Condiciones para el pacto

José Aguilar | 16 de marzo de 2015 a las 12:13

Mientras Rajoy dobla la promesa de su pupilo Juanma con un desparpajo que escalofría (no medio millón de puestos de trabajo, sino un millón, en plan Solchaga, que aún estará arrepintiéndose de aquel compromiso tan comprometedor), Podemos y Ciudadanos, al calor de las encuestas, fijan sus condiciones para pactar con el PSOE ante una hipotética mayoría relativa que deja a medio camino el listón que se impuso Susana Díaz para situarse en posición de seguir gobernando. Una condición sobresale: el precio mínimo para empezar a negociar son los escaños de Manuel Chaves, en el Congreso, y José Antonio Griñán, en el Senado. Es previsible que Susana esté dispuesta a pagarlo, asesinando políticamente a sus progenitores. Cambiar a un Chaves y un Griñán por un Marín (Juan), candidato de Ciudadanos: he ahí el símbolo de la revolución política que está a punto de vivir Andalucía. Diecinueve y tres años de presidentes de la Junta, respectivamente, canjeados por ocho años de concejal en Sanlúcar de Barrameda. Con permiso del Partido de los Indecisos, que aglutina a uno de cada cuatro o cinco andaluces a cinco días del final de la campaña. Cinco días para camelarse a este bloque desorganizado.

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