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Autoestima y obesidad infantil

Regina Martín | 19 de febrero de 2012 a las 18:52

Los padres de Marta sobrepasada en peso vienen a consulta. Su madre es de peso normal, pero su padre es un hombre corpulento y excedido en peso. Tiene una hermana menor que es activa y por mucho que coma se mantiene en normopeso (¡injusticias de la vida!). Los padres comentan que el carácter de la niña se está deteriorando y que poco a poco se está aislando en su mundo interior. Marta tiene una pobre imagen de sí misma y expresa sensaciones de inferioridad y rechazo. La discriminación por parte de los adultos o de sus compañeras  provoca en Marta, depresión e inactividad que favorece el aumento de la ingesta de alimentos, lo que a su vez agrava o al menos perpetúa su cuadro de obesidad. Su madre ha intentado varias estrategias dietéticas, pero Marta sigue aumentando de peso. Ella dice que no es feliz debido al tamaño de su cuerpo porque la molestan y tiene problemas para hacer nuevos amigos. Y el problema se acentúa cuando Marta va de compras, esa ropa moderna y “a la última” que se ponen sus iguales a ella le queda pequeña y tiene que terminar comprando en la sección de  adultos. Sus padres desesperados preguntan como la pueden ayudar.

Esta historia que puede resultar un poco dura la padecen muchos niños con sobrepeso u obesidad. La obesidad acarrea muchos problemas psicológicos. El “gordito feliz” es un mito.

Los niños con sobrepeso son más susceptibles a tener problemas psicológicos y de que estos problemas persistan en la edad adulta. A los seis años, los niños ya han captado el mensaje social de que ser gordo es malo, y algunos niños con sobrepeso son rechazados y marginados socialmente o desarrollan una imagen corporal distorsionada.

El concepto imagen corporal es “la imagen que forma nuestra mente del propio cuerpo; es decir, el modo en que nuestro cuerpo se nos manifiesta”. La imagen corporal es muy importante para definir la autoestima después de la pubertad. Los adolescentes fundamentan en gran parte su autoestima en la aprobación de su propia corporalidad. Los problemas que acompañan a una mala imagen corporal son: baja autoestima, problemas con la identidad de género, ansiedad interpersonal, problemas en las relaciones sexuales, depresión.

La imagen corporal preocupa a edades cada vez más tempranas e incluso cada vez se dan trastornos de la conducta alimentaria a edades más jóvenes. Si el ideal de belleza impuesto es la delgadez ¿qué pasa con los niños y niñas que no cumplen con los criterios ideales que marcan nuestra sociedad? Un niño de 6 años ya ha aprendido las normas de atracción cultural, de ahí que elija a sus compañeros de juego basándose en sus características físicas. Los niños con obesidad sufren aislamiento y no les dejan participar en juegos o deportes. Están sometidos a un continuo estrés ambiental.

El ideal físico es normalmente muy elevado, sólo hay que ver los anuncios publicitarios, la moda, etc.

Los padres también ejercen una continua influencia en la imagen corporal de sus hijos. En ocasiones los padres o los abuelos se burlan del cuerpo del niño creyendo que así va a reaccionar. Pero esta forma de crítica destructiva puede afectar gravemente en el desarrollo emocional de su hijo. Es más difícil que los hijos olviden los comentarios crueles de sus padres que los hechos por sus iguales. Los hermanos también juegan un papel importante en la imagen corporal, y una de las obligaciones de los padres es evitar los “comentarios inocentes” entre hermanos, que en realidad no son tan inofensivos.

El tratamiento de la obesidad infantil incluye varios puntos:

- Dieta: Una dieta normocalórica es más efectiva que cualquier dieta restrictiva. Para el tratamiento de la obesidad infantil se recomienda mantener el peso más que reducirlo, mientras continúa el crecimiento longitudinal, con lo que se va mejorando paulatinamente el índice de masa corporal, resultando más eficaz que las dietas restrictivas

Actividad física: Hay que combinar la dieta con un incremento de actividad física y cambios hacia un estilo de vida más saludable. También es importante reducir las actividades sedentarias: ver menos la TV, ir al colegio andando, subir escaleras, ayudar en tareas domésticas…

Cambios conductuales: Hay estudios que muestran que se obtienen mejores resultados si se generan cambios conductuales.

Efecto de los padres: El tratamiento de la obesidad debe comenzar de forma precoz e incluir a la familia. El entrenamiento y la terapia familiar es más eficaz que tratar a los niños solos.

– Los objetivos deben estar puestos en logros pequeños y progresivos de la conducta, reconociendo que es necesario brindar apoyo a las familias durante los mismos.