Puro espectáculo

David Fernández | 9 de diciembre de 2015 a las 10:26

He de ser algo torpe porque aún no sabría decirles a qué edad podremos jubilarnos. Por más atención que puse en el debate ninguno de los candidatos me dejó claro qué medidas adoptará para que la Administración de Justicia sea ágil y garantice la independencia judicial. El espectáculo mediático es lo único que importa hoy, por eso al analizar la puesta en escena, los medios destacaron que Pedro Sánchez desperdició la ocasión de reivindicarse y que Pablo Iglesias estuvo más fino que un Rivera algo nervioso. Pero por más atención que puse, no logré enterarme de cómo demonios piensan impulsar una ley de educación consensuada para impedir que nuestros hijos hagan el ridículo cuando se publique el informe PISA.

Los expertos dicen que Soraya Sáenz de Santamaría salió viva del encuentro. Y que en realidad, ninguno de ellos, salvo Rajoy -que aceptó la derrota de antemano, porque hay mensajes que no tienen defensa posible- defraudó a su hinchada. Eso sí, nadie arriesgó y por tanto nadie pellizcó. Los indecisos acabaron con más dudas que antes. Y conste que clavar un mensaje de memoria en 60 segundos sin que sobre uno solo tiene su mérito.

Pero ninguno de los cuatro defendió un modelo concreto de Constitución y de sanidad pública. Y menos convencieron sus propuestas para combatir el paro. Por más interés que puse, en este terreno tampoco obtuve respuestas. Ha de ser el formato, que prima la sobreactuación y la forma sobre el fondo, porque de lo contrario no se entiende. Los candidatos y los asesores ponen tanto empeño en los detalles que olvidan la esencia. Encorsetados en una posición muy incómoda, ninguno expuso sus políticas sin red, sea para dirigirse a los pensionistas o para ocuparse de los impuestos. Ni siquiera en la reforma de la Administración se tiró alguno a la piscina. Sometidos a la supremacía de las cámaras, nadie logró acabar con el cuadro por su naturalidad, su programa, su carisma o por su sentido común. Los cuatro se ajustaron tanto al guión como los típicos usuarios de las redes a los que la vida siempre, siempre, les trata fenomenal. Como esto no cambie, los españoles acudirán a las urnas sin saber a qué edad podrán jubilarse, pero al menos sí sabrán cuál de los candidatos tiene las uñas más largas.

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