Chocolate Saludable: ¿Sueño o realidad?

Regina Martín | 22 de noviembre de 2012 a las 11:46

Que el chocolate sea saludable suena a un sueño hecho realidad, pero todavía no se ha ganado el estatus de comida sana. Sin embargo, la reputación del chocolate está en alza, como un número creciente de estudios sugieren que puede ser una opción saludable para el corazón.

El chocolate y su ingrediente principal, el cacao, parece reducir los factores de riesgo de enfermedades cardíacas. Los flavanoles del cacao – que son más frecuentes en el chocolate oscuro que en el chocolate con leche o chocolate blanco -tienen efectos antioxidantes que reducen el daño celular relacionado con la enfermedad cardíaca,  también ayudan a disminuir la presión arterial y mejorar la función vascular. Además, algunos estudios han relacionado el consumo de chocolate para la reducción de riesgos de la diabetes, accidente cerebrovascular y ataque cardíaco. Una advertencia: La evidencia de los beneficios del chocolate provienen principalmente de estudios a corto plazo y sin control. Se necesita más investigación.

Mientras tanto, si quieres añadir chocolate a su dieta, hágalo con moderación. ¿Por qué? La mayor parte de chocolate comercial tiene ingredientes que añaden grasa, azúcar y calorías. Y en exceso puede contribuir al aumento de peso, un factor de riesgo para la presión arterial alta, enfermedades del corazón y diabetes.

Escoja el chocolate negro con contenido de cacao del 65 por ciento o superior. Es el más rico en antioxidantes ya que el cacao es más puro y ha sido menos tratado.  Limítese a alrededor de 3 onzas (85 gramos) al día, que es la cantidad que algunos estudios han demostrado que es útil. Es bueno saber que esta cantidad puede proporcionar hasta 450 calorías.

El chocolate con leche suele ser uno de los más populares debido a su dulzor. A diferencia del negro en lo que a nutrientes se refiere, el chocolate con leche tiene más alta cantidades de azúcares, más proteínas de la leche, menos concentración de cacao, lo que nos hace tener menos sustancias estimulantes y menos antioxidantes que un chocolate negro.

Y el menos sano es el chocolate blanco ya que técnicamente no podemos ni denominarlo chocolate, porque es un derivado o subproducto del mismos y carece de manteca de cacao con lo cual pierde además los polifenoles que aportan al chocolate los efectos antioxidantes y es mucho más rico en azúcares y grasas.

Mi opinión personal es sencilla “No hay alimentos buenos y malos sino dietas o formas de alimentarse buenas y malas”, dos o tres onzas al día combinadas con ejercicio físico y una alimentación sana y equilibrada no representa ningún problema.

¿Cómo podemos sustituir el chocolate?

El algarrobo es un producto alternativo al chocolate, es  una leguminosa que proviene del árbol de algarrobo. Las vainas de este alimento son alargadas y adquieren un color marrón cuando están maduras. Éstas se desecan, se tuestan y se pulverizan en un mortero hasta que quede reducido a un polvo fino. Su sabor y color se asemejan mucho al del cacao, con distintas tonalidades según el grado de tostado.

 

Chocolate de algarroba

Ingredientes:

- 25g de algarroba en polvo

- 250ml de leche

- 1 cucharada de azúcar

Elaboración:

Tres cucharaditas de algarroba con 2 cucharaditas de agua equivalen a 1 onza de chocolate (28,7 g). Para obtener este sucedáneo, en primer lugar introducimos las vainas al horno durante tres horas para secarlas y tostarlas. Una vez realizado este proceso, hay que sacarlas, ponerlas en el mortero y molerlas hasta que queden reducidas a un polvo fino (también podemos encontrar la algarroba en polvo ya comercializado). Calentamos la leche, añadimos el polvo de algarroba y movemos lentamente sin llegar a hervir, ya que si no amarga. Añadimos azúcar (recuerde reducir la cantidad de azúcar en la receta por el dulzor natural de algarrobo) y ya tenemos un riquísimo chocolate de algarroba, otra forma de tomar chocolate.

Además de no tener los efectos negativos de chocolate, la algarroba es muy nutritivo, contiene vitamina A, vitamina B1, vitamina B2, calcio, magnesio, potasio, hierro, manganeso, cromo, cobre, y níquel. Contiene aproximadamente el 8 por ciento de proteína y es una buena fuente de fibra. En comparación con el chocolate, la algarroba es tres veces más rico en calcio, tiene un tercio menos de calorías y diecisiete veces menos grasa.

Dieta equilibrada sin lactosa

Regina Martín | 13 de noviembre de 2012 a las 19:41

La intolerancia a la lactosa, también llamado deficiencia de lactasa, es la imposibilidad de digerir completamente el azúcar de la leche (lactosa) en los productos lácteos. Muchas personas tienen bajos niveles de lactasa, pero sólo los que a esta deficiencia, llevan asociados unos síntomas y signos específicos tienen por definición, intolerancia a la lactosa.

Los signos y síntomas, por lo general, comienzan de 30 minutos a dos horas después de comer o beber alimentos que contienen lactosa. Estos incluyen: diarrea, náuseas y, a veces, vómitos, calambres abdominales, distensión y gas.

Se pueden controlar los síntomas mediante una cuidadosa elección de una dieta que limite los productos lácteos. Las personas con intolerancia a la lactosa pueden reducir los signos y síntomas al consumir menor cantidad de éstos productos.

 Formas de modificar la dieta para minimizar los síntomas de la intolerancia a la lactosa:

-          Coma porciones más pequeñas de productos lácteos. La mayoría de las personas descubren que pueden tolerar ½ taza o ¾ de taza de leche cada vez, varias veces durante el día, en lugar de 1 taza o más en una ocasión. Cuanto menor sea la porción, menos probable es que cause problemas gastrointestinales.

-          Se toleran mejor los lácteos bajos en grasa que los enteros, también es mejor beber la leche junto con otros alimentos. Esto ralentiza el proceso digestivo y puede disminuir los síntomas de intolerancia a la lactosa.

-          Experimentar con una variedad de productos lácteos. No todos los productos lácteos tienen la misma cantidad de lactosa. Por ejemplo, los quesos duros, como el suizo o cheddar, tienen pequeñas cantidades de lactosa y por lo general no causan síntomas.

-          Tratar de hacer variada y atractiva la comida incluyendo leche de soja o leche baja en lactosa en la elaboración de numerosos platos: croquetas, bechamel, cremas de verdura, salsas diversas, postres caseros, batidos de frutas y leche, etc.

-          Los probióticos son organismos vivos presentes en los intestinos que ayudan a mantener un sistema digestivo saludable. Los probióticos también están disponibles como activos o “en vivo” en algunos alimentos como yogures y suplementos en forma de cápsulas.

-          Leer la etiqueta de los alimentos. Leche y lactosa con frecuencia se añaden a los alimentos preparados, tales como cereales, sopas instantáneas, aderezos para ensaladas, cremas no lácteas, carnes procesadas y mezclas para hornear. Lea las etiquetas nutricionales de la leche y lactosa en la lista de ingredientes. También busque palabras que indican lactosa, como el suero de leche, productos derivados de la leche, sin grasa leche en polvo y extracto seco de la leche. La lactosa se utiliza en medicamentos. Dígale a su farmacéutico si usted tiene intolerancia a la lactosa.

 A cualquier edad es importante ingerir suficiente calcio, pero es especialmente importante para los niños y adolescentes que están creciendo y desarrollando rápidamente sus huesos.

Edad

Ingesta Recomendada de Calcio Diaria

1-3 años

500mg

4-8 años

800 mg

9-18 años

1300 mg

 Los lácteos son las principales fuentes de calcio pero si prescindimos de ellos debido a una intolerancia severa ¿cómo podemos incorporar el calcio a su organismo? Existen otros productos que también son una buena fuente de este mineral, y que varían desde frutas y verduras, hasta semillas, peces y mariscos.

- Hortalizas verdes: brécol (una taza en cocido aporta 180 mg de calcio), acelgas, berro, espinacas, judías verdes.

- Legumbres: garbanzos, lentejas, alubias.

- Hierbas frescas: perejil, hinojo, menta (hierbas aromáticas).

- Nueces, semillas, frutos secos: semillas de sésamo (28 gramos contienen 280 mg de calcio), almendras (una porción de 28 gramos de este fruto seco contiene 80 mg de calcio), pistachos, higos secos y pasas. Semillas de girasol: 28 gramos tienen 50 mg de calcio, lo que las convierte en un saludable snack. Los frutos secos a los niños menores de tres años se los daremos picados.

- Patatas.

- Fruta: naranjas (son ricas en vitamina C y además una unidad de ellas contiene 60 mg de calcio).

- Soja. Leche de soja (sin ser un lácteo, contiene 300 mg de calcio, casi tanto como la leche entera). Tofu.

- Cereales integrales.

- Yema del huevo.

- Sardinas, calamar, caballa, mejillón, gambas, pulpo, boquerones (pequeños con espinas), bonito, arenque, atún, salmón.

- Conservas de pescado o marisco. Tomar sardinas en aceite (una porción de 85 gramos aporta 325 mg si se consumen enlatadas en aceite y con sus espinas. Esto representa un 33% de la ingesta diaria de calcio recomendada).

La vitamina D ayuda a la absorción del calcio. La puedes encontrar en huevos (especialmente en la yema), pescados grasos (atún, por ejemplo) o algunos mariscos (ostras, camarones o almejas). El sol también es una excelente fuente de vitamina D y, en último caso, la puedes obtener de suplementos alimenticios.

Habrá que evitar ciertas costumbres alimentarias que dificultan la absorción del calcio de la dieta, como el consumo excesivo de proteínas, el exceso de sal, azúcar y el abuso de refrescos con gas.

Hace casi dos años que se ha vuelto a comercializar en España una pastilla de lactasa (Nutira laboratorios Salvat). Se trata de ingerir una enzima que los intolerantes no tienen en suficiente cantidad. Se deben tomar los comprimidos inmediatamente antes de consumir un producto lácteo o que contenga lactosa. No tiene efectos secundarios y con su ingesta la persona que no asimila esta sustancia puede permitirse comer cualquier alimento, lo que tiene que regular es la cantidad  de lactasa que toma en función de su intolerancia. No es aconsejable tomarla por norma, pero se puede ingerir si uno tiene una comida fuera y no está seguro de sus ingredientes; o si alguna vez quiere darse un capricho. La clave para tomarla o no y en que medida depende del grado de intolerancia. Es importante saber que no a todas las personas intolerantes les ayuda este producto.

Yo personalmente aconsejo ajustar los lácteos al grado de intolerancia, la mayoría de las personas tienen alguna tolerancia y si no se pueden sustituir por lácteos sin lactosa o alimentos ricos en calcio.

Adolescentes con sobrepeso. ¿Cómo ayudarlos?

Regina Martín | 4 de noviembre de 2012 a las 18:22

Los hábitos de vida saludables son la clave para la pérdida de peso en adolescentes. Puede mostrar a su hijo el camino con este plan práctico para conseguir el éxito. La obesidad adolescente es un peligro y a la larga un problema. Como cualquier reto de pérdida de peso, no hay varita mágica para poder conseguir el objetivo de una manera rápida y sin esfuerzo. Sin embargo, hay muchas cosas que usted puede hacer para ayudar a su hijo.

Mantenga una conversación íntima con ellos

Si su hijo tiene sobrepeso, él o ella están probablemente tan preocupados como usted. Aparte de los riesgos para la salud que esto conlleva, como hipertensión arterial, diabetes, las consecuencias sociales y emocionales del sobrepeso pueden ser devastadoras para un adolescente. También puede resultar frustrante tratar de perder peso y obtener malos resultados. Debe ofrecer apoyo y comprensión así como el deseo de ayudar a su hijo a manejar el problema.

Usted puede decir: “No puedo cambiar tu peso. Eso depende de ti. Pero puedo ayudarte a tomar las decisiones correctas”.

Imagen corporal poco realista

El peso y la imagen corporal pueden ser temas delicados, especialmente para los adolescentes. Debe advertir a su hijo que no hay un solo peso ideal y no hay cuerpo perfecto. El peso adecuado para una persona puede no ser el peso adecuado para otra. En lugar de hablar de “grasa” y “delgado/a”, céntrese en la práctica de comportamientos que promuevan un peso saludable y una imagen corporal satisfactoria. Su médico de familia puede ayudar a establecer metas realistas para el índice de masa corporal y el peso según la edad de su hijo, la altura y su salud en general.

Resista a las soluciones rápidas

No hay fórmulas mágicas para perder peso. No hay “dietas milagro”, y por ello, la mejor garantía para la salud de tus hijos es que hables con ellos y les hagas entender que ese tipo de dietas son desequilibradas y deficitarias en nutrientes esenciales, y esto puede ser la causa de cansancio, apatía, tristeza, mareos, escalofríos, posibilidad de caída de cabello e incluso anemia. Además, con toda probabilidad le ocurrirá lo mismo que a todo el mundo que sigue una “dieta milagro”: al abandonarla cogerá más kilos de los que había perdido, y esto hará que se sienta frustrado al ver que no ha conseguido su ansiado objetivo.

Promover la actividad

Los adolescentes necesitan alrededor de 60 minutos de actividad física al día, pero eso no significa necesariamente que sean 60 minutos continuados. La actividad  física repartida a lo largo del día también puede ayudar a quemar calorías.

Los deportes de equipo a través de actividades extraescolares o comunitarias son maneras de conseguir estar activo. Si su hijo no es un atleta o es reacio a participar en ciertos deportes, anímelo a caminar, montar en bicicleta, ir patinado al colegio o dar un par de vueltas a la manzana antes de llegar a casa. Se les puede sugerir varias actividades como que salten a la cuerda, saquen al perro de paseo, tiren un par de canastas, ayuden en las tareas del hogar e incluso los juegos de videoconsola que requieran movimiento físico. Hay que intentar aunar dos objetivos, por un lado la actividad física programada y por otro reducir las actividades sedentarias.

Sugerir que desayunen 

Es la primera comida que realizamos y la importancia de desayunar esta relacionada con el periodo de ayuno prolongado que hemos tenido durante la noche, en el que las reservas de glucógeno están agotadas y hay una serie de modificaciones de los sustratos energéticos. El desayuno reajusta nuestro perfil metabólico. Una ausencia de este tiempo de comida ha sido relacionada con un menor rendimiento académico y físico durante las horas de las actividades realizadas por la mañana y también con un incremento de peso.

Anime a comer tentempiés inteligentes

Puede ser difícil de tomar decisiones saludables cuando abundan las máquinas expendedoras y de comida rápida, pero es posible. Anime a su hijo a remplazar incluso una bolsa de patatas fritas o bollería industrial por una opción más saludable y más económica traida desde casa:

Frutas variadas

Bocadillos integrales rellenos con alimentos proteicos bajos en grasa (jamón serranos sin grasas visible, jamón de york, pechuga de pavo, queso fresco…)

Tortitas de arroz y maíz

Galletas María o integrales

Barritas integrales

 Ver el tamaño de las raciones

Cuando se trata de raciones, el tamaño importa. Anime a su hijo a reducir el tamaño, comer lentamente y dejar de comer cuando se sienta satisfecho. La indulgencia ocasional está bien, pero aun así hay que intentar compartir una comida, pedir una porción más pequeña o saltarse el postre.

Cuente las calorías líquidas

Las calorías en refrescos, cafés o descafeinados, zumos de fruta, bebidas deportivas y especiales suman rápidamente. Beber agua en lugar de refrescos y otras bebidas azucaradas podría ahorrar cientos de calorías al día, o incluso más. En ocasiones puntuales, se pueden tomar refrescos light.

Que sea un asunto de familia

El éxito reside en que toda la familia adopte hábitos más saludables, después de todo, comer alimentos saludables y hacer más ejercicio es bueno para todo el mundo  y la investigación sugiere que la participación de la familia tiene un efecto significativo sobre el control de peso en la infancia.

Por ejemplo:

-Abastecerse de frutas, verduras y cereales integrales. Mantenga estos alimentos a la vista, y asegúrese de dar un buen ejemplo consigo mismo.

-Deja la comida basura en el supermercado. Los alimentos saludables a veces cuestan más, pero es una inversión importante.

-Mantenga la comida en la cocina. Comer en la encimera de la cocina o en la mesa, no en el sofá mientras ve la televisión o jugando a videojuegos. Limite el tiempo de pantalla.

-Realice deporte en familia, los fines de semana puede ser una buena opción irse al parque con la bicicleta o realizar alguna excursión al campo.

- No se centre en la comida. Haga de la actividad física un tema de conversación familiar, en lugar de qué o donde vamos a comer.

Mantenga una actitud positiva

El exceso de peso no significa inevitablemente que su hijo tenga problemas de autoestima. Sin embargo, su aceptación es fundamental. Escuche las preocupaciones de su hijo. Opina sobre sus esfuerzos, habilidades y logros. Deje claro que su amor es incondicional.

Si su hijo tiene una autoestima baja o no es capaz de hacer frente a su peso de una manera saludable, considere un grupo de apoyo, programa de control de peso o asesoramiento profesional. Puede darle a su hijo las herramientas para contrarrestar la presión social, cultivar más la autoestima positiva, y tomar el control de su peso. Los beneficios durarán toda la vida.

 

 

Hoy hace exactamente un año que comencé mi andadura en “Komo como”.

Os doy de corazón las gracias por…

Esas casi 36.000 visitas…

Esos seguidores incondicionales… (¡un ooolé para ellos!)

Todos aquellos que alguna vez nos han visitado…

Los que vuelven para quedarse…

Por vuestros comentarios, que tanta ilusión me hacen…

Por los maravillosos ratos que he pasado con vosotros.

De todo corazón…………

 

Recetas de Venezuela. Alternativas para celiacos

Regina Martín | 26 de octubre de 2012 a las 11:31

Hay platos tradicionales de la comida venezolana, que son una alternativa ideal para celiacos o alérgicos al trigo, ya que son a base de maíz y arroz. Todas las recetas son de fácil preparación y no necesitan en su elaboración emplear demasiado tiempo. Los ingredientes son de fácil acceso, de uso común y no implican un gasto económico elevado. Estas recetas las compartió conmigo una compañera venezolana, Johana Paola Gutiérrez y son una buena opción para los desayunos y meriendas de los niños celiacos.

AREPAS DE MAIZ

Las arepas son la base de la alimentación venezolana y de muchos países sudamericanos, podría decirse que es el equivalente al pan de trigo, se utilizan como acompañantes de  las comidas aunque también se consuma pan. Son tortas de harina de maíz precocido de forma semiplana y circulares y se pueden hacer tantos fritas como a la plancha,  pueden servir de acompañantes o servirse rellenas con alimentos salados (carne, pollo, queso, jamón, huevo, verduras…)

Ingredientes: (2 personas) 

• 1 taza de harina de maíz precocido.

• 1 ¼ taza de agua.

• ½ cucharadita de sal.

Elaboración:

En un recipiente colocar el agua, disolver la sal y lentamente ir añadiendo la harina e ir amasando hasta obtener una masa lisa, homogénea y manejable. Formar bolitas medianas y aplastarlas entre las dos manos para formas las tortas, que no queden ni muy finas ni muy gruesas. A continuación freír en aceite muy caliente hasta que formen una capa crujiente. También se puede realizar en una plancha ligeramente engrasada, en este caso, es importante no dar la vuelta a la arepa hasta que se despegue de la plancha, cocinar a fuego medio.

Sugerencias:

- La masa se puede enriquecer con huevo, aceite, leche y/o queso rallado.

- Si la masa se seca se le puede añadir más agua.

- La masa se puede guardar un par de días en el frigorífico con un film.

La harina de maíz precocido es fácil de conseguir en supermercados o tiendas latinas, la marca más usada es Harina Pan o en el Mercadona la hay de la marca Aragonesa.

AREPITAS DULCES DE MAIZ

Las arepitas dulces son una variante de las arepas. Son un desayuno típico en los comedores de los colegios venezolanos. Se suelen acompañar con mantequilla y queso.

Ingredientes: (2 personas) 

• 1 taza de harina de maíz precocida.

• 2 cucharadas de azúcar moreno.

• 1 ½ cucharaditas de anís en granos.

• 1 ¼  taza de agua.

• Pizca de sal

• Aceite para freír (el de preferencia)

Elaboración:

Infusionar el anís en agua hirviendo durante un par de minutos, dejar enfriar y disolver el azúcar y la sal, añadir la harina de maíz precocido lentamente hasta obtener una masa homogénea y manejable. Mientras tanto dejar reposar la masa para que se hidrate, si nota la mezcla poco hidratada se puede añadir más agua y si está muy blanda añadir un poquito de harina.

Hacer bolitas pequeñas y aplastarlas entre las manos, hasta formar una torta fina del tamaño de la palma de la mano. Cuando hayamos terminado podemos freír las arepas en aceite muy caliente en una sartén, estas arepas se abomban y el truco para que no suceda es que es el aceite esté muy caliente. Freír hasta que estén doraditas; dejar reposar en papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Podemos servirla con un poco de mantequilla y queso rallado por encima, son arepas que no se rellenan por ser tan finas.

Sugerencias:

Una técnica para hacer este tipo de arepas es usar film transparente rociado con aceite para aplastar la masa y así conseguir arepas muy finas sin que se peguen en las manos. 

BOLLITOS DE HARINA DE MAIZ

El nombre original de este plato es hallaquita de maíz, porque la masa debe ir envuelta en una hoja de maíz a la hora de la cocción pero a nivel casero esta técnica se usa menos.  Este es un plato ideal para niños pequeños porque es muy blandito, y se puede incluso triturar con el tenedor. Para los adultos puede servirse de acompañamiento de cualquier carne como guarnición. Es muy típico en los asadores de pollo de Venezuela pedirlos como acompañante.

Ingredientes: (2 personas) 

• 1 taza de harina de maíz precocido.

• 1 ¼ taza de agua.

• ½ cucharadita de sal.

Elaboración:

En un recipiente colocar el agua, disolver la sal y lentamente ir añadiendo la harina e ir amasando hasta obtener una masa lisa y homogénea manejable. Hacer bolitas medianas o cilindros. Mientras tanto poner una olla con agua y dejar hervir, cuando este hirviendo introducir los bollitos y dejarlos cocer hasta que floten o estén firmes.

Sugerencias:

- Es un plato que se puede servir con mantequilla, queso y/o huevo revuelto todo mezclado o por separado.

- En vez de usar agua se pueden emplear caldos de pollo o verdura para dar otro sabor. Un bollito muy típico es el de pimiento rojo, se tritura el pimiento rojo, se añade al agua y se mezcla todo con la masa.

EMPANADAS DE MAIZ

Las empanadas son un  plato típico de la comida venezolana, son a base de harina de maíz precocida y se toma muy frecuentemente como comida fuera de casa en puestos de venta ambulante. Es muy típico tomarlas en la playa y sobre todo rellenas de cazón, ya que se pueden rellenar al igual que las arepas con cualquier alimento salado.

Ingredientes: (2 personas).

Masa base:

• 1 taza de harina de maíz precocido.

• 1 ¼ taza de agua.

• 1 cucharadas de azúcar.

• ½ cucharadita de sal.

• Aceite para freír.

Elaboración:

Mezclamos en un recipiente todos los ingredientes hasta obtener una masa fina, manejable y homogénea, dejamos reposar la masa 5 minutos. Para amasar las empanadas es necesario hacer bolitas medianas del tamaño de una nuez y colocarlas en un film transparente rociado con aceite y  aplanarlas con un rodillo para formar círculos de masa no muy finos.

Colocar el relleno en un lado del círculo y cubrir con el otro lado ayudándonos con el film para que no se rompa la empanada, podemos usar un recipiente redondo para dar forma de media luna y a la vez cerrar los bordes.  A continuación freiremos las empanadas en aceite hasta que estén doradas y las dejaremos reposar en papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Rellenos empanadas:

Guisos de carne, pollo, pescado, legumbres o verduras, quesos, jamón york, entre otros.

TORTITAS DE ARROZ

Este es un plato que se hace con las sobras de arroz blanco del día anterior, se puede tomar en dulce o en salado.

 Ingredientes: (2 personas)

 Base:

• 1 tazas de arroz blanco ya cocido.

• 1 huevo.

• 1cucharada de mantequilla derretida.

• 1 cucharada de harina de maíz.

• 1 taza de agua.

• Pizca de sal.

• Aceite para freír.

Elaboración:

En un envase mezclar todos los ingredientes con la batidora, hasta obtener una consistencia media. Dejar reposar un rato 20 minutos en el frigorífico. Si las tortitas se van a tomar en dulce añadir azúcar al gusto, si es en salado, añadir más sal y especias (ajo, perejil…) incluso se pueden incluir trocitos de carne.

Freír en aceite muy caliente e ir echado con una cuchara montoncitos de masa, se fríen hasta que estén doradas y dejarlas escurrir en papel absorbente.

Servir en caliente. Si son dulces se pueden acompañar con miel o mermelada, si son saladas se pueden acompañar de queso de untar o alguna salsa.

CHICHA

Es una bebida refrescante a base de arroz. Es muy común comprarla en las calles venezolanas a los chicheros. Dependiendo de la región usan otras esencias o sabores. Esta receta es la típica de la capital, Caracas.

Ingredientes: (1,5-2L)

• 1 Taza de Arroz blanco.

• 9 vasos de agua.

• 1 Taza de leche de vaca.

• 1 Taza de Leche condensada.

• 1 Taza de leche evaporada.

• ½ cucharadita de esencia de Vainilla.

• 5 cucharadas de Azúcar.

• Rama de canela.

• Canela en polvo.

• Pizca de sal.

Elaboración:

Lavar bien el arroz y dejarlo en remojo de un día para otro en 2 tazas de agua. Al día siguiente escurrir el arroz y cocerlo en 7 tazas de agua en una cacerola con una rama de canela, cocinarlo durante 35 minutos aproximadamente a fuego medio o hasta que este muy blando y glutinoso. Retirarlo del fuego y dejar enfriar.

En la batidora añadimos el arroz con el agua de cocción, y los demás ingredientes, batir hasta que la mezcla sea homogénea, luego añadir hielo picado y servir con canela espolvoreada.

Sugerencias:

La chicha es un alimento muy calórico, si se quiere reducir el contenido energético de este alimento se puede usar leche desnatada, leche condesada light y sustituir el azúcar por edulcorante.

Grasas en la dieta: las buenas, las malas y las peores

Regina Martín | 11 de octubre de 2012 a las 13:06

La mayoría de los alimentos contienen diferentes tipos de grasa, y algunos son mejores para la salud que otros. No es necesario eliminar por completo toda la grasa de su dieta, sino disfrutar de las grasas saludables con moderación.

Es más importante para la salud el tipo de grasa que se consume  que la cantidad total de grasas de la dieta. El consumir comidas ricas en aceites de pescados y de vegetales y bajas en grasas de origen animal (grasas saturadas) y grasas trans, reduce el riesgo de sufrir insuficiencia cardiaca y diabetes tipo 2. Estas condiciones se pueden comenzar a desarrollar durante la niñez. Hacer cambios simples en sus hábitos nutricionales puede influir en gran medida en su salud.

 Las grasas sepa que tipo elegir

 “LAS BUENAS”- GRASAS NO SATURADAS

Grasas monoinsaturada. Este es un tipo de grasa que se encuentra en una variedad de alimentos y aceites. El ácido graso más representativo es el oleico. Protege nuestro sistema cardiovascular, ya que reduce los niveles de colesterol total en sangre a expensas del llamado colesterol malo y aumenta el colesterol bueno.

¿Qué alimentos lo contienen? El aceite de oliva, el aguacate y las aceitunas.

Grasas poliinsaturadas. Este es un tipo de grasa que se encuentra principalmente en alimentos de origen vegetal y aceites. Rebajan el colesterol total y los niveles de triglicéridos en sangre y reducen el riesgo de formación de trombos o coágulos. En este grupo se encuentran el ácido graso omega-6 y los omega-3, abundantes en la grasa del pescado azul. Estos son ácidos grasos esenciales, lo que significa que nuestro organismo no los puede producir por sí sólo y que debe ingerirlos mediante los alimentos de la dieta.

¿Qué alimentos lo contienen? Los aceites de semillas (girasol, maíz, soja), margarinas vegetales, frutos secos grasos u oleaginosos (en especial, nueces y almendras) y aceite de hígado de bacalao.

 ”LAS MALAS”- GRASAS SATURADAS

Este es un tipo de grasa que proviene principalmente de fuentes animales. Tienden a elevar los niveles o tasas de colesterol y triglicéridos en sangre si se consumen en exceso. Las grasas saturadas también pueden aumentar el riesgo de diabetes tipo 2.

¿Qué alimentos lo contienen? Carnes, vísceras y derivados (embutidos, patés, manteca, tocino, etc.), lácteos completos, helados y grasas lácteas (nata y mantequilla), huevos y productos alimenticios que contengan los alimentos mencionados. También está presente en el aceite de coco y de palma  frecuentemente empleados como ingredientes en la elaboración de productos de repostería industrial y aperitivos dulces/salados. Debemos leer las etiquetas de los alimentos donde nos podemos encontrar el término “grasas vegetales” que  inmediatamente relacionamos con “beneficioso para la salud”.  Estas grasas no tienen nada que ver con la composición nutricional de los aceites vegetales (oliva, girasol, maíz…) La industria los utiliza especialmente por su resistencia a la ranciedad y por su bajo coste. Además, potencian el sabor de los alimentos haciéndolos más sabrosos y provocando saciedad; todos ellos motivos de peso suficiente, como para que la industria alimentaria los utilice en los diversos productos y alimentos preparados que elaboran.

“LAS PEORES”- GRASAS TRANS

Son grasas insaturadas que se saturan con hidrógeno para obtener una textura semisólida. Se utilizan por su bajo coste y porque tardan más tiempo en enranciarse. Estas grasas trans se llaman las grasas trans industriales o sintéticas. Los estudios de investigación demuestran que la grasa trans puede aumentar las tasas de triglicéridos y colesterol y las enfermedades cardiovasculares.

¿Qué alimentos lo contienen? Comidas rápidas, aperitivos salados (snacks, patatas fritas, palomitas de microondas..), en productos precocinados (croquetas, empanadillas, pizzas precocinadas…), margarina, bollería industrial, repostería industrial… alimentos cada vez más demandados.

Y el colesterol…

El colesterol es un componente estructural de las membranas celulares de nuestro cuerpo. El colesterol es vital porque, entre otras importantes funciones, ayuda a construir las células del cuerpo y produce ciertas hormonas. Sin embargo, su cuerpo produce suficiente colesterol para satisfacer sus necesidades – no es necesario ningún colesterol de la dieta. Es decir, hay un colesterol que produce nuestro organismo de forma natural y otro que obtenemos de los alimentos.

¿Qué alimentos lo contienen? El colesterol de la dieta sólo se encuentra en alimentos de origen animal, entre los que destacan las vísceras, carnes y embutidos, nata y mantequilla, bollería y pastelería que llevan como ingredientes lácteos o grasas animales y huevo…

 Consejos para realizar cambios en el hogar

  • Elija productos lácteos y derivados hechos con leche desnatada y semidesnatada en vez de leche entera. La leche entera y los derivados es a menudo la mayor fuente de grasas saturadas para niños. Los niños menores de 5 años de edad sin problemas de sobrepeso u obesidad deben seguir bebiendo leche entera o de crecimiento.
  • Consumir alimentos que sean naturalmente bajos en grasa, como los granos enteros, las frutas y las verduras.
  • A la hora de comer, sustituya las carnes rojas por el pescado, pollo, pavo, ternera,  legumbres, nueces y  semillas.
  • Restringir los alimentos fritos y los alimentos horneados preparados comercialmente (rosquitas fritas, bizcochos, galletas).
  • Acudir lo mínimo posible a los fast food. Los alimentos servidos en restaurantes de comida rápida a menudo son altos en insalubres grasas saturadas y grasas trans.
  • Lea las etiquetas de los alimentos y las listas de ingredientes y evitar los productos con aceite vegetal parcialmente hidrogenado, figura entre los primeros ingredientes.
  • Saltear en aceite de oliva en lugar de mantequilla.
  • Utilizar el aceite de oliva en aderezos para ensaladas y adobos.
  • Espolvorear las nueces picadas o semillas de girasol en las ensaladas en lugar de trocitos de beicon.
  • Tomar de aperitivo un pequeño puñado de nueces o aceitunas en lugar de patatas fritas o galletas elaborados. Cacahuetes sin sal, nueces, almendras y pistachos son buenas opciones.

 Los niños menores de dos años NO deben estar bajo una dieta restringida en grasas porque se cree que el colesterol y la grasa son nutrientes importantes para el desarrollo cerebral.

Niños y televisión: ¡tome el control!

Regina Martín | 5 de octubre de 2012 a las 10:59

Ver la televisión mantiene a los niños ocupados durante varias horas todos los días y esto hace que realicen menos actividad física, coman de más y tengan más riesgos de tener sobrepeso. ¿Por qué? Porque ver televisión implica estar inactivo mientras se está mirando, picotear alimentos hipercalóricos y estar más expuesto a muchos anuncios publicitarios sobre alimentos con altos contenidos de grasas y azúcares. Los anuncios publicitarios sobre  alimentos poco saludables influyen considerablemente en lo que los niños comen, y  la exposición a este tipo de publicidad en televisión está fuertemente ligada al sobrepeso. Los niños que ven la televisión durante muchas horas al día son muy vulnerables a los efectos del contenido violento de la misma, tienen problemas para conciliar el sueño, son más propensos a tener problemas emocionales, sociales y de atención; y el rendimiento escolar puede resentirse si ver televisión afecta el tiempo necesario para actividades como leer y hacer los deberes.

Las siguientes pautas pueden ayudar

 - Reducir a 2 horas o menos al día, el tiempo total de pantalla—televisión, ordenadores para fines no relacionados con los deberes y videojuegos.

- Eliminar la televisión de fondo. Si el televisor está encendido aunque sea sólo de fondo llamará la atención de su hijo. Si usted no está activamente viendo un programa, apague el televisor.

- Mantenga televisores y ordenadores fuera de la habitación. Niños que tienen televisores en sus dormitorios miran más horas al día la televisión.

- No ver la televisión durante las comidas. Esta acción perjudica igualmente al niño malcomedor como aquel que tiene sobrepeso.

- No ver por ver—ver sólo los programas favoritos.

- Limitar los horarios en que ven televisión a días/horas específicos. Evite el uso de televisión y juegos de videoconsola y ordenador como recompensa por terminar los deberes y realizar las tareas domésticas.

Consejos para tener éxito

 - Proponer otras actividades. En lugar de depender del tiempo de pantalla para resolver el problema del aburrimiento, ayude a su hijo encontrar otras actividades que realizar. Sugerir actividades clásicas, como leer, jugar un deporte o probar un nuevo juego de mesa.

- Dar un buen ejemplo. Ser un buen modelo a seguir limitando su propio tiempo de pantalla.

- Desenchúfelo. Si el tiempo de pantalla se está convirtiendo en una fuente de tensión en su familia, desenchufe el televisor, apague el ordenador o guardar los videojuegos por un tiempo. Usted puede designar a un día a la semana un día sin pantalla.

- Conviértase en un participante activo. Vean programas juntos y comenten lo que ven. No permitas que tu hijo se deje engañar fácilmente. Ayúdale a diferenciar entre la información falsa y la verdadera. Es importante enseñarle a que sea crítico y sepa pensar por si mismo.

- Cuando su hijo vea la televisión intente que sean programas de calidad. En lugar de mantener el televisor encendido todo el tiempo, seleccionar un programa y elegir un momento específico para verlo.

- Preste atención a las Guías de TV para los padres – un sistema que clasifica los programas basados en la idoneidad para los niños. Utilice los ajustes de control parental en su ordenador personal. Ver los videojuegos antes de permitir a su hijo jugar con ellos. Utilice dispositivos de filtrado (como TiVo) para filtrar los anuncios publicitarios y ver programas en menos tiempo.

- Grabar programas. Y verlos más tarde. Esto permitirá que salte o avance rápido a través de anuncios que venden juguetes, comida basura u otros productos, así como poner en pausa un programa cuando se quiere hablar de algo que has visto – como una representación de valores de la familia, la violencia o el abuso de drogas. Cuando vea programas en directo, utilice el botón de silencio durante los anuncios.

- Elegir videojuegos que fomenten la actividad física. Mejor aún, hacer de los juegos una experiencia familiar.

- Resista las quejas de los niños: Este podría ser el desafío más grande de los padres. Puede ser difícil empezar a limitar el tiempo de pantalla al principio, sin embargo vale la pena el esfuerzo. Mediante la creación de nuevas reglas y constantemente haciendo pequeños cambios en la rutina de su hijo, usted puede reducir el tiempo de pantalla y sus efectos.

Fuente: Centro de Investigación Preventiva en Facultad de Salud Pública de Harvard

¿Es posible subir de peso de manera saludable?

Regina Martín | 26 de septiembre de 2012 a las 11:50

Los niños de bajo peso preocupan considerablemente a los padres, tal como lo demuestra el hecho de que la inapetencia y las consecuencias que pueda tener en el desarrollo infantil son motivos frecuentes de visita al pediatra. Descartada cualquier patología y si el médico considera su desarrollo dentro de los límites de la normalidad, es primordial que los padres desdramaticen la situación. En muchas ocasiones detrás de un niño inapetente hay unos padres excesivamente preocupados por su alimentación, que en la mayoría de las veces ceden ante los caprichos del niño y su chantaje emocional. Ante esta situación se suceden mucho errores: comer a la carta “le doy cualquier cosa y a cualquier hora, con tal de que coma algo”, comidas desordenadas, abuso de lácteos, zumos comerciales, presiones, castigos, premios con la comida… y un largo etcétera.

El primer consejo y fundamental es que los padres desdramaticen la situación. Esto exige un cambio de actitud ante el niño. Debemos olvidarnos de preguntar frecuentemente en la guardería o colegio si el niño ha comido bien, etiquetarlo como “malcomedor”, compararlo con el hermano que come “estupendamente”, evitar las presiones que ocurren en ocasiones con los abuelos “este niño está consumido” y sobre todo y lo más importante crear un ambiente agradable y relajado en las comidas.

Formas saludable para aumentar de peso

Si aun así el niño sigue bajo de peso podemos establecer un programa de aumento de peso. Al igual que la pérdida de peso en forma saludable requiere un enfoque equilibrado, el aumento de peso en forma saludable no significa agregar comida basura a su alimentación diaria. Es cierto que el consumo de este tipo de comida puede provocar un aumento de peso, pero de esta forma no se tratarán las deficiencias nutricionales que son consecuencia de estar debajo del peso normal. Para maximizar los aumentos saludables, pruebe poner en práctica los siguientes consejos.

1. Comer con más frecuencia. Cuando el niño está bajo de peso, es posible que se sienta lleno más rápido. Se deben realizar de cinco a seis comidas pequeñas durante el día en lugar de dos o tres comidas abundantes.

2. Beber agua 30 minutos antes o después de las comidas, no acompañándolas, para evitar que se llene antes de comer. Igualmente nunca incluiremos durante la comida refrescos ni zumos. El zumo natural podemos dejarlo para el postre.

3. Agregar calorías saludables. Enriquecer las comidas. Sin cambiar en forma radical la dieta, se puede aumentar el consumo de calorías con cada comida agregando :

SOPAS, PURÉS Y CREMAS: huevo duro picado, picatoste de pan frito, queso fundido, tacos de jamón serrano, picados de almendras y avellanas, salsa de tomate frito, aceite de oliva…

PLATOS DE VERDURA: rehogarla con aceite de oliva, añadir un sofrito con ajo y jamón, en ensaladas aceitunas, frutos secos (picados menores de 3 años) y pipas peladas, añadir pasas…

LEGUMBRES Y ARROCES: añadir un sofrito con ajo y jamón, añadir una yema de huevo, queso rallado…

CARNES Y PESCADOS: añadir leche en polvo a recetas y croquetas que incluyan salsa bechamel, sumergirlos en leche antes de cocinarlos, germen de trigo en rebozados, empanados, guisados, rebozados…

POSTRES: daditos de fruta fresca en yogures, germen de trigo en yogures, miel, frutos secos (picados menores de 3 años), fruta más calórica (plátano, uvas, aguacate, mango)…

4. Elija alimentos ricos en nutrientes. En lugar de ingerir muchas calorías vacías (zumos, refrescos…) y comida basura, concéntrese en aquellos alimentos ricos en nutrientes. Utilice carnes altas en proteínas (solomillo de cerdo y ternera, jamón curado, lomo embuchado, cecina…) y pescados ricos en grasas saludables (salmón, caballa, atún enlatado…). Además, elija carbohidratos nutritivos, como la pasta, el arroz integral y otros granos enteros. Esto ayuda a asegurar que el cuerpo esté recibiendo la mayor cantidad de nutrientes posible, incluso si tiene poco apetito.

5. Añadir aperitivos calóricos, que contenga abundantes proteínas y carbohidratos saludables. De merienda puede tomar frutos secos (picados menores de 3 años), queso, barritas energéticas o bebidas de proteínas.  Ofrézcale  tentempiés que contengan “grasas buenas”, que son importantes para tener un corazón saludable. Como ejemplo se incluyen las nueces y las aceitunas (picadas y troceadas menores de 3 años) . 

6. Jalea Real infantil por las mañanas estimula sus defensas y ayuda a abrir el apetito.

7.  Practicar ejercicio. El ejercicio físico es un magnífico aperitivo. Favorecer la actividad al aire libre.

Los niños y los deportes: Opciones para todas las edades

Regina Martín | 21 de septiembre de 2012 a las 13:03

 

Las actividades extraescolares se han convertido en un complemento de la jornada escolar de muchos niños y niñas e, incluso, en una asignatura más y en un desahogo para los padres con una apretada agenda laboral. Uno de los grandes problemas que se nos presenta en nuestra sociedad, es el sedentarismo o la ausencia de actividad física que tienen nuestros hijos y las consecuencias sobre la salud que de ello se deriva (sobrepeso y obesidad, baja autoestima, dolores de espalda…). Por ello, es de suma importancia instaurar medidas de promoción de estilos de vida activas y saludables. Los beneficios físicos y psicológicos que nos aporta la actividad física son indudables.

Beneficios físicos: el ejercicio físico hace que se quemen las calorías más rápido, la grasa del cuerpo disminuye, los músculos aumentan de tamaño, se fortalecen los tendones y ligamentos, mejora la forma física, es decir, se tiene más flexibilidad y resistencia, te hace sentir más ágil.

Beneficios psicológicos: aumenta la autoestima, mejora el rendimiento académico, la confianza, el autocontrol, la estabilidad emocional, la asertividad,  percepción de la imagen corporal positiva…´

Existe un deporte para cada edad, para cada tipo de personalidad y para cada necesidad que tengan los niños. Por ejemplo, a un niño tímido le vendrá bien que haga un deporte en equipo porque le ayudará a socializarse y a un niño perezoso le sería más recomendable un deporte individual porque le obligaría a esforzarse.

Considere actividades apropiadas para su hijo

La elección de un deporte es una tarea que debe hacerse entre el hijo y sus padres. Es necesario, sobretodo, respetar el gusto y el interés de los niños, y jamás obligarlos a que hagan algo que no les guste. Es muy importante que el niño disfrute. Para que haya una correcta adaptación al deporte es fundamental que este sea de su gusto.

Niños de 2 a 5 años.

Los niños pequeños y en edad preescolar están empezando a dominar muchos movimientos básicos, pero son demasiado pequeños para la mayoría de los deportes organizados.  En esta edad se debe destacar especialmente la coordinación, no se permite ninguna forma de entrenamiento extremo.  El juego libre no estructurado es el mejor.  Son recomendables actividades lúdicas llenas de movimiento. Los juegos tradicionales realizan muy bien este cometido, como el escondite, el pilla pilla, pollito inglés, cuerdas, bailes etc. Los  deportes recomendados son los juegos tradicionales, la bicicleta y la natación.

Niños de 6 a 7 años 

A medida que los niños crecen, mejora su coordinación y capacidad de atención.  También son más capaces de seguir instrucciones y comprender el concepto de trabajo en equipo. El niño realizará ejercicios  de comparación con los demás y esto se debe catalizar con los deportes de equipo: fútbol, balonmano, baloncesto, tenis, hockey, etc.., y el contacto con balones tanto con la mano como el pie. Otra opción puede ser artes las marciales (taekwondo, judo, karate).

Niños mayores de 8 años

Cuando los niños llegan a los ocho o nueve años, es el momento de decidir si están dispuestos a sacrificarse por el deporte de competición o prefiere que su hijo siga haciendo ejercicio por diversión y entretenimiento. Elegir el deporte más adecuado para los hijos exige conocer sus gustos, capacidades físicas y corporales, posibilidades, carácter y necesidades:

– Para niños coordinados los deportes de equipo (voleibol, baloncesto, fútbol o balonmano ) pueden ser una buena opción.

– Para niños inquietos o nerviosos, con falta de concentración, pero trabajadores cuando están motivados, mejor optar por el atletismo o la natación.

– Para niños perfeccionistas, con autocontrol y capacidad de sufrimiento, lo mejor son los deportes individuales como la gimnasia deportiva, el tenis infantil, o las artes marciales (taekwondo, karate y judo).

Los padres deben mantenerse involucrados, ser positivos y alentadores. Fomentar el esfuerzo y mejora personal, la cooperación con los compañeros y el respeto hacia los adversarios, esto forma parte del proceso de formación integral de su hijo. Asistir a eventos y prácticas cuando se lo permita su agenda y actuar como un buen modelo de deportividad. Y siempre practicar con el ejemplo…

 

Como abordar de forma positiva la enfermedad celiaca

Regina Martín | 12 de septiembre de 2012 a las 18:53

Los niños de todas las edades deben de ser dueños de conocimientos sobre su enfermedad y su dieta, junto con su familia o cuidador, de manera que les permita ser protagonistas de su salud para poder llevarla adelante. Después del diagnostico y ante la existencia de una dieta restrictiva de por vida (como sucede con otras enfermedades crónicas) se genera en el niño y en su familia un reajuste personal y familiar al encontrarse ante un problema que antes no existía. Sugerencias para ayudar a un niño a abordar de una forma más positiva y asertiva el manejo de su enfermedad.

Capacita a tu hijo. Proporciónale información.

Es básico hablar con él y explicarle lo que es la enfermedad celíaca y lo que supone, en los términos adecuados para su edad. ¿Cómo se lo podemos decir? Podríamos utilizar las siguientes palabras: “El médico nos ha dicho que eres celíaco. Eso significa que no puedes comer gluten. Hay alimentos que llevan gluten y el gluten te hace daño. El gluten está en el pan, en las galletas, en los bollos, etc. Podrás tomar estos productos, pero especiales, que no contienen gluten, pero son igualmente ricos y sabrosos”. Explícale que es distinto a otros niños, pero que no pasa nada, que al igual que él hay otros niños que no pueden comer chocolate ni frutos secos, ni azúcar, porque también se ponen también malitos.

Enséñele  a leer pronto las etiquetas nutricionales.

Muestre a su hijo la palabra “trigo” sobre etiquetas para ayudarle  a reconocer la palabra incluso antes de que pueda leer. Cuando las habilidades de lectura del niño mejoren, pueden buscar otros ingredientes que contengan gluten (centeno, cebada, avena…) que también deben evitarse. La información facilita la percepción de control y una mejor adaptación a la dieta sin gluten.

Involucre a su hijo en la planificación y preparación de comidas.

Los niños deben ser animados a participar en la planificación y preparación de las comidas y a la compra de los alimentos.  Los más pequeños  pueden seleccionar productos en el supermercado, poner la mesa y ayudar a  lavar las verduras o frutas.  Los mayores pueden ayudar a elegir el  menú, seleccionar alimentos en la compra, leer etiquetas nutricionales y participar en la elaboración de las recetas. Pueden tener un cuaderno o recetario en el cual tomen notas acerca de las marcas de los productos utilizados en las recetas y aquellos trucos de cocina que puedan aportarle conocimientos  acerca de una alimentación sana y saludable, proporcionando a su vez a la familia tiempo de calidad juntos. Recuerda que si le das responsabilidades se va a sentir mejor, va a ver que tú confías en él; además, poco a poco se irá haciendo más autónomo.

Juego práctico sobre como decir: “No gracias”, a través de rol-playing.

El juego de  role playing consiste en la práctica de  lo que un niño va a decir a un adulto o a otro niño, cuando se le presente una  situación determinada.  En muchas ocasiones por la educación recibida a muchos niños les resulta complicado decir a un adulto (profesor, padres de compañeros…) “no”, por ello debemos darles las herramientas necesarias para que sepan defenderse en estas situaciones. De igual modo sucederá cuando en el colegio, un amiguito le ofrezca un bollo o una chuchería, deberá saber explicarle que no lo puede tomar, pero que no pasa nada, porque tiene otros alimentos especiales hechos para él. Juega con tu hijo y ensaya diferentes situaciones.

Identificar productos de alimentación parecidos.

Es muy común que las familias busquen alimentos parecidos. Aunque esto ayuda a que el niño se sienta menos aislado al comer con amigos o en cumpleaños, es importante  ayudar  al niño a entender que sus alimentos son diferentes. Por ejemplo, si una madre realiza una tarta con un cereal sin gluten, debemos tener cuidado de que el niño no identifique que todas las tartas pueden ser aceptadas en su dieta.

Los padres deben dar ejemplo al mantener una actitud positiva ante la enfermedad

Los niños (aunque sean muy pequeños) son como antenas parabólicas constantes: aprenden por imitación; hay que ser coherentes con lo que les pedimos a ellos, dar ejemplo. Por este motivo es importante para los padres ser positivos aunque en ocasiones tengan  que fingir.  Los padres que mantengan la calma en un restaurante y busquen el lado bueno cuando su hijo asista a una fiesta de cumpleaños les mostrarán con su actitud que ser celiaco no tiene por qué obstaculizar su vida social. No podemos, ni debemos aislarlos.

•¿Sin gluten en el hogar?

Algunas familias pueden optar por no introducir el gluten en la casa, hacerla libre de gluten.  Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Las ventajas incluyen el riesgo reducido de contaminación cruzada, evita que el resto de la familia tome productos con gluten y el niño pueda sentirse diferente.

La mayor desventaja es el coste de los  alimentos sin gluten.   Pastas, galletas, pan… se encuentran al menos al doble o triple de precio que los alimentos con gluten.  En muchos hogares esto supondría un esfuerzo económico. Hay que darse cuenta de que un  niño tendrá que aprender a sobrevivir en un “mundo de trigo”;  por ello es positivo para el futuro que empiece a desarrollar habilidades en su propio hogar supervisado en un principio por sus padres.  Debemos mirar a largo plazo: evitar una frustración ahora no ayuda en el futuro, todo lo contrario. Podemos unificar aquellos productos que nos simplifiquen el trabajo en la cocina (harinas  y pan rallado sin gluten), pero no eliminar todos los productos que contengan  gluten.

¿Cómo competir con los fast food desde casa?

Regina Martín | 5 de septiembre de 2012 a las 21:05

Pizzas, hamburguesas, patatas fritas… Cada vez se instala más en nuestra cultura la llamada comida rápida, esa que la mayor parte de las veces suma calorías y malestar, cae como una bomba en el estómago no sólo por el tipo de nutrientes que aporta, sino también por las condiciones en que se consume. Los horarios de la mayoría de las oficinas, los escolares y los trabajos en general obligan a dedicarle menos tiempo del debido a ese maravillo placer que es comer, convirtiendo para muchos la alimentación en un mero trámite.

Todos estos aspectos son los causantes de la creación de movimientos y asociaciones que se preocupan por fomentar el uso y disfrute de una dieta sana y que nacen como contraposición a la popular comida rápida, entre ellos Slow Food.

¿Qué es el Slow Food?

Slow food, comida lenta, es un movimiento que se inicio en Italia en 1.986 de la mano de Carlo Petrini como protesta por la instalación de un restaurante de comida rápida, Fast food, en su ciudad. Su fundador lo resume de esta manera: “No tiene sentido forzar los ritmos de la vida. El arte de vivir consiste en aprender a invertir el tiempo en todas y cada una de las cosas”.

El movimiento Slow food se ha ido extendiendo por todo el mundo y hoy cuenta con más de 100.000 adeptos. Pretende luchar contra las prisas y la vida acelerada que nos afecta a casi todos. Su filosofía está resumida de la siguiente manera en su página web: “Mejorar la calidad de los alimentos y dedicar tiempo para disfrutarlos es una manera sencilla de infundir alegría en nuestras vidas cotidianas”.

Pizzas y hamburguesas no son malos alimentos, en el contexto de una dieta variada y equilibrada, incluso puede resultar una opción sana y apetecible, sobre todo para los adolescentes. Sin embargo, el problema se presenta cuando sustituimos otros alimentos imprescindibles como frutas y verduras por estos sabores estandarizados.

Lo importante es comer de una forma sana y equilibrada con o sin Slow Food. Os voy a dar una serie de recomendaciones más viables para la realidad cercana de una familia. ¿Cómo podemos acercar este movimiento a nuestra casa?

1. No asociar la comida rápida con un premio. “Si un padre convierte la visita a restaurantes de comida rápida en la fiesta del fin de semana o en la recompensa para un niño, termina generando una asociación de ese tipo de comida con éxito y alegría, lo que conlleva una mayor dependencia. Además, la fast food ofrece sabores muy intensos. Después de unas patatas Deluxe, ¿a quién le va a gustar una ensalada de lechuga?

2. Organizarse para que la comida sana también pueda ser rápida. Es imprescindible que las familias se tomen tiempo para preparar alimentos nutritivos sin que eso altere su ritmo de vida. ¡Hay que organizarse! Una buena idea es tener una guía de aquellos menús que iremos haciendo. Una buena fuente de inspiración son los menús escolares (que están elaborados por nutricionistas) de los que podemos sacar buenas ideas incluso copiarlas.

3. El congelador puede ser un buen aliado para dejar muchas comidas lista para comer en cualquier momento. Podemos hacer el caldo en una olla más grande y congelarlo, igual pasa con las lentejas, las cremas de verduras… Tan sólo hemos de sacarlo del congelador la noche anterior.

4. Podemos congelar los bocadillos, conseguiremos ahorrar mucho tiempo si dedicamos un cuarto de hora a la semana a prepararlos. Es recomendable preparar el bocadillo con el pan acabado de hornear, cuando esté bien crujiente y tostado. A continuación lo envolverlos en film transparente y lo dejaremos en el congelador. Ya sólo tendremos por la mañana que sacarlo y ponerlo en su mochila. De esta manera no tendremos “que tirar” de la bollería industrial.

5. A la hora de comer, suma colores a la dieta. Cuanto más intensos y variados son los colores en un menú, es mucho más saludable y nutritivo. Hay mil formas de hacer ensaladas, como alimentos para formarlas. Son rapidísimas de hacer, sólo es cortar, poner en el plato y aliñar

6. Es muy importante educar el sentido del gusto, incluir en la dieta sabores suaves y tradicionales, frente a los sabores intensos de la comida rápida.

7. Comed en familia al menos una vez al día. La comida es un punto de reunión familiar. Ambiente relajado y sin prisas. Favorece el aprendizaje por imitación.