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Primarias

Ignacio Martínez | 5 de diciembre de 2012 a las 10:48

Un tipo calvo, serio, solvente, de 61 años, con buen currículo ministerial ha ganado las primarias de la izquierda en Italia y dicen que va lanzado por la Via del Corso, camino del Palacio Chigi, sede la presidencia del Consejo de Ministros. Quédense con su nombre, Pierluigi Bersani. Es un antiguo comunista, ex ministro de Desarrollo económico, de Industria o de Transportes con Prodi, ex eurodiputado y ex presidente de la región Emilia Romana. Es la gran esperanza blanca de la izquierda italiana, que está desnortada desde la desaparición del PCI y el desmoronamiento físico y moral del Partido Socialista de Craxi. Y no ha acabado de cuajar una alternativa factible contra el empresario aventurero Silvio Berlusconi, metido a político populista después de haber apadrinado (y probablemente corrompido) al propio Craxi.

Las primarias son un fenómeno social que catapulta a los elegidos. Definitivo si se compara con los dedazos a los que nos tienen acostumbrados los aparatos de los partidos. De todos. Felipe González avisó el domingo al suyo de que el PSOE debe tener vocación mayoritaria. Leído así se podría interpretar como un pronunciamiento contra los gobiernos de frente popular con IU en Andalucía, Asturias y el posible en Extremadura por el que suspira Cayo Lara. Sin embargo, un amigo, veterano militante socialista, me desvela otra derivada: “Como cuando el guerrismo controlaba el partido, Felipe le recuerda al aparato que el PSOE tiene que preocuparse de gobernar a la gente, no conformarse con gobernar el partido”.

Este punto de vista es relevante, porque el aparato socialista (como el popular o el comunista, no nos engañemos), gasta mucha más energía en el control de sus huestes y en el reparto de los cargos que en conectar con el personal. Y eso es fatal. Primarias faltaron en el PSOE andaluz en las municipales. Faltaron para designar el sustituto de Chaves o al sustituto de Arenas. Pero los aparatos son muy suyos y no dejan crecer disidencia alguna. El mismo veterano socialista siempre me cuenta que el aparato gobierna con la letra pequeña y la cachiporra. Siempre hay un artículo susceptible de ser retorcido de tal manera que se pueda amedrentar a los discrepantes. Sin ir más lejos, así ha sido tomado al asalto el grupo socialista popular en la Diputación de Cádiz.
Las primarias son un gran invento americano que no ha encontrado todavía clientela en Europa. En el PSOE han funcionado muy bien a ratos. Estimulante la elección de Borrell. Decepcionante Zapatero. Y equilibrio entre los contendientes de Sevilla, un notable del pasado y una medianía del presente. Pero más allá del resultado que den los elegidos con el uso, el método es magnífico. El último beneficiado no es Bersani, sino el pueblo italiano.

Presidentes intrusos

Ignacio Martínez | 3 de diciembre de 2012 a las 11:00

Los ex presidentes tienen un encanto especial. Quizá Aznar sea la excepción que confirma la regla. Por impostura: dice que sufre en silencio por España. Lo que es incierto. No por el sufrimiento, sino por su silencio, tan sonoro. Pregona su disgusto en todos los periódicos y en todas las televisiones sin reserva alguna. Es un asunto de negocios, tiene que vender sus memorias. El ex que menos se prodiga es Zapatero. Ayer, en el homenaje de su partido a Felipe González por el 30 aniversario de su primer gobierno, más Bambi que nunca, pidió a los socialistas lealtad, unidad y afectos. Enternecedor.
Podría darse una vuelta por Andalucía y oír cómo un joven sin autoridad, ni mérito conocido que no sea la intriga orgánica, compara con el tránsfuga Tamayo al alcalde más importante del PSOE en la región. Ni afecto, ni respeto. Ni nadie que llame la atención al neófito por su ligereza. Zapatero con su declaración se convierte en un intruso para los suyos. De hecho, el encanto de los ex presidentes no lleva aparejado que los actuales aparatos de sus partidos les hagan caso.

El propio Felipe González reclamó ayer a la organización que lideró durante más de dos décadas que recupere su vocación mayoritaria, o sea que gire a su derecha, que mire a la sociedad sin sectarismo y que promueva un cambio electoral para que haya listas abiertas. Otro intruso, que pone el dedo en la llaga de uno de los problemas internos de las fuerzas políticas. El ex presidente pretende que las peleas en los partidos no sean por el puesto que se ocupa en las listas. Y a éste no se le puede tildar de cándido.
Hay otros dirigentes políticos que aun estando en activo ocupan plaza de intruso en sus organizaciones. Por ejemplo, Duran Lleida en CiU. El presidente de Unión Democrática de Cataluña reconoció a su consejo nacional el sábado que había sido un error de la campaña electoral de la coalición primar la opción soberanista por encima de la crisis económica y la grave situación social. Duran está convencido de que la estrategia de la federación había dejado huérfanos a centenares de miles de catalanistas que no son independentistas.

De los ex presidentes de la Junta de Andalucía el más atrevido en los últimos tiempos es Rodríguez de la Borbolla, que mañana protagoniza un acto público en Sevilla en recuerdo de otro aniversario destacado: 35 años de la manifestación del 4 de diciembre de 1977 para exigir la autonomía para Andalucía. En la actualidad Borbolla echa de menos un liderazgo político en la región y explica que consiste en conseguir consensos más allá de las mayorías. Para ejercer un liderazgo real hay que tener consistencia personal e idea de a dónde se va, sostiene el ex presidente. Puede el lector adjudicarle destinatario a la frase. Es lo que se llama fuego amigo. Intruso. Aunque no estoy seguro de que Zapatero se refiriese a esto con lo del afecto.

Poder blando

Ignacio Martínez | 8 de octubre de 2012 a las 19:07

El prestigioso semanario The Economist dedica un artículo esta semana al presidente del Gobierno español. Considera a Rajoy misterioso y ambiguo. No se refiere sólo al asunto del rescate, con el que ha surfeado el presidente en las últimas semanas. Un eslalon en el que mira de reojo a Alemania. El asunto está hecho, pero en Berlín quieren un paquete conjunto con todos los países necesitados de financiación. Ese paquete berlinés incluye las nuevas necesidades de rescatados como portugueses y griegos, algún menesteroso menor, como chipriotas o eslovenos, y los dos grandes en precario, italianos y españoles.

Las condiciones se empiezan a conocer y no suenan bonitas. Pagarán el pato jubilaciones y pensiones, con lo que Rajoy puede conseguir la indignación de los mayores con su política. ¿Qué política? The Economist se pregunta si el presidente español tiene un plan. Si lo tiene, se desconoce. Surfea, pero se le nota a leguas su falta de liderazgo. Qué mala suerte la de este país; en el peor momento, los dos peores líderes de la joven democracia española, uno detrás del otro, haciendo gala de su escasa destreza en el manejo del timón. Perfectos ejemplos de poder blando. Debo este título al anterior inquilino de La Moncloa, que escribió una alusión al respecto hace unos días en un artículo escolar sobre Obama. Escolar, aunque no habría conseguido jamás un premio del concurso de Coca Cola.

La idílica redacción de Zapatero sobre Obama además de liviana, era torpe. Por ejemplo, atribuye a los padres fundadores norteamericanos buena parte del ideario de Montesquieu. Y se adentra en una justificación en la que más bien parece hablar de sí mismo: “Se ha dicho que ha transitado desde las grandes palabras a la dura realidad. Pero nadie cuestiona que sus profundas convicciones democráticas han proporcionado la extensión de las libertades individuales, al reconocer los derechos de los homosexuales o proponer un amplio proceso de regularización de inmigrantes”. La lectura de este párrafo nos acerca emotivamente a aquella sublime frase de la dirigente junior Leire Pajín sobre el aconteciendo planetario.

Sea cual sea el resultado de las elecciones americanas, Zapatero coloca a Obama en la historia: “Su huella se proyectará durante mucho tiempo, sus ideales democráticos son los que a la larga permanecerán”. Da la impresión que querer decirnos algo sobre sí mismo, ahora que ha desaparecido por completo del mapa emocional de los españoles.

El encadenamiento de estas dos presidencias seguidas ha sido fatal para este país. Zapatero rechaza que Obama ejerza un poder blando. A un servidor le parece que esa es justamente la senda que él recorrió y por la que sigue su sucesor. Más que blando, sin norte.

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El soufflé nacional

Ignacio Martínez | 25 de septiembre de 2012 a las 11:25

España era una amable macedonia y ahora es un violento soufflé. Era una ensalada de frutas desigual, en cuyo diseño se cometieron muchos errores. De alguno se habla poco: por ejemplo del concierto vasco o del convenio navarro, cuya continuidad aseguraba hace escasas fechas el secretario de Estado Beteta en Bilbao. Error su inclusión como disposición adicional primera de la Constitución y mayor aún el cálculo del cupo. De otros errores ni se habla. ¿Necesitábamos 17 comunidades autónomas? ¿Cantabria o Rioja, el puerto de Castilla y la cuna de la lengua castellana tenían que convertirse en unidades de gasto, con parlamento, tribunal de justicia, defensor del pueblo, etcétera, con 300.000 habitantes?

Pero no se hace una revisión crítica de cómo hicimos la macedonia. Estamos en la fase de inflar el buche, de sacar pecho. Oímos bienintencionadas ideas, como las del presidente andaluz: consenso, sentirnos cómodos, proyecto compartido o igualdad en la diversidad, que suenan desfasadas porque Cataluña ya ha roto el consenso constitucional. El soufflé empezó con la reforma del Estatut. Primero Zapatero dijo que aprobaría cualquier cosa que mandara Cataluña. Después los hermanos Maragall y compañía hicieron un Estatut maximalista. El Congreso no hizo honor al compromiso de ZP, pero dejó un texto razonable. Entonces el PP aportó su granito de arena a los despropósitos y recurrió el Estatut ante el Tribunal Constitucional. El TC planchó algunos aspectos simbólicos para el nacionalismo, que sacaron a la calle a decenas de miles de manifestantes. Y todos cabreados.

Empezamos esta etapa conflictiva con una crisis económica interminable: antes de dos años no remontará la economía. Con una inestabilidad política superlativa y la clase política sumida en el desprestigio. Y Cataluña apunta en todas direcciones. El domingo en La Vanguardia, Enric Juliana, disparaba contra los privilegios de vascos y navarros: “como consecuencia del armisticio de las guerras carlistas del siglo XIX, el País Vasco y Navarra, hoy las dos comunidades más ricas de España, no aportan nada a la caja común, mientras el resto del país se pelea a grito pelado sobre el reparto de los esfuerzos”. Hay muchas maneras de calcular las balanzas fiscales, pero en la mayoría el saldo vasco y navarro es positivo. Están subvencionadas por las otras regiones.

El presidente andaluz debe pronunciarse sobre el concierto vasco, y sobre qué estaría dispuesto a ceder a Cataluña, si está dispuesto a ceder algo en su federalismo cooperativo. Pero llegó a presidente del PSOE después de apoyar a Carme Chacón en el congreso de su partido. Y Chacón y el PSC pidieron un cupo como el vasco en las elecciones de 2008. Insisto, la dualidad de sus responsabilidades resta a Griñán margen y eficacia en la defensa de los intereses generales de Andalucía.

España está triste

Ignacio Martínez | 16 de septiembre de 2012 a las 17:43

Cristiano Ronaldo dice que está triste. Lo decía ya antes de perder con el Sevilla anoche. El presidente catalán Artur Mas sostiene que hay cansancio en la relación entre Cataluña y España, y prepara el escenario para un divorcio por mutuo acuerdo. Pacífico. Pero más allá de declaraciones grandilocuentes, el que está cansado y triste es el pueblo español. Desorientado por completo. Ayer la manifestación que los sindicatos y otros dos centenares de organizaciones habían convocado en Madrid reunió a varias decenas de miles de personas. Después de la Diada en Barcelona, con centenares de miles de participantes, las mareas de Madrid no resultan un clamor, sin ser un fracaso. La gente está tan harta y cansada que no acude en masa a una manifestación contra los recortes.
Lo cierto es que no hay noticia de cómo salir de este atolladero. Hay que hacer políticas de crecimiento, pero nadie dice cómo. ¿De dónde se saca el dinero y a qué precio? Los manifestantes protestaban por cosas muy diversas: unos querían menos políticos, en lo que coincidirían con el Gobierno; otros están indignados con las ayudas a la banca, pero sin sistema financiero se hundiría la economía nacional; otros insisten en que no se pueden reducir los presupuestos de sanidad, o servicios sociales, o educación. ¿Hay dinero para todo y a qué precio?

El PP pide a la oposición que colabore, arrime el hombro y reme en la misma dirección. Todo lo que no hicieron Rajoy y los suyos cuando Zapatero estaba en el Gobierno. Cospedal acusó ayer al PSOE, sin mencionarlo, de poner piedras en el camino. Hay gente que no tiene memoria. Ni pudor. Los socialistas hablan de recaudar más impuestos, pero cuando estaban en el poder no redujeron el fraude fiscal. Y los sindicatos piden un referéndum sobre los recortes y amenazan con una huelga general. El Gobierno ha emprendido un viaje a ninguna parte y ni Rajoy ni sus opositores tienen ni idea de cómo salir del agujero. Entre tanto, ya son dos millones los españoles entre 15 y 30 años que ni estudian ni trabajan. Mas también quiere un referéndum; sobre la independencia de Cataluña. Ignoro por qué está triste Ronaldo. Pero al pueblo español, en su desamparo, le sobran argumentos. España está triste y angustiada.

Mayoría insuficiente

Ignacio Martínez | 22 de julio de 2012 a las 9:45

De manera fatalista el presidente Rajoy, convertido en una esfinge que emite escasas señales, se limita a balbucear que no hay alternativa a su política de recortes indiscriminados. “¿Qué quieren que haga?, no hay más remedio”, dice el hombre que ganó las elecciones en noviembre porque tenía un plan y prometía confianza, estabilidad. Cuando tomó posesión, la prima de riesgo del país estaba 200 puntos por debajo de la italiana. Hoy está 100 puntos por encima: al borde de la intervención por el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea. Los servicios de Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas alemán, han calculado lo que vale el rescate; 300.000 millones de euros desde ahora a finales de 2014.

 
Pero hay alternativas. En el fondo, persiguiendo con energía el fraude fiscal que desangra las arcas públicas. El ministro de Hacienda, con su habitual risa sardónica, se mofa de la oposición: “¿Dónde están los defraudadores fiscales? Díganmelo”. Que es como si el ministro del Interior fuese al Congreso a preguntar dónde están los delincuentes. Y además de ingresar mucho más, hay alternativa en la forma, haciendo el ajuste del déficit más lento y suave.

Hay otros procedimientos posibles. En vez de huir del Congreso porque le aburre o suspender el Debate sobre el estado de la Nación, porque le teme, Rajoy debería haber planteado en los siete meses que lleva en la Moncloa el conjunto de reformas que hay que abordar, principalmente en la administración pública, para que todos los grupos se retraten. E intentar consensuar los recortes. Porque la mayoría absoluta, como se ha podido ver, no es un bálsamo de Fierabrás con el cual no hay que temer nada.

Hay alternativa a la puesta en escena del Gobierno, empeñado en ocultar al presidente y en sobreexponer a un ministro de Hacienda que da muestras de agotamiento físico y emocional. Y también hay otro estilo posible. La quiebra de Bankia y de Valencia, ambas gestionadas por el PP, invitaría a un sensato abandono de la cantinela sobre la herencia recibida. La necedad de Zapatero no es una coartada inagotable. El Gobierno debe explicar, dialogar, debatir, consensuar. Unir a este país detrás de un liderazgo del que está huérfano. Y ni la mayoría absoluta del PP ni su jefe dan para tanto.

El 18 de julio y las guerras púnicas

Ignacio Martínez | 18 de julio de 2012 a las 10:38

El miércoles el Gobierno ha perdido la virginidad. Hasta ahora estaba tomando tierra; haciendo pruebas, que llamaba reformas y eran recortes sin mucha meditación, que sólo producían la reacción contraria de los afectados. Eso ha cambiado desde el recorte universal anunciado por Rajoy en el Congreso. Cada uno puede comprobar en su entorno cómo votantes asiduos del PP empiezan a referirse a los suyos con desprecio o resentimiento. Y una de las consecuencias de la pérdida de inocencia del Gabinete es que ya resulta chocante la muletilla de la herencia recibida. Se la oigo a Cospedal, que añade que sabe que hay a quien le molesta, pero esa es en esencia la raíz del problema. Una falta de modestia como otra cualquiera.
Herencias recibidas hay muchas y antiguas. Un amigo empresario me contó que de niño en su pueblo jugaban a romanos contra cartagineses. A veces parece que aquí contemplamos los ciudadanos el bonito juego infantil de socialistas contra populares. En todo caso la principal herencia recibida por este Gobierno es que el anterior no sabía dónde estaba ni a dónde iba. Y este Gabinete se ha agarrado con tanta fuerza a ese legado que ahora tenemos un Gobierno que no sabe dónde está ni a dónde va. Es decir, que estamos donde estábamos. Las elecciones, el cambio de mayoría, las nuevas incorporaciones el Ejecutivo no han servido absolutamente para nada.

Incluso han aparecido en escena personajes cuya presencia produce intranquilidad. Ignoro cuáles son los méritos académicos e intelectuales de Fátima Báñez, no conozco su hoja de servicios al PP, que pueden ser muy brillantes. Pero es un hecho palmario que no la ha llamado Dios por el camino de la elocuencia; es una nulidad en materia de comunicación. Será por la herencia recibida de Pajín o Aído, pero la tuvimos el fin de semana en la televisión como ministra de jornada, sembrando desasosiego. Y lo de Montoro es sorprendente. En su primera encarnación como ministro, en el Gobierno de Aznar bajo la tutela de Rato, fue un hombre discreto y eficaz. Ahora, en plena tormenta, la sonrisa nerviosa con la que acompaña los anuncios de recortes le dan un aire entre frívolo e insolente.

Por cierto que la famosa frase de Montoro a la diputada canaria Oramas, “deja que se hunda España, que ya la levantará el PP” también es herencia recibida. Como también lo son Gürtel y la bancarrota de la banca valenciana. O la de Bankia. Desde luego, cabe hacer reproches a Zapatero y a su gestión, pero eso no resuelve nada. Esencialmente deberíamos dejar de jugar a las guerras púnicas. No puede ser que el principal objetivo del PP sea que el PSOE, como Cartago, deba ser destruido. Y al revés, que los socialistas piensen lo mismo de los populares. Sin abandonar el sambenito de las herencias recibidas no saldremos de la crisis. No está mal recordarlo un 18 de julio.

Queridos hombres de negro

Ignacio Martínez | 14 de julio de 2012 a las 11:29

Ya están aquí. Los hombres de negro que el irrepetible ministro de Hacienda decía muy ufano que no vendrían nunca, han llegado. Y no van a dejarnos en paz. En su discurso del miércoles Rajoy admitió que no tenía más remedio que hacer los recortes. Que lo obligaban. Tenemos al nuevo presidente en la misma situación que Zapatero en mayo de 2010: en el puente de mando, perfectamente uniformado con sus galones de primer ministro y con un walkie talkie al oído pendiente de las órdenes que le dicta el directorio europeo. Esta orfandad en el liderazgo del país es percibida de manera nítida por el público en general. Los tres años largos de mandato que le quedan a Rajoy, con su flamante mayoría absoluta, se le van a hacer muy largos.
Y, entre tanto, podemos dirigirnos directamente a los hombres de negro sin intermediarios. Por si ellos se orientan mejor en el laberinto español. Tampoco es muy difícil, el anterior Gobierno negó que viniese una crisis gigantesca, adujo que estábamos en una desaceleración pasajera, se resistió a tomar medidas y finalmente fue obligado a desdecirse de todos sus postulados. Y el actual no ha hecho más que lo mismo. Una reforma fiscal, una reforma  financiera, un recorte a los salarios de los funcionarios, una reforma laboral, otra reforma financiera, otra reforma fiscal, ajustes a pensiones y desempleo, otra bajada a los sueldos de los funcionarios… El walkie talkie echa humo. Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea, al aparato.
Lo peor de todo es el procedimiento. En vez de debatir el conjunto de las reformas en Las Cortes, intentar pactar una estrategia y cortar de una sola vez por lo sano, nuestros gobernantes, socialistas y populares, aplican el método de la tortura china: primero cortan la primera falange, después la segunda falange y la tercera más tarde, para seguir por la muñeca y el brazo por debajo del codo… Se corta a tontas y a locas, sin ton ni son. Necesitamos alguien con más criterio.
Queridos hombres de negro: No se fíen del ministro de Hacienda. Tiene raptos de frivolidad impropios de un hombre de Estado. No le importaba que España se hundiera en época de Zapatero, porque la llegada al poder del PP la levantaría. Magia no se produjo. Y luego tiene sus manías. Aquí tenemos una antigua administración territorial del primer tercio del siglo XIX, superada y solapada por las comunidades autónomas que está empeñado en reforzar, en vez de liquidarla. Las diputaciones cuestan 22.000 millones de euros al año. Empiecen por ahí. También nos gastamos 3.000 millones en televisiones públicas locales y regionales, mayormente dedicadas a la propaganda de los gobiernos respectivos. Y hay decenas de miles de funcionarios en los servicios del suelo y urbanismo de autonomías y ayuntamientos, de cuando fabricábamos 750.000 viviendas al año en España. A ver si afinan ustedes un poco y salvamos sanidad, educación y dependencia. De algo debería servir que España esté intervenida.

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Dívar: un paisano ‘ejemplar’

Ignacio Martínez | 2 de junio de 2012 a las 10:16

El año y medio que le queda de mandato a Carlos Dívar va a ser un calvario. No han convencido a casi nadie sus tardías y evasivas explicaciones sobre veinte viajes a Marbella, uno cada dos meses, en fines de semana de jueves a martes, hoteles de cuatro estrellas que el interesado no considera de lujo, almuerzos y cenas con un solo comensal cuya identidad no quiso revelar, como si fuese un secreto oficial, en restaurantes que pudieran ser de lujo, aunque no su precio.
Sus palabras dejan sobre todo claras dos cosas; que no piensa dimitir y que es de Málaga. Ignoro por qué fatalidad nos salen a los andaluces estos paisanos ejemplares que tan poco hacen por nuestro prestigio colectivo en el ámbito nacional: ¡podría incluir los miércoles!
Dívar es un caso que desmiente la teoría de que hay que elegir por consenso los puestos clave del Reino. Este nombramiento es herencia recibida en estado puro, una brillante ocurrencia de un presidente del Gobierno de notables ocurrencias. Zapatero, en su infinita sabiduría, se sacó de la manga el nombre de un jurista que nunca había pertenecido a un órgano judicial colegiado, profundamente conservador y ferviente católico, lo que es chocante viniendo de un presidente tan progresista y laico. A Rajoy le pareció una excelente la elección. Y así es como nos hicieron este regalo institucional.
El PP, tan aficionado a sacar a pasear la herencia recibida al menor contratiempo, no lo ha hecho en este caso. Al revés, el ministro de Justicia ha llegado a decir que Dívar saldría reforzado de esta crisis. El jueves, Gallardón sostuvo que en estos delicados momentos la fortaleza de las instituciones es determinante para superar la crisis. Una teoría que el Gobierno no ha aplicado al Banco de España y a su gobernador, cocinado a fuego lento por los líderes del Partido Popular en un descarado intento de eludir su responsabilidad en el hundimiento de Bankia, que es máxima.
El presidente del Consejo del Poder Judicial y el Tribunal Supremo ha sido amparado por una Fiscalía que no le quiso investigar, porque sencillamente cree en su palabra. Y el ministro pone la guinda al encubrimiento, al explicar que no debe comparecer en el Congreso porque hay separación de poderes. Se olvida de que en la soberanía nacional reside en el pueblo español (artículo 1 de la Constitución) y que las Cortes Generales representan a ese pueblo soberano (artículo 66). ¿Separación de poderes?
Y ya que estamos con la Constitución, el artículo 56 considera que el Rey no está sujeto a responsabilidad. Dívar el jueves superó con creces esta figura. Se declaró jurídica, moral y políticamente irresponsable. Debería hacerse un favor a sí mismo y dimitir. Tendría más tiempo para descansar.

Modesta España

Ignacio Martínez | 30 de abril de 2012 a las 10:46

Aterrizaje forzoso. Nos aprestábamos a una final de la Champions entre el Madrid y el Barcelona. Y ni uno ni otro. El uno tiene el mejor entrenador del mundo, según su presidente; el otro es el mejor equipo del mundo, según opinión generalizada. En ambos están los dos mejores jugadores del mundo. Pues nada, la final será entre Chelsea y Bayern. Una cura de humildad. Encima la Comisión Europea se interesa por una grave irregularidad: los clubes de fútbol españoles le deben a Hacienda 700 millones de euros, mientras los alemanes tienen sus cuentas con el fisco al día. Competencia desleal. Con el fútbol hemos topado.

Otro un paradigma de la situación de España. Una situación que mi colega Enric Juliana define como de angustia, inquietud y nerviosismo en su ensayo Modesta España, cuya lectura recomiendo con entusiasmo. ¿Adónde vamos?, se pregunta el periodista. Y para responder se vale de El Quijote y propone al Caballero del Verde Gabán como modelo. El hidalgo Diego de Miranda le parece un compendio de modestia, de la España burguesa y prudente que no pudo ser.

¿Cuál es la deriva de España? La modestia, virtud más noble que la humildad en opinión del autor. Apunta a Brasil como referente para la península Ibérica, país con el que sueñan miles de universitarios españoles y portugueses y tabla de salvación de la cuenta de resultados de las grandes compañías nacionales. Y recuerda que el andaluz de Palos Vicente Yáñez Pinzón, el capitán de La Niña, llegó a aquel país en 1500, tres meses antes que el portugués Pedro Álvares Cabral.

Un trabajo provocador desde la portada, un mapa de 1852, que divide al país en tres partes. Herencia recibida. La España unificada o puramente constitucional, formada por las 34 provincias de los antiguos reinos de Castilla y León, que incluye Galicia, Asturias, Extremadura y Andalucía, “iguales en todos los ramos económicos, judiciales, militares y civiles”. La España incorporada o asimilada, de las 11 provincias del antiguo Reino de Aragón, con Cataluña, Valencia y Baleares, “todavía diferentes en el modo de contribuir y en algunas partes del Derecho privado”. Y la España foral, las cuatro provincias exentas de Navarra y Vascongadas “que conservan su régimen, especialmente la administración y derecho común y para la administración pecuniaria y de sangre se valen de los medios que ellas mismas estiman convenientes”.

Aparecen el “listo, astuto, idealista, poco viajado y temerario” presidente Zapatero, la antipatía entre los andaluces González y Rojas Marcos, las desavenencias entre los gallegos Rajoy y Rouco, el lúcido análisis de Borbolla de los años 80; la profecía del desastre que se avecinaba de Miguel Sebastián, en vísperas de la imprevista victoria de 2004… En fin, un retrato de la España previa a la modestia.