En el embarazo y la lactancia comer bien es el mejor “Te quiero”

Regina Martín | 2 de junio de 2015 a las 16:31

embarazada

Bajo el lema “Comer bien es el mejor te quiero”, se celebró el pasado jueves 28 de mayo la XIV edición del Día Nacional de la Nutrición dirigido a la importancia de seguir una alimentación equilibrada durante el embarazo y el periodo de lactancia

El embarazo es un momento especialmente importante en el que la alimentación de la mujer puede influir tanto sobre su propia salud como la del bebé que está en camino. La alimentación de la mujer embarazada es muy similar a la de una mujer no embarazada salvo en aspectos muy concretos que tienen que ver con la suplementación en algunos casos y la seguridad alimentaria, en otros.

El Consejo General de Dietistas y Nutricionistas de España ha advertido de que las mujeres españolas no cuidan suficientemente su alimentación, apenas cambian sus hábitos nutricionales durante el embarazo y la lactancia y siguen comiendo “mucho embutido y bollería”.

¿Qué es una alimentación saludable en el embarazo?

Necesidades de Energía

No es verdad el dicho popular de que “la mujer embarazada tiene que comer por dos” pero sí que el aporte de energía, de proteínas y de determinadas vitaminas y minerales (calcio, fósforo, hierro, ácido fólico…) aumentan. Se debe ir adaptando la alimentación de la futura mamá de tal forma que cubra sus necesidades y minimice problemas comunes en esta etapa de la mujer como son los vómitos, la falta de apetito o el estreñimiento. También es importante hacer un seguimiento del aumento de peso de la mujer durante el embarazo de tal forma que sea gradual y no gane más kilos de los debidos. La ración calórica global debe aumentarse, pero dentro de unos límites razonables y a partir del segundo trimestre de embarazo. No está justificado antes.

Los antojos

Los antojos forman parte de los síntomas de un embarazo y, aunque actualmente no hay evidencia científica de las causas que los provocan, se cree que se deben a cambios hormonales en las embarazadas que les provocan que tengan una mayor sensibilidad olfativa y gustativa y, por tanto, rechacen ciertos alimentos o tengan una necesidad imperiosa por comer otros.

Dichos antojos se deben paliar a través de comida sana y no solo a través de dulces y productos grasos. Se puede sustituir  los helados por yogures congelados bajos en grasa; y golosinas por fruta seca o deshidratada (uvas pasas, orejones de albaricoque, arándanos deshidratados). Optar por el chocolate negro o por galletas bajas en grasas o en azúcar. Cambiar los aperitivos salados por frutos secos tostados y sin sal o por brochetas de zanahoria, pepino cortado o tomate ‘cherry’ con queso cremoso bajo en calorías. Intentar buscar sustitutos saludables.

Alimentos desaconsejados

Está prohibidos el alcohol, las algas (por su alto contenido en yodo), el hígado o las nueces del Brasil (ya que tomar más de 6 al día puede producir toxicidad por selenio), y el Ministerio de Sanidad advierte que el pez espada, el tiburón, el atún rojo y el lucio también pueden ser perjudiciales por contener mucho mercurio.

También está indicado que se tenga un especial cuidado con las preparaciones en crudo de carnes, pescados o salsas que incluyan alimentos como el huevo, porque cualquier intoxicación puede ser fatal para el feto. Las preparaciones con pescado crudo (salmón ahumado, anchoas, sushi, sashimi, ceviche, poke, lomi,…) no son aconsejables.

También se recomienda no tomar más de una o dos tazas de café al día, no tomar nunca bebidas “energéticas”, no recurrir a la fitoterapia ni automedicarse con complementos alimenticios y evitar embutidos y bollería.

Náuseas y vómitos

Si son frecuentes se debe controlar el riesgo de deshidratación y tratarse convenientemente. Parecen ser debidas a la hipersensibilidad olfativa y gustativa.

Los alimentos fríos son menos aromáticos que los calientes, al igual que los alimentos hervidos o al vapor lo son menos que los fritos o asados.

Puede ayudar fraccionar la comida en pequeñas tomas cada 2-3 horas.

Hipertensión arterial

Muchas mujeres embarazadas presentan hipertensión aun siendo normotensas antes del embarazo. Los consejos dietéticos se basan en reducir el contenido de sal a 3-5g al día (sal= contenido en sodio x 2,5), incluida la contenida de manera natural en los alimentos y evitando los alimentos con contenido elevado de sal como aperitivos, productos de bollería, tortitas, barritas de cereales, conservas, embutidos, salazones, quesos, pan con sal y los precocinados…

Estreñimiento

– Mantenerse activa.

– Beber suficiente agua a lo largo del día.

– Consumir las raciones de hortalizas, frutas, legumbres y cereales integrales recomendadas.

Pirosis, reflujo y ardor

El fraccionamiento de la comida cada 2-3 horas y en pequeñas cantidades puede ayudar a mejora el reflujo. Evitar alimentos grasos, especiados y ácidos ayuda a disminuir las secreciones ácidas del estómago.

Se recomienda no acostarse hasta trascurrida una hora de haber comido.

Recuerda seguir todos los consejos de nutrición en esta etapa, porque comer bien es el mejor “Te Quiero” para tu bebé.

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