Sánchez ganó de mala manera

José Aguilar | 16 de diciembre de 2015 a las 6:39

Pedro Sánchez podía haber ganado el debate con limpieza, pero lo ganó de mala manera. Sus argumentos contra la autocomplacencia de Rajoy, su denuncia de las carencias objetivas de la recuperación económica y su crítica a las políticas de la desigualdad estaban fundadas. Ahí debió quedarse: habría derrotado a un contrincante que afrontaba el encuentro como un trámite engorroso ante un rival inconsistente. Pero Sánchez se sentía necesitado de dar un vuelco a una campaña en la que se ha visto desplazado y lo intentó de la peor manera posible, deslegitimando a Rajoy. Desde que en en el segundo minuto sacó a pasear a Bárcenas se transparentó su propósito. “Usted no es decente” incluso podría haber sido la conclusión de su argumentario, pero nunca la premisa, que es lo que fue. Ciertamente, aturrulló a Rajoy, preso de una nerviosera inconcebible en un presidente de Gobierno. Con haberle atribuido la responsabilidad política de la corrupción del PP se habría cargado de razones. Optó por cuestionar su honradez personal. Le ganó la partida, sí, pero a base de insultos. Propuestas no hizo ninguna. Vaguedades, buenas intenciones y proyectos sin cuantificar, todos.

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