Por fortuna

Javier Chaparro | 9 de diciembre de 2015 a las 10:26

Me equivoqué en las últimas elecciones europeas por no ver la tele. Descubrí a Pablo Iglesias el mismo día de la votación, metido ya en la cabina electoral en busca de mi papeleta. Apenas le había visto de soslayo un par de veces en La Sexta, sin prestarle mucha atención. Me aburren los sermones, especialmente por parte de señores con pinta de enfadados que mueven los brazos al hablar. Me pregunté quién sería el memo que había aconsejado al líder de Podemos poner su cara en ese espacio de la papeleta que el resto de partidos reservan para colocar sus logotipos. Además, ni una sola encuesta había visto venir al tipo presuntuoso de la coleta, pero el memo fue servidor porque Podemos sacó esa noche cinco eurodiputados, se aupó como cuarta fuerza política de este país y yo me pasé el día siguiente buscando vídeos en Youtube para conocer algo sobre las propuestas del susodicho.

Volví a cometer un error de cálculo en las andaluzas y municipales de meses más tarde. El salto adelante lo dio entonces Ciudadanos, con Podemos ratificando su avance. Nadie lo hubiera dicho antes de aquellos comicios, pero la primera formación es hoy pieza básica en la gobernabilidad de Andalucía y, aunque más allá de Albert Rivera sea difícil citar el nombre de algún otro dirigente de C’s, tienen al alcance de la mano en estas generales convertirse en el segundo partido. Los de Pablo Iglesias y siglas más o menos afines controlan los ayuntamientos de Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Cádiz…

Que unos y otros son aún melones por calar lo saben hasta ellos mismos, pero afortunadamente son la vía de escape encontrada por centenares de miles de votantes ante la podredumbre de paro, corrupción y montañas de mentiras acumuladas. La otra opción hubiera sido la aparición de la misma ultraderecha que campa a sus anchas en media Europa (Francia, Alemania, Austria, Italia…) como altavoz de los descontentos.

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