Archivos para el tag ‘caso Nóos’

El día después para la infanta

Jorge Muñoz | 9 de febrero de 2014 a las 15:23

Fotografía de la infanta prestando declaración publicada por el diario El Mundo

Fotografía de la infanta prestando declaración publicada por el diario El Mundo

La de ayer fue sin duda una de las jornadas más complicadas para la Infanta Cristina, que se convirtió en el primer miembro de una casa Real que tiene que rendir cuentas ante un juez por los negocios de su marido.

La infanta -cuya fotografía prestando declaración ha ordenado que se investigue el juez Castro- respondió durante más de seis horas a los delitos de fraude contra la Hacienda Pública y blanqueo de capitales que le imputa el juez Castro por su participación del 50% en la sociedad Aizoon S. L., constituida con su marido, Iñaki Urdangarín.

En el voluminoso auto de imputación, el juez del caso Nóos recordaba las manifestaciones del notario que intervino en la constitución de Aizoon, quien se habría hecho eco asimismo de las palabras pronunciadas por el abogado y asesor fiscal del duque de Palma, quien dijo que esta sociedad se creó para “tener un escudo frente a Hacienda”. El juez Castro concluía que existen indicios racionales de que esta entidad mercantil fue creada con el deliberado propósito de “servir como cauce para el reparto de los beneficios que, a pesar de su proclamación de entidad carente de lucro, obtenía e ilícitamente por demás la Asociación Instituto Nóos de Investigación Aplicada”.

La infanta Cristina negó ayer ante rotundamente el magistrado que fuese ese escudo frente a Hacienda y declaró “su verdad”, según explicó su abogado Miguel Roca. Esa verdad se sustenta en que confiaba plenamente en su marido y firmaba todo lo que él le decía que debía firmar, y que desconocía todo lo relacionado con estas actividades, incluso que los empleados domésticos estuviesen contratados por Aizoon.

Hoy es el día después de un día histórico para la Justicia, que ha demostrado que todos los ciudadanos son aparentemente iguales ante la ley, aunque esa igualdad quede finalmente minimizada al paseíllo de once pasos que la infanta tuvo que hacer ante centenares de reporteros a su llegada y salida de los juzgados de Palma.

¿Y ahora qué pasará con la instrucción? Desde fuera todo apunta a que la infanta podría quedar fuera del proceso, que se archivaría en su caso, aunque continuaría contra su marido, sobre todo si la Fiscalía Anticorrupción sigue manteniendo que la infanta no cometió los delitos por los que ha sido imputada. Habría que recordar en este caso la doctrina Botín, que establece que si la Fiscalía y la acusación particular no acusan, el proceso no puede continuar ni abrirse juicio oral sólo porque lo pida la acción popular.

El propio juez Castro mostraba sus dudas sobre que la cantidad supuestamente defraudada llegue al límite legal de los 120.000 euros, a partir de los cuales se considera que hay delito fiscal, lo que incide en que la infanta podría quedar exonerada de culpa. Pero, en contra de lo que podría pensarse, si llega el archivo de la causa contra la infanta, ésta no se habrá ido de rositas, porque la imagen de ayer de una grande de España declarando ante el juez no se borrará fácilmente del imaginario colectivo. Quizás la actuación del juez Castro tenga más relevancia de la que pueda sospecharse, porque ha vuelto a hacer creer que, al menos por un día o durante seis horas, la Justicia es igual para todos los ciudadanos, como establece nuestra carta magna.

 

La decisión más valiente del juez Castro

Jorge Muñoz | 3 de abril de 2013 a las 13:12

Se trata de la decisión más valiente que haya podido tomar un juez en democracia. El juez José Castro, que instruye el caso Nóos, ha citado a declarar como imputada para el próximo 27 de abril a la infanta Cristina, tan sólo unos días después de que Diego Torreso, el ex socio de Iñaki Urdangarín, haya aportado nuevos correos sobre la presunta implicación de la infanta en las actividades del Instituto Nóos. La decisión del instructor se produce en contra del criterio de la Fiscalía Anticorrupción, que ya ha anunciado que va a recurrir la imputación.

Una decisión valiente y que refrenda el principio de que todos los ciudadanos son iguales ante la ley. La infanta Cristina tendrá, por tanto, que acudir a los juzgados de Palma de Mallorca para responder a todas las preguntas relacionadas con el caso. Su imputación, evidentemente, no significa a priori una culpabilidad porque, como dicen los juristas, la imputación trata precisamente de garantizar los derechos del imputado, aunque esta expresión tiene lógicamente unas connotaciones negativas de cara a la opinión pública.

La Constitución española sólo garantiza, en su artículo 56.3 que “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad“, pero deja fuera al resto de miembros de la Casa Real, por lo que es factible la imputación de la infanta Cristina.

El juez Castro explica en su auto que ahora hay indicios  que hacen dudar que la infanta “desconociera” la aplicación que su esposo diera a su mención como vocal de la junta directiva del Instituto Nóos y a su participación en la mercantil Aizoon -que compartía con Iñaki Urdangarín-, y añade que esas dudas “conviene despejarlas” en cualquier sentido antes de finalizar la instrucción, pues no hacerlo supondría un “cierre en falso en descrédito de la máxima de que la Justicia es igual para todos y una clara contradicción a la práctica cotidiana de los juzgados y tribunales que en casos similares es muy escasamente probable que prescindieran del trámite”.

El instructor insiste en que no parece procedente que finalice la instrucción “gravitando la más mínima sombra de sospecha sobre la intervención que aquélla haya podido tener y, si fuera la valoración que su versión arrojara, se depuren las responsabilidades que procedan, pero quede bien claro que su convocatoria no prejuzga en absoluto actuaciones procesales ulteriores, de tal manera que queda absolutamente incólume todo el abanico de opciones procesales legalmente previsto”: desde la de su anticipado sobreseimiento a la de abrir el cauce para que las acusaciones puedan presentar cargos.

La declaración de la Infanta, continúa el juez, tiene como finalidad de que, en garantía de sus derechos, “facilite las explicaciones que tenga por conveniente, declaración que pretendidamente versará sobre su intervención en la referida asociación y entidad mercantil Aizoon S. L., manejo y destino de los fondos derivados de las mismas y las cuestiones que razonablemente se desprendan”, concluye el auto.

Entre la documentación aportada por Diego Torres había varios correos electrónicos que el marido de la infanta Cristiana remitió a su mujer para consultarle diversas gestiones que tenía intención de realizar al frente del Instituto Nóos. Uno de estos e-mails, fechado el 20 de febrero de 2003, Urdangarín remite a su mujer “una comunicación de Nóos que tengo pensado enviar”. Y prosigue: “Hay dos versiones. Clientes, colab y amigos y la otra para Octagon (no quiero sacar ampollas). Léelo y dime lo que piensas please… Ciao“. En el mismo correo, el Duque le comenta la infanta Cristina que “a veces por no saber lo que piensas voy más perdido, pero mi reacción no es la de dejarte así”.

El magistrado reconoce que aunque los indicios, considerados de forma aislada, carecen de “peso suficiente” para sustentar una imputación, de su valoración en su conjunto  entiende que “si bien no existen evidentes indicios racionales de que Doña Cristina Federica de Borbón y Grecia interviniera activa y decididamente en la gestión cotidiana de la Asociación Instituto Nóos de Investigación Aplicada y en la entidad mercantil Aizoon S. L., sí que existen suficientes de que no precisaba hacerlo pues bastaba con que prestara su consentimiento a que su parentesco con S. M. El Rey fuera utilizado por su marido y por Diego Torres, junto con el cargo que ostentaba Luis Carlos García Revenga, a sabiendas de que lo era para propiciar un trato generoso por parte de empresas privadas y tan pródigo como privilegiado de las administraciones públicas que, en atención a ello, prescindían de los cauces y controles administrativos que eran de rigor, disfrutando junto con su marido de los beneficios obtenidos”.