Como ayudar a tu hijo a conseguir un peso perfecto

Regina Martín | 26 de febrero de 2013 a las 20:03

“Enseñar a comer es enseñar a crecer”. Los hábitos de vida saludable son la clave para luchar contra el sobrepeso y la obesidad infantil. Puede mostrar a su hijo el camino para poder conseguir el éxito. He intentado resumir en diez puntos aquellos aspectos que me parecen trascendentales para lograr instaurar una alimentación saludable.

1. No saltarse ningún tiempo de comida

Solemos pensar que si nos saltamos una comida podemos adelgazar más ya que nos estamos ahorrando estas calorías. Aunque parezca contradictorio una persona que se salta algún tiempo de comida, o que hace tan sólo dos comidas principales, tiene más probabilidades de tener sobrepeso que otra que realiza cinco comidas al día.

La mejor forma para mantener un peso adecuado y saludable a medio y largo plazo es no pasar hambre y esto lo conseguimos realizando cinco comidas diarias. Saltarse comida provoca ansiedad y los riesgos de comer con ansiedad son:

-          Comer demasiado deprisa

-          Perder el control sobre la comida

-          No saborear los alimentos

-          Ingerir más calorías de las necesarias.

2. Desayunar cada mañana

El desayuno es el tiempo de comida más importante del día, llevamos muchas horas de ayuno y es necesario para reajustar nuestro perfil metabólico. Una ausencia de este tiempo de comida ha sido relacionada con un menor rendimiento académico y físico durante las horas de la actividades realizadas por la mañana. La influencia del desayuno en la obesidad infantil ha sido muy estudiada. Una gran mayoría de niños que tienen problemas de peso no desayunan o bien su desayuno es muy pobre.

3. A media mañana a la hora del patio el bocadillo es la mejor opción

Para que vuelva a recobrar las energías, aún le quedan unas horas con el profesor antes de la comida, así que tiene que comerse su bocadillo. No substituirlo ni por bollería ni por una fruta. El bocadillo es el tentempié perfecto, el pan le va a ayudar a no pasar  hambre hasta la hora de comer. No le des un zumo para acompañar, si quiere beber algo dale agua.

4. Incluir en todas las tomas hidratos de carbono de absorción lenta

Los hidratos de carbono nos ayudan a mantener nuestras reservas de glucosa, hasta el siguiente tiempo de comida y favorece también no pasar hambre fisiológica, así como evitar atracones.

Hidratos de carbono de absorción lenta: pan, cereales (sin azúcar), galletas (tipo María), pasta, patata, arroz y legumbres.

5. Controlar la cantidad de aceite

El aceite de oliva como fuente de grasa es muy saludable pero lo cierto es que 1 gramo de aceite de oliva  o de cualquier otro tipo de aceite aporta 9 Kcal por gramo. No utilizar más de tres cucharadas soperas al día (cada  cucharada  sopera de aceite aporta 90  Kcal). Utiliza técnicas culinarias sencillas (plancha, horno, vapor…)

6. No picar entre comidas

Si no nos saltamos ningún tiempo de comida y las hacemos correctamente, es decir, de una forma sana, completa, variada y equilibrada, con hidratos de carbono de absorción lenta  esa ansiedad de comer que se despierta en tu hijo no es hambre. Puede ser cansancio, aburrimiento, tristeza… ¡Habla con él!

7. Aprende a leer etiquetas nutricionales y cuidado con los engaños publicitarios

La industria alimentaria en muchas ocasiones se enriquece engordando y adelgazando a la gente. ¡Cuidado con la palabra light o ligero, bajo en grasas (pero no en azúcares) 100% natural…!

8. Estilo de vida activo.

Debemos realiza diariamente un mínimo de 30 minutos de ejercicio moderado (subir escaleras, caminar, sacar a la mascota, etc.). Y además practicar un deporte estructurado 2 o 3 veces por semana.

Es recomendable asociar dos objetivos complementarios:

-Aumentar el ejercicio cotidiano, es decir, reducir la inactividad.

-Llevar a cabo una actividad física programada.

9. Convertir las comidas en familia en actos sociales mejorando la comunicación en la mesa. No discutáis ni habléis de problemas, ni de comida ni del peso corporal. No comer con la radio o la TV que dificulta la comunicación.

10. Enséñale a manejar sus emociones

La alimentación está íntimamente relacionada con las emociones. Una buena alimentación nos ofrece las mejores condiciones para llevar una actividad diaria intensa o, en el caso contrario, ser una causa de estrés añadido que nos desestabiliza. La comida en muchas ocasiones llena un vacío, pero lo llena de forma momentánea y temporal, porque la comida no puede suplir ni eliminar el dolor, la tristeza, la angustia, las pérdidas, la soledad, el desamor, la rabia por una injusticia, etc. Así no sólo no estamos solucionando el problema sino que estamos añadiendo otro a nuestro malestar. Ante un problema hay que buscar soluciones.

Mi consejo para los padres que quieren inculcar unos buenos hábitos alimentarios en sus hijos es: tener paciencia, dedicar el tiempo suficiente y predicar con el ejemplo.

Como abordar de forma positiva las alergias alimentarias

Regina Martín | 14 de febrero de 2013 a las 12:04

La niñez de un niño alérgico no tiene que ser diferente de la de los demás, son niños sanos mientras no entren en contacto con aquello que les da alergia. Disfrutarán como cualquier otro niño de todas las actividades de su edad y su alergia no puede ni debe suponer una limitación en su desarrollo personal ni social. El alarmante aumento de alergias alimenticias hace que esta realidad sea cada vez más común y por tanto la integración sea mayor y se acabe asumiendo como algo natural. A pesar de estar en contacto con muchos de ellos en la consulta, ponerse en su piel no es nada fácil. Cada familia requiere de una respuesta. Por norma general, el niño vive esta situación sin dramatismos ni complejos y suele acoplar este hecho en sus hábitos diarios con una admirable naturalidad. Esto implica una labor familiar importante.

Los niños de todas las edades deben de ser dueños de conocimientos sobre su enfermedad y su dieta, junto con su familia o cuidador, de manera que les permita ser protagonistas de su salud para poder llevarla adelante. Una de las variables más importantes es la edad en la que aparece la alergia. Es importante adecuar nuestro lenguaje y la información a su edad y a su capacidad de entendimiento. Tenemos que saber que el concepto de salud y enfermedad de un niño de 2 años no es el mismo que el de uno de 8 ó 13  años.

Un niño pequeño alérgico, con menos de cuatro años, tiene acoplada esta alergia en su vida. Gracias a la labor de sus  padres, este niño adquiere unos hábitos dietéticos donde los alimentos que les provocan alergia están fuera de su vida. Desde “pequeñito”  habrá escuchado que tiene alergia a “tal alimento” y que no lo puede comer nunca. Lo asumirá, en principio, con naturalidad.  A medida que crecen y se socializan los niños (si esa alergia permanece), empiezan a hacerse conscientes de sus diferencias  y será ahí cuando debamos prestar más atención, ayudándoles a entender que todos somos diferentes, por unos u otros motivos, y que eso no es malo en absoluto.

Cuando la alergia aparece en un niño más mayor, la actitud del niño suele ser diferente. De repente, un niño que comía algo de forma habitual, se hace alérgico y lo tiene que dejar de comer, con lo que le gustaba!!!! Al  principio,  vivirá esa prohibición como algo negativo, pero generalmente con el tiempo suelen asumirlo sin mayor problema…se adaptan muy bien, se vuelven verdaderos “detectives” de etiquetas nutricionales  y no comen nada hasta que no están totalmente seguros de que no lleva su “alimento alérgico”.

A partir de la adolescencia entran en una etapa complicada. Los cambios de actitud, las primeras salidas, la importancia de los amigos, la “socialización”, dificulta a veces mantener las reglas básicas de una alergia a un alimento: no consumirlo y aplicar el tratamiento oportuno  en caso de una ingestión accidental. Ya no son aquellos colaboradores “detectives  de alimentos” ya dejan de tener cuidado porque a “ellos nunca le pasa nada malo…”. Es una etapa para estar más pendientes que nunca y recordarles desde la responsabilidad la importancia de cuidar de su salud.

Los padres deben dar ejemplo al mantener una actitud positiva ante la alergia alimentaria. Tratar de trasmitirles frases positivas.  Los niños (aunque sean muy pequeños) son como antenas parabólicas constantes: aprenden por imitación; hay que ser coherentes con lo que les pedimos a ellos, dar ejemplo. Por este motivo es importante para los padres ser positivos aunque en ocasiones tengan  que fingir.  Los padres que mantengan la calma en un restaurante y busquen el lado bueno cuando su hijo asista a una fiesta de cumpleaños les mostrarán con su actitud que ser alérgico no tiene por qué obstaculizar su vida social. No podemos, ni debemos aislarlos.

Enséñales a decir “no gracias”, a través de role playing. El juego de  role playing consiste en la práctica de  lo que un niño va a decir a un adulto o a otro niño, cuando se le presente una  situación determinada.  En muchas ocasiones por la educación recibida a muchos niños les resulta complicado decir a un adulto (profesor, padres de compañeros…) “no”, por ello debemos darles las herramientas necesarias para que sepan defenderse en estas situaciones. De igual modo sucederá cuando en el colegio, un amiguito le ofrezca un bollo o una chuchería, deberá saber explicarle que no lo puede tomar, pero que no pasa nada, porque tiene otros alimentos especiales hechos para él. Juega con tu hijo y ensaya diferentes situaciones.

No lo “sobreprotejas”. A las madres de los niños alérgicos se les acusa de ser “sobreprotectoras”, y a mí personalmente criticar a una madre por “sobreprotección”, me parece un pecado capital. Entiendo esa necesidad de proteger a los hijos de cualquier sufrimiento y daño, más cuando padecen una alergia alimenticia que les puede causar “problemas”. Pero es cierto que la sobreprotección puede ser igual de dañina que el abandono y debemos buscar el equilibrio entre protegerles y dejarles espacio para vivir como niños que son.

Quería decir que estos niños son ejemplos de superación para todos y que este tema es demasiado complejo como para intentar resumirlo aquí pudiendo caer fácilmente en una simplificación dolorosa de un tema muy sensible. Mis deseos han sido poder ayudar desde mi experiencia de la mejor manera posible.

Para acabar esta entrada dedicada a los niños os dejo con un video. Está realizado por la asociación catalana Inmunitas Vera.

Cosas que querría decirte un niño con alergia a alimentos

 

 

¿Superan los beneficios del pescado sus riesgos?

Regina Martín | 8 de febrero de 2013 a las 13:17

No cabe duda de que en términos beneficio-riesgo, el pescado se considera necesario y saludable en la dieta. Aporta proteínas de buena calidad, es bajo en grasas saturadas, y fuente importante de ácidos grasos omega 3. Es un alimento de fácil digestión, que aporta vitaminas tan importantes como la vitamina A, D, E, B6 y B12 y tiene un adecuado equilibrio de los distintos nutrientes. En el caso de los pescados consumidos con espinas, son ricos en Calcio.

Los principales tipos de toxinas en el pescado son el mercurio, las dioxinas y los bifenilos policlorados (PCBs). La cantidad de toxinas depende del tipo de pescado y donde es capturado. El mercurio se genera naturalmente en el medio ambiente y también puede ser emitido al aire por medio de la contaminación industrial. El mercurio cae del aire y se acumula en corrientes fluviales y océanos, y se convierte en mercurio metílico en el agua. Éste es el tipo de mercurio que puede ser dañino para los fetos y niños pequeños. Los peces absorben el mercurio metílico, que se acumula en sus cuerpos, a medida que se alimentan en dichas aguas. Dentro de la cadena alimentaria las especies más grandes y/o los depredadores al comerse a los peces más pequeños, son los que alcanzan mayores concentraciones de mercurio. Cuanto más tiempo vive un pez, más grande se hace y más mercurio puede acumular. Estos animales marinos son: Pez espada, Tiburón, Lucio y Atún Rojo.

El mercurio es particularmente perjudicial para el desarrollo del sistema nervioso y el cerebro de los niños no nacidos y los niños pequeños. Para la mayoría de los adultos, sin embargo, es poco probable que el mercurio pueda causar algún problema de salud.

Sin embargo, existen ciertos grupos de población para los que existen recomendaciones particulares, como mujeres embarazadas, mujeres que pudieran estarlo, mujeres lactantes y niños hasta 30 meses.

¿Cuál es la relación entre el embarazo y el pescado?

Los mariscos y pescados son una gran fuente de proteínas y hierro – nutrientes esenciales para el crecimiento de su bebé y el desarrollo. Además, los ácidos grasos omega-3 en el pescado pueden promover el desarrollo del cerebro del bebé.

Aunque el mercurio en pescados y mariscos no es una preocupación para la mayoría de los adultos, las precauciones especiales deben  aplicarse si usted está embarazada o planea quedar embarazada. Si usted come regularmente pescado con alto contenido de mercurio, la sustancia se acumula en el torrente sanguíneo a través del tiempo. A su vez, demasiado mercurio en la sangre puede dañar el desarrollo del cerebro de su bebé y el sistema nervioso.

En 2010, AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición), calculó que:

•Una mujer embarazada de 60kg que ingiriera una ración de 100 g de pez espada a la semana superaría  la ingesta máxima tolerable de metil-mercurio

•Un niño de entre 7-12 años de 35 kg podría consumir sólo media ración 50 g de pez espada a la  semana y ningún otro de los pescados grandes en esa misma semana

Estos alarmantes resultados hicieron que se revisara las recomendaciones para la población vulnerable. En abril de 2011 la EFSA y AESAN actualiza las recomendaciones para ciertos grupos de  población.

 

Pescados

Mujeres fértiles, embarazadas

o en periodo de lactancia

Niños

menores de 3 años

Niños

de 3 a 12 años

Pez Espada

Tiburón

Lucio

Atún Rojo*

Evitar su consumo Evitar su consumo

Limitar a 50 g/semana o

100g/ 2 semanas

(no consumir

ningún otro pescado de esta categoría en la misma semana)

* El Atún Rojo es Thunnus thynnus, normalmente consumido en filetes, fresco o congelado.

El Atún Blanco también conocido como Bonito del Norte es Thunnus alalunga mientras que el Atún Claro pertenece a la especie Thunnus albacares.

http://www.aesan.msssi.gob.es/AESAN/web/rincon_consumidor/subseccion/mercurio_pescado.shtml

¿Y el atún en lata?

La AESAN ante la pregunta sobre el atún en conserva indica “Las especies que se enlatan (conservas) son de un tamaño mucho menor, por lo que su contenido en mercurio disminuye considerablemente.”

La Agencia de Alimentos y Fármacos (FDA) recomienda que los niños no coman más de dos raciones tamaño infantil a la semana de atún en lata (cuando es atún claro) y no más de una ración a la semana de atún en trozos o de atún blanco. Esto es porque el atún blanco es un pez más grande que tiende a acumular más mercurio.

¿Qué pasa si comemos más de la cantidad recomendada de pescado y marisco en una semana?

El consumo de pescado que se realiza en una semana no modifica considerablemente el nivel de mercurio metílico en el cuerpo. Si come mucho pescado en una semana, debemos reducir la cantidad durante una o dos semanas después. Sólo asegúrese de que coma el promedio de la cantidad recomendada cada semana.

¿Cómo manejar las dificultades de alimentación en niños pequeños?

Regina Martín | 30 de enero de 2013 a las 11:00

Los problemas para comer suelen ser muy frecuentes en la etapa infantil. Durante estos primeros años los niños pasan por importantes cambios que van desde tomar leche del pecho de la madre a comer alimentos sólidos con cubiertos, y todo esto en un intervalo muy breve de tiempo.  Durante el primer año un recién nacido crece 20 cm y triplica su peso (en términos redondeados), motivo por el cual los bebés comen tanto, la dificultad suele presentarse en el segundo año (disminuye la velocidad de crecimiento) y muchos niños “dejan de comer” (en realidad comen lo mismo o menos, porque necesitan menos energía para crecer). Paralelamente a esto, nos encontramos con una fase de oposicionismo que suele darse, en mayor o menor medida, en todos los niños en torno a los 2-3 años.

Los padres angustiados y deseosos de inculcar unos hábitos nutricionales sanos a menudo recurren a diversas estrategias, como la presión o el chantaje, para tratar de resolver la situación, aunque las consecuencias negativas que pueden surgir de estos intentos de modificar el comportamiento alimentario puedan afectar a las relaciones entre padres e hijos e incluso entre los propios cónyuges.  

Estrategias de los padres Respuesta de los niños
Persuasión: “una por mamá”, “para que seas  más fuerte que papá”. Distracción: ponerle dibujos animados, cantar, bailar o contar cuentos durante las comidas. Manipulan a los padres o terminan por aburrirse.
Sobornos o premios (postre, regalos, salidas al parque, dinero) No es una buena idea “comprar” a un niño para que coma. Los resultados de investigaciones realizadas señalan que el refuerzo cognitivo al consumo de un alimento, reduce la preferencia por ese alimento. Por otro lado como esta actitud  implica una ganancia, perpetúan la conducta y se produce una escalada de exigencias.
Convertir  la comida en una “fiesta” Los niños reciben un refuerzo positivo frente a no comer “si me niego a comer me harán fiesta”, lo que perpetúa la situación.
Amenazas: “te vas a quedar pequeño”, “no te voy a querer más”, “voy a traer a otro niño para que se coma tu comida” Después de las primeras amenazas, éstas pierden fuerza y  terminan por no importar a los niños. Por otra parte saben que no son ciertas o bien que nunca se concretarán, lo que hace que los padres pierdan credibilidad
Comer a la fuerza (tapar  la nariz, meter la cuchara a la fuerza) o utilizar frases como: “te lo comes porque yo lo digo y punto” Los niños ofrecerán aún más resistencia, dará manotazos, escupirán la comida o se provocarán el  vómito. La hora de la comida puede transformarse en un verdadero “campo de batalla”, lo cual se intensifica si sumamos una estrategia de alimentación basada en el uso de castigos y normas excesivamente rígidas.

 La solución ante el problema pasa por establecer unas normas de conducta alimentaria. “Es como aprender a andar, los niños necesitan ayuda para alimentarse bien”. Es muy importante aplicar estos  principios básicos de alimentación de una forma constante. La única manera que tenemos de conseguir que los niños aprendan qué conductas son adecuadas y cuáles no, es habituándoles a una secuencia de actividades que se repiten día a día y haciéndoles ver que tanto cumplir con ellas como no, implica unas consecuencias.

• Debemos saber que la primera regla de oro es la paciencia y la segunda, también. Es fundamental mantener la calma. Cualquier manifestación de enfado servirá a tu hijo como reforzador por lo que seguirá negándose a comer porque sabe que así le haces caso. Mantén una situación neutra. Nunca enfadarse, ni siquiera parecer enfadado, ni tampoco excesivamente animado o excitado (p.ej. no es buena idea hacer volar aviones hasta la boca)

•  Tan pronto como el niño coma alimentos sólidos debemos crear “La Mesa Familiar”.  Los miembros de la familia deben comer juntos. El padre o cuidador debe sentarse para compartir la comida con el niño. Usar una silla alta delante de la mesa de forma que el niño esté sentado al mismo nivel que los demás.

• Sírvele en el plato la comida que consideres que debe comerse. Utiliza porciones razonablemente pequeñas, evita llenarle el plato (recuerda que no es un adulto).

• Evitar las distracciones. Evitar la TV y compaginar la comida con otras actividades de juego.

• Deja intervalos de 3 ó 4 horas entre las comidas. Evita los aperitivos como dulces, leche y zumos.  Con actitud calmada, dile que no.

• No entres en el juego de ponerle lo que él quiera. Nunca cambiar un plato por otro. ”Con tal de que coma…” Los padres deciden dónde, cuándo y qué come el niño y el niño decide cuánto.

• La comida no debe durar más de 30 minutos. Las comidas familiares que se eternizan son un verdadero suplicio para los pequeños. Si el niño come poco a poco, utilizar un plato que mantenga el alimento caliente. Al cabo de 10 minutos, si sigue igual, retirar el plato tal y como esté y reemplazarlo por el siguiente sin comentarios ni dramas. Pero si el niño exige comer 10 minutos después de la comida, no debe dársele nada hasta la merienda, sin enfadarse pero firmemente; no es ningún drama que el niño pase hambre 1 ó 2 horas. Es incluso deseable que sepa lo que es la sensación de hambre. Si sus padres tienen suficiente constancia, el niño comprende muy pronto que debe comer a la hora de las comidas, y sólo a esa hora.

•A veces tu hijo no desea comer porque no se encuentra bien. Cambios físicos como la salida de los dientes o una enfermedad pueden explicar su inapetencia. ¿Puedes imaginarte cómo debe ser tener el plato lleno de comida cuando no tienes ganas y te sientes alterado porque tu madre está enfadada contigo?

• En ocasiones, determinados acontecimientos como el nacimiento de un hermano o ingresar en el colegio pueden ocasionar pérdidas de apetito que se superan cuando el niño se adapta a la nueva situación.

No obstante, ante inapetencias constantes y mantenidas en el tiempo lo más adecuado es consultar al pediatra y seguir sus indicaciones. En cualquier caso es muy importante ser conscientes y aceptar que no todos los niños son iguales y que su interés por la comida y alimentación puede ser muy variable.

 

Comer sano cuando comes fuera de casa

Regina Martín | 23 de enero de 2013 a las 13:10

Comer fuera se ha convertido en parte de nuestras rutinas diarias y semanales. Cuando comemos fuera, consumimos raciones más grandes y con más calorías, incluyendo raciones extra de fritos, rebozados y grasas. Con tantas tentaciones, a veces es complicado elegir y, cuando se llega el postre, las calorías ingeridas ya superan con creces las que se toman habitualmente en el hogar. Comer saludable no significa que no se pueda salir con los amigos o la familia, pero hay que tomar algunas precauciones para no estropear su equilibrio. En casa se siguen hábitos nutricionales más sanos, pero fuera tienes que enfrentarte a cartas y situaciones llenas de tentaciones. Si no sabes comer fuera de casa puedes poner en peligro tu salud y la de tus hijos, debes aprender a desenmascarar las trampas calóricas que se esconden en cartas, menús, tapas y aperitivos. Nuestros hijos cuentan con nosotros a la hora de tomar las decisiones correctas y recuerda que cuando lo haces le estás educando.

Si sales de TAPITAS

- Recuerda los peligros que tienen las salsas. Ni rosa, ni tártara ni alioli…casi todas las salsa está hechas con mayonesa y nata y las calorías son su atributo más valioso.

- No pida platos empanados, ni rebozados (no suelen estar bien escurridos y contienen mucha grasa). Pide a la plancha, evita las frituras.

- Ten en cuenta que todo lo que comemos y bebemos, salvo el agua, tiene sus calorías. Beber principalmente agua, optar por un refresco light o un zumo de tomate que es el que menos calorías tiene, y se puede tomar tanto como se quiera.

- Ojo con los bocadillos y las tapitas de chacina. Los embutidos, el foiegras y las chacinas tienen muchas calorías. Un bocadillo con 50 gramos de chorizo y un bollo de pan tiene casi tantas calorías como un plato de garbanzos.

 ¡CUIDADO CON LOS APERITIVOS!

En unos minutos puedes ingerir un montón de calorías sin darte cuenta. Lo mejor es prescindir de ellos.

- Las patatas fritas de bolsa tienen muchas calorías, entre 507 y 544 kcal en 100 gr. según como estén hechas. Un paquete de 175 a 200 gr. tiene entre 858 y 1088 kcal. ¡Un paquete y adiós dieta saludable!

- Los frutos secos (las pipas, los kikos, pistachos, cacahuetes, almendras, etc.) tienen muchísimas calorías y es fácil comerse 100 gramos sin darse cuenta.

- ¡Ojo! Con  las palomitas del cine: 100 gr. de palomitas tienen más calorías que 100 gr. de panceta de cerdo.

- Las aceitunas son buenas y sabrosas, pero no hay que tomarlas en exceso. Picar cinco o seis no es problema, pero no hay que olvidar que 100 gr. tienen 146 kcal, así que no hay que atiborrarse.

Si comes de RESTAURANTE mejor elegir restaurantes de comida tradicional.

De primero, algo ligero:

- verduras crudas, a la plancha o hervidas: espárragos, judías verdes, setas, etc.

- ensalada mixta: aliñada con aceite, vinagre y sal

- gazpacho: sin picatostes de pan

- cremas de verduras

- Si nos apetece paella algún día, la tomamos como plato único junto con una ensalada  compartida para toda la familia.

Al aliñar las ensaladas exigir aceite de oliva virgen, que es el más saludable como fuente de grasa y por su contenido en antioxidantes,  aunque debes controlar la cantidad de aceite que le añadas, para no sobrepasarte en calorías. Además, ten en cuenta que comer una ensalada puede ser saludable, pero la cosa cambia si le echas cantidades navegables de mayonesa o cualquier otra salsa rica en calorías.

De segundo, ojo con las guarniciones, elige una guarnición de patata cocida o en puré, pasta o arroz (las legumbres suelen estar cocinadas con alimentos muy grasos).

- pescado a la plancha, al vapor o a la sal

- marisco cocido o a la plancha (sin mayonesa) y moluscos (almejas, mejillones)

- carne a la plancha o cocinada sin grasa con verduras de guarnición

- pollo asado o a la plancha con verduras

- carpaccio (cuidado con el aceite)

En cuanto al pan: no más de una rebanada o panecillo pequeño.

Evitar los postres dulces (flanes, natillas, tartas etc.) ya que los azúcares rápidos que contienen potencian la asimilación de todas las grasas que hemos consumido en la comida y colaboran al aumento de grasa corporal. Podemos sustituirlos por:

- fruta: también macedonia de frutas, naranja preparada o fresas (sin nata)

- cuajada, yogur o requesón (puedes permitirte una cucharadita de miel)

- zumo de naranja natural.

- Los helados hay que reservarlos para los días especiales y es preferible tomarlos sin nata ni caramelo que son los que más calorías tienen (210 kcal en 100 gr.).

-Pedir raciones pequeñas para los niños. Huir de los menús infantiles.

-Para cenar, optar por ensaladas y un pescado a la plancha. Pedir la ensalada sin aliñar para poder hacerlo uno mismo sin excedernos en el aceite.

Si la única opción es un fast food… ¿QUÉ TOMAR EN UNA HAMBURGUESERIA?

Entrante: Ensalada con aliño de yogur.

Bebida: Agua o refresco  light.

Hamburguesa completa sin queso, huevo, ni beicon.

Postre: Fruta.

Puede ahorrarse hasta 1000 calorías sin no toma patatas fritas, ni aros de cebolla, ni salsa barbacoa, ni refresco azucarado, ni pastel.

DILE NO A LOS COMBOS

Los restaurantes de comida rápida siempre te ofrecen llamativos paquetes que, aunque te puedan salir más baratos, harán que comas más, ya que estás pagando un poco menos por muchas más calorías. La mayoría de los combos que se comercializan en los restaurantes de comida rápida suelen tener más de mil calorías, lo que representa la mitad de calorías disponibles en una dieta media. Según un estudio, la gente que acepta estos combos gasta, en promedio, 17% más y consume un 55% más calorías. Mejor pide a la carta, elige las opciones más saludables y pide raciones más pequeñas, sino es posible, comparte con tu acompañante.

Y sobre todo… no pida en exceso pensando que un día es un día. La clave: saber elegir bien.

Secretos para hacer una pizza perfecta y saludable

Regina Martín | 9 de enero de 2013 a las 12:53

La pizza tiene muy mala fama, hay quienes, de forma errónea, la asocian a un tipo de cocina rápida más o menos moderna y tendemos  a suprimirlas en dietas sanas o de adelgazamiento. Lo que hace más o menos saludable a una pizza son sus ingredientes, por eso hay que ser muy cautos a la hora de elegirlos.

La elaboración de las primeras pizzas se remonta a los tiempos antiguos. Hay muchas teorías sobre el origen de la pizza que intentan demostrar el lugar en el cual se preparó por primera vez. El verdadero origen de la pizza se sitúa en Nápoles. En un principio los pizzeros ambulantes distribuían las pizzas en las zonas del puerto, donde lazzaroni (holgazanes, gandules) e guaglioni (chavales) eran los mejores clientes.

Con la llegada del tomate desde América, la pizza adquiere vida, color y se hace más atrayente. En el año 1889, ¡se hizo la primera pizza apta para un rey! Los reyes de Italia, Humberto I de Saboya y su esposa, Doña Margarita, visitando la ciudad de Nápoles, en un gesto de acercamiento al pueblo, pidieron una pizza. El panadero quiso engalanar esta pizza con los colores de Italia y agregó al rojo del tomate y al verde de la albahaca, el blanco del queso mozzarella. Llamó a su invento “pizza a la Margarita”, inaugurando un excelente plato que ha sufrido una evolución como pocas recetas en la historia de la cocina, hasta convertirse hoy día en uno de los platos italianos más internacionales y con más adeptos en el mundo. ¿El motivo? Quizás sea su gran versatilidad culinaria; existen casi tantos tipos de pizzas como cocineros.

Las tres reglas de oro para una pizza perfecta son: amasar bien la masa, dejar fermentar el tiempo necesario y hornear a temperatura elevada. Trucos y consejos útiles para preparar pizzas suculentas y sabrosas:

HARINA

La masa para pizza es uno de los productos más sencillos, desde el punto de vista de ingredientes a utilizar, pero sin embargo su elaboración tiene sus procedimientos que, si no se realizan y toman en cuenta, cambian considerablemente el resultado final de nuestra pizza. El ingrediente básico es la harina. La harina para pizza, debido al tipo de elaboración que necesita, de largas fermentaciones, y de cocciones cortas a altas temperaturas para que desarrolle una textura crujiente por fuera y esponjosa por dentro, necesita de Harinas de Fuerza.

AGUA

Temperatura del agua: debe ser tibia; ni fría ni caliente al tacto; de lo contrario mataría o cocinaría prematuramente la levadura.

La cantidad de líquido que se indica en las recetas de masas siempre es aproximado, ya que según el tipo de harina que se utilice se necesitará más o menos… La medida exacta es aquella en que la masa no se pega a las manos y está elástica.

LEVADURA

Cuando empleamos levadura para pizza se emplea levadura prensada o comúnmente llamada fresca. Es un producto vivo, indispensable y fundamental para la fabricación de masas, es el ingrediente clave que proporciona volumen, esponjosidad y un sabor incomparable a nuestra masa. Se presenta en forma de cubitos, la venden en los supermercados en la sección de productos refrigerados.

También existe la levadura seca, liofilizada o en polvo: Es básicamente la misma que la levadura fresca pero está deshidratada para mejorar su conservación y su poder de levado es en comparación muy superior ya que sólo 4 gramos de levadura seca equivaldrían a 20 gramos de levadura fresca. Sin embargo, pese a estas ventajas, su precio es mayor y en la mayoría de preparaciones, la levadura fresca da resultados más satisfactorios.

Levadura química o “levadura Royal”: No es una levadura en sí, se trata de un gasificante. Tal y como su nombre indica, genera gas y provoca que determinadas elaboraciones aumenten de tamaño. Ideal para rosquillas, magdalenas y bizcochos, pero no para pizzas.

TOMATE

En Italia, utilizan un concentrado de pulpa de tomate que denominan “passata” o “passata de pomodoro“, un concentrado de tomate que es ideal para preparar las pizzas, ya que tiene poca agua y así no humedece la fina masa de pan de las pizzas. Se diferencia de la salsa de tomate clásica en que no incorpora aceite. Si queremos, la passata la podemos aromatizar con albahaca fresca.

Si utilizamos tomate triturado debe ser de buena calidad y espeso para que no deje la masa blanduzca. También podemos utilizar tomate natural, cortado a rodajas o cubos (lo dejaremos escurrir durante una hora, salándolo previamente).

Nunca y en ningún caso se debe utilizar tomate frito para condimentar una pizza.

QUESOS

Los quesos más utilizados para las pizzas y que se encuentran fácilmente en nuestro país son: De pasta dura como el parmesano, provolone, gorgonzola y de pasta blanda como la mozzarella, fontina, requesón. Aunque estos sean lo quesos más utilizados por los italianos, pueden substituirse por cualquier tipo de igual características o a su gusto como por ejemplo: manchego en su versión tierna o seco, substituyendo al parmesano, emmental,  gruyere, havarti, mahón, etc.

Si quiere conseguir que el queso sea cremoso y no cambie al estado líquido, sólo tiene que dejar la pizza enfriando dentro del horno apagado durante unos minutos. De esta manera, conseguirá que el queso quede fundido en su justo punto.

TIEMPO DE COCCION

Dependiendo de la potencia del horno se necesitará más o menos tiempo de cocción. En un horno de 250ºC de 15 a 20 minutos serán suficientes. Es indispensable precalentar el horno antes de introducir la pizza. La clave es que luzca un aspecto dorado, esté crujiente por fuera y esponjosa por dentro.

TIPOS DE HORNOS

Lo ideal sería que usáramos un horno de leña, aunque este no es el tipo de tipo de horno que tenemos en nuestro hogar.  

Tenemos dos opciones:

Utilizar nuestro horno el horno eléctrico o de gas, para lo cual es indispensable que tenga resistencias tanto arriba como abajo y que estas se puedan encender a la vez. Si esto no es así tendremos que ir alternándolas. Primero lo precalentamos con la resistencia de arriba, cuando metamos la pizza lo cambiamos a la resistencia de abajo, y cuando la pizza este casi hecha, lo volvemos a poner un tiempo en la de arriba, para que se dore.

Otra opción es simular un horno de leña. Compraremos una placa de acero de un espesor de 1 cm (y medidas tales que nos quepa dentro del horno) que tendremos que calentar. Una vez bien caliente dentro del horno le daremos potencia máxima, precalentándolo durante media hora. En ese momento introduciremos la pizza, que se cocerá en la placa de acero (también nos sirve de aluminio). Gracias al calor que tiene la plancha, y al calor que hay dentro de la cavidad del horno, el método de cocción se aproximará al del horno de leña. Dos minutos y la pizza estará lista, perfecta.

VARIOS

- Hay que tener en cuenta que la pizza nunca deberá ser una amalgama de ingredientes ‘sin orden ni concierto’, sino un reparto equilibrado de los mismos. Sólo así conseguirá una apariencia y sabor únicos.

 - Las pizzas sólo deben rellenarse hasta un centímetro y medio del borde, y si se quiere que éste adquiera un tono dorado debe pintarse con lecho o huevo.

- Las pizzas que tengan como ingrediente anchoa, no deben salarse para evitar que sean excesivamente fuertes.

-  Para potenciar su sabor y su aroma, pruebe a añadirle alguna especia como orégano, albahaca, perejil o incluso un poco de ajo picado.

 - Si quiere que resulte más jugosa bastará con aplicar un poco de aceite en la bandeja para hornear. Otra alternativa es extender una pizca de harina. Un secreto para un toque sabroso es añadir unos trocitos de queso cuando falten cinco minutos para que la pizza esté cocinada.

 - Las pizzas son un plato de gran aceptación entre los niños. Con un poco de imaginación podemos aprovechar para incluir aquellos ingredientes que en ocasiones se les resisten, como por ejemplo las verduras: ruedas de tomate, cebolla, pimiento, champiñones, alcachofas, ruedas de calabacín, berenjena, etc. Así, una porción de pizza puede resultar de lo más completa y apetitosa.

Juguetes para mantener a tu hijo activo

Regina Martín | 2 de enero de 2013 a las 15:22

Cada vez más juguetes “superventas” en el mercado (al menos el 75% de ellos, según algunos expertos) tienen componentes electrónicos. Estos juguetes son activos, y enseñan a los niños a ser reactivos o, peor aún, pasivos. Los Reyes Magos deben vigilar sus regalos y decantarse por aquellos que motiven el ejercicio físico. El ejercicio les permite aprender a respetar las reglas, les enseña a ganar y perder, a trabajar en equipo, a manejar sus emociones, a combatir el sobrepeso y la obesidad. En resumen a ganar en salud. Anime a los niños a ser activos, proporcionando juguetes activos, juegos y equipos deportivos que motiven a que se muevan.

Aquí están algunos juguetes de actividad para ayudar a los niños a mantenerse activo y saludable durante todo el año. Esta lista es un gran recurso para los padres y abuelos que quieran promocionar un estilo de vida activo y que sus hijos y nietos ganen en salud.

Pelotas: Este simple juguete entretiene y divierte mucho a los niños. Pueden lanzarla, atraparla, rebotarla y patearla. Para la mayoría de niños, la pelota es un símbolo de diversión, desde muy pequeños, ningún niño se resiste a pasar un buen momento con una pelota. Conforme los niños van creciendo, aprenden las reglas de los deportes más populares: fútbol, baloncesto, voleibol, béisbol, tenis, pádel, frontón y muchos más. Los niños pueden jugar mientras practican un deporte.

¡A montarse! : Los niños no resisten la tentación de usar aquellos juguetes en los que se pueden montar como las bicicletas, triciclos, motocicletas, coches de pedales, caballos de madera, skateboards, patines y monopatines… Con este tipo de juguetes no sólo se divierten, sino que también realizan ejercicio y fortalecen sus piernas.

Juguetes con ruedas para empujar, arrastrar, y correr detrás. : Trenes, carros, correpasillos y andadores. Estos son súper divertidos y son particularmente buenos para aquellos niños que empiezan a caminar.

Para jugar dentro de casa: Los gimnasios de piso, twister dance,  piano para tocar con los pies, las casitas de campaña y túneles pueden ayudar a tus hijos  a descargar sus energías durante los días lluviosos.

Mesas de juegos u equipo deportivo: Encuentra juegos que les gusten a ti y a tu hijo. Así os podréis  divertir juntos. Billares, futbolines, air hockey,  ping pong, canastas, raquetas, trineos, dianas de dardos…

Juguetes para la playa y piscina: Juguetes para no tumbarse en la toalla y jugar en la arena. Cometas, pistolas de agua, tablas de windsurf, barcas hinchables, petanca, anillas, porterías de fútbol, toboganes…

Estructuras para jugar al aire libre: camas elásticas,  slackstar para practicar Slackline o Slacklining, porterías, canastas, columpio-balancín…

El juego no es una actividad simple y la elección de los juguetes a ofrecer ha de seleccionarse de una manera minuciosa para que jugando se obtengan todos los beneficios para los niños.

Alternativas saludables para las fiestas navideñas

Regina Martín | 29 de diciembre de 2012 a las 11:58

Si a los adultos nos cuesta evitar las tentaciones gastronómicas que llenan las mesas durante las fiestas navideñas, los más pequeños no son menos. Cuando improvisamos un picoteo siempre llenamos la mesa de aceitunas, patatas fritas, embutidos, quesos curados o snacks salados. Sin embargo, hay alternativas que permiten sustituirlas por opciones más saludables e igual de apetitosas. Con algo de imaginación y un poquito de voluntad, se pueden elaborar distintas propuestas de entrantes ligeros o de comida rápida con menos calorías y mejores cualidades nutricionales. No se trata de restringir o prohibir, sino de aprovechar la oportunidad de seguir enseñándoles hábitos saludables.

En cuanto a los picoteos os presento alternativas más saludables:

–           Banderilla de vinagretas: cebolletas, pepinillos y alguna aceituna. Un bol de encurtidos variados (pepinillos, cebolletas…), una tapa de almejas a la marinera o de boquerones a la vinagreta.

–           Champiñón al horno con una lonchita fina de jamón y ½ cucharadita de moca de queso rallado bajo en grasa.

–           Pan tostado en casa con queso fresco y pepinillo picadito.

–           Apio con queso de untar bajo en grasas y anchoas (escurridas).

–           Rollitos de jamón de York con queso bajo en grasa y anchoas. Meter en el microondas de 1 a 2 minutos para presentar calientes.

–           Gambas a la plancha con  verduras de temporada (calabacín, espárragos verdes, berenjena, pimientos, tomate…).

–           En lugar de servir embutidos grasos (chorizo, salchichón, mortadela, fuet, etc), es posible ofrecer jamón ibérico, lomo embuchado, jamón de York, pechuga de pavo, chopped de pavo, queso bajo en grasa, quesitos Light o  queso fresco.

–          Tortilla de patata ligera: Ingredientes: 400 g de patatas, 6 huevos, ¼ de litro de leche desnatada, agua, sal, 3 cucharadas soperas de aceite de oliva. Elaboración: Cocer las patatas con piel al vapor, pelar y cortar finas, dorar lentamente las patatas, mezclar huevo, patata y leche, reposar 15 minutos. Cocinar a la manera tradicional. Tiene 250 kcal menos por ración que 120 g que la tortilla original. Presentar cortada en dados.

–           Pizza vegetal: un trozo de pizza con tomate natural casero, añadir las verduras al gusto, atún y queso rallado bajo en grasa y… ¡listo para gratinar!

En las celebraciones podemos aprovechar para incluir productos sanos y nutritivos como: caldo o consomé, setas, moluscos (mejillones y almejas) y marisco, pescados grasos, carne de cerdo (corte magro como el solomillo o lomo) o pavo.

En ocasiones nos gusta acompañar los platos con salsas muy apetecibles pero también muy calóricas. ¿Cómo podemos sustituirlas? Muchas salsas utilizadas en la cocina tradicional pueden modificarse para disminuir su contenido graso y de energía, que le de sabor a nuestras comidas sin renunciar al ahorro en calorías.

Salsas hechas con base de yogur

– Salsa de yogur al perejil: Mezclar un yogur desnatado, 1 cucharada de mostaza, 1 cucharadita de zumo de limón, 1 cucharadita de perejil picado, 1 pizca de sal y otra pizca de edulcorante

– Salsa Rosa: 2 cucharadas de yogur desnatado, 100 ml. de salsa de tomate, media cucharadita de mostaza, sal y edulcorante.

– Salsa de yogur al ajo: Machacar dos dientes de ajo, 1 yogur desnatado, 1 cucharada de páprika, otra de cebollino picado y sal.

– Salsa de yogur a la mostaza: En una salsera mezclar 2 yogures desnatados, 250 g. de queso blanco desnatado, 50 g. de mostaza, ½ vaso de vinagre, sal y pimienta. Batir bien hasta que quede homogénea.

– Salsa de yogur con tomate: Batir un yogur desnatado, 2 tomates maduros y pelados, 1 cucharadita de perejil picado, 3 rabanitos rallados, 1 cucharada de zumo de limón, sal, pimienta y orégano.

– Salsa al roquefort: Batir en una batidora un yogur desnatado (100 g.) con 25 g. de queso roquefort, un poco de agua y pimienta. Se añadirá más o menos agua según el espesor.

Salsas hechas a base de queso blanco

– Salsa de queso a las hierbas: batir 2 cucharadas de queso 0% con 1 cucharadita de mostaza, 1 cucharadita de vinagre de vino, sal, 2 cucharadas de agua y 1 cucharadita de albahaca.

– Mayonesa ligera: Batir 200 gramos de queso con una cucharadita de mostaza y media de vinagre. Sazonar.

– Salsa de queso con bogavante: 50 ml. de sopa de bogavante, añadir 200 gramos de queso, calentar al baño María y añadir una yema de huevo, remover hasta que espese.

– Salsa al curry: 1 cucharadita de curry en 1 cucharada de agua, mezclar con 200 gramos de queso, calentar al baño María.

– Mayonesa de quesitos: Triturar quesitos bajos en calorías con dos medidas de agua y sal. Añadir 3 medidas de aceite como en una mayonesa normal.

Salsa vinagreta

Ingredientes: 2  cucharaditas  de aceite de oliva virgen, 2 de vinagre o zumo de limón, ½ cebolla, ½ diente de ajo, 1 cucharadita de mostaza, pimienta y agua. Elaboración: Mezclar la mostaza con la cebolla y los ajos picados muy finos. Añadir el vinagre y mezclar. Agregar el aceite y emulsionar con un batidor. Alargar con el agua y sazonar con pimienta negra recién molida.

Y de postre… una macedonia o ensalada de frutas sería una buena opción para terminar la comidas o cenas de estas fechas, junto con dos puñados de frutos secos y un poco de chocolate amargo (lo más puro posible).

¡¡ Felices Fiestas y Bon appétit!!

Consejos para reducir el consumo de “azúcar añadido” en su dieta

Regina Martín | 21 de diciembre de 2012 a las 15:29

El “azúcar añadido” se refiere a los azúcares y jarabes que se agregan a los alimentos durante su fabricación. La bollería, galletas, helados, chocolates, refrescos, zumos, bebidas energéticas e isotónicas son las principales fuentes de azúcar añadido. El azúcar añadido representa sólo una pequeña parte del que se halla oculto en diversos alimentos procesados.

Usted puede estar comiendo y bebiendo más azúcar de lo que piensa, porque se añade a muchos alimentos y bebidas. En el mercado existen alimentos que incorporan azúcares de forma natural como la fruta, la miel o la leche. Otros alimentos, en cambio, los contienen artificialmente, como las galletas, los dulces o la bollería. Estos azúcares, a diferencia de los presentes de forma natural, no tienen ningún interés nutricional. Sólo aportan calorías, pero consumir alimentos ricos en azúcares simples no es la única forma de obtener glucosa (energía). Los hidratos de carbono complejos, presentes en los cereales, las patatas o las legumbres, se transforman en glucosa, que se utiliza o se almacena para cuando sea necesario.

¿Por qué la industria alimentaria añade azúcar a muchos alimentos?

La preferencia por el sabor dulce es algo innato, existe ya en el feto y siguen existiendo después del nacimiento. Tiene un atractivo casi universal, hace a los alimentos más apetecibles pero además de aumentar su sabor, ayuda a conservar alimentos como mermeladas y jaleas, mejora la textura de la miga y el color de la corteza del pan al caramelizarse durante la cocción, sirve como combustibles de fermentación, equilibra la acidez de los alimentos que contienen vinagre y tomate, etc.

¿Por qué el “azúcar añadido” representa un problema?

La triste verdad es que el “azúcar añadido” significa calorías vacías (sin nutrientes más allá de las calorías) que ponen a los niños en riesgo de sobrepeso u obesidad y otros  problemas de salud: caries, triglicéridos elevados, altera el funcionamiento normal de las hormonas que regulan la glucosa, como la insulina, etc.

La recomendación que establecen los expertos respecto al consumo de azúcares simples está por debajo del 10% del valor calórico total de la dieta. Un niño de 5 años necesita una dieta de 1500 calorías, por lo tanto no debe superar una ingesta de 37 g de azúcar diaria. Una lata de refresco de 330 ml contiene 39 gr de azúcar. Esta información suele desconocerla el consumidor, ya que actualmente no es obligatorio indicar en el etiquetado nutricional la cantidad de azúcar añadido al alimento.

¿Cómo conocer la cantidad de “azúcar añadido” que llevan los alimentos?

Su identificación puede ser complicada. Los consumidores suelen mirar en el etiquetado nutricional el número total de gramos de azúcar por 100 g del producto. Es importante tener en cuenta, sin embargo, que la cantidad indicada también incluye los azúcares naturalmente presentas en el alimento como ocurre con los  cereales, fruta y leche. La única forma fiable de identificar el azúcar es mirar la lista de ingredientes, ya que ésta se enumera en orden decreciente por peso. Si  el azúcar se encuentra entre los primeros ingredientes, el producto es probable que sea alto en azúcar añadida.

El azúcar se puede encontrar detrás de muchos nombres diferentes, dependiendo de su origen y la forma en que se hizo. Busque aquellos ingredientes que terminen en “osa” – que es el nombre químico para muchos tipos de azúcar como la fructosa, glucosa, maltosa y dextrosa. Aquí está una lista de otros tipos comunes de “azúcar añadido”: zumo de caña y miel de caña, azúcar moreno, miel, jarabe de malta, jarabe de maíz, jarabe de arce, fructosa líquida, melaza, concentrado de zumo de fruta y néctares.

Consejos para reducir el azúcar en su dieta

-          Limite los zumos, refrescos y bebidas energéticas e isotónicas. Las bebidas para deportistas tiene un gran auge entre la población infantil, sin embargo, el alto contenido en azúcares de estas bebidas no las hace recomendables para los pequeños, ya que se tienen que considerar como un refresco más y, por tanto, un dulce. Se ha comprobado que tomar este tipo de bebidas azucaradas entre horas es un hábito insano que predispone a la ganancia de peso, entre otros trastornos de salud. Alternativas: el agua, los refrescos caseros (como limonadas o naranjadas), las infusiones y los zumos naturales de todo tipo de son alternativas saludables. En última opción podemos optar por las versiones light.

-          Cuando compre zumo de fruta, asegúrese de que sea zumo de fruta 100 % – no bebidas de zumo que han añadido azúcar. Aunque la mejor opción es sustituirlo por la fruta o zumo natural, mucho más  sano que el envasado.

-          Sustituya las cremas de cacao para untar por un trozo de chocolate negro que contenga de un 70% a un 85% de cacao. También contiene azúcar pero es más saludable que estas cremas.

-          Elija cereales para el desayuno con cabeza. Aunque la mayoría de los cereales contienen azúcar lea el etiquetado, compare distintas marcas y elija sobre todo los cereales al natural, que son los más sanos, o al menos los menos azucarados.

-          Optar por las variedades bajas en azúcar de jarabes, mermeladas, jaleas y conservas. Hay mermeladas muy naturales que contienen hasta un 70%-80% de fruta (80 gramos de fruta por cada 100 gramos de producto) y el resto es azúcar. La ventaja de este tipo de mermeladas más naturales es que se asemejan a un puré espeso de fruta para untar.

-          Cuidado con las salsas y aderezos para ensaladas. El Kétchup no es tomate frito sin más. De hecho la mayoría de las marcas de tomate frito llevan “azúcar añadido”, pero el Kétchup sobrepasa la barrera.

-          Elija frutas frescas como postre en lugar de pasteles, galletas, pasteles, helados y otros dulces.

-          Hay alimentos que son 100% azúcar. El azúcar de mesa de caña o de remolacha azucarera, blanca o morena, apenas tiene diferencias en su composición, salvo en ciertos minerales y oligoelementos, más abundantes en el azúcar moreno si se tomara en elevada cantidad, algo insano e injustificado.

-          Controle las chucherías y caramelos que están formados por una mezcla de azúcares y abundantes aditivos colorantes. Consumir chucherías frecuentemente ocasiona malas digestiones e hinchazón abdominal, alteración en la flora intestinal, mayor propensión a las diarreas o al estreñimiento y a las infecciones de hongos, bacterias y parásitos que, a su vez, generan una mayor ansiedad por ingerir azúcares.

-          Postres y dulces. Limite porciones de galletas, caramelos y otros productos horneados. Utilice frutas de postre.

El papel de los abuelos en la alimentación infantil

Regina Martín | 5 de diciembre de 2012 a las 16:44

Manuel  es un chaval de 8 años, de cara abotargada, mejillas sonrosadas y perfil grueso. Es un niño tranquilo y un poco tímido. Acude a consulta para solventar el problema del sobrepeso. Cuando hablamos de tratamiento dietético, sus padres vuelcan las culpas a los abuelos. ¡Es que con mis padres es imposible! ¡Tienen la nevera llena de natillas! ¡Por más qué se lo expliquemos no hay manera! Manuel es hijo único y pasa la mayor parte del tiempo al cuidado de sus abuelos, ayuda importantísima que les prestan a sus padres cargados de trabajo y ayudándoles a sacar adelante esa maldita hipoteca y a cuadrar las cuentas domésticas. Son muchos los abuelos que a lo largo de todo el año, o durante el periodo vacacional, ante las obligaciones laborales de los padres se quedan al cuidado de los nietos. En muchas ocasiones ellos son los que preparan las comidas, les llevan a las actividades extraescolares o al parque y les preparan las meriendas. Como es natural tienen unas costumbres alimentarias muy arraigadas influenciadas quizás por una historia personal bastante dura o por una postguerra que pasaron hambre. Las abuelas, que suelen ser las encargadas de la alimentación, son conscientes de la importancia que tiene la alimentación en el crecimiento y la salud de sus nietos. Las sanas costumbres que tienen las abuelas en la cocina basadas sobre todo en la dieta Mediterránea,  son las que deberían aprender sus hijos y poner en practicar con los más pequeños. Dar ejemplo es un valor esencial en la educación de los niños. Pero los abuelos, a menudo, también tienen unas costumbres no siempre sanas, por ejemplo:

-          Desconocimiento de ciertos temas relacionados con la alimentación infantil y ciertos mitos alimentarios. Hay muchos mitos que carecen de fundamento científico, pero se presentan como resto de un pasado de ignorancia o se deben a creencias erróneas fomentadas por intereses comerciales, económicos y por una publicidad engañosa. A lo largo del tiempo, unos desaparecen y nacen otros nuevos. Estos mitos alimentarios no solamente tienden a confundirnos sino que pueden influir en nuestros hábitos alimentarios e incluso perjudicarnos. Las personas mayores entienden que aquello que se tiene costumbre de comer toda la vida, por el mero hecho de estar tan arraigado, resulta saludable. Pero no siempre es así. Los abuelos tienen que tener claro cuales son los alimentos que quitan el hambre al niño, provocan caries y pueden ser responsables del exceso de peso.

-          Demasiada cantidad. Nuestra cultura tradicional incluye platos repletos de comida. De ahí que la cantidad de un plato o de un alimento que muchos abuelos sirven sea exagerada para las necesidades de un niño por su edad.

-          Dietas hiperproteicas. La alimentación debe ser equilibrada en nutrientes y comer proteínas (sobre todo las cárnicas) en exceso puede ocasionar problemas de salud. También si ofrecemos grandes cantidades de proteínas disminuiremos el consumo de otros alimentos igual de importante como frutas, verduras o cereales que influye en la génesis del exceso de peso e incluso de la incipiente obesidad infantil.

-          Niños caprichosos y abuelos generosos. Es comprensible que los abuelos quieran que sus nietos coman aquello que les ponen contentos, y por eso les obsequian con dulces, postres y golosinas. Siempre se ha dicho que los padres están para educar y los abuelos para “malcriar”. Si esto sucede en ocasiones puntuales no hay que dramatizar, pero si los nietos pasan con los abuelos varios días u horas a la semana,  conviene discutir el tema con tranquilidad, para que los abuelos comprendan que no deben ceder a todos los deseos y caprichos de los nietos para no malcriarlos, que no se vuelvan caprichosos y malos comedores. Los padres deben hacer entender, tanto a los abuelos como a los niños, que dichos alimentos debemos reservarlos para días y momentos especiales y de esta manera el pequeño disfrutará mucho más de ellos que si los come cada día.

Por otro lado, muchas veces son los  abuelos quienes más se conciencian de la importancia de alimentarse de una forma sana, correcta y quienes más quieren aprender y emplean todas sus fuerzas en ayudarlos. Según el primer estudio sobre la ‘Influencia de los Abuelos en la Alimentación de los Niños’ que ha presentado la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (Fesnad) junto a la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan). Los abuelos son, hoy en día, los últimos promotores y profundos conocedores de la dieta mediterránea. Tanto que dos de cada tres abuelos fomentan una dieta rica en verduras, frutas y legumbres, del estilo que ellos mismos consumen, entre sus nietos. En este informe, realizado entre 404 personas mayores de 60 años, se pone de manifiesto que los hábitos alimentarios de los abuelos españoles siguen siendo sanos y, lo que es también importante, lo exportan a su familia. Tenemos que aprender más de los abuelos y de su afición por la dieta mediterránea para proporcionar una alimentación más saludable a nuestros hijos, también cuando cocinemos nosotros.

De cualquier manera, tanto en un caso como en otro, el valor de los abuelos en la familia es grande, también en el sentido culinario. Debemos tratar  con ellos todo lo que concierne a la alimentación de los niños, para establecer más fácilmente una relación beneficiosa para todas las partes, tanto para los niños como para los adultos.