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Es una crisis, estúpido

Ignacio Martínez | 4 de julio de 2008 a las 23:21

Tontamente, Zapatero ha encontrado su particular guerra de Iraq, aquella por la que se le acusa de engaños y disimulos. Es la crisis, palabra maldita en el vocabulario del presidente, como si de un conjuro se tratase. Crisis dice la Real Academia que es una mutación importante en el desarrollo de un proceso, ya sea de orden físico, histórico o espiritual. Podríamos añadir o económico, y tendríamos encima una crisis con todos sus avíos. Con un agravante: no sólo está en crisis la economía española, sino que también el modelo de crecimiento, basado en la especulación inmobiliaria y en un consumo interno desbocado. Un empresario amigo me dice que estamos ante la peor crisis económica desde el crack de 1929.

Tras hacer un esfuerzo, el presidente es capaz de reconocer que hay una coyuntura internacional difícil y complicada, que se une a un ajuste en la construcción típicamente español. Pero evita la palabra tabú como a una vara verde. Si tuviera de asesor a James Carville, el estratega de la campaña de Bill Clinton en 1992 que inventó el eslogan que derrotó a George Bush padre, es la economía, estúpido, fabricaría un cartelito para su despacho de Moncloa con algún antídoto.

Zapatero está dividido ante la crisis. Su parte buenista nos dice que hará recuperar la economía. Pero su parte sensata reconoce que este deseo no está en sus manos, porque hay factores que no están bajo su control. Y tanto. Ni los gobiernos son muy responsables de las crisis, ni tienen demasiado mérito cuando llega una expansión. Se queja el lado ingenuo del presidente de lo mucho que ha subido el petróleo, pero sigue empeñado en que de nucleares, ni hablar.

Y en la subida del petróleo hay mucho cuento. Un amable lector me envía un cuadro que compara el año 2000 con el 2008. Se ha pasado del dólar a 1,2 euros, a un dólar que vale 0,64 euros. Lo que significa que la mayor parte de la subida del petróleo la ha amortizado el descenso de la divisa americana. El barril de petróleo se ha puesto a más del doble en dólares, de 60 a 125,7. Pero en euros no ha subido más que el 11%: de 72 a 80,7. Y, sin embargo, el precio del gasóleo ha subido en euros un 100%: de 0,65 el litro a 1,3. Alguien nos debe una explicación.

Mientras el presidente no sale de su sorpresa porque hemos pasado en un semestre de crecer más del cuatro por ciento a menos del dos, su oponente Rajoy ha cogido carrerilla. El miércoles le dijo que había ido al Congreso a rastras y le acusó de mentiroso. Esta es una espina clavada en el corazón popular desde la guerra de Bush/Aznar. Otra espina popular es que perdieron unas elecciones porque no convencieron a los españoles de que venía una crisis de no te menees. Los votantes creyeron más Zapatero que llamó antipatriota al PP. Necesitaban a un Carville inventado el eslogan “es una crisis, estúpido”.

‘Estepona connection’

Ignacio Martínez | 18 de junio de 2008 a las 12:10

Barrientos

Lo más relevante de la detención de 26 personas vinculadas a una presunta trama de corrupción municipal en Estepona es la farisea sorpresa en la cúpula del PSOE. El socialista Antonio Barrientos gobernó entre 2003 y 2007 esta localidad de la Costa del Sol con José Ignacio Crespo como número dos. Casualmente, el mismo lugarteniente que tuvo Jesús Gil Marín en los cuatro años que estuvo en la Alcaldía entre 1995 y 1999. La Fiscalía dice que esta trama esteponera trabajaba según la escuela gilista de Marbella. Crespo es un tipo listo: consiguió ser vicealcalde de Gil y, después, del socialista. Es más, fue el número tres de aquel partido antisistema llamado GIL, detrás de los dos Jesús Gil, padre e hijo. Era el hombre de confianza de la familia, para entendernos.

A nadie le pareció mal que apareciese más tarde a la vera de Barrientos. Ni a la secretaria provincial del PSOE, Marisa Bustinduy, ni al secretario regional, Manuel Chaves, ni al secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero. Pero ayer, sin embargo, todo el mundo se rasgaba las vestiduras en el campo socialista. Le han abierto expedientes de expulsión a Barrientos y compañía. Hubo hasta quien sacó pecho: Álvaro Cuesta, secretario de Política Municipal, y Gaspar Zarrías, vicepresidente de la Junta, se preguntaron “por qué el PP no actúa con la misma contundencia contra los casos de corrupción surgidos en sus filas, como hace el PSOE”. Habría que pedirles compostura; más medicina preventiva y menos cirugía de salón.

Cuando en 1974 se descubrió que el secretario personal Willy Brandt, Günter Guillaume, era un espía de la Alemania comunista, el canciller dimitió. Se sintió responsable. Estoy seguro que ante la Estepona connection Bustinduy, Chaves y Zapatero no van a hacer otra cosa que indignarse. Y llueve sobre mojado: el PSOE gobernó en el mandato municipal que terminó el año pasado con viejos gilistas en Manilva hasta que metieron en la cárcel al alcalde Tirado. No son los únicos. El PP en Ronda, Izquierda Unida en Estepona y Manilva, y el PA en Ronda y Estepona han gobernado entre 2003 y 2007 en la Costa del Sol con significados gilistas. Hay una gran diferencia entre estas galanterías y el pacto republicano francés contra el ultraderechista Jean-Marie Le Pen. Javier Arenas ha dicho que hay que cambiar los controles de las políticas urbanísticas. De acuerdo. Pero antes hay que cambiar los controles de las políticas de partido: el PP gobernó con gilistas en Estepona antes de que lo hiciera Barrientos. Hay dirigentes del PSOE y el PP que son como el policía de Casablanca: cierra el local indignado, porque se ha enterado que se juega, pero coge su parte de la recaudación.

Después de lo de Estepona, Bustinduy, Chaves y Zapatero deberían dimitir, siguiendo la senda ética de Willy Brandt. Y si no quieren, al menos, que no nos tomen por tontos con el cuento de la “tolerancia cero”. En esa asignatura y en este caso han sacado precisamente eso, un cero.

La sonrisa del régimen

Ignacio Martínez | 11 de junio de 2008 a las 9:48

Aído

 Bibiana Aído se ha distinguido en los dos meses que lleva en el Gobierno por dos cosas: sonríe con desenvoltura y coloca una a final en cualquier palabra. Lo de la sonrisa no es una novedad de género. En otros tiempos fueron ministros varones los que ejercieron este papel. Y por alguna extraña razón, siempre le toca a un andaluz el cometido. Ocurrió hasta un régimen hosco y sombrío como la dictadura de Franco, con un cordobés tan campechano que era conocido por su nombre familiar: Pepe Solís, ministro secretario general del Movimiento era la sonrisa del régimen. Es famosa una fogosa intervención suya en las Cortes de los 60, para defender una ley que disponía más tiempo para el deporte en detrimento de otras materias. “Menos latín y más deporte, porque, ¿para qué sirve hoy el latín?”, clamó el ministro. Su desatino tuvo su merecido. Un procurador culto, catedrático de Filosofía, Adolfo Muñoz Alonso, le contestó: “Por de pronto, señor ministro, sirve para que a ustedes, los de Cabra, les llamen egabrenses y no otra cosa”.

En la democracia, hemos tenido ministros manifiestamente más simpáticos que sus jefes. El caso más paradigmático es el de Javier Arenas, titular de Trabajo, Administraciones Públicas y vicepresidente del Gobierno con Aznar. Su carácter extrovertido le convirtió en el ministro campeón de los Guiñoles. Y ahora Zapatero ha puesto otro/a andaluz/a en el escaparate de la simpatía. El lunes, Bibiana Aído soltó una ocurrencia en el Congreso: saludó a los “miembros y miembras” de la Comisión de Igualdad.

Ayer, en Los Desayunos de TVE, Nativel Preciado le pidió a la joven que tuviese cuidado con el lenguaje. La reprimenda fue severa, como de una maestra con una párvula. Y la ministra, azarada, se disculpó: dijo que viene de Centroamérica y que “allí se utiliza mucho”. En fin, otro hombre culto, un filólogo andaluz miembro de la Real Academia de la Lengua, Gregorio Salvador, ha sido menos condescendiente. Ha sugerido a Aído que se deje de “bromas de mal gusto” y que se ocupe de resolver “problemas de desigualdad preocupantes que hay en España, como las dificultades que tienen los padres en algunas comunidades para que sus hijos estudien castellano”.

Arturo Pérez Reverte ya se choteó hace años de una ley del Parlamento vasco. Una de las frases era “las miembros y los miembros afectados por posibles causas de abstención”. Y el escritor proponía cambiarla por “las miembras y los miembros afectadas o afectados por posibles causas o causos…”. En este caso, la realidad supera a la ficción. Se acordarán de “los jóvenes y las jóvenas” de Carmen Romero. Pero quizá desconozcan la frase que catapultó al estrellato a Bibiana Aído; en un mitin en Cádiz, le dijo a Zapatero: “José Luis, esa sonrisa tan bonita que tienes, tienen que verla todos los españoles”. Un acierto. Porque esa es la verdadera sonrisa del régimen democrático actual.

Capeando el temporal

Ignacio Martínez | 4 de junio de 2008 a las 13:25

Zapatero en el Guiñol

 Imaginen que están en una casa, en medio de un bosque en llamas. Para que no cunda el pánico, el jefe del lugar reúne a todo el mundo y dice “el pesimismo no apaga el fuego”. ¿Provocaría una sensación de paz y tranquilidad general? ¿O dispararía la ansiedad entre los congregados? Sube el paro, se hunde la construcción, caen en picado las ventas de bienes de consumo y aparece Zapatero. No aparenta ser la acción de un personaje real, sino del primo de Superman que pusieron en pantalla los Guiñoles en hace ocho años. Sosoman, con su mejor mirada transparente, dice con gran solemnidad obviedades pluscuamperfectas. Esta vez la frase merece una nominación para el premio Nobel de Economía: “el pesimismo no crea puestos de trabajo”.

Estos detalles le acercan otra estrella televisiva, que se le parece mucho, el Mister Bean interpretado por el actor británico Rowan Atkinson. Aunque en este caso a quien realmente imita la realidad es a otro héroe de ficción, el de Bienvenido Mr. Chance. Una creación, por cierto, de otro comediante británico, Peter Sellers, al que nominaran para el Oscar de Hollywood por ese papel. La cosa no está para bromas, sin embargo. Ayer, en Radio Nacional, Juan Ramón Lucas le arrancó al vicepresidente Solbes que hay que apretarse el cinturón. Aunque el ministro de Economía dijo que no habría que ajustar muchos agujeros ni durante mucho tiempo, un año o dos. Algo es algo. En la misma entrevista, Solbes habló de capear el temporal y sostuvo que los 15.000 parados más (6.000 sólo en Andalucía) no es una subida tan espectacular.

Frente al autismo gubernamental, prefiero decisiones como las que ayer aprobó la Junta de Andalucía, aunque también aquí hay fuertes dosis de buenismo, con brindis al sol de la categoría de “favorecer la liquidez”, “controlar la inflación” o “reabsorber a los trabajadores afectados por la desaceleración económica”. La propaganda oficial habla de 1.374 millones de euros y 35 medidas. El Gobierno autonómico pretende apoyar la renta familiar, dinamizar el sector de la vivienda y acelerar las inversiones públicas en campos tan diversos como carreteras, ferrocarriles, sanidad, escuelas, facultades universitarias, embalses y conducciones de agua o forestales.

Lo mejor contra el fuego son las medidas de prevención y, después, un diagnóstico correcto de la situación para afrontarla con éxito. El milagro español de crecimiento, por encima de la media europea durante más de una década, y su pariente distinguido el milagro andaluz, de crecimiento por encima de la media española durante el mismo periodo, estaban basados en dos locomotoras: la construcción y el consumo interno. El motor de ambas se ha gripado. Y hacen falta buenos mecánicos para reparar la avería. El pesimismo no apaga los incendios, pero con el dontancredismo la casa acabaría carbonizada.

Conseguidores

Ignacio Martínez | 2 de mayo de 2008 a las 10:42

Zaplana

EL contrato de Eduardo Zaplana por un millón de euros al año con Telefónica debe ser un aliciente para las nuevas generaciones. Un millón como delegado para Europa. Tiene mérito. Que yo sepa, Zaplana no habla idiomas. Entiende el valenciano o catalán, pero no lo utilizó nunca en público. Y a otras lenguas, mejor no referirse.

Tuve noticia del debut europeo de Zaplana al poco de ganar las elecciones autonómicas en Valencia en mayo de 1995, y ser investido presidente el 4 de julio. Fue una visita con photo opportunity incluida, a un comisario, creo recordar que el francés Yves Thibault de Silguy, responsable de los Asuntos Económicos y Financieros. Falló el intérprete para el breve encuentro, con la cámara de Canal 9 como testigo para capturar unas imágenes mudas. El micro de sonido ambiente de la cámara, sin embargo, registró un diálogo de besugos entre el comisario y el novato presidente de la Generalitat valenciana. El comisario intentaba explicar que iba a visitar Valencia para un Consejo de Ministros informal de la UE convocado por el entonces titular español de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, en El Saler, a finales de septiembre, para hablar de la futura moneda única. Pero el presidente Zaplana no le entendía. Lo que no fue obstáculo para que a la salida hiciese unas declaraciones explicando que había repasado con su anfitrión toda la agenda europea. Así cualquiera.

Cuatro años después de dejar el Gobierno, es muy posible que no haya impedimento legal por un conflicto de intereses para que ocupe su flamante nuevo cargo. El problema es estético o ético, más que legal. En todo caso, al expresidente valenciano, exministro de Trabajo y ex portavoz del PP en el Congreso le serán muy útiles las relaciones que hizo durante su paso por el Gobierno de Aznar entre 2002 y 2004. En particular, parece que a la compañía de telecomunicaciones le interesa mucho el mercado italiano y para conseguir contratos o licencias allí será clave la amistad del nuevo primer ministro Silvio Berlusconi con el antiguo patrón de Zaplana. Aznar ha demostrado que de ex se llega a aprender idiomas. Así que es posible que los próximos periplos europeos del expresidente valenciano sean mejores que sus difíciles inicios del 95.

Ignoro la habilidad con los idiomas del ex director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno socialista, pero el problema de David Taguas además de ético y estético es también legal. Tenía rango de secretario de Estado y era miembro de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, y anuncia que se convierte en el patrón de la Sociedad de Empresas de Obras Públicas de ámbito nacional. De asesor de Zapatero a dirigir un lobby empresarial, sin luto alguno. El presidente se ha mostrado “desagradablemente sorprendido”. En todas partes cuecen habas o crecen conseguidores.

Un administrador único para el agua

Ignacio Martínez | 20 de abril de 2008 a las 19:23

Una guerra del agua planea sobre España como una amenaza bíblica en el inicio de esta Legislatura. El detonante ha sido el trasvase de 50 hectómetros cúbicos de agua del delta del Ebro hasta la ciudad de Barcelona. Francisco Camps, el presidente de la Comunidad  Valenciana, ha abandonado por un momento su campaña de apoyo a Rajoy en el interior del PP, para plantarle cara al presidente del Gobierno. Ha dicho cosas tremendas. Que no permitirá que se humille a los valencianos y que Zapatero no tiene categoría personal ni política para llevar a cabo esa humillación. La razón de su enfado es que Camps piensa que se hace un trasvase del Ebro camuflado, que se le concede de estranjis a Cataluña, mientras se le niega a otras autonomías.En este asunto la ministra Elena Espinosa no ha estado fina. Ha dicho categórica que no es un trasvase, que el concepto técnico de esta operación es otro. Bobadas. Dice el diccionario de la Real Academia que transvasar es pasar  líquido de un sitio a otro. En fin, estamos ante un trasvase ineludible, porque es una emergencia para dar de beber a los ciudadanos, se ponga como se ponga el presidente Camps. En todo caso, se inicia una Legislatura y sería deseable que el PSOE y el PP anoten este asunto entre los grandes temas de Estado en los que se tienen que poner de acuerdo. El Plan Hidrológico Nacional aprobado por el Gobierno Aznar no se consensuó con el PSOE y Zapatero lo suprimió en cuanto llegó al poder. El desencuentro continuó después. El plan posterior de la ministra Narbona, basado en desaladoras, tampoco ha encontrado el apoyo de los populares. Tras cuatro años de sequía hay problemas de abastecimiento a algunas ciudades, mientras ambos partidos discuten sobre galgos y podencos. En Andalucía, el plan puesto en práctica hace tres años en Málaga y la Costa del Sol ha surtido efecto y no hay sensación de penuria. El presidente Chaves en su discurso de investidura ha dicho que en esta Legislatura se dispondrá de 1.000 hectómetros cúbicos más, de los que se beneficiarán todas las provincias andaluzas, y se invertirán más de 2.000 millones para potenciar el abastecimiento de las ciudades. Personalmente me gusta el organigrama del nuevo Gobierno de la nación con un Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. Suena bien lo que armonizar el medio natural con la agricultura y el desarrollo rural. Es una buena idea que sea la misma institución pública la que administre la escasa dotación de agua de que dispone el país antes, durante y después del gran debate nacional que deben entablar todos los partidos y regiones. La directiva marco del agua en la Unión Europea tiene que estar plenamente en vigor en 2015. Uno de los principios de esta norma comunitaria es recuperar el cauce de los ríos y evitar la excesiva regulación. Otra de las obligaciones exigidas por la directiva es que se cobre el precio real del servicio. En centroeuropa se pagan 3 y hasta 4 euros por metro cúbico de agua, mientras en España la media para abastecimiento urbano está en un euro, pero hay casos de 0,7 y de 1,5. Las ciudades más caras de Andalucía son Sevilla y Málaga en donde el precio está en 1,2. Lo razonable es que para 2015 haya subido hasta el doble.

El caso de los riegos para la agricultura es distinto. Hay regiones como Andalucía en las que el peso de la agricultura en el consumo de agua es altísimo, supera el 80 por ciento, mientras que en Cataluña está en el 70. La mayor parte de los regadíos andaluces son recientes o han sido modernizados, pero todavía quedan unas 400.000 hectáreas con conducciones antiguas, algunas de hace casi un siglo. Las pérdidas que provocan instalaciones de riego obsoletas pueden situarse entre un tercio y la mitad del agua transportada. El precio es muy bajo para las comunidades de regantes: entre 7 y 10 céntimos de euro el metro cúbico según la zona. Y se paga por un tanto alzado en función de la extensión y el cultivo. Un sistema que castiga a los agricultores más eficientes, que han invertido en modernizar sus sistemas. Los contadores tienen que empezar a funcionar. El temario a discutir sobre el futuro es muy amplio. Los dos grandes partidos tienen la responsabilidad de negociar un plan y evitar una guerra del agua.

Bromas de cuota

Ignacio Martínez | 16 de abril de 2008 a las 10:23

Bibi

Una amiga feminista me explicó hace años un argumento irrebatible a favor de las cuotas que reivindicaba para las mujeres: “Las tontas también tienen derecho”. No pretendo hacer una burla fácil con ese pretexto. Porque, aquí entre nosotros, he conocido los suficientes ministros tontos, en el PSOE y en el PP, como para validar el razonamiento de mi amiga. Ella pretendía protegerse de los chistes perversos que vendrían después. Y ahora, las bromas han llovido con motivo de la puesta en escena del nuevo Gobierno Zapatero, en el que hay más mujeres que hombres; o el mismo número si contamos al propio ZP.

No queda ahí la cosa; también hemos leído estos días en algunos medios de comunicación denuncias de escándalos artificiales: la semana pasada me ocupé de la teoría falaz de que a las mujeres en política se las llama por su nombre de pila y a los hombres por su apellido. Es simplemente falso. Este es el país en el que a un primer ministro se le conocía por Felipe y a su vicepresidente por Alfonso. Pero, en fin, es un asunto que levanta pasiones y divide a la afición. O sea, que vende bien. Así que la obra continuará en cartel.

El propio Zapatero no está exento de culpa de la polvareda levantada por sus nombramientos femeninos, porque los pregona con la elocuencia de un vendedor de subastas. Preocupado por la foto, el diseño o el marketing, desgranaba ufano una letanía: primera mujer ministra de Defensa, la ministra más joven de la historia de España, el primer Gobierno con más mujeres que hombres… Un Gabinete de Guinness, decía ayer un periódico de la competencia. Se entiende que se refería al libro de los récords y no a esa cerveza, que como se sabe es negra. Quizá esto ha impedido al presidente decir que es el Gobierno con mayor número de rubias de la historia: seis de las nueve ministras son rubias, un hito pasado por alto por los vendedores de marcas de Moncloa.

El presidente y su ministra de Defensa han utilizado el término normalidad para definir la situación. Es una religión que predica ZP, pero no practica: su tono autosuficiente exaltaba justamente lo contrario. Normalidad. Ni este país se dedica a perseguir a las mujeres porque lleguen a cargos de responsabilidad, ni estamos ante modistillas o ante Carmen la del bombo. Es cierto que a las mujeres les cuesta más trabajo el reconocimiento profesional, político o social. Aunque alguna ministra andaluza, de cuyo nombre no quiero acordarme, hizo honor al razonamiento que abre este artículo. La cuestión es precisamente esa; que el mérito no está en el récord sino en la cualificación. Que el Gobierno no va a las Olimpiadas de Pekín, sino que tiene que resolver los problemas de este país. Pero progresamos; espero que pronto lleguemos a enunciar el principio correcto: “Las listas también tienen derecho”.

(En la imagen de Kote Rodrigo/Efe, las ministras Bibiana Aido, María Teresa Fernández de la Vega y Elena Espinosa)

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¡Llámame dios!

Ignacio Martínez | 14 de abril de 2008 a las 17:49

Plantu, el caricaturista de Le Monde, inmortalizó a Mitterrand con una frase sencilla que el anciano y carismático presidente francés le decía a alguien: “¡Appelle moi Dieu” (llámame dios). De hecho, en el Partido Socialista galo dios era el nombre en clave con el que se aludía a su jefe incontestable en los 80. Años después, en España se difundió una conversación telefónica grabada por los servicios secretos al dirigente guerrista Chiqui Benegas, en la que se refería a Felipe González como dios. Y ahora Zapatero ha hecho un Gobierno con el que pretende entrar en el Olimpo.

Es lo que debe estar pensando a estas alturas el presidente catalán, José Montilla, compuesto y sin haber pillado algún ministerio estratégico e inversor, como pretendía. Los dos ministros catalanes se tendrán que ocupar de políticas nacionales con mayúscula, como Defensa y Trabajo e Inmigración. De momento, las andanadas financieras de las últimas semanas de los consejeros de la Generalitat no han surtido efecto. Alguien ha pretendido que el nuevo es un Gobierno continuista, pero sólo seis personas siguen en él de las 16 que formaron el primer Gabinete Zapatero en 2004.

Manuel Chaves tiene trato antiguo con todo tipo dioses. Y no le ha sido imposible trasladar al neófito olímpico ZP su voluntad de que Magdalena Álvarez continúe en el Ministerio de Fomento. La malagueña ha hecho bueno el aserto de que en política, como en la vida misma, lo que no mata engorda. Tendrá ahora una segunda oportunidad de convencer a los españoles de la eficacia de su gestión. Por cierto, que el sábado festejó en la Feria de Sevilla su continuidad. Añadiré que baila las sevillanas mirando a los ojos, con todas las de la ley. La hemos criticado en estos cuatro años por falta de tacto, pero ella sabe ser encantadora y hasta seductora como nadie. La otra ministra andaluza es la gaditana Bibiana Aído que desde que tiene uso de razón no ha conocido otra cosa que al PSOE gobernando ininterrumpidamente en Andalucía y la mayor parte del tiempo en España. Ahora tendrá ocasión de modificar su idea, muy propia de los cuadros socialistas jóvenes, sobre la infalibilidad de sus líderes en el ejercicio del poder. Los dioses se vuelven simples mortales con el uso.

La comunidad autónoma tiene también a dos diputados cuneros como ministros de Exteriores e Interior. Y a dos asimilados, Bernard Bernat Soria, cuyo último trabajo científico estuvo en Andalucía, y la nueva ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, que es esposa del vicepresidente y cuñada del presidente de Amasua, la más importante empresa pesquera andaluza, una potente multinacional con base en Huelva. La diosa del deseo se ha portado con el veterano presidente andaluz. Cuando sea él quien reparta carteras regionales al final de esta semana, ¿repetirá este esquema de privilegio territorial? ¿Habrá alguna provincia más agraciada que otras? ¿Jaén, quizá?

Juntos contra el terrorismo

Ignacio Martínez | 8 de marzo de 2008 a las 10:19

  El asesinato del concejal socialista ha provocado un gesto que reconforta a la ciudadanía; un comunicado conjunto contra los terroristas.  “Todos estamos dispuestos a responder a esta agresión de forma firme y unitaria, a defender la libertad y a derrotar a ETA”. La nota añade que a los terroristas “sólo les espera la aplicación de la ley, la acción de la policía y el ejercicio de la justicia”, y concluye diciendo que “al terrorismo sólo se le puede combatir y derrotar con la unidad de los demócratas y con la fuerza del Estado de derecho”. ¿Todos de acuerdo? No. En las ruedas de prensa posteriores, el PP subrayó dos discrepancias: habían intentado, sin éxito, incluir en el texto el compromiso de que “nunca se negociará con ETA para pagarle un precio político” y derogar la resolución parlamentaria que autorizó en 2005 el diálogo con la banda. Esta legítima discrepancia, no impidió que firmaran el comunicado conjunto.Mikel Buen, secretario general del Partido Socialista en Guipúzcoa, no pudo terminar el viernes de explicar su deseo de que los españoles vayan a votar masivamente. Votar contra ETA, que pide la abstención. Votar lo que quieran, a partidos democráticos. “A mi el resultado…” Me da igual, iba a decir, pero rompió a llorar. Tienen que matar a uno de los nuestros, para que todos los partidos estén en su sitio. Nadie desentonó anteayer en el campo de los demócratas, ni Rajoy, ni Rubalcaba, ni Ibarretxe, ni Zapatero.  Esta es la lección para la próxima Legislatura, sin necesidad de que haya sangre en la calzada, unas gafas por el suelo, cinco impactos de bala sobre un parabrisas, una familia rota y una vida menos, los partidos tienen la obligación de no utilizar el terrorismo como arma política, como chantaje, como coartada. Todavía la semana pasada el presidente de la Asociación de Victimas del Terrorismo, decía que votar al PSOE era votar al terror, y un ex presidente aseguraba que el Gobierno seguía negociando con los terroristas. Esto ya no es una legítima discrepancia. En fin, que vayan a Mondragón y se lo expliquen a la familia del socialista Isaías Carrasco.  El lehendakari estuvo bien: “esto es una salvajada, una barbarie inhumana”. Pero puede estar mucho mejor retirando su amenaza de referéndum sobre el derecho a decidir de los vascos mientras siga activa esta banda de criminales. La determinación del presidente y el ministro del Interior contrasta con ingenuidades pasadas. Bienvenido todo el mundo a la cordura y al consenso antiterrorista. Ojalá nadie diga nunca que si no hay bombas es porque se ha cedido. Ojalá se mantenga este espíritu y todos los demócratas estén unidos sin necesidad de que haya sangre en alguna calle de España.  

Esperanza o Gallardón

Ignacio Martínez | 4 de marzo de 2008 a las 21:38

Zapatero ganó el último debate. Se llevó de calle el bloque sobre política exterior y de seguridad. Ahí Rajoy se metió en un fangal, al pretender que el socialista había apoyado la guerra de Iraq. Con lo fácil que sería admitir que fue un error que Aznar apoyara aquella guerra de Bush. ZP superó a su adversario en economía y temas sociales, estuvo peor en política territorial y quedaron igualados en el último bloque, sobre el futuro. En las formas, la distancia fue notable. Zapatero hablaba pausado; Rajoy acelerado. Pero el presidente interrumpió en exceso al jefe de la oposición y, desgraciadamente, Olga Viza se lo permitió.

La puesta en escena del socialista fue más eficiente. El truco del libro funcionó. Se inventa un libro “con todos los datos” y empieza a citarlo, como fuente de autoridad, ante la perplejidad de su oponente. Buen gol de estrategia. Rajoy tocó fondo cuando reprochó a Zapatero retirar las tropas de Iraq “para quedar bien”, y el otro le contestó “o sea, que cumplir la palabra dada, es quedar bien”. El jefe de los populares fue consciente de que estaba en un apuro. No sé si sudaba, pero un grueso hilo de saliva se quedaba entre sus labios al hablar. El peor momento de Zapatero fue cuando por tres veces hizo el don Tancredo ante la afirmación de Rajoy de que en Cataluña se multa a los comerciantes que ponen letreros en castellano. Y el presidente del PP repetía: queda claro que al señor Zapatero eso le parece bien.

En el capítulo de la credibilidad, Zapatero tuvo la ayuda involuntaria de Rajoy, quien en el debate anterior sostuvo que su primera pregunta en el Congreso al nuevo jefe del Gobierno fue sobre economía. No era cierto y el lunes quedó claro: la pregunta, el 12 de mayo de 2004, fue ¿cómo valora los primeros días de su Gobierno? Tras la respuesta de Zapatero, en su réplica, de 20 líneas de texto, Rajoy cita una batería de temas importantes y dedica ¡una línea! a mencionar el IVA, la financiación autonómica y el cálculo de las pensiones. Interpretar con esos mimbres que su primera pregunta al neófito presidente había versado sobre economía fue una licencia poética del jefe de la oposición.

Personalmente eché de menos varias cosas en el temario de los cara a cara. Todos hablan de ahorrar ante los tiempos de dificultad que se avecinan y nadie plantea disolver las diputaciones, instituciones que han sido solapadas en medios y competencias por las autonomías. Tampoco se habló, más que Rajoy de pasada, de un pacto local que resuelva la maltrecha financiación municipal. Los ayuntamientos son los parientes pobres de la democracia española. En todo caso, lo mejor de estos debates es que se hayan celebrado. Esperemos que se conviertan en una cita ineludible para los candidatos futuros. ¿Quién debatirá con Zapatero en 2012? Con cabeza y corazón rima con Esperanza o Gallardón.