El oráculo

David Fernández | 16 de marzo de 2015 a las 12:11

Es difícil adivinar por qué Susana Díaz adelantó las elecciones y se jugó su futuro con un órdago a la grande. Por más que IU se pasara tres pueblos al anunciar que sometería el pacto a la opinión de su gente, cuesta entender por qué abandonó una posición tan cómoda como la que disfrutaba. ¿Miedo al avance de Podemos? ¿Temor a la recuperación económica? ¿Afán de protagonismo? ¿El ánimo de pillar al PP e IU con el pie cambiado? Ni el Oráculo de Delfos lo sabe. Sus leales y el ambiente la convencieron de que la marca Susana Díaz era la mejor sobre el tablero. También le advirtieron de que la vista ante el Supremo del caso ERE con Griñán y Chaves podía suponer un serio revés a sus aspiraciones. De paso, al firmar una amplia victoria por adelantado, Díaz dejaría a Podemos como tercera fuerza antes de que se asiente en Andalucía, y podría ayudar a sus candidatos a cumplir un sueño en las municipales: desbancar en las capitales a los alcaldes del PP, que llevan tantos años en el cargo. El plan era perfecto hasta que llegaron las encuestas… y el debate. Llegó el debate y asaltaron las dudas. ¿Qué necesidad tenía Susana de exponerse a ser la primera en enfrentarse a Podemos y Ciudadanos teniendo en cuenta que el voto de castigo está cantado?, se preguntan ahora los cobistas. Sería una apuesta fuerte, a no ser que cuente con una red de seguridad, más allá del 22-M. En círculos cercanos al poder -y también en los bares- se habla ya de un posible acuerdo entre PP y PSOE para impedir que los antisistema gobiernen plazas claves como Andalucía, Madrid y Valencia. Felipe González fue el primero en lanzar la idea y se supone que presidirá la fuerza más votada.

Si los sondeos aciertan y vence el PSOE, Díaz ganará poder, pero tendrá que suspirar por la suerte de la gobernabilidad cada minuto. Dice que no pactará con PP ni con Podemos. Sería cómico que tuviera que tirar otra vez de IU. Si se toma la revancha en el debate esta noche, las dudas se esfumarán, pero de lo contrario ni el oráculo sabe lo que puede suceder.

  • luison

    Que manía de meter en el mismo bulto a Ciudadanos y Podemos. Son la noche y el día. La retranca bolchevique bolivariana es la antípoda de Ciudadanos, un partido joven, democrático, renovador, con las ideas muy claras y con un lider con unas cualidades, francamente difíciles de encontrar en el panorama político español (de ahora y de siempre), como son la inteligencia y el carisma. Algo realmente valorable si no fuera porque los andaluces somos los más conservadores que existen en Europa, seguimos con la corruptela y el psoe, como antes seguíamos con Franco. La clásica inercia andaluza.