El Huesca y la juez Alaya, a primera división, por Alberto Revuelta

Jorge Muñoz | 22 de mayo de 2018 a las 20:19

La juez Mercedes Alaya, con la toga, presidiendo un juicio con jurado.

La juez Mercedes Alaya, con la toga, presidiendo un juicio con jurado.

La Sociedad Deportiva Huesca, con su equipo de fútbol, acaba de ascender por puntos a la primera división de la Liga española. La magistrada sevillana señora Alaya ascendió entre ayer y hoy, gracias a sus declaraciones a ABC, al primer puesto de jueces estrella de la Administración de Justicia española. Como el Huesca, por puntos. El Huesca, metiendo goles se ha ganado el ascenso. La magistrada señora Alaya le ha metido goles al Consejo General del Poder Judicial, al Tribunal Superior de Justicia andaluz, al Gobierno y a los partidos políticos, a sus compañeros jueces y a los dependientes fiscales acollarados a través del Fiscal general por el poder ejecutivo. Con tales chupinazos colados en tantas porterías nos hecho saber a los ciudadanos que no todos los españoles somos iguales ante la ley. Tal aseveración la conocíamos y experimentábamos hace años, pero ahora tenemos el golaverage de la magistrada como aval confirmatorio.
El gol de chilena de la señora Alaya constata que la independencia del poder judicial español está afectada de grave enfermedad, ya que el Consejo General del Poder Judicial esta, a su juicio, absolutamente politizado.
El día 27 de abril de este año de gracia, un antiguo magistrado, don Elpidio Silva, presentaba en el Tribunal Supremo, en nombre de ATENAS, una asociación de abogados registrada en Cataluña, una querella contra el presidente y algunos vocales del Consejo por trazar un plan y llevarlo a efecto para controlar los altos órganos jurisdiccionales, en beneficio de determinados aforados.
He tenido el honor, y el placer bienhumorado, de asistir a testigos e imputados en el juzgado de instrucción seis de los de Sevilla cuando lo servia la señora Alaya. Si el juez de refuerzo se iba a Pineda a la una, doña Mercedes llegaba a las 11 o las 12 y los justiciables y sus letrados debíamos aguantar una o dos horas de espera, citados a las nueve y media o a las diez, a que su señoría debidamente compuesta, se dignara cumplir con su deber y cortesía con el pueblo llano aunque togado en parte. No es oro todo lo que reluce.

La magistrada, con veste de amarillo limón como los lazos liberadores de políticos presos según el lenguaje correcto al uso, acusa a sus colegas, a algunos de ellos al menos, de haberla engañado, quitándole la instrucción de sus causas dando así al traste con su justiciero afán de perseguir poderosos a su alcance. No olvidemos que la acusación de esta instructora a una peligrosísima comunista sevillana dio en absolución liberadora en el juzgado de lo penal; que la espantosa asociación de políticos, funcionarios y empresarios para saquear suelos y erario municipal de la capital sevillana, dio en absolución de los diez imputados, tras sentencia de trescientos y pico folios de otra magistrada; que la sangrante vaciada de fondos del Real Betis -en primera como el Huesca- con millones por medios, de euros y de folios, de días y de años, ha dado en absolución por sentencia brillante de una de las secciones de la Audiencia, en la cual se ubica el puesto escalafonado de la magistrada señora Alaya. Téngase , Señoría, téngase.

Non enim quae se ipsum commendat ille probatus est, sed quem Deus commendat. Dice la Escritura. No está probado el que se alaba a sí mismo. Sino aquel a quien Dios recomienda. Y no debe olvidarse que a Dios nadie le ha visto ni le puede ver.

albertorevuelta

Alberto Revuelta

abogado


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