Beneficios de comer en familia

Regina Martín | 26 de marzo de 2014 a las 22:16

comer en familiaHacer coincidir el horario de toda la familia a la hora de sentarse a la mesa hoy en día puede resultar una misión imposible. Los cambios sociales experimentados en los últimos años en relación con la estructura familiar y la incorporación de la mujer al mercado laboral  hace que compartir la mesa requiera un esfuerzo titánico. La mesa es el entorno ideal para compartir y hacer vida en familia. La familia ejerce una fuerte influencia en la dieta de los niños y de los adolescentes y en sus conductas relacionadas con la alimentación. La comida es un momento social. Es una situación en la que la familia se sienta a compartir un rato agradable mientras se cuentan cómo ha ido el día y los planes para el siguiente.

Comer juntos en la mesa familiar, padres e hijos, tiene muchas ventajas:

-Previene el sobrepeso u obesidad. Comer varias veces a la semana en familia (más de 5 veces) se asocia a un mayor consumo de frutas, verduras, pescado, y a una disminución en el consumo de fritos y refrescos. La fundación Thao (programa de prevención de la obesidad infantil), en su último estudio anual, señala que comer en familia previene la obesidad infantil.

- Fomenta una alimentación saludable. Los hábitos dietéticos se inician a los 3-4 años de edad y se  establecen a partir de los 11 años, con una tendencia a consolidarse a lo largo de toda la vida. “La infancia es, por ello, un periodo crucial para actuar sobre la conducta alimentaria, ya que las costumbres adquiridas en esta etapa van a ser determinantes del estado de salud del futuro adulto” recoge el texto de presentación de la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS) en España. Las investigaciones muestran que la comida familiar tiene una influencia notable sobre la calidad nutricional de las dietas de los niños.

- Comer en familia desde que son pequeños. Aunque la costumbre más extendida es dar de comer a nuestros hijos cuando son muy pequeños, antes de que comamos nosotros, por cuestiones que tienen que ver con su ritmo de sueño, lo mejor es incorporar a los miembros más pequeños a nuestra mesa lo antes posible. Se trata de hacer un hueco en la mesa familiar y colocar su trona en la cabecera. Al él le encantará formar parte del clan, establecerá una relación saludable con la comida e incorporará nuevos alimentos. No hay nada que le guste más a los niños que imitar a sus padres. 

- Mejora el patrón alimentario de los adolescentes. El análisis de la dieta que siguen los adolescentes revela que son pocos los que adoptan las recomendaciones de ingesta establecidas por los expertos y las autoridades sanitarias. En general, consumen más grasa y azúcares refinados que la cantidad recomendada, y menos de los grupos de frutas, cereales y productos lácteos. Esto ocasiona, por una parte, un exceso de aportes calóricos y una deficiencia, en algunos casos, de algunos nutrientes (vitaminas, minerales y fibra).

- Los niños aprenden buenos modales en la mesa. Los niños aprenden a comer en la mesa aunque sólo sea por imitación. Cuando tus hijos vean que los mayores usan los cubiertos, adoptan una postura correcta o no hablan con la boca llena, ellos harán lo mismo.

- Comiendo juntos se desarrolla la capacidad de comunicación. Las comidas familiares pueden favorecer el desarrollo del lenguaje y las habilidades de comunicación e inducir un descenso en las conductas de riesgo en los adolescentes. Los resultados del Family Narratives Project, de la Universidad de Emory, mostraron que los hijos de familias que comían habitualmente juntas conocían mejor la historia familiar, tenían un mayor nivel de autoestima, se relacionaban mejor con sus compañeros y presentaban una mayor capacidad de tolerancia frente a la adversidad (resiliencia). También suelen presentar mejores resultados académicos, son más felices y tienen más esperanza de futuro. Lo importante no es la comida, sino la familia. La comida es sólo la ocasión, la excusa. El objeto principal, es la familia.

 Una vez establecido el hábito de comer todos juntos, debemos intentar crear:

-Ambiente relajado y sin prisas. Debe ser un acto agradable de encuentro y convivencia familiar, favoreciendo el aprendizaje por imitación. Un ambiente positivo en las comidas, libre de conflictos, estimula que se coma más veces en familia. No es el momento de dar sermones, sino de pasarlo bien y de ser positivos.

-No comer con la TV. La influencia positiva de la comida en familia puede verse anulada si la comida tiene lugar delante de la televisión. En la medida de lo posible deben evitarse interrupciones y distracciones (televisión, teléfono, radio, etc.).

-Respetar la rutina con respecto a la hora y lugar donde comer para adquirir un hábito.

La leche de vaca produce mocos: ¿mito o realidad?

Regina Martín | 6 de marzo de 2014 a las 19:47

imagesSTLQLFVAEn los últimos años han comenzado a circular, fundamentalmente a través de canales de información no profesionales, ideas sobre los perjuicios del consumo de la leche de vaca en la edad infantil. Uno de los mitos más consolidados es que el consumo de leche de vaca, favorece la formación de moco. Los datos apuntan a que el consumo ha descendido en la última década, al igual que ha sucedido con otros alimentos de primera necesidad como por ejemplo el pan.

¿La leche de vaca causa mocos? ¿Cuál es el origen de esta idea?

En la medicina clásica, Maimónides desaconsejaba el consumo de leche a las personas con asma. Esa misma recomendación recoge la medicina tradicional china. Sin embargo, algunos libros de divulgación (p. ej., el clásico Dr. Spock’s baby and child care) o  Laura Gutman en “La revolución de las Madres”, donde asegura que la leche de vaca produce rinitis, mocos y otitis en los bebes, son las que más han contribuido a la difusión de esta idea.

En los últimos años, se han realizado varios estudios clínicos controlados que analizan diversos parámetros de función respiratoria tras el consumo de determinada cantidad de leche, pero en la mayoría de ellos no se ha podido demostrar ninguna relación entre el consumo de leche y la agudización de síntomas de asma, ni tampoco un aumento de su prevalencia. No existen datos científicos que relacionen directamente el consumo de leche y la aparición de mucosidad o de asma. Las autoridades científicas recomiendan el consumo regular de leche y derivados durante la infancia y la adolescencia, y advierten de las consecuencias de los mensajes contrarios. A día de hoy, no hay ninguna evidencia que pueda demostrar que la leche de vaca produce mocos y si no se puede demostrar que exista dicha relación se puede decir que se trata de un mito o de una leyenda urbana sin fundamento que está haciendo que muchos niños no tomen leche.

Otro de los mitos más mediáticos (¡y mira que en nutrición hay mitos!) y que ocasionan que muchos niños  dejen de beber leche, atienden a la afirmación: “los humanos somos los únicos mamíferos que bebemos leche siendo adultos”. Nadie se plantea aspectos como que también somos los únicos mamíferos que cocinamos, los únicos que comemos de todo y durante prácticamente todo el año… y que tenemos inteligencia para aprovechar como alimento multitud de sustancias que proceden del reino animal y vegetal.

Hace sólo 7.500 años que el hombre bebe leche. Los bebés mamíferos tienen la capacidad natural de asimilar y digerir la leche materna, que pierden una vez criados. Inicialmente también sucedía en los humanos, hasta que un salto evolutivo cambió las cosas en Europa. Fue una adaptación al medio ventajosa debido a que la leche del ganado doméstico y sus derivados sumaban un alimento más, disponible y a mano todo el tiempo. Hoy en día los europeos disponemos de esa herencia genética, excepcional en otros países y si es así ¿por qué no aprovecharla?

¿Los niños necesitan leche?

La realidad es que sí. La leche materna humana es el alimento ideal para el lactante de forma exclusiva en los 6 primeros meses y, acompañada de una alimentación complementaria adecuada, hasta al menos los 2 años de edad. Tras el periodo de destete, todos los mamíferos excluyen la leche de su alimentación, excepto el ser humano, en que el consumo de leche de otras especies se prolonga a lo largo de toda la vida. Por sus características se recomienda una ingesta diaria de lácteos de 2-4 raciones al día, en concreto dos raciones en la primera infancia, 2-3 para los niños en edad escolar y 3-4 para los adolescentes. Una ración de leche constituye una cantidad de 200-250 ml (una taza), mientras que una ración de yogur supone 125 g, y de queso curado 30, 40 o 50 g, en función de la edad.

¿Qué aportan la leche y sus derivados?

-Proteínas de buena calidad, que intervienen en la construcción de músculos, huesos y tejidos del cuerpo.

-Calcio, un mineral imprescindible para desarrollar unos huesos fuertes para toda la vida.

-Vitamina D, que ayuda al organismo a absorber el calcio.

Cuando afirmamos que la leche de vaca no produce mocos, nos referimos a personas que no son alérgicas a la proteína de la leche de la vaca, ni tienen intolerancia, debido a que estas tendrán su propia sintomatología asociada.

¿Por qué dudamos de si la leche de vaca es buena para los niños?  J.M. Moreno Villares, M.J. Galiano Segovia, J. Dalmau Serra. Pediatra. Unidad de Nutrición Clínica. Hospital «12 de Octubre». Madrid. Pediatra. Centro de Salud «María Montessori». Leganés (Madrid). Unidad de Nutrición y Metabolopatías. Hospital Universitario «La Fe». Valencia         

Carbofobia: fobia a los hidratos de carbono

Regina Martín | 21 de febrero de 2014 a las 13:20

imagesIGAWHT8ALa Carbofobia o “carbohidratofobia” es un miedo irracional a los hidratos de carbono. Lo padecen sobre todo aquellas personas que desean cuidar la línea. Los hidratos de carbono gozan de muy mala fama,  hay un cierto temor a introducirlos en la cena o que forme parte de las meriendas de los niños en forma de bocadillos. Sin duda, otro de los muchos errores a la hora de perder los kilos de más. Los hidratos deberían representar alrededor del 50% de nuestro aporte energético diario.

¿A qué es debida esta condena? ¿Por qué son los malos de la película?

  • Es muy importante saber diferenciar los tipos de hidratos. No todos son iguales. Dentro de los carbohidratos están los sencillos o simples (por ejemplo azúcar de mesa) y los complejos o compuestos (cereales, legumbres, pasta, arroz, etc). De los primeros, se debe restringir el consumo y no deben de superar el 10% de la ingesta diaria. Los simples, elevan el azúcar en tu sangre rápidamente, mientras que los complejos tardan más en ser digeridos y no producen esas subidas tan rápidas en la sangre. Elige bien tus carbohidratos, aquéllos complejos y ricos en fibra (pasta, arroz, legumbres, fruta, verduras… a ser posible integrales).
  • Dietas milagro. En las últimas décadas se han difundido todo tipo de dietas de moda para perder peso, cada cual más desequilibrada. La mayoría caracterizadas por prometer rápidas pérdidas de peso en poco tiempo y por restringir grupos de alimentos. La mitificación de las proteínas como base de la alimentación, para perder peso es un error, desconfía de todas aquellas dietas que prohíben o restringen al mínimo los hidratos de carbono. Obviamente, una persona que se esté sometiendo a una reducción drástica de kilocalorías, perderá peso, independientemente de que esta reducción se realice a expensas de hidratos de carbono, de grasas o de proteínas.
  • Acompañar los hidratos de técnicas culinarias inadecuadas. No lo echemos a ellos la culpa, sino a la forma de prepararlos o cocinarlos. Por ejemplo las patatas no tienen por qué ser fritas, pueden ser asadas o al horno. La pasta no tiene por qué ir acompañada de salsas con nata y grandes cantidades de queso rallado o los bocadillos de los pequeños no tienen por qué llevar embutidos grasos. No los castiguemos a ellos, sino a la forma de elaborarlos. ¿Qué tiene de malo un plato de lentejas o de garbanzos con acelgas?¿Y un bocata jamón o de pavo?
  • Intrusismo profesional. Sobre alimentación todo el mundo habla u opina. El problema es cuando condiciona los hábitos nutricionales de muchas personas y pueden decidir de forma decisiva en su salud. Podría decir que más de la mitad de las personas que se dedican al consejo nutricional o a realizar dietas no tienen suficientes conocimientos  o actúan movidos por interés económicos. El problema es cuando el paciente interioriza la idea ”si me quitan los hidratos de carbono será porque no son buenos” y por mucha reeducación alimentaria que hagamos posteriormente ya han hecho suyo  este concepto que a su vez trasladará a familiares, amigos y conocidos.

 

RAZONES PARA INCLUIRLOS EN LA DIETA

  • Es el combustible de nuestro organismo. Los hidratos son los nutrientes que el organismo requiere en mayor cantidad y que deben suponer entre el 50% y el 55% del total de calorías de la dieta. Su valor calórico es de 4 Kilocalorías por gramo, como el de las proteínas, mientras que el de las grasas es de 9 Kilocalorías por gramo. Los alimentos ricos en hidratos de carbono ocupan la base de la Pirámide de la Alimentación Saludable.
  • Son imprescindibles para mantener un buen nivel de sustratos energéticos (glucosa y glucógeno). La glucosa es el alimento del cerebro, por lo que mejora la memoria, la concentración y la creatividad. Un niño que ve disminuida la ingesta de hidratos obtendrá menor rendimiento académico y físico.
  • La única masa metabólicamente activa de nuestro organismo es el músculo, por lo que, cuanto más músculo tengamos más activo será nuestro metabolismo. Para tener músculo necesitamos glucógeno, y eso, son los HIDRATOS DE CARBONO.
  • Además, los alimentos ricos en carbohidratos cuentan con la ventaja de que resultan particularmente saciantes. Los hidratos de carbono nos ayudan a mantener nuestras reservas de glucosa, hasta el siguiente tiempo de comida y favorece también no pasar hambre fisiológica, así como evitar atracones. Ayuda a combatir el sobrepeso y la obesidad.
  • En muchas dietas infantiles cuando el pan disminuye, normalmente se aumenta la ingesta de grasas, proteínas de origen animal y azúcares simples, lo que desequilibra la dieta y puede conducir a problemas de sobrepeso y obesidad. Los niños que comen más pan tienen menos problemas de sobrepeso, además de perfiles nutricionales más adecuados.

Esto no quiere decir que abusemos de ellos, pero sí que los consumamos en proporciones adecuadas, con técnicas culinarias sencillas y a ser posible en su variante integral. Saber cuál es tu porción ideal de carbohidratos es muy simple, en términos generales, debe ser del tamaño de tu palma o de tu puño. Por ejemplo, una porción de arroz debe ser del porte de tu palma, mientras que una patata, no debería exceder el tamaño de tu puño.

 puño

“Tan importante es lo que se come, como lo que se deja de comer”

 

8 respuestas sobre obesidad infantil

Regina Martín | 14 de febrero de 2014 a las 13:02

imagesTGJO0PHL1. ¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene un peso adecuado?

En  niños y  adolescentes, el sobrepeso y la obesidad se definen de manera diferente que en los adultos. Los niños aún están creciendo y los varones y las niñas maduran a diferente velocidad.

Para conocer si su peso es adecuado, se suele utilizar el Índice de Masa Corporal (IMC). Éste es el resultado de dividir el peso total del cuerpo (en kilogramos) por el cuadrado de la estatura (en metros).

IMC=Peso (Kg)/Talla (m)2

varones-peso

por fin

Los niños y niñas con índice de masa corporal equivalente a percentiles entre el 85 y 95, se consideran población con sobrepeso en los que la evolución del peso y la talla deben ser controlados y seguidos periódicamente, iniciando estrategias de modificación de hábitos familiares e individuales. Las niñas y niños con índice de masa corporal superior al percentil 95, se consideran obesos y deberían ser atendidos por su pediatra endocrino junto con un nutricionista para ser incluidos en un programa de atención y tratamiento específicos.

2. Si mi hijo tiene sobrepeso, ¿tengo que ponerlo a dieta?

No. Una dieta normocalórica es más efectiva que cualquier dieta restrictiva. Para el tratamiento de la obesidad infantil se recomienda mantener el peso más que reducirlo, mientras continúa el crecimiento longitudinal, con lo que se va mejorando paulatinamente el índice de masa corporal, resultando más eficaz que las dietas restrictivas. También es muy importante el ejercicio. Aunque no sea aficionado al deporte, hay que animarlo a que se mueva: que vaya andando al colegio, salir a jugar al parque, pasear la mascota…. Son pequeños detalles muy simples que le permitirán hacer ejercicio. Algunas costumbres cotidianas también ayudan mucho; por ejemplo, comer en familia, ajustar el tamaño de las raciones a la edad del niño, realizar cinco comidas, no picotear…

3. ¿Es la obesidad una enfermedad hereditaria?

Se calcula que el factor genético es solo responsable del 25% del peso, y los condicionantes externos, del otro 75%. Lo que ocurre más bien es que se adquieren una serie de costumbres y hábitos de nuestros progenitores.

4. ¿Se regulará su peso cuando pegue “el estirón”?

Cuando la obesidad se inicia entre los seis meses y los siete años de vida, el porcentaje de los que seguirán así de adultos es del 40%, mientras que cuando se inicia entre los 10 y los 13 años, las probabilidades son del 70-80%. El número de células grasas en el cuerpo humano, ya sea delgado u obeso, se establece durante los años de adolescencia,  por eso no representa ninguna ventaja y sí muchos inconvenientes esperar a que el niño con sobrepeso llegue a la edad adulta para tratarlo. Debemos cuanto antes inculcar unos hábitos de vida saludables.

5. ¿Se puede detectar la obesidad en edades tempranas?

Durante el primer año un recién nacido triplica su peso (en términos redondeados) y a partir del segundo año de vida su índice de masa corporal disminuye para aumentar nuevamente en el periodo conocido como de rebote adiposo (4 a 8 años); en los niños en los que el rebote aparece más pronto hay un mayor riesgo de obesidad persistente. Por eso es importante pesar y medir a los niños cada 6 meses y seguir la evolución de su curva de crecimiento.

6. ¿Cuáles son las consecuencias de la obesidad en los niños?

- Problemas con los huesos y articulaciones

- Fatiga excesiva tras el ejercicio

- Alteraciones en el sueño

- Madurez prematura. Las niñas obesas pueden entrar antes en la pubertad, tener ciclos menstruales irregulares, etc.

- Hipertensión, colesterol, y enfermedades cardiovasculares

- Alteraciones silenciosas del metabolismo (hígado graso, resistencia a la insulina, dislipemias) que predisponen a enfermedades más serias que por lo general se desarrollan en la vida adulta

- Desánimo, cansancio, depresión, decaimiento.

- Baja autoestima, aislamiento social, discriminación.

- Trastornos que derivan en bulimia y anorexia nerviosas

- Manifestaciones en la piel: estrías, acné más severo, zonas negruzcas en los pliegues (acantosis nigricans)

- Ocurrencia de diabetes

7. ¿Debe implicarse la familia en el tratamiento de un niño obeso?

Sí, toda la familia debe participar. El éxito reside en que toda la familia adopte hábitos más saludables, después de todo, seguir una dieta sana y realizar más ejercicio físico es bueno para todos y la investigación sugiere que la participación de la familia tiene un efecto significativo sobre el control de peso en la infancia.

8. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a hacer ejercicio?

Requiere dedicación y esfuerzo, pero es posible. Puede parecer una batalla perdida conseguir que nuestros hijos abandonen las videoconsolas, Internet o la televisión, pero los hechos son simples, si los niños consumen más calorías que las que queman, poco a poco las irán acumulando en forma de grasa.

Es recomendable asociar dos objetivos complementarios: llevar a cabo una actividad física programada (natación, fútbol, baloncesto, hockey, etc., dos o tres veces en semana) y aumentar el ejercicio cotidiano,  es decir, reducir las actividades sedentarias (ir andando al colegio, pasear, no  utilizar siempre el ascensor…). Planear actividades familiares que conlleven  ejercicio y diversión: excursiones, volar una cometa, patinar, paseos en bicicleta, juegos de pelota en áreas recreativas municipales….

Alimentos para fortalecer las defensas de los más pequeños

Regina Martín | 5 de febrero de 2014 a las 17:56

refriadoLa infancia es uno de los colectivos más sensibles a los efectos negativos del frío, ya que su sistema inmune es inmaduro o está debilitado. Seguro que a estas alturas ya estáis hartos de mocos, toses, otitis, bronquitis… ¡parece el cuento de nunca acabar!

Una dieta inadecuada afecta a la inmunidad del niño, tanto por defecto como por exceso. Con una dieta equilibrada se puede contribuir al fortalecimiento del sistema inmune. En los lactantes la mejor manera de fortalecer las defensas es mediante la leche materna, ya que su composición, de una gran complejidad, aporta todos los elementos que el niño necesita para conseguir un crecimiento adecuado y previene enfermedades, no sólo mientras está siendo amamantado, sino muchos años después de haberse producido el destete.

En el resto de los niños los dulces, zumos, batidos, bollos, chucherías y snaks sobran en su alimentación diaria y debemos promocionar una  alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, cereales, pescado o carne. Lo más parecido a nuestra dieta Mediterránea.

Estos son algunos de los alimentos, que os pueden ayudar a fortalecer vuestras defensas y las de los más pequeños: 

Zinc: Su carencia es relativamente frecuente en niños, mujeres embarazadas, madres lactantes, ancianos y personas vegetarianas o que realizan dietas bajas en calorías. El zinc es un mineral que cumple un papel fundamental en nuestro sistema inmunológico, es decir, aquel que fortalece nuestras defensas y nos protege de infecciones.

Fuentes alimentarias:  Carnes, pescados, mariscos y huevos, son las fuentes más importantes seguidos de los cereales integrales y de las legumbres.

Selenio: El déficit de selenio afecta a la inmunidad, estando disminuida, entre otros, la actividad bactericida, la respuesta de los anticuerpos frente a ciertos tóxicos y el desarrollo de linfocitos.

Fuentes alimentarias: Carnes, pescados, mariscos, cereales, huevos, frutas y verduras.

Vitamina A (o betacaroteno): Mejora y aumenta la defensa inmunitaria de la piel y de las mucosas en general. Esta vitamina se obtiene de los alimentos ricos en betacaroteno como las zanahorias, espárragos, calabaza, borraja, entre otros. Otras fuentes de vitamina A son los lácteos en general, el huevo (la yema) y el hígado.

Vitamina E: Es una vitamina conocida por sus propiedades antioxidantes, que aumenta la respuesta inmunológica frente a las infecciones que puedan aparecer. Existen estudios que demuestran que la administración de vitamina E aumentan su respuesta inmunológica. Las fuentes de vitamina E son los aceites en general, de oliva, girasol, soja, frutos secos, germen de trigo y cereales enteros integrales

Cítricos

Tiene propiedades antioxidantes y facilita la cicatrización de las heridas. Aumenta la formación de interferón (sustancia celular que impide a una amplia gama de virus provocar infecciones). También es necesaria para formar colágeno, un componente esencial de las membranas de las células, por lo que la vitamina C contribuye al mantenimiento de las barreras naturales contra las infecciones.

citricos

Fuentes alimentarias: Kiwi, mango, piña, caqui, cítricos, melón, fresas, pimientos, tomate, verduras de la familia de la col, frutas y hortalizas en general.

Incluir proteínas en la dieta: El aporte diario de proteínas (carne, pescado, huevos, queso, legumbres + cereales) y aminoácidos de origen animal o vegetal es fundamental, ya que buena parte de las defensas que tenemos, están formadas por proteínas.  

Miel

La miel ayuda a descongestionar bronquios y pulmones, suaviza la garganta, es antiinflamatoria, desinfectante y bactericida, así que cuando tengáis que endulzar algo usarla y evitar el azúcar. La Jalea real y el propóleo son suplementos que también son de gran ayuda.

miel

Ajo

El ajo es un antibiótico natural. Incrementa las defensas del organismo, mejorando nuestra respuesta a virus y bacterias. Es antimucolítico y expectorante.

Cebolla

La cebolla es muy rica en vitamina C y un antioxidante natural. Posee cualidades antimucolíticas y expectorantes. Cocida suele tomarse para aliviar afecciones respiratorias como congestión en los bronquios y cruda para aliviar la tos, ayuda a expectorar la mucosidad.

Yogur

Los probióticos aumentan las defensas, estimulan la inmunidad y equilibran la flora intestinal. Consumir regularmente productos lácteos fermentados -como yogur o kéfir- contribuye, asimismo, a aumentar las defensas inmunológicas. Su función se centra en el intestino humano y ayudan a potenciar las defensas siendo grandes aliados frente a la prevención de gripes y catarros.

images9CYCLRIQ

Líquidos

El agua siempre es una fuente de salud. Una ingesta adecuada, casi dos litros diarios, ayuda a disolver la mucosidad y mantiene hidratada la mucosa respiratoria protegiéndola frente a las infecciones.

¿Qué sabes de los alimentos light?

Regina Martín | 23 de enero de 2014 a las 13:42

liht2Los alimentos light están presentes de manera significativa en el mercado, y cada vez son más numerosos y variados. La creciente preocupación por seguir una dieta equilibrada, el excesivo culto a la estética y a la delgadez, son algunas de las razones que explican el creciente consumo de este tipo de alimentos. Muchos de estos alimentos  forman parte de la dieta habitual de un buen número de familias. Voy a tratar de resolver algunas de las múltiples dudas que generan confusión en el consumidor este tipo de productos:

¿Qué es un alimento light?

La comisión internacional para la ordenación alimentaria CIOA, que regula el etiquetaje indica que para calificar un alimento como light debe cumplirse:

  • Existencia de alimentos de referencia en el mercado. Por ejemplo, para considerar al Kétchup como light debe existir un Kétchup no light en el mercado.
  • Deber reducir al menos el 30% del valor energético respecto al alimento no light.
  • El etiquetado debe llevar: el porcentaje de reducción de calorías, el valor energético y la existencia del alimento de referencia no light.

¿Son realmente necesarios los alimentos light en nuestra alimentación?

En personas que se encuentran en buenas condiciones de salud no está justificado recurrir a este tipo de alimentos, sobre todo en mujeres embarazadas y en niños menores de 6 años, que se encuentran en una etapa con demandas energéticas superiores y el consumo de estos productos pueden aumentar el riesgo de desequilibrios nutricionales. Sin embargo, se los considera adecuados para quienes por razones de salud deban limitar el aporte energético en su alimentación,  así como las cantidades de grasas y/o azúcares.

¿Los alimentos light adelgazan?

Los alimentos light no adelgazan, y no tienen por qué ser poco calóricos. No por ser light se puede tomar el doble. El hecho de que aparezca en los envases la palabra “light”, “sin azúcar añadido”, “bajos en grasa”, “bajos en azúcar”, “sin azúcar”,  “bajos en calorías” o mensajes similares, no significa que sean adelgazantes. Es un error considerar que todos los alimentos light son bajos en calorías. Por ejemplo, la mayonesa light, las patatas fritas light o el paté light, deben consumirse con moderación porque siguen siendo muy calóricos en comparación con otros alimentos no light.

¿Entrañan riesgos para la salud?

Su empleo indiscriminado puede alterar la salud y provocar desequilibrios nutricionales. Las grasas y los azúcares son nutrientes necesarios para el buen funcionamiento de nuestro organismo, y deben ser consumidos sin exceso, pero también sin defecto. Si se sustituyen muchos de los alimentos convencionales por sus versiones light puede haber riesgo de carencia de nutrientes esenciales. El organismo no puede producir por sí solo algunos nutrientes y  más aún si el conjunto de la dieta no está correctamente planificada. La grasa es vehículo de ácidos grasos esenciales y de vitaminas solubles en grasa (A, D, E, K), que cumplen funciones de gran importancia en nuestro organismo.

¿Para qué personas pueden ser interesantes los alimentos light?

Pueden resultar interesantes para quienes por motivos de salud necesiten llevar una dieta con control de grasas o azúcares.

Control de grasas:

Para aquellas personas que tengan hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, trastornos hepáticos o de la vesícula biliar, problemas pancreáticos, sobrepeso u obesidad.  Ej. Margarina y mantequilla light, queso y jamón cocido bajos en grasa, leche y yogures desnatados, etc.

Control de azúcares:

Los productos sin azúcar añadidos utilizan en reemplazo endulzantes artificiales. Sin embargo, debemos tener mucho cuidado con estos productos, porque al reducir la cantidad de azúcar pierden algo de palatabilidad y para compensar esto se añaden grasas que no siempre son saludables.

Pueden ser interesantes para aquellas personas que tengan hipertrigliceridemia, sobrepeso y obesidad. Con los diabéticos tenemos que tener especial cuidado porque  en  ocasiones para sustituir el azúcar utilizan la fructosa, hidrato de carbono simple con las mismas calorías que el azúcar, que a través de vías  metabólicas indirectas, acaba alterando el nivel de azúcar en sangre y de forma secundaria elevando algunas grasas poco saludables. Ejemplo: chocolates o turrones sin azucares añadidos o helados sin azúcar.

¡Ojo! No todos los alimentos en los que se incluye el mensaje “sin azúcar”, “sin azúcar añadido”, “con fructosa”, “apto para diabéticos” son light o bajos en calorías.

 ¿Cuál es la edad más aconsejada para consumirlos?

No hay  una edad adecuada para el consumo de productos light, pero sí algunos momentos en la vida en los que no deberían tomarse (o por lo menos abusar) de este tipo de alimentos. En concreto, durante la infancia (si no existe sobrepeso u obesidad) y en la adolescencia, porque están en continuo crecimiento y desarrollo físico y tienen una mayor demanda energética y nutricional. Por razones contrarias los ancianos, tampoco deberían ingerirlos porque necesitan consumir alimentos naturales para suplir las deficiencias causadas por la edad.

De todas formas es muy importante diferenciar entre el tipo de alimento. No es lo mismo consumir lácteos y derivados descremados que ingerir un donuts o una mayonesa light.

Datos del etiquetado nutricional que debemos tener en cuenta:

Debemos analizar el etiquetado nutricional de los alimentos en general, y de los alimentos light en particular, compararlo con el de sus equivalentes no light, y observar si la reducción de energía es significativa o no:

-           Un alimento es bajo en calorías cuando tiene 40 calorías o menos por ración.

-           Calorías reducidas. Cuando el producto tiene hasta un 25% menos calorías que el producto equivalente normal.

-           Un alimento que tenga más de 200 Kcal por cada 100 gramos es alto en calorías.

Aporte de grasas: el aporte total de grasas no debe superar el 30% es importante y para ello, debemos atender a los gramos de grasas por cada 100 gramos de alimento. Sobre el contenido de grasas totales:

-          Se considera alto 20 gramos o más por cada 100 gramos

-          Se considera moderado entre 5 y 20 gramos de grasa total por cada 100 gramos.

-           Se considera bajo cuando tiene menos de 5 gramos por cada 100 gramos de alimento

También es muy significativo el tipo de grasa. Debemos huir de la grasa saturada y de las grasas trans (no debe aparecer aceite vegetal hidrogenado o parcialmente hidrogenado).

Aporte de hidratos de carbono o azucares: Lo aconsejable es que el de azúcares sencillos no supere el 10%. Sobre el contenido de azúcar:

-          Se considera alto 10 gramos o más de azúcar por cada 100 gramos

-          Se considera moderado entre 2 y 10 gramos de azúcar por cada 100 gramos

-          Se considera bajo menos de 2 gramos de azúcar por cada 100 gramos.

Si no se describe cuáles son hidratos complejos y cuáles son azúcares o  hidratos simples, podemos remitirnos a sus ingredientes y ver si presenta azúcar, fructosa, sacarosa o miel entre sus ingredientes.

Los productos bajos en calorías o dietéticos son más caros que los normales. Para no llevarte a engaño y que afecte a tu economía lo mejor es que mires los ingredientes, las calorías, el precio y los compares con su homólogo.

Cocinar está de moda. Cocina con tus hijos

Regina Martín | 16 de enero de 2014 a las 12:23

cocinar con niñosMasterChef Junior, la versión infantil del popular programa de cocina, triunfa entre los más pequeños de la casa. La cocina está de moda y es una buena ocasión para plantarse el delantal y disfrutar de un buen rato con vuestros hijos. Cocinar tiene muchos efectos beneficiosos: en primero lugar permite a los niños pasar un tiempo de calidad con sus padres, abuelos o hermanos; también se desarrollan destrezas motoras finas y gruesas (a la hora de remover, verter, mezclar, y triturar), destrezas matemáticas como contar y medir ingredientes, fomenta una actitud positiva y unos hábitos nutricionales saludables, les enseña a tropezar y levantarse con una sonrisa, etc.

Los niños aprenden tocando, probando, sintiendo, oliendo y escuchando. Les encantan las actividades en la cocina, ya que pueden  usar todos sus sentidos. Hay muchas maneras de involucrar a los niños en la cocina. Consejos para cocinar con niños y divertirse:

¿A qué edad comenzar?

Dependiendo de la actividad requerida al cocinar, los niños de hasta 2 años podrían participar. A medida que las actividades se vuelven más complejas, los niños mayores las pueden desempeñar.

Niños muy pequeños (2 a 3 años) pueden hacer cosas como untar, amasar, romper y mezclar los ingredientes. Limpiar las mesas, llevar los alimentos de un sitio a otro, lavar y enjuagar las frutas y verduras, untar mantequillas y cremas blandas. Los niños mayores pueden realizar actividades un poco más complejas como cortar, medir los ingredientes, pelar con las manos, utilizar la batidora, etc. Cuanto mayor sea el niño más complejas serán las actividades que pueda realizar, incluyendo el uso de ralladores o cuchillos, cascar huevos o nueces y pelar verduras con un pelador. Es muy importante recordar que todas estas actividades, por muy inofensivas que nos parezcan, deben ser realizadas bajo la supervisión de un adulto.

La Paciencia

La paciencia es clave cuando se les enseña algo a los niños. Recuerda que cocinar es nuevo para ellos y como con todo lo demás, necesitan sentirse cómodos y útiles. Son niños y como tal necesitan un tiempo, lo importante es el proceso de aprendizaje, no importa cuánto tiempo empleemos, es evidente que tardaremos más que si lo hiciésemos nosotros solos.

Despierte su interés

Cocinar con los niños es una ocasión perfecta para practicar una óptima educación alimentaria. A la mayoría les gusta ayudar en la cocina, y mientras lo hacen podemos aprovechar para hablarles sobre los alimentos saludables. A los niños les seduce la comida que ellos ayudan a preparar, y ésta también es una buena forma de lograr que prueben alimentos y comidas nuevas, especialmente del grupo de las frutas y verduras.

Recetas sencillas

Las recetas deben siempre ser fáciles y relativamente inmediatas. Si hay demasiados pasos, se aburrirán.

Ir juntos a la compra

Una vez decidida la receta fácil e inmediata, lo mejor es que vayáis a hacer la compra juntos y así conseguir que se involucren desde el principio. Dejemos que elijan que variedad de alimento prefieren, así le reforzaremos el nivel de importancia de la actividad y se sentirán con más confianza.

Permite que sean creativos

Coloca a la vista tres o cuatro alimentos saludables y deje que tus hijos se inventen y preparen un nuevo aperitivo o sándwich. Utiliza alimentos que tus hijos puedan comer sin correr el riesgo de asfixiarse.

Que aprendan de los errores

Si la comida sale mal o incomible, aprovéchalo como una experiencia de aprendizaje. Enséñale que está bien cometer errores cuando se cocina, y trabaja con él o ella para intentarlo de nuevo. Es una excelente manera de mostrar perseverancia y también puede ser usado para ayudarlos a desarrollar las destrezas del pensamiento crítico, al hacerlos revisar el proceso y tratar de descubrir qué pudo haber ido mal. 

No ser excesivamente exigentes

Son niños así que no pretendamos que la primera vez salgan las croquetas perfectas o unas galletas inmejorables, no debemos exigir demasiado o se agobiaran y se irán a jugar con la WII o a ver tranquilamente  la tele.

Ropa apropiada

Aunque resulte algo obvio, no le pongas sus mejores galas para cocinar. Plántale un buen delantal o un babi y déjale que disfrute. En ocasiones lo más divertido para ellos será el hecho de pringarse, de tocar la masa de las galletas o usar la manga pastelera.

No elijáis siempre recetas dulces.

Es una buena ocasión para adquirir hábitos saludables, podéis experimentar con frutas y verduras. Seguro que si ellos las preparan el sabor siempre les resultará más a su gusto. Hay que enseñar, desde bien pequeños, a comer sano.

La mejor forma de asegurar un futuro prometedor a vuestros niños es pasar tiempo con ellos, conocerlos y educarlos a la vez que realicéis actividades en familia. Espero que os sean útiles estos consejos y… !buen apetito!

Diez beneficios de las uvas

Regina Martín | 31 de diciembre de 2013 a las 11:10

uvas2La uva es, tras la naranja, la fruta más cultivada en el mundo. Su cultivo es milenario, de hecho, ya se citaba en el antiguo testamento y siempre ha estado muy relacionado con la cultura mediterránea. Es una fruta puramente otoñal, sabrosa, refrescante y posee numerosos beneficios que debemos tener en cuenta para incluirla en nuestra dieta diaria.

Las doce uvas “de la suerte” comenzaron a tomarse de manera masiva en España en la Nochevieja de 1909, debido a un excedente de la cosecha en Alicante. Sin embargo ya en el siglo XIX existía la costumbre entre los burgueses españoles de comer uvas y brindar con champán para despedir el año.

Según la tradición, en la mesa se colocan 12 uvas delante de cada comensal que simbolizan los 12 meses del año y se deben comer con cada una de las campanadas del reloj.

Os dejo esta interesante información acerca de las uvas, para que celebremos la entrada de año con un buen sabor de boca.

 1.  En primer lugar la uva es un poderoso antioxidante natural, ayuda a combatir los radicales libres, que son los principales causantes del envejecimiento del cutis, relacionados directamente con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, degenerativas, cáncer y con el propio proceso de envejecimiento.

2. La uva posee un efecto diurético beneficioso en caso de hiperuricemia o gota, así como litiasis renal, hipertensión arterial u otras enfermedades asociadas a retención de líquidos.

3. La uva, por su contenido en fibra es un laxante suave. En caso de estreñimiento, se recomienda consumir las uvas sin pelar y con pepitas, ya que es ahí donde se encuentran las sustancias que favorecen la motilidad intestinal y ayudan a regular su funcionamiento.

4. Es rica en vitaminas del grupo B, como es el caso de las vitaminas B1, B2, B3 y B6. Así mismo, también tiene una cantidad significativa de Vitamina C y provitamina A. También contiene minerales y oligoelementos, tales como el calcio, el magnesio, el fósforo y el potasio.

5. La uva ayuda al embellecimiento de la piel y la firmeza en el cutis. Aplicadas tópicamente, las uvas son ideales para la belleza de la piel, ya que permiten una correcta hidratación. Si utilizamos la pulpa en el rostro durante media hora elimina arrugas, marcas de expresión y la sequedad de la piel. Por su parte, el jugo puede ayudar a tratar eczemas, picazón, granos o conjuntivitis.

6. El consumo de uvas está muy indicado a las mujeres embarazadas para prevenir la espina bífida, alteración en el desarrollo del sistema nervioso (tubo neural) del feto.

7.  Su consumo puede evitar el desarrollo de células cancerígenas, ya que un compuesto que se encuentra en la piel de las uvas llamado resveratrol ayuda al control de la enfermedad. Los últimos estudios científicos demuestran la eficacia de la uva para evitar o bloquear el crecimiento tumoral. Por tanto, se recomienda el consumo habitual de uva en caso de cáncer y si se presentan factores de riesgo.

8. Reduce el riesgo cardiovascular. A los beneficios de las sustancias antioxidantes, se suman los del aporte de potasio y magnesio, dos minerales que intervienen en la contracción de los músculos y el corazón.

9. Es fuente de energía por sus azúcares, recomendable para aquellos que necesiten un aporte extra: estudiantes, deportistas, niños en crecimiento…

10. Hay que desterrar el mito de que la uva engorda. 100 gramos de uva nos aportan unas 71 Kilocalorías, algo más que otras frutas, pero al no tener nada de grasa, no se puede considerar que su aporte calórico sea demasiado  elevado.

fin de año

Como evitar el exceso de dulces navideños en los niños

Regina Martín | 22 de diciembre de 2013 a las 10:37

obesiEspaña es el  principal país europeo en obesidad infantil con una tasa del 13,9% de niños. En Andalucía uno de cada cuatro niños presenta sobrepeso u obesidad. En estas fechas hay un mayor riesgo de abandonar los hábitos nutricionales sanos y ganar unos kilos de más, por un lado se reducen las actividades y el  ejercicio físico y por otro se incrementa la ingesta calórica. Las navidades no deben ser una excusa para relajarnos y tomarnos unas vacaciones en la educación nutricional de nuestros hijos, ellos cuentan con nosotros a la hora de tomar las decisiones correctas y debemos recordar que cuando lo hacemos les estamos educando.

Claves para evitar que nuestros hijos coman dulces en exceso

  • Darles ejemplo con nuestros buenos hábitos y poner las mismas normas para todos. Lo que no es bueno para ellos, tampoco lo es para nosotros.  Si nosotros no comemos de forma saludable, ellos tampoco querrán hacerlo. Sabemos que seguir este consejo es complicado y más en estas fechas, pero el resultado vale la pena.
  • Comer de forma organizada. Es fundamental hacer cinco comidas diarias y no saltarse ninguna para evitar los descensos de azúcar en sangre, que provocan nuevos ataques de hambre.
  • No descuidar el desayuno, completo y saludable, para que no lleguen a la comida principal con demasiado apetito. Un buen desayuno completo con frutas, lácteos bajos en grasa y pan integral: darán un enérgico y delicioso comienzo al día y le ofrecerán además una cantidad alta de fibra, más vitaminas y minerales y menos grasa.
  • Esconder los dulces y no llenar la despensa de alimentos altos en calorías y poco nutritivos, sacarlos solo en las ocasiones especiales. Otra opción es comprarlos al peso en las fechas señaladas y consumirlos en el mismo día. Debemos evitar tener dulces desde Noviembre hasta Febrero.
  • Vigilar las cantidades. “No hay alimentos buenos o malos, lo que hay son proporciones buenas o malas”. Los niños en etapa escolar (6-12 años) necesitan entre 1.600 y 2.500 calorías diarias, siempre en función del tipo de ejercicio físico que realicen. Un trozo de turrón (25 g) tiene 130 calorías, un polvorón de tamaño medio 180 y una figurita de mazapán 120. Por día, no se deberían consumir más de 25-30 gramos de azúcar.
  • Fomentar los postres a base de fruta fresca todos los días y siempre antes de ofrecerles los dulces. Cambia su presentación para hacerlas más apetecibles. A los niños llegamos a través de los ojos. Puedes probar a presentar las frutas insertadas en un palito a modo de brochetas, pinchos o piruletas de frutas, macedonias… podemos decorarlo con pajitas o sombrillas de colores.
  • Eliminar el concepto de alimento “prohibido”. La mejor forma de no desear intensamente un alimento es consumirlo de forma ocasional. Prohibir chuches, galletas y otros dulces no es la manera correcta de actuar ante ellos. Lo mejor es enseñarles que los pueden tomar después de haber comido un plato de comida y no antes, para no llenarse de alimentos poco nutritivos, o que pueden hacerlo en ocasiones especiales y no de forma habitual.
  • Llevarles con nosotros a hacer las compras de los menús de Navidad y dejarles elegir uno o dos dulces para estas fechas, pero no más. Una buena opción es fijar con ellos la cantidad de dulces que pueden tomar y no dejar que sobrepasen los límites negociados
  • Para no sobrepasar la cantidad de azúcar en las comidas, fomentar el agua como bebida frente a los refrescos y los zumos. Aunque en los días especiales se les puede ofrecer su refresco favorito, pero siempre sin azúcar.
  • Cuando sirvamos los dulces, sobre todo el turrón de chocolate, hay que ponerlo cerca de nosotros y fuera de su alcance, para que tengan que pedirlo y controlemos lo que comen.
  • Compensar. Si los niños han tenido una comida con exceso de azúcar y grasa los padres tendrán que preparar una cena más ligera de lo normal, y eso sí, no hay que saltársela. Optar por las ensaladas, carnes magras, pescados y frutas o lácteos desnatados.
  • Evitar el aburrimiento. Buscar alternativas al acto de comer. Sugerencias: Salir a caminar, ver una película, jugar con su mascota, escuchar música, leer, navegar por Internet o llamar a un amigo.
  • Incrementar el ejercicio físico. En estas fechas no hay que dejar de lado la actividad física, algo saludable durante todo el año, pero que además ayudará a compensar el exceso de calorías que los niños pueden tomar en estas fiestas con comidas altas en azúcares y grasa que provocan un aumento de grasa corporal.images7QYKBTH9

Todos los niños deben realizar al menos 60 minutos de ejercicio diario para mantenerse en buena forma física y mental. Los padres han de incentivar a sus hijos para que realicen ejercicio. Es un buen momento para organizar un partido de fútbol o baloncesto entre hermanos, primos y amigos, de realizar senderismo, de darse un chapuzón en la piscina de invierno o de ir en bicicleta a parques y jardines.

  • Los Reyes Magos deben vigilar sus regalos y decantarse por aquellos que motiven el ejercicio físico: pelotas, bicicletas, patines, correpasillos, andadores, canastas, camas elásticas, porterías, columpios, raquetas, trineos… Anime a los niños a ser activos, proporcionando juguetes activos, juegos y equipos deportivos que motiven a que se muevan.

 Recuerda que no se trata de amargarles las fiestas navideñas a los pequeños con prohibiciones, sino hacerles entender que algunos alimentos no son saludables, por lo que deben consumirse con moderación y ocasionalmente.

¿Qué sabes sobre el Jamón Ibérico?

Regina Martín | 12 de diciembre de 2013 a las 18:07

jamon ibericoEl jamón ibérico es uno de los objetos de deseo más perseguidos y apreciados por quienes disfrutan de la buena mesa. Goza de un gran prestigio social, tiene una gran calidad sensorial y nutricional, es fácil de preparar y gusta a pequeños y mayores. Pero realmente… ¿Que conocemos acerca de él?

¿Es lo mismo pata negra que jamón ibérico?

Pata negra se refiere al color de la pezuña, y en ningún caso establece sello de calidad alguno, ni tan siquiera implica que el animal sea de raza ibérica. Ni todos los cerdos ibéricos tienen la pezuña negra, ni la pezuña negra es exclusiva de esta raza. La máxima calidad viene definida fundamentalmente por la raza y la alimentación. De hecho, pata negra es una denominación explícitamente prohibida por el Ministerio de Agricultura dada su ambigüedad.

¿Qué son los puntitos blancos que aparecen en el jamón?

Son cristalizaciones formadas principalmente por un aminoácido denominado tirosina que aparecen durante la degradación de las proteínas. No son perjudiciales en absoluto. Al contrario, acostumbran a denotar una curación y maduración óptimas.

¿Es mejor el jamón ibérico del macho o el de la hembra?

La carne de cerdo macho es tan buena como la de la hembra. La diferencia está en caparlos después de nacer para que el cerdo macho engorde y crezca tan parejo como la hembra.

El cerdo macho sin capar se usa como reproductor. El sabor de la carne le cambia porque cada vez que está cerca de una lechona en celo, este segrega una sustancia que le entra a la carne cambiándole el sabor y el olor a la carne del cerdo.

¿Pata izquierda o pata derecha?

Algunos prefieren la pata izquierda, pero sobre esto hay poco escrito, lo cierto es que la mayor parte de los expertos aseguran que esto es un mito. La razón sería que al dormir el cerdo sobre su lado izquierdo, habría diferencias entre las dos patas.

¿Cómo podríamos clasificarlo según la raza?

• Ibérico puro: los jamones proceden de cerdos cuyos progenitores (padre y madre) son de raza ibérica pura.

• Ibérico: el jamón se obtiene de cerdos ibéricos, cruzados con otra raza.

Y… Según la alimentación.

• De bellota, también denominados de montanera: el cerdo ibérico ha sido alimentado en su fase de engorde exclusivamente de bellotas y pastos de las dehesas. Es el más apreciado de todos.

• De recebo: su alimentación ha consistido en bellotas y pastos de las dehesas complementados con piensos al final del engorde.

• De cebo de campo: el cerdo ibérico se ha alimentado en su fase de engorde a base de piensos en terrenos al aire libre.

• De cebo: el cerdo ibérico se ha alimentado a base de pienso en recintos cerrados.

¿Cuáles son las Denominaciones de Origen?

Éstas sí son garantías emitidas desde el Ministerio correspondiente y  otorgan al producto un sello de calidad. En España hay cuatro denominaciones de origen del cerdo ibérico (DOP):

•D.O. Dehesa de Extremadura

•D.O. Guijuelo

•D.O. Jamón de Huelva

•D.O. Los Pedroches

El resto de nombres utilizados dentro del mundo del cerdo ibérico y que comúnmente nos encontramos en el mercado, son marcas comerciales, nombres que no están estipulados bajo ningún tipo de Denominación de Origen, ni hacen referencia a ningún proceso de calidad específico, como por ejemplo: pata negra, Jabugo, 5 Jotas, etc.

Además, está la DOP de jamón blanco de Teruel y la IGP (Indicación Geográfica Protegida), de jamón blanco de Trévelez.

DOP

¿Qué aporta nutricionalmente?

El jamón ibérico de bellota es algo más que un producto gastronómico, es un producto ‘gourmet’ indiscutible, una autentica delicatessen con innumerables ventajas nutricionales.

-El contenido en grasa del jamón serrano varía según su origen y proceso de obtención. Los jamones serranos de cerdo blanco (jamón o jamón serrano) tienen un contenido graso entorno al 12-13%. En el caso del jamón ibérico su grasa se encuentra más infiltrada entre las fibras musculares y es más cardiosaludable que la procedente de razas blancas, puesto que su composición es altamente dependiente de la alimentación. Al ser animales alimentados a base de bellotas y producción vegetal, su grasa es menos saturada y más mono y poliinsaturada, destacando los ácidos grasos oleico y linoleico. Esto facilita la producción de HDL (“colesterol bueno”) en el organismo, reduciendo al mismo tiempo el LDL (“colesterol malo”).

-El jamón es un buen antioxidante y tiene un alto contenido en vitamina E. Tomarlo junto al tomate (el riquísimo Pan tumaca) dobla sus efectos beneficiosos.

-Es rico en hierro, magnesio, zinc y calcio, pero sobre todo en fósforo, aportando el 30% del consumo diario recomendado.

-Tomado con moderación no es un alimento muy calórico,  ya que 50 gramos de jamón ibérico de bellota, tan sólo aporta unas 150 kilocalorías.

- Al ser un producto curado, es decir, incluye un proceso de salazón y curación, debemos controlar su contenido en sal. La OMS recomienda no superar una ingesta de 5-6 g de sal diarios. El contenido de sal del jamón ibérico es de 1,1-1,8g de sal/100g, inferior al del resto de jamones curados.

Consejos para reconocer un auténtico jamón ibérico de bellota… Cinco Jotas nos da unas cuantas pistas:

  • El peso. El peso óptimo de un jamón está entre 6 y 8 kilos.
  • La pezuña. Debe ser de color negro.
  • La caña. Ha de ser fina, a menor grosor mayor pureza del animal.
  • Corte en “V”. El hueso pelviano o “violín” serrado a ras del jamón. En su parte opuesta debe tener la piel cortada en “V”.
  • Aspecto al corte. La presencia de pequeños puntos blancos es signo de calidad porque confirma el bajo contenido en sal y su lenta curación. Las vetas blancas identifican las infiltraciones de grasa en su carne.
  • La grasa. Ha de ser blanda, de color amarillento en el exterior y debe ceder bajo la presión del dedo.