Berrinche en la Fiscalía

Jorge Muñoz | 9 de julio de 2017 a las 2:00

Entrevista a Antonio Rodrigo Torrijos.

Vaya por delante que no me parece ilógico que la Fiscalía de Sevilla haya decidido finalmente no recurrir la absolución del ex portavoz municipal de IU Antonio Rodrigo Torrijos y de los otros nueve acusados por el supuesto amaño –ya descartado por una sentencia firme, la Justicia ha hablado– del concurso público para la venta de los suelos de Mercasevilla. Es más, me parece la postura más racional, sobre todo, teniendo en cuenta que las dos acusaciones particulares, los supuestos perjudicados por el delito investigado –la asociación de mayoristas de Frutas, Verduras y Hortalizas, y la propia entidad Mercasevilla–, tampoco han considerado oportuno el recurso, llegando incluso a poner de manifiesto la posibilidad de una condena en costas en caso de que ese recurso no prosperara.
Pero dicho esto, sí que me parece llamativo, y en eso tiene parte de razón la defensa de Torrijos, cómo ha defendido la Fiscalía su postura de no recurrir, poniendo de manifiesto que en la prolija sentencia de 393 folios de la juez Yolanda Sánchez Gucema existían numerosos “indicios” que avalaban la tesis acusatoria que el Ministerio Público ha mantenido durante estos ocho años, pero como el recurso de apelación frente a las sentencias absolutorias tiene un “estrecho cauce”, han decidido no presentar dicho recurso aun insistiendo en la disconformidad porque entiende que se podría “haber llegado a la conclusión alternativa condenatoria”.
Alega la Fiscalía que el sistema de apelación que rige desde el año 2012 en el derecho procesal español “no permite cuestionar la credibilidad dada a una determinada prueba por el órgano que la ha percibido, pues ello exigiría la repetición de la prueba, algo que no está previsto en nuestro sistema” y añade que la Audiencia no puede sustituir la prueba realizada por otra valoración, “igualmente razonable con una conclusión condenatoria”, explicaba la fiscal jefe, María José Segarra, en el comunicado hecho público esta semana.
No se trata aquí de hacer un análisis jurídico de la decisión de la Fiscalía de no recurrir, algo que no le corresponde a este cronista, que no es jurista sino un espectador privilegiado de los tribunales, pero sí de aplicar el sentido común.
Si la Fiscalía lleva ocho años avalando las tesis acusatorias que en su día apreció la instructora del caso, Mercedes Alaya, nadie cuestionaría ni se extrañaría de que mantuviera su postura hasta el final y, por tanto, recurriera la absolución de Torrijos y de los otros acusados. Sería, salvando las alegaciones jurídicas, hasta cierto punto coherente con sus actos. ¿O va a resultar ahora que la Fiscalía no ha recurrido ninguna vez sentencias en las que no daba un duro porque prosperase dicho recurso?
En cambio, lo que ha hecho es como decirle a la sociedad quiero recurrir, pero legalmente no puedo. Y además tenía razón en las acusaciones, con lo que sigue extendiendo, como ha afirmado la letrada Encarnación Molino, “la sombra de la duda” para justificar una acusación que la abogada de Torrijos tilda de “injustificable”.
Si la Fiscalía sigue insistiendo en que el concurso público que se adjudicó a la constructora es “un paripé”, como llegó a poner de manifiesto el fiscal en su informe de conclusiones en el juicio, lo que debería haber hecho, a mi juicio, es recurrir la sentencia, aunque las probabilidades de prosperar del recurso fuesen escasas o mínimas.
Lo demás no deja de ser un brindis al sol, disparar con pólvora ajena, y tratar de justificar por qué se ha mantenido la acusación durante todos estos años para ahora conformarse con la absolución.
Retomando el principio de este artículo, la Fiscalía ha adoptado la postura más racional, pero los matices con los que ha justificado su decisión ponen de manifiesto el berrinche que le ha supuesto la absolución.

 

VISTO PARA SENTENCIA

 

Letrados jóvenes en el turno de oficio

*En esta época en la que parece que el turno de oficio está en horas bajas, en la que los abogados cada vez más dejan de lado este servicio a la sociedad destacan actitudes como la del abogado Joaquín Moeckel, quien después de estar 20 años en el turno de oficio, ha hecho que una de sus hijas, Blanca, entre a formar parte del turno de oficio. Moeckel está convencido de que hay que inculcar en los abogados jóvenes la incorporación a un servicio que en la actualidad es una de las labores más altruistas que puede desempeñar un abogado. Joaquín Moeckel recuerda que el turno de oficio “no se hace por dinero” –en la actualidad no se cotiza mucho y son pocas las guardias que corresponden a cada letrado–, porque “quien ahora se inscribe en el turno es una persona comprometida con un servicio a la sociedad”, destaca el letrado sevillano.

El marketing de los abogados
*Si usted busca en Google la palabra “abogado”, el primer resultado que le aparece en pantalla es un anuncio de Luis Romero y Asociados. Esta semana, el letrado Luis Romero ha enviado una nota de prensa para dar a conocer a la opinión pública que acaba de obtener el grado de doctor en Derecho por la Universidad de Sevilla –por cierto, con “sobresaliente cum laude”, detalla el comunicado remitido por el departamento de comunicación del bufete– tras haber defendido su tesis doctoral sobre el delito de blanqueo de capitales, con un análisis realizado desde la perspectiva del abogado. Dice la nota que todos los miembros del tribunal “animaron al nuevo doctor a publicar su tesis doctoral, que fue calificada con diversos adjetivos elogiosos”. Luis Romero también ha difundido su doctorado en las redes sociales. Es la nueva era del márketing de los despachos. Enhorabuena Luis.

  • Sedecrem Ayala

    Que el fiscal no recurra la sentencia respecto de ninguno de los absueltos demuestra, ni más, ni menos, que la acusación fue temeraria y lo demás es pura palabrería.
    La conducta de los fiscales de Sevilla es realmente abochornante. Después del ridículo que han hecho en la causa de los suelos de Mercasevilla, sosteniendo contra viento y marea hasta el final una acusación insolvente, como ha demostrado ampliamente la sentencia absolutoria dictada, ahora pretenden justificar su decisión de no recurrirla con una pieza grotesca, digna de entrar en el museo del esperpento.
    El comunicado que han hecho público, lo único que demuestra es cómo los fiscales se cuecen en su propia salsa: “la limitación de un análisis en la segunda instancia que sustituya al efectuado por parte de quien ha gozado de inmediación, impide que la Audiencia Provincial pueda sustituir la valoración de la prueba realizada por otra valoración, igualmente razonable con una conclusión condenatoria como la que hemos pretendido”. Es decir, con esta gramática calamitosa, los fiscales vienen a autoinculparse afirmando que no hay ningún modo razonable de sostener una conclusión condenatoria. ¡Y lo reconocen con todo descaro! Entonces, ¿por qué acusaron hasta el final?; ¿nadie va a actuar contra los responsables de este desafuero?
    Y la gente no sabe lo que le va a costar a todos los ciudadanos de Sevilla pagarle la defensa jurídica a todos los temerariamente acusados por el fiscal. Fondos públicos dilapidados, tirados a la basura. Y eso, ¿no es malversación de caudales públicos?¿Nadie paga por ello? ¡Qué vergüenza!

  • paco

    El fiscal ha acusado a quien tenía que acusar. La jueza Alaya ha instruido como tenía que instruir… ambos siempre al servicio de quienes ya sabemos. Cuando la sentencia absuelve y afirma que en realidad aquí no hay caso, todos contentos. Han hecho su trabajo en esta pantomima de intereses partidistas. Pero los acusados de manera injusta se han llevado muchos años de calvario. Eso no importa. Algo había que hacer para ayudar a Zoido a ser alcalde, ¿verdad?

  • Juanito

    Como es posible que la politizacion de la justicia haya dado este resultado muy tardio de absolucion y no haya mecanismos para ir contra la fiscalia y contra la instructora.
    Los errores, y maxime si son intencionados, pues entonces no serian errores, deberia tener una repercusion sobre los protagonistas y autores intelectuales, se dice asi?

  • Uno q estaba arando...

    Como se nota que el EJECUTIVO ama AJUSTAR CUENTAS con el JUDICIAL. Nunca he visto comentar nada, cuando el ABSUELTO no es miembro de un PARTIDO. Que ANDALUCÍA es un NIDO DE CORRUPCIÓN, Y QUE ESTA SE ALZA SOBRE LA NECESIDAD Y MESERIA DE LOS ANDALUCES, lo sabe hasta el TATO. Que las INSTITUCIONES FUNCIONEN ÚNICAMENTE PARA SATISFACER EL INTERÉS GENERAL, si algo así pudiese existir en un lugar en donde lo primero ES COMER, “COMO SEA”…Eso, eso es lo que ESTÁ POR VER.


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