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‘Speakers’ corner’ con Javier

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de marzo de 2015 a las 14:37

Juanma Moreno, en Almería. Foto:  Francisco J. Fernandez

Juanma Moreno, en Almería. Foto: Francisco J. Fernandez

 

Juanma Moreno empieza el día en Jazatrans, una empresa dedicada al transporte en carretera con sede en El Ejido. Allí lanza una serie de compromisos para fomentar las exportaciones y vuelve a arrearle a la candidata socialista con que las únicas exportaciones por las que se preocupan son la spropias para archarse a Madrid. No pierde ocasión el aspirante. El acto no es que sea en un sitio especialmente lucido, pero nos deja dos hechos reseñables. El primero es la consabida foto montado en la cabina de uno de estos gigantes. La segunda es que Javier Arenas aparece por primere vez en la campaña al lado del candidato. Aparece el de Olvera sonriente como siempre, resalta la kilómetrada que lleva encima (“vengo de Ayamonte”) y destaca lo bien que ve al candidato. Raro sería que dijera lo contrario, por otra parte. A decir verdad a uno le da la impresión de que el candidato y su antecesor bien podrían ser familia porque los gestos de uno y otro se parecen cada día más.

Tras la visita ejidense, la caravana se va a Almería para darse el tradicional paseo de mediodía por las calles céntricas de la ciudad. La provincia es objetivo número uno para los populares, que no se quieren dejar comer la tostada por un PSOE que sueña con arrebartarles un feudo histórico. Tras los consabidos besos y abrazos, chascarrillos y apretones de manos llega la sorpresa del día, el estreno de la mitad de la campaña. Al llegar al mercado central, el candidato se sube a una especie de poyete (algo así como una caja de cerveza forrada de fieltro gris) y se dirrige a los almerienses en mitad de la calle, sin distintivos del partido ni micro. Es un speaker’ corner, importado directamente del Hyde Park londinense. Los estrategas de campaña buscan epatar siempre y con esto quieren que el candidato aparezca más cercano y accesible a los ciudadanos. La idea es buena, claro que la amplia corte que acompaña a Juanma Moreno impide a esos ciudadanos acercarse mucho. Ya se sabe que en campaña es importante estar con el líder del partido, no vaya a se que luego te digan algo.

El aspirante insiste en su mensaje habitual de regeneración, de oportunidad d eoro, de que el voto es oro líquido, de que después de 33 años toca el cambio… La cosa está simpática y no son pocos los que se acercan preguntando quién está formando este revuelo y qué hace ahí. Al aspirante le gusta el contacto directo, se le da mejor que el mitin y por primera vez en la campaña dice que su compromiso es “reformista y centrista” -atentos a esto que lo vamos a escuchar más y es una llamada a ampliar la base electoral-. Saca también la anécdota del día, en esta ocasión protagonizada por una señora que le ha pedido que quite el impuesto de sucesiones porque ella está muy mayor y quiere dejarle a sus hijos el fruto del trabajo de su marido emigrante en Alemania. Que de vivencias tiene este hombre.

El relato emociona al personal que acaba aclamando a Juanma Morreno como “presidente, presidente” cuando este se baja de la tarima feliz y contento por el resultado de su innovación de campaña. La cosa ha salido bien, sorprende y garantiza cierto impacto. Y todos se van contentos, empezando por Javier Arenas que ve “muy bien” a su candidato porque “está haciendo un campañón”. Todo un halago viniendo a uno al que le llamaban el campeón.

Entre Bauzá y el Madrid

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 12 de marzo de 2015 a las 16:57

Juanma Moreno se ha dado esta mañana un paseo electoral por territorio amigo, Estepona, rodeado de sus afectos en el partido y con la compañía estelar del presidente balear, José Ramón Bauzá. Tiene el líder isleño hechura de triunfador cuando pasea por la calle. Va tan suelto y sobrado de empatía que casi se come al candidato, quien no es que sea manco en esto de repartir besos y abrazos en busca de votantes. Ambos comparten ese nuevo perfil de líder popular al que le pica la corbata y son más de chaquetita sport y vaqueros desgastados.

Juanma y Bauzá, que no hay confianza para llamarle José Ramón, pasean por tiendas, bares y bancos. En el banco, que antes fue caja, se encuentran con una gruppie popular. Mari Carmen Flores vive ahora en Valencia porque su marido tuvo que emigrar allí en busca de trabajo, pero es malagueña y esteponera de pro. “A mi no me hace falta que me convenzan y si hay que hacer campaña se hace”, afirma orgullosa a los periodistas. Está entregada y confía mucho en la capacidad de los populares, tanto que “voy a hablar con el alcalde a ver si le consigue algo a mi marido, que yo no quiero estar en Valencia”. Para su marido y para su hija, “la pequeña”.

El paseo continúa entre besos y abrazos hasta que los medios asaltan al presidente balear para lograr unas palabras de apoyo a su compañero. Bauzá repite los tópicos, que si es el mejor, que si tiene experiencia, que si está cargado de ilusión, que si es el único que garantiza el cambio… y que hay que reflexionar. Hasta los periodistas tenemos que reflexionar si queremos el cambio, así que tenemos que votar a Juanma, afirma tranquilo. Hasta ahora nos habían confundido con miembros del PP e incluso nos habían reñido por ir en un autobús con una gran cara del candidato, pero no nos habían pedido el voto.

El voto lo tiene decidido Antonio, quien, textualmente “regenta y paga las facturas” de una tienda de ropa llamada Apresto situada al principio de la calle Real de Estepona. Ha sido el primer agraciado con el apretón de manos del aspirante y su petición de voto. No se tapa Antonio en lo del sufragio, que lo tiene claro, tanto como que el domingo 22 “si gana el Madrid ya tenemos el día completo”. Está difícil la cosa.

De tomates y zapatos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 11 de marzo de 2015 a las 17:51

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Sexto día de campaña; mañana agrícola-campestre. Toca la cooperativa Las Nieves, en Los Palacios, y la explotación de pasto moreno que David Martín tiene cerca de allí. En la cooperativa huele de maravilla a fruta fresca y a verduras recién cortadas. Sus más de 1.000 socios son unos valientes que hace años decidieron ampliar negocio con un supermercado con el que frenar a la gran distribución y hacer las delicias de los clientes. Precio y calidad, clave del negocio. Las mandarinas, qué buena pinta que tienen, salen a 0,60 el kilo; las manzanas rojas para el recreo de los niños, a 0,85; el tomate pera para un buen salmorejo, a 0,75; el melón presiesta, a 1,25, o el coco, sí el coco, a 0,95. Y luego está el tomate de ensalada, el rey de la casa. Con monárquico nombre Corona de Las Nieves, a 0, 65. Este tomate, créanme, te mira a los ojos pidiendo que lo cortes con cariño a rodajitas, lo riegues con un oliva virgen extra cordobés, le piques unos ajitos de los que por allí hay, lo decores con un poquito de sal y lo riegues con una cervecita fresca. Manjar de dioses.

Delante de los tomates dio Juanma Moreno su rueda de prensa de mediodía rodeado de la habitual clac vestida de campaña. El candidato mantiene su sempiterno atuendo sport y quienes le acompañan hacen lo que pueden. Juan Bueno, el número uno de Sevilla, decidió quitarse la corbata a pesar de llevar traje y castellanos, una costumbre heredada de Javier Arenas que sigue quedando tan mal en él como en Javier Arenas. Si dios inventó las americanas y los chinos (pantalones) fue precisamente para evitar que alguien vaya en traje sin corbata. No invente, caballero.

En los cargos políticos falla casi siempre el look rural, lo que les lleva a los pobres a moverse por el campo como si fueran madrileños que lo más verde que han visto en su vida es la maceta de romero que tienen en su casa. Me ha conmovido esta mañana la presencia de un señor de muy sevillanas maneras con tan poca pinta de cargo público como de agricultor, De arriba hacia abajo: gomina, gafas de sol redondas de pasta, chaleco anudado al cuello, camisa de rayas, vaqueros estudiadamente gastados y zapatos, qué zapatos, de ante y con escudo nobiliario bordado. Esperaba tranquilo y pausado al candidato a la puerta de la cooperativa, con ese aire como de yo pasaba por aquí pero llevo varios días preparando la cita. No sé si habrá saludado al candidato, lo que estoy seguro es que no se ha subido al tractor.

Y luego nos hemos ido a conocer a David, un joven de 33 años que nos ha contado a pie de obra, o de plantación que el mismo, su experiencia emprendedora con el pasto moreno. Al candidato se le ha visto suelto, se ha agachado a tocar la hierba y se ha interesado mucho por el devenir empresarial de David. Todo perfecto, con cuña para resaltar los logros obtenidos en la ultima PAC incluida. Cercanía y apoyo al agro andaluz. Hasta que se ha hecho el silencio y alguien ha dicho al fondo: “Nos hemos equivocado de zapatos”. Silencio general. Aquí no ha pasado nada, pero señora, al campo no se puede venir de cualquier manera. Por mucho que estemos en campaña.

“Es muy pequeñina”

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 10 de marzo de 2015 a las 14:35

Soraya Sáenz de Santamaría, con el alcalde de Huelva y Juanma Moreno en el mercado del Carmen. / Foto: Alberto Domínguez Soraya Sáenz de Santamaría, con el alcalde de Huelva y Juanma Moreno en el mercado del Carmen. / Foto: Alberto Domínguez
Perseguir a Soraya Sáenz de Santamaría en campaña es realmente complicado. La vicepresidenta se mueve a ritmo acelerado en sus paseos electorales y complica la opción del retrato. Hace un rato ha estado en el mercado del Carmen de Huelva, donde, a la velocidad del rayo, ha estrechado manos, ha dado besos, se ha hecho algún que otro retrato -eso de los selfies es un horror- y hasta ha tenido tiempo de tomarse una cañita y una tapa de tollo (un derivado del cazón) con tomate en el bar Casa Miguel.

La visita a la plaza -que suena mejor que mercado- transcurrió según lo esperado. A medida que la vicepresidenta pasaba más tiempo en el interior mayor era el revuelo y más posibilidades había de que se formara el taco. A pesar del ritmo de marchadora polaca que imprimía a su caminar, quienes lograban acercarse le decían lo guapa que es, lo que gana en directo respecto a cuando se la ve en la tele, lo bien que lo ha hecho el Gobierno y las ganas que hay de cambio en Andalucía. A uno siempre le queda la duda de si en estas visitas -las de todos los partidos- los elegidos para el beso y la charla forman parte de la plantilla. Como esos policías de las películas que se camuflan entre la gente para detener al malo. Sin embargo, la realidad cambia las cosas e, igual que le pasó ayer a Juanma Moreno en Sevilla, también hubo en este caso afición visitante -por supuesto considerada como topos enviados por los demás partidos por parte de los afectos al PP- que decía por detrás que la cosa está muy mal para tanta visita electoral, que a buenas horas mangas verdes y que más trabajo y menos postureo.

Eso, claro, los que están más movilizados. Que otra cosa son los observadores neutrales y más amantes del morbo. Estos son los realmente buenos, porque son los que se acercan a preguntar quién anda liando tanto jaleo y reciben como respuesta, por ejemplo, que “esta es la muchacha que está con Rajoy”. O los que andan corriendo para hacer una foto y se desesperan porque no hay manera de hacerla porque “es muy pequeñina”. Y pequeñina, pequeñina, la verdad es que la vicepresidenta lo es. Aunque, como dice un parroquiano de Casa Miguel “no se olvide de que los chiquititos matan a los grandes y si no acuérdese de David y Goliat”. Y no seré yo quien ponga en duda que Soraya es capaz de tumbar a Goliat. Que se la ve con mucho mando.

“Dame un abrazo, me cago en diez”

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 9 de marzo de 2015 a las 13:57

Juanma Moreno saluda a un trabajador por la calle. / Antonio Pizarro

Juanma Moreno saluda a un trabajador en la sevillana calle Sierpes. / Antonio Pizarro

 

Juanma Moreno se ha dado esta mañana su primer paseo electoral por las calles de una localidad andaluza. Lo cierto es que ya ha tardado el aspirante a terminar con 32 años de socialismo en palpar la realidad de los ciudadanos. El arranque de campaña, el programa del sábado en Telecinco y la preparación del debate de Canal Sur de esta noche lo habían mantenido al margen del acto de campaña por excelencia mientras que su rival, Susana Díaz, se ha dedicado el fin de semana a besar y abrazar todo lo besable y abrazable.

Pero a Juanma Moreno eso no parece preocuparle y ha sacado su cara de niño bueno sonriente para recorrer la calle Sierpes en un baño de multitudes. Es curioso esto de los paseos electorales en los que el candidato va saludando al personal que le ponen por delante quienes le acompañan, quienes a su vez casi impiden que nadie se le pueda acercar. Pero Juanma tiene claro que eso no va con él y por eso ha desplegado todo su encanto personal a la caza del voto. Lo ha hecho, dicho sea de paso, en una zona en la que por lo visto en el camino no es que tenga mucho público en contra.

Aquello ha parecido un poco como esa canción que cantábamos en misa, el Viva la gente, en la que todo el mundo se saludaba por la mañana. A falta de cartero y lechero, el candidato ha estado con dependientas de tiendas variadas, operarios de telefonía que colocaban fibra óptica, señores y señoras mayores y menos mayores y hasta una religiosa que le ha pedido que haga las cosas bien. Azorada por las cámaras y los medios, que somos otra de las cosas que desnaturalizamos el acto electoral, la diminuta y delgadísima señora se ha limitado a decir al aspirante que “le pido al señor que hagáis las cosas y no lleguéis tan lejos” y a pedirnos a los medios “que seáis muy buenos y muy claros”. Difícil petición tiene el Señor por delante.

Juanma Moreno habla con trabajadores por la calle. / Foto: Antonio Pizarro

Juanma Moreno, recorriendo la calle Sierpes. / Foto: Antonio Pizarro

El paseo ha discurrido entre multitud de parabienes para el aspirante, aunque también ha pasado alguno diciendo bien alto “qué poca vergüenza” y otro ha rondado el canutazo posterior a los medios despellejando al Gobierno por los recortes. Cosas del directo, que no todo va a ser que le digan a uno lo guapo y los joven que es.

Pero si hay algo que Moreno debe haber sacado en claro es que hace falta mucho trabajo en Andalucía. Manuel, jefe de cocina en paro desde hace tiempo, ha parado al candidato para preguntarle qué tiene previsto para los desempleados mayores de 50 años. “Está muy bien que se ayude a los jóvenes, pero no te olvides de los mayores”, le ha dicho. “Yo mando los currículum pero me dicen que no me contratan porque sale más barato tener a uno de 30 años un año y luego buscarse otro”. Realidad pura y dura. El candidato por supuesto, ha prometido que lo va a arreglar todo, qué menos, y ha seguido su paseo.

Ha habido quien le ha pedido que mire por la viudas que se quedan con pagas reducidas un 45%. “Y lo digo por mi viuda aunque espero que tarde mucho”, afirmaba un previsor y sorprendente señor. Carmen Rendón pedía una solución para mi hijo “que aprobó una oposición al SAS en 2008 y está sin trabajo”. “Nosotros hemos pasado mucho, ¿sabe?, me crié en una chocita y he conseguido que el niño tenga una carrera”, contaba después Carmen a los periodistas. “Esto tiene que cambiar que llevamos muchos años con los mismos”. Voto garantizado.

Y así pasaron los 50 minutos que Moreno ha tardado en cruzar una calle de un kilómetro entre besos, abrazos, reparto de pulseras y algún que otro votante desencantado. Todo ello con la mejor sonrisa y un sentido “dame un abrazo, me cago en diez” destinado los que sorprendían al aspirante con piropos o alguna gracia.

Pues eso, que viva la gente que la hay donde quiera que vas… lala, la, la, la.

La desconfianza de José

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de marzo de 2015 a las 17:52

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José Sanmartín Pérez puso esta mañana en un brete a Juanma Moreno y le obligó a torear en corto. José está jubilado y andaba jugando su partidita de dominó con sus compañeros de siempre cuando la caravana del candidato popular irrumpió en la sede de la Asociación de Vecinos Barrio Obrero del Puerto de Santa María (Cádiz). Y no es que entraran tres personas, no, que en estas cosas de las elecciones el candidato se mueve siempre rodeado de una amplia corte en la que se mezclan el personal de confianza que viaja siempre con el aspirante con el rosario de aspirantes provinciales, ediles, alcaldes y adláteres en busca de foto.

Y allá que se fue Juanma a hablar con José y a preguntarle por el dominó y sus secretos cuando la sorpresa la salió al paso. Y es que José, ceutí afincado por amor en la localidad gaditana, le soltó al candidato de buenas a primeras y sin anestesia que “siempre he votado al PP, pero me habéis decepcionado”. La corte se quedó en silencio, pero ahí salió el Moreno torero y, mano e el hombro de su interlocutor, le dice que sí, que habido cosas que no han estado bien “pero tenemos que recuperar”. Animado por el líder alguien le interpeló a José con un “dale una oportunidad”, lo que nuestro jubilado respondió rápido que “no la merece, porque ha habido muchas cosas”. Pero no se iba a amilanar Juanma por eso y, nuevamente rápido de reflejos, terciaba con un “yo no soy el responsable” y pedía confianza y apoyo a este prescriptor de voto. José se relajó un poco y con una sonrisa le daba media aprobación al candidato, eso sí, si este le daba “unos bolis o algo de eso que lleváis para las elecciones”. Juanma, venido arriba ya, veía temblar su victoria mientras miraba alrededor en busca de alguien que le arrimase algo. Pero no hubo suerte. Ahí pegó el tercer muletazo y ya en la despedida le decía a José que no había nada porque “estamos tan tiesos en esta campaña que no tenemos ni para bolis”. Sonrisas, abrazos y un voto medio recuperado.

Minutos después José volvía a su partida y comentaba con Antonio, Juan y Paco la jugada. “Me han decepcionado estos con lo de la Gürtel, Bárcenas y lo demás. Rajoy –continuaba– es un mariacomplejado, está muy bien preparado pero no le echa huevos. El PSOE se mete con él y no responde, que los de los ERE, Griñán y el Chaves ese deberían estar ya en la cárcel”. Más dureza reclama el jubilado quien, no obstante, tiene claro que “me dicen que vote a otro y no lo hago porque son peores”. Un consuelo para el PP y un aviso de cómo anda la cosa con el Gobierno. Y mientras Rajoy cada tres días de mitin. Para quien lo entienda…