A cuenta de las huelgas generales

Javier Chaparro | 13 de marzo de 2012 a las 14:13

UNA crisis económica afrontada de forma tardía hizo caer de forma anticipada el Gobierno de Zapatero y forzó un congreso del PSOE dedicado en su integridad a elegir nuevo líder. El debate de propuestas quedó aparcado y con él la búsqueda de soluciones que desde la izquierda se pueden y deben dar a una situación de paro y déficit público como la presente. Dicho de otro modo, lograr alternativas para que el edificio no se nos venga encima sin renunciar a una parte importante de los avances conseguidos en materia social.

Aunque lo que está en juego el 25-M es la Presidencia de la Junta, ayer, el acto central de los socialistas en Huelva fue la firma de una alianza con UGT contra el Gobierno de Rajoy, una prueba más de la conexión de la huelga general del día 29 con la celebración de los comicios andaluces. Nada que objetar desde la perspectiva de la independencia de cada organización, pero a los acuerdos hay que darles contenido y explicar qué coincidencias existen entre dos organizaciones más allá del rechazo frontal a la posición de un tercero. Hace dos años y medio, los sindicatos convocaron un paro general (29 de septiembre de 2010) contra la reforma laboral del Gobierno de Zapatero, pero ni aquella huelga seguida a medio gas por los trabajadores ni aquella reforma tuvieron efecto alguno, salvo el desgaste enorme de sus respectivos promotores. La prueba está en los resultados de los comicios generales del 20 de noviembre, que pusieron en manos del PP el Gobierno, y en el descenso de los apoyos que las dos centrales han venido experimentando en las sucesivas elecciones sindicales celebradas desde entonces, especialmente entre los trabajadores del sector público.

El sondeo de opinión realizado por Commentia para el Grupo Joly indica que la mitad de los encuestados (45,1%) considera que la reforma del PP ocasionará mayor destrucción de empleo, pero un porcentaje muy similar (44,4%) opina lo contrario, esto es, que se generará más trabajo y que aumentará la competitividad de las empresas. El resultado de la huelga nos dirá el grado de apoyo social con que cuenta el Gobierno, pero también el de los sindicatos. Y si alguno asume las consecuencias.

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