Archivos para el tag ‘Unicaja’

Comunistas en la Junta

Ignacio Martínez | 29 de abril de 2012 a las 9:23

Cuando Mitterrand ganó las elecciones presidenciales francesas en 1981 disolvió la Asamblea Nacional y convocó elecciones de las que salió una mayoría socialista y comunista. Y su primer ministro, Pierre Mauroy, formó un gabinete con cuatro ministros comunistas. Un exotismo francés en la Europa de la época. El muro de Berlín estaba en pie y en el Partido Comunista de la URSS todavía reinaba Breznev. A Gorbachov le quedaban cuatro años y otros dos secretarios generales del PCUS para entrar en escena. Mitterrand tenía 64 años, Griñán tiene ahora 65. Un año más y un comunista menos en su gabinete. Un exotismo en la Europa de hoy. Un melón por calar.

El Gobierno andaluz que se estrena esta semana tendrá que hacer acopio de prudencia y pragmatismo. Y ya verán los de IU que el empleo público no sólo no soluciona todos los males, sino que en muchas ocasiones los proporciona. El gabinete se enfrentará a una situación que empeora por días. Las últimas señales de alarma las proporciona Analistas Económicos de Andalucía, el servicio de estudios de Unicaja, que corrige a la baja su previsión del PIB andaluz para 2012. En este momento vislumbra un descenso del 2,5%, arrastrado por el pésimo comportamiento de la construcción, que sigue en regresión, y el malo de industria y agricultura. Sólo los servicios se portan mejor que la media, con una bajada del 1,2%.

Estos malos augurios tendrán consecuencias inmediatas en los presupuestos de la Junta redactados con una previsión de crecimiento del producto regional bruto del 1%. Esa diferencia del 3,5% va a significar un ajuste en las cuentas públicas de la comunidad autónoma de casi un 10%. El anuncio del presidente Griñán de que habrá que recortar 2.600 millones de euros se ha quedado corto ya. El efecto de estas medidas sobre la acción de gobierno va a ser enorme. Y su impacto sobre el territorio será desigual. Analistas señala que las economías de Córdoba, Málaga y Granada sufrirán menos, y las de Huelva y Almería, más.

Los comunistas franceses del 81 fueron titulares de Transportes, Sanidad, Función Pública y Formación Profesional. Ninguna de las que tendrán aquí. Aunque las comparaciones son odiosas.

Andalucía no está mal en el tablero financiero español

Ignacio Martínez | 2 de abril de 2012 a las 11:33

Cada vez hay menos jugadores en el tablero financiero. Las bazas tienen más tamaño. Y la acción se acelera. Este fin de semana terminaba el plazo dado por el decreto 2/2012 de 3 de febrero para el saneamiento del sistema bancario nacional. El Gobierno exigía a todas las entidades financieras un plan de solvencia que debe cumplirse antes de fin de año. Para el conjunto del sector, significaba aumentar en 52.000 millones de euros sus provisiones. Y en dos meses, a final de mayo, se cumple un segundo plazo: debe anunciarse al Banco de España cualquier intento de concentración que pretenda acogerse a los beneficios de este decreto validado en el Congreso el 16 de febrero, con el amplio respaldo de PP, PSOE, CiU, CC y UPN.

Si en los últimos tres años todos han hablado con todos, en los últimos meses la frecuencia e intensidad de los contactos se ha acrecentado. Ha habido conversaciones de un peso extraordinario, que no han prosperado. Por ejemplo, La Caixa con Bankia. Hubo otras que han tenido diversos recorridos. Banca Cívica con Ibercaja, Liberbank o Banco Mare Nostrum. Y muchas más: hace un año se llegó a publicar como inminente la fusión de BMN con Caja España Duero. Finalmente se ha producido la integración de Cívica (donde está integrada Cajasol, presidida por Antonio Pulido) en Caixabank, creando la primera entidad financiera española y la primera andaluza. El consejo de Unicaja ha completado este viernes su fusión con Caja España Duero, aprobando las últimas modificaciones al contrato de integración del grupo castellanoleonés. Esta es la situación del tablero con los últimos movimientos. ¿Y ahora qué?

Las posibilidades son muchas. El asunto no es que hablen todos con todos. Es que se ven con mucha frecuencia. Los seis miembros de la comisión ejecutiva de la Confederación Española de Cajas de Ahorro se reúnen al menos una vez al mes en la sede de la CECA: el tercer miércoles de cada mes, en la calle Alcalá de Madrid. Isidro Fainé, de La Caixa, Rodrigo Rato, de Bankia, Braulio Medel, de Unicaja, Amado Franco, de Ibercaja, Mario Fernández, de Kutxa, y Carlos Egea, de Banco Mare Nostrum. En este selecto grupo están las entidades susceptibles de convertirse en compradores de otras. Quizá con la excepción de Bankia, a pesar de su tamaño y de que ha presentado su plan de solvencia al Banco de España. Se considera que entre un 10% y un 15% de los 52.000 millones de provisiones suplementarias corresponderán a esta entidad.

En el consejo de administración de CECA hay dirigentes de otras seis entidades. De ellas, sólo una está en condiciones de cumplir individualmente las condiciones del decreto, Liberbank, formada por Cajastur, Caja Extremadura, Caja Cantabria y Castilla-La Mancha. Las demás son Banca Cívica y España Duero, ya integradas en La Caixa y Unicaja; las catalanas nacionalizadas Unim y Catalunya Caixa, la primera adjudicada a BBVA y la segunda en espera de que se sustancie su subasta; y Nova Caixa Galicia, también nacionalizada y cuya privatización se aplaza de momento. El decreto 2/2012 no lo dice, pero las autoridades monetarias desean grupos solventes y con tamaño, por este orden. En la primera fase de concentración de entidades financieras se puso el suelo en 50.000 millones de activos. Ahora se habla de 100.000, 150.000, 200.000 millones… En definitiva, pasar de la docena de bancos nacionales que tenemos en la actualidad a siete u ocho. Y esto por varios motivos. Con la recesión hay menos actividad, menos ahorro, menos negocio. Menos sitio, en definitiva, lo que obliga a tener menos operadores. También supone que la estructura interna de las empresas debe ser más ligera, con menos personal y menos puntos de venta.
En el sector, la media docena de interlocutores consultados por este periódico para confeccionar este reportaje insiste en que lo importante es la solvencia y no el tamaño. Uno de ellos pone un ejemplo deportivo: “Es como si a un atleta muy fuerte le falta oxígeno, no puede moverse y puede hasta morir. Mientras que otro con menos musculatura, pero más en forma y perfectamente ventilado puede hacer un récord de beneficios”. Sea como fuere, todos se miran convencidos de que el Banco de España y el Ministerio de Economía quieren ofrecer al Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional la simplificación del mapa bancario español como uno de los primeros logros de las reformas. Las autoridades hacen hincapié en el criterio del tamaño, junto al de solvencia. La teoría es que a más tamaño, más facilidad de acceso a los mercados internacionales y mejor precio para los créditos. De momento, la banca española ha tomado una quinta parte del billón de euros que el BCE ha prestado a las entidades europeas al 1% durante tres años. Un dinero que no acaba de llegar ni en cantidad ni en precio a empresas y particulares. Se queda en los saneamientos, compra de deuda pública o simplemente en depósitos en el propio banco central en Fráncfort.

Se puede vivir en solitario como un pequeño banco local. Es el caso de las cajas de Onteniente y Pollensa; conservadas como especies en peligro de extinción. Pero para jugar las grandes ligas de las apuestas estratégicas y el desarrollo regional, todo el mundo conviene que el tamaño es deseable además de la solvencia. Es el papel que tiene jugar ahora Caixabank en Andalucía, con la fortaleza de su cuota de negocio regional. Hasta el punto de invertir aquí ahorro de fuera. Es el papel que ya juega Unicaja y debe aumentar en el próximo futuro. Y no hay que olvidar a los otros dos operadores regionales. Mario Fernández, presidente de la Kutxa, dijo en un Foro Joly en diciembre que pretendía convertir a Cajasur en el primer banco de Andalucía y que su grupo esperaba duplicar sus 74.000 millones de activos antes de 2013. Y está también Banco Mare Nostrum, liderado por Carlos Egea, presidente de Caja Murcia y secretario general de la CECA, en donde está integrada Cajagranada, presidida por Antonio Jara. BMN ha pujado con fuerza en la subasta por Banco de Valencia, que tiene unos 20.000 millones de activos. Y espera conseguir la adjudicación. Eso le daría la implantación territorial más homogénea de todas las integraciones que se han producido en España, con 90.000 millones de euros en activos. (También está Cajamar, que desde Almería está concentrando cajas rurales de toda España).

En todas las demás hay dispersión. Liberbank tiene Asturias y Cantabria por un lado y Extremadura y Castilla La Mancha por otro, Kutxa está en el País Vasco y en Andalucía; Ibercaja, en Aragón, Burgos y Canarias después de absorber a Caja 3… Unicaja, bien implantada en Andalucía y las dos castillas, sería otra excepción. Pero BMN presume de que su zona operativa es el Mediterráneo español en donde se concentra el 70% del PIB nacional. Para que el aserto sea cierto del todo tienen que conseguir la adjudicación del Banco de Valencia, por el que también parece que pujan Banco Popular, Ibercaja y la Kutxa. El territorial es otro factor importante que se suma, en el escenario actual, a los dos criterios básicos de tamaño y solvencia. Hay varios más. La estabilidad institucional y el liderazgo claro en el gobierno corporativo es otro fundamental. Este requisito lo cumplen todos los operadores que están en este momento de compras en el mercado: Unicaja, BMN, Kutxa e Ibercaja. Y Liberbank, liderada por el asturiano Manuel Menéndez. Y hay un quinto elemento esencial que es la gestión operativa. En BMN ya tienen el mismo sistema informático Caja Murcia y Sa Nostra, en los próximos días se sumará Caja Granada y antes de tres meses Penedés. Esta es una tarea que ya ha completado el 19 de marzo Cajasur con el Grupo de BBK y que ahora deben afrontar Unicaja con Caja España Duero y Caixabank con Cajasol y el resto de Banca Cívica.

El viernes, en Almería, Braulio Medel, dijo que Unicaja está abierta a nuevas integraciones. Esta frase, como la de que todos hablan con todos, es recurrente. Ya lo expresaron formalmente Unicaja y el grupo Espiga cuando cerraron su fusión hace pocas semanas. La clave es quién y cuándo. Lo primero es más complicado, pero para lo segundo hay un plazo preciso. Las entidades que se quieran acoger a las ventajas del decreto de febrero deberían de comunicar su intención a las autoridades antes de fin de mayo. Eso supondría firmar al menos un protocolo de intenciones. A esta cuestión los interlocutores de este diario han coincidido en una misma evasiva: “no hay prisa alguna”, “sin precipitación; no es necesario”. Es la misma prudencia con la que los grandes se tomaron un proceso de fusiones, en la que casi ninguno de los velocistas sigue en la carrera como cabeza de una entidad.

Hay quien opina que en el último tramo del proceso de concentración de entidades, la variable territorial va a resultar decisiva. Puede ser, por ejemplo, la última oportunidad para Andalucía, pensando en una hipotética fusión entre Unicaja y BMN que sumaría una implantación nacional de las más completas, de la que sólo estaría excluido Aragón y todo el norte de España. Y tendría un peso andaluz mayoritario, que estaría entre el 45% y el 50%. Hay quien adorna la idea. Braulio Medel no es malagueño, sino sevillano. El presidente de Caja Murcia, Carlos Egea, sin embargo, sí tiene raíces malagueñas por su segundo apellido Krauel. El patriarca de esta dinastía española, descendiente de unos vinateros alemanes establecido en Málaga en 1803, se llamaba precisamente Carlos (J. Krauel), como el presidente de BMN. Antonio Jara presidente de Cajagranada es murciano, de Alquerías. Eso sí, estaríamos ante una operación delicada, que habría que afrontar por interés económico y sin presiones políticas. “Con altura de miras”, resume uno de los interlocutores. Hay muchos aspectos sensibles, Murcia lidera ahora un proyecto nacional, pero no lo haría en el grupo nuevo. Y la alusión a la necesidad de evitar las interferencias políticas es pertinente: los gobiernos regionales son de distinto signo. El hecho de tener una entidad con una fuerte presencia andaluza es un elemento estratégico; una vertebración económica y financiera es imprescindible para el desarrollo regional. Si, por fin, Andalucía comienza a tener una política económica que apueste por sectores precisos, se especialicen los territorios y empiecen a cooperar, los créditos locales serán decisivos. Andalucía es muy grande como para no tener una entidad cuando el mapa financiero español se recorte a esas siete u ocho entidades finales.

De Guindos conoce el sector perfectamente por fuera y por dentro y está encargado de la reestructuración del sistema financiero, una de las tres patas fundamentales de la política reformista encarada por el Gobierno, junto al ajuste de las cuentas públicas y la reforma laboral. Sobre los tres capítulos hizo leyes Zapatero, pero Rajoy está yendo más lejos y es más contundente. La reforma De Guindos plantea que quienes no puedan cumplir los criterios de solvencia exigidos en el plazo de un año no podrán seguir solos. Las provisiones deben salir una parte de reservas y otra contra resultados. Quienes están en un proceso de integración tienen seis meses más para cumplir los requisitos, y pueden hacer toda la provisión con cargo a reservas y quien lo necesite puede utilizar el FROB. Hay quien no tiene claro si se redactaron los requisitos y luego se miró quien los cumplía, o se hizo la lista de los comprables y luego se redactaron los criterios. Sea como fuere se estableció una línea que separaba las entidades consolidadas de las que había que consolidar, de la que queda fuera Bankia por su peculiar tamaño y solvencia.

Medel sostiene que el tamaño de Unicaja de 81.000 millones de activos es confortable: “A día de hoy una dimensión de más de 50.000 millones de activos es más que suficiente”. Y, pensándolo bien, la posición estratégica de Andalucía no es mala en comparación con muchas comunidades autónomas que no tienen sede de una entidad financiera con más de 50.000 millones. No tienen ni Galicia, ni Navarra, ni la Rioja, ni Castilla y León, ni Extremadura, ni Castilla-La Mancha, ni Baleares, ni Canarias, ni Valencia. Nueve a ocho. Sí la tienen Cataluña, Cantabria, País Vasco, Aragón, Madrid, Murcia, Asturias… Y, aunque cada vez haya menos jugadores, Andalucía sigue en el tablero.

Tierra de cantones

Ignacio Martínez | 16 de marzo de 2012 a las 20:18

Si quieren ustedes una buena definición de Andalucía, les brindo una estupenda. Resulta que había una caja de ahorros importante en Córdoba que no quería ser malagueña y acabó siendo vasca. Y lo mismo le ocurría a otra, más importante aún, con sede en Sevilla y orígenes fundacionales compartidos con Jerez y Huelva, que pasó a ser medio navarra y ahora puede convertirse en catalana del todo. Esto es Andalucía, tierra de cantones, territorio tribal después de 30 años de un gobierno autónomo común. En el capítulo financiero practicamos una doctrina marxista clásica: hemos pasado de la nada a la más absoluta miseria.

Bueno, la situación no encaja del todo en la definición de Groucho. Nos queda Unicaja, formada por seis entidades de Cádiz, Ronda, Antequera, Málaga, Almería y Jaén. Su presidente, Braulio Medel, lleva 25 años mal contados proponiendo crear una entidad tan grande como sea posible y todo el mundo respondía que no, para evitar su capitanía. No importa que fuese la caja con mayor capital, gestión más eficiente y liderazgo más sólido. Aquí todo hijo de vecino prefería verse de cabeza de ratón.

Un servidor está sorprendido de que se le haya dado tan poca importancia al tema financiero en un territorio tan grande. Chaves intentó sin éxito lograr una caja única y Griñán demostró su escasa capacidad en este terreno, como en tantos otros, en época de rebajas. Andalucía necesita una potente entidad financiera y quizá todavía estemos a tiempo. Más allá de los personalismos, el banco resultante de una concentración necesita gobernanza, eficiencia, tamaño y territorio. En el capítulo del gobierno institucional ha funcionado mejor el Banco Mare Nostrum, en donde está integrada la caja de Granada, bajo el liderazgo claro de Carlos Egea (Murcia), que la Banca Cívica en donde está integrada Cajasol. En tamaño, el Banco de España hace tiempo que subió el listón de los 50.000 millones de activos a los 200.000. En eficiencia, nadie dice que las cajas están 20 puntos por debajo de los bancos.

Estamos en una situación de interinidad política, con una alta probabilidad de que cambie de signo el Gobierno andaluz. Pero en esta coyuntura lo que habría que proponer es que Unicaja deje caer su absorción de Caja España Duero y puje en compañía del BMN por Banca Cívica. Braulio Medel y Carlos Egea están en el núcleo duro de la CECA y parecen entenderse. Andalucía necesita un banco propio para su desarrollo y esta unión a tres abarcaría un amplio territorio español de influencia, con el liderazgo en Andalucía. Entre el deseo y la realidad hay a veces mucho trecho. O no. En tierra de cantones nunca se sabe.

Justos por pecadores

Ignacio Martínez | 2 de mayo de 2011 a las 13:06

El Banco de España ha multado a dos obispos de Rouco, por faltas muy graves y leves en la administración de Cajasur. A monseñor Gómez Sierra, obispo auxiliar de Sevilla, 180.000 euros de multa y dos años de inhabilitación por cuatro infracciones: falta de control interno de la caja, incumplimiento del plan de saneamiento que solventaba los errores de gestión, insolvencia en los recursos propios y excesiva concentración de riesgos en el sector de la construcción. Con Gómez Sierra, una decena de canónigos y dignidades eclesiásticas han sido sancionados en menor cuantía. Entre ellos, el obispo auxiliar de Bilbao monseñor Iceta, a quien se impone multa de 30.000 euros. Estas disposiciones administrativas son recurribles ante el Ministerio de Economía y el Tribunal Contencioso. Pero no se aflijan por los prelados y sus compañeros, tanto los abogados como las posibles sanciones los paga un seguro que tenía la caja.

Es curioso que el Banco de España le de Cajasur a la caja de Bilbao y multe al obispo auxiliar de la capital vizcaína. Parece que el regulador padece de una fijación vasca. Pero en realidad tiene responsabilidades más graves. El BdE es culpable, por defecto, de muchos de los excesos que han perpetrado en esta entidad Miguel Castillejo y sus sucesores. Los representantes del Cabildo han gobernado la caja cordobesa a su capricho y con mano de hierro. No se entiende, por tanto, que se castigue también a una treintena de cargos que han tenido una autoridad muy inferior. Salvo que se quiera compensar. Al Cabildo Catedralicio le parece que se comete con ellos una enorme injusticia, aunque con los textos sagrados en la mano aquí van a pagar justos por pecadores.

El Banco de España era consciente de cómo estaba Cajasur. Y desde que detectó en 2004 el origen de todos los males, casi al final del califato de Castillejo, los servicios de control del BdE han hecho un seguimiento especial de esta entidad, con inspecciones anuales. Es verdad que multa con más dureza a los consejeros que votaron en contra de la fusión con Unicaja. Lo que es razonable, si se tiene en cuenta que con la fusión se arreglaban varias de las faltas graves sancionadas, como el incumplimiento del plan de actuación o la insolvencia. Pero el Banco debió intervenir mucho antes.

Entretanto, seguimos sin saber por qué la Iglesia católica permitió a sus representantes boicotear una fusión que era buena para Andalucía y para Córdoba. El argumento de los puestos de trabajo ha quedado desmontado por los hechos: la BBK ha hecho ya a estas alturas un ajuste superior al pactado con Unicaja. Ese asunto es un misterio sin resolver. Como lo es que un seguro le pague un siniestro a quien lo causa a propósito. Si alguien le mete fuego a su casa, el seguro no le cubre. No se entiende por qué los pirómanos de Unicajasur tienen cobertura. Así, se van de rositas, tan panchos.

Roma no paga traidores

Ignacio Martínez | 20 de diciembre de 2010 a las 10:13

Si la Roma de siglo y medio antes de Cristo no pagaba traidores, y ejecutó a los tres asesinos de Viriato en vez de pagarles, la Roma vaticana de hoy tampoco premiaría a alguien que hubiese perjudicado sus intereses o desobedecido órdenes. Cuando el sorprendente nuevo obispo auxiliar de Sevilla decidió en mayo que Cajasur dejase de ser caja y andaluza, hizo lo que se le pedía o, en todo caso, se bendijo su actuación. Así, esta entidad centenaria dejaba su pasado cordobés para los libros. ¿Por qué? Doctores tiene la Iglesia, pero si esperan que desvelen este misterio, tenga paciencia, porque nunca lo harán. Éste debe ser un ingrediente fundamental del secreto sobre cómo llegar a institución bimilenaria.

Lo que sí tiene la jerarquía eclesiástica es una magnífica coartada, la verdad. No han sido los únicos en protagonizar espantadas en el mapa cajero andaluz. Aquí casi todo el mundo ha jugado en contra de una concentración de las entidades andaluzas. Los curas ya utilizaron el argumento de que su resistencia numantina se debía a los puestos de trabajo. Una preocupación que no era angustiosa: fue compatible con negociar primero sus particulares privilegios y prebendas. El ajuste que hagan los vascos de la BBK en Córdoba nos dará la pauta sobre la sinceridad de aquella inquietud social. En realidad lo que ha prevalecido en todas estas historias es el hondo sentimiento localista que impera en Andalucía, que habría que incluir en la lista de rémoras a eliminar para conseguir un progreso regional.

Antes de que el sábado la santa madre Iglesia nos comunicase la buena nueva sobre el neófito monseñor Gómez, el viernes en Granada el subgobernador del Banco de España conminaba a las cajas que han pactado sistemas institucionales de protección a consolidar la totalidad de sus balances y convertirse en bancos. Si alguien pensaba que se metía en un sip para evitar una fusión, ha hecho lo contrario. Javier Aríztegui calificó estos procesos como fusiones de hecho en un seminario organizado por Cajagranada. Y urgió a todos los implicados a transferir la totalidad de su negocio bancario a sus bancos. Bancos con sede en Madrid, dicho sea de paso. En resumen, lo que pretende el Banco de España es que la General y Cajasol dejen también de ser cajas y andaluzas.

Un camino que deja el mapa español de bancos y cajas con un tremendo vacío de Madrid para abajo. A Andalucía le conviene tener una importante entidad financiera regional, pero también a España. De la misma manera que este país necesita tener un Santander o un BBVA. No se puede hablar de una economía andaluza, sin unas entidades financieras propias que ayuden a crear tejido empresarial. Con este panorama, Unicaja bien podría cambiarse el nombre a Caja de Andalucía y dejarse de querellas menores por marcas soleadas.

Media granaína de Pulido

Ignacio Martínez | 14 de noviembre de 2010 a las 12:17

En el lenguaje coloquial español hay una expresión para describir quien se marcha de una reunión sin despedirse. La despedida a la francesa era una antigua costumbre de la alta sociedad gala, para no molestar a los anfitriones en las interminables veladas de la época rococó. Esta práctica cayó en desuso porque se empezó a considerar una falta de educación. Y los franceses, siempre tan corteses, hicieron el camino contrario: ahora se despiden con cuatro besos. Los belgas, con tres. Los españoles somos más sencillitos y despachamos el trance con dos.

Disculpen una introducción tan prolija para contarles algo que nada tiene que ver. ¿O sí?, que diría Rajoy. Lo cierto es en el eterno culebrón de amores y desamores entre las cajas andaluzas, esta semana, de repente, hemos sabido que Cajasol, una de las dos torres cajistas de la región, se ha comprometido con un sip, formado por otras tres cajas de Navarra, Burgos y Canarias. Una fusión fría, le llaman a eso. El asunto tiene muchos lados. Mi vecino de página y amigo, Alejandro Víctor, tiene una versión que ofrecerles en su artículo de aquí al lado. El que a un servidor le interesa es el método empleado. O sea, no el qué, sino el cómo.

Había un precedente, que era el sip mediterráneo en el que se embarcó la caja de Granada, ante el disgusto del Gobierno andaluz. Disgusto mayor, porque Antonio Jara cuando se metió en el asunto lo hizo sin consultar con el poder político. Había avisado con anterioridad las posibilidades que tenía, las opciones y los márgenes de negociación. Era un momento en el que el Banco de España, como un guardia de tráfico, soplaba su silbato y gesticulaba de izquierda a derecha y de arriba abajo del mapa español para juntar mientras más cajas mejor. Pero cuando llegó la hora de la verdad, Jara lo hizo a la francesa, sin saludar a la autoridad política, instituyendo la granaína como una nueva suerte de despedida. Esta semana, Antonio Pulido ha interpretado una media granaína, con gran éxito de crítica y público, complacencia del Banco de España y pasmo de la autoridad. Y Unicaja se queda como una rica soltera con magnífica dote. Un suculento partido, sin novio que se le acerque.

Etiquetas: ,

Aprendices de brujo

Ignacio Martínez | 25 de octubre de 2010 a las 9:07

Cuando en los años 80 el Banco de España intervino Banca Catalana, la entidad tenía un agujero de 11.000 millones de pesetas. A esa decisión le siguió una querella contra los antiguos gestores de la entidad, entre los que estaba el presidente Jordi Pujol, que se envolvió en la bandera cuatribarrada y dijo que aquello era un ataque a la dignidad de Cataluña. Casi treinta años después el Banco de España ha intervenido Cajasur con un agujero trece veces mayor que el de Banca Catalana. En este caso, no hay querella contra los canónigos que dirigían la entidad con mano de hierro, con el doble de representación en los órganos de gobierno que la correspondiente a una entidad fundadora. Al menos de momento, no hay indicios de delito.

Pero no conformes con haber dejado un agujero de 800 millones de euros y haber frustrado la fusión de la entidad con Unicaja, los canónigos quieren un premio por su labor. Sin sentimiento de culpa alguno, reclaman al Banco de España una serie de palacios, inmuebles y asignaciones dinerarias. Denuncian irregularidades en el proceso de liquidación y amenazan con una demanda por la vía contencioso administrativa. Ciertamente, su reino no es de este mundo.

Cuando en mayo, la mayoría controlada por el Cabildo cordobés votó en contra de la fusión con Unicaja y pidió la intervención del Banco de España, lo hizo enarbolando una enseña, como Pujol. Los canónigos se envolvieron en la morada bandera cordobesa: “por el empleo en la caja, por Córdoba, por la obra social”, decían a boca llena. Y lo hicieron con la complicidad de su obispo, más allá de lo que invitaba el sentido común. Demetrio Fernández afirmó en aquellos días que la caja no estaba quebrada, en un doble desafío a las leyes de la contabilidad y al octavo mandamiento. Previamente, los curas habían empezado la negociación con la caja malagueña, pidiendo para la Iglesia inmuebles por valor de 70 millones de euros, que se quedaron en aproximadamente la mitad, y asegurándose unas asignaciones anuales de ocho millones.

Sólo después de cerrar lo suyo, entonaron un discurso que desgraciadamente se vende muy bien en Andalucía. Decían que defendían a Córdoba, pero en realidad se apuntaban al tribalismo andaluz. El mensaje subliminal era contra el afán expansionista de Málaga, contra el centralismo sevillano… En definitiva, contra los vecinos, contra la construcción regional. Un relato rentable, pero de escaso recorrido. Porque al final, como al principio, a los canónigos lo que de verdad les importa es lo suyo. Y lo reclaman sin complejos, antes de que llegue la BBK, cuyo presidente dijo en su primer viaje a Andalucía tras la adjudicación de la caja cordobesa que no era creyente.

Hay quien no sirve para aprendiz de brujo.

Brindis de Unicaja

Ignacio Martínez | 25 de julio de 2010 a las 18:27

El vino y las rosas para los que no encuentra destinatario mi amigo Alejandro Víctor, en el post anterior, seguro que serían de utilidad en el universo Unicaja. A la entidad financiera puntera de Andalucía le ha pasado esta temporada como al Ferrari de Fernando Alonso, que tenía buena marca y, sin embargo, los imponderables lo dejaban en la cuneta una y otra vez. Hasta hoy. Los imponderables y quizá algún error por su parte. Alonso lo ha reconocido públicamente. De Braulio Medel hay poca noticia pública en los últimos meses. No se prodiga, el hombre.

La suerte de Unicaja parece haber cambiado, como la de Alonso. Las pruebas de solvencia y resistencia a las que han sido sometidas toda la banca y las cajas españolas nos permiten establecer una clasificación homogénea sobre la salud y prosperidad de unos y otras. Y después de tantas malas noticias, con el fracaso de la absorción de la caja de Castilla La Mancha, el fiasco de la fusión con la caja de Córdoba, y la non nata oferta conjunta por Cajasur en comandita con Cajasol, el ánimo de la tropa de Unicaja era bajo. Y el de su dirección, aún peor.

Pero resulta que aunque su ánimo estuviese decaído, en la prueba de estrés sale estupenda Unicaja, según la clasificación que anunció el viernes por la tarde el Banco de España, banco amigo de los intereses de Andalucía, como ustedes saben bien. Las cuentas que hacen las entidades financieras sobre su morosidad y fortaleza tienen trampa algunas veces. Tanta, que después de enviarlas al supervisor y de camino a la prensa, se pueden rectificar ante el Banco de España, sin advertir a los medios. Así que está bien publicar un ranking con los mismos criterios para todos.

Y ahí ha encontrado Braulio Medel un motivo de alegría, después de tanto desaire. Está en el podium nacional de los mejores, tras la BBK vizcaína y la Kutxa guipuzcoana, y por delante de todos los demás. Tanto de los grandes, tipo Caixa o Caja Madrid; como de posibles novios, del estilo de Ibercaja o Cajasol. A la presunta otra media naranja de la gran caja andaluza le gana por tres a dos en el test de estrés. En Málaga ya hay quien le saca a eso rendimiento. Con vino y rosas.

El revolcón de Cajasur

Ignacio Martínez | 17 de julio de 2010 a las 12:30

Un escalofrío recorrió ayer la plana mayor del socialismo andaluz. Las huestes de Griñán se encuentran entre seis y diez puntos por debajo del PP en las encuestas y no están para revolcones de ninguna clase. Cajasur para los vascos, un desaire para Andalucía, fue la primera lectura, así de golpe, de propios y extraños. La Caixa se convirtió en una potencia financiera regional entre 1995 y 1996, cuando se quedó con la banca Granada Jerez, rescatada de los restos del imperio Ruiz Mateos. La BBK ha entrado en este mercado, con vocación de protagonismo andaluz, 14 años después, al hacer la mejor oferta económica por Cajasur.

La segunda reacción de muchos dirigentes socialistas fue buscar responsables en casa. Incluso de echarle la culpa al mismísimo Zapatero. Hay una constante en las últimas semanas de divorcio de la periferia con su líder máximo. Los socialistas catalanes andan irritados por la conformidad del presidente con la sentencia del Constitucional sobre el Estatut. Los socialistas vascos están muy susceptibles ante las descaradas zalamerías que se intercambiaron Zapatero y Josu Erkoreka en el Debate sobre el estado de la Nación. El temor del PSE es que el Gobierno cambie el apoyo en el Congreso de los seis diputados del PNV por asegurarles el poder en las tres diputaciones forales vascas. Y ahora le toca la sospecha al otro gran socialismo periférico, el andaluz. PNV vasco, BBK vasca. Como un mal presagio, Erkoreka empezó su discurso el pasado miércoles con una frase, Quo vadis Zapatero, a dónde vas Zapatero, dicha en el latín de los breviarios del canónigo Gómez Sierra. Más de uno se acordó ayer de la inmolación del Cabildo cordobés hace dos meses para no entregar Cajasur a Unicaja.

Con más énfasis, en muchos despachos oficiales andaluces, donde se dudó en las últimas semanas sobre si la vicepresidenta o el propio Zapatero harían algo a favor de que Cajasur conservara la bandera andaluza, se cambió ayer a la sospecha de que podrían haber realizado gestiones en favor de consolidar su mayoría en el Congreso, cuesta lo que cueste. Una perceptible grieta de desconfianza quebró la cohesión interna entre el PSOE nacional y andaluz. La tercera víctima de los recelos fue el propio Braulio Medel, presidente de Unicaja. Ha tenido tres oportunidades y ha fallado las tres veces. ¿Por qué no quiso hacer una oferta conjunta con Cajasol? Eran los comentarios más frecuentes.

Ahora aumentará de manera exponencial la presión sobre los presidentes de Unicaja y Cajasol para que hagan una fusión intensa y rápida, que permita salvar los muebles a la pequeña Sevilla del poder; o sea, a los estados mayores regionales de todos los partidos, sindicatos y patronales. Todos unidos en el afán, en la derrota y en la frustración. Buscando culpables, desesperadamente.

Una asignatura pendiente

Ignacio Martínez | 14 de julio de 2010 a las 7:49

La fusión entre las cajas andaluzas, auspiciada por el presidente de la Junta de manera solemne hace tres semanas en el Parlamento andaluz, ha provocado algunas decepciones y anécdotas. Pendientes de que un día de estos se decida la subasta por Cajasur, y santificada por el Banco de España la integración de la caja granadina con la murciana, una balear y otra catalana, quedan sobre el escenario las dos grandes, Unicaja y Cajasol. Es decir, hay un premio en el aire y otro muy repartido por el Mediterráneo, pero queda por salir el gordo. Y sobre el gordo sobrevuelan varias amenazas.

Primer problema: los presidentes de las dos grandes no se entienden. A una colega que escribió un excelente reportaje sobre ellos este fin de semana le dijeron los allegados de Pulido que no es verdad que se lleven mal. Es una jugada inteligente. Pero lo que estamos diciendo algunos es que no se llevan bien, que no es exactamente lo mismo. Alguien que se sienta con los interesados en el consejo de administración del Banco Europeo de Finanzas lo ha definido magistralmente: tienen una sintonía de uno o dos sobre cien.

Segundo problema, el localismo. La sede en mi pueblo, es la proclama inicial de cualquier intento de fusión que se precie. Aunque hay poca discusión si uno de los dos contrayentes es más grande que el otro; motivo por el cual, como a Unicaja le adjudiquen Cajasur, Cajasol tendrá que hablarle de usted en la fusión. Y la hipótesis contraria no imposible. La primera pedrada localista la ha tirado el alcalde de Málaga, ingeniero cartesiano, pero no necesariamente frío: ha dicho que sólo apoyaría la fusión si la sede estaba en Málaga. De la Torre es hombre con fama de dubitativo para según qué cosas. Pero entre sus dudas no tiene cabida cuál es la capital financiera de Andalucía. El alcalde fue reconvenido por propios y extraños, por sacar el asunto antes siquiera de que los pretendientes se mirasen.

Pero, lejos de arredrarse, repitió el argumento reforzado. Más allá de la sede de la gran caja, De la Torre echa de menos que desde el inicio de la autonomía no se haya planteado el papel de cada ciudad en la nueva comunidad política que se creó con la Constitución de 1978 y el Estatuto de 1981. El trasfondo de su pensamiento pone el dedo en la llaga. De haberse producido ese debate, se habría establecido qué instituciones o entidades de carácter regional debían tener sede en un lugar u otro y qué organismos troncales de la autonomía debían estar ineludiblemente en Sevilla. La reacción en Granada del conjunto de fuerzas políticas, sociales y medios de comunicación en contra de toda idea de fusión con otras cajas andaluzas es todo un paradigma; una evidencia más de los recelos latentes que hay entre las distintas provincias. Y esto no es una anécdota, sino una asignatura pendiente de la construcción regional.