Archivo de autor

Cosa de dos (XIV)

Rafael Román y Juan Ojeda | 22 de marzo de 2012 a las 11:45

Rafael Román: Tres campañas

LA campaña de elecciones en solitario no ha dado como resultado una sola, sino tres campañas simultáneas. La primera la encabezan Pepe Griñán, Javier Arenas, Diego Valderas y Pilar González y demás candidatos. Es la tradicional, la de los 5.000 kilómetros por nuestro territorio. La segunda es la protagonizada por el Gobierno de la nación. No me refiero a los actos de apoyo al candidato, es lo habitual. Me refiero a la institucional del Gobierno. Sólo falta que este viernes el Consejo de Ministros se reúna en los Reales Alcázares de Sevilla o en la Alhambra de Granada para que la campaña gubernamental descarada que ha llegado a comparar las reformas de Rajoy con las de la Constitución de 1812, en presencia del Rey, llegue al desquicio. Eso sí, sin ninguna bandera andaluza que, por lo visto, molesta. Montoro ayer cerró ese círculo vergonzoso de sectarismo atacando las deudas andaluzas, callando las demás. La tercera la lleva la juez. Perfectamente planificada, con mitin fin de campaña y todo. Dice Pepe Esteban en su Breviario del cocido que el buen chorizo ha de ser de carne entreverada y buen pimentón de la Vera. Desgraciadamente está repartido por todo el territorio nacional.

Juan Ojeda: Los apretones del PP

PARECE que lo del copago sanitario ya se ha olvidado como arma electoral y lo de la supresión del PER ha durado muy poco, así que ahora se intenta meter miedo en el cuerpo a los funcionarios de la Junta de Andalucía, diciendo que si gobierna el PP, pueden prepararse para una escabechina. Lo que pasa es que ése es un sector más bien reacio a los mensajes de los actuales mandatarios, con los que ha tenido sonoros enfrentamientos. Así que tampoco parece que eso vaya a servir para mucho, y como sólo quedan dos días de campaña, el PSOE bien podría inventarse algo nuevo y que fuese original e impactante, porque sólo hay que mantenerlo durante cuarenta y ocho horas. Por ejemplo, podrían decir que si Javier Arenas gobierna quitará la gratuidad de bañarse en las playas, o que va a poner una tasa por andar por las calles, o que el alumbrado público funcionará con monedas que habrá que echar en las farolas, lo que también podría aplicarse al agua de las fuentes públicas, y habrá que sacar entradas para usar las zonas verdes. Todo eso y más, porque inventar no cuesta nada, podría ser un catálogo de futuros agravios bajo un bonito título: los apretones del Partido Popular.

Cosa de dos (XIII)

Rafael Román y Juan Ojeda | 21 de marzo de 2012 a las 11:29

Rafael Román: Thatcherismo

ES lo que está viniendo. Y es lo que en Andalucía también se juega. Si ha habido en los años recientes un gobierno ideológico ha sido el de la Premier Margaret Thatcher. La misma senda siguió Ronald Reagan. Sus claves las podemos ver en las políticas que la derecha está ensalzando y practicando: mercado sin frenos, reducción del sector público, ataque a los sindicatos, recentralización frente a los poderes territoriales, ruptura del compromiso entre el capital y lo social, demonización del Estado de bienestar y abono de la división social… adobado con la soflama continua de la austeridad cartujana que predica y no practica. ¿A esto quien le pone freno? Pero, ¿por qué hay que ponerle freno? Porque van a bajar las rentas de las clases medias y las prestaciones y servicios públicos. Y porque la democracia precisa poderes y contrapoderes. A riesgo de parecer cursi dos citas clásicas lo explican bien. Jefferson dejó escrito que el buen gobierno no se efectúa por la consolidación y concentración de poderes, sino por su distribución y Tocqueville recomendaba repartir el uso de los poderes en varias manos, así la autoridad continuaba pero se hacía menos arrolladora y peligrosa.

Juan Ojeda: Cuestión de consistencia

LA mayoría sólida, ése es el término que, con bastante agudeza, está defendiendo Javier Arenas, por aquello de que lo de la mayoría absoluta suena demasiado absoluto. Pues eso, mayoría sólida para poder gobernar. Lo que pasa es que tiene a todos los demás enfrente, y ellos la prefieren líquida, o sea, inconsistente, derramable y embotellable, según los intereses de cada cual. El PSOE, por supuesto, sabe que su única oportunidad de conservar el gobierno de la Junta sería esa falta de solidez de la victoria del PP, que le permitiría el pacto con IU, a cuyo líder, Diego Valderas, se le ve cada día con más ganas de asumir responsabilidades de gobierno y, sobre todo, reconducir al PSOE por los abandonados caminos de la izquierda. Como el lógico, UPyD y PA, con lejanas aunque legítimas aspiraciones a entrar en el reparto de escaños, sueñan con que le resulte premiado su décimo de la lotería electoral, lo que les permitiría estar en la pomada aunque, en su caso, probablemente, le plantearían sus condiciones al PP y no a la suma de PSOE e IU, porque una mayoría entre los cuatro no sería ni sólida, ni líquida, sino gaseosa. Es una cuestión de consistencia.

Cosa de dos (XII)

Rafael Román y Juan Ojeda | 20 de marzo de 2012 a las 10:30

Rafael Román: Diluvio universal

NI equivocados, ni engañados. Los andaluces han votado en todas las elecciones pasadas lo que han querido, decía ayer mi compañero de columna Juan Ojeda, un hombre noble, donde los haya. De acuerdo totalmente con él. Pero es que la derecha andaluza -y más aún la española- han venido negando esa obviedad desde siempre, hablando en cada convocatoria del voto cautivo andaluz y denigrando a los andaluces por votar socialista hasta hace nada. Parece que en esta campaña las instrucciones para que ni enseñen ni metan la pata han tenido efecto y ya ni denigrarán ni venderán estereotipos desfasados de una Andalucía que no existe, salvo en la copla. Tampoco existió en el acto de La Pepa. Ni por el forro. Ni la bandera andaluza. Y su presidente obligado a ser mudo. Arenas dijo preferir TVE a RTVA para el debate electoral. Está disculpado porque la cosa tenía truco: no era para hacerlo, era para no hacerlo. Se cree ganador y no quiere arriesgar un triunfo que cree ya seguro, como verbalizó Rajoy. ¡Albricias! La derecha española nos perdona, pero con la condición de ganar. Y la que nos puede caer si vuelven a perder será de las lluvias que hacen época. El diluvio universal.

 

Juan Ojeda: Creerse lo justito

EN este fin de semana, último en que se podían publicar encuestas, y parece que precisamente por culpa de eso, se ha notado una cierta sensación de desánimo entre las filas socialistas. En los tres sondeos conocidos entre sábado y domingo, dos de ellos le daban una holgada mayoría absoluta al PP, mientras que otro lo situaba en esa franja diabólica de entre 54 y 56 escaños. Así que el desánimo debe de venir porque no parecen capaces de encontrar argumentos sólidos que, traducidos en mensajes electorales, sirvan para acortar distancias con lo populares. La reforma laboral ha tenido el efecto que ha tenido, a la espera de la huelga general, pero eso parece que poco o nada tiene que ver con los resultados de las autonómicas. Mientras que el copago sanitario y el anuncio de posibles rebajas en el antiguo PER, que ahora se llama Profea, han sido rechazados con rotundidad, en el primer caso, por Arenas y el mismo Rajoy y, en el segundo, por la ministra de Trabajo, Fátima Báñez. Total, que como decía un candidato del PSOE “to pa ná”. Y es que el personal, harto ya de malas noticias y peores augurios, sólo está dispuesto a creerse lo justito.

Cosa de dos (XI)

Rafael Román y Juan Ojeda | 19 de marzo de 2012 a las 13:32

Rafael Román: La Pepa

HOY la campaña descansa. Al menos cambia de formato. Los líderes políticos nacionales y andaluces han acudido ¡juntos! a rendir homenaje a la primera Constitución española, La Pepa de 1812, en un Cádiz radiante. El inglés William Hazlitt se entusiasmó: “Los ecos de la libertad habían despertado otra vez en España y de nuevo despuntaba el amanecer de la esperanza humana”. Pero la Constitución fue tan desgraciada como el propio devenir de las libertades españolas. Símbolo convertido en mito por anhelada, por llorada, porque muchos dieron su vida por ella. Así ha sido la historia de la conquista de la democracia en España. Tanto que nuestra generación está disfrutando su periodo más prolongado. Somos afortunados porque los que nos antecedieron sufrieron persecución, exilio y muerte por defender su legado. Los tiempos hoy son otros y los peligros distintos. Lo ha entendido bien Jordi Sevilla cuando ha escrito su libro Para qué sirve hoy la política con un subtítulo con el mal que nos aqueja “Una democracia para escépticos”. Una democracia verdadera exige la inclusión de cada vez mayores sectores sociales y debe preocuparnos que nadie se quede ni fuera ni atrás. Ese es el reto.

Juan Ojeda: Ni equivocados ni engañados

MI compañero de esta sección, Rafael Román, al que desde hace mucho tiempo le tengo un gran respeto, terminaba ayer su columna con la frase “que lo cuente Arenas”. Y yo coincido absolutamente con él, o sea, con que lo cuente Arenas, aunque sé, con toda seguridad que, aunque decimos lo mismo, estamos queriendo decir cosas distintas. Para mí, eso de que lo cuente Arenas significa que al candidato del PP a la Junta hay que darle el espacio de credibilidad necesario para que no se malinterprete lo que dice en contra de lo que dice. Por ejemplo, si Arenas ha dicho que no es partidario del copago, lo que después ha sido ratificado por el propio Rajoy, se le debe suponer que su propósito es no introducir el copago en la sanidad andaluza. Es como si, cuando Griñan dice que quiere acabar con el paro en Andalucía, se pusiera en duda que de verdad quiera hacerlo. Andalucía es un pueblo razonable que ha votado siempre lo que mejor le ha parecido -que ya es hora de que dejemos de creernos lo del servilismo electoral- y que dentro de unos días va a votar también lo que mejor le parezca, sin miedos y, pase lo que pase, los andaluces habrán acertado. Quienes se equivocan son los que piensan que a Andalucía se la puede engañar. Así que, ni equivocados, ni engañados.

Cosa de dos (X)

Rafael Román y Juan Ojeda | 18 de marzo de 2012 a las 19:52

Rafael Román: Revisión autonómica

CRÍPTICAS palabras las que pronunció hace unos días Javier Arenas afirmando que hay que hacer un análisis crítico del Estado de las Autonomías. ¿Qué quiso decir? Este debate es el que afecta al futuro de Andalucía como comunidad autónoma dentro de España. La carrera autonómica andaluza siempre ha tenido a la derecha andaluza o en la oposición o a rastras. Para el último Estatuto se llegó a un acuerdo que reconcilió a la derecha con la autonomía. Pero, ahora, Arenas avisa de la necesidad de un análisis crítico de nuestra posición en España. Los sindicatos andaluces invitan a defender los derechos conquistados y evitar una regresión autonómica. Diego Valderas ha sido el más duro advirtiendo que la Constitución y el Estatuto no se dobleguen ante el Estado o ante el PP. Quizá quien sabe de las intenciones de Arenas sea la dirigente del PP en Cataluña que con tanta facilidad y gusto ayuda al gobierno de Convergencia y Unió, que no oculta sus intenciones de convocar un referéndum para el año 2014 ni tampoco su pretensión de modelo fiscal similar al concierto vasco. A pesar de ello, no le falta el socorro para el día a día del PP, sin hacerles renunciar a nada. Que lo cuente Arenas.

Juan Ojeda: Lo que se puede hacer

QUEDAN sólo cinco días de campaña y, a estas alturas, algunos estrategas electorales del PSOE piensan que, si se pudiera prolongarla quince días más, podrían darle un vuelco a unos resultados que, incluso para muchos socialistas, aparecen como un pronóstico favorable a una contundente victoria de PP. Pero como esa prórroga es lo que podríamos llamar un escenario imposible, no merecería más comentario, si no fuese porque refleja un estado de ánimo y porque implica un reconocimiento de hecho de un error de partida. Y es que el PSOE inició la movilización electoral con retraso y poco gas, dándole mucha ventaja al PP, al que permitió salir, en términos de Fórmula 1, en el primer puesto de la pole. Cierto que eso fue un error estratégico debido a problemas internos pero la actual equivocación está en pensar que más tiempo de campaña supone más votos. Esto se debe a que no han hecho un acto público de reconocimiento de sus propios errores y tampoco han planteado un proyecto alternativo a su propio proyecto. Difícil de entender, pero cierto. Por eso le han dejado mucho terreno libre al PP para que diga lo que no se ha hecho, lo que no se debería haber hecho, lo que se podría haber hecho y lo que se puede hacer.

Cosa de dos (IX)

Rafael Román y Juan Ojeda | 17 de marzo de 2012 a las 7:57

Rafael Román: Sermómetro y excepción

LAS encuestas del CIS y de Grupo Joly, aunque daban mayoría al Partido Popular, no se la concedían holgada y, por tanto, dejaban un espacio para que el resultado fuera incierto en la formación del Gobierno Andaluz. El sondeo de la Cadena Ser ahonda las diferencias y pone en posición más cómoda al partido de Javier Arenas de cara al día 25. Pero su muestra es la más reducida de todas, y hay tres respuestas que inquietan al PP. La gente se define contra la reforma laboral, se muestra a favor de la convocatoria de profesorado y, sobre todo, no considera a Arenas el candidato idóneo para su partido. El Partido Socialista tiene dos puntos débiles: la crisis interna y el asunto de los ERE. Hasta ahí, es una encuesta de las que dan una mayoría al PP, pero la atribución de escaños por provincias, con 800 entrevistas para toda Andalucía, es irrealizable, con lo que la concentración del voto en determinadas circunscripciones puede deparar sorpresas. Hay esperanza para el PSOE, porque no se sabe como será el reparto provincial. Andalucía todavía puede ser la excepción necesaria a la uniformidad y el retroceso que pretende el PP, salvo donde deja manga ancha: a los nacionalistas.

Juan Ojeda: El pescado está vendido

ESTA vez ha sido el barómetro de la Cadena Ser el que ha irrumpido en una campaña en la que, desde la publicación de la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), se había observado un cierto rebrote de optimismo en las filas socialistas, después del desánimo inicial experimentado con los primeros sondeos. Esos diez puntos de diferencia que señala el barómetro entre el Partido Popular y el PSOE supondrían para el primero una clara mayoría absoluta y eso, a estas alturas, hace más difícil vender el mensaje, que ya estaba calando del “sí, podemos”. Así que para poner freno a lo que parece una fácil carrera de los populares hacia la victoria en el 25-M, ya verán ustedes como vamos a tener copago farmacéutico hasta en la sopa. Y por mucho que el candidato Javier Arenas haya firmado que no es partidario de imponer ese canon en Andalucía, como se ha hecho en Cataluña, se va a convertir, en la mano de los socialistas, en el ejemplo de todos los males que nos pueden venir si aquí llega a gobernar el PP. Es lógico que lo utilicen, porque en campaña casi todo es válido, pero no parece que vaya a servir el copago, ni el prepago, ni el repago. Se repetirá lo que se quiera, pero da la impresión de que el pescado está vendido.

Cosa de dos (VIII)

Rafael Román y Juan Ojeda | 16 de marzo de 2012 a las 10:50

Rafael Román: Lluvia de tasas

NOS han recordado desde el Partido Popular que trabajamos poco. Más acertado hubiese sido que Cospedal manifestase que trabajamos pocos. Sólo una s de diferencia. Pero lo segundo es verdad y lo primero está desmentido por todos los informes. además, personas cercanas que le cuenten los consejos de administración que ocupan. Ya van por cuatro. Pero ese pecado se queda en venial, propio de los nuevos políticos del culto a la imagen, si lo comparamos con el pecado mortal en el que ha incurrido el Partido Popular con la lluvia de tasas que ha facilitado que saque adelante el gobierno nacionalista de Cataluña. Llevan años clamando en Andalucía por la rebaja del IVA al sector turístico y se plantan ahora con el apoyo a una nueva tasa de uno a tres euros por cada pernoctación. Las tiendas de todo a cien se han trasladado a los mostradores de las farmacias. Ya saben. Un euro por cada receta. Copago o repago. Lo estas viendo. Está pasando. Y el Partido Popular lo está apoyando. El programa de bajada de impuestos es incesantemente inexistente. Porque ya se anuncia una subida de los impuestos para los vehículos diÉsel y del alcohol, el tabaco, la luz, etcétera… Estamos fritos. A tasas.

Juan Ojeda: No era esto

AHORA que estamos en el ecuador de la campaña, hay que reconocer, si queremos ser sinceros, que no se han cumplido nuestras esperanzas en ella depositadas. Y no es guasa, porque uno creía que si, desde 1990 hasta ahora, Andalucía no había concurrido en solitario a unas elecciones autonómicas -porque lo de Asturias no interfiere-, aquí no se iba a hablar de otra cosa que de Andalucía, porque hay mucho que hablar. Pero resulta que no, que nuestra tierra y nuestros problemas se quedan en un segundo plano, como si nuestras elecciones coincidiesen otra vez con unas generales. Y esto da la impresión que está ocurriendo porque el presidente de la Junta y candidato del PSOE se está dedicando a criticar lo que está ocurriendo en España y la actuación del Gobierno del PP, y no quiere entrar a hablar de lo que aquí pasa, que pasa mucho, y de lo que hay que hacer para arreglarlo, que también es mucho. Cierto que Javier Arenas está centrando su mensaje en lo que ha pasado y está pasando en Andalucía. Pero la estrategia de la otra parte es no hablar de lo suyo sino de lo que hacen en Madrid los de Arenas. Y con Valderas, dejan que ruede la bola, que ya caerá en el hueco de la ruleta. O sea, que no era esto.

Cosa de dos (VII)

Rafael Román y Juan Ojeda | 15 de marzo de 2012 a las 10:59

Rafael Román: Transferencia coactiva

VAYA título! Arenas prometió no abaratar el despido. Pero se ha hecho lo contrario en la reforma laboral. Las promesas en las elecciones, dicen los cínicos, se hacen para no cumplirlas. Pero no son lo mismo las promesas genéricas que las que afectan directamente a la vida de las personas concretas. Hoy los trabajadores que llevan en sus empresas 15, 20, 30 años, en la actual coyuntura de deriva económica negativa, se ven en el peligro de verse en la calle sin el capital acumulado que era la indemnización que les correspondía por los años trabajados. Si se hace efectivo, eso se llama expropiación. Se ha producido una “transferencia coactiva” de lo que era una propiedad privada del trabajador pero no hacia el Estado, sino hacia el empresario. El Estado, por medio de un Real Decreto, ha realizado una expropiación y el beneficiario ha sido un tercero. Las argumentaciones sobre el momento económico, Europa, la prima de riesgo y el primo de Rajoy pueden ser interminables pero los hechos son definitivos.
El salvavidas de muchas familias ha sido pinchado inmisericordemente sin mediar interés social ni utilidad pública para llevarlo a cabo. ¿Quién responde de la promesa?

Juan Ojeda: Un acto de fe

CUANDO ya ha transcurrido un quinto de la campaña, tiene uno la impresión de que poco tiene que ver con los manidos tópicos de campaña, a pesar del trasiego de las caravanas electorales y de los mensajes recurrentes, los de unos invocando al miedo de lo que puede venir si ganan los otros y los otros metiendo el dedo en la llaga de la corrupción, el paro y la mala gestión, aunque todos saben que la decisión de esa parte del electorado, que puede dar o quitar la mayoría absoluta, está tomada, se está tomando o se va a tomar en una dimensión distinta. Cada uno dice lo que tiene que decir pero cada cual escucha lo que quiere escuchar. El PP sabe que su triunfo está no en movilizar a su propio electorado, que está deseoso de ir a votar, sino en que se quede quieto esa parte del electorado del PSOE que se quedó en su casa en las municipales y en las generales. Eso también lo saben los socialistas, que han hecho el cálculo de que si consiguen recuperar 120.000 votos de los que le volvieron la espalda, podrán evitar la mayoría absoluta del PP. El problema es que, con la que ha caído, no tiene mucho que ofrecer y sus mensajes tienen poco gancho porque el miedo al otro cada vez funciona menos. En el fondo, lo que están pidiendo es un acto de fe.

Cosa de dos (VI)

Rafael Román y Juan Ojeda | 14 de marzo de 2012 a las 12:04

Rafael Román: Último escalón

COSPEDAL ha manifestado que, sobre la imparcialidad de TVE, “habría mucho que opinar”; Arenas dice directamente que Canal Sur no es neutral, y el TSJA ha resuelto que Onda Cádiz – ciudad desde donde escribo- tampoco lo es. Por lo visto, estamos rodeados de periodistas falaces por todas partes. La profesión debería convocar con toda urgencia un congreso sobre la imparcialidad. ¡Ah! Y los políticos otro sobre la prensa libre.
Alexis de Tocqueville, después de destacar que amaba la libertad de prensa mucho más por los males que impide que por los bienes que aporta, subrayaba que en los Estados Unidos cada periódico tiene individualmente poco poder pero que en su conjunto es el primer poder después del pueblo. Por eso, después del reciente bochorno de la silla vacía, la estimación de la cultura política de Andalucía ha bajado muchos enteros aquí y en toda España. Si como los sesudos tratadistas Rawls y Habermas ponen como culmen de la democracia la que tiene la característica de deliberativa -argumentación y discusión pública de las propuestas- está clarísimo que hemos bajado al último escalón de la democracia: la democracia de los eslóganes. No nos lo merecemos.

Juan Ojeda: El debate de nunca empezar

GRIÑÁN y Valderas llevaron a cabo su debate, el suyo, en Canal Sur con dignidad, aunque el verdadero protagonista, Javier Arenas, no estaba allí, sino en Antequera. Pero su sombra estuvo planeando antes, durante y después del debate. Y digo debate. Y digo debate, aunque no estoy muy seguro de que ése sea el nombre que mejor define a lo que vimos y oímos el lunes por la noche. Porque un debate de verdad necesita tensión, y eso es muy difícil de conseguir cuando los que se enfrentan son dos candidatos que aspiran a ser socios de gobierno. Y eso que Valderas no se anduvo con remilgos a la hora de echarle en cara a Griñán los escándalos de los ERE, el millón largo de parados y el abandono de convicciones de izquierdas. Sin embargo, Griñán aunque hizo alguna referencia a incoherencias, pasadas y presentes, de Izquierda Unida, se anduvo con mucho cuidado ya que, por una parte, daba la impresión de blindarse en su papel institucional de presidente de la Junta y, por otro lado, no molestar demasiado a futuros aliados. En resumen, que el debate, si lo fue, poco aportó de cara a las perspectivas electorales, porque no se desarrolló entre los dos verdaderos contendientes. Pero ese debate, el otro, tiene uno la impresión, por mucho que Arenas esté dispuesto a hacerlo, de que va a ser el debate de nunca empezar.

Cosa de dos (V)

Rafael Román y Juan Ojeda | 13 de marzo de 2012 a las 12:55

Rafael Román: Elecciones en solitario

PARA qué quería Arenas elecciones en solitario? Para que se debatieran los problemas de Andalucía. ¿Por qué criticaba Arenas las elecciones andaluzas juntas con las generales? Porque se solapaban los temas y se ocultaba el debate andaluz. ¿Por qué el régimen socialista andaluz huía de las elecciones solas? Porque le convenía el manto de Madrid. Al modo de los padres Astete y Ripalda este catecismo de Javier Arenas lo hemos escuchado durante bastantes años. Hasta que llegó la hora. Llegado el momento de la verdad -elecciones en solitario-, el debate de los problemas de Andalucía importa menos o nada. Como los temas los va escalonando convenientemente la juez, sobran todos los demás. Con hacer de altavoces de los razonados autos judiciales, tenemos la campaña. No es de recibo que una campaña electoral no tenga debates a dos ni debate a tres ni en ningún formato. Por cierto, TVE, cuando Javier Arenas estaba en el Gobierno de Aznar, también fue condenada. Por la manipulación informativa sobre la huelga general de 2002. Lenin le dijo a Fernando de los Ríos en 1920 “¿Libertad, para qué?”. Los andaluces ahora podrán decirle a Arenas: “¿Elecciones separadas para qué?”

Juan Ojeda: Elecciones en solitario

LOS candidatos no han caído en que hoy es martes y 13, o no son supersticiosos, porque siguen a su bola, sin hacer caso del mal fario. Y como uno tampoco es supersticioso, salvo que las circunstancias lo demanden, hoy vamos a dedicarle estas líneas a los pezqueñines de la política, o sea, los partidos chiquititos, como el Partido Andalucista (PA), Unión, Progreso y Democracia (UPyD), EQUO y algunos más, que compiten sin recursos, sin medios y sin apoyos, por un espacio, que, conforme avanza la campaña, se convierte en más estrecho. Tienen mérito, porque sus carencias económicas y orgánicas las suplen con imaginación y esfuerzo personal. Y, claro, a algunos de ellos les alimenta la ilusión de que pudieran obtener algún escaño que, en caso de que no hubiese mayorías absolutas, les daría un protagonismo inesperado en la próxima legislatura, rompiendo lo que parece predestinado a ser una batalla a tres, o a dos y a uno. No es fácil, pero ahí siguen intentándolo. Algunos piensan que estorban, porque les restan algunos votos a los que compiten por arriba, pero le ponen su poquito de pimienta a una campaña excesivamente sosa, previsible y centrada en dos. Por eso, pezqueñines, sí, gracias.