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Un guión de Woody Allen

Ignacio Martínez | 31 de julio de 2010 a las 8:21

La prohibición de las corridas de toros en Cataluña da para una enciclopedia. A un servidor esta decisión le sugiere muchas cosas, algunas positivas. Lo resumo en diez puntos. 1. Puede ser una buena noticia para la fiesta de los toros en el resto de España. Estamos ante una tradición en franca decadencia, en donde cada vez hay menos bravura en los toros y menos arte en los toreros. La mayoría de las corridas de Sevilla o Madrid de esta temporada no han sido una fiesta precisamente. Así que es posible que haya un renacer del arte de torear si, ante la amenaza, ganaderos, empresarios, toreros, apoderados, críticos y aficionados se lo toman más en serio. 2. Cataluña sigue siendo muy buena vendedora. Si querían llamar la atención y poner su territorio y sus instituciones en el mapa mundi, lo han bordado. En los discursos del miércoles, se repetía “el mundo nos contempla”, “el mundo nos está mirando”.

3. En el resto de España el asunto de las corridas de toros ha sido infinitamente más seguido que el del Estatut en cualquiera de sus formatos. 4. En el procedimiento de esta ley hay dos elementos que deberían ser ejemplo: una iniciativa popular y la libertad de voto a los diputados. 5. Un servidor, que es aficionado, encuentra que los argumentos de los abolicionistas de las corridas en la comisión correspondiente del Parlament, han sido más convincentes que los de los partidarios. Ignoro quién hizo el casting, pero era desigual. 6. Más que identidad catalana o defensa de los animales, los nacionalistas catalanes han subrayado la prohibición como un triunfo de la civilización frente a la barbarie. La superioridad moral de la moderna Cataluña sobre la España castiza y atrasada. Puigcercós se alegró de pertenecer a una sociedad avanzada que rechaza un espectáculo pintoresco basado en la cultura de la muerte. Una sociedad -cito- más tolerante, más compasiva, más humana, más responsable. ¿Más que quién?

7. Cuando ERC propuso una ley similar en 2005, que no prosperó, ya consideraba que los taurinos son capaces de abusar de los más débiles, sean niños, mujeres, mayores o inmigrantes. 8. ¿Y los correbous? Cuando los promotores de la iniciativa popular llevaron sus 180.000 firmas al Parlament, ERC les advirtió que no contaran con ellos si había que prohibir las fiestas de toros ensogados, embolaos o enmaromados. Fiestas muy tradicionales en las tierras del Ebro, con las que Esquerra es tolerante y compasiva. Y en las que el público no se comporta de forma bárbara ni el toro sufre. No es lo mismo lidiar a la manera española que divertirse según la sensibilidad catalana.

9. Esta decisión demuestra la influencia de Cataluña en España. De la prohibición canaria no se enteró nadie. Y 10. Si equiparamos a los animales con los seres humanos, entonces todos vegetarianos y prohibidas corridas y correbous. Es un buen argumento para un guión de Woody Allen, un Vicky Cristina Barcelona II. Nos arrancaría una sonrisa algún comentario entre la hipocresía, el sarcasmo y el cinismo.

Lo pequeño es hermoso

Ignacio Martínez | 25 de abril de 2010 a las 12:58

En el Festival de Cine de Málaga se ha estrenado una comedia que va a tener éxito esta temporada. Que se mueran los feos es una película pensada para hacer reír, pero en determinados momentos conmueve. Entre sus logros de buen cine destacan unos preciosos paisajes de la provincia de Huesca. Los pueblos del Pirineo aragonés en los que se ha rodado merecen una visita. Las Tiesas Altas, Ansó y Hecho, cerca de Jaca, están muy bien conservados, son pequeños y hermosos. El Gobierno de Aragón y la Diputación de Huesca han subvencionado esta producción, lo que seguramente les procurará un buen rendimiento turístico.

Ya Woody Allen demostró en Vicky Cristina Barcelona que un guión se adapta en función de los patrocinadores, y nos tragamos un repertorio de postales de Barcelona y Asturias. Una de las protagonistas se va de viaje de bodas a Sevilla, pero sólo se ve a la pareja marcharse y volver. Ni un plano sevillano; no habría dinero andaluz.

Lo de pequeño y hermoso es toda una teoría económica. Un profesor austriaco, el filósofo y economista Leopold Kohr, que en su juventud fue corresponsal en la Guerra Civil española, formuló este principio, que se hizo famoso en los 60 y 70: small is beautiful, lo pequeño es hermoso. Este amigo de Orwell, Hemingway y Malraux era partidario de la preservación del medio ambiente mucho antes de que se inventara el turismo rural. Sostenía que sólo lo pequeño se conserva, por ley natural, que no es el crecimiento permanente lo que asegura la existencia del hombre, sino el regreso a la dimensión humana, más reducida. Y recurrió a los dinosaurios para explicar su teoría: “Desaparecieron por causa de su tamaño, no pudieron soportarlo”.

Y todos los días tenemos oportunidad de conocer nuevas versiones de esta idea. El argumento de la serie de televisión Doctor Mateo se ajusta perfectamente a ese perfil: un prestigioso cirujano que está en Nueva York, decide volver a su Asturias natal, San Martín del Sella en la ficción, Lastres en la realidad. El concejo de Colunga, en la comarca de la sidra, a medio camino entre Ribadesella y Gijón, ha atraído a miles de turistas gracias a la serie televisiva. No son originales. Ya lo hizo Nerja con Verano azul, Salzburgo con Sonrisas y lágrimas, Castilla-La Mancha con los paisajes de Pedro Almodóvar, o Nueva Zelanda con El Señor de los Anillos. Estaría bien que la RTVA hiciese algo parecido con algún pueblo andaluz. Pero quienes saben de esto explican que el rodaje en exteriores es muy caro. De hecho, en Padre Medina, reciente serie de Canal Sur rodada en El Viso del Alcor, no se veía mucho este pueblo sevillano.

En todo caso, en el cine y en la vida real, es cierto que lo pequeño es hermoso. Aunque hay sus excepciones. Kohr era contrario a la Unión Europea. Nadie es perfecto.

Ágora: sí, pero. Woody Allen, desde luego

Ignacio Martínez | 22 de octubre de 2009 a las 11:11

”Rachel

 

Estoy muy de acuerdo con el comentario de Concha Caballero sobre la última película de Amenábar. El argumento de esta obra es muy bueno, pero se ha resuelto de manera excesivamente distante, fría. Concha lo llega a calificar Ágora de latazo; yo no llegaría a tanto. Tampoco me arriesgaría a la descalificación que ha hecho en los diarios del Grupo Joly uno de mis críticos de cine favoritos, Carlos Colón. A mí me pareció un relato deslavazado en el que faltan muchas cosas y en eso coincido con Concha. No sé si los 20 miunutos que le quitó Amenábar tienen algo que ver, pero me temo que no: la historia no emociona. Y, sin embargo, el tema es interesante: la intolerancia religiosa, la lucha con el poder, la curiosidad científica, la violencia, la libertad, la pugna entre la cultura y el fanatismo… La destrucción de la Biblioteca de Alejandría no ha tenido su gran película.  

Me ha gustado muchísimo más la última de Woody Allen, Si la cosa funciona. Infinitamente más barata, emocionante y divertida. No se la pierdan.

Vicky Cristina Andalucía

Ignacio Martínez | 24 de septiembre de 2008 a las 12:54

 

”Penélope,

No sé si conocen el chiste de los leperos que van a ver al Papa para proponerle que en la misa introduzca una alusión a la fresa de Lepe. Le ofrecen millones de euros, pero Su Santidad se niega, obviamente. La embajada lepera parte decepcionada; y lo peor es que no se lo explican: “¿Cuánto le habrán pagado los del cordero de Dios?”. Lo mismo pienso de la última película de Woody Allen. Cuánto le habrán pagado los ayuntamientos de Barcelona y Oviedo para que les haga semejantes publirreportajes en su Vicky Cristina Barcelona.

La prensa catalana y asturiana celebra con entusiasmo el reclamo turístico mundial que la película va a significar para sus capitales. Me alegro por ellos, la verdad: esto es lo que se llama un marketing en condiciones. Nuestra capital regional también sale, pero menos. Cuando Rebecca Hall se casa con su novio rico, se va de viaje de novios a Sevilla. Que es citada dos veces, una cuando se marchan y la segunda cuando vuelven diciendo que es una ciudad maravillosa, pero no se ve ni un plano. Aquí ha fallado la mercadotecnia de Alfredo Sánchez Monteseirín, o la de Francisco de la Torre, que podía haber ofrecido un dinero para que se rodara en la casa natal de Picasso, o Torres Hurtado hacer lo propio con la Alhambra.

No crean que me pongo muy turístico, porque lo que sale de Barcelona es todo de postal: la colección completa de Gaudí, Sagrada Familia, La Pedrera, el Parque Güell, y una pizca de la obra de Joan Miró. Lo mismo pasa en Oviedo, con San Miguel de Lillo o Santa María del Naranco. Pero la propaganda va más allá. El personaje que interpreta la Hall viaja a Barcelona para estudiar la identidad catalana. Como suena. Parece que en el guión original se limitaba a interesarse por la gastronomía catalana, pero que la Generalitat, a la hora de subvencionar la película, insinuó un pequeño cambio en el guión para mayor gloria mundial de su causa nacional.

La música es otra historia. A un grupo llamado Giulia y los Tellarini le ha tocado la lotería, porque se repite una y otra vez su canción Barcelona, de dudoso gusto, por cierto. Dejaron la maqueta en el hotel, por si colaba, y le gustó al director. Andalucía cobra protagonismo en la banda sonora, con la presencia del guitarrista cordobés Juan Serrano, el algecireño Paco de Lucía, con su rumba Entre dos aguas, y el Granada de Isaac Albéniz. Está visto que no se puede dar sabor español a un producto de exportación sin que suene andaluz.

La película cuenta las difíciles relaciones sentimentales entre un grupo de jóvenes americanos y españoles. Carlos Colón recomienda verla en versión original para no perderse los diálogos en inglés y español. También dice en su excelente crítica que Penélope Cruz “se come con patatas” a Scarlett Johansson. Estoy de acuerdo. Pero en fin, esa ya es otra historia más, y la pueden ver en el cine.

La nueva de Woody Allen

Ignacio Martínez | 23 de septiembre de 2008 a las 18:12

La crítica de Carlos Colón publicada en los nueve diarios del Grupo Joly sobre la nueva película de Woody Allen es una delicia. La película no está mal y Carlos le da tres estrellas sobre cinco. Pero este texto vale la pena con independencia de Vicky Cristina Barcelona. No se pierdan la crítica. Tampoco la película: Penélope Cruz está espléndida.