Archivos para el tag ‘urbanismo’

Urbanismo: vuelve la barra libre

Ignacio Martínez | 20 de junio de 2010 a las 9:09

Felipe González celebra que tras el fracaso del mercado, en plena crisis, se haya reclamado la vuelta de la política al primer plano del escenario público. Pero el ex presidente lamenta que la política no tenga la suficiente autoridad para reformar el sistema financiero mundial. Al presidente Griñán le gusta también reivindicar el papel de la política en la gestión de los intereses colectivos. Un discurso fácil de compartir, siempre que no sea retórico. Por ejemplo, me temo que la política no tenga la suficiente autoridad para reformar el sistema urbanístico regional.

En los locos años 2000, nos acostumbramos a justificar el desenfreno inmobiliario con un argumento de que generaba riqueza y puestos de trabajo. Una riqueza mal repartida, concentrada en el bolsillo de los especuladores del suelo. Quien tenía la técnica, la desenvoltura o el desahogo para recalificar un terreno comprado por dos pesetas, era rico al día siguiente. Su suerte y fortuna dependían del lápiz de un concejal. Con grandes esfuerzos y dudas, por fin la Junta empezó a establecer una serie de normas urbanísticas y a limitar los crecimientos desmesurados del territorio construido y de la población de una localidad.

Con la crisis se reclamó el protagonismo de la política. Ahora, la Junta acaba de hacer una excepción a su reciente doctrina urbanística. Si un campo de golf es de interés turístico, el residencial que lo acompañe no necesita cumplir los límites al crecimiento exprés. Porque los campos de golf generan riqueza y puestos de trabajo. Se repite la canción. Entre tanto el ciudadano común asiste atónito a los acontecimientos. En Marbella se organizan cursillos para aprender a traducir las expresiones de su nuevo plan de ordenación urbana. El criptolenguaje es muy difícil de entender, incluso para los técnicos. Y en Zahara de los Atunes, muy cerca del cuartel de la Guardia Civil, el propio Ayuntamiento ha hecho una explanada para un aparcamiento, en una zona rodeada de dunas, que tiene toda la pinta de ser servidumbre de protección del dominio público marítimo terrestre. Una franja, por más señas, competencia de la Junta. Este año lo están urbanizando, con cemento y adoquines.

A veces parece que lo que vuelve no es la política, sino la barra libre.

Las cosas son lo que parecen

Ignacio Martínez | 9 de junio de 2010 a las 11:17

Las apariencias acaban dando carácter a las cosas y a las personas. Todos acabamos siendo, en cierto modo, lo que parecemos. Las instituciones, también. La Junta pretende hacer una excepción a la disciplina urbanística, la limitación al crecimiento de un municipio, en el caso de los campos de golf. Aunque no se termina de atrever. Después de años evitando urbanizaciones en un terreno rústico estupendo con la excusa de que son un residencial adosado a un terreno de golf, se levantaría la veda. No era un capricho, se trataba de que las viviendas, cercanas a un golf, en medio de un monte o donde quiera que se pretendiese levantarlas, tuvieran antes de construirlas los servicios de carreteras, infraestructura, transportes, agua, electricidad, saneamiento y demás, instalados por cuenta del promotor. Esto no pasaba en los locos años 2000. Se ponían las infraestructuras a posteriori, con cargo al erario público, y todos tan contentos.

Contentos y blindados. En Marbella no se ha tirado ninguna de las más de 30.000 viviendas ilegales que dejaron construir los miembros de la banda de Gil y Gil. Ni 30.000, ni 18.000, ni 1.500, ni una sola. Y ahora, pasada la página de las responsabilidades, se inaugura una nueva fase: aparecen oportunidades de negocio otra vez. Relajar la disciplina urbanística, con las cautelas que se quiera, es olvidarse del desenfreno, la corrupción y la barra libre que imperó en el sector y en tantos ayuntamientos de la costa en los últimos años. Pero estamos en crisis y se pretende que tire de la economía lo de siempre.

Todo esto ocurre después de que haya desaparecido la Consejería de Ordenación del Territorio. Desaparecido del nomenclátor de la Junta. Que el urbanismo no figurase en el nombre de la Consejería de Obras Públicas y Transportes, siempre la convirtió en una maría, una asignatura menor en la responsabilidad de la Administración autonómica. Rescatado el asunto, llegó a encabezar una cartera ministerial en el Gobierno regional: Ordenación del territorio y Vivienda. El acordeón institucional la ha hecho desaparecer del mapa de nuevo. Y el nombre de la nueva consejería de Obras Públicas y Vivienda es arriesgado. En Europa los ministerios son de transportes. Las obras públicas construyen infraestructuras, pero el servicio al ciudadano es el de Transportes. Aquí le damos más valor a lo que nos gastamos en la carretera o en el ferrocarril que tener el transporte donde se necesita y puede ser eficiente y rentable.

Y lo mismo pasa con la vivienda: lo fundamental es la ordenación del territorio, la planificación de necesidades y servicios. Así las viviendas acabarán estando donde exista una demanda objetiva, sean asequibles y haya infraestructura para soportarla. No donde quieran los promotores. La Junta debería medir muy bien sus excepciones. Porque estas cosas acaban siendo lo que parecen. Las carga el diablo.

Las listas

Ignacio Martínez | 19 de abril de 2009 a las 0:26

De la misma manera que cada español lleva dentro un seleccionador nacional de fútbol, capaz de hacer una alineación diferente a la del entrenador de la roja, todos los ciudadanos aficionados a la política llevan dentro un formador de gobiernos. Los periodistas estamos incluidos, desde luego, entre los entusiastas de esta práctica. Griñán, que será presidente de la Junta el próximo miércoles, ha agradecido irónicamente a la prensa los consejos que le da sobre nombres para el Consejo de Gobierno que anunciará el jueves. Esta es la lista por antonomasia. Pero no hay una sola. Ni siquiera en el ánimo del inminente inquilino de la Casa Rosa, que entre bromas y veras, especula con sus colaboradores más cercanos sobre la idoneidad de éste o aquella, en una u otra consejería. Así que listas hay muchas, incluso en la libreta azul de Griñán.

Hay otra lista, de retos. La tienen ustedes en esta edición dominical, en la sección de Andalucía. En una situación económica mala, el número de funcionarios es excesivo. Con 490.000 empleados en el sector público, en este momento en la región hay nueve trabajadores activos en la empresa privada por cada 10 funcionarios, pensionistas y parados. El sector de la construcción reclama al nuevo presidente rigor en la aplicación de las normas urbanísticas y agilidad en los trámites burocráticos. La industria pretende mejorar su productividad. Las cooperativas agrarias deben reducir su número y duplicar su facturación…

Y entre los deseos de la sociedad civil se repite que el nuevo gobierno tenga un alto nivel técnico. Quizá porque no se concede ese mérito al actual gabinete, tanto a los hombres como a las mujeres. Las militantes feministas han insistido mucho en la importancia de la cuota. A veces con sarcasmos referidos a la escasa cualificación de algunos hombres que han sido ministros en gobiernos de izquierdas y de derechas: “las tontas también tienen derecho”, repetían. Ahora, en un momento delicado y lleno de expectativas, habría que cambiar la frase por otra con la misma intención, pero más ambiciosa. Que valga además en masculino y en femenino. Y que las listas también tengan derecho. Las listas y los listos.

Urbanismo

Ignacio Martínez | 20 de diciembre de 2007 a las 16:32

20 de diciembre

Muchas gracias a los amigos que han celebrado la aparición de este blog. También agradezco los comentarios contrarios a mi posición sobre la política urbanística de la Junta. Qué se le va a hacer, está muy bien la disidencia. Quienes critican lo que existe hoy día, deben recordar lo que teníamos antes (la barra libre de Gil y sus imitadores de todas las tendencias políticas) e imaginar lo que tendríamos ahora de no haber sido por la política de Concha Gutiérrez. El primero que se metiera en el fangal que era el planeamiento urbano iba a resbalar y comparto la idea de que se han cometido errores. Ya lo decía en mi artículo de ayer: está claro que primero se debió hacer el plan de ordenación territorial de Andalucía (POTA), después los planes subregionales y finalmente los PGOU; y los límites del 30 y el 40 por ciento no debieron ser tan estrictos, para no tener que recular. Hay otras cuestiones, como el monocultivo de determinados arquitectos, que también son criticables. Pero con todo eso, aplaudo el valor de la consejera en meterle mano al urbanismo y en intentar aplicar normas y sentido común. Nos queda mucho por mejorar, pero no tengo duda de que estos ocho últimos años han permitido una mejora de la situación anterior. Sin ir más lejos, Encarna Maldonado publica hoy en Málaga hoy una interesante información según la cual Gadafi, el boticario, va a dejar de construir unas 2.000 viviendas en la Costa del Sol gracias a las limitaciones del denigrado POTA. En fin, nadie ni nada es perfecto.

Arenas, centrista

Ignacio Martínez | 19 de diciembre de 2007 a las 11:05

Javier Arenas estuvo cercano, moderado y optimista anoche en el programa de TVE ‘Tengo una pregunta para usted’. La verdad es que empezó brillante, en el primer tercio de la emisión, fue de más a menos y acabó con signos de cansancio. Al final, en la retransmisión de Radio Nacional, explicó que tenía un fuerte dolor de espalda, para el que no había querido tomar ninguna medicina que le impidiera estar en plena forma mental. Se mostró muy familiar, habló de su madre, de su esposa, de sus tres hijos, de sus dos hipotecas, de la muerte de su hermano, del accidente de uno de sus hijos, de la afición de otro por la pesca, de las recomendaciones que le hace su hija, de su condición de usuario de podólogos… Se mostró muy centrista, tanto que recordaba mucho sus tiempos de la UCD, y poco la imagen del PP en estos últimos cuatro años. Propuso consensos en materia de pensiones, educación, sanidad y vivienda. Y lanzó los cinco grandes ejes de su programa. Uno me gusta: limitación del ejercicio de la Presidencia de la Junta a dos mandatos y no coincidencia de elecciones generales y autonómicas. Otro me inquieta: dijo que quiere “restablecer la disciplina urbanística”. Justamente uno de los principales logros de este Gobierno regional que ahora termina mandato es que ha establecido un orden en este sector y aplicado un sentido común del que escribo en mi artículo   de hoy. No quiero pensar que este restablecer sea volver a la barra libre, anterior a que la consejera Concha Gutiérrez decidiera, por primera vez en la historia de la Junta, de que además de titular de la cartera de Obras Públicas y Transportes, lo era también de Urbanismo. Los tiempos de Gil no deben volver. Y los de sus imitadores tienen que acabar.