“Operación Menina”

Antonio Méndez | 6 de diciembre de 2015 a las 1:47

En la patria de Celia Villalobos, Pablo Iglesias se mostró dispuesto a tomarse una café con ella, tras el primer round en el Congreso que perdió por abandono. Pero dudo que la encontrara. La ex ministra y ex alcaldesa ha optado en esta campaña por la guerra de guerrillas. Y lo mismo le da la espalda al líder de Podemos que a Juanma Moreno. Para eso ella se ha empecinado en alcanzar su octava legislatura seguida, cuando sus jefes le pedían una feliz jubilación. Así que Iglesias, cuyo partido una vez agotadas la ideas por tanta exposición mediática ha decidido rescatar “la casta” en su primer vídeo electoral para congraciarse con sus seguidores originales, abrió fuego ayer contra Rajoy pero por persona interpuesta.

A estas alturas los designios de Rivera son inescrutables. Los populares la atizan porque lo ven capaz de entregar sus votos al PSOE. Los socialistas le cuidan por si acaso es cierto. Pero para eso Sánchez debe quedar segundo en la carrera y el CIS le ha metido el miedo en el cuerpo. Pero Pablo, que aunque sea por las horas de maquillaje compartidas, algo debe conocer a Albert, asegura que Ciudadanos ya ha tramado un pacto para entregarle la presidencia a Soraya Sáenz de Santamaría , una vez cobrada tras el 20-D la cabeza del mejor ayudante de cocina de Bertín. “Operación Menina”, la bautizó ayer. Ni los guionistas de Antena 3 y la Sexta habrían podido ingeniar mejor campaña para justificar la ausencia mañana en el atril del PP del presidente del Gobierno.

Lo único que le faltaba a María Dolores de Cospedal. “No somos artistas ni tertulianos”, le dijo a Radio Nacional. Y opinó que ve demasiada frivolidad últimamente entre los políticos que se han aficionado a la televisión. Se podría pensar que la carga de profundidad la dirigía a su propio mandatario. Pero seguro que no. La secretaria general se ha debido coger un globo capaz de volar más alto que el de Calleja, al conocer que los estrategas de campaña de su partido en Madrid han decidido jugar al cartel con dos cabezas. Y no han tenido otra ocurrencia que sitar farola sí farola no a su intima enemiga de partido.

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