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Alta tensión por el juzgado de Alaya

Jorge Muñoz | 18 de mayo de 2015 a las 6:00

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La juez Mercedes Alaya llega a los juzgados de Sevilla

A Alaya le crecen los problemas. Cuando aún no está nada claro que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) vaya a concederle una comisión de servicio para que continúe investigando las tres macrocausas, la juez se acaba de encontrar con una querella por presunta prevaricación en relación con el denominado caso Betis, que Alaya comenzó a investigar hace siete años en una instrucción plagada de polémicas. La querella del ex consejero delegado del Betis Luis Oliver ya está en manos del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que ha abierto una “causa especial” contra Alaya y ha designado como ponente de tramitación al magistrado Juan Ruiz-Rico Ruiz-Morón, que se ha incorporado recientemente a la Sala.

La admisión o no de la querella contra Alaya está pendiente ahora del informe que debe realizar la Fiscalía Superior de Andalucía, que tiene que emitir un informe pronunciándose precisamente sobre si hay fundamento o no para admitir la querella e investigar una actuación supuestamente irregular de la juez. Ese dictamen no estará en principio hasta después de las elecciones municipales del 24-M, dado que el Ministerio Público debe examinar de forma exhaustiva los 192 folios en los que Oliver denuncia las decisiones de la magistrada que considera arbitrarias.

Para echar más leña al fuego, la Audiencia de Sevilla ha decidido estimar la recusación planteada contra uno de los jueces que hasta ahora estaba resolviendo todos los recursos contra las decisiones tomadas por Alaya. Se trata del magistrado Juan Antonio Calle Peña, que ha sido apartado del caso por ser sobrino de uno de los socios de la Liga de Juristas Béticos, que actúa como acusación particular en la causa contra Manuel Ruiz de Lopera.

Mientras la Fiscalía Superior de Andalucía estudia el asunto, el futuro de Alaya al frente de las macrocausas sigue siendo una incógnita, dada la guerra abierta en el seno del CGPJ respecto a si la juez debe terminar las investigaciones o marcharse a su nuevo destino en la Audiencia de Sevilla, una plaza que no hay que olvidar solicitó de forma voluntaria la propia instructora. Nadie puede ahora mismo poner la mano en el fuego sobre lo que ocurrirá con la juez.Unos días hay fuentes que apuntan que Alaya podrá seguir instruyendo las macrocausas al menos durante seis meses -que se le concederá una primera comisión de servicio- y otros días, en cambio, dicen que el CGPJ se inclina por no conceder dicha comisión, con lo que Alaya estaría previsiblemente a mediados de junio próximo en su nuevo destino de la Audiencia de Sevilla.

Los contactos y las presiones al más alto nivel, al nivel del presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, no cesan. Dicen que son muchas las llamadas que recibe relacionadas con este asunto. La presidenta de la Junta, Susana Díaz, ha reconocido que ha hablado con el presidente del CGPJ, en el marco de una relación “institucional y cordial”, pero ha negado presiones para apartar a Alaya del juzgado.

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La juez María Núñez Bolaños, nueva titular del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla

En esa guerra de alta intensidad que se libra en el máximo órgano de gobierno de los jueces, unos intentan que se aparte a Alaya de las macrocausas que llevan bombardeando al Gobierno andaluz desde hace ya casi cinco años, y otros, en cambio, pretende que la magistrada siga adelante hasta finalizar su labor. 

Y en medio de esta escena entra la juez María de los Ángeles Núñez Bolaños, la nueva titular del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla y, precisamente por ese motivo, juez natural para conocer las causas y macrocausas asignadas a este órgano judicial. Si esta magistrada no llega a un acuerdo con Alaya para el reparto de las macrocausas, volverá a verse un espectáculo como el que protagonizó en su día la propia Alaya, cuando se negó a compartir los grandes casos con los dos jueces de refuerzo que le había enviado el TSJA (Ana Rosa Curra y Rogelio Reyes), y que acabó con la salida de ambos refuerzos del juzgado y ella manteniendo su supremacía en todas las macrocausas. Alaya hizo valer entonces su condición de juez natural predeterminada por la ley para la instrucción de los macroprocesos, un principio que ahora parece haber caído en el olvido con la llegada de Núñez Bolaños.

A estas alturas y con todo lo que se ha dicho cabe pensar que ni Alaya está segura de dónde estará prestando servicio dentro de unas semanas.

 

La arriesgada apuesta de Alaya

Jorge Muñoz | 3 de mayo de 2015 a las 6:00

La juez Mercedes Alaya llega a los juzgados de Sevilla

La juez Mercedes Alaya llega a los juzgados de Sevilla

La juez Mercedes Alaya ha demostrado en el último lustro que es una magistrada valiente, que no cede ante las presiones y que, como ella misma afirmó en su día en un auto, es una incansable. Con un pie en la Audiencia de Sevilla, al haber pedido de forma voluntaria una plaza de magistrado, Alaya ha solicitado ahora seguir instruyendo las tres macrocausas que aún siguen abiertas en el juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla: la de los ERE fraudulentos, los cursos de formación y la de los avales y préstamos concedidos por la agencia Idea. La apuesta de Alaya es arriesgada y puede que, en esta ocasión, no se salga con la suya.

La lógica jurídica, que muchas veces ni es jurídica ni lógica, apunta a que lo razonable es que Alaya se quede para acabar la instrucción de los ERE, porque nadie como esta juez tiene actualmente tal conocimiento del voluminoso sumario como para rematarlo y la nueva titular, María Núñez Bolaños, que procede de un juzgado de Familia, necesitaría mucho tiempo para estudiarse esta macrocausa y además actualizar sus conocimientos en materia penal.

En cuanto a las otras causas, la decisión es más compleja porque las mismas están en una fase inicial de una instrucción que puede durar varios años, lo que cuestiona que sea Alaya y no la nueva titular del juzgado la que investigue estos asuntos. Porque no debe olvidarse el derecho al “juez predeterminado por la ley” que establece la Constitución Española en su artículo 24.2.

Si Alaya ya no es titular del juzgado a raíz de su decisión voluntaria –actualmente tiene una prórroga hasta la toma de posesión de María Núñez Bolaños-, su sustituta es la competente para la instrucción, salvo que se alcanzara al acuerdo y el consenso en el reparto de las macrocausas que propugna el presidente del TSJA, Lorenzo del Río, en el acuerdo al que llegó esta semana la Sala de Gobierno del Alto Tribunal andaluz para reforzar el juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla con hasta tres jueces –dos en comisión de servicio con relevación de funciones y un tercero, si fuera necesario, que procedería de los jueces de adscripción territorial-.

La cuestión sobre si Alaya debe seguir o no está dividiendo a los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), entre los que apuestan por la continuidad de Alaya, el ala conservadora, y los que quieren dejar el juzgado en manos de su nueva titular, los vocales progresistas.

El caso de Pablo Ruz

La polémica no es nueva, ya se repitió hace unos años cuando el entonces vocal del máximo órgano de Gobierno de los jueces y ex presidente de la Audiencia de Sevilla Miguel Carmona debía incorporarse cuando finalizara su mandato a su plaza en el juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, donde Pablo Ruz llevaba años como juez de refuerzo investigando los casos Gürtel y Bárcenas.

Miguel Carmona recordó entonces que debe respetarse la figura del “juez ordinario predeterminado por la ley”, que en este caso era él una vez finalizara su mandato. Carmona dijo entonces que “sería imperdonable que por una precipitación” no se hicieran las cosas bien y eso diera lugar a posibles nulidades en un asunto de esta magnitud, al tiempo que pidió que se respete el principio del juez predeterminado por la ley y evitar que se pudiera decir que se ha actuado “con frivolidad o que se ha buscado un juez ad hoc“. Al final, Carmona fue nombrado juez de enlace en Reino Unido y Ruz continuó al frente del juzgado hasta la actualidad, cuando volverá a su juzgado de Móstoles al haber sido nombrado un nuevo titular, José de la Mata.

La situación relatada es parecida a la que se está gestando en el juzgado de Alaya. La apuesta de la magistrada de solicitar todas las macrocausas es, por tanto, arriesgada, porque puede ocurrir que el CGPJ o la juez titular no acepten que continúe con todas las investigaciones y mantenerla únicamente al frente de los ERE. Llegado el caso Alaya tendría dos opciones: aceptar quedarse con esa competencia limitada a una macrocausa o renunciar a la comisión de servicio y marcharse a su plaza en la Sección Séptima de la Audiencia de Sevilla. Pero una renuncia de la juez a acabar el caso los ERE la dejaría en una mala situación de cara a la opinión pública, que tanto apoyo a su labor le ha manifestado estos años. Alaya, que en más de una ocasión ha demostrado que siempre va por delante de todo el mundo, seguro que ya ha barajado todas las opciones y sabe lo que debe hacer…

“Guerra” de alto nivel por el control de las macrocausas

Jorge Muñoz | 30 de abril de 2015 a las 6:00

La juez Mercedes Alaya llega a los juzgados de Sevilla

La juez Mercedes Alaya llega a los juzgados de Sevilla.

 

El nombramiento de la nueva titular del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, María Núñez Bolaños, en sustitución de la juez Mercedes Alaya ha desatado una auténtica guerra por el control de las macrocausas como los ERE fraudulentos y los cursos de formación. Se trata de una batalla que se libra al más alto nivel, en el seno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el máximo órgano de Gobierno de los jueces en el que están representadas las distintas sensibilidades políticas.
La decisión de la juez María Núñez de optar exclusivamente a la plaza del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla –cuando había salido otro concurso para cubrir la vacante del juzgado de Instrucción 17– despertó diversas suspicacias, sobre todo, porque muchos pensaban que esta plaza sería para Álvaro Martín, que refuerza el juzgado de Mercedes Alaya desde hace varios años.
La sorpresa fue mayor cuando el pasado martes, de forma inesperada, el presidente del TSJA, Lorenzo del Río, se sacó de la manga un “ambicioso” plan de refuerzo del juzgado de Alaya, que incluye la creación de dos comisiones de servicio para este juzgado y la posibilidad de incorporar un tercer juez si fuera necesario, con lo que este juzgado podría contar con hasta cuatro magistrados, una vez incorporada la nueva titular.
A partir de ahí, la propuesta del TSJA, que no deja de ser eso, una propuesta hasta que la santifique el CGPJ –que puede introducir modificaciones–, ha generado múltiples planteamientos: desde los que apuntan a que Alaya no seguirá instruyendo las macrocausas hasta los que piensan que sí lo hará. De hecho, ayer se confirmó que la juez va a pedir la comisión de servicio para seguir al frente de las macrocausas, aunque se desconoce si podrá seguir con una o varias, dado que mantener la instrucción de las totalidad de los procesos que tiene abiertos se antoja como una utopía.
Ésa es la guerra que libran actualmente los sectores progresistas y conservador del CGPJ, partidarios los primeros de apartar o limitar la intervención de Alaya en el futuro de las macrocausas, por cuanto la juez tomó una decisión voluntaria al solicitar su destino en la Audiencia, mientras que los segundos apuestan por su continuidad.
Después de más de cuatro años al frente de la causa de los ERE fraudulentos, la “lógica jurídica” impone que Alaya debe continuar, al menos, investigando este macroproceso. Nadie mejor que esta juez está en condiciones de rematar la instrucción, por varias razones entre las que destacan su grado de conocimiento del complejo sumario. Que la nueva titular se haga con los ERE generaría un mayo retraso, porque de entrada necesitaría varios meses para ponerse al día y actualizar sus conocimientos en materia penal, tras una década en un juzgado de Familia.
Cuestión distinta es que Alaya pueda seguir con otras macrocausas, como los cursos de formación, que están en una fase más inicial de la investigación.
En unas semanas la guerra llegará a su fin y dará paso a la paz, cuando se haga la redistribución del trabajo en el juzgado.