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El cheque europeo andaluz puede mermar en 10.000 millones

Ignacio Martínez | 14 de octubre de 2012 a las 12:13

Hay un maratón de cumbres europeas en los dos próximos meses. En ellas se juegan las ayudas para Andalucía hasta  2020. La región va a perder entre un tercio y dos tercios de los 14.700 millones de euros de fondos estructurales que recibe entre 2007 y 2013. Y un pedazo difícil de evaluar de los 11.000 millones de ayudas directas a la agricultura. No es descabellado pensar que de los 25.000 millones largos de cheque europeo en estos siete años Andalucía pueda perder hasta 10.000 millones en los siguientes siete.
La primera cumbre se celebra esta semana, para pasar a limpio los acuerdos de junio sobre la unión bancaria, cuya interpretación es un guirigay. En la segunda, 22 y 23 de noviembre, los jefes de Estado y de Gobierno discutirán por vez primera el presupuesto comunitario desde enero de 2014 a diciembre de 2020: un  billón de euros. No habrá acuerdo sobre montante y reparto, pero se marcará tendencia. Y la tercera será la cumbre ordinaria, el 13 y 14 de diciembre. Pronóstico: es fácil que termine el año sin perspectivas financieras.
Sobre el presupuesto y la cantidad que le tocará al desarrollo regional se ha hablado estos días en Bruselas en los Open Days, la Semana Europea de Regiones y Ciudades, en la que han participado 6.000 representantes de administraciones públicas locales, regionales, nacionales y europeas, consultoras, empresas, bancos, sociedad civil y medios de comunicación, entre ellos el Grupo Joly, editor de este diario. La primera preocupación en este campo es la directriz presupuestaria. En el actualidad el presupuesto de la Unión Europea  está en torno a los 140.000 millones de euros.
En la apertura de los Open Days, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz recordó que el presupuesto plurianual de 1993 a 1999 fue el 1,18% del PIB europeo y que a partir del 2000 se redujo al 1,08%. Y se lamentó de la tendencia a la baja del Consejo Europeo, en donde nueve países pretenden situarlo en el 0,9%. Este socialdemócrata alemán defiende lo contrario, aumentar la guideline presupuestaria: “Hay 25 millones y medio de parados en Europa y si se redujera el presupuesto en 100.000 millones como pretenden algunos o en 200.000 como quiere un país [el Reino Unido], habría menos empleo, menos becas Erasmus, menos desarrollo regional. Se pide hacer más cosas con menos dinero y  quitarlo de la política de cohesión”.
A una eventual disminución del montante global y de la partida de cohesión, Andalucía tiene que añadir un tercer bocado a su actual cheque de fondos estructurales para desarrollo regional, formación y desarrollo rural y pesquero, que supone unos 2.000 millones de euros anuales: deja de ser región de convergencia [objetivo 1], y pasa a ser de transición: las que están entre el 75 y el 90% de la media comunitaria de PIB per cápita. Si se toma como referencia los años 2008, 2009 y 2010, por encima del 90% está la mitad norte de España. Por primera vez, el mapa está partido en dos: norte y sur.
La Comisión propuso reducir las ayudas a las regiones que pasan de convergencia a transición en un tercio, pero la presidencia chipriota en sus conclusiones baja la media de los siete años en dos tercios. Se confía en que la presidencia irlandesa resuelva este dossier en primavera. En su nuevo estatus, Andalucía no sólo perderá fondos, también descenderá del 80 al 60% la financiación comunitaria máxima para los proyectos del Feder, para los que la región ha recibido 23.000 millones de 1986 a 2013, que ha invertido básicamente en infraestructuras.
El vicepresidente de la Comisión encargado de la Competencia, Joaquín Almunia, explicó en los Open Days que en adelante será muy restrictivo con las ayudas de Estado en las regiones que estén por encima del 75% de la media de PIB de la UE, especialmente para grandes compañías. “No vamos a aprobar beneficios extraordinarios para empresas que de todas maneras invertirían en una región. La mayor parte de las inversiones se explican por la mano de obra especializada, el nivel de impuestos, la calidad de las infraestructuras y una legislación favorable para los negocios”.
Otra novedad en el nuevo periodo será que se multiplique el porcentaje de fondos estructurales que no serán subvenciones sino préstamos. El comisario de Política Regional Johannes Hahn explicó que en el paquete 2007-2013, de los 350.000 millones de euros para ayudas estructurales unos 10.000 fueron créditos reembolsables. “La cifra puede crecer hasta 25.000 o 40.000 millones en el próximo periodo”. Hahn concretó que las infraestructuras no serán la prioridad de estos fondos hasta 2020, sino  la concentración temática y la especialización inteligente. Cada región tiene que buscar su propio camino y apostar por unas pocas cosas concretas. Se dedicará un 80% de las subvenciones a la innovación, el aumento de competitividad con formación, las tecnologías de la información y la comunicación y la eficiencia energética.

Rescate: todo el mundo nos mira

Ignacio Martínez | 10 de junio de 2012 a las 10:20

Todo el mundo nos mira. Esto puede ser motivo de orgullo, si se trata de la selección de fútbol, o de vergüenza si se fijan en los bancos que en 2007 ganaban la Champions de la economía mundial, en la ingenua imaginación del presidente Zapatero y ayer han tenido que ser intervenidos. De momento ni Obama, ni Merkel, ni Cameron, ni Hollande hablan de los chicos de Del Bosque, sino de los bancos. Malo. Por el contrario, el presidente del Gobierno ausente ayer como de costumbre cuando hay malas noticias, se desplaza hoy a Polonia para ver a la Selección. Se apunta a la doctrina de Dívar: el domingo es para el descanso descanso.
Tras el rescate de la banca española, a su habitual paso de tortuga, la Unión Europea fragua nuevos acuerdos para la cumbre del 28 de junio. El jueves, en rueda de prensa en Berlín con su colega británico Cameron, la canciller Merkel volvió a explicar que la gestión de la moneda única requiere una política presupuestaria y un Tesoro comunes como complemento al Banco Central. Esto supone una nueva cesión de soberanía para embridar el euro, con mecanismos de armonización, control, gestión y evaluación comunes. O sea, bajo la atenta mirada de quien manda, porque no se fían de nosotros. Supervisión y vigilancia que aumentarán en el caso de España tras el rescate de ayer. La idea de poner en marcha una nueva institución europea con los poderes presupuestarios y bancarios necesarios para una sana gestión del euro ha sido clave para que Merkel esté de acuerdo en ayudar a la recapitalización de los bancos españoles. Y quizá incluso en el futuro mutualizar una parte de la deuda soberana.

 

Entretanto, mientras nos miran desde fuera, aquí dentro aprendemos vocabulario. Intervención puede significar muchas cosas. Por ejemplo, que el Mecanismo Europeo de Estabilidad ayude directamente a los bancos a través del FROB.  Alemania habría preferido que la ayuda fuese al Gobierno español para que éste recapitalice a la banca. En todo caso, el rescate llevará consigo más rigor en la austeridad.
Otra palabra que estamos aprendiendo a usar es crecimiento. Todo el mundo habla del asunto y nadie sabe cómo hacerlo. Westerwelle, el ministro de Exteriores alemán y anterior líder de los liberales, hizo una descripción hace poco en un artículo en Le Monde. Su idea es reducir las subvenciones tradicionales de los presupuestos comunitarios, dar más préstamos y utilizar más la colaboración público privada. Hablaba de utilizar el billón de euros del periodo 2014-2020 para crecimiento, empleo, innovación y competitividad. Hace tiempo que en Alemania muchos dirigentes se declaran partidarios de que las ayudas agrícolas sean nacionales. Este cambio de escenario perjudicaría a Andalucía, gran receptora de fondos tanto agrarios como estructurales.
El mundo gira a tanta velocidad, que la realidad cambia de color. Aunque los que nos miran nos vean igual de mal todos los días.

Aspiradora electoral europea

Ignacio Martínez | 12 de marzo de 2012 a las 13:19

Sarkozy amenaza con salirse del acuerdo de Schengen, que garantiza la libre circulación de personas dentro de las fronteras interiores de la Unión Europea. Es una secuela de la campaña electoral de las presidenciales. Las campañas, como podemos constatar los andaluces de manera fehaciente, son épocas convulsas en las que los candidatos prometen lo que no están dispuestos a cumplir o se ponen de perfil para no arriesgarse lo más mínimo. De lo último tenemos cumplida cuenta en Andalucía, que ha visto en un año la campaña para las municipales, las generales y las autonómicas, sin muchos compromisos que digamos. En Europa tocan esta primavera las presidenciales francesas. Y quién sea el inquilino del Elíseo, no es irrelevante para los ciudadanos de aquí.

Los franceses están convocados a las urnas el 22 de abril y el 6 de mayo para elegir al nuevo presidente. Y resulta que el actual, Sarkozy, que aspira a la reelección, lleva dos años retrasado en las encuestas. Cuando quedan 40 días para la primera vuelta, Sarkozy ha metido el turbo y está en plena vorágine de promesas, advertencias, amenazas y lo que haga falta para recuperar terreno. Para empezar, intenta distanciarse de su principal rival en el campo de la derecha, Marine Le Pen, la hija del viejo líder ultraderechista, que ha resultado ser un animal político como su padre.

El discurso xenófobo está de moda en Europa. Y Marine lo vende bien. Se vende bien en casi todas partes. En Cataluña, uno de los territorios más modernos de España, en las últimas elecciones autonómicas un nostálgico de Franco montó un partido ultra antiinmigración, Plataforma por Cataluña, que a punto estuvo de entrar en el Parlament. Se quedó fuera por milésimas.

Y como Sarkozy tiene que evitar que Le Pen le quite la cartera, él intenta robarle a ella electores. ¿Cómo? Muy fácil, diciendo las mismas cosas con mejores altavoces. Por ejemplo, que Europa debe reforzar los controles de inmigración en sus fronteras exteriores o Francia en el plazo de un año se saldrá del acuerdo Schengen. Marine inmediatamente ha dicho que dice lo mismo que ella, sin la voluntad de hacerlo.

Ya tenemos a los dos candidatos franceses principales poniendo en jaque a la Unión Europea. El socialista Hollande quiere renegociar el tratado presupuestario reciente y promover políticas de crecimiento. Sarkozy no quiere ni oír hablar de ese asunto, pero pretende renegociar Schengen, y que se establezcan normas que sancionen, suspendan o excluyan del acuerdo a los países que sean un coladero de inmigrantes. La aspiradora electoral no descansará después del 6 de mayo. En Alemania tocan elecciones en octubre de 2013. Hasta entonces, Merkel seguirá haciendo de señorita Rottenmeier en materia presupuestaria. Dios nos coja confesados.

Lobbies en Andalucía

Ignacio Martínez | 29 de octubre de 2011 a las 10:27

El hombre que imagina abarrotados los bares de la Andalucía rural por haraganes gastándose el dinero del PER, a costa del ahorro catalán; el hombre que piensa que la homosexualidad la puede curar un psicólogo, no abandona los titulares. Duran, líder electoral de los nacionalistas de Convergencia y Unión, ha dicho a un grupo de empresarios que CiU será el único lobby que en la próxima legislatura defienda el corredor mediterráneo, esencial para el desarrollo del litoral levantino español. Los lobbies en España no están bien vistos. Su actuación como conseguidores y comisionistas les ha desacreditado ante el mundo de los negocios y ante la sociedad.

En España, estamos muy lejos del modelo anglosajón, perfectamente admitido y reglado. Pero cuando alguien se salta las normas, le puede costar el puesto. El ministro de Defensa del Reino Unido, Liam Fox, ha tenido que dimitir por llevarse a dieciocho viajes oficiales por todo el mundo a un amigo lobbista, antiguo compañero de piso y padrino de su boda. Los gastos del intruso los pagaban patrocinadores de Estados Unidos o Israel, interesados en estrechar relaciones con generales del Pentágono, líderes de Oriente Medio o del Golfo, y dictadores de antiguas repúblicas soviéticas. Estas cosas por ahí no se toleran.

Pero los lobbies que actúan dentro de las normas están bien considerados. También en la Comisión Europea, que cada vez que tiene que elaborar un reglamento tiene por costumbre consultar a todos los grupos que representen los más variados intereses en ese sector. El equilibrio se consigue llamando a todos; patronal y sindicatos, industrias y ecologistas, científicos y juristas…

Uno no imaginaba a los políticos en esta misión, mayormente porque se deben al interés general. Pero claro, los nacionalistas se concretan en lo particular. Y ciertamente el lobby Ferrmed, que surgió en Cataluña liderado por un ingeniero que ha hecho muy bien su trabajo, a la inglesa, ha conseguido poner al corredor mediterráneo en los mapas. Lástima que no esté nada clara la continuidad de esa línea más allá de Almería.

Aquí, en Andalucía, carecemos de la necesaria iniciativa. Nos faltan grupos que representen intereses concretos con eficacia. No hemos superado la fase del conseguidor y la comisión. Tampoco nuestros políticos se distinguen por una defensa a ultranza de intereses territoriales. Funcionan mejor en la confrontación contra sus adversarios. Duran presume que en la próxima legislatura Arenas va a mandar mucho y tirará para Andalucía. Y así, se ofrece a los empresarios catalanes como un contrapeso al hombre fuerte del PP.

No vendría mal la influencia que se le presume a Arenas sobre Rajoy. Pero la sociedad civil andaluza necesita organizase para defender mejor sus intereses, más allá de la coyuntura política.

Nuevos recortes

Ignacio Martínez | 14 de mayo de 2011 a las 10:13

El Gobierno desmintió ayer por tierra, mar y aire que planee un nuevo recorte salarial para los funcionarios. Ya le vale. Si la opinión púbica se creyera este rumor sería letal para el PSOE, a una semana de las elecciones. En España hay más de tres millones de funcionarios, lo que multiplicado por cinco de familia significa que más de quince millones de votantes podrían castigar a quienes se atrevan a imaginar semejante cosa.

Es otro elemento extraño en esta peculiar campaña electoral, en la que se habla poco de los problemas de las ciudades y regiones que eligen gobernantes. El empleo es el rey de las promesas y las grandes obras emblemáticas han desaparecido de la escena. Pero aun así, las cuentas no salen. La Comisión Europea publicó ayer sus previsiones económicas, con mala nota para España. El paro va a mantenerse y el crecimiento en 2011 estará medio punto por debajo de la previsión de Elena Salgado: se quedará en el 0,8%. El déficit público será tres décimas mayor que el 6% previsto por España. Y la inflación estará por encima de la media comunitaria.

En resumen, la deuda pública nacional aumentará y España necesita ya 30.000 millones de euros anuales sólo para pagar intereses, un 3% del PIB. La conclusión lógica, más allá de que un sindicato lance un rumor malicioso, que lo publique un diario económico nacional o que lo aproveche la oposición, es que vendrán nuevos ajustes. Pero eso no lo pueden hacer ni el PP ni el PSOE en solitario. Debería ser un pacto nacional, fuera del periodo electoral.

Todo el mundo da por hecho que tras las elecciones, una ola de austeridad caerá sobre los ayuntamientos, muchos de los cuales tienen exceso de plantilla, herencia de los locos años 2000. Austeridad es la palabra de moda, pero ninguno de los dos grandes partidos se atreve con las diputaciones. Los populares, incluso, quieren revitalizar estas instituciones, para que “alcancen plenamente las competencias propias” y apuestan por una delegación de funciones suplementaria procedente de la Junta. Con lo sencillo que sería reformar la Constitución y eliminarlas, por manifiesto solapamiento con las autonomías. Las ocho diputaciones andaluzas cuestan más de 2.000 millones de euros al año. En este caso concreto, revitalizar no rima con austeridad.

En total, en Andalucía hay más de 600.000 trabajadores públicos de las administraciones central, autonómica y local; 1,2 millones de parados y 1,5 millones de pensionistas. Mientras que no llegan a 2,2 millones los empleados en el sector privado. O sea, por cada dos trabajadores en la economía productiva hay tres que atienden los servicios públicos, son parados o pensionistas. Una relación difícil de sostener. Quizá no se reduzcan los salarios de los trabajadores públicos, porque lo que se recorten sean las plantillas. Al tiempo.

9 de mayo, fiesta nacional

Ignacio Martínez | 10 de mayo de 2011 a las 2:19

Hoy es una fiesta nacional. Como el 28 de febrero para los andaluces o el 12 de octubre para los españoles, el 9 de mayo es una festividad para los 500 millones de europeos de 27 países. De hecho, es día no laborable en las instituciones europeas. Hace 61 años, el 9 de mayo de 1950, en el salón del reloj del Quai d’Orsay, el ministro de Exteriores de Francia Robert Schuman propuso la creación de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, que empezó su actividad en 1952. Después vino la CEE, la Comunidad Europea y la actual UE. España forma parte del club desde 1986.

En estos tiempos que corren la primera preocupación es el paro, como en la Europa de la posguerra en la que Schuman lanzó su propuesta de unión. Pero aquel no fue un proyecto económico. En la Segunda Guerra Mundial, que terminó sólo cinco años antes, murieron en suelo europeo 36,5 millones de personas, más de la mitad civiles. Para que no se repitiera una tragedia semejante se pensó situar bajo una autoridad común la producción de carbón y acero de Francia, Alemania y los países que se quisieran adherir.

El carbón y el acero eran la materia prima para construir armamento convencional y su control por una Alta Autoridad común garantizaba que una guerra como la del 39 al 45 no volvería a producirse. Por eso el discurso de Schuman empezaba diciendo: “La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan. La contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas”.

El primer objetivo de la Europa unida fue la paz. Los países europeos habían hecho la guerra unos contra otros a lo largo de la historia. En su último discurso ante el Parlamento Europeo, en 1995, el presidente Mitterrand se sorprendía de que sólo uno de sus catorce socios, Dinamarca, no había sido en el pasado enemigo de Francia en una guerra. Para los españoles, Europa significaba las libertades y el progreso; éramos un país de euroentusiastas. Andalucía se benefició extraordinariamente de los fondos para el desarrollo y la agricultura; ha recibido 69.000 millones de euros en 25 años, 11,5 billones de pesetas.

La llegada del euro redujo los intereses de los créditos hasta crear el espejismo de que el dinero se prestaba gratis. La crisis económica ha despertado a los españoles de ese sueño y la política del Banco Central Europeo para contener la inflación perjudica la recuperación de los países con economías más estancadas. Pero pertenecer a Europa sigue siendo un privilegio, con más ventajas que inconvenientes. Esta fiesta nacional de los europeos es una buena excusa para recordarlo a un país que tiene ahora la tentación del euroescepticismo.

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Griñán: “Cuatro de cada cinco euros del presupuesto de 2011 se dedican a políticas sociales”

Ignacio Martínez | 14 de noviembre de 2010 a las 12:04

Segunda parte del texto íntegro de la entrevista al presidente de la Junta, cuyo resumen publican hoy los nueve diarios del Grupo Joly

 

UNIÓN EUROPEA              ALEMANIA

GUERRA DE DIVISAS       COMERCIO ANDALUZ

SAHARA                                  PRESUPUESTOS

POLÍTICA SOCIAL              CAMPUS DE EXCELENCIA

TRIBALISMO

 

 

 

 

-Andalucía ya no es una región de convergencia, objetivo 1. Estamos por encima del 80% por PIB medio de la UE. Calculo que a partir de 2014 vamos a tener cada año 1.500 millones de euros menos de fondos estructurales europeos.

-Probablemente. Siempre y cuando no vuelva a gobernar el Partido Popular, porque a lo mejor tendríamos menos todavía. Porque siempre ha reducido los fondos que le correspondían a Andalucía.

 

-Además de este ajuste de cuentas con el PP, díganos cómo podremos paliar ese descenso.

-Con mucho ahorro. Creo que las reglas del juego están escritas. Le ha pasado a Castilla y León, a Asturias, a otras regiones que eran ‘objetivo 1′. Tendremos que adaptarnos, manteniendo siempre que menos política de cohesión regional europea tiene que ser más política de cohesión española. Las diferencias regionales no se han terminado en España. Y el Gobierno de España, a partir del momento en que entren en vigor las próximas perspectivas financieras, tendrá que incrementar su política de cohesión regional.

 

-¿Europa hace bien en quedarse al margen de la guerra de divisas?

-Europa tiene ahora mismo un dominio excesivo de Alemania. Cuando había un eje hispano-franco-alemán, Alemania tenía una política con los alemanes y otra con Europa. Ahora Alemania es quién controla las decisiones más importantes de la UE, y hace una política que le conviene exclusivamente a su país. Hemos pasado de la Europa de los ciudadanos a la Europa de las naciones.

 

-¿A Alemania le conviene un euro fuerte?

-Sí. Es un país exportador, pero vende a los países de la UE más del 70% de sus exportaciones. Le conviene un euro fuerte, porque siempre será más bajo de lo que valdría el marco y algo más alto de lo que valdrían las otras divisas europeas. Con lo cual, puede vender y los demás pueden comprar más fácilmente. Esa relación comercial con un euro fuerte le conviene a Alemania, pero no nos conviene a los demás.

 

-Arenas le critica que hable de estas cosas.

-Da la impresión de que la oposición está convencida de que los problemas de Andalucía se producen aquí y tienen solución en Andalucía. No son conscientes de que Andalucía es una región que tiene mucha necesidad de la apertura de mercados y de vender sus productos fuera. Por lo tanto, cuanto más fuerte esté el euro, y más débil el dólar o el yuan, menos capacidad de exportar tendremos.

 

-Y vendrán menos turistas.

-Y vendrán menos turistas a un hotel de Torremolinos porque será más caro.

 

-Pero se reúne el G-20 y no decide nada.

-Pasan de puntillas sobre el problema de las divisas, pero tiene su explicación. Los que mandan en el G-20 son Alemania, EEUU, y China, y a los tres les conviene la actual relación monetaria. Desde que empezó la crisis no se ha avanzado nada en el mercado de las monedas. Y eso es letal.

 

-¿Ese es el principal problema en este momento?

-Para mí es el gran problema. Cuando en Estados Unidos la Reserva Federal se dedica a imprimir billetes, y devalúa; o cuando el yuan tiene ese valor, todo eso repercute directamente en Andalucía, en España o en Francia. Quizá sea Sarkozy el único que ha tenido enfrentamientos con Alemania. Pero es que los chinos, además de devaluar la moneda, tienen un sistema político que es una dictadura, sin libertad sindical, sin derecho a la negociación colectiva, y por lo tanto con un coste del factor trabajo mucho más bajo.

 

-IU le ha pedido en el Parlamento que condicione la ayuda a Marruecos a cómo evolucione el conflicto del Sahara.

-La cooperación no se hace con estados, se hace con pueblos. Nosotros tenemos casi tres millones de euros destinados a cooperación con el pueblo saharaui. Y tenemos con Marruecos más de nueve millones, pero lo tenemos con el pueblo marroquí. Mantenemos relaciones de cooperación porque son humanitarias. A mí me parece mal retirar una fuente de cooperación en cualquier país por razones ideológicas.

 

-En los presupuestos de 2011, el crecimiento previsto es de un 1,3%. Nos dijo usted que el de 2009 iba a ser un 1% y tuvimos déficit.

-El de 2010 se está cumpliendo, en empleo y en crecimiento. ¿El de 2011? Le puedo decir, que es probable que sea ese; que puede ser mayor o que puede ser menor. Y no es broma, porque ya depende de factores externos. Si las condiciones externas funcionan como hasta ahora, con lo que hacemos nosotros lo vamos a conseguir. Si las condiciones externas no se oponen, será más. Y si las condiciones externas se oponen, será menos. Pero ya no dependen de nosotros.

 

-El martes, en el debate de totalidad de los presupuestos de 2011, ustedes han puesto énfasis en el ámbito social.

-Es que cuatro de cada cinco euros del presupuesto se dedican a políticas sociales, un 78%, tres puntos más que en 2010. A pesar de la crisis y del límite del endeudamiento, mantenemos todos los servicios y prestaciones sociales de lo que se benefician las familias andaluzas, en educación, en sanidad, en servicios sociales, en dependencia… Y aumentan las partidas destinadas a educación. Si de algo me siento orgulloso en este año y medio como presidente es de haber situado a la educación en el centro de la política económica y del discurso político.

 

-Esto se entiende, lo de la Andalucía Sostenible, suena a propaganda.

-En absoluto. A un año escaso de su inicio, el 53% de los proyectos de este programa ya están en marcha. Son setenta y siete iniciativas: préstamos para pymes, inversiones en eficiencia energética, impulso a la excelencia en las universidades, refuerzo de la I+D+i o planes de movilidad en áreas metropolitanas. Y el próximo año destinaremos casi 5.000 millones de euros al desarrollo del acuerdo de concertación social, algo más que este año pese al escenario de consolidación fiscal. Esto no es propaganda.

 

-La dificultad está en conseguir que el dinero que se gasta dé sus frutos.

-Desde febrero de 2008, el Gobierno andaluz ha invertido 14.000 millones de euros en luchar contra la crisis, el 9,5% del producto regional bruto. Unas medidas de las que se han beneficiado casi dos millones de andaluces. Con el más de medio centenar de medidas adoptadas por la Junta se han mantenido o creado 180.000 empleos y hemos apoyado a más de 30.000 empresas.

 

-La crisis ha generado depresión. Pero a veces hay buenas noticias, como el campus de excelencia de las universidades de Sevilla y Málaga.

-Es algo que a mí me parece el hecho más importante que se ha producido en los últimos tres meses en Andalucía. El campus de excelencia Málaga-Sevilla es excepcional. Mire, Joaquín [Luque] y Adelaida [de la Calle], los rectores de Sevilla y Málaga, han demostrado cómo se puede hacer Andalucía. Son ejemplo de lo que es mirar mucho más allá de las diferencias: la cooperación.

 

-No cree usted que, precisamente, el tribalismo es el primer problema de Andalucía.

-Sin duda, sin duda. Por eso, Joaquín y Adelaida son dos personas que sirven de ejemplo de lo mucho que le queda por hacer a Andalucía, cuando supera el tribalismo y une los esfuerzos. Ese campus de excelencia tenemos que trabajar todos para que triunfe, para que sea un éxito. Y vamos a hacerlo.

Se acabaron las candilejas

Ignacio Martínez | 19 de junio de 2010 a las 9:49

Termina con más pena que gloria la presidencia española de la Unión Europea. El país que en septiembre de 2007 jugaba la Champions de la economía mundial, era el equipo que más partidos ganaba, el más goleador y el menos goleado, en frase desafortunada del presidente del Gobierno, acaba su semestre de liderazgo comunitario recibiendo goles de los mercados, de los socios europeos, de la prensa o de la oposición. La comparación con el Mundial de Sudáfrica está tirada: el problema no es tanto el mal resultado como las expectativas superlativas. Nos comíamos el mundo y nos salió la apuesta fatal. Iba a ser un acontecimiento planetario, la coincidencia de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, en frase infeliz de la número tres del PSOE, pero Obama ni siquiera se molestó en venir a Madrid para una cumbre entre Estados Unidos y la Unión Europea programada en el mes de mayo, y anulada por incomparecencia del americano. Más que nada, porque le aburre la afición de los europeos a las reuniones retóricas sin contenido real.

El semestre lo empezamos muy futbolístico. Los equipos de Primera División saltaron al campo con la bandera azul de doce estrellas amarillas y sonó el Himno a la Alegría en los estadios de toda España. Se hicieron anuncios grandilocuentes, toda reunión informal de ministros, de no importa qué ramo, era una cumbre europea… En fin, se nos fue la mano con el envoltorio, pero dentro hubo poca cosa. A la auténtica cumbre celebrada en suelo andaluz, con Marruecos en Granada, no vino el rey alauita; la cumbre euromediterránea de Barcelona hubo que anularla. Y buena parte del periodo presidencial lo empleó Zapatero en defender de los mercados o los especuladores, con desigual fortuna, el prestigio de la banca y la deuda soberana nacional.

Ahora entra al relevo Bélgica. Los agoreros dicen que con la crisis institucional que vive el pequeño reino belga ¡a ver cómo se puede hacer una presidencia europea! Un espectáculo a la española, desde luego que no. Pero los belgas lo harán bien, como siempre. Sin himnos ni banderas en los campos de fútbol, sin pretensiones planetarias. Haya el gobierno que sea en el país, los altos funcionarios cogerán cada dossier que se encuentre sobre la mesa y buscarán consensos para que se apruebe. Y dejarán, como de costumbre, la mesa bastante limpia de asuntos pendientes. Serán buenos administradores de los intereses comunes. Que es de lo que se trata.

No se termina el mundo porque la presidencia europea se haya quedado en nada. E incluso puede ser una buena enseñanza para el futuro, para esto y para cualquier otra cosa: con trabajo, austeridad y humildad se llega más lejos. Pero ¿creen que hemos aprendido algo? Moratinos ha dicho que se ha cumplido el 100% de los objetivos españoles. Patético.

Ahora se acabaron las candilejas. Ya sólo nos espera antes de las vacaciones de agosto el cambio de Gobierno.

Crimen en alta mar

Ignacio Martínez | 2 de junio de 2010 a las 12:07

Unos comandos armados hasta los dientes abordan en la impunidad de la noche un barco con ayuda humanitaria en aguas internacionales. Son recibidos a palos, disparan contra medio centenar de personas y matan a una decena, en defensa propia. Podría ser un chiste sacado de la guerra de Gila. Pero no, es un hecho dramáticamente real. Asaltan a unos cooperantes que iban camino del gueto de Gaza y los matan en defensa propia. Lo explica, con gesto impasible y voz monocorde, el embajador de Israel en España. En la época del gueto de Varsovia y los campos de exterminio a esto se le llamaba genocidio, crimen contra la humanidad, barbarie. No veo por qué debe llamarse ahora de distinta manera.

Pero al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas le da pudor y ha preferido lamentar la pérdida de vidas humanas, sin condenar a Israel. El Consejo Atlántico de la OTAN, reunido en sesión de urgencia, ha exigido al Gobierno de Netanyahu que libere de inmediato a los civiles detenidos, en un acto que el primer ministro turco califica de terrorismo de Estado. La OTAN, la Unión Europea y la ONU se han apresurado a reclamar una investigación rápida, imparcial, creíble y transparente del incidente. Una especie de pomada para calmar la ira del mundo árabe y la indignación de la comunidad internacional. La prensa israelí ha criticado duramente a su primer ministro y reclamado la dimisión del ministro de Defensa. El escritor David Grossman sostiene que “ninguna explicación puede justificar o blanquear el crimen que se ha cometido, ni hay excusa para la estupidez con la que el gobierno y el ejército han actuado”.

Este crimen tiene daños colaterales: coloca la estrategia política del presidente Obama y de su secretaria de Estado a la misma altura que la de sus predecesores. Es Tel Aviv quien marca la pauta de la política norteamericana en la zona, sea quien sea el inquilino de la Casa Blanca. El actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, un duro de película que lleva un año en el poder, ofrece por televisión una versión propia de un número de Gila: resulta que los soldados del comando fueron atacados y golpeados y se tuvieron que defender los pobres. La pregunta es qué hacían allí. El principal beneficiario de esta actuación disparatada es el grupo fundamentalista palestino Hamas. En el inicio de la transición ETA atentó contra algunos de los generales más liberales del Ejército. Su estrategia era que los militares ultras reclamaran estados de excepción y debilitaran el Estado democrático. Netanyahu parece utilizar la misma táctica. Ataco a cooperantes indefensos a ver si la fiera de Hamas reacciona con violencia y justifica la quiebra de una solución negociada en Oriente Medio.

El eje Sevilla-Málaga

Ignacio Martínez | 16 de mayo de 2010 a las 14:01

El proyecto conjunto de las universidades de Sevilla y Málaga para crear un campus de excelencia internacional es una noticia que trasciende del ámbito de la investigación y la educación superior. Andalucía está por hacer 28 años después del inicio del proceso autonómico. Los recelos interprovinciales están a flor de piel. Y es imprescindible crear redes, ejes de desarrollo y cooperación. En el mismo espacio universitario, el año pasado ya dio una lección un grupo de universidades jóvenes liderado por Córdoba, en el que están Cádiz, Huelva, Almería y Jaén, al conseguir la única declaración de excelencia en la región. Ahora se presenta una iniciativa de Sevilla y Málaga, un eje imprescindible para la construcción regional.

Los estadios de fútbol han sido escenario descarnado en múltiples ocasiones del mal entendimiento entre las dos ciudades más pobladas de la región. Uno de los más frecuentes cánticos de la afición malagueña es el conocido ¡sevillano el que no bote!, muy venial si se compara con el ¡puta Sevilla, puta capital!, nada infrecuente. Por cierto, generosamente correspondido por la otra parte con un ¡puta Málaga!. En fin, ya sabemos que somos capaces de sacar lo peor de nosotros mismos ocultos en una gran masa, pero los dirigentes políticos y sociales tienen la responsabilidad de guiarnos por otros caminos. Incluida la prensa. La prensa local se ha vendido siempre muy bien contra la capital o viceversa. Las culpas están bien repartidas…

La realidad es que en una comunidad autónoma tan grande hay que trenzar muchas alianzas y complicidades. Pero si hay una necesaria a todas luces es la Málaga-Sevilla. Es nuestro particular eje París-Bonn. Esto me recuerda una frase del discurso fundacional de la Unión Europea, pronunciado por Schuman en 1950: “Europa no se hará de golpe, ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho”. Cambien Europa por Andalucía y apliquémonos el cuento. Los rectores Adelaida de la Calle y Joaquín Luque con su proyecto tecnológico de excelencia han hecho honor a esta idea. Hay que felicitarles por su gran iniciativa.