciones de Aena, para ingresar en las arcas públicas y mejorar la gestión de los 47 aeropuertos y dos helipuertos. Y avisan de los peligros que acechan si se consuma la privatización: menos seguridad, cierre de aeródromos poco rentables, perjuicio a la cohesión social o territorial, y obstáculo al desarrollo económico.

En su ardor por evitar que se perjudique el desarrollo económico, los esforzados sindicalistas han pasado por alto que el turismo representa el 11% de la economía en regiones como Andalucía. En el Reino Unido la gestión de los aeropuertos es privada y no parece que sean más inseguros. Y en cuanto al cierre de alguno, es bien posible que España no pueda pagarse medio centenar de aeródromos. Córdoba, por ejemplo, perfectamente conectada por AVE con los aeropuertos de Málaga y Sevilla no necesita tener abierto uno con 581 pasajeros el mes de febrero. Esto no es exclusivo del transporte aéreo; probablemente Andalucía no pueda pagarse diez universidades. Y muy posiblemente no podamos financiar televisiones públicas regionales o locales a norte, sur, este y oeste.

Todos estamos de acuerdo en que el país ha vivido por encima de sus posibilidades. Pero a la hora de hacer ajustes, sólo se hacen en el sector privado; lo que supone menos actividad y menos impuestos para sostener lo público. Pero lo público es intocable. Si no, chocamos con el chantaje de los sindicatos de la aristocracia laboral española, el Sepla de pilotos y la Usca de controladores, o la clase media sindical nos amenaza con boicotear los días de mayor entrada y salida de turistas. El chantaje afecta directamente al medio millón de andaluces que trabaja en el turismo. Y no ha sentado bien. Tanto, que mucha gente se opone a la privatización parcial de los aeropuertos. Piensa que se deberían de privatizar del todo.

Etiquetas: , , , ,

Hay miedo a una ley de huelga

Ignacio Martínez | 3 de julio de 2010 a las 9:38

Es necesario hacer una ley de huelga que desarrolle el artículo 28 de una Constitución aprobada hace nada menos que 32 años. No parece que fuera precipitado, vamos. Pero todo el mundo busca una excusa para aplazar el trance. Dirigentes de UGT y Comisiones se mostraron ayer abiertos a que se aborde el asunto; pero claro, exigen que se haga en frío y no al calor del enfado pluscuamperfecto que la sociedad tiene con los sindicatos por la huelga salvaje del Metro de Madrid. Tampoco el Gobierno tiene arrestos para meterle mano a este tema, del que huye como de una vara verde.

También ayer, la vicepresidenta Fernández de la Vega dijo tras el Consejo de Ministros que esto de una ley de huelga es un debate muy antiguo, que lleva muchísimos años y que tampoco ahora es el momento. Sus palabras fueron todo un ejercicio de responsabilidad: es verdad que es un tema que está ahí, que está pendiente, agregó en un alarde de profundidad, en un discurso tan insustancial y evasivo que parecía de Pajín o de Cospedal. Es un estilo, una moda que se impone.

Los sindicatos se han dado cuenta de que su huelga en el Metro de Madrid era insostenible. Eso de reventar Madrid, como dijo el portavoz de la movilización, era un despropósito que desacreditaba al movimiento sindical español en su conjunto. Le estaban dando una bofetada a la presidenta de la Comunidad de Madrid en la cara de los millones de trabajadores que utilizan el suburbano madrileño. Y aunque Esperanza Aguirre haya presumido que ella es pobre de pedir, con el desparpajo y la falta de pudor que la caracteriza, lo cierto es que quienes no tienen dinero, ni tiempo para coger medios de transporte alternativos son las personas que los sindicatos deberían defender.

Pero cada vez más, los sindicatos españoles son organizaciones corporativas que representan a intereses de grupos de empleados con trabajo en instituciones o empresas públicas. (Por cierto, sería estupendo que se publiquen las listas de los delegados sindicales liberados en la Administración, con cargo al erario público). La suerte de los parados y los empleados de empresas privadas les coge cada vez más lejos. Su comportamiento con esta huelga lo demuestra. Aunque tengan razón sobre los servicios mínimos abusivos, que los tribunales desautorizan meses o años después de celebrada una huelga, cuando ya no tiene remedio.

Podrían exigir a las Cortes una legislación más moderna, que incluya la celeridad en el arbitraje sobre servicios mínimos y una ley de huelga que acabe con los excesos donde quiera que se produzcan: en las autoridades, la patronal, los sindicatos o los piquetes que practican técnicas de persuasión más propias de Sicilia o Calabria. La alternativa a los matones son sindicalistas responsables al estilo alemán.

No habrá ley. Aquí el mundo mira para otro sitio y silba. Así nos va.

Garzón: El enemigo público número uno

Ignacio Martínez | 14 de abril de 2010 a las 8:52

La nómina de personas que querrían hacerle daño al juez Garzón debe ser amplia. Incluye a terroristas, narcotraficantes y grandes partidos políticos. Hay una forma antigua de daño que significa condenar a alguien o dar sentencia contra él, que encaja perfectamente en esta historia. Pero a los procesos contra Garzón le valen otras acepciones. Hay gente que le quiere perjudicar, causarle dolor y hasta destruirlo. Los procedimientos judiciales contra él son tres: uno por el auto de procesamiento a Franco, otro por el cobro de unas conferencias organizadas en Nueva York, que habría pagado el Banco Santander, y el último por las escuchas de las conversaciones de los procesados por el caso Gürtel con sus abogados. Los dos primeros casos han sido promovidos por personas y organizaciones nostálgicas de la Dictadura, como Falange o un supuesto sindicato llamado Manos Limpias. El superjuez ha acabado siendo el superprocesado de manera simultánea e implacable, como si fuese el enemigo púbñico número uno.

Vaya por delante que no pertenezco al club de fans de este juez estrella, cuyo ego ensombrece sus actuaciones. En octubre de 2008 escribí aquí que su auto contra Franco era un capítulo lucido para sus obras completas. Abrir un juicio de Nuremberg contra el dictador, los jefes del levantamiento militar del 18 de julio y los ministros de los gobiernos españoles desde el 36 al 51 era muy audaz. Les imputaba el asesinato de 114.266 personas. El tema tenía la polémica asegurada por muchos motivos, sobre todo por las dudas sobre si la ley de amnistía de 1977 amparaba los crímenes del franquismo, y también porque se pretendía procesar a personas ya fallecidas. Sea como fuere, el encausamiento de Garzón no se entiende fuera de España y abre una brecha en la convivencia nacional.

El acto de ayer de los sindicatos UGT y CCOO en la Universidad Complutense de Madrid es una muestra de esa fractura. Cándido Méndez considera que las querellas persiguen injustamente al juez por actuaciones judiciales como la instrucción del caso Gürtel y lo califica de vergüenza histórica. Por el contrario, la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, piensa que este homenaje es un disparate y un atentado contra la democracia. El ex fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo ha llegado más lejos y acusa a los magistrados del Supremo de dar un golpe brutal a la democracia española, convirtiéndose en instrumento del fascismo español.

Esto ocurre en un país en el que un delincuente como Jesús Gil y Gil, alcalde de Marbella entre 1991 y 2002, invitaba a unas jornadas jurídicas anuales a la crema y nata de la judicatura española, incluidos magistrados del Supremo y el Consejo del Poder Judicial, a mesa, mantel y cama, bien acompañados y regalados, y no pasaba nada. Las jornadas jurídicas eran una pantomima: una conferencia de una hora a mediodía y el resto, una semanita a toda plan en la capital de la Costa del Sol. Y todos tan contentos. Sobre todo, Gil. 

La democracia ha llegado a todas partes tras la Dictadura, incluida la Policía, el Ejército y hasta la Iglesia, en la época del cardenal Tarancón. Pero está por llegar a la judicatura. Quizá haya llegado el momento de abordar esa cuestión. Éste es el lado bueno de convertir a Garzón en el enemigo público número uno.

Concertación social: Duros y fotos

Ignacio Martínez | 26 de julio de 2009 a las 1:02

 

Si la cara es el espejo del alma, Celestino Corbacho es un duro. Después de un soñador como Caldera, Zapatero quería un pragmático de ministro de Trabajo. Claro que este tipo de personaje de la escuela de Humphrey Bogart suele tener poca habilidad para la sutileza. El Gobierno quería una foto con sindicatos y empresarios, para vender al país que hay un pacto social. Algo alentador, con más de cuatro millones de parados. Por cierto, que uno de cada cuatro parados españoles es andaluz y uno de cada cuatro trabajadores andaluces está en paro.

Con lo que no contaba Zapatero es con una CEOE, la gran patronal, empeñada en reformar en profundidad la contratación, el despido y las cotizaciones a la Seguridad Social. El presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, un liberal a ultranza, se ha olvidado de que cuando empezó la crisis sacó bandera blanca y pidió un paréntesis en la economía de mercado. En pleno paréntesis parece irresponsable meterle una terapia de caballo a las relaciones laborales. Sería más razonable concretar el nuevo modelo cuando se salga de la crisis.

En todo caso, Corbacho ha destapado la caja de los truenos. Acusa a la CEOE de pretender el despido libre, querer dejar a los trabajadores en la indefensión y no ser representativa. Ha dicho que el 80% del tejido productivo está formado por pequeñas y medianas empresas; o sea, que la CEOE sólo representa al 20%. Tiene razón, pero a los sindicatos les pasa lo mismo. Comisiones Obreras y UGT no suman más del 10% de los trabajadores españoles. No es que la montaña no haya sido capaz de parir un ratón, es que no hay montaña, por lo que se ve.

Estas hostilidades no influirán en el acuerdo de concertación social andaluz que el presidente Griñán quiere firmar en octubre. Ese pacto no corre riesgos: no se habla sobre cotizaciones o despidos, sino de agilizar la licitación pública, fomento del empleo o reformas en educación, que la Junta podría hacer sola. También hay mucho dinero para formación que gestionan una patronal y unos sindicatos agradecidos. Tienen la misma representatividad que sus homólogos nacionales, pero aquí no hay duros. Habrá foto.

Griñán, el hombre tranquilo

Ignacio Martínez | 12 de abril de 2009 a las 16:34

El político más famoso del mundo, el presidente Obama, tiene prestigio de gran orador. Sus discursos se cuelgan en YouTube como si fueran canciones de culto, con millones de visitas. Pero Obama no escribe sus discursos. Se los hace un jovencito de enorme talento, Jon Fravreau. De hecho, pocos políticos escriben sus discursos; el dramaturgo y político checo Václav Havel es una de esas excepciones. Otra es José Antonio Griñán. El vicepresidente económico del Gobierno andaluz y candidato ‘in pectore’ a la Presidencia de la Junta no es economista, sino un hombre de letras. De hecho, quiso estudiar la carrera de Filosofía y Letras en los años 60, pero su tío Rafael Martínez Emperador, hermano menor de su madre, le recomendó que hiciese Derecho y preparase oposiciones a inspector de Trabajo.

Con 23 años sacó esas oposiciones con el número tres de la promoción de 1969. Con su tío trabajó cuando era director general de la Seguridad Social a mediados de los 70. Martínez Emperador fue asesinado por ETA en 1997 cuando era magistrado de la Sala de lo Social del Supremo. Un atentado que ha marcado su vida, como otros hechos menos dramáticos y más antiguos. Por ejemplo, una novela que leyó a finales de los 60, que es la que más le ha impresionado; ‘Guerra y paz’ de Tolstói. Es un dato relevante en una persona que lee cuatro o cinco libros al mes. Griñán es un gran lector y un cinéfilo empedernido. En particular del cine negro de los 50: hay películas que es capaz de explicar plano a plano y recitar todos sus diálogos.

Otra de sus grandes aficiones es la ópera. Se sabe de memoria obras completas, y se atreve a cantar alguna pieza. Ha utilizado con frecuencia este recurso para relajar a su equipo en los duros momentos de preparación de los presupuestos, cuando las cuentas no cuadran y aumenta la presión de las consejerías. Tiene la colección completa de los discos de Alfredo Kraus, con quien tenía una relación de amistad. Por cierto, que la redacción de los presupuestos de este año le ha costado fuertes críticas de la oposición, con razón, por su pretensión de que en 2009 subiría el PIB andaluz un 1%. Él se ha justificado con un dossier lleno de previsiones optimistas de organismos internacionales. Pero lo cierto es que mientras con esos datos Solbes y Griñán aventuraron un crecimiento para España y Andalucía, a su correligionario catalán Antoni Castells le salieron las cuentas de una recesión en Cataluña. Y acertó.

Aunque nacido en Madrid en 1946, José Antonio Griñán está muy vinculado a Andalucía. Es hijo de malagueña, marido de una sevillana, María Teresa Caravaca, y diputado por Córdoba. Dos de sus tres hijos, Ana y Miguel, nacieron en Sevilla, que fue su segundo destino como inspector de Trabajo en 1974, después de Zaragoza, donde nació su primogénito Manuel. Ahora tiene tres nietos y una nieta. Dos de su hijo mayor, residente en Madrid y casado con una gallega, vinculación que ha generado una amistad con sus consuegros, que le lleva a veranear todos los años a la tierra de su nuera. De su hija, que vive en Sevilla, tiene un nieto y una nieta. Sus allegados lo encuentran feliz de ser abuelo, tanto que era su argumento recurrente para negar cualquier posibilidad de aspirar a la Presidencia de la Junta.

Su parentela gallega ha ejercido influencia en su dialéctica. Hace un año, cuando comenzó su andadura el actual gobierno en funciones resolvía de manera galaico-teológica a la posibilidad de que Chaves no terminara la legislatura en el cargo: “Puede ser que sí y puede ser que no. En todo caso, es como Dios; si existe no interviene en la marcha del mundo. La eventualidad de un relevo es igual; no afecta a la marcha del Gobierno”.

En la época en que llegó a Sevilla, al final de la dictadura, fue uno de los firmantes del documento de los 500, un escrito en el que por primera vez un grupo de altos funcionarios del Estado pedían democracia y amnistía. En esos años colaboró, junto a Joaquín Galán y su compañero de promoción Enrique Vila, con los despachos de Capitán Vigueras (Felipe González, Rafael Escuredo, Manuel del Valle, Ana María Ruiz Tagle…) y de José Julio Ruiz, vinculados a los sindicatos UGT y Comisiones Obreras, entonces ilegales. “Si había un expediente de crisis, los abogados laboralistas nos pedían que explicásemos a los enlaces sindicales los detalles de la tramitación”, explica uno de sus compañeros de entonces.

Es uno de los fundadores de la Junta de Andalucía. Entró en el primer Gobierno de Rafael Escuredo, como viceconsejero de Trabajo con su viejo amigo y colega de la inspección Joaquín Galán. Cuando llegaron, la Consejería tenía 58 funcionarios, y cuando se fueron cuatro años después, había más de 20.000. En aquellos primeros años de la autonomía estaba muy preocupado porque se notase que las políticas tenían una componente social. Suya es la frase de “hacer un nuevo mundo con viejas ideas como el diálogo político y el diálogo social”. En la segunda legislatura pasó a ser viceconsejero de Salud con Eduardo Rejón. Dada su condición de buen componedor, Rejón le encargó arreglar las relaciones entre la Junta y los colegios de médicos, que estaban envenenadas en aquellos tiempos. También puso en marcha el reglamento del SAS, que estaba recién constituido.

Cuando en 1987 nombran ministro de Trabajo a su amigo Manuel Chaves, se va de secretario general técnico del Ministerio a Madrid. En aquel equipo de dirección era famosa su preocupación por el lenguaje de los textos jurídicos, “para que lo entiendan los ciudadanos a los que van dirigidos”. Allí le coge la huelga general de diciembre de 1988. Volvió a Andalucía con Chaves en 1990 para ser consejero de Salud. En esa época se corrigió en parte el problema de la financiación de la sanidad andaluza. Enseguida se fue a Madrid de ministro de Sanidad (92-93) y de ese Ministerio pasó al de Trabajo, en donde dio una vez más muestra de su capacidad de convicción: consiguió con el Pacto de Toledo garantizar el sistema nacional de pensiones. Fue diputado en Cortes entre 1993 y el 2004, cuando de nuevo le reclamó Manuel Chaves para convertirlo en consejero de Economía.

Su fama de negociador ya se la ganó en el consejillo de viceconsejeros de la Junta en 1982. En aquellos tiempos fogosos a veces se generaban tensiones entre departamentos “y él solía sosegar esas situaciones”, cuenta uno de los protagonistas. Le iría bien el eslogan de Mitterrand en 1981: La fuerza tranquila o el título de una película clásica de John Ford: El hombre tranquilo. Su mano izquierda pasó a ser legendaria hace poco, cuando deshizo los entuertos que había entre la Iglesia Católica y La Junta a propósito de CajaSur, heredados de la época de la consejera Magdalena Álvarez. Su entendimiento con el obispo de Córdoba, monseñor Asenjo, desbloqueó la situación. 

Es muy aficionado a las carreras de fondo. Celebró su sesenta cumpleaños, corriendo una media maratón en Sevilla. Es de ejercicio diario, que recomienda como fuente de salud y recurso para rebajar la tensión. Es menos conocida su afición a las carreras de caballos, que le viene de su padre y han continuado sus hijos. Llegó a comprar en los años 70, con otros 36 amigos, la yegua Picarana que ganó dos carreras en Madrid y estuvo a punto de ganar una de vallas en el hipódromo de Sevilla, pero se cayó en el último obstáculo, cuando tenía asegurado el triunfo. Su padre, Octaviano, que fue director del Banco Mercantil e Industrial en Sevilla y consumado periodista hípico, tuvo incluso una revista especializada en la materia, Corta Cabeza, en donde el futuro presidente de la Junta escribió unas celebradas crónicas bajo el seudónimo de Riu Kiu, el nombre de su caballo favorito. Su hijo Manuel tiene ahora un caballo, Mendavia, que el viernes quedó segundo en una carrera en el hipódromo de Mijas.

Es elocuente, seductor y buen conversador, de la escuela de Felipe González, como otro felipista clásico, el ministro Rubalcaba. Hombre culto, de los que pueden regalar un libro del poeta del siglo de oro Garcilaso de la Vega. Es tímido si no tiene confianza, pero le sobra sentido del humor. Se diría que es coqueto, cuida mucho sus corbatas aunque presume de que no las compra. Se entiende que se ocupa de esa tarea su mujer, ‘Mariate’ en el círculo familiar. Algún amigo próximo dice que no lleva bien la edad, que se siente más joven que lo que su físico dice.

Nunca ha tenido cargos orgánicos en el partido, aunque es miembro del comité federal. Los máximos dirigentes del PSOE andaluz hablan de él con gran respeto. “Se ha sabido ganar la confianza del partido”, sostiene Luis Pizarro, vicesecretario regional. En el partido dicen que Andalucía vive un momento histórico, por el relevo y por la crisis. Chaves, que le ha propuesto para el cargo, tutelará su primer mandato presidencial: se quedará como secretario general hasta el próximo congreso del PSOE andaluz, que se celebrará tras las elecciones de 2012. Aunque será una tutela amistosa: ya ha dicho que sólo le dará consejos si se los pide.

El momento es histórico también en materia futbolística: después de un primer presidente de la Junta sevillista, Escuredo, y dos béticos, Borbolla y Chaves, llega el turno a un colchonero. El Atlético de Madrid es el club de los amores de Griñán, Zarrías y el consejero de Deportes Luciano Alonso. Si Galicia le da pie para respuestas evasivas, el Atlético le anima a la épica. A Griñán le gusta contar una anécdota de Harold Macmillan, el primer ministro conservador del Reino Unido entre 1957 y 1963: cuando dimitió, un periodista le preguntó qué había sido lo más complicado y contestó, muy británico, “los acontecimientos, amigo, los acontecimientos”. El candidato a la Presidencia de la Junta añade de su cosecha que “en política hay que saber navegar de bolina, con viento a favor y con viento en contra” . Y en este punto saca a pasear su espíritu colchonero: “Nosotros estamos muy bien dotados, porque los del Atlético estamos acostumbrados a luchar contra las adversidades”. La frase “los del Atlético” es una simplificación. Si no, que le pregunten este año a los seguidores del Cádiz, del Recre, del Córdoba o del Betis.

El próximo gobierno será un gabinete contra la crisis, pero no de tecnócratas. Griñán se muestra muy partidario de los Gobiernos políticos, más que de los técnicos: “Le doy un alto valor a la política; es una ciencia, un arte y una cultura, que va más allá del conocimiento de la materia que se gestione. Se trata de saber hacer, porque en la política, como en la vida, la línea recta no es siempre el camino más corto”. Y será también un gobierno con muchas mujeres, no sólo porque lo exija la ley: “Es más fácil trabajar con mujeres; son más concienzudas, muy trabajadoras y cumplidoras”. Lo que no es óbice para que uno de los pasajes de una de sus óperas favoritas, Rigoletto de Verdi, diga “la dona e mobile qual piuma al vento”. Además, le gusta todo lo de Verdi y todo lo de Mozart, en particular Figaro y Don Giovanni, que curiosamente trascurren en Sevilla. 

En materia musical es más clásico que moderno. Le gusta Moustaki, de sus años mozos, y siempre ha sido seguidor de los Beatles, pero más ahora, que necesita una pequeña ayuda de sus amigos.

Chaves se va por sorpresa

Ignacio Martínez | 6 de abril de 2009 a las 8:11

Tras 18 años y 252 días en el poder se confirma que Manuel Chaves se va al Gobierno de la nación. Desde el sábado era un rumor insistente, que tomó carta de naturaleza cuando el presidente de la Junta anuló su agenda de ayer y su entorno se evaporó. El efecto colateral andaluz ha sido la sorpresa de una crisis cantada. Este fin de semana, el reelegido secretario general de la UGT, Cándido Méndez, pidió al Gobierno pulso e iniciativa y criticó la inanición del vicepresidente económico Pedro Solbes. Hace una semana, en los Desayunos de TVE, habló de atonía gubernamental. Méndez es persona muy próxima al presidente Zapatero y uno de sus contertulios de fin de semana. Así que su actitud daba certeza a la crisis.

La otra sorpresa es que Zapatero la haya rematado en los ratos libres de la maratón de cumbres del G-20, la OTAN, la Unión Europea con Estados Unidos y la Alianza de Civilizaciones. Al final no sabremos si el niño o niña es de Londres, Estrasburgo, Khel, Praga o Estambul. Lo que sí sabemos con seguridad es que ayer en Praga, ZP tocó el cielo con la punta de los dedos; después de cinco años ha podido ¡por fin! entrevistarse con un presidente americano. No cabía en sí de gozo por su encuentro con Obama. La foto no deja lugar a dudas: el presidente español no abre los labios para sonreír a las cámaras, pero su boca dibujaba una uve infinita, de oreja a oreja.

El nombramiento de Chaves como vicepresidente del Gobierno es un digno colofón a su carrera política: en julio cumple 64 años. En una crónica hace ocho días, José Aguilar escribía sobre la posibilidad de que fuese ministro de Defensa, aunque advertía que su eventual sustituto en el sillón presidencial andaluz, José Antonio Griñán, había comentado que “ni muerto” quería el cargo. Ya sabemos que el vicepresidente no mantiene su negativa, pero también que la salida de Chaves puede llevar aparejado el desembarco de Mar Moreno, la favorita del zapaterismo. Griñán, dos veces ministro con Felipe González, brillante e incluso moderno a pesar de su edad, vale para un roto y para un descosido; también se le consideraba alternativa a Pedro Solbes. Y Mar Moreno, ex presidenta del Parlamento andaluz, efímera consejera de Obras Públicas y número cuatro del PSOE federal, tras Zapatero, Blanco y Pajín, tiene un problema; no es santa de la devoción del aparato regional.

Es curioso: El PSOE andaluz acaba de sacar músculo en Madrid el pasado lunes para mostrar su fuerza al resto de la familia socialista. Se suponía que como advertencia previa al debate final sobre financiación territorial y como despliegue para reclamar autonomía en el relevo de Chaves. De facto, el aparato andaluz parecía conjurado para la continuidad del presidente regional. La jugada de Zapatero no sólo deja sorprendida a la opinión pública. También a su partido.

Rumores de crisis de Gobierno

Ignacio Martínez | 4 de abril de 2009 a las 20:12

 

Frente al optimismo patológico del presidente del Gobierno, el Banco de España ha pronosticado que la recuperación económica no llegará hasta 2011. El año que viene habrá 4,5 millones de parados en España, casi un 20% de la población activa, una cifra similar a la que aventuraba hace unos meses el comisario europeo encargado de los Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia. Calculen que en Andalucía hay ahora un 8% más de parados sobre su PIB que en la media nacional. Lo que de mantenerse representaría un porcentaje de paro en Andalucía cercano al 30%. Un panorama desolador. El pasado lunes, en los Desayunos de TVE coincidí con el secretario general de la UGT Cándido Méndez, buen amigo de Zapatero, y le oí decir que hay “atonía en el Gobierno”. La crisis está servida.

Tanto, que se han disparado los rumores sobre una crisis de Gobierno, que de camino podría afectar a Andalucía. El Optimista ha convocado a los parlamentarios socialistas el martes de Pascua, 14 de abril, aniversario de la proclamación de la II República. Se piensa que Zapatero hará crisis entre el Martes Santo, a su vuelta de Estambul de la reunión de la Alianza de las Civilizaciones, y el lunes de Pascua, un día antes del pleno de los diputados y senadores del PSOE.

Los rumores son gratuitos y alguno parece imposible: por ejemplo nombrar a Manuel Chaves vicepresidente del Gobierno en sustitución de María Teresa Fernández de la Vega. Algo que no encaja con el deseo del PSOE andaluz de mantener a Chaves como candidato del partido en 2012. Según ese rumor, Griñán sustutiría a Chaves. Aunque este no es el único runrún que afecta al vicepresidente económico de la Junta; José Antonio Griñán también suena como sustituto de Solbes en radio macuto. Y Solbes, por supuesto, es fijo en las quinielas de salida. La Semana Santa puede ser una doble semana de pasión para algunos.