Archivos para el tag ‘Yugoslavia’

Caja única: Asterix en Granada

Ignacio Martínez | 6 de septiembre de 2009 a las 12:32

 

Funcas cree que dentro de cinco años las 45 cajas de ahorro españolas serán 15. Si se cumple el vaticinio de la fundación de las cajas, habrá un mapa de cajas nuevo cada dos meses, como hubo uno nuevo de Europa todos los años desde que en los 90 se fragmentó Yugoslavia y luego Checoslovaquia; se independizaron las repúblicas soviéticas y desapareció Alemania Oriental. La simplificación del mapa cajero es el camino inverso, pero será un tsunami parecido.

Que ya ha llegado a Andalucía. A Cajasol su fusión le ha costado mucho tiempo, tras intentos frustrados de aquella pareja artística tan recordada: Beneroso&Benjumea. Ahora Pulido ajusta la nueva entidad formada por cuatro cajas de Sevilla, Huelva y Jerez e impone una línea sobria, lejos de algunas veleidades de B&B, sobre todo inmobiliarias. Medel ha conseguido fusionar Unicaja con Cajasur y Jaén, tras 20 años predicando que había que crear una caja andaluza “tan grande como fuese posible”. Bajo su mando tiene ya la resultante de ocho montes de piedad: los de Ronda, Antequera, Málaga, Cádiz, Almería, Jaén y los dos de Córdoba.

¿Éste es el mapa? No. Un enclave poblado de irreductibles granaínos se resiste a la fusión. Todo paralelismo de los granaínos con los galos es pura coincidencia. Lejos de construir barricadas y fabricar pociones mágicas, la caja más pequeña que queda en el mapa andaluz ha optado por la estrategia inversa. Mientras Cajasol y Unicaja urdían alianzas y presumían de activos, en Granada han construido la sede de la caja única. Un doble edificio del arquitecto minimalista español Alberto Campo Baeza. El primero es un cubo de 46 metros de alto de 2001 y el segundo, un excelente centro cultural sobre la memoria de Andalucía, inaugurado en mayo. Unicaja tiene dos edificios muy corrientes como sede central y oficina principal en Málaga. Cajasol pretende hacer una torre de 178 metros y 43 plantas del argentino César Pelli, autor de las Torres Petronas de Kuala Lumpur. Pero en Sevilla se discute si una torre es adecuada en la Isla de la Cartuja o si Pelli está en la división de honor de los arquitectos internacionales. Entretanto, Claret tiene el mejor edificio institucional. No están locos estos granaínos.

 

El califato andaluz

Ignacio Martínez | 13 de abril de 2009 a las 12:03

Mi colega catalán Enric Juliana acaba de publicar un nuevo retrato de España. Su anterior libro, hace cuatro años, era la foto de un país fascinado, resignado o indignado con el auge de los nacionalismos. Estábamos entre la España plural de Maragall y la España que se rompe de Rajoy. Aquel ensayo se llamaba La España de los pingüinos. El nombre venía de la antigua Yugoslavia; allí los ciudadanos podían elegir entre poner en sus documentos de identidad su nacionalidad serbia, croata, eslovena… o la común yugoslava. Esto último sólo lo hacía un 10% de los habitantes y por su rareza se les puso el nombre de pingüinos. Ahora la crisis económica ha arrasado la preocupación por los nacionalismos. Y La deriva de España, el nuevo ensayo de Juliana, es la foto de otro país: se subtitula Geografía de un país vigoroso y desorientado.
Un ejercicio de geografía fue su artículo del martes en La Vanguardia a propósito del nuevo Gobierno. Sostiene mi colega que es el refuerzo del eje principal de la política española en los últimos 30 años: el que enlaza Bilbao, Madrid y Sevilla. Y en particular que el nombramiento de Manuel Chaves como vicepresidente para asuntos autonómicos consagra el papel tutelar que el califato andaluz viene ejerciendo sobre la política territorial. Esto es lo que hay. Aquí criticamos a Chaves por haberse preocupado más por los equilibrios que por la acción; por hacer poco, para no equivocarse y por ahí fuera lo ven desde hace tiempo tutelando el Estado de las autonomías.
Los mejores articulistas nacionales vaticinan que querrá propiciar elecciones anticipadas en Cataluña o que tiene el reto histórico de que los territorios de España pasen de la reivindicación a la cooperación. Creo, sin embargo, que en ninguno de los dos campos llegará a tanto. A Chaves le ha gustado siempre camuflar las elecciones andaluzas detrás de las generales; y puesto a propiciar, seguro que prefiere una sola convocatoria que agrupe todas las elecciones imaginables. Y en materia de especialización y cooperación, en estos 19 años no ha conseguido buena nota entre las provincias de Andalucía. La región es hoy más tribal que cuando Chaves llegó al poder en 1990. Así que difícilmente conseguirá el nuevo vicepresidente en el conjunto de la nación lo que no ha logrado aquí.     
Y, sin embargo, ahí tienen a la mejor prensa catalana estableciendo una teoría sobre el peso del poder andaluz en España, el viejo sueño de Rojas-Marcos de hace 40 años, ejercido en versión moderna por Manuel Chaves desde un ministerio sin cartera. Sí. Lo que Zapatero le ha dado a Chaves es un ministerio sin cartera, sin la engorrosa función pública que pasa a los dominios de María Teresa Fernández de la Vega. Sin cartera, significa sin presupuesto. Es un ministerio político, con rango de vicepresidencia, para hacer un retrato de España.

Chacón, crispada

Ignacio Martínez | 25 de marzo de 2009 a las 12:20

 

La cara de crispación de la ministra ayer en el Senado muestra a las claras que no ha sido una cortina de humo lo de Kosovo, sino una metedura de pata en toda regla. Que también sirve para que hablemos de otra cosa distinta a la crisis. En fin, todo el mundo estaba de acuerdo en salir de este país cuya independencia no reconocemos. La doctrina diplomática española, desde los tiempos de Felipe González y la guerra de los Balcanes, es no reconocer a los países que se iban desmembrando de la antigua Yugoslavia. Sin embargo, arrastrados por Alemania entonces se fueron admitiendo las independencias de Eslovenia, Croacia y Bosnia. También Macedonia. Hace 10 años nos metimos en Kosovo para defender a la mayoría alvanokosovar de los serbios, que a pesar de sus derechos históricos eran ya una minoría en este territorio. La doctrina americana era que Kosovo debía ser independiente. A países con problemas territoriales como España, Francia o el Reino Unido, estos movimientos de fronteras les resultan siempre incómodos. Llevamos un año en un Kosovo independiente que no reconocemos. Era hora de irse. A lo mejor, para ampliar el contingente español en Afganistán. Pero la crispada ministra Chacón lo ha hecho mal. Le quería dar la primicia a los soldados. O al telediario. Y le ha salido mal el numerito.