¿Qué sabemos de los snacks?

Regina Martín | 28 de julio de 2015 a las 14:10

snacks1Gusanitos, ganchitos, doritos, y otros primos hermanos de las patatas fritas de bolsa están por todas partes. En la playa, barbacoas, fiestas de cumpleaños, celebraciones familiares… Y lo peor, su poder adictivo, prácticamente es imposible dejarlas de comer hasta que no se acaba la bolsa. Una bolsa pequeña de 45 gramos de patatas fritas tiene casi 260 calorías de las cuales el 60% son grasas, el 35% carbohidratos y el 5% proteínas. Es el equivalente calórico a 2 filetes de pechuga de pollo, una ración de pasta cocida o medio kilo de manzanas.

Un consumo elevado de estos productos favorece la aparición de sobrepeso y obesidad, entre otras enfermedades. Hay que evitar su consumo frecuente para que no interfiera con la ingesta de alimentos más saludables y se instauren en los niños patrones de alimentación inadecuados.

Una alimentación saludable, empieza por una compra inteligente, por ello es aconsejable saber interpretar los misterios de la información nutricional que aparece en el dorso del paquete, para poder elegir las “menos malas”.

- Valor energético. Patatas fritas light.

Su valor calórico es indudable. Una bolsa de patatas fritas normales de tamaño pequeño (45 gramos) tiene alrededor de 260 kcal. La mayoría de las marcas de patatas fritas light, no se pueden calificar como light si se tienen en cuenta los criterios recomendados por la CIOA (Comisión Interministerial para la Ordenación Alimentaria) de reducir en un 30% el valor energético total del producto.

- Grasas.

Al estar cortadas en láminas tan finas, absorben muchísimo aceite y se convierten en un aperitivo caprichoso muy calórico. Cuanto más fino es el corte de la patata, mayor absorción, y al revés. Las patatas chips normales rondan los 35 gramos de grasa por cada 100 gramos: es decir, más de un tercio de esos cien gramos corresponde sólo a grasa. En las light la cifra desciende hasta los 20 gramos. Las patatas fritas “al horno“ la cantidad de grasa es de 9, 9 gramos, con un 70 % menos de grasa, por lo tanto son las más saludables.

Otro factor muy importante es el tipo de grasa. Es muy importante saber con qué tipo de aceite se fríen. Si es de oliva, girasol o maíz es la opción más sana. Hay que desconfiar cuando hablen de “aceite vegetal” sin especificar, porque, podría ser de palma, un aceite muy rico en grasas saturadas y, por tanto, poco recomendable desde el punto de vista nutricional.

- Hidratos de carbono

Se mueven entre 45 y 60 gramos por cada 100 gramos, cantidad no muy elevadas. La cantidad de hidratos de carbono es más elevada en las patatas light que en las normales, porque al tener menos grasa por unidad de peso, tienen más hidratos.

- Fibra.

Contiene una cantidad muy baja de fibra por ración de consumo, por lo tanto no debe ser considerada fuente de fibra.

- Proteínas.

El contenido proteico es moderado, pero la calidad de esas proteínas es baja

- Sodio/sal.

Es un alimento muy rico en sal. Su alto contenido es lo más perjudicial de las patatas de bolsa. En 100 gramos de patatas fritas hay de media 1,7 gramos de sodio. La OMS recomienda un máximo de 2 gramos al día, que equivale a 5 gramos de sal. Es decir, que los días que comamos una bolsa de patatas grande probablemente superaremos el límite. Hay que elegir las bolsas de tamaño más pequeñas y comparar aquellas que tengan el marcador más bajo.

- Acrilamida.

La acrilamida es un compuesto que se forma durante el calentamiento a temperaturas superiores a 100 grados centígrados, es decir durante la fritura y el horneado, de alimentos vegetales ricos en su composición en azúcares y pobres en proteínas, como la patata. Es una sustancia potencialmente cancerígena y su consumo frecuente se vincula también a la aparición de desórdenes neurológicos.

Aún no se ha establecido en España ni en la UE una cantidad máxima permitida de acrilamida en los alimentos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha cifrado la ingesta peligrosa de esta sustancia en 0,1 miligramos al día por cada kilo de peso de la persona que la consume. Las dosis de acrilamida en las patatas son muy variables según la marca. Para que fuera dañino habría que consumir ingestas elevadas y diariamente, ahora bien, nadie pone en duda que cuanta menos cantidad se consuma será mejor para la salud.

 

Como alternativa podemos optar por tentempiés más saludables: una pulguita de jamón de york o pavo, un plátano o una rodaja de sandía, un par de galletas integrales, unas tortitas de arroz o maíz o un puñado de frutos secos.

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