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La UE tiene tres cumbres en dos meses. La primera, el jueves

Ignacio Martínez | 14 de octubre de 2012 a las 12:35

La primera cita del maratón de cumbres europeas es jueves y viernes de esta semana. Hay que poner en pie el consenso perdido sobre la unión bancaria, asunto que había generado mucha ilusión en el Gobierno español, pero que Alemania y sus socios más allegados en la Eurozona fían a dos años vista. La Comisión Europea comparte ese criterio. Sin embargo, este no va a ser el único tema fuerte de la reunión: el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, se ha soltado con una propuesta orientada al crecimiento y la creación de empleo. Plantea crear unos incentivos financieros temporales, limitados y focalizados para paliar el impacto de los ajustes.
Mientras no se pongan en marcha sus medidas, este documento elaborado en colaboración con el presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi, el presidente del Eurogrupo Jean Claude Juncker, y el presidente de la Comisión Europea Durao Barroso, es una contribución teórica hacia la genuina unión económica y monetaria. La propuesta incluye también la confección de un presupuesto común en toda la zona euro, y otras ideas que suenan a fantasía: un Tesoro común en la eurozona y la emisión de eurobonos, que inicialmente serían a corto plazo y condicionados.
Van Rompuy también intervino esta semana en la apertura de los Open Days y se mostró muy preocupado por la ola de depresión que recorre Europa. “Basta de negativismo -dijo-, de miedo, hace falta un discurso esperanzador, alentador”. Veremos al final de la semana qué ocurre con su proposición. Lo cierto es que la situación de la economía en el conjunto de la UE es de recesión moderada, sin perspectivas de mejora antes de un año. Y con situaciones muy dispares, como un crecimiento del 3% en Polonia y una recesión profunda en Grecia del 5 o el 6% del PIB. La deuda acumulada en la zona euro ha pasado del 60 al 90% del PIB en tres años. En el mundo, la situación es un reflejo de la europea: China, acostumbrada a crecimientos de dos dígitos, sólo aumentará su PIB este año un 7,5%.
El rescate español se da por hecho, pero aparte de las reticencias de Alemania a aceptarlo hay otro problema interno. En Bruselas no se fían de que España vaya a cumplir con el déficit marcado para este año. De hecho, el FMI hace unos días publicó un informe en el que hasta 2017, con tres años de retraso, no conseguiría España bajar del 3% de  déficit. El 7 de noviembre conoceremos las propias previsiones de la Comisión Europea, en su barómetro de otoño. Esa fecha será clave para la solicitud de rescate español. Con las nuevas normas, un déficit excesivo puede suponer sanciones de hasta el 0,2% del PIB.
Pero antes, los líderes de la Unión se verán las caras el jueves.

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La Europa basura

Ignacio Martínez | 22 de septiembre de 2012 a las 9:47

El lunes se reunieron en Varsovia once ministros de Exteriores de la UE, entre ellos el español, para imaginar el futuro de Europa. No está mal la alineación: los seis fundadores, más tres socios del euro, como Austria, Portugal y España, y dos que no comparten la moneda única, Polonia y Dinamarca. Principal ausencia, la británica. Este grupo, conocido como Club de Berlín, es una idea germana lanzada en primavera que ha puesto el listón muy alto. Tan alto, que un servidor no se lo cree en absoluto. Una Comisión con más poderes y menos comisarios, una Europa más federal, con política económica y exterior comunes, una unión bancaria y mecanismos de solidaridad. No le falta a la propuesta ni un perejil.
Estas cosas se hacían de manera más discreta entre los cinco grandes en la época del mejor ministro de Exteriores que ha tenido la España democrática: Fernández Ordóñez. Eran las vísperas del Tratado de Maastricht y complotaba en mesa de camilla con el alemán Genscher, el francés Dimas y el británico Hurd. Y en a veces se sumaba el italiano De Michelis. Se reunían en Bonn, Bruselas, París o Londres. Y parieron el Tratado de la Unión Europea. A estos de ahora no se les ve esa traza.

Europa tiene en los tiempos modernos los inconvenientes de la comida basura. Primero, un alto nivel de grasa; y después, aditivos y sal que estimulan el apetito y la sed. Esto último nos llevó a los pardillos del sur a pedir créditos por valor de muchos billones de euros para comprar más de la cuenta. Alegremente. El dinero no es que estuviera barato, lo regalaban. Los aditivos se acabaron con la crisis, pero la grasa continúa por todas partes. Estos días es noticia permanente la línea aérea Ryanair, a la que se le acaba la gasolina con frecuencia porque va con la justa, cuando no hace aterrizajes de emergencia por motivos técnicos.

El problema no está en la inseguridad que esto representa, sino la grasa legal comunitaria que impide que España la controle y la sancione. Ryanair sólo rinde cuentas en su Irlanda natal. De eso se jacta su máximo directivo. El marasmo normativo de la UE se convierte así en refugio para pillos. No es un caso aislado. Esta multinacional, como Apple, como Google, como prácticamente todas, liquidan los impuestos de sus beneficios en España en el generoso sistema fiscal irlandés, a la mitad del tipo nominal español. Grasa.

¿Quién arregla eso? Los jefes de gobierno que se sientan en el Consejo Europeo o los máximos dirigentes de la Comisión y el Consejo representan la mayor concentración de pesos pluma jamás habida en 60 años de historia comunitaria. Van Rompuy ha tenido una idea, que planteará en la cumbre de octubre: un presupuesto central para la Eurozona y una emisión conjunta de deuda para reforzar la unión monetaria y económica. Mucha ambición para tan poco liderazgo.

Freno a las novedades

Ignacio Martínez | 3 de octubre de 2011 a las 10:40

La producción española se desinfla. El Banco de España ha dibujado una curva descendente en su último informe de coyuntura. El crecimiento económico en el primer trimestre no iba mal, con un 0,4%. Se quedó en la mitad entre abril y junio y ahora estamos en una atonía; cabe interpretar que este tercer trimestre no crecerá la producción nacional. Con ese trazo, los últimos meses del año iniciaríamos una recesión, que puede durar un año. Hemos hecho tantos recortes y vienen tantos nuevos ajustes, que el consumidor tiene metido el miedo en el cuerpo y no gasta ni en productos de primera necesidad. Las familias españolas han reducido su gasto en la cesta de la compra por tercer año consecutivo. El nuevo ahorro ha sido de seis de cada cien euros. De coches y de pisos, ni hablamos…

Entre tanto, los jefes de las instituciones que gobiernan la nave de la economía mundial siguen perdidos y ofrecen pocas ideas. Y demuestran poca personalidad. Se sale de esa atonía el primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, que ha tenido la única respuesta oportuna a los reproches norteamericanos hacia Europa. Los parados griegos o los trabajadores irlandeses no provocaron la caída de Lehman Brothers, ha subrayado Juncker, que fue en su día candidato a la presidencia del Consejo Europeo, pero Francia y Alemania prefirieron al gris Van Rompuy.

Estamos cortos de líderes de valía y encima falla el departamento de recursos humanos. Juncker ha pedido no dejarse impresionar por el reciente plan de estímulo de Obama para crear empleo: el 90% de sus medidas existen ya en los estados miembros de la UE. Más voluntarioso que Van Rompuy, aunque igualmente gris, es el presidente de la Comisión. España tiene poco que lamentar, porque el portugués fue candidato tanto del PSOE como del PP para seguir en el puesto. Barroso ha propuesto una novedad para generar ingresos: dos tasas para las transacciones bancarias. Un uno por mil para acciones y bonos y un uno por diez mil para operaciones de derivados. Razonable, pero hace falta unanimidad de los 27 y el Reino Unido no quiere.

La Comisión también está preparando una propuesta revolucionaria para emitir obligaciones con cargo al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. Le Monde avanzaba el miércoles que de su dotación inicial de 440.000 millones de euros, el Fondo dispone de 250.000 millones después de atender a Portugal, Irlanda y Grecia. Poniéndolos como garantía, los técnicos que estudian el nuevo instrumento creen que podrían movilizar una cantidad entre 10 y 20 veces mayor. Eso sí que sería liquidez. Más necesaria si cabe en un nuevo lunes negro, en el que bajan las Bolsas en toda Europa. (Grecia ha reconocido que no cumplirá el déficit comprometido ni este año ni el que viene). Pero Alemania es reticente a esta fórmula de eurobono. Aporta el 27% del Fondo, y Francia un 20. Por eso forman el departamento de recursos. Humanos y financieros. Es el directorio europeo.

Liderazgo débil

Ignacio Martínez | 8 de febrero de 2010 a las 8:52

Si está usted enfadado con el Gobierno español o con el andaluz, consuélese: los alemanes tampoco están muy contentos con Angela Merkel. Aunque todo es relativo; la canciller sigue teniendo una popularidad del 59%, frente al 70% de hace un mes. Pero los cien días de su coalición con los liberales han dejado insatisfechos a los alemanes. Los nuevos socios del Gobierno federal están acusados de favorecer a lobbies hoteleros, farmacéuticos o sanitarios. A pesar de que ha salido de la recesión, Alemania prevé pasar de 3,3 millones de parados en 2009 a 4,1 en 2010. Eso sí, lo que reclaman los ciudadanos allí es lo mismo que reclamamos aquí los españoles en general y los andaluces en particular: más liderazgo. Un 82% de los alemanes pide a Angela Merkel más audacia y menos pasividad.

Valga un ejemplo en el ámbito nacional. En medio de tanta inacción de Zapatero en los dos últimos años y tantas torpezas en las últimas semanas, la decisión del ministro de Fomento de meterle mano a la escandalosa situación salarial y laboral de los controladores aéreos ha recibido el beneplácito general. Esta es una de las dos cosas imprescindibles que necesitan las grandes reformas y las medidas de austeridad que precisa este país: líderes sólidos. La otra es el consenso de los dos grandes partidos. Ninguno de los dos en solitario puede reducir el tamaño de nuestra excesiva administración, ni llevar a cabo una moderna reforma laboral o de las pensiones. Quizá a España, en este momento de crisis de confianza, le vendría bien una gran coalición como la que han tenido en la anterior legislatura los alemanes, pero ni el PP ni el PSOE parecen estar preparados para semejante aventura institucional.

Tienen más responsabilidad que nunca: desde 1977, esta es la legislatura en la que más diputados en el Congreso suman las dos principales fuerzas políticas. Es la tendencia opuesta a la de otros países europeos. En Alemania, por ejemplo, los democristianos y los socialdemócratas tenían hace treinta años más del 80% de los votos y ahora consiguen poco más del 50%. En España, la crisis unida a la ausencia de liderazgos fuertes tanto de populares como de socialistas, quizá provoque el inicio de un fenómeno parecido. No es seguro; una reñida contienda electoral muy empatada podría aumentar el bipartidismo.

El débil liderazgo español se nota en todas partes. También en la presidencia de turno de la Unión Europea. En sólo cinco semanas, el balance es decepcionante. El jueves, Merkel y Sarkozy se han reunido en París para aprobar 80 proyectos en común para la UE, el G-20 y Oriente Próximo. Sin noticias de las novedades del Tratado de Lisboa, ni de Van Rompuy, ni de lady Ashton, ni de Barroso, ni de Zapatero, lo que sigue funcionando en la UE es el fuerte liderazgo del eje franco alemán. Y esto, en medio de tanta frustración, sí que es un consuelo.

Obama tiene un plan

Ignacio Martínez | 3 de febrero de 2010 a las 18:18

A Zapatero lo ha abandonado su buena fortuna. Obama, ignorante del acontecimiento planetario, por la coincidencia de dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico, ha pasado olímpicamente de venir en mayo a Madrid para la cumbre entre Estados Unidos y Europa. Una reunión que del lado europeo iba a presidir Van Rompuy, pero que el Gobierno español quería celebrar en Madrid a toda costa. Por la foto, más que nada. Pero mientras Zapatero y Van Rompuy se peleaban sobre el lugar del encuentro, Obama jamás tuvo plan de viajar a Europa en mayo. Vendrá en noviembre a una cumbre de la OTAN en Lisboa y quizá vaya a Bruselas, ya sin presidencia española. Un descarrilamiento en toda regla del acontecimiento planetario.

Lo que sí tiene Obama es un plan energético para su país. La semana pasada, en su discurso sobre el Estado de la Unión, le dedicó un párrafo. “Para crear más empleo en el área de las energías limpias, necesitamos más producción, más eficacia y más incentivos. Eso significa construir una nueva generación de centrales nucleares limpias y seguras [ovación de 17 segundos]. Significa tomar decisiones difíciles como la de abrir nuevas zonas costeras para la extracción de gas y petróleo [ovación de 10 segundos]. Significa hacer una inversión continua en biocombustibles avanzados y tecnologías limpias del carbón [ovación de 9 segundos]. Y significa también aprobar un proyecto de ley integral sobre la energía y el clima con incentivos que hagan que la energía limpia sea la más rentable en Estados Unidos” [ovación de 8 segundos]. Senadores y congresistas aplaudían entusiasmados. Una diferencia profunda entre un liderazgo y otro.

Obama no sólo habló de energías limpias como suele hacer Zapatero. Habla de un mix de renovables, gas, petróleo, carbón, biocombustibles y nuevas centrales nucleares. El sainete nacional sobre la ubicación del almacén nuclear español para residuos de alta actividad ha incluido una declaración del presidente sobre la necesidad de esta instalación. Una prueba de realismo, que es la última faceta conocida de nuestro presidente, cuyo discurso público ha sido hasta ahora decididamente antinuclear. Él, que tanto se mira en el espejo de Obama, puede preguntarle mañana en Washington por los planes energéticos de Estados Unidos, que dedicará este año 34.000 millones de euros a financiar nuevas centrales nucleares.

España necesita muchas reformas. El mercado de trabajo, el recorte en el gasto público y las pensiones están sobre la mesa. Pero hay otras muchas que urgentes: un acuerdo sobre educación, que marcha por buen camino; una reducción drástica de la administración, que sólo están encarando algunos ayuntamientos como el de Jerez; y una política energética precisa, moderna, eficiente. Obama ha dado una pauta con su plan. A ver si cunde el ejemplo, ahora que el presidente español ya no confía en el azar. Afortunadamente.

La cometa española

Ignacio Martínez | 15 de enero de 2010 a las 8:28

La prensa andaluza comenta con profusión la cumbre de la Unión Europea de este fin de semana en Sevilla. Me sorprende. Se trata de unas reuniones informales de ministros de Energía y Medio Ambiente, con los comisarios correspondientes, en la que no se toman decisiones. Estos encuentros sirven para conocer a los colegas y charlar de asuntos importantes, que la urgencia diaria suele postergar. Es costumbre que ministros y ministras acudan acompañados de sus parejas y que haya un programa lúdico potente; el ambiente relajado fomenta la relación. Ignoro de dónde ha salido llamar a esto de Sevilla una cumbre, que es el término empleado para las reuniones de los jefes de Estado y de Gobierno. Pero quizá venga de la pretensión de darle mucho ringorrango a la presidencia española de la UE.

Es evidente que el Gobierno español quiere llamar la atención. Y lo está consiguiendo. Zapatero lanzó la idea de adoptar medidas correctoras, con sanciones a los países que no cumplan los objetivos de crecimiento y empleo. Le han llovido las críticas. La pretensión de ejercer un liderazgo europeo es arriesgada: el miércoles por la tarde acudió la vicepresidenta Salgado a Berlín para dar explicaciones a su colega alemán sobre el asunto de las sanciones, pero no quiso saber nada de la prensa. Los periodistas de la capital alemana esperan ahora a Moratinos, que hablará en la Universidad de Humboldt el lunes; a ver si huye o no de ellos como Salgado. Quien no huye es el ministro de Fomento, encantado de decir aquí que los escáneres corporales no se implantarán en los aeropuertos sin un acuerdo previo de la Unión Europea y dispuesto a afirmar en Washington tras reunirse ayer con su homólogo norteamericano y la secretaria de Seguridad Interior que “es inevitable” su instalación.

La idea de las sanciones ha sido aparcada, pero Zapatero tiene otra propuesta, según cuenta Tony Barber, corresponsal del Financial Times (FT) en Madrid: que el país que ostente la presidencia semestral se convierta en una factoría de ideas, en expresión textual del presidente, y sea la fuerza intelectual que impulse las políticas de la UE. Pero ZP no se conforma sólo con eso: según la prensa británica y alemana, Van Rompuy prefiere recibir al presidente Obama en mayo en Bruselas, como anfitrión de la cumbre de Europa con Estados Unidos. Sin embargo, para Zapatero es una cuestión innegociable que el encuentro y la foto sean en Madrid.

El FT se pregunta cuántos días se puede mantener en el aire una cometa española. Y responde que unos cuatro, a juzgar por la rapidez con la que Alemania y el Reino Unido echaron abajo la propuesta de sanciones. Ayer Sarkozy ejerció de líder europeo con la audacia que le caracteriza, al proponer la celebración de una conferencia internacional para la reconstrucción y el desarrollo de Haití. Zapatero ya debe haberse dado cuenta de que en el escenario europeo hay mucha competencia.

Sopa luxemburguesa

Ignacio Martínez | 23 de noviembre de 2009 a las 11:16

Cubo2

 

El jueves hubo mucha hipocresía en la designación de las personas que van a presidir el Consejo Europeo o dirigir la diplomacia comunitaria durante los próximos años. Comprendo el pasmo de la prensa continental, pero no lo comparto. Así suele suceder casi siempre; los líderes ponen en estos puestos a quienes no les hagan sombra. Merkel y Sarkozy seguirán teniendo su cuota de protagonismo internacional; igual que el primer ministro británico, sea el actual Brown o venidero Cameron. Y poco más. Europa seguirá hablando con muchas voces en los foros globales, donde cada líder quiere lucirse, aunque sea a costa de decir lo mismo que su vecino. Nos pasa en el Consejo de Seguridad de la ONU o en el G-20.

Aunque el resultado de la decisión es muy decepcionante. Si colocamos a Durao Barroso en una foto de familia con Van Rompuy y la baronesa Ashton, nos sale un discreto grupo de pitufos. Actores de reparto elegidos ex profeso, no se engañen. Mi colega Jean Quatremer ha publicado en el diario francés Libération con pelos y señales cómo Sarkozy vetó la elección de Jean-Claude Juncker, el primer ministro de Luxemburgo, como presidente del Consejo. Es una lástima que un político con su experiencia, europeo convencido, carismático, con autoridad natural y buen sentido del humor se quede sin un cargo que le iba a la medida. Ya cuando hubo que seleccionar al sustituto de Delors, Kohl vetó a Lubbers y Major a Dehaene. Y salió Santer, otro pitufo.

Barroso, un discretísimo presidente de la Comisión Europea, apareció la noche del jueves en la sala de prensa del Consejo de Ministros con un cubo que representaba la bandera europea, que el Enro Rubik en persona le regaló hace dos semanas. Era un presente para el primer ministro sueco, que tuvo que componer la elección de estos dos nuevos cargos, creados por el Tratado de Lisboa. Pero Barroso no pudo evitar poner su foto en el centro de una cara azul con las estrellas amarillas, flanqueada por las imágenes de Van Rompuy y Catherine Ashton. Pitufo vanidoso, este Barroso que consiguió el unánime voto de socialistas y populares españoles para seguir en el cargo. De Herman Van Rompuy se dice que es culto, aficionado a la poesía japonesa y muy maquiavélico. Dará que hablar este pitufo filósofo, que va a ganar 30.000 euros al mes, dicho sea de paso. Y con perdón de las feministas, la baronesa de currículum vacío hace aquí de pitufina.

Bromas aparte, a Zapatero una elección de perfil tan bajo le facilita destacar en la presidencia española, que se inicia en enero, con el estreno de los nuevos cargos. Será siempre más atractivo lo que tengan que decir él o Moratinos, que los discursos de sus homólogos Van Rompuy y Ashton. Así, todos contentos, menos Juncker, con el que el malvado Gargamel Sarkozy ha hecho una sopa luxemburguesa.

Dos pitufos para la Unión Europea

Ignacio Martínez | 19 de noviembre de 2009 a las 21:40

Después de manejar los nombres de algunos pesos pesados de la política internacional, para los puestos de presidente del Consejo de Ministros de la UE durante dos años y medio prorrogables y un ministro de Exteriores, que será también vicepresidente de la Comisión durante cinco años, los 27 líderes comunitarios en su infinita sabiduría han elegido a dos pitufos. Con todos los respetos, eso es lo que son el democristiano belga Herman Van Rompuy, que será el presidente de la institución, un cargo de nueva creación incluido en el Tratado de Lisboa, y la laborista británica Catherine Ashton, que será la alta representante de Política Exterior y Seguridad. Él era primer ministro belga y ella comisaria de Comercio. Cada vez que hay que elegir un puesto de alta responsabilidad en el ámbito europeo y hay mucha competencia, se tiende a elegir a gente de perfil bajo. Como en esta ocasión. Esto es lo que hay.

Sorteo en Bruselas

Ignacio Martínez | 19 de noviembre de 2009 a las 11:03

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La elección del presidente del Consejo de Ministros de la Unión Europea y de un ministro de Exteriores de la UE, que será también vicepresidente de la Comisión, se debe decidir esta noche o mañana por la mañana en Bruselas. En el bombo están tantos nombres que sería imposible comentarlos aquí. 

Para presidente, ha desaparecido de las pantallas de radar el candidato de este blog, el primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker, experto, divertido y audaz. Por el contrario, sale de la pool position el primer ministro belga Herman Van Rompuy. Atención porque hay más gente en la primera línea. Tony Blair sigue ahí, con el apoyo inicial del Reino Unido y la Italia de Berlusconi. Y la ex presidenta letona Vike Fraiberga es uno/a de los tapados. Ésta con más posibilidades que el mío, porque los pequeños países del Este tienen una minoría de bloqueo que les puede procurar pillar cacho en esta coyuntura. Y los lobbies femeninos, empujan. Argumentan, con razón, que todos los altos cargos de la UE son de Europa Occidental.    

Para ministro de Exteriores también hay una larga lista de nombres, tantos que no se descarta que siga Solana por un tiempo limitado. Moratinos está entre quienes pueden sustituirlo. También el ex primer ministro italiano Massimo D’Alema, el doble de nuestro Paulino Plata.

En fin, larga noche de conciliábulos en Bruselas para un sorteo que precede al de nuestra Lotería de Navidad. Aunque éste sólo tiene dos premios gordos.

A ver al rey, en su propio coche

Ignacio Martínez | 28 de diciembre de 2008 a las 21:11

 

 

El rey Alberto ha encargado formar un nuevo Gobierno en Bélgica al democristiano flamenco Herman Van Rompuy, de 61 años. Este señor que ven salir en la noche del domingo 28 del palacio real de Laken, el equivalente al palacio de La Zarzuela español, al volante de su propio coche es el presidente de la Cámara de Diputados belga. Y está aquí en el blog por la foto y no por su misión de poner fin a la crisis política que arrastra su país desde la dimisión de Yves Leterme hace diez días. Leterme dimitió con todo su Gobierno por las presiones que habían ejercido sobre los jueces para facilitar la venta del banco nacional Fortis al francés BNP-Paribas.

Pero la presencia de Van Rompuy en esta página no se debe a su misión, sino a que fue a ver al rey en su propio automóvil. Una costumbre muy extendida en Bélgica, Holanda o los países nórdicos, que sorprenderá aquí. No me imagino una escena semejante en España, no sólo de un presidente del Congreso, ministro o consejero autonómico, sino incluso de un alcalde de pequeña localidad. Aquí hemos convertido las grandes limusinas, con reposapiés, equipo de música y televisión por satélite en una herramienta de trabajo. La foto demuestra que se puede ser más austero.